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Full text of "Gramática comparada de las lenguas castellana y latina"

GRAMÁTICA COMPARADA 

. k lenguas 

CASTELLANA Y LATINA 



GRAMÁTICA COMPARADA 

DE LAS LENGUAS 

CASTELLANA Y LATINA 

POS EL DOCTOR 

ü. FRANCISCO A. COMMELERÁN Y GÓMEZ 

De la Real Academia Española y Catedrático de número 
del Instituto del Cardenal Cisne 



SEGUNDA EDICIÓN 




Precio: 7 pesetas. 



MADRID 

AGUSTÍN JUBERA, EDITOR 

- DK LIBBOS 

ÍO, calle de Campomaues , 10 
1897 



Es propiedad del Autor. 



pe*. 

'¿Ét, 

\¿Y¡ 



Madrid. — Imprenta Teres ja na, calle de los Caños, uúro. 4. 



PROLOGO 



Si en grado alguno de nuestra enseñanza oficial deben 
tener cabida algunas nociones de gramática comparada, 
es ciertamente aquel en que el plan de estudios vigente 
ordena el de las lenguas castellana y latina. La impor- 
tancia que los estudios gramaticales comparados tienen 
hoy en toda Europa, y la incuestionable utilidad que de 
ellos reporta el cultivo de las letras, no pueden consentir 
que ante los continuados y rápidos progresos realizados 
por la ciencia del lenguaje, sobre todo en las últimas 
décadas del presente siglo, permanezcan indiferentes 
cuantos en España procuren el mejoramiento y progreso 
de nuestra cultura literaria. Además de que para hacer 
provechoso y fecundo en lo posible el estudio de las len- 
guas es de todo punto indispensable el conocimiento de 
las relaciones que las aproximan y el de las divergencias 
que las separan, juntamente con el de las causas que 
han ocasionado en los idiomas esas divergencias y rela- 
ciones. 

No se me oculta que más aún que el ningún aprecio 
que por lo general hacemos de estos conocimientos en 



VI 



España, la detestable organización de nuestra enseñan- 
za pública es un obstáculo casi infranqueable para el 
planteamiento del estudio comparativo de las lenguas 
en nuestras aulas. Cuando las humanidades agonizan, 
es empresa verdaderamente temeraria pretender aclima- 
tar el estudio comparado de las lenguas castellana y la- 
tina , estudio que con arreglo á la ley debe hacerse en 
dos años, ó. para hablar con más propiedad, en dos cur- 
sos, que sumados en buena aritmética, apenas arrojan un 
total de doce meses. Hay que dar, pues, esta enseñanza 
en dosis homeopáticas, y, aunque sea poco grato confe- 
sarlo, no es posible otra cosa, dadas las preocupaciones 
actuales. Por eso en la presente Gramática va impresa 
en caracteres del cuerpo ocho la parte que considero 
elemental, y en tipos más pequeños la que destino al co- 
nocimiento de quienes, ó por mayor afición, ó por su 
mayor cultura, sientan impulsos de penetrar en el her- 
moso y fecundo campo de las causas de las lenguas lati- 
na y castellana. 

Nadie que conozca el verdadero Valor de los recientes 
progresos filológicos podrá negar su importancia y tras- 
cendencia con fundamento y con justicia. El método 
histórico comparativo aplicado al estudio de todas las 
lenguas, pero singularmente al de las clásicas, simplifica 
notablemente las dificultades y explica con claridad lo 
que en el método llamado tradicionalista resulta inexpli- 
cable y misterioso ; pero aplicar á la enseñanza elemen- 
tal de una lengua, sobre todo de la latina, el primero de 
estos métodos, es, á mi juicio, y sea dicho sin ofensa de 
los ardorosos partidarios que lo patrocinan, el medio 
más eficaz de impedir el aprovechamiento de los escola- 



Vil 



res y de hacerles antipático un estudio tan útil y prove- 
choso como el de las lenguas clásicas. 

No repetiré aquí el conocido y todavía no contestado 
argumento de los defensores de la gramática tradicional, 
que sostienen la imposibilidad de establecer compara- 
ción alguna entre dos términos, de los cuales uno es des- 
conocido para el que compara; ni citaré tampoco la opi- 
nión autorizadísima de algunos de los más conspicuos 
propagandistas del sistema histórico -comparativo ; me 
limitaré tan sólo á citar un hecho muy reciente y elo- 
cuentísimo por sí solo, cual es la publicación de una gra- 
mática latina elemental dada á luz en París el pasado 
año por M. Bréal y M. Person. En esta obra que, como 
elemental, es un precioso libro , el sabio profesor de gra- 
mática comparada del Colegio de Francia, el ilustre 
traductor de Bopp, y propagandista insigne de los pro- 
gresos realizados por la ciencia del lenguaje en los \ilti- 
mos tiempos, juntamente con su no menos ilustre colega 
y discípulo M. Person, profesor del Liceo Condorcet, no 
han hecho otra cosa que restaurar la gramática de 
Lhomond, el Nebrija francés, y representante el más 
ilustre, por eso mismo, de la escuela tradicionalista al 
otro lado de los Pirineos. 

No es que considere perjudicial en la enseñanza del 
latín, y menos del castellano, la aplicación del método 
histérico-comparativo; lejos de eso, en mi modesto libro 
ocupan sus teorías el lugar que^de justicia les pertenece 
en la parte que destino á los que que quieran ampliar 
los conocimientos elementales. Como medio de amplia- 
ción, estimo que los estudios histórico-comparativos son 
de grandísimo provecho. Corno sistema exclusivo de en- 



viii 



sefianza, me parecen una verdadera calamidad. En con- 
sonancia con esta opinión, que podrá ser equivocada, 
la base y fundamento del presente libro pertenece á la 
escuela tradicionalista, lo mismo que el sistema de expo- 
sición en la doctrina. Como artículo de verdadero lujo, y 
para que amplíen , aunque limitadamente , sus estudios 
los que puedan hacerlo y lo deseen, y más aún para lla- 
mar la atención y excitar siquiera la curiosidad de la 
juventud estudiosa hacia esta frondosísima rama del 
humano saber, expongo del modo más concreto posible, 
y con toda la posible claridad, las teorías que, fundadas 
en la historia de los idiomas y en su estudio comparativo, 
explican hasta la evidencia fenómenos lingüísticos , que 
para el estudio de la lengua aislada, y considerándola 
sin relación de parentesco alguno con otra ú otras len- 
guas, tienen forzosamente que considerarse como in- 
explicables anomalías ó genialidades caprichosas del 
idioma. 



PRELIMINARES 



GRAMÁTICA. — PARTES EN QUE SE DIVIDE 

Gramática es el conjunto de reglas que, fundadas en la ló- 
gica y deducidas del uso de doctos escritores, enseñan á hablar 
y escribir con propiedad y corrección un idioma ó lengua. Es- 
tas reglas, aplicadas á los idiomas castellano ó latino, constitu- 
yen la gramática peculiar de estos idiomas. 

Cuatro son las partes en que su estudia se divide: Analogía, 
Sintaxis, Prosodia y Ortografía. Las tres primeras enseñan á 
hablar y la última á escribir con propiedad y corrección un 
idioma. 

La Analogía comprende el conocimiento y clasificación de 
las palabras, atendiendo á los accidentes gramaticales que las 
caracterizan. 

La Sintaxis, atendiendo á las-relaciones que ligan unas con 
otras las palabras, estudia el modo de combinarlas, para que 
resulte propia y correcta la expresión del pensamiento. 

La Ortografía, enseña el uso que debe hacerse de las letras 
en la escritura de las voces, y el de los signos que deben acom- 
pañarlas, para expresar la relación que media entre los pensa- 
mientos que forman el período. 

La Prosodia enseña Lareeta pronunciación de las palabras. 

La gramática comparada de dos ó más lenguas expone ade- 
más las analogías y diferencias características de los idiomas 
que se propone estudiar. 



II 



LA FALABRA EN GENERAL 



La palabra, en su acepción más general, no es otra cosa qne 
el sonido ó conjunto de sonidos articulados con que expresa- 
mos las ideas. La gramática estudia las palabras, considerán- 
dolas como simples sonidos articulados, ó como elementos del 
lenguaje, que se diferencian entre sí por ciertos caracteres 
gramaticales y por el papel que desempeñan en la declaración 
del pensamiento. El primer aspecto lo estudia la prosodia y 
también la ortografía, cuando se trata de la representación 
gráfica de los sonidos articulados. El segundo es asunto propio 
de la analogía y sintaxis. 

Considerada la palabra como sonido articulado, no es en de- 
finitiva otra cosa que el resultado de la emisión de la voz hu- 
mana, modificada ó no modificada por la intervención de los 
órganos de que consta nuestro aparato vocal. Por tanto, dos 
elementos hay que distinguir en la palabra considerada como 
sonido articulado; á saber: la simple emisión de la voz huma- 
na, y la modificación que ésta sufre, mediante la intervención 
de los órganos del aparato vocal. 

Estos dos elementos se llaman letras, y la ortografía los re- 
presenta por signos especiales. Los elementos que en la pala- 
bra son el resultado de la simple emisión de la voz humana, se 
llaman vocales, y los producidos por la intervención de los ór- 
ganos del aparato vocal en la emisión de la voz, se llaman 
consonantes. Las letras, pues, se dividen en vocales y conso- 
nantes. 

' Las vocales, tanto en latín como en castellano, son cinco: A, 
E, I, O, U, y se llaman vocales porque para pronunciarlas 
basta emitir la voz con la boca más ó menos abierta. 

Las consonantes se llaman así porque no suenan sino con 
una vocal, y son: 



En Castellano. En latín. 



be — B B — be. 

ce — C C — ce. 

rhe—Ch » 

de — D D — de. 

efe — F F - ef. 

ge — G G — ge. 

hache — H H — ha. 

jota — J J — iota. 

ka — K » 

ele — L J< — el. 

elle—lA • » 

eme — M M — ern. 

ene — N N — en. 

eñe — Ñ » 

pe — P P — pe. 

qu — Q Q — qu. 

— R R — er. 

ese — S 8 — es. 

/f — T T — te. 

ve — V V — re. 

equis — X X — ir. 

y griega — Y Y — Ípsilon. 

zeta — Z Z — zeta. 

En castellano hay tres letras ch, II y ñ que no existen en 
latín. La ch en latín es una combinación de consonantes cuyo 
sonido, lejos de ser el fricativo-aspirado de nuestra ch, equi- 
vale á una gutural fuerte ( c q \ como chorda, chelgs.Aehe- 
lous. El sonido de ñ es completamente desconocido en latín, y 
por consiguiente no tiene representación en la escritura. La 
combinación 11 latina no tiene equivalencia con nuestra elle, 
y se pronuncia como dos eles: bel-lum pel-lo. 

La K, k, (ka), es letra exótica en el alfabeto castellano, y 
sólo se usa en palabras de origen extraño á nuestra lengua. 

El valor fonético de las consonantes es en su mayor parte 
igual en ambos idiomas. Sólo la j es en castellano gutural fuer- 



te aspirada, y en latín es paladial fricativa, que suena lo mis- 
mo que nuestra y: Pompe jus se pronuncia Pompeyus, jejunium, 
yeyunium; ajo, ayo. 

La t en latín, cuando precede á i seguida de vocal, se pro- 
nuncia como la c castellana delante de e, i, como Justina, que 
se \eeyusticia; lectio, leccio; pretium, precium, etc.; pero si á la t 
precede s ó x, otra t ó la sigue h, conserva su sonido como en 
qumtio, mixtio, Attius, absinthium. También lo conserva en los 
infinitivos arcaicos, que algunos consideran paragógicos, co- 
mo nitier, y en palabras de origen griego, como Antiochia. 

Las y y z son letras exóticas en el abecedario latino, por 
haber sido importadas del griego. 

Tampoco tienen abolengo latino las combinaciones cli, cuyo 
valor fonético queda determinado; pli, que equivale á /', y rh y 
th, que suenan como r y t. 

Las vocales se dividen en fuertes y débiles. Son fuertes las 
a. e. o. que representan los sonidos vocales más llenos; y débi- 
les la i, u, que representan los menos llenos ó más tenues. 

También se dividen las vocales eu fundamentales é intermedias. Son fun- 
damentales la a, que se produce dirigiendo hacia la base de la lengua el aire 
que lia ce vibrar las cuerdas vocales: la i, que se produce dirigiéndolo hacia 
él paladar, y la u, dirigiéndolo hacia los labios. Son intermedias la e, que re- 
presenta un sonido medio entre la a y la i, y la o , que equivale a un sonido 
medio entre a y u. 

Por su duración se dividen en breves y largas, según se pronuncien en uno 
ó dos tiempos. 

También se llaman tónicas si llevan el acento, átonas si uo lo llevan, pre- 
tónicas O protónicas si preceden en la palabra á la vocal tónica; y postónicas 
ó metatónicas si van después de ella. 

Las consonantes se dividen, según el órgano que más di- 
rectamente interviene en su pronunciación, en guturales, lin- 
guales, dentales y labiales, y según la mayor ó menor energía 
con que funciona el órgano que en la pronunciación intervie- 
ne, en dulces, fuertes y aspiradas. Ambas clasificaciones hallan - 
se representadas en el siguiente cuadro: 





Dulces. 


Fuertes. 


Aspiradas. 


Guturales. 


9 (a/O/tiO 


c (a, o, u.) 


<J ' e, i.) i x 


Linguales. 


l 


n 


r s 


Dentales. 


d 


t 


c (e, i.) z 


Labiales. 


h m 


V 


f 



Las guturales se pronuncian con la garganta; las linguales- 
hiriendo con la lengua el cielo de la boca; las dentales se pro- 
nuncian con la lengua y los dientes, y las labiales con los la- 
bios. 

Las dulces se producen haciendo funcionar suavemente el 
órgano con que se pronuncian; las fuertes haciéndolo funcionar 
con más energía, y las aspiradas pueden considerarse compues- 
tas de la dulce ó fuerte del órgano respectivo y la aspiración 
correspondiente. 

La li, lo mismo en castellano que en latín, es una aspiración 
suavísima imperceptible en el uso corriente. La s es sibilante* 
la v dental-labial, y además la l y r se llaman líquidas por la so- 
noridad y claridad con que se emite el sonido que representan 
y por la facilidad con que se unen á las demás consonantes for- 
mando sílaba. 

Las consonantes se dividen también atendiendo al mayor ó menor esfuerzo 
que la pronunciación de ellas exige eu momentáneos 6 eooploriwuj conti 
aspirantes ó fricativas y unas y otras pneden Bübdividitse en/«ertes y dulces ó. 
sordas y sonó 



6 

Son momentáneas fuertes la c, (a, o, v¡, ch, k, q, p y t, y dulces, b, d. 

Son continuas fuertes la g (e, i), f y s y la j en castellauo; (/y s ), y dulces 
la />, v, c, (e, ¿; y a, y la j en latín. Según esta clasificación, son nasales la m y 
% liquidas la / y r y modificadas la x eu latín y la ¿¿ y ñ en castellano. 

III 
CAMBIOS EUFÓNICOS 

Los sonidos, tanto vocales como consonantes, sufren ciertas transforma- 
ciones llamadas eufónicas, que sirven para hacer más fácil y más grata la 
pronunciación de ellos. Estas transformaciones se realizan, ó independiente- 
mente de los sonidos inmediatos, y entonces las transformaciones eufónicas 
se verifican de dos modos, por atenuación y por refuerzo, ó se realizan por la 
influencia de sonidos inmediatos, y entonces los cambios eufónicos se verifi- 
can por asimilación, disimilación, transposición y vocalización. 

La atenuación consiste en convertir en débiles los sonidos fuertes, sean vo- 
cales ó consonantes. Por atenuación, las vocales largas se cambian en breves, 
como mólestus de moles, amát, movet de los temas ama, moné; las más abiertas 
ó fuertes se cambian en otra más (errada y menos sonora, como la a en e 
en princeps (de primus y c Apere); hv.cho, defACtus, ó en i, como en constituo, por 
c-onstAtuo] boquirrubio, do bocA y rubio., ó en u, como aucnpium (de avis y 
expió): svpe, de sAber. Respecto de las consonantes, la atenuación convierte 
las fuertes en la dulce de su órgano, y aveces en la aspirada h cuando se trata 
déla/, como en neootium, de nec-otiiem; hioo, deficus; pavre, de pairem, etc. 

La atenuación llega hasta la supresión de los sonidos en las formas de afé- 
resis, sincopa y apócope. 

La aféresis consiste en la supresión de una ó más letras al principio, como 
¡amentum, por clamentum; natus, por gnatus; norabuena, por enhorabuena. 

La sincopa consiste en suprimir una ó más letras en el medio da la palabra ¡ 
v. gr.: luna, por lucina; jumentum, por jugumentum; en latín, y en castellano, 
navidad, por natividad;guarte, por guárdate. 

La apócope suprime una ó más letras al fin de palabra, como senno, por ser- 
nums; dic, por dice, y en castellano, sal, por sale; cien, por ciento, etc. 

El refuerzo consiste, por el contrario, en convertir en fuertes los sonidos 
áébiles, sean vocales ó consonantes. Por refuerzo, las vocales breves se alar- 
gan en latín en compensación de la pérdida de otro sonido, como domino, por 
dominad; divísi, por dividsi, de divido; miles, por milets, ó por la adición de una 
o delante de las vocales i, u, ó por el encuentro de dos vocales, de donde en 
latín resulta la contracción de ai en se, como lunse, por lunai, y en castellano, 
lEgo, de Iaicus; de ei ene 6 l, como omnés ú omnís, por omneis; de oi primero en 
oe y luego en el diptongo ce ó en m, como fozdus, de foidus; münire, de momia: 
de aú en o ó en ü, como explodere, de ex y pUvdere; conclvdere, de con y ct Ande- 
re, y en castellano, toro, de tAvrus; cosa, decAusa: deeuyouenü, como Lvcetius, 
por LKvcetius; dvcere, por doveere. En castellano se verifica también convir- 



tiendo en diptongo una vocal, y así se transforman la e y la i en te, como de 
herrar, hierro; de tender, tiendo; de inquirir, inquiero-, la o en ue, como de mos- 
trar, muestro; de poder, puedo; de morir, muero, etc. La contracción puede ser 
en latín también resultado de la asimilación, como se verá más adelante. 

El refuerzo llega hasta la introducción de sonidos en las formas de prótesis, 
epéntesis y paragoge. 

La prótesis añade una ó más letras al principio de la palabra, como techó- 
la, por achola; empero, por pero; amostazarse, por mostazarse. 

La epéntesis añade uua ó más letras al medio de la palabra, como em-p-si, 
de emo;com-p-$i, de como, y en castellano, co-ro-nista, por cronista; tev-g-o, 
por teño. 

La paragoge añade al fin de la palabra una ó más letras , como de infeliz, 
infelice; de altivez, altiveza. En latín no hay ejemplos de paragoge; las formas 
imiturier, nitier, etc., que algunos consideran paragógkas, no lo son; antes al 
contrario, las formas clásicas niti, imitari, son apocopadas, y aquellas son las 
primitivas. 

La asimilación consiste en cambiar un sonido en otro análogo ó igual al 
inmediato, y por ella se transforman lo mismo las vocales que las conso- 
nantes. 

Por asimilación se forma un diptongo de dos vocales, corno en neuter, do 
vec-uler, necio, de vescüís, etc., o una vocal larga de otras dos vocales, como 
en némo por ne-h)omo; voló por no{n-v)olo; aguardiente, por aguaardievte. Cuan- 
do las dos breves son iguales, se convierten en la correspondiente larga, 
como acaba de verse. Cuando son desiguales, la asimilación produce en latín 
la contracción de ao en o, como amo, por amao; ei en é ó en l, como dlco, por 
ai en ó, como domino por dominoi, ó en i, como dominl por dominoi; ie en 
í, como fill porfili?] ue y vi en ü, como sensüs, por sev.sues; senatü, por senatui. 
La conversión de un diptongo en vocal larga en latín es mas bien efecto del 
refuerzo que de la asimilación. 

En castellano la asimilación produce la contracción de.- ac eu o. como de 
vaes, vas; de ai en a, como de mais (anticuado), mas;, de taijo, tajo: de ea en i, 
como de meatad, mitad; de ee en e, como de seellar, sellar; de seer, ser; de veer, 
ver; de ei en e, como de desheredei, desheredé; de excuseí, excuse, de ta eu a, como 
úvfaciana, hazaña; de esforciado, esforzado-, alguna vez se convierte en i, como 
de enluciado, enlucido; de ie, en t y en i, como de mugier, mujer; de recientemiev- 
tre, recientemente; de sobrevierto, sobrevino; do /o en o, como áeplacio, p?azo; de 
esforcio, esfuerzo; do oi en u, como de moiramos, muramos; do oy. y av en o, como 
de o-u.sar, osar; de autumno, otoño; de «e en o, como de crisuelo, crisol; d" cuerno, 
como, de nueche, noche-, alguna vez se contrajo en e, como de /rúente, frente; las 
tttt en tt, como de huuesso, huc.<o. 

isimilacióu respecto do las consonantes es imperfecta y perfecta. La 
Imperfecta convierte uua consonante en otra análoga a la inmediata; la per- 
•n <¡trn Idéntica. 

La asimilación imperfecta puede sor homogénea v bomorgánii ( Es homo- 

i cuando convierto una consonante cu otra del mismo grado que la iu- 

enaauece suave dela.-¡ ;.*?') y 

•twm delante de la fuerte f, o mismo que la suave 



8 

b de nubo se convierte en la fuerte p en nuptum. Por ley general, en la asimi • 
lación homogénea la primera consonante se acomoda al grado de la segunda. 

La asimilación de consonantes es homorgánica cuando una consonan 
convierte en otra del mismo órgano que la inmediata. Asi la nasal n se con- 
vierte en la labial m delante de las labiales 6 y p, como en ¿mbellis (de in y l e- 
llurn), imprudens (de in y prudens), impedir, componer, imberbe. Delante de las 
demás consonantes que no sean l ó r, la m se convierte en n en latín, como en 
conquirere, de cum y quserere; clandestinus, por clamdestinus; confíteor, de cum y 
fateor, etc., lo mismo que en castellano contener, condiscípulo, conllevar, incon- 
veniente, ote. 

La asimilación perfecta puede ser regresiva, cuando la segunda conso- 
nante se convierte en la misma q\ie le precede, caso poco frecuente en latín* 
y que no se da nunca en castellano, como no sea por derivación, como fellis, 
porfelvis; prudentissimus, por prudentistimus; acerrimus, por acertimus; humillir 
mus, por humiltimus; vellem, por vel(c)rem, etc., y progresiva cuando la primera 
consonante se. convierte en la misma que le sigue, como aecumbo, de ad y 
cumbo; afficio, de ad y fació; aggero, de ad y gero; annuo, de ad y nuo; appono, 
de ad y pono; occino, de ob y cano; offlcio, de ob y fació; suggredior, áesub y gra- 
dior; surrigo, de sub y regó; intelligo, de ínter y lego; immemor, de in y memor; 
Mudo, de in y ludo; ecquis, por enquis; corrigo, de cum y regó, é irrideo, de 
in y rideo; pressi, por premsi; cessum, por cedsum; missum, por mitsum; gessi, 
por gersi; serra, por sec-ra; jlamma, por fíagma;puella, -por puer(ii)la; sella, por 
?e{di)c(u)la, etc. En castellano: irregular, de in y regular; ilegal, de in y legal; 
coligar, áe'con y ligar. En estos últimos la asimilación no trasciende a la es- 
critura. 

La disimilación para evitar la monotonía de sonidos idénticos é inmedia- 
tos, transforma uno de ellos en otro distinto, como en euntis, por iuntis; scri- 
bcris, por scribiris; cucumeris, por cucumiris; en claustncm, por claud-trum; regú- 
laris y singularis, por ragulalis y singulalis; ostendo, de ob y tendo, etc. En 
castellano dije, hice, etc., por diji, haci, etc. 

Por transposición ó metátesis se cambia ó muda el orden de las letras que 
componen la palabra para que resulte más harmónica la combinación de los 
sonidos que aquéllas representan, como sprevi, por spervi; scindo, por scidno; 
pulmo, por plumo, y en castellano: cantinela, por cantilena, palabra, y no para- 
bla, de parab(o)la; tropa, y no torpa, de turba, etc. 

La vocalización convierte en verdaderas vocales en latín las semivocales j 
y v, como en Trolcus, de Troja; monui, por monvi: en castellano sólo se verifica 
en la derivación, como en soto, de saltús (sautus); deuda, de debita; raudo, de 
rab(i)dus, etc. 

IV 

* DE LA SÍLABA 

La vo3al ó diptongo, que, solos ó heridos directa ó indirec- 
tamente por una ó más consonantes, se pronuncian en una ar- 



ticulación vocal, forman otro elemento de la palabra, llamado 
sílaba. 

Las sílabas que se componen de una sola vocal se llaman 
simples; las demás, compuestas. 

La combinación de dos vocales que forman sílaba se llama 
diptongo. 

Para que forme diptongo el concurso de dos vocales es ne- 
cesario que sea débil una de ellas. 

Los diptongos en castellano son trece; á saber: 
ai como en traidor— caigo —aire. 



cláusula — austero — -pauta. 
deidad — veis — rey. 
neumática— de^da — jaropa, 
piadoso — avaricia — alianza, 
cielo — calvicie- quiero, 
prisión— violeta — nació. 



ei 
ia 

ir 

ciudad- v ¿/¿da — d¿?¿rético. 
oi extoy—soh — Zoilo. 

na guapo — igual— suave, 

ue ' hueno— o\ue\o — puedo. 

tti < buitre — cridado— ben' ni. 

uo continuo— sinuoso — arduo. 

En ou no hay más diptongo que bou; las demás palabras en 
que entra este diptongo son nombres propios, como Paloié, 
Masnou, ó pertenecen á los dialectos catalán, gallego ó por- 
tugí i • 

En latín son ocho: 

en ai (anticuado), como aüraí seaina litteiv//,que se 
convirtió en ae = cb aura sccena litterce. 

au ph/'Mlo . h'gustus, co^sa. 

ei > hei— que i a. 

eit neuter — Ettrus— \euo&. 

oi proin y proinde (íbiderah 

ficedus I't '¡nulas, 
anticuado > lowmen — noíínti 
más frecuentes son a y on. Los diptongos latinos 
: onuncian e. Todos los demás sé pronuncian tal com< 
escriben. 



10 

La combinación de tres vocales, que forman sílaba, se lla- 
ma triptongo. Los triptongos son cuatro en castellano : 
iai como en acaricias— limpiáis. 

iei » acariciéis — limpiéis. 

uai ó uay » averiguáis — guay. 
uei ó uey » averigüéis — huey. 

En latín no se da el caso de pronunciar tres vocales en una 
articulación vocal. 

Cuando no se pronuncian las vocales en sola una emisión de voz, no for- 
man sílaba, y no forman diptongo si son dos, como enpius, pió, ni triptongo 
.si son tres, como en decíais, contemplaríais. 

La sílaba, lo mismo en latín que en castellano, se compone de una sola 
vocal ó diptongo, como a-ra, au-ra; de una vocal ó diptongo y una conso- 
muite, como rosa, causa; de una vocal ó diptongo y dos consonantes, como 
cla-vis, rnensam, bre-ve, san-ción; de una vocal ó diptongo y tres consonantes, 
c orno pron-to, claus-tro, prom-ptus, ma-gnus. Las combinaciones de mayor nú- 
mero de consouantes con vocal ó diptongo son poco frecuentes é incompati- 
bles con la sonoridad y harmonía de la lengua castellana. Sin embargo, en 
latín hay sílabas compuestas de una vocal y cuatro consonantes, ma-gistrum, 
ií-lustrem, ju-glans. 



PARTE PRIMERA 



ANALOGÍA 



CAPITULO PKIMERO 

LA PALABRA CONSIDERADA COMO ELEMENTO DE LA ORACIÓN 

Como el pensamiento se compone de ideas, la oración (ex- 
presión oral del pensamiento) se compone de palabras, que son 
la expresión oral de las ideas; y por esto, y porque lo son real- 
mente, se llaman en gramática las palabras partes de la oración. 

Tanto en castellano como en latín, las partes de la oración, 
ó no admiten cambio alguno en su estructura, ó sufren algún 
cambio al desempeñar su oficio ; y de aquí que se dividan en 
dos grandes grupos : el primero, que comprende las palabras 
llamadas variables, porque varían ó sufren alteraciones en su 
tctura, según el distinto oficio que en la oración desempe- 
ñan ; y el segundo, que comprende las llamadas invariables, 
porque, haciendo siempre el mismo oficio en la oración, jamás 
alteran su ostructura material. 

El primer grupo, ó sea el de las variables, comprende en la- 
tín cinco clases de palabras, á saber: el nombre,, adjetivo, pro- 
nombre, verbo y participio, y en castellano una más, que es e¡\ 
articulo. Las variaciones ó transformaciones que sufren las pa- 
labras en la oración, según el oficio que en ella desempeñan, so 
llaman accidentes gramaticales. 



12 

El segundo grupo, ó sea el de las invariables, comprende 
cuatro clases de palabras, á saber : el adverbio, preposición, 
conjunción é interjección. 

Por consiguiente, diez son en castellano y nueve en latín 
las clasificaciones que de las partes de la oración gramatical 
hace la Analogía. 

ARTÍCULO PRIMERO 

DE LAS PARTES VARIABLES DE LA -ORACIÓN 

Del artículo. 

La lengua latina carece de esta importante parte de la ora- 
ción, que en castellano es una palabra variable, que sirve para 
concretar más ó menos la idea del nombre á quien se refiere,, 
precisando siempre su género y número. 

El artículo tiene en castellano los mismos accidentes que ^1 adjetivo; y 
bajo cierto aspecto, en cuanto determina la significación del nombre más ó 
menos concreto, tiene casi la misma naturaleza que el adjetivo. 

Los accidentes gramaticales del artículo son las terminacio- 
nes genéricas, con las cuales se acomoda al género de los nom- 
bres, precisando en ellos este accidente, y el número, con el 
cual precisa el de los nombres, acomodándose á él. 

Según el artículo concreta más ó menos la idea del nombre 
á quien se junta, se llama determinante ó indefinido. 

El artículo determinante concreta de un modo claro y pre- 
ciso la idea del nombre á quien, particularizándola, se une. El 
indefinido la concreta de un modo vago é indeterminado, gene- 
ralizándola. 

El artículo determinante tiene tres terminaciones ó formas 
genéricas: el, la, lo. El se acomoda á los nombres masculinos^ 
como el hombre; la á los femeninos, como la mujer, y lo á los 
neutros, como lo justo. El indefinido sólo tiene dos: un, una; con 
la primera se acomoda á los nombres masculinos, como un vicio, 
y con la segunda á los femeninos, como una virtud. No tiene 



13 



terminación neutra, porque ciertos adjetivos sustantivados, 
únicos nombres neutros que admite nuestra lengua, como in- 
definidos que son de suyo, repugnan este artículo, y sólo admi- 
ten el determinante, que es quien en realidad los convierte en 
nombres. 

Los números en el artículo son dos: singular y plural, lo 
mismo que en el nombre. 

Los casos son también los mismos que en el nombre, menos 
el vocativo, de que carece el artículo, tanto en singular como 
en plural. 

La declinación en general la constituyen los accidentes 
gramaticales de la palabra declinable, y puede decirse que es 
el conjunto de modificaciones que en sus casos, números y ter- 
minaciones sufre el artículo para expresar relaciones diversas. 

La declinación castellana , tanto del artículo como del nom- 
bre y pronombre (el adjetivo castellano en realidad, como no 
sea sustantivado, no se declina), se hace mediante las preposi- 
ciones, que expresan las relaciones diversas de los casos, al 
contrario de lo que sucede en latín, donde nombres, adjetivos, 
pronombres y participios se declinan mediante terminaciones 
que expresan las relaciones de los casos. Los casos son seis: 
nominativo, genitivo, dativo, acusativo, vocativo y ablativo, cuya 
.significación explicaremos en la declinación del nombre. 



DECLINACIÓN DEL ARTICULO DETERMINANTE 



SINGULAR 

EL— La.— Lo. 

Del *.- Déla.— Délo. 

Al *, ó para el. — A la, 

ó para la. — A lo, ó 

para lo. 
El, ó al 2 . — La, 6 á la. — 

Lo, ó á lo. 
Del 4 , con, en, por, sin, 

sobre, &., el. — Con, 

de, en, por, sin, sobre, 

iV., la. — Con, de, en, 

por, sin, sobre, &., lo. 
La forma neutra no se declina en plural. 

1 CoD&acelón por D<¡ al. 
¡tracción por A tí. 



Nom. 
Gen. 
Dat. 



Ac. 
Abl 



Nom. 
Gen. 
Dat. 



Ac. 
Abl. 



PLURAL 

Los. — Las. 
De los.— De las. 
A los, ó para los.— A 
las, ó para las. 



o a 



los.— Las, ó 



Los, 
á las. 

Con, de, en, por, sin, 
sobre, &., los* — Con. 
de, en, por, sin, so- 
bre, &., las. 



14 



DECLINACIÓN DEL ARTICULO INDEFINIDO 



Nom. Un. — Una *. 

Geo. De un. — De una. 

Dat. A un, ó para un. — A 
una, ó para una. 

Ac. Un, ó aun.— Una, ó á 
una. 

Abl. Con, de, en, por, sin, 
sobre, &., un. — Con, 
de, en, por, sin, so- 
bre, &., una. 



Nom. Unos. — Unas. 
Gen. De unos. — De unas. 
Dat. A unos, ó para unos. — 

A unas, ó para unas.. 
Ac. Unos, ó á anos.— Unas, 

ó á unas. 
Abl. Con, de, en, por, sin, 

sobre, &., unos. — 

Con, de, en, por, sin,. 

sobre, &., unas. 



El artículo determinante castellano procede indudablemente del pronom- 
bre demostrativo latino Ule, illa, illud. De Ule se formó elle y ele, y per apóco- 
pe el; de illa, ella y cía, y por aféresis, la; y por el mismo procedimiento- 
combinado con la apócope y convirtiendo la u en o, de il)lu(d, se formó lo. 
Resulta, pues, que la estructura misma de nuestro artículo demuestra que 
no es otra cosa que restos del pronombre latino Ule, que en la época de la 
baja latinidad hizo ya en latín los oficios que en castellano el artículo el, la. 
lo, como entre muchos textos que pudieran aducirse lo comprueba el siguien- 
te, que tomado de la escritura de fundación del Monasterio de Santa María de 
Obona, otorgada por Adelgastro, hijo del rey Silo, en 17 de Enero de 780, dice- 
así: «Damus et concedimus in ipso Monasterio Sanctre Mariee de Obona no- 
stras hajreditates, et criationes, scilicet ipso loco de Obona, per suos térmi- 
nos antiquos, per illo rio qui vadit inter Sabbadel, et villa Luz, et inde ad 
illum molerá de illa strada de Patrunel, et inde per illa via, qme vadit ad illo- 
Castro de Pozo... Et per Petra, et deinde per illa strata de Guardia et inde, per 
illa arelia de Brañas etper illo rivulo de inter Braña travessa, et Brañas.» (Es- 
paña Sagrada, t. xxxvn, ap. v., pág. 306.) 

El artículo indefinido un, una, procede del numeral latino unus, una, 
apocopado eu la forma masculina, y que en el bajo latín hace en ocasiones 
el oficio que nuestro artículo indefinido, como puede verse en frases como* 
estas : «In Andalione unam vineam et térras (concedo). — Jn Onis Monasterium 
S. Eulalise, et unam vineam magnam (concedo)» , tomadas de la escritura de 
donación de varias iglesias, monasterios, villas y heredades, otorgada por el 
rey D. Ordoño leu 20 de Abril de 857 á la santa Iglesia de Oviedo. (España Sa- 
grada, t. xxxvn, ap. x, pág. 323.) 

Creyeron los latinos que esta importante parte de la oración era un ele- 
mento innecesario y hasta inútil en el lenguaje. En lenguas en que, como en 
latín, el nombre tiene verdadera declinación, podrá no ser elemento muy 
preciso, puesto que las terminacioues de los casos desempeñan, aunque im- 
perfectamente, el importante papel que corresponde al artículo. En lenguas- 
cuyo nombre carece de verdadera flexión, el artículo es absolutamente in- 



1 Uno es numeral cardinal. 



15 

dispensaba, y contribuye á dar en general al idioma mayor precisión , y á la 
expresión del pensamiento mayor calor, mayor vivacidad y claridad mayor. 
Los mismos latinos, que tan desdeñosamente hablaban del artículo, echaban 
mano en muchas ocasiones del demostrativo hic, hoze, hoc, del cual se servían 
para realizar en lo posible los mismos íines que realiza en nuestra lengua el 
artículo determinante el, la, lo. 

DEL NOMBRE Y DE SUS ACCIDENTES GRAMATICALES 



DIVERSAS CLARES DE NOMBRES 

El nombre, que algunos apellidan sustantivo, es la parte 
de la oración que significa ó da á conocer seres materiales ó 
corpóreos, como agnus, cordero; navis, nave; lumen, lumbre; 
Cicero, Cicerón; Matritnm, Madrid, ó puramente abstractos é 
inmateriales como pietas, piedad; mens, inteligencia; scientia t 
sabiduría; virtus, valor. 

El nombre se divide en común, genérico ó apelativo y propio. 
El nombre común, genérico ó apelativo da á conocer los seres 
sin distinguirlos de los demás comprendidos dentro del mismo 
género ó especie, como leo, león; mensa, mesa; telum, dardo. El 
nombre propio da á conocer los seres, particularizándolos o 
distinguiéndolos individualmente de todos los demás com- 
prendidos dentro de] mismo género ó especie, como Cato, Ca- 
tón; Cornelia, Cornelia; Athence, Atenas. 

El nombre común puede por su significación dividirse en concreto, colecti- 
vo y abstracto; y por su forma material en primitivo y derivado, simple y COWI- 
puesto. El nombre concreto significa Beree ó cosas que existen en el mundo 
materia] ó sensible, como arbor, árbol; dormís, casa. El nombre colectivo signi- 
fica una entidad formada por el conjunto de varios Beres ó cosas, como mut- 
titudo, muchedumbre; plebes, la plebe; nobüttae, la nobleza, los nobl< 
nombre abstracto significa seres o entidades que uo existen realmente eU el 
mundo materia] y sensible, sino en e] intelectual, como pietas, piedad; pu<- 
riUa, niñez. 

Bl nombre primitivo «la é conocer tos seres 6 cosas, mediante una palabra 
<iue no tiene bu origen en otra alguna dé su mismo idioma', como puer, niño; 
frater, hermano El derivado da á conocer los seres ó cosai ¡ or medio de una 
palabra que tiene su origen en otra de su mismo idioma^ como pueril. a dé 
pin r¡ rríñez, de niño. 



16 

, Los nombres derivados pueden serlo de otro nombre, como equitatus, de 
cquus; caballería de caballo: de un adjetivo, como humilitas, de humilis; humil- 
d :.d, de humilde: de un verbo, como confessio, de confiteor; repelón, de repelar. 

El nombre simple significa los seres por medio de una palabra, en cuya 
formación entra una sola raíz como res, ager, jus en latín y razón, luz, cara, 
hora, en castellano. El nombre compuesto significa los seres por medio de una . 
palabra en cuya formación entran dos ó más raíces distintas ó la misma re- 
petida, como respublica, agricultura, jusjurandum, en latín, y sinrazón, traga- 
luz, desuellacaras, correvedile, enhorabuena, en castellano. 

El nombre derivado puede expresar con mayor ó menor intensidad la idea 
de los seres; en el primer caso se llama aumentativo, como capito, cabezón; en 
el segundo se llama diminutivo, como capitellum, cabecita. 

Los aumentativos en castellano se forman con las termiuaciones on ú ona, 
como hombrón, mujerona, ote ú ota, como hombrote, mujerota ; azo o aza, como 
ftombrazo, müjeraza; acho ó acha, como hombracho, mujeracha, y asco ó asea, 
como peñasco, nevasca. En latín no hay terminaciones propias de los aumen- 
tativos. Como tal. puede considerarse el sufijo on, que forma nombres como 
ampo, cavponis, hostelero, vendedor de víveres, que se deriva de copia, abun- 
dancia; capito, cabezón, de caput cabeza, y algunos que se convirtieron en so- 
brenombres, como Naso, Nason ó el narigudo; Labeo, Labeon, ó el que tiene 
labios grandes y gruesos. 

Los nombres diminutivos terminan en castellano en ete ó eta, como sombre- 
rete, rabieta; en ico, ica, como horabrecico, mujercica; en illo, illa, como hombre- 
cillo, mujercilla, y en ito, ita, como hombrecito, mujercita, y menos frecuente- 
mente en on ó en ote, como los aumentativos (por ironía), como callejón, calle 
estrecha; islote, isla pequeña; en in, como peluquín; en ino, como pollino; en 
ajo, aja, como renacuajo, tinaja; ejo, eja, como animalejo, calleja; ijo, ija, como 
cortijo, vasija; olo, ola, como alveolo, camisola; uelo, ucla, como reyezuelo, mu- 
jerzuela, y en ulo, ula, como granulo, cuadricula. 

En latín los nombres diminutivos terminan en olus, ola, olum, como filiólas, 
filióla, araneola, balncolum; en ulus, ula, ulum, como túmulus, regula, cingulum, 
en culus, cula, culum, como flosculus, avicula, tuberculum; en ellula, como ciste- 
llúda; en olla, como corolla; en ullus, ulla, como Catullus, ampulla; en ellus, 
ella, ellum, como agellus, sella (por sedieula), fiagellum, en Ulus, illa, Ulum, 
como penicillus, hsedillus, anguilla, tigillum. 

En rigor, todas estas terminaciones, no son otra cosa que la terminación 
ulus, ula, ulum, puesto que en fios-c-ulus, avi-c-ula la c es simplemetne eufó- 
nica, y sirve para unir la terminación ó afijo á la radical; en puellula, se su- 
man dos afijos que expresan diminución, y los dos en ula, x>uesto que puellula 
es diminutivo de puella por puer(u)la, donde la r por asimilación se convirtió en 
l, lo mismo que en agellus por ager(u)!us y fiagellum por flager(u)lum; en corolla 
por coron(u)la, suprimida la u, por síncopa, la n se asimiló en l por coronta, lo 
mismo que en Catullus por Caton(u)lus, Catonlus ó Catunlus, y eu penicillúm por 
t>enicin(u)lum, en anguilla por anguin(u)la y en tigillum por tigin(u)lum, de 
tignum. 

Como se ve, tanto en latín como en castellano, entran letras epentéticas 
I-ara formar el diminutivo de algunos nombres, como en avicula, de avis, y 



17 

inv-icr-z-uela, de mujer; lo cual acontece más frecuentemente en los aumenta- 
tivos castellanos, como enhombre-t-on, de hombre. Algunos diminutivos, tanto 
•castellanos como latinos, se forman de otros diminutivos; como callejuela, de 
calleja, de calle, y puellula, de puclla, de puera, y aun algunos aumentativos 
castellanos se forman de otros aumentativos, como hombrachón, de hombracho. 
Llámanse despectivos los nombres que á la idea, que como tales nombres 
s-ignifican, añaden la de menosprecio, y á veces también la de diminución, y 
terminan en castellano en acó, como libraco, pajarraco; en astro, ostra, como 
«amostro, poetastro, madrastra; en ejo, como libre jo, castillejo; en icaco, como 
monicaco; en orro, como cabezorro, abejorro; enorrio, como bodorrio; en uco, uca, 
como hermanuco, ventanuco; en ucho, ucha, como papelucho, casucha; en ualla, 
como antigualla, gentualla; en uza, como caperuza, carnuza, y en algunas pro- 
vincias en uz, como carnuz. Estos nombres son muy pocos en castellano. En 
Jntín terminan en áster, como oleaster, de donde se formó el afijo castellano 
H9tro, y en eta y etum, como rubeta, oletum. 

II 

ACCIDENTES GRAMATICALES DEL NOMBRE 

Del número. 

Los accidentes gramaticales del nombre son el número , el 
género y el caso en latín. Número es un accidente mediante el 
cual el nombre significa un ser ó más de uno. El accidente por 
•el cual el nombre significa un solo ser, se llama número singu- 
lar, como hombre, homo; libro, líber. El accidente por el cual 
significa más de un ser se llama plural, como hombres, homines; 
libros, l'tbri. 

El número plural en los nombres simples castellanos se 
forma añadiendo al singular una s si termina en vocal no agu- 
da, como de estrella, estrellas: y la sílaba es, si el singular aca- 
ba en consonante ó vocal aguda, como de luz. luces; de bajá. 
bajaes; de jabalí, jabalíes; de bambú, bambúes; de borceguí, bor- 
ceguíes ». Los en é aguda lo forman añadiendo al singular una 
,s-, como de te, tes: de tupé, tupés; de pie, pies. Papá, mamá, sofá, 
bisturí, zaquizamí y chacó, forman el -plural papas, mantas, so fas, 
bisturis, zaquizamlsj chacos. 

Kn Los nombres compuestos no puede darse regla fija para 
la Formación del número plural. En algunos, compuestos de 

1 M.mm.. h tiene tro» furnia-. .!■• ] .;. 



18 

dos nombres, ó de nombre y adjetivo, cuando ambos compo- 
nentes no se unen por contracción, se forma el plural con los 
plurales de los dos, como gentilhombre, geutileshombres; casama- 
ta, casas-matas. En otros basta formar el plural del segundo 
componente, como de viaducto, viaductos: de aguachirle, agua- 
chirles. El plural de hijodalgo es hijosdalgo. 

En los compuestos de dos nombres y de nombre y adjetivo,. 
cuando se unen por contracción los simples que los forman, 
sólo el segundo se pone en plural, como leopardo, leopardos; 
aguardiente, aguardientes. Del mismo modo se forma también 
en los compuestos de verbo y nombre, y de otras palabras,, 
como portalápices, correvediles, enhorabuenas. Muchos compues- 
tos, cuya segunda parte está en plural, tienen la misma forma 
para los dos números, como desuellacaras, destripaterrones, ma- 
jagranzas, cortaplumas, besamanos, enaguas, paraguas, etc. 

Esta s y la sílaba es, que como sufijo forma el plural de los nombres caste- 
llanos, no es uua genialidad de nuestra lengua, sino herencia. que obtuvo de 
la latina, que primitivamente la tenía en todos los casos de plural de su de- 
clinación, sobre todo para los nombres masculinos y femeninos; herencia que 
la lengua del Lacio tomó de la Sánscrita su madre, puesto que la desinencia 
del nominativo del plural sánscrito es as, desinencia que Bopp considera 
como prolongación ó aumento de la desinencia s del mismo caso en singular, 
y que, según el mismo filólogo, tuvo origen en el tema pronominal sa, este, el» 
aquel, que por esta razón venía en parte á desempeñar el oficio de nuestro 
artículo. 

En latín el número es una forma peculiar de cada uno de 
los casos de la declinación del nombre. 

En castellano carecen dé plural los nombres propios, como 
Barcelona, Pedro l . Los que por su naturaleza lo repugnan, 
como los dé virtudes ó vicios, y los abstractos, como piedad, 
orgullo, caos, blancura, salvajismo, catolicismo, inmortalidad 2 . 
Los de ciencias y artes, y algunos institutos del ejército, como 
filosofía, arquitectura, infantería 3 . Los de ciertos frutos y los de 

1 Sin embargo, se usan en plural los nombres propios de personas y algunos geográficos,. 
como cuando decimos: Conozco muchos Antonios, las (res Martas, las Espadas, las Vas: tilas, etc. 

2 Se dice, no obstante: Hace grandes caridades. Desprecia 'as vanidades del mundo. Tiene gran- 
des esperanzas- Llenó de sutilezas su discurso. 

3 Se dice también: 2'e envió doce gramáticas, por doce libros de gramática, l.'eiió su casa de. 
esculturas, por obras de escultura. 



19 

metales, como canela, miel, oro cobre l . Los de más de una síla- 
ba terminados en s ó x, como crisis, éxtasis, viernes, fénix. Los 
adjetivos sustantivados en la forma neutra, como lo bueno, lo 
necesario, etc. 

En latín también carecen de plural los nombres propios, 
como Romulus, Calpuntia 2 , Sequana, el río Sena; Jura, el mon- 
te Jura; Matritum, Madrid; Barcino, Barcelona, etc. 3 . Los de 
virtudes ó vicios, y los abstractos, como prudentia, la pruden- 
cia; pudor, el pudor; pietas, la piedad; insania, la locura; índoles? 
el natural ó carácter de un individuo , etc. Los de ciencias y 
artes, como philosophia, la filosofía; architectura, la arquitectu- 
ra, etc. Muchos nombres colectivos, como plebes, la plebe; 
sobóles, la descendencia; vulgm, el vulgo, etc. Los que aun sin 
ser propios representan entidades únicas en su género, como 
meridies, el mediodía; ver, la primavera; pelagus, el mar; humus, 
la tierra. Los nombres de metales, los de plantas y de substan- 
cias que se miden ó pesan, como argentum, la plata; orichalcum, 
el latón; cuprum, el cobre; apium, el apio; f ceñían, el heno; ace- 
tum, el vinagre; oleum, el aceite; saccharum, el azúcar. 

Por último, carecen de plural los nombres á quienes el uso ha hecho defec- 
tivos de este número, como ¡evum, la edad; albus, el vientre; arena, la arena; 
bilis, la bilis; barathrum, el infierno; cholera y/el, la bilis; caries, la carcoma; 
ccenum, el cieno; ebur, el marfil; James, é] hambre; fimus, el cieno; fuga, la 
huida; gaza, ía riqueza; gloria, la gloria; gluten, el engrudo; halec, la sardi- 
na; hepar, el hígado; jubar, el resplandor; justitium: vacaciones de los tribu- 
nales; limus, el limo; labes, la mancha ; lúes, enfermedad contagiosa; lux, la 
luz (en plural lttee¿, significa los días); lethum, la muerte; lutum, el lodo; ?io 
gligencia, el descuido ¡ parsimonia, economía en los gastos; pascha, la pascua; 
pernicies, la perdición ó la muerte; penurn, la provisión; ptM, el pus; salns, la 
talud; sanguis, la sangre; sííí», la sed; soí, el sol (en plural so?c«, los calore* 
solium, el solio, sopor, el sueño; strucs, montón de leña; tofc*, la consunción; 
íaZz'o, la pena del tallón; tussis, la tos; vesper ó vesperus, el lucero de la tarde; 
rórtM, la ponzoña; viscum, i, y riscus, i, la liga, y algunos otros. 

Carecen <le número singular en castellano : adentros, adrales, afueras, agua- 
deras, albricias, alicaten, alrededores, andaderas, andularios, andurriales, anexi- 

1 H( Uce: &u ¡Jalas tic Sierra Almagrera. OrOI «On triun/M. l."s urracrs ./ 

rodone*, y otroa plnraleí autoricadoi por el nao. 

J Si- «luí-, . teniido figurado, poro 

. y también: ./<"«•. i>- <r »íoft 
:i Bin embargo, algunos nombre* de lagar aolo tienen forma de plural, como Pyrtn&t, < 

' : Pu<o>',. orum, Paeol; Cañtuu, anim, Oannasj .!.•■. 

y «un alguno e, orum, l^s ri< 



20 

(la/les, angarillas, antiparras, añicos, arracadas, arras, bártulos, bragas, cachas, 
{•achetas, cachones, calendas, cargadas, carnestolendas, comicios, completas, con- 
traapoches, contraarmiños, contraataques, cosquillas, creces, dares y tomares, des- 
pabiladeras, dimes y diretes, dimisorias, dolames, efemérides, enaguas, entrepier- 
nas, expensas, exponsales, exequias, fauces, gachas, guadafiones, idus, ínfulas, 
Jares, largas, livianos, llares, maitines, manes, modales, nonas, nupcias, palo- 
maduras, pandectas, paraguas, parias, parrillas, pediluvios, penates, pertrechos, 
poleadas, preces, puches, tarreñas, tenazas, tinieblas, trévedes, vísperas, víveres, za- 
ragüelles, zarandajas, y algún otro. 

Carecen de singular en latín los nombres colectivos propios de pueblos á 
naciones, como Ambarri, Galli, Germani, etc. Muchos de fiestas, como Quin- 
quatrus, uum, Bachanalia, Satumalia, etc. Los de los días del mes que servían 
de punto de partida para fijar la fecha Kalendx, Nonx é Idus. Los de algunos 
nombres, cuya significación rechaza la idea de singular,- como Penates, los 
•dioses Penates; Manes, los dioses Manes; exta, las entrañas; cani, las canas, 
moznia, las murallas; arma, las armas; fides, las cuerdas de la lira, etc. 

Finalmente: carecen de singular en latín algunos nombres apelativos á 
quienes el uso ha hecho defectivos de este número, como xdes, ium, la casa; 
xstiva orum, campamentos de verano; anuales, ium, los anales; anise, arum, pilas- 
tras ó columnas que se levantaban a los costados de la puerta principal de un 
edificio; antes, ium, la fila primera de los cuadros de una viña; argutix, arum, 
argucias; acta, orum, hechos, actas; adversaria, orum, libro de memoria; balnex, 
arum, establecimiento público de baños; bcllaria, orum, confituras; bigx, arum, 
el tiro de dos caballos; cancelli, orum, verja ó celosía; clathri, orum, reja ó ce- 
losía; clitellx, arum, albarda; codicilli¿ orum, carta, billete; crepundia, orum, ju- 
guetes de los niños; cunx, arum, cunábula é incunabula, orum, cuna ó lecho en 
que duermen los niños; cupedia, orum y cupedix, arum, manjares delicados; de- 
licixy deliciolx, arum, placer, delicia; dirx, arum, imprecaciones; divitix, arum, 
riquezas; excubix, arum, centinelas; exequix, arum, exequias,- exuvix, arum, 
despojos; facetix, arum, dichos agudos é intencionados; flabra, orum, soplo, 
viento; foria, orum, excremento líquido que arroja el que padece diarrea; 
gerrx, arum, cercado de mimbres; grates, gracias ó expresión de agradeci- 
miento ; hiberna, orum, cuarteles de invierno; induvix arum, vestiduras; ine- 
ptix, arum, sandeces ; inferí orum, los infiernos ; inferix, arum , sacrificios 
que se hacían á los dioses Manes ; ilia, ium, los ijares ; insidix, arum, embos- 
cadas; intestina, orum, los intestinos; justa, orum, formalidades exigidas por 
la ley en los funerales ; lactes, ium, intestinos delgados de los animales; la- 
menta, orum, lamentos; lapicidinx, arum, canteras; lautia, orum, regalos que 
los cuestores hacían á distinguidos personajes extranjeros; lémures, um, fan- 
tasmas; liberiorum, los hijos; magaliay mapalia, ium, las majadas; manubix, 
arum, parte del botín de guerra que correspondía al general; minx, arum, 
amenazas; muñía, iorum, deberes que nacen de un cargo; multüia, orum, vesti- 
do de tela rayada; nates, ium, las nalgas; natales, ium, día del nacimiento; 
*nugx, arum, bagatelas, simplezas; nundinx, arum, mercado ó feria; nuptix, 
arum, bodas; opes, um, riquezas; optimates, um, la aristocracia; palearía, ium, 
pellejo que cuelga del cuello del buey; parietinx, arum, muros desmoronados 
pantices, el vientre, los intestinos; prxstigix, arum, engaños; prxcordia, las 



21 

entrañas; preces, um, súplicas-, ruegos; primitix, arum, las primicias, primores, 
um, las personas principales; proceres, um, los magnates; pugillares, ium, ta- 
blillas para escribir; quadrigx, arum, el tiro de cuatro caballos; quisquüia', 
arum, raeduras ó mondaduras; reliquix, arum, restos, despojos; repetúndx, 
arum, el delito de cohecho; repotia, orum, tornaboda; salinx, arum, minas de 
sal; sata, orum, los sembrados; scalx, arum, los escalones; scopx, arum, la es- 
coba; scruta, orum, andrajos; sponsalia, ium, los esponsales; stativa, orir.r,.. 
punto de guarnición, campamento rijo; suppetix,arum, socorro; tenebrx, arum, 
tinieblas; thermx, arum, termas; tesqua, orum, lugares destinados á hacer 
agüeros; tonsx y tonsillx, arum, las glándulas; tormina, nm, la disentería; friese, 
arum, enredos; utensilia, ium, utensilios; valvx, arum, las puertas; vinaeca, 
orum, el orujo de la uva prensada; viscera, um, las entrañas. 

DEL GÉNERO 

Genero es el accidente del nombre, que sirve para dar á co- 
nocer la diferencia del sexo en los seres que lo tienen. Como 
los sexos no son más que dos, el del macho y el de la hembra, 
dos solos deberían ser los géneros, masculino y femenino, ó á 
lo más tres, admitiendo el neutro para los nombres de aquellos 
seres que carecen de sexo. Pero el uso ha admitido como mas- 
culinos y femeninos á muchos nombres de seres inanimados, 
y que por consiguiente no tienen sexo. 

Los géneros, lo mismo en latín que en castellano, son seis: 
masculino, femenino, neutro, común de dos, epiceno y am- 
biguo. 

EJ] género se determina en ambos idiomas por la significa, 
ción y por la terminación del nombre. 

GENEBO DE LOS XOMIíIíks POJt SU SIGNIFICACIÓN 

Tanto en castellano como en latín, son del género masculi- 
no: 1 .° Los nombres propios de varón, como Antonias. Anto- 
nio; Cicero, Cicerón. — 2.° Las apelativos que significar pr 
siones, dignidades, empleos, oficios y ocupaciones propias de 
hombres y sus grados de parentesco, como medica, médico; 
rtiagister, maestro; cónsul, consol; sutór^ zapatero; paier, padre; 
füiit8, Iiijo. Es neutro mancipium, el esclavo. — 3.° Los do ani- 
males machos, como gallús, gallo: leo, león: lupus, lobo. ! ." 
i on tes y \ . como Vesuhius, ü, el Vesubio; Heli 

el monte Helicón. A veces, sobre todo en latín, la terminación 



22 

íija el género de estos nombres: asíAljies, iam, los Alpes, es fe- 
menino, y Gárgara, orum, cima del monte Ida, es neutro.— 5.° Los 
de ríos, como Iber, el Ebro; Anas, el Guadiana; Tagus, el Tajo; 
Sicoris, el Segre; aunque algunos, principalmente en latín, si- 
guen el género propio de su terminación, como Matrona, el 
Marne, femenino, y Letke, neutro, el río del Olvido. — 6.° 
Los de vientos, como Eurus, viento Levante; Bóreas, el Aqui- 
lón. En castellano brisa y tramontana son femeninos. — 7.° Los 
de meses como Jimias, Junio; Aprilis, Abril; September, Sep- 
tiembre, y en castellano los de los días de la semana, como 
Martes, Jueves, Sábado, y los de los cuatro puntos cardinales, 
Norte, Sur, Este y Oeste. 

Son femeninos, tanto en castellano como en latín: 1.° Los 
propios de mujer, como Julia, Julia; Antonia, Antonia. — 2.° Los 
apelativos que significan profesiones, dignidades, empleos, ofi- 
cios ú ocupaciones propias de mujer y sus grados de parentesco, 
como obstetrix, la partera; abbatissa, abadesa; regina, la reina; 
mater, madre; filia, hija. Scortum y prostibalum, la ramera, son 
neutros. — 3.° Los de animales hembras,, como equa, yegua; ea- 
pra, cabra; simia, mona. — 4.° Los de regiones, islas y ciudades, 
como Asia, el Asia; Hispania, España; Sardinia, Cerdeña; Cy- 
prus, Chipre; Ilerda, Lérida; Genera, Ginebra, etc. Aunque en 
castellano los hay masculinos, como Aragón, Baztán, Vallado- 
lid, Burgos, y aun en latín, como Bosplwrus, el Bosforo, y Pon- 
tas, el Ponto, y todos los en i del plural propios de ciudades, 
como Burgi, orum, que tienen el género propio de su termina- 
ción. En latín algunos nombres de regiones y ciudades tienen 
el género neutro que corresponde á su terminación, como La- 
tium, el Lacio; Ilion, Troya; Dianium, Denia; Agrigentum , Gir- 
genti; Dyrracliiam, Durazzo; Tibur, Tívoli; Reate, is, Rieti; 
Preneste, is, Palestrina; Bibracte, is, Autun, y algún otro. — 5. 8 
En latín son femeninos los de árboles y plantas, como popidus, 
el olmo; fagus, el haya; pirus, el peral; nardus, el nardo; pero 
son masculinos oleaster, el acebuche; asparagus, el espárrago; 
acantilas, la brancaursina; amarantus, el amaranto; hj acuitas, el 
lirio; fungas, el hongo; boletas, otra especie del hongo; cardaas, 
el cardo; janeas, el junco, y algún otro; y neutros, muchos ter 
minados en er, como saber, is, el alcornoque; acer, eris, el acebo, 



23 

r/icer, eris, el garbanzo; süer, eris, la mimbrera; láser, eris, el 
benjuí; piper, eris, la pimienta; robur, oris, el roble, y algún otro. 

Son del género neutro en castellano solamente los adjetivos 
sustantivados de significación indefinida y vaga, como lo malo 
del negocio, lo importante del asunto, etc. En latín pertenecen 
á este género todos los nombres indeclinables, como gummi, la 
goma; gelu, hielo, y todas las palabras sustantivadas, me- 
nos los adjetivos en las formas masculina y femenina, como 
longum rale, scire tuum, etc., y los nombres de las letras, como 
i longum, o breve, que en castellano son del género femenino, 
y por eso decimos i larga, ó llena, sobreentendiendo letra, como 
cuando dijo Quintiliano: Nostrarum ultima X, y O atque U per- 
mutatcE invicem. 

El género común de dos comprende nombres que con una 
misma terminación representan seres masculinos y femeninos, 
y sólo el adjetivo puede precisar en ellos el género, como 
conjux, cónyuge, y así se dice conjux púdica, cónyuge ó esposa 
honesta; y conjux orbatus, cónyuge ó esposo viudo. 

El género epiceno comprende los nombres que con una 
misma terminación y usados siempre en el género que á ésta 
corresponda, se refieren á seres irracionales machos ó hembras, 
y son generalmente nombres de animales, como mus ratón, 
masculino, que se dice indistintamente del macho y de la hem- 
bra; rana, en castellano, femenino en ambos idiomas, y que 
en los dos significa \&rana macho y la rana hembra. 

Pertenecen al género ambiguo aquellos nombres cuyo géne- 
ro no ha sido determinado por el uso todavía. En castellano 
no son muchos: arte, cuñal, dote, fin, ¡n a r, postre, pringue . puente. 
trípode y algún otro. 

En latín son verdaderamente del género ambiguo por en- 
contrarse indistintamente usados como masculinos y femeni- 
nos los nombres siguientes: adeps, ipis, la enjundia; atomus, i, 
el átomo; angnis. is, la culebra; barbi/os, i, el laúd; canalis, is, la 
1 chrysolitus, i. el topacio; corbis, is. el cesto; dies,ei, el día; 
. is t el fin: forfex, iris, la tijera; grossus. /, el higo por ma- 
durar; imbrex, ieis, la teja: Inris, ids, el lárice (especie de pino): 
limad ¡caracol: obex, ieis, el óbice; phasqlus, i, la labia: 

ntbus, i. la zarza: rrumex, iris, la romaza; scrobs, obis, el hoyo; 



21 

specus, us, la cueva; stirps, is, la raíz; torques, is, el collar; tradn r r 
Uéié, el mugrón de la vid, y varlr, iris, la varice. — Hállanse más 
generalmente masculinos que femeninos: hubo, onis, el "buho; 
cálx, cis, el carcañal; cinis, eris, la ceniza; cortex, iris, la corteza; 
margo, inis, la margen} pUlúmbes, is, la paloma torcaz; pulvis, 
eris, el polvo; pumex, icis, la piedra pómez, y sílex, icis, el pe- 
dernal; y más generalmente femeninos que masculinos ales, 
itis, el ave; clunis, is, la nalga; colus, i. la rueca; cupido, inis. la 
codicia; dama, 02, el gamo; ftcits, i, el higo; grus, gruis, la grulla; 
linter, tris, la lancha; tynx, lincis, el lince; ónix, y chis, el ónice; 
penus, us, la provisión; sardonys, ychis, la sardónice y talpa, ce, el 
topo. 

GÉNERO DE LOS NOMBRES POR SU TERMINACIÓN 
Regla única. 

En castellano son masculinos, por su terminación, todos los 
nombres, menos los acabados en a y d, como fecha, pared, que 
son femeninos. 

Excepciones. 

De los en a son masculinos: albacea, bajá, camarada, día, maná, mapa, p< ! pá 
y sofá; los de los signos musicales la y/a, y todos los de origen griego, como 
axioma, diploma, idioma, lema, planeta, síntoma, tema, teorema, menos los en ¿C£ 
ó ia, como democracia, jerarquía, teocracia, etc., que sigúete, la regla general. 

De los en d son masculinos adalid, almud, alud, ardid, áspid, ataúd, 
césped, huésped y l :úd. 

De los en e son femeninos: aguachirle , apócope, ave, azumbre, barbarie, ba*< 
vicie, calle, cariátide, carne, catástrofe, certidumbre, clámide, clase, clave, cohorte, 
congerie, corambre, corriente, corte (residencia del monarca), costumbre, creciente, 
cumbre, chinche, dulcedumbre, efigie, elipse, esferoide, especie, estacte, estirpe, fa- 
lange, faringe, fase, fe, fiebre, frase, frente (fachada de un edificio ó primera fila 
ó cabeza de un ejército), fuente, gente, hambre, hélfee, hemorroide, herrumbre, 
hueste, Índole, ingle, intemperie, laringe, leche, legumbre, liebre, liendre, lumbre, 
llave, mansedumbre, mente, mole, molicie, muchedumbre, muerte, mugre, nave y 
nieve, noche, nube, paragoge, paráloge, paraselene, parte (que cuando significa 
despacho telegráfico ó comunicación de una orden es masculino) patente^ 
pendiente (cuesta ó bajada), pesadumbre, peste', pirámide, planicie, plebe, pléyade, 
podre, podredumbre, progenie, prole, salve (oración á la Santísima Virgen), san- 
gre, seccmte (en geometría), sede, serie, servidumbre, serpiente, sierpe, simiente, 
sinécdoque, sirte, suerte, superficie, tangente, tarde, techumbre, tilde, torre, troje^ 
ubre, urdimbre, vacante, variante, vértice, veste, vislumbre, y alguna otra anticua- 
da ó de poco uso. 

De los en i son femeninos diócesi, hurí, metrópoli y algún otro. 



25 

De los en j sólo troj es femenino. 

De los en i son femeninos: cal, capital (metrópoli), cárcel, col, credencial, 
■decretal, hiél, miel, piel, señal y vocal (letra). 

De los en n son femeninos: los en ion y ón, no aumentativos, como salva- 
ción, cargazón, trabazón. De los en ón son masculinos: alción, apretón, calzón, 
embrión, empellón, empujón, encontrón, envión, estrujón, forcejón, gorrión., limpión, 
resbalón, reventón , salpicón, sarampión, trasquilón, y algún otro que, como éstos, 
tiene el carácter de aumentativo.— Son también femeninos clin ó crin, imagen, 
orden (significando corporación, y también mandato ó comunicación de una 
disposición obligatoria), sartén y sien. 

De los en o son femeninos.- mano, nao y seo. 

De los en.r son femeninos: bezar,flor, labor, segur, zoster, y también bajamar 
y pleamar. 

De los en .< son femeninos.- aguarrás, análisis, apoteosis, bilis, crisis, elipsis, 
enfiteusis, epigloti?. hematitis, hipótesis, lis, metamorfosis , metempsicosis , mies, pa- 
ráfrasis, parálisis, perífrasis, res, selenites, sindéresis, sintaxis, tesis, tisis, tos, y 
algunos más derivados del griego. 

De los en u, solo tribu es femenino. 

De los en y, unos son masculinos, como guirigay, convoy, y otros femeninos, 
como grey, ley. 

De los en z son femeninos: los abstractos en ez, como sencillez, vejez, estupi- 
dez, y además cerviz, cicatriz, codorniz, coz, cruz, faz, hez, hoz, lombi'iz, luz, ma- 
triz, -nariz, nuez, petz, perdiz, pez, (jugo resinoso condensado del pino albar), 
prez, raíz, sandez, tez, vez y voz. 

Por su terminación son masculinos en latín: 

1.° Los nombres del plural que terminan en i el nomina- 
tivo de este número, como cancelli, orum, celosías; fori, ontm, 
las celdilla^ de las abejas en un panal. 

2.° Los de la tercera declinación, cuyo nominativo del sin- 
gular termina en o, como sermo, onis, la plática; turbo, inis, el 
torbellino. 

Se exceptúan por femeninos caro, carnis, la carne, y talio, onis, la pena del 
Talión, y todos los en io, abstractos O derivados de verbo, como dictio, dicción; 
legio, legión; menospw^io, el puñal; scipio, el bastón, y algún otro que siguen 
la regla general . También son femeninos los en do y go, como valetudo, inis, la 
salud; origo, inis, origen; pero délos terminados ene?» siguen la regla general: 
cardo, onis, el quicio; cudo, onis, casco de cuero no curtido; ordo, inis, el orden, 
y udo, onis, la abarca; y de los en go, harpetgo, onis, el garfio, y ligo, onis, el 
azadón, que son masculinos. 

3.° Los grecolatinos en an, in y on, como pcean, (mis, himno 
en honor de> Apolo; delphhi. inis, el delfín; canon , onis, la regla. 

Son femeninos: aedon, onis, el ruiseñor; alción., onis, el alción; icón, onis, la 
imagen, y syndon, onis, la sábana. 

3 



26 

4.° Los terminados en er en el nominativo del singular, 
sean de la segunda ó de la tercera declinación, como líber, bri, 
el libro; ager, gri, el campo ; carcer, eris, la cárcel; agger, eris, 
el terraplén. 

Son neutros: alter ó halter, cris, bola o plancha de plomo; cadáver, eris, él 
cadáver; cicer, eris, el garbanzo; iter, incris, el camino; papaver, eris, la adormi- 
dera: piper, cris, la pimienta; siler, cris, la mimbera; spinther, eris, el brazalete; 
súber, cris, el alcornoque; uber, eris, el pecho, y vcrber, cris, el azote. Siser, cris. 
la chirivia, es masculino y neutro. 

5.° Los en or, como calor, oris, el calor; odor, oris, el olor; 
timor, oris, el temor. 

Se exceptúa pOr femenino arbor, oris, el árbol, y por neutros, ador, oris, la 
escanda; sequor, oris, la llanura; cor, cordis, el corazón, y marmor, oris, el 
mármol. 

6.° Los en es grecolatinos de la primera (parisílabos) y los 
imparisílabos de la tercera declinación, como cometes, ce, el co- 
meta: partes, etis, la pared; palmes, itis, el sarmiento; arles, etis, 
el carnero. 

Son femeninos: compes, edis, el grillete; inquies, etis, la inquietud; merces, 
cdis, el salario; raer g es, itis, la gavilla; quies y requies, etis, el descanso; seges, 
etis, la mies; teges, etis, la estera. JEs, seris, el bronce, es neutro. 

7.° Los en nis, como ignis, is/el fuego; cinis, eris, la ceniza; 
pañis, is, el pan. 

8.° Los en os, como flos, floris, la flor; mos, morís, la cos- 
tumbre. 

Son femeninos: artos, oris, el árbol; eos, cotis, la piedra de afilar; dos, dotis, 
la dote, y eos, onis ó us, la aurora: y neutros os, oris, la boca, y os, ossis, el 
hueso. 

9.° Los en us de la segunda y cuarta declinación, como 
circulas, i, el círculo; fluvius, ii, el río; spiritiis, us, el espíritu; 
sensus, us, el sentido. 

De estos se exceptúan por femeninos los nombres de la segunda declina- 
ción derivados del griego que terminan en odus, como periodus, período; ra'e- 
thodus, método, etc.; y además abysus, i, el abismo; alvus, i, el vientre; antido- 
tus,i, el antídoto; arctus, i, la constelación llamada Osa mayor y la menor; 
carbasus,i, lino finísimo; cristallus, i, el cristal; balanus, i, la bellota; díale- 
etus,.i, el dialecto; diphthongus, i, el diptongo; ereraus, i, el desierto; humus, i, 
la tierra; vannus, i, la criba y varios de piedras preciosas, como amethystus , i, 



27 

la amatista; saphyms, i, el zafiro, y topazius, ii, el topacio. Y de la cuarta, 
acus, us,l& aguja; dormís, us, la casa; idus, uum, los idus; paius, us, la provi- 
sión; manus, us, la mano; porticus, us, el pórtico; quinquatrus, um, fiestas en? 
honor de Minerva, y tribus, ws, la tribu.— Por neutros se exceptúan pelagus,-i f 
el mar; virus, i, la ponzoña, y vulgus, i, el vulgo, que es á veces masculino. 

10. Los en anx, compuestos de uncía, como deunx, uncís', 
peso de once onzas; septunx, uncís, peso de siete onzas; sescunx, 
uncís, onza y media. 

11. Los polisílabos en ax, ex é yx, como thorax, acis, la co- 
raza; index, icis, el índice; bombyx, ícís, el gusano de seda. ' 

De los en ax, son femeninos: fornax, acis, el horno, y smila.r. acis, la cam- 
panilla (planta). De los en ex, alex, icis, una salsa de pescados; carex, ¿c/s,-el 
carrizo; tomex, icis, la tomiza; vivex, icis, cardenal producido por un golpe, ;y 
supellex, ctilis, el ajuar de una casa: en plural supellectilia, ium, neutro. Atri- 
plex, icis, el armuelle, es neutro. 

Son femeninos por su terminación: 

1.° Los en a de la primera declinación, y en ce del plural; 
como vita, ce, la vida; térra, ce, la tierra; divitice, arum, las ri- 
quezas; exubíce, arum, los despojos. 

Exceptúanse por masculinos corneta, se, el cometa; planeta, ¿e, el planeta, y 
Hadria, el mar Adriático, y por neutro pascha, se, la pascua. 

2.° Los en as, como tempestas, atis, la tempestad; cestas, atís T 
el verano. 

Son masculinos: tyarat, se, la tiara, y los grecolatinos que hacen el genitivo 
en antis, como adamas, antis, el diamante, y además as, assis, el as, y ras, va- 
dis, la lianza. Son neutros artocreas, atis, el pastel; erisipelas, atis, la erisipela, 
y vas, vasis, el vaso. 

3.° Los en es parisílabos de la tercera declinación é impa- 
risílabos de la quinta, como nubes, is, la nube; fumes, is, el ham- 
bre; spes, ei, la esperanza; acíes, eí, el filo. 

Son masculinos: acinaces, is, alfanje persa, y vepres, is, la espina, de la ter- 
cera; y meridies, ei, el mediodía, y el simple dies, que en singular es masculi- 
no y femenino, y en plural siempre masculino. 

4.° Los en is é ys, como navís, is, la nave; cusjHs, idis, la 
cúspide; turrís, is, la torre; chlamys, ídis, la clámide. 

De los en is son masculinos los compuestos «le as, assis, como bicessis, veinte 
ases; sexis, seis ases, y además aqualis, is, el aguamanil; axis, is, el eje; burfít, 
is, la cama del arado; caulis, is, el tallo; cehchris. is, una serpiente; collis, is. 



23 

el collado; corbis, ís, el cesto; cossis, is, la carcoma; cucumü, eris, el cohombro; 
miié,is, la espada; Jaseis, is, el h&z; follis , is, el fuelle; fustis, is, la vara; gtfi?, 
gliris, el lirón; Zapw.-, idís, la piedra; mensis, is, el mes; mugilis, is, el pez mújol; 
ot bis, is, la redondez; piséis, is, el pez; postis, is, la jamba de la puerta; pulvis, 
cris, el polvo; sanguis, inis, la sangre; sentís, is, la espina; torris.is, el tizón; wn- 
0ius, ¿s, la uña; veclis, is, el cerrojo, y vermis, is, el gusano. 

5.° Los en ?/.•? de la tercera declinación, que tienen el geni- 
tivo en udis y Utis^ como laus, laudis, la alabanza; fraus, udis, el 
engaño; salus, Utis, la salud; virtus, utis, la virtud. 

6.° Los en .<? precedida de consonante, como trabs, abis, la 
viga; hietns, hiemis, el invierno; frons, ondis, el follaje; dap^ 
apis, la vianda. 

Se exceptúan por masculinos dodrav.s, peso de nueve ouzas; quadrans, peso 
de tres onzas; sextave, peso de dos onzas. Los grecolatinos en bs yps, como 
chalybs, ybis, el acero; hidrops, opis, la hidropesía; gryps, yphis, el grifo, y ade- 
más dais, entis, el diente; fons, ontis, la fuente; mons, ontis, el monte; occidens, 
entis, el occidente; oriens, entis, el oriente; pons, (mf/«, el puente; rv,dens, entis, 
el cable, y tridens, entis, el tridente. 

7.° Los monosílabos en x, como pax, pacis, la paz; lex, legis, 
la ley; ?na?, nfvts t la nieve; vox, ocis, la voz; lux, ucis, la luz. 

Sólo grex, egis, el rebaño es masculino. 

8.° Los polisílabos en ix, y ox, como radix, icis, la raíz; 
solox, ocis, la lana basta. 

Son masculinos de los en ix, c'aJyx, icis, el cáliz;/orm's, icis, la bóveda; na- 
trix, icis, culebra de agua; phcenix, icis, el ave fénix; spadix, icis, racimo de 
dátiles, y sorix icis ave fabulosa; y los compuestos de mastix, como Cicero- 
mastíx, Homeromastix. De los en ox, sólo volvox, ocis, el gusano revoltón , es 
masculino. Tradux, ucis, el mugrón de la vid, tiene el mismo género. 

9.° Son también femeninos los en nx, menos los en unx, 
compuestos de uncía, como larynx, laringe; phalanx, la falange, 
y lanx, el plato de la balanza. 

En latín son neutros por la terminación: 

1.° Los en a del plural, como arma, orum, las armas; exta, 
orum, las entrañas; pascua, orum, los pastos; y los de la tercera 
declinación que terminan en e en el nominativo del singular, 
como cubile, is, el aposento; mare, is, el mar; monüe is, alhaja. 

2.° Los grecolatinos de la tercera declinación, cuyo nomi- 



29 

nativo del singular termina en ma, como poema, atis, el poema; 
axioma, el axioma; problema, atis, el problema. 

3.° Los en c, l y t, como lac, lactis, la leche; mel, elis, la 
miel; caput, itis, la cabeza. 

De los en l son masculinos sol, solis, el sol; mugil, el pez mújol, y sai, la 
sal, que á veces es neutro en singular. 

4.° Los en en y men> como (jluten, el engrudo; carmen, inis, 
el verso. 

Son masculinos, attangen, enis, el francolín, rew, míe, el riñon; ¡fteíij eni», 
splen, enis, el bazo, pectén, enis, el peine, Vichen, enis, el liquen, é hi/Kcn, el 
casamiento. 

5.° Los en or, como pulvinar, aris, la almohada; calcar, 
aris, la espuela; néctar, aris, el néctar. 
Salar, is, el salmonete, es masculino. 

6.° Los en u de la cuarta declinación, indeclinables en sin- 
gular, como vertí, el asador; gelu, el hielo. 

7.° Los en um de la segunda declinación, como templum, 
el templo; brachium, el brazo. 

8.° Los en ur, como murmur, uris, el murmullo; fulgur, mis, 
el relámpago. 

Son masculinos: /ií-r, um, el ladrón; fúrfur, el salvado; turtur, la tórtola , y 
vultur, el buitre. 

9.° Los en mí de la tercera declinación que no tienen el 
genitivo en udis ó utis, como tempus, temporis, el tiempo; thm, 
thuris, el incienso; muñas, eris, el cargo. 

Son masculinos lepus, oris, la liebre, y mus, uris, el ratón, y los compuesto» 
áepus, como polipus, odis, el pulpo, menos lagopus, que es femenino. 

10. Todos los indeclinables que no sean propios de hom- 
bre ó mujer, como gummi, la goma; cwpe, la cebolla. 

DIFERENCIAS Y ANALOGÍAS DEL «VENERO EN LOS NOMBRES 

CASTELLANOS Y LATINuS 

Estudiando detenidamente el accidente llamado género, se observan dife- 
rencias notables en ambas lenguas. En castellano no hay verdaderos nombre» 
neutros; no hay palabras que, siendo por su naturaleza nombres como bcllum, 
calcar, pertenezcan al género neutro. Bolo admitimos como nombres nentroft 



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los adjetivos sustantivados que tienen significación indefinida y vaga. Esta 
pérdida del género neutro, por lo que toca al nombre castellano, tiene su 
explicación en la degeneración del latín clásico. En la baja latinidad se ob- 
serva que el género masculino invade al neutro, tomando los nombres que 
pertenecen á este género forma de masculinos ; y así se encuentra animalem, 
por animal; templas, por templum; pretius, por pretium, etc., determinándose de 
esta suerte la desaparición del género neutro en castellano y en las demás 
lenguas romances, convirtiéndose por regla general en masculino el nombre 
que en latín era neutro, como establo de stabulum; leño, de lignum; nombre, de 
nomen; cubil, de cubile; hielo, de gelu, etc. 

Respecto á los géneros masculino y femenino, casi siempre el nombre 
castellano conserva el género que tenía en latín por las leyes de la termina- 
ción: los femeninos en a de la primera declinación conservaron en su mayor 
parte su género en castellano, como lengua, de lingua; vida, de vita; cosa, de 
causa; sombra, de v/mbra, etc.; pero aun de éstos se formaron en castellano al- 
gunos masculinos, como de mentía, mirlo; de oliva, olivo; de tilia, tilo; de 
medulla, medula y meollo; de materia, madera y madero, etc., y aun de algu- 
nos neutros, se derivaron otros femeninos, como ceja, de cilia; cuerna, de 
cornua. De tyaras, masculino, se formó tiara, femenino, en castellano; planeta 
y cometa son en latín y castellano masculinos. Los en a masculinos proceden 
de otros neutros, como poema, de poema, atis. 

Los nombres castellanos femeninos en d proceden en su mayor parte de 
otros latinos que tienen el mismo género. No hay en castellano un solo nom- 
•bre terminado en od. En ed sólo terminan pared, de paries, masculino; red, de 
rete, neutro, y merced, de merces, y sed, de sitis, femeninos. En id sólo hay dos 
nombres castellanos de origen latino: ardid, masculino, que se deriva de 
arditus, adjetivo en forma masculina; áspid, masculino de aspis, femenino, y 
lid, que es femenino, como lis, do donde se deriva. De los nombres de origen 
latino terminados en ud, sólo laúd es masculino, y se deriva de laus, feme- 
nino. Todos los demás proceden de nombres femeninos, que terminan en vs 
y tienen el genitivo en utis, como salud, de salut(em, ó de femeninos en do, 
como pulcritud, de pulchntudo. Todos los en ad proceden de los femeninos en 
as de la tercera, que hacen el genitivo en atis, como piedad, depietas, atis; 
verdad, de veritas, atis; necesidad, de necessitas, atis; velocidad, de velocitas, 
atis, etc. 

Los masculinos en e proceden de nombres masculinos ó neutros en su 
mayor parte, como. eje, de axe{m; monte, de monte(m; nombre, de nomine, de 
nomen; los femeninos de otros femeninos, como molicie, de molliliefm; nave, de 
navefm, etc. Leche procede del neutro lacle, de lac; cumbre, de culmine de cul- 
men; legumbre, de legi'tminc, de legumen; lumbre, del neutro lumine, de lumen; 
calle, del mascxilino callc(m, de callis; hueste, del masculino hoste(m, de hostis; 
sangre, del masculino sanguine(m, de sanguis ; serpiente, del masculino ser- 
pc7ite(m, de serpens. 

De los en i masculinos sólo bisturí procede del femenino bastoria. 

Los masculinos en o proceden de otros masculinos ó neutros en us y en u, 
en um ó en er, comoprnlo, depugnu{m, depugnus, i; hielo, de gelu; espíritu, de 
spiritu(m, de spiritus,vs; templo, detemplti{m; tiempo de tempu(s ; libro, de li- 



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bru(m, de líber, y á veces de nombres femeninos en us, como método de metho- 
du(m, de methodus ¡ abismo, de abysu(m, de abysus; jacinto, de hyacinthu(m, de 
hyacinthus ; pmo, de pinu(m, ücpinus; y los femeninos seo, desedes; mano, de 
manu(m; nao, de nav(em, etc. Algunos latinos de la segunda en ws, y en ttm 
dieron á nuestra lengua nombres dobles masculinos y femeninos, como de 
ramus, ramo y rama; de fructus, fruto y /neto ; de hortus, huerto y huerta, y de 
modus, modo y Tnotfa de lignum, leño y leña, de signum, signo y seña. 

De los en u, sólo es de origen latino tribuí, femenino, como tribus, de donde 
procede. 

De los en j, reloj, masculino, del neutro ho)rolog(ium; troj, femenino, del 
neutro , trolle(um, y boj, masculino, del femenino bux(um, de buxus. 

De los en l, los masculinos proceden también de otros que son masculinos 
O neutros en latín; como sol, de sol(em: cancel, de cancel(li; cubil, de cubil(e; 
animal, de animal; trébol, de trifol(ium; coral, de coral(ium; batel, de batel(lum, 
de batellus ; dosel, de doser(ium; perejil, de pe(t)r(os)elin(um, etc. Los femeninos 
de otros femeninos, como cal, de cal(cem; piel, depel(lem, de pellis; pero so?, 
femenino, de sal(em, masculino, y cárcel, femenino de carcer(em, de carcer, 
masculino ; cendal, masculino, de syndon(em, de syndon, femenino; lo mismo 
que árbol, de arbor(em, áearbor; nivel, de libel(lam, de libella. Miel y hiél, feme- 
ninos de mel yfel, neutros, y algunos, tanto masculinos como femeninos, que 
proceden de adjetivos en la forma común, como pectoral, de pcctoral{cm ; real, 
de regaleim; capital, de capital(em. 

Los nombres masculinos terminados en an, en, in (no diminutivos), on (no 
aumentativos) y tm proceden de otros latinos masculinos ó neutros. Así los 
masculinos pan, de pan(cm; volcán, de Vulcan(um; cercén, de circin(um; fin, 
úefinfcm; crin, de crin-em; sermón, de sermonCem ; son, de son(um, y afrín, de 
tun(num, proceden, como se ve, de otros masculinos; y crimen, de crimen; exa- 
men de examen ¡ foramen de foramen ; fteító?* de bitum(en, proceden de nombres 
latinos neutros. Del mismo modo los femeninos castellanos que tienen es- 
tas terminaciones, como llantén, de plant(ag)in(em; orin, de urin(am, ó de 
str(ug)in(em ; razón, de ration(em \ sección, de section(cm; unión , de union(em ; le- 
gión, de legion(em; sartén, de sarta(g)/n(rm, etc., proceden, en su mayor parte, 
dé nombres latinos terminados en #o y verbales en io, que por su terminación 
son femeninos. Solo sien, femenino, viene de t;ni(mm, masculino. 

Los en r masculinos proceden también de nombres latinos masculinos ó 
neutros, como ardor, de ardor(em; calor, de calor(em; rigor, de rigorfem ; licor, 
de liquoi-(em; temor, de timor(cm; favor, de favor(em, etc., que proceden de 
nombres masculinos, en latín, y mar, de m tr(c; habar, de fabar(ium; linar, de 
linar(ium; solar, de solarfium; taller, de or)tillar(ia, etc., que procedes denom- 
ntros. 

Son muy pocbfl Loe nombres femeninos castellanos de origen latino termi- 
nados en r: se^ur procede del femenino tecur(im; flor, labor, de los masculi- 
no* flor(em, labor(em, y zafir, masculino, <!<■ sapphyrfum, femenino; bajamar y 
2>leamar se derivan de basxum-mare y plenum-marc. 

Del mismo modo, los derivados del latín terminados en f, que en < ■;■. 
llano son masculinos, proceden de otros masculinos ó neutros, como mes, de 
me(n)s(cm ¡ as, de ae(eem, que proceden de nomines masculinos, jrpa¿t,dela 



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forma masculina del adjetivo pa(g)e(n)8(em, y anis, de anis(ium; pavés, de pa~ 
bes(ium ; pus, de pus, que proceden de nombres neutros, como interés, del infi- 
nitivo interes(se, que puede considerarse como forma neutra. El masculino 
ciprés se deriva de cuprcs(sum ; de cupres(sus femenino. 

Los femeninos en s proceden de otros femeninos, como mies, de mes(sem- y 
tos, de tus(sim. 

Grey y ley son los únicos nombres en y, cuyo género deba determinarse por 
las leyes de terminación: ambos son femeninos; pero grey procede de grege(rn, 
masculino, y ley, de lege(m, femenino ; buey y rey son masculinos por su signi- 
ficación. 

Los masculinos castellanos que terminan en z proceden igualmente de 
otros latinos masculinos, como pez, de pisc(cm ; haz, de fasc(em, o de nombres 
neutros, como prez, de preti(um ; solaz, de solati(um ; barniz, de vemic(ium, y ta- 
piz, de tapet(um. 

Los nombres femeninos en 3 proceden de otros femeninos, como paz, de 
pac(em; hoz, defalc(em; voz, de voc(em; pez, depic(em; raíz, de ra(d)ic(em; cruz, de 
cruc(em; viudez, de viduitat(em, etc. 

De todo lo expuesto resulta que, en general, los nombres masculinos cas- 
tellanos proceden de otro*Jatinos masculinos neutros, y los femeninos de 
otros femeninos: Las excepciones que se presentan d^ nombres femeninos 
castellanos terminados en a, que se derivan de otros latinos neutros, se ex- 
plican fácilmente considerando que la terminación de los neutros latinos en 
plural es igual á la de los femeninos de la primera declinación, y por eso 
arma su castellano es femenino y en latín arma, orum, neutro, y asi se forma- 
ron ceja, de cilia, orum; fiesta, de/ esta, orum; joya, de gaudia, orum; leña, de 
ligna, orum; luminaria, de luminaria, ium; obra, de opera, um; pécora, de pécora, 
um; twmenta, de tormenta, orum; vestimenta, de vestimenta, orum; cereza, de cera- 
sa, orum, y otros de formas neutras de adjetivos, como manzana, de matiana, 
orum; batalla, de batualia, ium; maravilla, de mirabilia, ium, etc. 

Finalmente: tanto en castellano como en latín, hay nombres 
que, al cambiar de significación, cambian de género; así deci- 
mos: Defender el pro y el contra, atender á la pro común y hacerle 
á uno la contra. Suavizar con rodeos las pendientes de los montes, 
y comprar muy baratos los pendientes de brillantes. Pertenecer á 
tina Orden religiosa, recibir una orden terminante, y establecer nn 
orden riguroso. Ponerse mía venda en la frente y adornar el 
de una casa. Brillar en la corte y comprar un corte de vestido. 

En latín la significación influye también en el género de al- 
gunos nombres: así Adria, por ejemplo, cuando significa el mar 
Adriático, es masculino, y cuando significa la ciudad de Vene- 
cia, femenino. Dolabella, ce, como nombre de varón, es mascu- 
lino, y significando la azuela, es femenino; malus, i, mástil del 
navio, es masculino, y significando el manzano, femenino; po- 



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pulas, i, el pueblo, masculino, y el álamo, femenino; unió, onk\ 
la perla, masculino, la unión, femenino, etc. 

Esta influencia de la significación en el género la demuestran los nombres 
que tienen forma doble para los géneros masculino y femenino, como amieus, 
árnica; coquus, coqua; avus, avia; dominus, domina; herus, hera; filius , filia; natus, 
nata;magi$ter, magistra; nevos, neptis; puer, puella; rex, regina, etc., en latín; y 
en castellano, peiro, perra; abuelo, abuela; señor, señora; hijo, hija; maestro, maes- 
tra; nieto, nieta; niño, niña; rey, reina, etc. Efecto de esa misma influencia son 
algunos nombres latinos de plantas que tienen la forma en us para significar 
el árbol ó planta, y la forma neutra en um para significar el producto, fruto, 
madera, etc., que la planta ó árbol da de sí, corno prunus, i, el ciruelo, y pru- 
rnun , i, la ciruela; malus, i, el manzano, y malum, i, la manzana; nardus, el 
nardo, planta, y nardum, el nardo, flor; buxus, el boj, planta, y buxum, el boj, 
madera, etc. 

DEL CASO 

El caso es la modificación que sufre el nombre en su termi- 
nación para significar relaciones diversas. El conjunto de caso» 
ó formas distintas que puede tomar el nombre para expresar 
relaciones varias, constituye su flexión, que para el nombre, 
adjetivo (en latín), pronombre y participio se denomina espe- 
cialmente declinación. Los casos son seis: nominativo, genitivo, 
dativo, acusativo, vocativo y ablativo. El nominativo y voca- 
tivo se llaman, además, casos rectos y los demás oblicuos. 

El nominativo denota la simple enunciación de la entidad 
significada por el nombre. El genitivo expresa idea de posesión 
ó pertenencia. El dativo significa provecho ó daño. El acusa- 
tivo indica el término de una acción ó movimiento. El voca- 
tivo, además de servir para la simple enunciación de la entidad 
que el nombre significa, puede llevar envuelta la idea de admi- 
ración, terror, sorpresa, etc. El ablativo significa varias rela- 
ciones, entre otras las de causa, instrumento, materia, compa- 
ñía, permanencia, procedencia, medio, etc. 

La declinación del nombre castellano no es flexión, y por 
tanto se hace como la del artículo, por medio de preposiciones, 
al contrario de lo que sucede en latín, donde las terminaciones 
expresan las varias relaciones que puede significar el nombre» 
l^jemplo: 



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SINGULAR 




PLURAL 


Nom. 


El hombre. 


Nom. 


Los hombres. 


Gen. 


Del hombre. 


Gen. 


De los hombres. 


Dat. 


A ó para el hombre. 


Dat. • 


A, ó para los hombres. 
Hombres, los hombres, 


Ac. 


Hombre, el hombre, al 


Ac. 




hombre . 




á los hombres. 


Voc. 


Hombre, oh hombre. 


Voc. 


Hombres, oh hombres 


Abl. 


Con, de, en, por, sin, 


Abl. 


Con, de, en, por, sin, so- 




sobre, &., el hombre. 




bre, &., los hombres 



El nombre castellano no siempre va acompañado del ar- 
tículo, y también sin él puede declinarse ; pero en aquellos ca- 
sos que expresan la relación de una manera concreta y precisa, 
es indispensable el artículo; así decimos: Pedro es hombre, en 
nominativo; carácter de hombre, en genitivo; camisas para hom- 
bre, en dativo, y ver hombres ó á hombres, etc. 

En castellano todos los nombres se declinan del mismo 
modo; pero en latín toman, al parecer, formas distintas los seis 
easos que constituyen la declinación de cada nombre, en con- 
formidad con la terminación del genitivo. Por eso, y para fa- 
cilitar el estudio y conocimiento de la flexión nominal, se han 
admitido en latin cinco declinaciones, que se distinguen por 
la terminación del genitivo de cada una: la primera tiene el 
genitivo terminado en el diptongo ce, como mma, ce; la segun- 
da en i, como Dominus, i; líber, bri; templum, i; la tercera en 
is, como sermo, onis; vox, ocis; pecus. oris: la cuarta en us, como 
exercitus, lis, ó en u, como gelu, u, y la quinta en ei con el nomi- 
nativo en es, como clies, ei. 

En las formas que constituyen la declinación de los nom- 
bres, lo mismo que en las de los adjetivos, pronombres y par- 
ticipios, hay que distinguir dos elementos: uno invariable, 
que se llama radical, y otro variable, que se llama terminación 
ó desinencia. 

PRIMERA DECLINACIÓN 



Los nombres de esta declinación son todos parisílabos, por- 
que tienen el mismo número de sílabas en el nominativo y ge- 
nitivo del singular. 





PLURAL 


Norn. 


Musce. 


Gen. 


Musarum 


Dat. 


Musís. 


Ac. ' 


Musas. 


Voc. 


Musce. 


Abl. 


Musís. 



35 



Nom. Musa. 
Gen. Musce. 
Dat. Musce. 
Ac. Musüm. 
Voc. Musa. 
Abl. Jímsíí. 

j Aunque el ablativo del singular parece igual al nominativo 
y vocativo, distingüese de estos casos en que en ellos la a es 
breve, y larga en el ablativo. 

Los nombres anima, asina, Dea, Domina, equa, fámula, filia, 
liberta, muía, nata, serva y socia, tienen en abus el dativo y 
ablativo del plural, y en eso se distinguen de animus, asinus, 
Deus, Dominus, equus, fámulas, filius, libertas, mulus, natus, ser- 
rus y socius, que son masculinos. 

Algunos nombres de esta declinación pertenecen también á la quinta, 
como avaritia, xy avarities, ei; canuta, x y canutes, ei; desidia, se y desidies, ei; 
luxuria, x y luxurics, ei; materia, se y materies, ei; mollitia, se y mollities, ei; ve- 
quitia, se y nequüies, ei; segnitia, se y segnities, ei, etc. 

SEGUNDA DECLINACIÓN 

Los nombres de esta declinación son todos parisílabos, y se 
declinan del modo siguiente : 

SINGULAR 

Nom. Dominus, el Señor. Líber, el libro. Templüm, el templo. 

Gen. Dominí JÁbrl Templl . 

Dat. Dominó Libró Templó. 

Ac. Domina»/ Librum Templan/. 

Voc. Domine Líber Templa ni. 

Abl. Dominó Libró Templo. 

PLURAL 

Nom. Dominl Liorí Templa. 

Gen. Domin&rüm Librór&m Temploram. 

Dat. Dominls LibrU Templls. 

Ac. Dominds Libros Templa. 

Voc. Dominl Librl Templa. 

Abl. Dominls L ibrls Templls. 



36 

El genitivo del singular se contrae á veces en i en los ñoñi- 
ores en ius, ium, como Appí, por Apli. de Apius; flagitl, por fia- 
gitíi, de flagitium, etc. 

En todas las declinaciones el vocativo es igual al nomina- 
tivo, menos en los en us, de esta declinación, que lo terminan 
en e. Agnus, Deus y Chorus tienen iguales nominativo y voca- 
tivo. 

Los nombres propios en ajus, ejus, é ius y los apelativos 
filius, ii y genius, ii, hacen el vocativo del singular en % por la 
pérdida de la e, como Calpurnl, por Calpurnie; Furnt, por Fur- 
nie; Caí, por Caje, Pompei, por Pompe je; ftlí, por filié, de filius. 

El genitivo del plural termina en uní en algunos nombres 
de pesos, medidas y monedas, como moHium, por modiorum; 
sextert ium, por sextertiorum, etc.; lo mismo que en vir y sus 
compuestos, como virum, por virorum; decemvirum, por decem- 
virorum, y en algunas monedas antiguas se lee Romanum, por 
Pomanorum. 

Los nombres neutros, como templimi, en esta y en todas las 
declinaciones, tienen tres casos iguales: nominativo, acusativo 
y vocativo, y estos tres casos en plural terminan en a. 

Las terminaciones que en el nominativo del singular tienen 
estos nombres, son: us, er, para nombres masculinos y los po- 
cos femeninos comprendidos en ella, y um para los neutros. 

TERCERA DECLINACIÓN 

Los nombres comprendidos en esta declinación pertenecen 
á los tres géneros, y son: unos, parisílabos, porque tienen en el 
nominativo y genitivo del singular igual número de sílabas, 
como navis, is, la nave, y otros imparisílabos, porque tienen 
mayor número de sílabas en el genitivo que en el nominativo, 
como labor, oris, el trabajo. 

Como el genitivo es la clave de la declinación, y por eso los 
latinos le llamaron patrius (caso padre), en él aparece comple- 
to el radical en los imparisílabos, al paso que en los parisíla- 
bos aparece también en el nominativo. 



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DECLINACIÓN ÜE LOS NOMBRES IMPARISÍLABOS 



Masculino. 



SINGULAR 

Femenino. 



Nom. Sermo, el lenguaje. Vox, la voz. 

Gen. Ser monis Vocis 

Dat. Sermoni Vocl 

Ac. N Sermonem Vocem 

Voc. Sermo Vox 

Abl. Sermone Vocé 



Neutra. 

Pecus. el ganado. 

Pecorís. 

Pecorí. 

Peciis. 

Pecus. 

Pecore. 



Nom. Sermones Voces.. 

Gen. Sermonüm Vocüm . . 

Dat. Sermombüs Voctbvs. 

Ac. Sermones ¿ Voces . . 

Voc. Sermones Voces . . . 

Abl. Sermorñbüs Vocíbus . 



Pecorü. 

Pecortim. 

Pecorlbm. 

Pécora. 

Pécora. 

Pecoribiís. 



DECLINACIÓN DE LOS NOMBRES PARISÍLABOS 



Nom. 
Gen. 
Dat. 

Ac. 

Voc. 

Abl. 



Navís. 

Navís. 

Naví. 

Navtm 

Navís. 

Xa vi ó e. 



ó em. 



Nom. 


Naves: 


Gen. 


Navíüm 


Dat. 


Navlbus 


Ac. 


Naves. 


Voc. 


Nave~s. 


Abl. 


Navlbus. 



Los parisílabos en is pueden tener el acusativo del singu- 
lar en im, y el ablativo en ?, y el genitivo del plural lo tienen 
siempre en ium, menos vanis, que tiene eanum. Apis tiene apum 
y apium. 

Hay nombres parisílabos cu is, para quienes el uso ha preferido el acusa- 
tivo en im, como sitim, de sitis, la sed ; amussim, de amussis, is, regla ó ploma- 
da ; tussim, de tussis, la tos ; vim y no vem, de vis, is, la fuerza ; Tiberim, de Ti- 
brris, el Tíber; Ligerim, de Ligeris, el Loira; Ararim, de Araris, el Saona, y 
Neapolim, de Keapolis, Ñapóles. Para otros ha preferido el uso el acusativo eu 
€vi, como collem y no collim, de collis, is, el collado; orbem y uo orbim, de oi-bis, 
is, »>1 círculo; restem y no restim, de restis, is, la cuerda, etc. A otros ha con- 
servado el uso las terminaciones em é im, y así se halla clavem y clavim, de 
clQivis, w, la llave ; navem y naxim, de navis, is, la nave ; turrem y turrim de tu- 



38 



rri8, is, la torre; mcssem y messim, de mcssis, is, la mies ; securcm y securim, de 
sccuris, is, la segur, etc. 

Respecto al ablativo, pueden teuerlo en ¿ todos los que tieneu el acusa- 
tivo en iiñ\ pero se encuentra también igne, é igni, ungue jungui, nepte y nepti, 
angue y angui, puppe y piippi, ave y avi, imbre é imbri. Supellex tiene el abla- 
tivo, supellectili ; y en general los parisílabos que tienen e en el nominativo, 
como nubes, is, la nube, csedes, is, la matanza, tienen más frecuentemente el 
acusativo del singular en em, y el ablativo en e. 

Los nombres neutros en al, ar y e tienen el ablativo del singular en i, sean 
parisílabos ó imparisílabos, como mari, de mare, is, el mar; calcari, de calcar, 
aris, la espuela, y animali, dé animal, is, el animal. Estos mismos tienen en ia 
el nominativo, acusativo y vocativo del plural, marta, calcaría, animalia, y el 
genitivo del mismo número en ium, marium, calcarium, animalium, y también 
supellectilium, de supellex. 

El genitivo del plural en ium es propio también de los nombres de pue- 
blos en ates é ¿tes, como Aquinates, Aquinatium; Samnitium, de Samnites: de 
los en er que tienen m ó n entre las radicales, como imbrium, de imber, bris; 
lintrium, de linter, y además carnium, de caro, y utrium, de wter; de muchos 
monosílabos, como faucium, de faux; murium, de wiws; litium, de Z¿s; nivium, 
de 7i¿x, menos srrea, tez y rex, que tienen gregum, legum, regum ; de los mono- 
sílabos en s ó íc precedida de consonante, como artium, de ara"; stirpium, de 
stirps; montium de wicms ; trabium, de ¿ra&s; mercium, de merx; arcium, de orce. 
Los en «s, rs y nx polisílabos tienen el genitivo del plural en um ó ium, como 
rudentum ó ruclentium, áerudens, cohortium, de cohors; decuncium, de decunx. 

CUARTA DECLINACIÓN 

Los nombres que pertenecen á esta declinación terminan 
en us en el nominativo si son masculinos ó femeninos, y si son 
neutros, terminan en uy son indeclinables en singular. 



MASCULINO 



Nom. Exercitüs, el ejército. 

Gen. Exercitüs. 

Dat. Exercitul. 

Ac. Exercitüm. 

Voc. Exercitüs. 

Abl. Exercitü. 



Exercitüs, los ejércitos. 

Exercitüüm. 

Exercitíbüs. 

Exercitüs. 

Exercitüs. 

Exercitíbüs. 









NEUTRO 




SINGULAR 




PLURAL 


Nom. 


Genu, 


la rodilla. 




Genüa, las rodillas 


Gen. 


Genu. 






Genüüm. 


Dat. 


Genu. 






Geníbüs. 


Ac. 


Genu. 






Genüa. 


Voc. 


Genu. 






Cenücí. 


Abl. 


Genu. 






Geníbüs. 



39 

El dativo y ablativo del plural de arcas, us, el arco; artm T 
us, miembro; lacus, us, el lago; partus, us, el parto; quercus, us, la 
encina; specus, us, la cueva; y tribus, us } la tribu, terminan en 
ubns,laciibiis, paHubus, etc. Portas y tonitrus tienen estos casos 
en ib us y en ub us, po rtib us, portubus, y veru, u el asador, más 
frecuentemente veritbus, y alguna vez veribus. 

QUINTA DECLINACIÓN 

Los nombres de esta declinación son femeninos, alguno 
masculino y ninguno neutro. 





SINGULAR 


PLURAL 


Nom. 


Dies, el día. 


Dies, los días. 


Gen. 


Diel. 


Dierüm. 


Dat. 


Diera. 


Diébíis. 


Ac. 


Diem. 


Dies. 


Voc. 


Dies. 


Diés. 


Abl. 


Die. 


Diébas. 



Sólo dies y res se declinan en todos los casos. Los demás 
nombres de esta declinación carecen de genitivo, dativo y 
ablativo del plural. 

DECLINACIÓN DE LOS NOMBEES COMPUESTOS LATINOS 

En la declinación de los nombres compuestos, importa co- 
nocer si el nombre se compone de otros dos en nominativo, ó 
de dos de los cuales uno esté en nominativo y otro en un caso 
oblicuo regido del nominativo, ó para mayor claridad, si el 
nombre compuesto lo es por aposición ó por régimen. En el 
primer caso, ambos se declinan en todos los casos; en el se- 
gundo, sólo se declina el que está en nominativo, que, como re- 
gente, representa una idea más importante. 

Ejemplos: res-publica, ludi-magister. 



Nom. 

Gen. 

Dat. 

Ac. 

Voc. 

Abl. 



res-publica. 


Nom. 


rei-publicce. 




rci-p/iblicce. 


Dat. 


re)u-publicam. 


Ac. 


res publica. 


Voc. 


re-publica. 


Abl. 



res-publica : 

rerum publitarum. 

rebus-])uhlicis. 

res-publicas. 

res-pubUcce. 

rchus-puhlicis. 



40 



Noin. 

Oen. 

Dat. 

Ac. 

Voc. 

Abl. 



ludi-magister. 

ludi-magistri. 

ludi-magistrOi 

ludi-magistrum. 

ludi-magister. 

ludi-magistro. 



Nom. ludi-magistri. 

Gen. ludi-magistrormn. 

Dat. ludi-magistris. 

Ac. hidi-magistros. 

Voc. ludi-magistri. 

Abl. ludi-magistris. 



OEiaEN DE LA DECLINACIÓN CASTELLANA 



Las formas de la declinación latina y castellana comparadas entre si, apa- 
recen esencialmente distintas, y, sin embargo, ésta nació de aquélla. Es evi- 
dente que la forma castellana no procede directamente de la forma de la de- 
clinación latina, pero sí de la alteración que paulatinamente fué operándose 
en ella, merced á las innovaciones que iba introduciendo el uso popular que 
convirtió en baja la latinidad clásica. 

Han desaparecido en castellano las formas de la declinación que el nom- 
bre tenía en el latín clásico, y las varias relaciones que los casos expresan, se 
significan en nuestra lengua por medio de preposiciones, y esta es una de las 
más notables diferencias que se deducen del estudio comparado de ambos 
idiomas. Pero si atentamente consideramos la naturaleza y modo de ser de 
estaparte de la oración, descubriremos que el nombre castellano tiene .dos 
casos que constituyen su flexión, nominativo y acusativo, y aun pudiéra- 
mos añadir otro, incluyendo el vocativo. En efecto: estos tres casos, el nomi- 
nativo y vocativo siempre, y el acusativo en muchas ocasiones, representan 
las relaciones que por sí propios significan, sin preposiciones que puntuali- 
cen la dependencia que expresa el régimen: así decimos, hombre, ven acá; 
busco hombres que me sigan ; allá van leyes donde quieren reyes. 

La sustitución de las desinencias de la lengua clásica por las preposicio- 
nes castellanas es una consecuencia natural de las innovaciones introduci- 
das en el idioma latino por la tendencia popular que lo desfiguraba, convir- 
tiéndolo en las lenguas romances. La sintaxis clásica fué con el tiempo y 
poco á poco sufriendo alteraciones de tal importancia, que llegó á autorizar- 
le el uso de la preposición latina de ablativo de para el genitivo, y el de ad 
para el dativo: así se lee en la citada escritura de donación del monasterio 
de Santa María de Obona (año 780) : per illa strata de Guardia : illa hxreditate 
de Perella, y viginti modios de pane, donde la preposición de va con ablativo, 
pero expresando relación de genitivo, lo mismo que en estas expresiones que 
tomamos del fuero de Brañosera (año 824): Ornes de villa Brannia Ossaria: Ego 
Gundisalvo Fernández comité vidi carta scripta de universis plebibus de ornes de' 
villa Brannia Ossaria. En estos mismos documentos se lee, en el primero: Exce- 
pto Villatrice que damus ad Doña Elo y Non damus nullam potestatem ad aliquam 
personam •nisi tantum ad Abbatem et Monachis, etc., y en el segundo, ó sea el 
fuero de Brañosera : Nisi dent tributum et in/urtione quantum poterint ad comité 
qxii/uerit in regno, y en la confirmación del mismo fuero, por el conde Fernán 
González, se lee : Confirmamus suos foros et suos términos ad ornes de villa Bra- 



41 

nia et Ossaria, etc. Estas innovaciones de la baja latinidad, de las cuales na- 
ció en nuestra lengua el uso de la preposición de para genitivo, y de a (ad) 
para dativo, tenía también algún precedente en la época de la decadencia de 
la lengua clásica; y sin acudir al texto de inscripciones en que la lengua 
aparece ya alterada, nos encontramos con que en los fragmentos que se cou- 
servan de los Anales de Liciniano, escritor del tiempo de los Antoninos, se 
lee : Graccho, de cujus paulo antea mcinini, consule; y en el agrimensor Inocen- 
cio : Be lateris ipsius finem grandem habens, donde la preposición de acompaña 
al genitivo; y en Apuleyo, Aquse de próximo fonte, donde esta preposición 
acompaña al ablativo, pero expresando una relación de verdadero genitivo. 
La preposición ad expresando relación de dativo como su derivada castella- 
na á, es de más frecuente uso, pues no sólo en el Digesto se lee esta frase: 
Dicere ad aliquem, sino que en Tito Livio encontramos frases como éstas: S»- 
8pites omnes Romam ad propinquos restituü : y Arpi stine clade ullius restituti ad 
Romanos, y hasta en Cicerón, Ad te aliquid dabo -. Ad me Romam litteras misís- 
set (Patro): Nihü scripsi ad te: Dico ad judicem, etc., y en Terencio, Hxc deam- 
bulatio me ad languorem dedit: Pauperem ad ditem dari, y en Plauto , Hsec me 
modo ad mortem dedit, y Ilunc ad camificem dabo, frases de las cuales son imi- 
tación las que hemos aducido de los citados fuero y carta de donación. 

Por esta razón, las preposiciones a y de son mixtas en castellano sin ha- 
berlo sido en latín ; porque la primera, además de expresar la relación de 
tendencia propia del acusativo, vino en la baja latinidad á expresar relacio- 
nes propias del dativo, generalizando este uso poco frecuente en la lengua 
clásica, y connaturalizado después en el romance castellano. Por la misma 
razón, de, preposición de ablativo, al expresar en la baja latinidad relacio- 
nas propias de genitivo, pasó a nuestra lengua como preposición de genitivo 
y ablativo. Si además se tiene en cuenta que la idea de posesión representa- 
da por el genitivo tiene en muchos casos gran semejanza con la de proceden- 
cia ú origen representada por el ablativo, y que la idea de utilidad, provecho 
ó daño representada por el dativo, se confunde en ocasiones con la de tenden- 
cia, representada por el a< usativo, como se ve, por ejemplo, en el régimen de 
algunos adjetivos latinos, como aplus, pronus, propenms, etc.; y de algunos 
verbos, como serijo, mitto, etc., se comprenderá fácilmente cjue el instinto 
popular que transformó la lengua latina en la romance castellana, no sólo 
no caminal , sino que procedía con verdadero rigor lógico en esta 

evolución lingüistica, y que por tanto, aun á pesar de las notables diferen- 
cias que cu definitiva median entre la declinación castellana y la latina, no 
^s la primera otra cosa que una evolución natural y lógica de la segunda. 

NO' AFECTIVOS É IIUíK< H 'LA RES l.X l-ATÍN 

Los nombres latinos qne no tienen completa su declina- 
ción so lian, uivos, y algunos carecen de sirgnlar 
ó de plural: otros tienen una sola forma para todos los casos 
de ambos números, y se llaman indeclinables; otros carecen 
de Tino ó más casos, y éstos sofTlos que más generalmente se 

4 



42 

llaman defectivos. Así, por ejemplo, hay nombres en latín que 
carecen de nominativo en singular, como opis, vícis, frugis, etc.; 
otros de genitivo de plural, como pax. sol, lux, far. sal. etc.; 
otros tienen sólo cuatro. casos en singular, como precis, pred, 
pre@em, prece; otros tres, genitivo, acusativo y ablativo, como 
oins, opon, upe; vis vim, vi: otros sólo dos, genitivo y ablativo, 
como spontis, sponte, ó genitivo y acusativo, como sentís, sentem, 
ó acusativo y ablativo, como veprem, vepte, etc. Algunos un 
solo caso: nominativo, como glos: genitivo, como nauci: dativo, 
como derisui; acusativo, como venum, infidas, y ablativo, como 
rogatu, accitu, natu. din. nodii. gratis y otros que el uso enseña. 

Hay otros nombres que los gramáticos llaman superabun- 
dantes, y son nombres que tienen forma de dos ó más declina- 
ciones distintas, como laniíis. ti, y lanio, onis; occipitium, ii, y 
Qóciput, ipitis, diluvies, ei. y diluvio, oviis, y diluv'nna. ii. 

Otros tienen forma de dos géneros, ya en los dos números, 
ya en uno solo, y se llaman heterogéneos, como commentarius, 
ii, masculino, y commentarium, ii. neutro; ahbaster, i, masculi- 
no, y alabastrúm, i, neutro: crdmn, i. neutro, y en plural, cceli, 
orum, masculino; locus, i, masculino, y plural loca, orum, 
¿entro; epultm,'^ neutro, y en plural epídm, arvm, femenino; 
ostrea, ce, femenino; en plural ósirece, arum, también femenino, 
y ostrea, orum, neutro. 

Otros tienen una sola forma ó desinencia para el nominati- 
vo y formas de declinaciones distintas para los demás , y se 
llaman heteróclitos, como pemts . peni ó penoris, provisión de 
víveres; vesper, vesperi ó vesperis; y los que de un número á 
otro cambian la declinación, que suelen además ser heterogé- 
neos, como exuvium. ii, de la segunda declinación, en plural 
exuvice, arum, de la primera; vas, vasis, de la tercera, en plural, 
vasa, orum, de la segunda. 

DECLINACIÓN DE LOS NOMBRES GRECO-LATINOS 

El uso introdujo en la lengua latina algunos nombres griegos que se lati- 
nizaron, pero conservando algunas formas de la declinación griega. Estos 
fc nombres se dividen en tres declinaciones : la primera hace el genitivo eme ó 
en es, como tyaras, se. y epitome, es; la segunda en i, como Athos, i, Theseus, i, 
lexicón, i, y la tercera comprende nombres que terminan el nominativo en o y 



43 

-en os y el genitivo en «s ; y otros cuyo nomiuativo termina en is é i con el ge- 
nitivo en is ó eos. 

PRIMERA DECLINACIÓN 

comprende nombres femeninos terminados en el nominativo en e y mascu- 
linos en as y es. 

Nom. Epitome..?. Tiaras Planetes. 

Gen. Epitomes. Tiarfe '. . Planeta?. 

Dat. Epitomre.. Tiarte Planeta. 

Ac. Epitomen. Tiaram ó Tiaran. Planetam ó Planeten. 

Voc. Epitome. . Tiara Planete. 

Abl. Epitome. . Tiara Planete ó Planeta. 

En plural se declinan lo mismo que los latinos de la primera declinación. 
I. os patronímicos, como ¿Eneadcs, tienen el genitivo del plural en um, JEnea~ 
dvm. 

SEGUNDA DECLINACIÓN 

Comprende nombres masculinos en eus, femeninos en os y neutros en on. 

Nom. Theseus. . Athos. . . . Lexicón. 

Gen. Thesei. .. Athi Lexioi. 

Dat. Theseo.. . Atho Léxico. 

Ac. Theseum. Athum.. . . Lexicón. . 

Voc. Theseu. . . Athe Lexicón. 

Abl. Theseo... Atho Léxico. 

En los poetas se encuentran las formas de genitivo Androgeo, de Andro- 
geos, ó Androgéus, i, y las de genitivo Orpheos, dativo Orphei y acusativo 
Orphea, dé Orpheus. 

En plural, los nombres que lo tienen, se declinan como los latinos de la 
segunda; pero algunos hacen el genitivo del plural en on, como epodon. 

TERCERA DECLINACIÓN 



Esta declinación comprende principalmente nombres propios femeninos 
terminados en o, y en is, y neutros en i. Generalmente se declinan «orno los 
latinos de la tercera, menos en algunos casos en que los poetas les han con- 
servado la forma griega. 

Los nombres propios femeninos que tienen el nominativo en o hacen el 
LTO f 'n u$, como Sapho, Saphus y también Sapho?iis, tomando forma lati- 
na. Algunos en as y en is haces el genitivo en os, como Arcados, de sircas; 
Amaryllid08 } de AmarylH*. Otros en is hacen el mismo genitivo en is ó eos, 
como poesi8, genitivo poesis ó poeseos, y también los en i, como sinapis 6 sina- 
peos, de sivapi. Algunos nombres propios ene» hacen el genitivo en i6is, 
como Ulixi ó Ulixis, de Ulixes. 

En el acusativo del singular terminan en em ó a los que tienen el radical 



44 

terminado en consonante rauda, como Cyclopem ó Cyclopa, de Cyclops, opis 
Phrygem ó Phryga, de Phrix, igis ; Palladem ó Pallada, de Pallas, ados ; 7r¿- 
de?n ó IWda, de Im, ídis, que tiene también lo mismo que Daphnis, idis, y poe- 
sís, eos, el acusativo del singular en in ó im.Eeros, herois, hace también el acu- 
sativo heroem ó heroa, y además aer, aeris, cráter, eris, delphin, inis, y Macedo, 
onis. Adamas, antis, tiene el acusativo adamanta. 

En el vocativo del singular pierden la s del nominativo los nombres en as, 
antis, como Palla de Pallas, antis; los en ís é ?/s, como Daphni, de Daphnis, 
Thety, de Thetys ; los en es con genitivo en t's hacen el vocativo en es ó e, como 
Socrate, de Sócrates, is. 

En el genitivo del plural suelen terminar en on los nombres de obras, como 
Epigrammaton, Metamorphoseon. 

Los en ma, suelen terminar en is el dativo y ablativo del plural, como dia- 
dematis, por diadematibus ; epigrammatis, por epigrammatibus. Dryades tiene el 
dativo plural Dryasi y Chantes, Charisin. 

El acusativo de plural termina en as ó es, como Cyclopes ó Cyclopas, Arca- 
des ó arcadas, ¿croes ?/ heroas, Macedones ó Macedonas. 



UNIDAD DE LA DECLINACIÓN LATINA 

Aunque para facilitar a los principiantes el conocimiento de la flexión del 
nombre latino, la hemos dividido en las cinco declinaciones en que la divi- 
den los gramáticos de la escuela llamada tradicionalista, atentamente 
examinadas las cinco declinaciones , tienen todas en todos los casos de- 
sinencias comunes, que suponen una sola declinación para los nombres 
latinos. 

Los gramáticos modernos admiten en el nombre latino, para formar los 
casos de la declinación, tres elementos; á saber: la desinencia O terminación, 
el tema, y entre ambos, la vocal de enlace ó ligativa. 

Las desinencias comunes á todos los nombres de todas las declinaciones 
son las comprendidas en el siguiente cuadro: 



Nom. 
Gen. 
Dat. 
Ac. 



SINGULAR 

Masculino y femenino. 



¿s 



,s 

l, 

l 

m ó igual á la del no- 
minativo en los neu- 
tros 



Voc. la del nominativo.. 
Abl. d (apocopada). . . . 



Neutro. 


PLURAL 

Masculino y femenino. 


m 


1, es 












ms , ó la del nominati- 
vo en los neutros, 
la del nominativo. . . 
Is, bus 



Neutro. 



Existe también la terminación i en singular, is y bus en plural para el lo- 
cativo, caso del cual sólo quedan en latín algunas formas, como domi, ku- 
mi, etc. 



45 



ORIGEN DE LAS DESINENCIAS DE LA FLEXIÓN NOMINAL 
LATINA 

Estas terminaciones tienen origen ario. La s en que terminan los mascu- 
linos y femeninos en el nominativo del singular es la misma que en el mismo 
caso tienen en la declinación sánscrita, la cual en el nominativo del singular 
tiene como sufijo de flexión para los neutros de tema en vocal, la misma ?« 
que éstos tienen en el mismo caso de la declinación latina. 

Las terminaciones s, as, syajyas del genitivo de la declinación sánscrita, 
han producido las del mismo caso de la declinación latina is, y las formas 
arcaicas es, eis, os, us y la pronominal tus. La terminación i, propia sólo del 
genitivo de los nombres latinos de tema en a, é y Ó, es la misma del locativo 
sánscrito. La terminación as sánscrita se encuentra en paterfamilias , y para 
los temas terminados én consonante y en i, ü y ü, la a de as se debilita en i. 
La forma arcaica de genitivo en es, propia del dialecto etrusco, no es más 
que debilitación de la sánscrita os, ó mejor, una imitación del guna que se 
verifica en sánscrito en los genitivos de los temas en i. El genitivo oseo en 
eis, como Abellaneis, procede también del sánscrito sya modificado por una 
transposición en ays = eis. La forma os, arcaica de senatuos, que se lee en el 
sünado-consulto délas Bacanales, es transformación de la desinencia as, y 
se aclimató en griego para los temas en consonante y en i y u, ó diptongo 
cuya segunda vocal sea u. La forma arcaica us es la misma as sánscrita lati- 
nizada, porque la a sánscrita seguida de s en latín se convierte siempre enw. 
La forma pronominal de genitivo ius procede de la sánscrita sya, en la cual 
se verificó la transposición de la s, resultando yas, y latinizando la a seguida 
des, resultó la forma ius de ipsius. illius, etc., á menos que se la suponga, y 
esto es lo más cierto y seguro, derivada de la forma sánscrita femenina pro- 
nominal demostrativa de genitivo syas, con la pérdida consiguiente de la? 
inicial, y convirtiendo la a en u para latinizarla. 

La forma i del dativo procede indudablemente de la forma ai del mismo 
easo en la declinación sánscrita, forma que al pasar al latín perdió la a, que 
se conservo en el dativo arcaico familiai y en el dialecto oseo. Puede ser 
también transformación de la desinencia e, propia, cómo ai, del mismo caso 
de la declinación sánscrita. 

La m en que termina el acusativo latino del singular es la misma en que 
termina el mismo caso de los nombres sánscritos. 

El vocativo no es verdadero caso, y por eso no tiene desinencia propia, y 
mpre igual al nominativo, menos en los nombres, que tienen este caso 
terminado en us, y pertenecen, por tanto, á los temas en o de que luego ha- 
blaremos, y que atenúan la o del tema en e en el vocativo, y los que llevan i 
delante de la vocal temática pierden ésta, y la pérdida se compensa alargan- 
do la i, como fill i>ot filie, de films. El nombre en este caso está completamen- 
te desligado de las demás palabras que componen la frase, y por eso se pone 
siempre entre comas para Indicarlo asi por medio de este signo ortográ- 
fico. 



46 

La d apocopada que caracteriza el ablativo del singular délos nombres 
latinos proviene de la desinencia sánscrita at en zendo ad, característica del 
mismo caso en ambos idiomas, que pasó al latín perdiendo la vocal a, como 
lo demuestran los ablativos óseos dolud por dolo, preivatud por privato, 
prsesentid por prxsenti, etc., y otros muchos contenidos en el senado-consulto 
de las Bacanales y en la inscripción de la Columna Rostral. La desaparición 
de esta d alarga, aunque no siempre, la vocal temática. 

Las terminaciones es, l caracterizan el nominativo y vocativo del plural 
de los nombres masculinos y femeninos latinos, y a los mismos casos de los 
nombres neutros. La terminación es procede de la sánscrita as, que, según 
Bopp, no es otra cosa que la prolongación de la s que caracteriza el nomi- 
nativo del singular, y que por este procedimiento de prolongación queda 
convertida en signo característico del plural. Mas como la é de la termina- 
ción es es larga y la a del afijo sánscrito es breve, hay que suponer, al menos 
para los nombres cuyo tema de flexión termina en consonante, que reciben 
una i en medio de la terminación, que queda convertida en ais y gunado en 
es. De esta forma ais procede quizá el nominativo arcaico eis, que contracto 
fué ís, como viréis, magistñs. La terminación i propia de los nombres cuyos 
temas terminan en a y en o, es quizá esta misma is apocopada. Según Bopp, 
la terminación i del nominativo de plural propia de los citados nombres, 
procede de los temas pronominales sánscritos masculinos en a, que para el 
nominativo del plural alargan simplemente el tema con la adición de una i, 
que gunada con la a, se convierte en é, que pasó al latín atenuada en el so- 
nido, y transformada por tanto en 1, que debió quedar como forma caracterís- 
tica de los plurales pronominales masculinos, y luego, por extensión, de los 
nombres de tema en a y en o. La terminación d del nominativo, acusativo y 
vocativo del plural de los nombres neutros, es tal vez la misma, forma as de 
los masculinos, pero apocopada, como para quitarles todo signo de persona- 
lidad como neutros: ó tal vez es la terminación propia de este caso en los 
nombros neutros que en zendo terminan en a, en u, an y ant. ' 

Las terminaciones um, rum del genitivo del plural proceden de la forma 
pronominal sánscrita sam de genitivo de plural; y sizímno es la misma forma 
rum que ha perdido la r, será forma debilitada de la terminación ám del ge- 
nitivo de plural de los nombres sánscritos. 

Los afijos del dativo y ablativo zs, bus del plural de! los nombres latinos, 
tienen su origen en la terminación bhyas que, en sánscrito es característica 
de los mismos casos. Al pasar al latín, bhyas se convierte primero en bas y 
la a en u por ir seguida de s, y resulta oms para los nombres de la tercera, 
cuarta y quinta declinación, y algunos de la primera. La forma ís es la mis- 
ma forma bus, de la cual sólo quedó la s, y como en los temas en a y en o es- 
tas vocales temáticas se atenuaron para estos casos en i, la pérdida de la si- 
laba bu se compensó con la prolongación de esta i en I; de suerte que la í del 
afijo ís es, históricamente considerada, parte del tema, y resto además ó com- 
pensación por la pérdida de la sílaba bu del afijo bus, que, como hemos visto, 
es transformación del sánscrito bhyas. 

La terminación ms del acusativo de plural de los nombres latinos no es 
otra cosa que la ns, que Grimm sospecha que fué la forma masculina primiti- 



47 

va de este caso: en sánscrito la n es la misma m característica del singular de 
los nombres sánscritos en acusativo y que se conservó para el plural de los 
latinos, lo mismo que en singular, pudiéndose decir, para mayor claridad, 
que este caso se forma añadiendo una s al mismo del singular; pero la m 
desaparece y se compensa alargando la vocal temática, que en singular es 
breve. 

Todas las desinencias del singular se unen á toda clase de temas, menos la 
i del genitivo, que es propia sólo de los temas en a en ó y en é. De las del plu- 
ral í, i-um é is, son propias de temas terminados en vocal : um y bus, de temas 
terminados en consonante; es dy 7ns, de toda clase de temas. 

TEMAS DE LOS NOMBRES. — VOCALES DE ENLACE ' 

Se llama tema en el nombre todo lo que queda en la palabra después de 
separada la terminación propia del caso: así en hominis, el tema será homin; 
en leonis, león; en salutis, salut, etc. 

Los temas nominales se dividen en tres grupos : temas terminados en las 
vocales fuertes a, é, ó; temas terminados en las vocales débiles i, ü, ü, y temas 
terminados en consonante. 

Los temas en á son propios de los nombres de la primera declinación, los 
en é de la quinta, los en. o de la segunda, los en í, ü y en consonante, de la 
tercera, y los en ü de la cuarta. 

El tema se une á la terminación por medio de la vocal de enlace ó ligativa, 
cuando aquél termina en ü ó en consonante, y comienza con ella la termina- 
ción. Las vocales de enlace son : e para el ablativo del singular, y acusativo 
del singular y plural; é i para el dativo y ablativo del plural. 

La unión de la desinencia con el tema se verifica en la mayor parte de los 
casos mediante transformaciones eufónicas en consonancia con el carácter 
de la lengua. 

TEMAS EN (I, C, ó. 
Para los temas en á sirva de ejemplo musa, te. 

TEMA musa. 



BINGULAE 

Non?, musa -f- (s) = muso_ 

(íen. musa -\- i — nmsaí = musa? 

Dat. musa 4- l == musái = musíe 

Ac< musa -[- »i=musam 

Voc musa 4- ... = musa, 

Abl . musa -f- (d) = musa 



PLURAL 

musa 4- l = mu sai = musa? 

musa -}- rüm == musáram 

masa 4- is = musáis =muMs 

musa -j- wis — musafmjs — muso* 

musa 4- i =3 musa? 

musa 4- is = musáis = musía 



Respecto de los nombres cuyo tema termina en a, hay que advertir: 
1.° Que el nominativo y ablativo del singular no admiten su terminación 

propia, y además el primero abrevia la vocal temática, y el segundo la 

serva larga. 
2.° Que en el genitivo y dativo del singular y nominativo y vocativo del 



48 

plural se fundón la vocal temática y la desinencia en x, aunque en los clasi- 
cos no es raro el genitivo arcaico en ai, como lunai, aurai. 

3.° En el dativo y ablativo del plural, la vocal temática desaparece ante 
la desinencia para evitar el hiato. Algunos nombres admiten para estos casos 
la desinencia bus como anima-bus. 

4.° Algunos nombres en el?genitivo del plural pierden la vocal temática y 
la r inicial de la desinencia, como cselicolum por cxlicol(ar)um ¡ Trojugenum 
por Trojugen(ar)um, y son generalmente los nombres de medidas, pesos y mo- 
nedas, los compuestos de gigno y coló, y algunos patronímicos. 

5.° Que en el acusativo del plural desaparece la m de la desinencia del 
mismo caso del singular, pero se compensa alargando la vocal temática, que 
en él se abrevia por influencia de la m final. 



Para los temas en é puede servir de ejemplo (lies, ei. 
tema die. 



Nom. 


die -f- 8 =s dit~.« 


dio -\- es -— áies 


Gen. 


die 4- l = die¿ 


die -|- i'itm = dienm 


Dat. 


die X- i = die? 


die -|~ biís = dieZrás 


Ac. 


die -)- m — diem 


diS + ms = die(??i)s = dies 


Voc. 


die -)- s — dio? 


die -|- es = dies 


Abl. 


die -[- (d) = dig 


diS + &ms y= dietós 



En los nombres cuyo tema termina en e se observa: 

1.° Que la vocal temática del acusativo del singular se abrevia por influen- 
cia de la terminación m. 

2.° Que el ablativo del singular no admite la desinencia que le es propia, 
y conserva corno tal y sin alteración ninguna la vocal temática. 

3.° Que en el nominativo y vocativo del plural se contraen en una sola é la 
vocal temática y la de la terminación. 

4.° Que en todos los demás casos se une la terminación al tema natural- 
mente y sin producir transformación alguna. 

5.° Que para el dativo y ablativo del plural toman la terminación bus, 
propia de estos casos en los nombres cuyo tema termina en consonante. 

6.° Que la m de la terminación ms propia del acusativo del plural desapa- 
rece sin que el tema sufra alteración alguna. 

7.° Que en los nombres res, fieles y spes, cuyos temas son re, fide y spe, en el 
genitivo y dativo del singular se atenúa la vocal temática por hallarse delante 
de la vocal desineucia de estos casos, y hacen rci, fidei y spei. 



Para los temas en ó pueden servir de ejemplo los nombres dominics, liber 
íemplum, cuyos temas son dominó, libró, templó. 



49 



tema dominó 



SINGULAR 

Nom. domino-f- s =dominos =dominws 
Gen. domino-j- l =dominó¿ =doinim 
Dat. domino-}- i =doininól" =domino 
Ac. dominó-j- wi=dominó?n =doniin¿/?« 
Voc. domino-]-... =domÍHí| 
Abl. domino-{-(cO=domint< 



domino-j- i = dominoí = dominí 
domino-}- rum = dominonm 
domino-j- is = dominóes — domims 
dominó-f ™_ s = domino{7n)s=dominos 
domino-j- i = dominót = dominí 
domino-f- is = dominóes = domines 



tema libro 



Nom. 

Gen. 

Dat. 

Ac. 

Voc. 

Abl. 



libro -j- .s s= lib-e-_r(os =libeí 
libro \-\ = libro i =libre_ 
libro 4- i = librót —libro 
libro 4- m = librom =libru-»2 
libro 4-3 = lib-e-r(os = líber 
libro 4 (tí) = libró 



libro --J- i — libreé = libre 
libro -j- rúm = librorawi 
libro 4- W ' = libróes — libres 
libro -j- ras = libró(v7i)s = libros 
libro -j- l — libróe = libre 
libro -j- es = libróes = libres 



tema templó. 



r-I\l¡l LAB 



N. templo -f- vi = templo? 
G. templo -j- l = templos 
D. templó -^ e = templ óz 
A. templo -j- m — templo? 
V. templo 4 m = templo? 
A. templo 4 (d) = templo 



= templum 

= temple 
= templo 
= templum 
- templií?» 



templ 
templ 
tempK, 
templo -j- « 
templo 4- * 
templo 4" ís 



PLURAL 

-j- á == templ oa = templa 



rüm — templóram 

es - 



i = iempiora?/i 
= templóés = temples 
= templ oa = templa 
= templóa = templa 
= templóés = temples 



Respecto de los nombres cuyos temas terminan en Ó, hay que observar: 

1.° Que en el nominativo y acusativo los nombres masculinos y femeninos 
y en el vocativo también los neutros, convierten por debilitación la ó temá- 
tica en ú. 

2.° Que los nombres en er son todos apocopados ( así ager = agerus) , y en, 
el nominativo del singuar pierden la vocal temática y no admiten la desi- 
nencia, y todos, menos puer, pierden en los demás casos la vocal breve que 
precede á la r. Vir, como puer, sólo pierde la vocal temática ó y la desinencia 
en el nominativo y vocativo del singular. 

3.° En el genitivo del singular, nominativo y [vocativo de plural de los 
nombres masculinos y femeninos, y dativo y ablativo del mismo número, la 
ó vocal temática y la 7 de la desinencia se contraen en i. En el dativo del sin- 
gular estas mismas vocales se contraen en o. 

4.° Los nombres masculinos y femeninos que en el nominativo admiten La 
desinencia s, no la admiten para el vocativo , pero debilitan ó atenúan en i 
la vocal temática, menos agnus, D<u* y cliorus, como se dijo en la página 30. 
Los que tienen el tema en io, en vez de hacer el vocativo en i", lo contraen 
enz~. 

f>.° En el ablativo del singular, como en todos los nombres, se pierde la d 
que sirve de desinencia; pero se compensa la pérdida con la prolongación de 
la vocal temática en ó. 



50 

6.° En el genitivo del plural se alarga la vocal temática de estos nombres 
en compensación de una i, que, según Bopp, se introdujo entre la desinencia 
y el tema, y con la cual se opera una contracción como la del dativo del sin- 
gular. Algunos nombres pierden en este caso la vocal temática y la inicial de 
la terminación, como ya se dijo en la pág. 30. 

7.° Por la pérdida de la m característica del acusativo del singular en la 
desinencia ms del mismo caso del plural, se alarga en este caso, pero no se 
debilita la vocal temática de los nombres masculinos y femeninos. 

8.° En el nominativo, acusativo y vocativo del plural, los nombres neu- 
tros pierden la vocal temática al unir el tema con la desinencia a, propia de 
estos casos. 

TEMAS EN í, ti, U. 

Para los temas en i pueden servir de ejemplo naris, is; esedes, is; cubile, U\ 
calcar, is, cuyos temas sonnavi, esedz, cubill, calcan. 



tema navi. 



SINGULAR 



Nom. naví -f- ': é = navís 

Gen. naví ~L & = navKs = navís 

Dat. naví 4- \ i =s navu = nave 

Ac. naví -\~ m = navím 

Voc. naví -j- s = navís 

Abl. naví -j- (d) = naví (d) =n&yi 



i' luí: AL 



naví -\- es = navies = naves 

naví-f üm —n&YÍüm 

naví 4- bus = navíftws 

naví -f- ms = navios = naves 

naví -j- es = na vi es == nave* 

naví 4- bus = naví&v/'s 



Nom. 

Gen. 

Dat. 

Ac. 

Voc, 

Abl. 



tema aedi. 



esedí -j- 
esedí -j- 
esedí 4r 
esedí 4- 
esedi 4- 



SINGULAR 

s . = caedes 
is = c-sedíes 
i — eaedé 
m — esedeVw 
= caedís 



= caedes 
= csedi 



esedí -f- (d) = esedí (d) = caede- 



PLURAL 



ccedí -f- i», -ss esedíes = csedts 

casd! 4- üm = esednew = c&díüm 

caed! 4- bíís = caedí&ós 

esedí 4- ms = asd\(m)s = caedes 

caedí 4- es — caadles = caedes 

esed! 4- bus == Qiedíbüs 



TEMA CUbill 



SINGULAR 



Nom. 

Gen. 

Dat. 

Ac. 

Voc. 

Abl. 



cubilí -f 
cubilí 4- 
cubilIH- 
cubilí 4- 
cubilí 4- 
cubilí 4- 



s = cubile 
is = cubilíes 
i = cubilíe 
« cubile 

cubile 
(d) = cubilt 



cubil Is 
cubil i 



PLURAL 

cubill -f- -\a = cubilia 
cubil! 4- um = cubilíww 
cubill 4- bus = cubilíftás 
cubill -\- a = cubillo 
cubill + a = cubilia 
cubill 4- bus = Qubilíbüs 



tema calcan. 



Nom. calcar! -+-*== calcar (is == calcar 

Gen. calcarl 4- Zj —-- calcarles = calcares 

Dat. calcarl -\- i =z calcarle = calcarl 

Ac. calcarl 4-, í .'= calcar 

Voc. calcarl 4- # • == calcar_ 

Abl. calcarl 4- (d) == calcar! 



PLLRAL 

calcarl 4- á — calcarla 
calcar! 4- üm = ealcariáíra 
calcarl 4- bus = calcarías 
calcar! 4- « = calcarla 
calcarl 4- <a =? calcarla 
calcarl 4" bus — calcarías 



.51 

Respecto de los nombres cuyo tema termina en i, hay que notar: 
1.° Que los nombres masculinos y femeninos forman el nominativo del 
singular, añadiendo simplemente la terminación al tema, aunque algunos, 
como csedes, nubes, etc., refuerzan en e la vocal temática en este caso, en el 
vocativo, acusativo y ablativo del singular. Los neutros en el nominativo, 
acusativo y vocativo del mismo número admiten esta forma reforzada sin la 
correspondiente desinencia; y los que delante de la vocal temática lie-: 
van l ó r, pierden además dicha vocal en el nominativo del singular, y 
por consiguiente en el acusativo y vocativo del mismo número, y no admi- 
ten, por supuesto, las desinencias características de iales casos. 

2.° Tanto los masculinos y femeninos como los neutros en el genitivo del 
singular, pierden la vocal temática al unir la desinencia al tema; pero en el 
dativo del mismo número la vocal temática se contrae con la desinencia en 
i larga, ó se elide como en el genitivo. 

8.° Los masculinos y femeninos que conservan puro el tema en el nomi- 
nativo, lo conservan en todos los demás casos. Algunos hacen el acusativo 
en em ó im (pág. 37). 

4.° Los masculinos y femeninos conservan puro el tema y todos los neu- 
tros, menos baccar, Jar, hepar, jubar y néctar, en el ablativo del singular com- 
pensan la pérdida de la desinencia con la prolongación de la vocal temática 
en i. Los masculinos y femeninos que la refuerzan en el nominativo en e 
(csedes), la compensan sólo con el refuerzo de la vocal temática en c, conser- 
vando, por tanto, la misma cantidad. 

5.° En el nominativo y vocativo del plural de los masculinos y femenino-, 
la desinencia se une al tema, y resulta ics, que se transforma en éis para con- 
traerse en es y alguna vez en Is. 

6.° En el acusativo del plural se pierde la m y se compensa con el refuerzo 
de la vocal temática en e y la prolongación de ésta. En todos los demás ca- 
sos, tanto estos nombres como los neutros, unen la desinencia al tema , siü 
experimentar modificación fonética alguna. 

7.° Algunos nombres que tienen el tema en ¿perdieron la vocal temática 
en todos los casos, menos en el genitivo, dativo y ablativo del plural, cir- 
cunstancia que los convirtió en imparisílabos. Para la declinación de estos 
nombres hay que tener presente que son de tema en l sólo para los casos ci- 
tados, y para los demás son temas consonantes. Estos temas terminan gene- 
ralmente en ati, como Arpinati-um; en iti, corno Samniti-um ; en nti y ndi, 
como monti-um , frondi-um; en bi, como urbi-um; en pi, como stirpi-um; en 
rti, como parti-um ; en ri precedida de muda, como lintri-um: y los en tati y 
tüti, como civitoti-um, virtüti-um, pueden considerarse mejor como temasen 
consonante civitat-um , virtut-um. 

8,° Nótese que aunque terminan en vocal estos nombres en el tema , llevan 
las desinencias propias de los temas en consonante, razón por la cual algu- 
nos los consideran como tales, aunque originariamente proceden de temas 
en i ; como lo prueba el genitivo del plural. 

9.° El tema neutro ossi hace el nominativo apocopado os, y en el nomina- 
tivo, acusativo y vocativo de] plural pierde la vocal temática y se convierta 
€n 088a. 



5'2 



TEMAS EN W. 

Arcus y vcru pueden servir de ejemplo de nombres , cuyo tema de flexi 
termina en ü. 

tema arcü. 

3Ia$culiños y femeninos. 



SINGULAR 

Nom. arcü 4- s = arcüs 

Gen. arcü -j- is = arcüs 

Dat. arcü 4- T = arcfu = arcu 

Ac. arcü -j- ta = arcü?» 

Voc. arcü 4- « ass arcüs 

Abl. arcü + (cü ) = arcü(c£ == arcu 



arcu 
arcü 
arcü 
arcü 
arcü 
arcü 



PLURAL 

es = arcües = arcü» 
üm = arcüura 
bus = arcúbüs 
ms = arcü(ra)s = arcus 

es = arcües = arcus 
bus = arcü bus 



tema reru. 
Para nombres neutros. 



En singular es indeclinable. 



Nom. veru -J- a = vertid 
Gen. verü + üm = vertiáífc 
Dat. verü + &£s = verüíws 



Ac. verü -j- á = verüa 
Voc. verü -fa = veráa 
Abl. verü -j- bus = verü&ws 



Sobre la declinación de los nombres cuyo lema termina en ü, hay que ob- 
servar : 

1.° Que en el genitivo del singular y en el nominativo y vocativo del plu- 
ral , la vocal temática se contrae con la terminación en ü. 

2.° Que esta misma vocal temática se alarga en el ablativo del singular 
por la pérdida de la desinencia, y en el acusativo del plural por pérdida de 
la m en la terminación ms , propia de este caso. 

3.° Fuera de arcus, lacus , etc. (pág. 39), todos los demás . en el dativo y 
ablativo del plural, atenúan en i la vocal temática. En todos los demás casos 
la desinencia se une al tema sin producir alteración alguna. 

TEMAS EN Ti. 
Sólo hay dos nombres cuyo tema de flexión sea en a , sus y grüs. 
tema grü. 



SINGULAR 

Nom. grü + s = grüs 

Gen. gru -\~ is = grms 

Dat. grü 4- & = grüz. 

Ac. gru -j- m = grü-e-m = grüm 

Voc. gru •+■" 8 — grüs 

Abl. gru -j- (d) = gvu-e-(d) = grüe 



PLURAL 

grü -J- es = grües 

grü -f- üm = gruüm 

gru -f- bus — grü-i-bus = grüibüs 

grü 4- ms = grü-e-(wi)s = grüeá 

grü 4- es = grüés 

gru 4~ bus = grü-i-büs = giüibüs 



53 

Respecto de estos nombres hay que advertir : 

1.° Que abrevian la vocal temática delante de s, ante la vocal de enlace, y 
ante la vocal de la terminación, cuando ésta comienza por ella. 

2.° Que páralos efectos de la flexión , estos nombres pueden considerarse 
como de tema en consonante, puesto que las terminaciones que comienzan 
por consonante se unen al tema por medio de la correspondiente vocal de en- 
lace , la cual en el ablativo del singular , sin duda porque no pertenece al 
tema , permanece breve . á pesar de la pérdida de la desinencia. 

3.° Sus puede suprimir en el dativo y ablativo del plural la vocal de enla- 
ce ó ligativa, y hace sübus ó süibus. 



TEMAS EN CONSONANTE 

Pueden terminar por una gutural, por una lingual, por una dental y por 
una labial. 

TEMAS EN CONSONANTE GUTURAL (c ff.) 

tema iridie. 



Nom. 
Gen. 
Dat. 
Ac 

Voc. 

Abl. 



indic -f 
indic -\- 
indic -j- 
indic 4 

indic -j- 
indic + 



(d) 



= indic? — indea 

= indicáis 

= indiez. 

= indic -e - m = 

indicém 
= indics — indea 
= indic -e-(d) =' 

Índice 



indic -j- és = Índices 

indic -j- üm = iudicum 

indic -j- bus — müic-i-büs=inúictbü& 

indic -j- (m)s~ indic-e-(m)s = índices 

indic-}- es = índices 

indic-}- büs = indic-£-&ws— in&icibüs 



tema leg. 



Nom. leg -f s — legs == leo: 

Gen. leg -f- is = legis 

Dat. leg-f- l =leg¿ 

Ac. leg -f- m = leg-e-m = legem 

"Voc. leg -f- s = lesrs = lea; 

Abl. leg -f (c¿) = leg-e-(d) = lege 



leg -f es 
leg -f- vm 
leg -j- bus 

leg-f (732 )s 

leg -f- es 
leg 4 bus 



= legés 

= legüm 

== leg-l-Ms =lcgíbus 

= \eg-e-(m)s= leges 

= legés 

= leg-i-bus — legibvs 



Respecto de estos nombres, se observa: 

l .° Que no hay nombres neutros que tengan tema en gutural. 

■¿.° Que en el nominativo, al unirse la gutural a la desinencia, se forma, 
como es natural, el nexo x. y en muchos se convierte la i temática en e: 

3.° La e ligativa del acusativo de plural se alarga siempre lo mismo que en 
toda clase de temas terminados en consonante, á causa de la perdida de la 
m de la terminación. 



54 



TKM.V EN LINGUAL (l.n.r.S.) 



cónsul. 



SINGULAR 

No». corisul+ (s =consuls sss cónsul 
Gen. cónsul-}- Í8 =consulí« 
Dat. consul-f l =consulí 

Ac. consul+ m =consul-(?'-m=con- 

sulera 
Voc. cónsul + (s =consul-s = cónsul 
Abl. consul-f/d^consul - g - (d) = 
consulc 



cónsul -f- es ¿=consulea 
consul-f-MW — cónsul vm 
comml-\-bits =consul- i-büs =con- 

sulibüs 
consul+(w)s =consul-fi-fm>— con- 

; sules 

cohsuI-4- es =consule* 
cónsul -j- bus =consul-e- bus =con- 
sxúíous 



Estos temas no ofrecen de particular otra cosa sino que rechazan en el 
nominativo del singular la desinencia propia de este caso, menos el tema 
supellectü, que la admite; pero pierde la última sílaba del tema y se convierte 
en supellecs = supellcx. 

tema en n =z homin. 



SINGULAR 

Nom. homin 4- (s '= horains=homo 
Gen. homin 4- is = hominfs 
Dat. homin 4" * = homúu 

Ac. homin -f- m ~ homin-e'-m = ho- 

mincm 
Voc. homin -f % = homo 
Abl. homin -f- (d) = homin-é'-(<2)-=ho- 

mine 



Nom. homin+ es - 
Gen. homin4-M?n= 
Dat. homin-}-Zws : 

Ac. homin-|-?ns : 

Voc. homin-f- es - 
Abi. homin-f bus- 



=homin'^ 
:homim¿ín 
-homin - i - büs- 
Yiominibüs 

=homin-e-( w )" s - 

h omines 
=homines 
=homin - í - bvs- 
hominibüs 



tema- león. 



SINGULAR 

Nom. león 4- s = leon(s=leo 

Gen. león 4- is == leones 

Dat. león + i = leoní 

Ac. león -\-m = leon-e-m=leonewi 

Voc. león 4- 8 == leo 

Abl. león +W= leon-6v(d!)=leone 



Nom. león 4- ¿? = leonéí 

Gen. león -\-vm == leon?/?n 

Dat. león -j-büs= leon-i-bus=leombüs 

Ac. león -\-ms = leon-e (m)-s= leonés 

Voc. león 4- es = leones 

Abl. león -f bus— leon-i-büs = leonibw 



tema ordin. 



SINGULAR 

Nom. ordin -\- s = ordin(s = ordo 
Gen. ordin 4- Js = ordin?.? 
Dat. ordin -j- i . = ordiní 

Ac. ordin -\- m — ordin-e"- m == ordi- 

ncm 
Voc. ordin 4- s = ordo 
Abl. ordin -f(d) == ordin-e-(d) = or- 
dfnir 



PLURAL 

Nom. ordin -\- es ==■ ordinéfl 

Gen. ordin -j- üm = ordiirám 

Dat. ordin -j- bus = ordin-¿-Ms=or- 

áinibús 
A c. ordin 4- ws == ordin- e-( m)-s = 

ordines 
ordin 4- es = ordiues 



Voc. 

Hab. ordin 4- bus 



oráivi-z-bus—OT- 
dimbüs 



55 



tema nomin. 



Nona, nomin -f- s 
Gen. nomin 4- & 
Dat. nomin 4- 



nomin(í = nomen 
nominfr 
= nomim 



Ac. nomin 4- « = nomen 
"Voc. nomin 4- « = nomen 
Abl. nomin -\-(d)= nomin-e-(d) = no- 
mina 



PLDRAL 

Norn. nomin -{- a =. nomina 
Gen. nomin 4- tém = nominan 
l>at. nomin 4- bus = nomin-? - bus - 

nomimóws 
Ac. nomin -f- a = nomina 
VOc. nomin -}- a. = nomina 
Abl. nomin 4" &«* = nomin-í- bus = 

nominüMs 



Obsérvase respecto de estos temas: 

1.° Que no admiten en el nominativo la desinencia característica de este 
caso , excepto los temas sanguin y pollin. y también pallen , que pierden en 
cambio la n temática y se convierten en SüngUis y pollis. 

2.° Que los masculinos y femeninos, además de no admitir la s desinencia 
característica del nominativo del singular, pierden la n temática si el tema 
termina en in\ y convierten la i temática en o; y así, de cardin se forma el no- 
minativo cardo; de virgin, virgo; pero conservan la vocal temática juntamente 
con la n los en an, como titán; los en en masculinos, como attagen, y algunos 
en in, como delphin. Los en on. además de no admitir la desinencia caracterís- 
tica del nominativo del singular, pierden también la n del tema, como de le- 
gión, legio; de prsedon, prsedo; de udon. udo, etc., menos los de origen griego, 
que conservan la 7?, como canon, syndon. Los temas neutros no admiten la s 
del nominativo del singular, pero conservan la n del tema y convierten la i 
que le precede en e, como de glvtiv, gluten; de nomin, nomen, y también fla- 
min, masculino, que tiene el nominativo flamen. 

TEMAS EN r 







TEMA 


amor. 










SINGULAR 




PLURAL 




Nora 


amor -f- 8 = amorft=amor 


amor -f- es 


= amores 




Dat. 


axnOr 

amor - 


- is -- am<3 

- i = ai 


amor \-iim 
amor 4- oiís 


= amónlm 
= amor -i-bits 


=amoríMs 


\r. 


amor - 


- m = amor- "■-;// amCreWi 


amor 4" ms 


íwnor-e-ms 


=amores 


Voc. 
Abl. 


amor - 
amor 


- 8 = amor 

- (d)— amor-V^—amorr" 

TEMA 
SINGULAB 


amor 4^ es 
amor -\-büs 

patr. 


= amores 

r -i- bits 

PLURAL 


= amürzMs 


Nom 
Sen. 

J)at. 
Ac. 
Voc. 
Abl. 


patr 

patr • 
patr ; 
patr i 
patr | 
patr ! 


patria p 

■ 

- i - 1 

- m = jtatT-e-m =patr¿fol 

s — patrfs = pat< r 

- £d) — p:i'r- 


patr 4- ¿8 

patr |- vin 

patr -f- bus 

patr 4- ms 

patr 

pa tr 4" *>#* 


= pai : 
= patr//?n 

patr-í-&w8 
s= patr-e-ws = 
= ptic 
— patr-i-6ís : 


s= p&tribiis 
a patres 

=patr£¿ws 



56 

En los temas en r hay que observar, que los en or no admiten la s caracte- 
rística del nominativo del singular, y además abrevian la o que precede á la 
final temática en el nominativo. Los en r precedida de muda también recha- 
zan la desinencia del citado caso, pero admiten una t antes de la r, y así de 
lintr se formó linter; de volucr, volucer y volucra. Los en er, como laber, papa- 
ver, y los en ur, como vultur, fiolgur, no Ofrecen particularidad alguna en la 
flexión, fuera de las que se derivan del género á que pertenecen. Algunos, 
como pulver y cucumer y admiten la s del nominativo del singular, pierden la 
r, y debilitan la e en ¿, pulvis, cucumis. Fárr pierde una r en el nominativo. 
Itiner y jecinor abrevian el tema en el nominativo de singular iter y jécur. 

temas EN s: flos—temp'is. 

TEMA JlOS. 



Nom. flos 

Gen. flos 

Dat. flos 

Ac. flos 

Voc. flos 

Abl. flos 



SINGULAR 

S == flo(s = flos 
zs =. floses = flores 
l = fl<^ == florí 
m 5= ños-e-m = florera 
s = flos 
(d) — flos -e-(d) — flore 



PLURAL 

flos 4- es = floses = flores 
flos -f- üm =± ñosüm = ñorüm 
flos 4- bits = ños-i-bus = ftoTibüs 
flos -j- ms — ños-e-(m)s = flores 
flos -f- es = floses = flores 
flos -f bus -~ ftos-i-büs — ñoríbvs 



tema tempos. 

SINGULAR 

Nom. tempos -■(- s = temposfs = tempws 
Gen. tempos -j- is = temposZs = tempom 
Dat. tempos 4- i = temposi = témpora 
Ac.S tempos --«•== temptis 
Voc. tempos + « = temposfs = tempws 
Abl. tempos -f (d) — tcmpos-e-(<2; = tempore 



Nom. 

Gen 

Dat. 

Ac. 

Voc. 

Abl. 



tempos -f- á 
tempos -j- üm 
tempos 4- bus 
tempos -j- » 
tempos 4- a> 
tempos 4" bus 



PLURAL 

= temposa = témpora 

= temposa?» = temporím 

= tempos-t'-Ms = temporizas 

= temposa = témpora 

= temposa = témpora 

= tempos-i-Ms = tem-poxíhüe 



En la flexión de nombres cuyo tema termina en s, hácese notar que tanto 
los masculinos y femeninos como los neutros, rechazan la terminación ca- 
racterística del nominativo del singular, y que la s en que termina el tema 
se convierte en su homorgánica r, siempre que por las necesidades de la 
flexión se encuentra entre dos vocales. En el tema oss en que p>or ser doble 
la final temática no puede darse esta circunstancia, se conserva en todos los 
casos. En los temas en ¿s, la i que precede á la final temática se convierte 
por disimilación en e, en todos los casos, menos en el nominativo y vocativo 
del singular, como en ciner-e-m, de cinis. 



57 
TEMAS EN DENTAL (d. t.) 

TEMAS EN d. 





TEMA 


ped. 








SINGULAR 




PLURAL 


Nom. 

Gen. 

Dat. 

Ac. 

Voc. 

Abl. 


ped -4- s = peds = pes 

ped 4- is = pedís 

ped 4- i = pedí 

pé"d -\- m = ped-e-wí =¿.ped<?Tfi 

ped 4- s = pes 

ped 4- (d) = ped-e-(tf; = pede 


ped -)- es 
ped + üm 
ped -j- Ms 
ped -f- wi« 
ped -f- ¿s 
ped -f bus 


= pgdes 

= pSdám 

= p£d - ¿ - Ms = pedíMs 

= ped- e -(m)s = pécl¿8 

= pedes 

= ped - 1 - 5¿ts ±= pedíMs 



Estos temas admiten la desinencia propia del nominativo del singular; 
pero pierden en este caso y en el vocativo la consonante final del tema, y esta 
pérdida se compensa en los monosílabos con la prolongación de la e que les 
precede, lo cual no sucede en los polisílabos que ya la tienen larga, como de 
merced, mei ees. Cor, de cord, pierde la final en el nominativo del singular. 

TEMAS EN t. 
tema vanitat . 



Nom. 

Gen. 

Dat. 

Ac. 

Voc. 

Abl. 



SINGULAR 

vanitat -j~ « — vanitaftjs — vanitas 

vanitat -\- is = vanitaUs 

vanitat 4- í = vanitati 

vanitat 4- m — vanitat-e-m = vanitat-Tw 

vanitat + * = vanitatfo) =s vanitas 

vanitat -\-'(d) — vanitat-e-(cí) = vanitate 



PLURAL 

Nora, vanitat -f- es — vanitatés 

Gen. vanitat 4- üm = vanitatóm 

Dat. vanitat 4- bus — vanitat-i-Ms — v&nit&Ubüs 

Ac. vanitat 4- (w<0« = vanitat-e-fmjs = vanitatés 

Voc. vanitat 4- es = vanitatés 

Abl. vanitat 4- bus — vanit&t-i-büs = vanitatí&as 

Los temas en t, lo mismo que los en d, admiten la desinencia caracterís- 
tica del nominativo del singular ; pero pierden en ese caso la final temática. 
Los que terminan en dos consonantes pierden la final en el nominativo, como 
loe, de lact ; mel, de melt. Este último, por asimilación progresiva , convierte 
la t final en l, y pertenece a los temas que terminan en esta consonante. 

Los que terminan el tema en it refuerzan esta i en e en el nominativo y vo- 
cativo del singular, para compensar sin duda la pérdida de la final temática, 
y así, del tema gwgit se forma el nominativo y vocativo gurges ; de milit, mi- 
les, etc. 

El toma neutro capüt convierte la u dé] tema <'n i en todos los casos, me- 
nos en el nominativo, acusativo y vocativo del singular. 

5 



58 

TEMAS EN LABIAL (b. m. p. V.) 

tema en b — arab. 





SINGULAR 


Nom 


arab -\- s = arab* 


Gen. 


arab -j- & = árabes 


Dat. 


arab -j- i = arab! 


Ae. 


arab -(- ira = arab -c- ira 


Voc. 


arab -f- 8 = arab.s 



araban 



Abl. arab -f- (d) — arab-e-Cd) = árabe 



arab -f- & = árabes 

arab -j- üin = arabwm 

arab -j- bñs = arab-í-6tts = arabifeáEs 

arab -|- ws = arab-e-fíra^-s = árabes 

arab -j- es == árabes 

arab 4- bus —- arab¿Ms 



Estos temas, lo mismo que los en p, Como princip, admiten en el nomina- 
tivo y vocativo del singular la s característica sin pérdida de la final temáti- 
ca; los enp precedida de ¿breve, convierten esta vocal en e en dichos casos. 
El tema fam toma una e ligativa y hace James. 

En v no hay más que dos temas : bov, que admite la desinencia s y pierde 
la final temática en el nominativo del singular, y hace bos, y el genitivo, da- 
tivo, acusativo y ablativo del plural boum, bobus ó bubus ; y felv, que no ad- 
mite la s final en el nominativo del singular y pierde la v temática y se con- 
vierte en fel, y en los demás casos por asimilación progresiva la convierte 
en l, fellis, fellem, etc. 

Para terminar, advertiremos que los grecolatinos en a, as y es son verda- 
deros temas en a. Los en Óu, os, cus y contractos enüs, pertenecen á los temas 
cu o, y los demás son, por lo general, temas en consonante. 



§ ni 

Del adjetivo: sus f orinas, clases y accidentes. 

El adjetivo es una parte de la oración que por medio de 
terminaciones genéricas, modificadas por el accidente llamado 
n tí mero, significa las cualidades, propiedades ó accidentes de 
los seres. 

El adjetivo expresa las cualidades enunciándolas simple- 
mente, y entonces se llama positivo, como alto, prudente; ó 
comparando su intensidad entre dos cosas ó personas, ó con 
otras cualidades, y entonces se llama comparativo ; v. gr.: El 
alcázar es más alto que las torres, ó más alto que sólido. Juan es 
más prudente que cortés, ó más prudente que síi padre ; ó también 
expresa la cualidad con la mayor intensidad que puede con- 
cebirse, y se llama superlativo, como Alcázar muy alto, altísi- 
simo, ó el más alto de los alcázares; Juan es muy prudente, pru- 
dentísimo, ó el más prudente de los liomhres. Estos tres modos de 



59 

expresar la cualidad se llaman grados del adjetivo. En el com- 
parativo se observa un cotejo inmediato y directo de una cua- 
lidad con otra, ó de la misma existente en seres distintos. En 
el superlativo, aunque la comparación existe , no aparece de 
de un modo tan evidente y directo como en el comparativo. 

El comparativo se forma en castellano anteponiendo al po- 
sitivo los adverbios tan, más y menos: v. gr.: César fué tan afor- 
tunado general como Aníbal, más prensor y menos presuntuoso. 

En latín el comparativo se forma añadiendo al radical las 
terminaciones ior para la forma masculina y femenina, é ius 
para la forma neutra, y así se forman: de altus. alt-ior , alt ius: 
de prudens, prudent-ior, prudeni-ius. 

Estas terminaciones proceden del sufijo débil de comparativo sánscrito 
Zyas que se añade á la última consonante del tema, que para esto pierde la 
vocal cuando termina en ella, lo mismo que en latín. 

Los adjetivos latinos compuestos de diro. ¡ario y voló hacen 
el comparativo en entior, entius, como ¡ualedicus. molediceniior, 
maledicentius; benéficas, beneficentior, benefieentius; maíevolus, ma- 
lerolentior, malevolentius, y también egenlior. de egenus, y prori- 
dentior, de providus. 

En realidad estos compuestos sustituyen el comparativo y superlativo 
•con los de los participios de presente maledicens, beneficien?, malevolens, 
epen» y provídi m. 

Muy pocos adjetivos tienen en castellano forma propia de 
comparativo heredada de la lengua latina, y son: mayor, mejor. 
menor y peor, y también anterior, citerior, exterior, inferior, in- 
terior, posterior, superior y ulterior, que no han perdido por 
completo en nuestra lengua el carácter de comparativos que 
tienen en Latín. 

Tienen comparativo irregular en latín: melior.de bonus; ma- 
jor, de magnus; pejor, de málus, y minúr, de parvus. Juvenis tie- 
ne el comparativo sincopado júnior por ju(ve)nior. 

Carecen do comparativo en latín los que pin- razones do su 

forma lo rechazan, y son: Los en eus é ius, coino comentaneus, 

pius; se encuentra, sin embargo, industtior, do industrius. Lo 

u,U8, con!., exiguus. No obstante, se encuentra, strenuior, do stre- 

v antiqmor,&Q antiqunis, que tiene el superlativo antiquissi- 



60 
mus. Carecen también de comparativo, tanto en latín como en 
castellano, aquellos cuya significación lo rechaza, como angéli- 
cas, angélico; vespertinus, vespertino; immortalis, inmortal. Los 
gentilicios y nacionales, como Posnm, Cartaginés, Romanas, 
Romano. Los numerales, como primus, el primero; tertius, terce- 
ro, y muy especialmente en latín los compuestos como per- 
magnas, vesanas, egelidus, menos los compuestos de prca, ars, 
mens y cor, que suelen tenerlo. Los que en latín significan los 
colores, como flavas, rojo; albas, blanco. Los diminutivos, como 
párvulas. Muchos de los en i cus, como chronicus; en idus, como 
fidus; en ímus, como magnanimus, finítimas; en mus, como prí- 
stinas; en mus, como viperinas; en oras, como canoras; en osus, 
como famosas; en ivas, como captivas; en alis, como rationalis: 
en aris, como regular is; en bundus, como mir abundas, y además 
almus, arcanus, balbus, blcesus, bellas, canus, coscas, ccesius, claudus, 
compos, caducus, curvus, cicur, deses, dispar, falsas, fessus, ferus, 
gnarus, ignaras, impos, inditas, lacer, lassus longimanus, medio- 
cris, memor, méritos, miras, mutilas, mutus, navus, nefastas, no- 
vas, par, prosper, rudis, sacer, sospes, trux, vagus, vivus, volucer y 
vulgaris. De éstos, algunos, como bellas, ignaras, meritus, tienen 
superlativo. 

Algunos adjetivos latinos carecen de forma de positivo, 
como citerior, citimus, de citra; interior, intimus, de intra; prior, 
primas, de prce; propior, próximas, de prope, y ulterior, ultimas, 
de ultra. Anterior, de ante, carece también de superlativo. 

El superlativo se forma en castellano anteponiendo al posi- 
tivo el adverbio muy; v. gr.: Muy afortunado, muy presuntuoso, 
ó estableciendo una comparación directa entre la cualidad del 
adjetivo con la misma cualidad considerada como existente en 
todos los individuos comprendidos en el género ó especie del 
mismo nombre; v. gr: César fué el más afortunado de los genera- 
les. Donde comparamos la cualidad afortunado referida á Cé- 
sar, con la misma cualidad referida á todos los generales. 
Pero el modo más natural y propio de formar el superlativo es 
añadir al positivo, si acaba en consonante, la terminación 
isimo, como de hábil, habilísimo ; de veloz, velocísimo, ó susti- 
tuirla á la vocal, si el positivo termina con ella, como breví- 
simo, de breve, y cortísimo, de corto. 



61 

Esta terminación castellana procede de la latina issimus, 
que añadida al radical forma el superlativo de los adjetivos 
latinos, como de ált-us, alt -issimus; de prudent-is, prudent-issimus. 

Esta desinencia del superlativo latino procede del sánscrito ta-ma, que 
en latín se convirtió en timus, como en optimus, intimus, ultimus; más tarde 
se prolongó con la adición protética de la sílaba is, que no es otra cosa que 
la contracción de la desinencia ius del comparativo neutro, y en vez de isti- 
?nus, por asimilación regresiva resultó issimus. 

Los adjetivos latinos terminados en lis hacen el superlativo 
en limus, como facil-limus, de facilis. Los en er hacen el superla- 
tivo añadiendo al positivo las terminaciones rimus, rima, ri- 
m?im, y así, de integer se formó integer-rimus; de liber, liber-rimus. 
Maturus, aunque no termina en er, hace el superlativo matur-ri- 
mus, y dexter, dex-timus ó dex-tumus. 

Del mismo modo, y conservando la forma latina de su ori- 
gen, algunos adjetivos castellanos hacen el superlativo en erri- 
mo, como celebérrimo, de célebre; integérrimo, de íntegro; acérri- 
de acre; libérrimo, de libre, y otros menos usados, como 
aspérrimo, de áspero; missérrimo, de mísero; paupérrimo, de po- 
bre; salubérrimo, de salubre, y ubérrimo, que no tiene positivo. 

Las desinencias limus y rimtis, a, um, de estos superlativos, son la primiti- 
va timus, que al ser añadida á los adjetivos terminados en r, se convierte la 
í en r, y en l, en los en lis, por asimilación progresiva, y así, pauper-rimús está 
por paupcr-timus, y facil-limus yorfacil-timus. 

En latín forman el superlativo anómalo ó de una manera 
irregular los compuestos de dico, fació y voló, y así el superla-» 
tivo de maledicus es maledicentissimus; de benéficas, beneficerdis- 
simus, y de malévolas, malevolentissimuls, que más realmente lo 
son de los participios maledicens, bénefaciens y malevoleiis. De 
mirificus se hallan los superlativos mirific-issimus y mirificentAs- 
Hmus. 

De igual manera, y conservando la forma latina de su ori- 
gen, se forma en castellano maguí (i cadísimo, de magnífico; mu- 
nificentísimo,áe munífico; antiquísima, de antigua; cr fidelísimo, de 
cruel; fidelísimo, dé fiel; sacratísimo, de sagrado; sapientísimo, de 
sabio; simplicísimo, de simple; nobilísimo, do 'noble, eon todos los 
[ne en castellano tienen el positivo terminado en ble, atijo sin- 

ido del bilis latino, como de afable (affábilis), afabilísimo. 



62 

Tienen también irregular el superlativo en latín los adje-i- 
vos optiníus, de horius; mctxiwus, de magnas: pes8Ímtt8,ó.e mala,s; 
minimus, de parras, y además extre¡fiws f de e.rteri ó extra', Ínfi- 
mas, de inferí ó infra: stípremus y süwmus, de swperi ó super, y 

póstrenlas, de pósteras. En castellano los adjetivos derivados de 
éstos tienen superlativo irregular en la misma forma: y aeíójp- 
táww) es superlativo de bueno: máximo, de magno) pésimo de »w- 
Zo: mínimo, de parro, y extremó, ínfimo, íntimo, postremo, supre- 
mo y saino no tienen positivo. 

Carecen de la forma de superlativo en castellano: 1.° Los 
adjetivos que representan una idea que no es capaz de aumento 
■ni de diminución, como angélico, matntino, geométrico, infinito, 
adúltero, anual, inmortal, etc. 2." Los numerales l , como, pri- 
mero, tercero, quinto, etc. 3.° Los gentilicios y nacionales, como 
alemán, inglés, catalán. 4.° Los compuestos, como cabizbajo, zan- 
quilargo. 5.° Los que por razones de eufonía no pueden formar- 
lo, como son muchos de los terminados en io, como necio, um- 
brío, sol>erJ>i o, menos frío y pío, que hacen friísi nw, piísimo, y 
todos los que en superlativo resultarían de difícil ó penosa pro- 
anunciación, como férreo, cortés, etc. 

En latín carecen de la forma de superlativo casi todos los 
que no tienen la de comparativo, y además tienen ésta y care- 
cen de aquélla adolescens, agrestis, aluce r, algens (comp. alsior), 
ater, capitalis, declicis, di/ttaru/ts, jnreuis, jejunns. prodivis, pro- 
pinqnus. salutaris, satúr, senex, sadtlimis, vicinus y algún otro. 

Los adjetivos latinos que carecen de comparativo suplen 
esta forma anteponiendo al positivo los adverbios tam, magis y 
'minas, y la de superlativo por medio de los adverbios admo- 
dum, summe, cuide, máxime, etc. 

Otros, sin carecer de la forma que dejamos indicada, adquieren en latín 
significación intensiva muy semejante ala del superlativo por medio de los 
preiijos per y prze, como perinsignis, muy insigne; perutilis, muy útil ; prsesoli- 
dus, muy sólido; pnevalidus, muy fuerte. 

El adjetivo puede indicar el grado de intensidad de las cualidades ó pro- 
piedades de los seres, sin compararlas directa ó indirectamente con otras 
cualidades del mismo ser, ni con las mismas de seres distintos ; y en este 



Cervantes dijo 
tz del immdo.s 



63 

concepto, cuando expresa el mayor grado de intensidad, se llama aumenta- 
tivo, y cuando expresa el menor, diminutivo. 

En latín los adjetivos carecen de la forma propia de aumentativo, y en 
castellano terminan en ón, como de picaro, picarón; en acho, como de vivo, 
vivaracho, en achón, como de bueno, bonachón; en azo, como de goloso, golosa- 
zo; y en ote, como de grande, grandote. 

Hay adjetivos aumentativos que en castellano se forman de otros aumen- 
tativos; v. gr.: de picarón, picaronazo; y muchos admiten letras eufónicas para 
unir la terminación ala raíz, como de fto&o, bob-alic-ón; de grande, grand-ull-ón. 

Pueden considerarse como aumentativos los adjetivos castellanos ter- 
minados en udo, uda, derivados de nombre, como morrudo, patilludo, zancu- 
do, etc. 

Los diminutivos castellanos terminan en ete, como de pobre, pobrete; de 
majadero, majaderete: en ito, como de sordo, sordito; de poco, poquito; de more- 
no, morenito: en ico, como de gordo, gordico, de gracioso, graciosico: en i lio, co- 
mo üe joven, jorcncillo; de inocente, inocentillo: en uelo, como de cojo, cojudo-, 
de mozo, mozuelo: en ín, como chiquitín, chiquirritín, de chico, y pequeñin de 
pequeño. Hay adjetivos diminutivos que se forman de otros diminuti- 
vos; v. gr. : chiquito, chiquitito y chiquirritito, y aun de aumentativos, como 
'(huelo, de vivaracho; y muchos admiten letras eufónicas para unir la 
raíz á la terminación, como pobre-c-ito, de pobre; bribon-z-uelo, de bribón, y cie- 
(jw-c-iUo, de ciego. 

En latín los adjetivos diminutivos tienen casi los mismos afijos, para sa 
formación, que los nombres; y terminan en olus, a, um, como ebri-olus, a, um, 
de (brt-ux, ebrio; en ulus, ula, ulum, como albulus, a, um, de albus, blanco; en 
tnlus, cula culum, como pauper-culus, a, um, de pauper, pobre; en ellus, ella, 
ellum, como tenel-lus , a, um, por tener (u) lus, de tener, tierno; ellulus, ellula, 
ellulum, como tenel-lulus, a, um, de tener; en Ulus, illa, Ulum, como paux-illvs, 
a, um, de paucus, yoco, y enillulus, Ulula, illulum, como paux-illulus, a,um, de 
lus, de paucus. 

Hay también adjetivos despectivos que á la idea déla cualidad que signi- 
fican añaden la de menosprecio, como pillastre, beatuco. 

Los adjetivos que expresan la idea de número se llaman 
numerales. Cuando significan simplemente el número, se lla- 
man numerales cardinales, como uno, tres, quince, setenta* 
Cuando á la idea de número añaden la de orden, se llaman 
numerales ordinales, como primero, tercero, decimoquinto, sep- 
tuagésimo. Cuando denotan la idea de* repartición ó división 
de una cantidad en fracciones iguales, se llaman distributi- 
vos. Cuando expresan, no unidades completas, sino part< 
un todo, se llaman partitivos, como tercio, (¡ni al o. dozavo. Cuan- 
do significa]] un total entero relacionado ó comparado con ana 
unidad conocida, reciben el nombre de proporcionales, como 
doble, triple, décuplo. 



64 



NUMERALES CARDINALES CASTELLANOS Y LATINOS 



1— unus, a, nra i 

2— dúo, se, o it 

3 — tres, ia ni 

4 — quatuor IV 

5— quinqué v 

6 — sex , vi 

7— septem vn 

8 -octo viii 

9— novem IX 

10 — decem x 

11 — undecim xi 

12— duodecim xn 

13— tredecim, tres et decem ó decem ©t tres.. . xin 
14 — quatuordecim, quatuor et decem ó decem 

et quatuor , xiv 

15— quindecim , XV 

16— sexdecim ó sedecim. xvi 

17 — septemdecim ó decem et septem xvn 

18 — dúo de viginti, octodecim, decem et octo 

y octo et decem x vru 

19— undeviginti, novendecim, decem et novem 

y novem et decem XIX 

20— viginti xx 

21— viginti unus ó unus et viginti xxi 

25 — viginti quinqué 6 quinqué et viginti xx v 

28— da o de triginta, viginti octo ú octo et vi- 

vinti xxviii 

29 — undetriginta , viginti novem ó novem et 

viginti xxix 

30— triginta xxx 

40— quadraginta XL 

50 — quinquaginta L 

60 — sexaginta lx 

70— septuaginta lxx 

80- octoginta lxxx 



65 

00 — nonaginta xc 

100— centum 

101— centnm et unus ó unus et centum oí 

120— centum et viginti ó centnm viginti oxx 

200 - dncenti, se, a ce 

300-trecenti, se, a COC 

400— qnadringenti, 89, a CCCC 

500 — quingenti, ae, a d ó ic 

600— sexcenti, se , a ^ 

700— septingenti. a?, a • DCC 

800-octingenti, se, a DCCC 

900-nongenti, se, a DCCCC 

1000-mille m ó cío 

2000—dao millia mm 

3000— tria millia MM 

4000— quatuor millia mmmm 

5000— quinqué millia l0 ° 

10000- decem millia 00100 

50000— quinquaginta millia 100Q ó D 

100000— centum millia ecciooo 

500000 - q ni ngenta millia , IÓQÓQ 

1000000— decies centnm millia ó decies centena 

milia x 



No <b-.jn de ser curioso el origen y formación do estos numerales. Los cas- 
tellanos se derivan de los latinos, sufriendo al pasar á nuestra lengua las 
transformaciones consiguientes. Los latinos se derivan directamente de los 
sánscritos aun en las formas que más latinas parecen. Unus no se deriva del 
sánscrito ekan, uno, pero sí de unas, que en rigor significa menor-, dúo, se, o, de 
lva\ tres, tria, de tri; quatuor, de chatur ó chatvar. Quinqué no tiene, al 
parecer, explicación en la derivación .sánscrito-latina. En sánscrito el núme- 
dice punchan: pero Bopp supone que la primera parte de esta pa- 
nuí, ó partí puede, considerando la m como signo ó afijo de caso, redu- 
cirse :í pa, que, teniendo en cuenta |lo frecuente que es en sánscrito la 
< . inversión <]<• Las labiales en guturales, puede considerarse como una trans- 
formación de eha, y en este caso sería en la palabra ponchan, representa- 
ción de chatvar, cuatro, y la silaba chan ó cha, como forma mutilada de ekan, 
uno.- y entornes resulta pean fcewn, cuatro -|- chan — kam por ekam, uno = 
altarla una forma kamkan, equivalente ápañchan, eomojel quinqué 
atino resulta equivalente al supuesto kamkan. Sex procede de xax; septem, de 



66 

' saptan, ooto, dé i i, de i.arcur. décem, de dazam, de da&ew». Luogo en 

undccim, duodecin, tredecim, etc., es fácil ver la combinación «le ttntw, dtío, 
¿res, etc., ydecem, modoexactumout»» igual al cfüe tienen do formarse en 
crito estos cardinales. De igual manera, viginti se deriva de vimzati, que, Be- 
gún Müller, se compone de dvi, dos, reducido por aféresis á /¿ y dazatí, dece- 
na, de dazan, diez; de modo q\ie vi -f- dazati = vidazati ó vimzati, en latín r/- 
#*«/./: de modo que la terminación gríata, que forma las decenas hasta ciento, 
es derivada del sánscrito dazati, y para formarlas en latín no hay más (pío 
anteponer las unidades tri — tres, quadr == quatuor, quinqu — quinqué, etc., y 
la vocal a de enlace, que se halla en todos menos en viginti, triginta y octogin- 
ta. El afijo castellano cnta con que se forman las decenas, es el mismo latino 
ginta, modificado por aféresis de la g, que se compensa reforzando la i ene. 
Centum se deriva del sánscrito zata, ciento, que luego se convierte en el afijo 
zati, que en latín se convierte en centi ó genti, que pospuesto á las unidades 
forma las centenas, como ducenti, quingenti, sexcenti, octingenti, etc. La pala- 
bra mille no tiene fácil explicación, y ciertamente es muy obscuro su origen; 
pero una vez admitida en la lengua, fórmanse las unidades, decenas y cente- 
nas de millar, anteponiendo aquéllas á la forma neutra millia, dúo millia, 
decem millia, sexaginta millia, duecnta millia, octingenta millia, etc. 

Los ordinales se derivan de los cardinales, y son: 
1.°— primus, a, um —primero. 
2.° — secundus, a, um— segundo. 
3.° — tertius, a, um— tercero. 
4.° — quartus, a, um— cuarto. 
5.° — quintus, a, uin quinto. 
6.°— sextus a, um— sexto. 
7.°— septimus, a, um — séptimo. 
8.° — octavus, a, um — octavo. 
9.° — novenus ó nonus, a, um — noveno ó nono. 
10.° — decimus, a, um — décimo. 
11.°— undecimus, a, um— undécimo. 
12.° — duodecimus, a, um— duodécimo. 
13.° — tertius decimus, ó decimus et tertius — décimo- 
tercio. 
14.°— cuartus decimus, ó decimus et cuartus — décimo- 
cuarto. 
15.°— quintus decimus, ó decimus et quintus — décimo- 
quinto. 
16.° — Sextus decimus, ó decimus et sextus— decimosexto. 
17.° — septimus decimus, ó decimus et septimus — décimo- 
séptimo. 



67 

18.° — duodevicesinius — decimoctavo. 
19.° — undevicesiinus— decimonono. 
2í ). ü — vicesimus — vigésimo. 

21. ° — unns et vicesimus, ó primus et vicesimus ó vicesi- 
mus primus — vigésimo primo. 
25.°— quinqué et vicesimus, 6 quintus et vicesimus 6 vi- 
cesimus quintas — vigésimo quinto. 
28.° — duodetricesimus —vigésimo octavo. 
2í ».° — undetricesimus— vigésimo nono. 
30.° — tricesimus, a, um — trigésimo. 
40.° — quadragesimus -cuadragésimo. 
50.°— quinquagesimus — quincuagésimo. 
60.° — sexagesimus — sexagésimo. 
70." — septuagesimus — septuagésimo. 
80.° — octogesimus— octogésimo. 
! K ).° — nonagesimus— nonagésimo. 
100. V" centesimus — centesimo. 

. 101.° — centesimus et primus, ó centesimus primus — cen- 
tesimo primo ó primero. 
102.°— centesimus et alter, 6 centesimus alter— centesimo 

segundo. 
200.° - ducentésimas —ducentésimo. 
30( >.° — trecentesimus— el trescientos en orden. 
400." — quadringentesimus — el cuatrocientos ó cuadrin- 
gentésimo. 
ñíM >.°— quingentésimas— el quinientos ó quingentésimo. 

<excentesimus — el seiscientos. 
7( ); )."— septingentésimas — el setecientos. 
SO! )." — octingentesimus — el ochocientos. 
ÍK V ).°— nongentesimus— el nuevecientos. 
1 000.° — millesimas — milésimo. 
20 (0.°— bis millesimas— el dos mil en orden. 
3¡000.° — ter millesimus— el tres mil. 
4000." — quater millesimus — el caatro mil. 
r,i m h )." — q uinquies millesimus— el cinco mil. 
1()!)(H).°— decies millesimus— el diez mil. 
5( )< N M '.' - (juinquagies millesimus— el cincuenta mil. 
LOO m M ). ü — cencies millesimus— el cien mil. 



68 

500000.° — quingenties millesimus — el quinientos mil. 
1000000.°— milies millesimus — el millonésimo. 



Los ordinales se forman de los cardinales, menos el primero y segundo. 
Primus es forma de superlativo de pras, delante, y secundus es un adjetivo de- 
rivado de sequor, seguir; de suerte que primus es el que va el más adelante de 
todos, el primero, y secundas el que sigue, segundo. Los demás, desde veinte 
hasta ciento, se forman convirtiendo en adjetivos declinables los indeclina- 
bles cardinales correspondientes con las terminaciones cesimus ó gesimus 
para las decenas; y paralas centenas, caminando en centesimus ó gentesimus 
las terminaciones centi ó genti de los cardinales. Desde dos mil se antepone 
al ordinal correspondiente al adverbio numeral: así el diez y ocho mil se dirá 
duodevicies millesimus; el ochenta y nueve mil, undenonagies millesimus, etc. 
Los ordinales castellanos hasta mil se derivan directamente de los latinos. 
Desde mil en adelante no tienen forma propia. Es digno de notarse que la 
terminación simus, propia de los ordinales, es la primitiva de los superlati- 
vos latinos. 

Los distributivos en latín, menos singuli, as, a, de uno en uno, que puede 
considerarse compuesto de sine y alius, con la inserción de la c demostrativa 
eouvertida en g por eufonía, se forman añadiendo á bisj á los adverbios nu- 
merales en ter, el sufijo e)-ni; así, hini, su, a, de dos en dos; temi, se, a, de tres 
en tres; qvatcmi, se, a, de cuatro en cuatro, y sustituyendo con ella la termi- 
nación ¿es ó cies en los adverbios que la llevan, como quiñi, se, a, de cinco en 
cinco; septeni, se, a, de siete en siete; deni, de diez en diez; undeni, de once en 
once; temi deni, de trece en trece; quiñi deni, de quince en quince; duodevi- 
ceni ú octoni deni, de diez y ocho en diez y ocho; undeviceni ó noveni deni, de 
diez y nueve en diez y nueve; viceni, de veinte en veinte; viceni singuli, de vein- 
tiuno en veintiuno; viceni bini, de veintidós en veintidós; triceni, de treinta 
en treinta; quadrageni, qúincuageni, sexageni, etc., de cuarenta en cuarenta, 
etcétera, centeni, de ciento en ciento; duceni, (en vez de ducenteni), dt dos- 
cientos en doscientos: trecenteni, de trescientos en trescientos; quadringeni y 
quadrirujenteni, de cuatrocientos en cuatrocientos; sexceni y sexcenteni, de seis- 
cientos en seiscientos; nongeni y nongentcni, de nuevecientos en uuevecientoa. 
Desde mil se forman con el numeral cardinal millia, pospuesto á los distribu- 
tivos ya enumerados; así, singula millia, es de mil en mil; bina millia, de dos 
mil en dos mil; quina millia, de cinco mil en cinco mil; undena millia, de once 
mil en once mil; duodequadragena millia, de treinta y ocho mil en treinta y 
ocho mil; centena millia, de cien mil en cien mil; quingentena millia, de qui- 
nientos mil en quinientos mil, y decies centena millia, de millón en millón. 

Estos distributivos no tienen en castellano forma propia como en latín, 
fuera de seisena, setena, novena, decena, docena, quincena, veintena, treintena, 
cuarentena, centena, en los cuales no ha desaparecido la forma latina, y sendos, 
que equivale á singuli. 

Los partitivos en castellano, fuera de mitad ó medio, tercio, quinto, décima, 
etc., se forman añadiendo el sufijo avo al numeral cardinal; así se dice: 
dozavo, treintavo, noventa y nueveavo , centavo, y mejor, centésima, con la forma 



69 

femenina del ordinal respectivo de ciento en adelante, como ducentésima 
quingentésima, milésima, etc. 

En latín no tienen forma propia estos numerales, y el modo más general 
de expresarlos es enunciar el ordinal correspondiente referido ápars y con- 
certado con él; así, tercia pars es un tercio; vicésima pars, un veinteavo; tam- 
bién se dice dimidium ó dimidia pars, un medio ó la mitad, y dimidia tercia, 
la mitad de un tercio, ó sea la sexta parte. 

Los proporcionales latinos se forman añadiendo á los cardinales el sufijo 
pío de origen verbal, como puede verse en impleo, y así se dice duplus, triplus, 
qúadruplus, declupus, etc.; el doble, triplo, cuadruplo, décuplo, etc. Como se ve, 
los castellanos proceden directamente de los latinos. 

Hay también otra clase de numerales que significan el número de veces 
que una totalidad contiene á una unidad determinada, y se llaman multipli- 
cativos, y se forman en latín con el sufijo plic, que se encuentra euplicare. En 
latín no hay otros multiplicativos que simplex, dúplex, triplex, quadruplex, 
tjuincuplex, sextuplex, decemplex y centuplex. En castellano, doble, triple y cuá- 
druple, se derivan de los correspondientes latinos; los demás no están en uso. 

Los accidentes gramaticales del adjetivo son: la termina- 
ción ó forma genérica y el número en los castellanos. Los la- 
tinos tienen además declinación. Con la forma ó terminación 
genérica se ajusta el adjetivo á los nombres según su género, 
y sirve para precisar en ellos este accidente. El número en el 
adjetivo indica si la cualidad expresada por él se refiere á 
uno ó más seres. 

Los adjetivos en castellano tienen una y dos terminaciones 
ó formas genéricas; los que tienen dos formas genéricas termi- 
nan la primera en o, án, ón. or y es, como bueno, holgazán, sim- 
plón, hablador, montañés, y con ella se ajustan á los nombres 
masculinos, formando con ellos lo que en gramática se llama 
concordancia, como hombre bueno, holgazán, simplón, hablador, 
montañés; y la segunda en a, ana, esa y ona, con la cual expre- 
san las cualidades de los nombres femeninos, como mujer 
buena, holgazana, habladora, simplona, montañesa. Los adjetivos 
de dos terminaciones forman la segunda cambiando en a la o 
final de la primera, ó añadiendo una a á la n, r ó s final, si acaba 
(iii án, ón, or ó es. Los que tienen una sola terminación, con ella 
se acomodan á los nombres ni'a,sculinos y femeninos, como hom- 
(jre débil, mujer débil. Las terminaciones de los adjetivos que 
tienen una sola forma genérica son en a, como celta, indígena; 
en e, como grande, insigne, notable, inerme; en i, como baludí, 



70 
carn/esi. marroquí, I Urrqní : en l, como v'//^«/. Infiel, gentil, hábil/, 
gandul; en ;¿, como joven, ruin, común: en r, como peculiar, secu- 
lar, y en £, como feraz, soez, infeliz, feroz, precoz. 

En latín tienen los adjetivos tres terminaciones, como' 
magnm, magna, magnum; dos, como granáis, grande, y los com- 
parativos, como granáior, us; y una sola, como ingens, entis. Los 
adjetivos de tres terminaciones se ajustan con la primera á 
los nombres masculinos, con la segunda á los femeninos y con 
la tercera á los neutros, como (lux magnas, domus magna, tem- 
pla m magnum. Los de dos terminaciones se acomodan con la 
primera á los nombres masculinos y femeninos, y con la se- 
gunda á los neutros, como tnmulus granáis, coma granáis, saxmn 
grande. Los que tienen una sola terminación ó forma genérica, 
con ella se acomodan á los nombres de cualquier género que 
sean, como clamor ingens, femina ingens, cequor ingens. Los ad- 
jetivos de tres terminaciones pueden tener la primera en er, 
como líber, libera, liberum. Safar termina en ur la primera. De 
éstos, los más pierden la e en las formas femenina y neutra 
del nominativo y en todas las-de los demás casos. 

Algunos de los que tienen dos terminaciones admiten en el 
nominativo la desinencia er, como accr. acris, acre, y en este 
caso se consideran para los efectos de la concordancia como 
adjetivos de tres terminaciones. 

El número en el adjetivo, lo mismo que en el nombre, es 
singular y plural. Número singular es el accidente que deno- 
ta que el adjetivo significa la cualidad referida á un solo ser, 
como cielo raso. Número plural es el accidente que indica que 
el adjetivo expresa la cualidad referida á más de un ser, como 
estrellas fijas. 

El plural en los adjetivos castellanos se forma añadiendo 
una s al singular si acaba en vocal, y la sílaba es si acaba en 
consonante, como de docto, docta: doctos, doctas; de fiel, fieles; de 
joven, jóvenes. El número es en el adjetivo latino una forma pe- 
culiar de cada uno de los casos de su declinación. 

El adjetivo en castellano no tiene declinación sino cuando 
se sustantiva, y entonces deja de ser adjetivo para convertirse 
en nombre. 

En latín hay tres declinaciones para el adjetivo. La primera 



71 

comprende los adjetivos de tres terminaciones; la segunda los. 
de dos, y la tercera los de una sola terminación. 

PRIMERA DECLINACIÓN 



%Mágmis, a, um. 

SINGULAR 

Nom. magnas, magna, magnum. 
Gen. magni. magnce, magni. 
Dat. magno, magna?, magno. 
Ac. magnum, magnam, ma- 
gnum. 
Voc. mague, magna, magnum. 
Abl. magno, magna, magno. 



Dat. 

Ac 

Voc. 



Liber, a, um. 



líber, libera, liberum. 
líber i, libero?, liberi. 
libero, libera?, libero, 
liberum, liberam, liberum. 

líber, libera, liberum. 
libero, libera, libero. 



líber i, libero?, libera, 
liberorum , liberarum , libero- 

rum. 
liberis (para los tres géneros). 

liberas, liberas, libera. 

.liberi, libero?, libera. 

liberis (para los tres géneros). 



Nom. magni, magnce, magna. 
Gen. magnorum , magnorum . 
magnorum. 
magnis (para los tres gé- 
neros). 
magnos, magnas, magna, 
magni. magnce, magna. 
Abl. magnis (para los tres gé- 
neros). 

Estos adjetivos se declinan como dominas, musa. temjduiu, de 
suerte que la primera terminación corresponde á los nombres 
iülinoa de la segunda declinación, la segunda corresponde 
á. los nombres de la primera declinación, y la tercera á los neu- 
tros de la segunda. LibeT, á, um se declina corno líber, musa, 
templum. 

SEO CXDA DECLINACIÓN 

Granáis, de — graudior, us. 



Nom. granáis, grande. 
Gen. granáis. 
Dat. granái. 
Ac. granáem, grande. 
Voc. granáis, grande. 
Abl. grande ó granái. 



graudior, grandius. 

granáioris. 

granáiori. 

>!)■(/ ndiorem, grandius. 
graudior. grandius. 
gránáiqre ó grandiori. 



72 



Nom. grandes, grandia. 
Gen. grandium. 
Dat. grandibus. 
Ac. grandes, grandia. 
Voc. grandes, grandia. 
Abl. grandibus. 



grandiores, grandiora. 
grandiorimi. 
grandioribus. 
grandiores, grandiora . 
grandiores, grandiora. 
grandioribus. 



Estos adjetivos se declinan como los nombres masculinos y 
neutros de la tercera. 

Los adjetivos de esta, declinación que tienen forma mascu- 
lina en er, son acer,.alacer, celeber, celer, campester, equester , pa~ 
luster, pedester, saluber, süvester, terrester y volucer, los cuales 
hacen el ablativo del singular en i, y el genitivo del plural en 
ium. Volucer hace este último volucrium y volucrum. 

Los nombres de meses, September, Octover, November y December, se adjetivan 
con las tres formas en el nominativo, como September, Septembris, Septembrt. 

TERCERA DECLINACIÓN 



Ingens. 





SINGULAR 


PLURAL 


Nom 


. ingens. 


ingentes, ingenua. 


Gen. 


ingentis. 


ingeutum ó ingentium 


Dat. 


ingenti. 


ingentibus. 


Ac. 


ingentem, ingens. 


ingentes, ingenua. 


^03. 


ingens. 


ingentes, ingenua. 


Abl. 


ingente ó ingenti. 


ingentibus. 



Aunque pueden terminar estos adjetivos ene ó i en el abla- 
tivo del singular, la terminación en e es más frecuente, sobre 
todo cuando se sustantivan ó cuando son verdaderos partici- 
pios de presente, como amans, sevriens. Además, tienen sólo la 
terminación e para este caso los compuestos de corpus, pes y 
color: como bicorpor, bipes, concolor, y además ales, coelebs, cam- 
pos, deses, dives, impos, pauper, princeps, púber, hospes, superstes, 
uber y vetus, y sólo en i, memor, par é impar. 

Las formas neutras en ia del nominativo, acusativo y voca- 
tivo del plural son propias de los adjetivos cuyo nominativo 



73 

del singular termina en ans, ens, ax, ix, ox y rs, y los multipli- 
c itivos en plex, como animan*, prudens, capax, felix, velox, ex- 
pers, triplex, y algunos otros, como anceps, dis, tis, liebes, etis, 
locuples, etis, par, preceps, teres y algún otro. 

En el genitivo del plural la terminación más frecuente es 
en ium, sobre todo para los que tienen en ia las formas neutras 
de este número. 

Hay también adjetivos defectivos, como deses, inops, memor, pauper, púber, 
sons, truxy algún otro, que carecen de la forma neutra. Otros sólo .tienen al- 
gunas formas, como potis y pote, marte y macti, semineci, semlnecem, semineces y 
seminecum; pemox y pernocte; exlex y exlegem, y damnas, expes, frugi, necesse, ne- 
quam, semis, tot y quot, que son indeclinables. 

Otros pertenecen á dos declinaciones distintas, como bijugus, a, um, y bi- 
jugis, e; trijugus, a, um, y trijugis, e; inf remos, a, um, émfrenis, e; exanimus, a, 
um, y exanimis, e; semianimus y semianimis, sublimus y sublimis, inermus é iner- 
mis, opulentus y opulens, perpetuus y perpes, etis; violcntus y violens, etc., y son 
por consiguiente heteróclitos. 

Los numerales unas, duo y tres se declinan del modo si- 
guiente: 



Nom. Untes, una, unum, uno. 

Gen. Unius. 

Dat. Uni. 

Ac. Unum, unam, unum. 

Abl. Uno, una, uno. 



Nom. Uni, unce, una. 

Gen. Unorum, unarum, unorum. 

Dat. Unis. 

Ac. Unos, unas, una. 

Abl. Unis. 



Como este numeral se declinan los adjetivos demostrativos 
solus y totUS. * 

PLURAL 

Nom. Duo , duai, duo , dos. 

G-en, Duorum, duarum, duorum. 

Dat. Duobus, duabas, auobus. 

Ac. Dúos ó duo, dúos, duo. 

Abl. Duobus, duabusr, duobus. 

Lo mismo se declina ambo, ambas, ambo, ambos, los dos. 



Nom. Tres, tria, I 

Gen. Trium. 

Dat. Tribus. 

Ac. Tres, tria. 

Abl. Tribus. 



74 



UNIDAD DE LA DECLINACIÓN DE LOS ADJETIVOS LATINOS 

Atentamente considerada la declinación del adjetivo, resulta que tiene 
i na mismas formas de flexión que el nombre, y por lo tanto los adjetivos de 
} i, primera declinación, ó sea los de tres terminaciones, se declinan en la 
forma ó terminación femenina, como los nombres cuyo tema es en a, y en las 
formas masculina y neutra, como los nombres de tema en Ó. Los adjetivos de 
dos formas ó terminaciones genéricas y de una sola, tienen el tema en i ó en 
consonante. Así bonus, bona, bonum, tiene el doble tema bono, bona; omnis, 
omne, tiene el tema omni; el de alacer, alasris, álacre, es alacr; pero el de celcr, 
celer$§j célere, es celer prolongado en i; el de capax, acis, es capac; el de prudens, 
mtis, prudent; el de princeps, ipis, princip; de vigil, ilis, vigil; de vetus, eris, ye- 
ter; de impon, impotis, impot; de prudent ior, us, prudentios. 

§ IV 
Del pronombre, sus clases y accidentes. 

Pronombre es una parte de la oración que, mediante la 
idea general de identidadad que expresa, denota, sin nombrar- 
I as, las cosas ó personas. 

Cuando el pronombre expresa simplemente la idea de iden- 
tidad con las personas que intervienen en el discurso, se llama, 
personal. El pronombre personal, ó indica la persona que ha- 
bla en la oración, y entonces es de primera persona, ó expresa 
I-*, persona á quien se dirige la que líabl a, y entonces es de 
secunda, ó significa la persona de quien se habla en la ora- 
ción, y en este caso es de tercera persona. El pronombre de 
primera persona es yo en castellano; tú el de segunda y él de 
tercera. 

Cuando á la idea general de identidad une el prononbre la 
de posesión, se llama posesivo, como mi casa, alma mía. Cuando 
á ! a idea general de identidad une la de mayor ó menor proxi- 
midad, concretando además de una manera terminante la 
persona ó cosa á que se refiere, se llama demostrativo, como 
esta casa, ese hombre, aquel libro. Cuando además de la idea de 
identidad denota referencia á otra idea anterior, se llama re- 
lativo; v. gr.: Y no es menor ejemplo de castidad el de la tórtola, 
1 a cual, después de muerto el marido, permanece en perpetua viu- 



75 

dez sin admitir otro. Cuando á la idea general de identidad 
agrega el pronombre la de vaguedad é indeterminación, se 
llama indefinido; V. gr.: Xo acierta uno ó defenderse de tan mo- 
lestos huéspedes. 

Por tanto, los pronombres se dividen en personales, posesi- 
vos, demostrativos, relativos é indefinidos. 

Los accidentes gramaticales del pronombre son: el número, 
terminación ó forma genérica y la declinación. 

El número es el accidente mediante el cual el pronombre 
indica si se refiere á una persona ó cosa, ó más de una. La for- 
ma ó terminación genérica en los personales es el accidente 
que indica el sexo de la persona que habla, con quien se habla 
ó de quien se habla, y en los demás sirve para acomodarse á 
las personas ó cosas á que se refiere, según su género. La de- 
clinación es el conjunto de modificaciones que en sus casos, 
números y formas genéricas sufren los pronombres, según las 
diversas relaciones que expresan en la oración. 

I 

PRONf > M B R P.S p E USO X AL US 

El pronombre castellano de primera persona, yo, no tiene 
en singular más que una sola forma genérica, de la cual no 
puede formarse el plural, que se deriva directamente del plu- 
ral del pronombre latino su equivalente. El plural de yo es 
nos, también con una sola íorma, genérica; pero el uso ha hecho 
más frecuentes las formas nosotros, nosotras, que no son otra 
cosa que el mismo pronombre nos, con el cual ha formado una 
sola palabra el indefinido otro. En la declinación de este pro- 
nombre se advierten grandes semejanzas con la declina -ion 
del pronombre latino Ego. 

El pronombre castellano de segunda persona, tú, no tiene 
en singular más que una forma genérica, con la cual lo mismo 

■enere á personas hembras que varones. Lo mismo sucede 
en plural con la forma vos, menos asada que las formas vos- 
otros, vosotras, que son compuestas del pronombre vos y el in- 
definido otro. También este pronombre conserva formas pro- 
pias de su correspondiente latino. 



76 

El pronombre castellano de tercera persona, él, tiene eir 
singular tres formas genéricas: él, cuando se refiere á persona 
ó cosa del género masculino; ella, cuando se refiere á cosa ó 
persona del género femenino, y ello, forma indeterminada, y 
por consiguiente neutra, con la cual se refiere á una entidad 
indeterminada y vaga, á quien no puede suponerse género al- 
guno, como cuando decimos: ello dirá, ello se recomienda por si 
mismo. 

El pronombre sí, se, aunque reflexivo, es personal, y quizá 
el único y verdadero pronombre de tercera persona, puesto que 
no es posible desconocer el carácter demostrativo que tiene, 
aunque no muy marcado, el pronombre él, mientras que sí, se, 
no expresa más idea que la general de identidad referida á la 
persona de que se habla. 



DECLINACIÓN DE LOS PRONOMBRES PERSONALES 

Pronombre de primera persona. 



SINGULAR 



Nom. Ego—Yo. 
Gen. Mei=De mí. 

Dat. Mihi=A ó para mí, me. 
Ac. Me=A mí, me. 



Abl. Me=T)e, en, por, sin, 
sobre, &., mí, con- 
migo. 



Nom. A 7 os=Nos, nosotros.— 
Nos, nosotras. 

Gen. Nostrum ó nostri—T)e 
nos, de nosotros. — De 
nos, de nosotras. 

Dat. Nohis=No8 7 á ó para 
nos, á 6 para nosotros. 
— Nos, á- ó para nos; 
á ó para nosotras. 

Ac. JVos— Nos, á nos, á nos- 
otros. — Nos, á nos, á 
nosotras. 

Abl. Nobis=Con, de, &., nos; 
con, de, &., nosotros. 
— Con, de, &., nos; 
con, de, &., nosotras. 

El pronombre castellano de primera persona, yo, uroeede del latino ego. 
La forma arcaica eo puede explicar la transformación de ego en yo. La forma 
mi es contracción de la latina mei. Me es la misma forma del pronombre lati- 
no. Conmigo es la forma mecum, por anástrofe, adicionado con la preposición 
con castellana, procedente de la latina cum; de suerte que conmigo es lo mis- 
mo o, ue cummecum, debilitada la e en i, y la segunda c en g. 

El pronombre latino ego se formó del sánscrito aham, el cual, suprimida la 



77 

terminación, dio como elemento para el latín aha, en donde el tema prono- 
minal es a, que, según Bopp, se Tine á la partícula ha, que en los Vedas se 
encuentra también en la forma gha\ y atenuado en e el tema pronominal a, 
resultó entonces el pronombre latino e-go. Los filólogos ven también el origen 
del sánscrito aham, yo, en el primitivo aryo ma-gha-m. La forma mei del ge- 
nitivo procede del locativo sánscrito ma-yi, ó es el genitivo del posesivo 
mens. El tema primitivo ma se debilitó en me al pasar al latín, ó tal vez se de- 
rivó de la forma secundaria me de genitivo y dativo del pronombre sánscrito; 
así se explica mejor la forma mei. Mi es contracción de mihi, que procede del 
dativo sánscrito ma-hyam: en mihi volvió a debilitarse por influencia del afi- 
jo hi; y en el acusativo y ablativo perdió el afijo propio de estos casos, y 
quedó sólo el tema primitivo ma, debilitado en me, que también pudiera ser 
la misma forma secundaria me del pronombre sánscrito en genitivo y dativo. 
El plural nos procede indudablemente de la forma secundaria plural ñas 
de aham, de la cual salió el tema no, que unido á la desinencia es, dio nóes == 
nos. La forma nostrum es la misma del genitivo de plural del posesivo noster; 
pero sincopada y con carácter distributivo. Nostri es el mismo genitivo de 
singular de noster. Nóbis es forma de instrumental, que resulta de la adición 
de la desinencia del instrumental plural bhis, derivada de la arya primitiva 
bhiams al tema no, que se alarga en este caso en compensación quizá de las 
pérdidas sufridas por la desinencia primitiva. El acusativo es resultado de 
no -j-m)s == nos. 



PRONOMBRE I»K SKOTNDA PERSONA 



SINGULAR 



Nom. Tu.— Tú. ■ 
G-en. Tui.— De ti. 

Dat. Tibí. — A ó para ti, te. 



Ac. 



Te.— A ti. te. 



Tu. Tu. 

A 1)1. fe. -De, en, por, sin, so- 
bre ti. contigo. 



Nom. Vos. — Vos, vosotros. — 
Vos, vosotras. 

Gen. Vestrum ó vestri. — Do 
vos, de vosotros. — 
De vos, de vosotras. 

Dat. Vobis. — Os, á ó para 
vos; á ó para vos- 
otros. — Os, á ó para 
vos; ;'i ó para vos- 
otras. 

Ac. Vos. — Os, ¡'i vos, á vos- 
otros. — Os, á vos, á 
vosotras. 

Voc. Vos. — Vos , vosotros. 
— Vos, vosotras. 

Abl. Vobis. -( 1 on,(lo, &, vos; 

ron, de, AV., vosotros. — 
Con. do, A\, vos; con, 
de, iv., vosotras. 



78 

Las formas castellanas tú, U y ¡w ]¡¡m pasado sin alteración del latín :, 
nuestra Inicua. Ti es con tracción del latino lui. Contigo es la misma forma 
latina tecum, formada de igual manera que conmigo. Os es aféresis de V08. 

El pronombre latino de segunda persona procede del sánscrito tvam, cuyo 
tema es tva y m terminación. En el nominativo del singular se presenta el tema 
tu equivalente á tva. El genitivo tul es quizá una transformación del locativo 
tva-yi del pronombre sánscrito de segxmda persona; tal vez el mismo caso del 
posesivo tuus. Tibi podría ser una transformación de tu-bJtyam, dativo del 
mismo pronombre sánscrito; pero Bopp lo considera forma abreviada de 
tvi-bl, donde M es la forma arya, primitiva del locativo del singular. La forma 
te es tal vez la secundaria de genitivo y dativo del singular del pronombre 
sánscrito, que sirvió de tema al latino en el acusativo, y ablativo y que perr 
dio en estos casos la desinencia de flexión. 

El plural vos procede indudablemente de la forma secundaria vas de geni- 
tivo, dativo y acusativo del plural del pronombre sánscrito de segunda perso- 
na, y de la cual salió el tema latino vó, que añadido á la terminación és, da 
vos para nominativo y vocativo, lo mismo que para el acusativo, mediante la 
adición de la desinencia ms. Vestrum es el genitivo de plural de vester; pero 
sincopado y con carácter de distributivo. Vestri es genitivo de singular del 
mismo posesivo vester. Vobis es, como nobis, resultado de la adición de la de- 
sinencia arya de instrumental de plural bhis (bhyams) al tema vó, qus se alar- 
ga en compensación sin duda de las pérdidas sufridas por la desinencia pri- 
mitiva. 

PRONOMBRE DE TERCERA PERSONA 



SINGULAR 

Nom. lile, illa, illud. — El. — 

Ella.— Ello. 
Gen. Ulitis. — De él. — De 

ella.— De ello. 

Dat. lili. — Le, áó para él. — 
Le, á ó para ella. — A 
ó para ello. 

Ac. íllum, Mam, illud. — A 
él, le, lo. — A ella, 
la. — A ello, lo. 

Abl. lllo, illa, illo. — Con, de, 
&., él. — Con, de, &., 
ella.— Con, de, &, ello. 



PLURAL 

Nora. lili, illoí, illa. — Ellos. 

-^Ellas. 
Gen. lllorum, illarum, illo- 

rum. — De ellos. — De 

ellas. 
Dat. lilis. — Les , á ó para 

ellos. — Les, á ó para 

ellas. 
Ac. Jilos, illas, illa. — Los 

á ellos. — Las,á ellas. 

Abl. lilis. — Con, de, &., 
ellos. — Con, de, &., 
ellas. 



El pronombre él, fila, ello, procede indudablemente del latino ule, illa, 
illud, y por eso en las formas masculina y femenina se dijo en los albores de 
la lengua ele, ela, reforzando la i inicial de Ule, illa, y conservando en caste- 
llano la pronunciación de la 11 latina, representada por una sola l en nuestra 
escritura. Así en el poema de Alejandró, estrofa lf>4, se lee: 



70 

uMorió el (raedor cuerno él morería, 
Por y pasaron to<Ios quantos e'e traía. -i 

y en la 2402: 

uTcnie niebla escura siempre por la mannana, 

«'a c> en es tiempo cía muy éotiana.r? 

DECLINACIÓN DEL PRONOMBRE REFLEXIVO 

SINGULAR 

Gen. Sui — De sí. 

Dat. Sibi. — Se, á ó para sí. 

Ac. Se.- -Se, á bÍ. 

Abl. Se. — De, en, por, sin, sobre, &., sí consigo. 

La forma castellana se es la misma que la del pronombre latino. Si es 
contracción de sui, y consigo tiene el mismo origen que conmigo y contigo. 

Las formas del pronombre latino proceden del tema pronominal sánscrito 
sva. Sui es el genitivo del posesivo suus. Sibi es forma de locativo que proco- 
de, según Bopp, de svi-bi. Se puede ser forma atenuada del tema primitivo, y 
que no admite las desinencias latinas propias del acusativo y ablativo, ó Ja 
forma prakrita se. 

La declinación de los personales castellanos es, sin duda alguna, la qwe 
más se acerca á la declinación latina, como lo demuestran las formas yo, ntí; 
me, nos, en el pronombre de primera persona; tu, ti, te, os, vos, en el de segxra- 
da, y se, si; en el reflexivo, porque en estas formas se verifican los cambios de 
terminación que caracterizan la declinación latina. 

Las formas yo, mi, me, conmigo, vos; tú, ti, te, contigo, os, vos: se, si, contigo, 
se refieren lo mismo al varón que á la hembra. En las demás formas, la ter- 
minación indica el accidente de género y número, obedeciendo á los mfsnu s 
principios que el nombre, cuyas veces hacen en la oración estos pronombres. 
Usted, en plural, ustedes, es un pronombre por su naturaleza de segunda p< i - 
sona, y de tercera por el uso. Se declina como los nombres, sin más que anti- 
cipar la preposición al pronombre, usted es una contracción de vuestra m 

II 

m 
PRONOMBRES POSES! VOS 

Los pronombres posesivos castellanos se formaron por derivación d< 
posesivos latinos. Del latino meta se formó mió, mia, ydeéste por apó< 
mi, que por si sólo indica posesión, como mi casa, mi vida. De la forma de 
singular nostru(m, nostra(vt, se deriva el posesivo nuestro, nuestra; del posesivo 
tuus, tua, tuyo, tuya; y por apócope te, que por sí solo indica posesión 
itxtru(iu y ristra! ni so deriva vucs tro, vuestra, y de suu(m, sua(m, se derk 
posesivo de tercera persona suyo, tuya, y por apócope di 



80 

Los pronombres posesivos admiten, como los adjetivos, va- 
riedad de formas ó terminaciones genéricas, con Las cuales ae 
acomodan á los nombres según su género. Así el pronombre 
mi, mío, mía, tiene tres formas, que en plural son: mis, míos, 
mías: la primera se refiere indistintamente á cosas ó personas 
de género masculino ó femenino: mío, en plural míos, sólo se 
aplica á nombres masculinos, y mía, en plural mías, sólo á 
nombres femeninos. Lo mismo sucede con el posesivo de se- 
gunda persona tu, tuyo, tuya, en plural tus, tuyos, tuyas, y el 
de tercera su, suyo, suya, en plural sus, suyos, suyas, en los cua- 
les tu y su se refieren indistintamente á nombres masculinos 
y femeninos, tuyo y suyo sólo á nombres masculinos, y sólo á 
los femeninos las formas tuya y suya. Los posesivos nuestro y 
vuestro tienen los mismos accidentes que los adjetivos de dos 
terminaciones genéricas. 

Los posesivos latinos tienen, como el adjetivo en latín, 
verdadera declinación, y son meus, mea, meum', tuus, tua, tuum; 
noster, nostra, nostrum, y vester, vestra, vestrum. 

Todos se declinan como bonus, a, um. Sólo meus tiene en el 
vocativo de singular mi ó meus para la forma masculina, y to- 
dos los demás, menos noster, carecen de este caso. 

Los posesivos latinos se derivan del sánscrito, y así meus se deriva del 
tema secundario me = mai del pronombre sánscrito de primera persona, que 
con la desinencia correspondiente sería mayas, forma que no existe en sáns- 
crito, pero que latinizada debió ser maius y contracta meus, y luego aligerada 
la e, méios. De los temas sánscritos tva y sva, añadida la característica de no- 
minativo de singular s, se formaron tvas, svas, y latinizados tuus y suus, resul- 
tando así el tema latino meo, tuo y suo para estos pronombres. Noster y vester 
se formaron de los plurales 7ios y vos y el siifijo ter, que procede del sufijo 
sánscrito de comparativo tara. 

III 

PRONOMBRES DEMOSTRATIVOS 

Los pronombres demostrativos en castellano, son: este, esta, 
esto, que denota la persona ó cosa que se encuentra próxima á 
la persona que habla; ese, esa, eso, que se refiere á la persona ó 
cosa próxima á la persona á quien se dirige la palabra, y el, 



81 

ella, ello, ó aquel, aquella, aquello, que se refieren á la cosa ó 
persona que está lejos de la persona que habla y de aquella á 
quien se dirige la palabra. Con los pronombres este y ese, y el 
indefinido otro, se ib raían los demostrativos estotro, estotra y 
esotro, esotra: y con los demostrativos aquel y ese ó este, se 
forman aquese, aquesa, aqueso. y aqueste, aquesta, aquesto, demos- 
trativos que ya no se usan en buena prosa, y sólo tienen apli- 
cación en verso. Estos pronombres tienen en singular tres 
formas genéricas: con la primera se refieren á nombres mascu- 
linos; con la segunda á nombres femeninos, y la tercera se 
refiere á ana entidad vaga é indeterminada, por lo cual se la 
considera como forma neutra. En plural sólo tienen dos for- 
mas gene ricas. 

Los pronombres demostrativos en latín son hic, hiec, hoc, 
este: iste, ista. istud, ese; Ule, illa, illud, aquel; is, ea. id. ei: ijw, 
ipsa, ipsum é Ídem, eudrm, ídem, el mismo, que se declinan del 
modo siguiente: 





BINGTJLAE 


PLURAL 


Nona. 
Gen. 
Dat 

A.-. 
Ab!. 


hic. hcec, hoc. 

h'ijus. 

huic. 

Intuí- , kauc, hoc. 

hoc, hae. hoc. 


hi, hce, hcec. 

horum, harum, horum 

his. 

hos, has, hcec. 

his. 




si\(,i i. ai: 


i'i.nuL 


Noni. 
1 íen. 
Dat. 

Ab!. 


isf<>, h;la. istud. 
istias. 

isti. 

istum, islam,, istud. 

isto, ista. isto. 


isti, istcv, ista. 

istorum , istarum, isto 

istis. 

istos, istas, ista. 

istis. 




SIJÍG1 LAB 


ri.i km. 


Xom. 


is. ea, id. 


ii ó ei, <'"'. i'n. 


Gren. 


ejus. 


eormu. i'aruiu, eorum. 


Dar. 


ei. 


iis ó eis. 


Ac. 


euní, non. id. 


eos, eas. ea. 


Abl. 


eo, • ". r<>. 


iis ó eis. 



mim. 



Tpse se Reclina lo mismo que iste, teniendo en «Mienta que 
la forma neutra del nominativo y acusativo termina en m; 



82 

Ídem se declina como is, añadiéndole la partícul a dem con 
perdida de la g antes de la rf. Alim, alia, aliud, otro entre ran- 
chos, se declina como inte, y alter, alterum, otro entre do 
declina como ipse. 

El pronombre castellano este se deriva del latino iste, lo mismo que 
que es el mismo pronombre este que ha perdido la t. También puede ser el 
pronombre ipse con la p sincopada, puesto que ipse é iste, lo mismo que is é 
Ule, tienen el mismo origen. El se deriva de Ule, como hemos visto, y aquel se 
formó del adverbio demostrativo ecce é Ule, illa,illud, de modo que de eccillum 
se perdió la primera c, y se compensó convirtiendo la e en a, y conservando 
la c su primitivo sonido gutural fuerte que en castellano se representa por 
qu, resultando ec(c)il(lum == agtteZ, ec(c)illa(m = aquella, ec(c)illu(d = aquello. 

La partícula /¿a del pronombre sánscrito de primera persona, en su forma 
védica gha, dio origen al tema demostrativo ho, ha, cuya vocal se debilita en t; 
en el genitivo y dativo del singular, y en la forma masculina del acusativo del 
mismo número, llevando en todas las formas, menos en el genitivo de ambos 
números, dativo del plural, y eu las formas masculina y femenina del nomi- 
nativo y acusativo de este número, como afijo, la partícula demostrativa ce 
apocopada, que procede del locativo ceócci. En las formas masculina y feme- 
nina del acusativo del singular, la desinencia característica m de este caso 
se convierte en n, por preceder á la gutural fuerte c. En las formas neutras y 
en las del nominativo y ablativo del singular, no admite la desinencia carac- 
terística de caso, y en las masculina y femenina del nominativo de singular, 
en el genitivo y dativo del mismo número, en todas las del nominativo del 
plural y en el dativo y ablativo de este número, entre el tema y la enclítica c 
admite además la desinencia de locativo l, y así se explican las formas anó- 
malas del demostrativo fue, hsec, hoc. Por tanto, resulta hic — ho -f- l -f c — 
hoic : hic, y por atenuación = hic: la forma femenina hsec = resulta = ha -\- l 
-\- c= hale = hsec; la neutra hdc = hó -j- i -f c = hoic = hoc; la de genitivo 
hujus — ho-^r tus == hóius ó hüiu's ó hüjus; la de dativo hule —-ho + i + c = 
hoic ó hule; hl — ho -f- 1 = hbl = hl; hx = hd-\-i = MI = hse, la forma neutra 
de plural hsec ~hó-\-á-\-l-\-c = hóálc — hale = hsec. En todas las demás for- 
mas el tema ho, ha, ajustándose á las leyes generales de la flexión latina, 
produce las formas regulares del demostrativo hic, hsec, hoc. La desinencia 
del genitivo ius de este pronombre y de todos los demostrativos illius , istiuv, 
cjus, ipsius, alterius y alius, la del relativo cujus y de los indefinidos ulius, 
■itullivs, utrius, ntutrius y utriusque, procede de la misma desinencia, sya, del 
genitivo sánscrito, que según Corsen, para las formas masculina y neutra se 
refuerza con la s característica del mismo caso, lo cual no se hace preciso 
para la forma femenina, cuya desinencia característica en este caso es syas: 
hi s inicial de esta desinencia se pierde, y la a delante de s se convierte en 
u al pasar al latín, y de esta suerte la desinencia sánscrita syas, al latinizar- 
se, se convierte en ius. 

Iste, Ule, is, ipse é idern se han formado en latín de la raíz pronominal i. 
Jste formo su tema uniendo á la raíz i el sufijo del superlativo griego taxo^. 



que procede del sánscrito ixtha, que para este caso en latín se convirtió en 
stó, stá. También puede afirmarse, como parece indicar el Sr. Obradors, que 
este pronombre es un compuesto de is y el tema pronominal demostrativo ta, 
que significa el, este. El pronombre iste en la forma masculina del nominativo 
del singular no admite la desinencia de caso, y atenúa en e la vocal temáti- 
ca, y por eso resulta iste en vez del arcaico istus: tampoco la admite en la 
forma femenina del mismo caso y en las neutras del nominativo y acusativo 
del singular: delante de la d atenúa en u la vocal temática. En las demás for- 
mas sigue la llexión regular, salvo lo observado para el genitivo del singular. 

Ule se formó de las raíces pronominales sánscritas i y na, que dieron el 
pronombre inusitado inus, que con el sufijo de diminutivo se convirtió en 
¿nülus, por síncopa en inlus y por asimilación progresiva en el arcaico Mu?, 
cuyo tema definitivo de flexión fué illo, illa, cuyas formas son en un todo 
iguales á las de iste. 

Is se deriva de la forma pronominal i, que se prolonga con una a en las 
formas femeninas del nominativo, acusativo y ablativo del singular y del 
nominativo, genitivo y acusativo del plural, y con una o en todas las mascu- 
linas y neutras de todos los demás casos, menos el genitivo de singular y 
dativo y ablativo del plural. Además, delante de vocal convierte en e la i te- 
mática, y no admite en el ablativo del singular en ninguna de sus formas la 
desinencia earacterística de caso. 

El pronombre ipse se compone de las raíces pronominales i y své, reforzada 
la v en p y antepuesta á la s por metátesis. 

ídem se formó también de is, ea, id y de la partícula demostrativa dern, 
aunque bien pudiera derivarse de la forma neutra demostrativa sánscrita 
idam. 

Alius procede del tema ana, en el cual, según liopp, a es raíz pronominal y 
«a demostrativa, de los cuales se formó el pronombre sánscrito anyas, anya, 
anyat, del cual es natural transformación el pronombre latino atiné, alia. 
aliud. 

El origen de cúter es el sánscrito anyátaras, que es el mismo tema anyat 
forma de comparativo. Anyátaras significa otro entre dos. 

Alteruter es compuesto de alter y uter, y sólo se declina el segundo, mellos 
en el genitivo del singular, que es alterutrius y alteriusutrius. 

La partícula demostrativa ce se unía en la época clásica a los casos ter- 
minados en .-•, como hisce, y á los demás cuando á ella se unía la interrogativa 
vi , como kOCCÍnt . 

Las demostrativas met y pte, procedente la primera del ablativo sánscrito 

mat, de aham, yo; y teniendo quizá la segunda el mismo otilen que p*e, de 

• ansi'onnuda la £ en t, se unen á los pronombres personales cómo eneli- 

en todos los casos, excepto en las formas tu, noatrum y veitrum, cómo 

(iiomet, nosmet, mepte, y al posesivo $uué, c<»n<> etíismet, mumpte. 



84 



[V 

PRONOMBRES RELATIVOS 

Los pronombres relativos en castellano son: que, quien, cual 
y cuyo. El pronombre que es absolutamente indeclinable y ca- 
rece hasta de plural, y con esa única forma se refiere á los tres 
géneros, como el año que viene, la ronda que pasa, lo que más te 
conviene. 

Quien, en plural quienes, ai carácter de pronombre relativo 
une el de personal: tiene una sola forma genérica, y con ella 
se acomoda á nombres masculinos y femeninos; v. gr.: No han 
un hombre en quien fiarse. La mujer de quien te hablamos. 

Cual, en plural cuales, tiene, como el -anterior, una sola for- 
ma. El vulgo iliterato suele admitir las formas femeninas cuala 
y cualas, la neutra cual o , y la masculina cualos; pero el uso, y 
la naturaleza misma del pronombre cual, rechazan estas for- 
mas, que en quien las usa demuestran falta de la más elemen- 
tal cultura. 

Cuyo, cuya, en plural cuyos, cuyas, tiene dos formas, y sigue 
la misma ley que los adjetivos que las tienen. Además de la 
idea de relación, expresa en muchos casos la de posesión ó 
pertenencia; así dice Antonio de Villegas en su Inventario: 

«Esclavo soy, pero cuyo, 
Eso no lo diré yo; 
pues cuyo soy me maudó 
No dijese que era suyo.» 

Pueden considerarse como relativos, y mejor como correla- 
tivos, tal, contrapuesto á cual, y tanto, contrapuesto á cuanto. 

En latín no existe en realidad el pronombre relativo, y lo 
suple con las formas qui, quce, quod del interrogativo indefinido 
quis ó qui, quce, quod ó quid, que se declinan del modo siguiente: 



85 



PRONOMBRE RELATIVO 

Qiá, quce, quod— que, cual, quien. 



SINGULAR 

Nom. qui, que?, quod. 

Gen. cujus. 

Dat. chí. 

Ac. quem, qnam, 

Abl. quo. qiia. quo ó qui. 



qui, quce, quce. 
qnoruii/,. quorum, quorum. 
queis ó quis ó quibus. 
quos, queis, quce. 
(piéis ó quis ó quibus. 



PRONOMBRE INTERROGATIVO INDEFINIDO 

Quis ó qui, quce, quod ó quid = quién? cuál? qué? 



SINGULAR 



Nora, quis b qui, qvm^qtíodb quid 

Gen. cu i us. 

Dat. ctd. 

Ae. g«em, quam, quod ó quid. 

Abl. g^o, qua, quo ó tf«Á. 



gwt, quce, quce. 
quorum, qiiarum, quorum, 
queis ó quis ó quibus. 
quos, quas, quce. 
queis ó quis ó quibus. 



El pronombre quis ó gtti, gw», <ywo<:Z ó quid, equivale al sánscrito kas, ka, 
kim, que procede del anticuado Jete, la, kid, de donde indudablemente se de- 
riva el pronombre latino cuyo tema es quo, quá. En las formas cujus y cui la 
c tiene el mismo valor fonético que la q latina y la k sánscrita; ofrecen, por 
tanto, una aparente anomalía en la escritura, no en la pronunciación. 

En las formas masculina del nominativo del singular qui y en la femeni- 
na qux y la misma neutra del plural y en el genitivo cujus, admite una í 
locativa, y así resulta qui = quo -f- l; qux femenino del singular = qua -f-I = 
= quai = qux, y la neutra del plural qux = quo -j- a -f- 1 = quai — quai, y 
cujus == quo -f- 1 -f- ws = quíius = qüjüs ó cüjüs. En las demás formas sigue 
las leyes generales que rigen a la flexión nominal. Quibus es igual ¡í quo + 
i -\- bus. 

También es pronombre interrogativo el compuesto ele quis, 
qtiimatn ó quinam, queenam, quodnam ó quidnam, ¿quién?, ¿qué? 
que se declina así: 



SINGULAR 

Nom. quisuam 6 quinam, quic- 
nam,quodnamó quidnam. 
Gen. cujusnam. 

Dat. euinam. 

Ac. quemnam,quamnam,qiiod- 

nam ó quidnam. 
Abl. quonam,quanam,quonam. 



PLURAL 

quinam, queenam, queenam. 

quorumnam. quarumnam, quo- 

rumnam. 
quibusnam. 
quosnam, quasnam, qutenam, 

quibusnam. 



se 

El pronombre castellano felativo que pro» ede del latino <¡ui. Quien es 
forma derivada <1H acusativo quem; cual es forma apocopadadel latino cuo- 
cuyo es el mismo pronombre relativo-posesivo cujus, a, um. 



PRONOM KRES I N I )K.F I NI DOS 

Los pronombres indefinidos son en castellano uno, alguno, 
ninguno, alguien, nadie, nada. 

El indefinido uno lo es en la apariencia y por el uso, pero 
en realidad es pronombre personal. Cuando decimos: no sabe 
uno qué hacerse, es lo mismo que si dijéramos: yo no sé qué ha- 
cerme. Tiene esa sola forma, y carece de plural. Lo mismo su- 
cede con los pronombres alguien y nadie. Alguno y ninguno tie- 
nen dos formas genéricas, alguno, alguna, algunos, algunas, nin- 
guno, ninguna, ningunos, ningunas, y siguen la ley establecida 
para los adjetivos de dos terminaciones. De los relativos cual 
y quien y el verbo querer, se forman los indefinidos cualquier ó 
cualquiera y quienquier (poco usado) y quienquiera, que tienen 
una sola forma, y cuyos plurales son cualesquier ó cualesquiera 
y quienesquiera. 

Otro, otra, que es demostrativo cuando se refiere á una cosa 
ó persona que sólo puede confundirse con otra de dos de su 
misma especie, se convierte en indefinido cuando se refiere á 
una persona ó cosa que puede confundirse con más de dos de 
su misma especie. 

Los pronombres posesivos, demostrativos, relativos é inde- 
finidos, carecen de declinación en castellano, como no sean 
sustantivados ó personalizados, porque los pronombres perso- 
nales son verdaderamente sustantivos; y tanto los posesivos, 
como los demostrativos, relativos é indefinidos, son esencial- 
mente adjetivos. 

En latín son indefinidos los compuestos de quis, de los cua- 
les unos llevan la composición antes ó se componen con un 
prefijó que permanece invariable, menos en imus-quisque y son: 
oMquis, ecquis, nunquis, nequis y siquis, que se declinan así: 

Miquis, aliqua, aliquod 6 aliquid, alguno, alguna, algo. 



87 



Nom. aliquis, aliqua, aliquod 

ó aliquid. 
Gen. alicujus. 

Pat. alicui. 

Ac. aliquem, aliquam, ali- 
quod ó aliquid. 
Abl. aliquo, aliqua, aliquo. 



PLURAL 

aliqui, aliquce, aliqua. 

aliquorum, aliquarum, aliquo- 
rum. 



aliquos, aliquas, aliqua. 
aliquibus. 



Estos compuestos tienen la forma femenina del nominativo 
del singular y las neutras del nominativo y acusativo del plu- 
ral en a. Algunos, como ecquis, tienen también en ce. la forma 
femenina del nominativo del singular. En todas las demás si- 
guen la declinación del simple quis. 

Otros tienen la composición después del pronombre quis ó 
se componen mediante sufijo invariable, y son: quisnam, quis- 
piam, quisquam, quisque, quicumque, quídam, quivis y quilibet, y se 
declinan como quisnam, con la sola diferencia de que quisnam 
tiene además la forma masculina quinam, de la cual carecen 
quispiam y quisque: quicumque, quídam, quivis y quilibet carecen 
en la composición de la forma quis. 

Sólo ecquisnam, ¿quién? ¿cuál? ¿qué?, tiene antes y después 
la composición, ó se compone de prefijo y sufijo invariables, y 
se declina del modo siguiente: 



Noin. ecquisnam, ecqimnam, ec- 
quodnam ó ecquidnam. 
eccujusnam. 



Gen. 



Dat. eccuinam. 

Ac. ecquemnam , ecquamnam, 
ecquodnam ó ecquid- 
nam. 

Abl. ecquonam, ecquanam, ec- 
quonam. 

Otro de los compuestos de quis es unusquisque, compuesto 
del numeral unus y del indefinido quisque. Ambos conservan en 
el compuesto su declinación peculiar, en esta forma: 



ecquinam,ecqucenam,ecqua>nam. 

ecquorumnam, ecquarumn am, ec- 
quorumnam. 

ecquibusnam. 

et-'¡uosnam, ecquamam, eequa>- 
nam. 

ecquibusnam. 



88 



Nom. mttófiídsquéj unaquceque, 
ummquocíque ó unum- 
quidq/ie. 

(Ten. ummcujttsque. 



Dat. 
Ac. 



Abl. 



unicuiqtte. 

MUimqiiemqiie , wiam- 
qmmque , unumquod- 
que ó immnquidque. 

unoqaoque , unaquaque, 
imoquoque. 



uniquique, uncequceque, wiaquGe- 

que. 

m>,or({Mqttoriiht,<¡tu', unarmñqua- 
rmiique,unorumquorumque. 

ünisqiábusque. 

unosquosque, unasquasqws, uua- 
quceq/ie. 

unisquibusque. 



Hay además en latín otros indefinidos, que son: ullus, ulla, 
ullum , alguno; nuil as , milla, nullimi , ninguno; uter , utra, 
utrum, cual de los dos; neuter, neutra, neutrum, ninguno de los 
dos; y alteruter, otro cualquiera de los dos, que se declinan 
como alius; y otros compuestos de uter, como utervis, utravis, 
utrumvis, aterlibet, iderque y utercimique. Son también indefini- 
dos nemo y ntliil. 

El indefinido uno procede del numeral unus; alguno y algún apocopado es 
compuesto del indefinido latino aliquis y el numeral umts; algo se deriva de 
la forma neutra aliquod — al(i)quo(d; ninguno se deriva de nec-unus; alguien, 
de aliquem, y nadie, del anticuado nadi, nado, de natus, lo mismo que nada 
de la forma neutra nata. Otro procede de \ilt(e)ru(m por vocalización de la l 
en u, autru(m — otro. 

De los latinos, aliquis es compuesto de alius y quis. 

Las partículas dam, ndm, piam, que y el doble sufijo cumque, que entran 
en la composición de otros indefinidos en unión de quis, tienen su origen, 
dam en la partícula pronominal demostrativa sánscrita que hemos visto en 
i-dem y más aún en la forma neutra pronominal sánscrita i-dam. Nam es la 
misma partícula pronominal sánscrita na, que según Bopp significa aleja- 
miento. Mam es una partícula en que la p representa la enclítica que y el 
resto el adverbio jam. Que es la enclítica latina que procede del pronombre 
relativo. Cumque es un sufijo compuesto de la partícula temporal cum y que. 
El prefijo demostrativo ce es forma apocopada del adverbio ecce. 

Los sufijos vis y libet son formas verbales de voló, vis y libet, ebat. 

El indefinido ullus es forma diminutiva de unus, unulus, sincopado unlus 
y por asimilación progresiva ullus. Nullus es compuesto de nejullus. Uter, es 
aféresis de la forma anticuada cúter, de que procede el sánscrito kataras, cuál 
de los dos. Neuter es compuesto de ne y uter. Solus tiene su origen en la raíz 
sánscrita pronominal demostrativa sa. Totus es la reduplicación latina de la 
raíz sánscrita pronominal demostrativa ta, el, este, ese. Nemo es palabra com- 
puesta de ne homo, y nihil, de ne é liilum. 



Una variedad de los pronombres indefinidos son los llamados correlativos, 
verdaderos adjetivos que significan calidad y cantidad en forma indetermi- 
nada y vaga, y que guardan entre sí cierta relación y correspondencia en 
cuanto á la forma y sentido. Se dividen en interrogativos, relativos, demos- 
trativos é indefinidos, y los principales son: 

INTERROGATIVOS 

Y RELATIVOS DEMOSTRATIVOS INDEFINIDOS 



(¿ualis, cual Talis, tal ] Qf^qumQue, áe cualquier clase. 

' ' / Quahshbet, quienquiera que sea. 

/ Aliquantus, algún tanto. 
Quantus, cuan gran- < m nr)Ul<t farifrt \ Quantuscumque. tan grande como. 

de, cuanto Tantos, tanto l Qnantwlibet. < i M 

I Quantusvis. . . ¡cuan grande se quiera. 
I Quantasquantus , tan grande como. 
i Tat tantos ( Aliquot, unos cuantos. 

Quot , cuantos I Totidem otros VáñtoV \ ^otcumque todos cuantos. 

i 1 ottaem, otros tantos. J q wtquot todos los que 

Quotus, cuanto, que. . Totus, todo \ ST^" e > CUan P ° C °' - , 

' i Quotus quisque, cuan pequeño numero. 

[ Quotusvis, cuantos se quiera. 
Quantulus, cuan poco. \ Tantulus tan poco, Aliquantulus , un poquito, 
^«.u,» «iw.v-uoíi^w ^ nn tantlto j Quantuluscumque, por poquito que. 

§ v 

Del verbo, ws, clases y accidentes. 

Verbo es una parte de la oración que dentro de los límites 
de la voz, modo, tiempo, niímero y forma personal, significa 
la simple existencia de los seres ó una cualquiera de las form- 
inas de su actividad. 

El verbo se divide por su naturaleza en sustantivo y adje*- 
tivo. El verbo sustantivo (.ser en castellano, esse en latín) expre- 
sa la simple existencia de los seres. El verbo adjetivo expresa 
una cualquiera de las formas de la actividad del ser, como es 1 - 
tudiar, leer, venir. 

El verbo adjetivo, atendiendo á su significación, puede ser 
transitivo, intransitivo ó neutro y medio, que otros llaman re- 
flexivo. El verbo transitivo indica ima forma de la actividad 
de un ser cumplida y realizada en otro, como estudiar filosofía, 
leer un libro. El verbo intransitivo denota un modo ó forma de 
la actividad del ser no realizada en otro alguno, sino perma- 
nente ó como estancada en el agente, como Pedro viene de 
Roma, hoy saldré de Madrid. El verbo que llamamos me&io 

7 



90 

significo, un modo de Lá actividad, de la cual es principio y 
término el ser activo, como acordarse. Muchos verbos activos 
toman esta forma en castellano, como mirarse, y también al- 
gunos intransitivos, como salirse, morirse. 

Otra clasificación puede hacerse de los verbos adjetivos, 
según el modo de la actividad que expresan, en incoativos y 
frecuentativos. Incoativos son los verbos que denotan una 
acción incipiente, como anochecer, lloviznar. Frecuentativos 
son los verbos que significan la repetición de un modo de la 
actividad del ser, como corretear, relampaguear, alardear. 

Por los accidentes que en su estructura ha introducido el 
uso, se dividen los verbos en regulares é irregulares, defecti- 
vos é impersonales. Son verbos regulares los que en todos sus 
accidentes se ajustan á las formas generales que ha sanciona- 
do él uso, como estudiar, temer, partir. Irregulares se 1 laman 
loa verbos que en alguno ó algunos de sus accidentes no se 
ajustan á las formas generales que el uso ha sancionado, como 
andar, tener. Los defectivos son verbos cuya irregularidad 
Consiste en la carencia de algunos tiempos ó personas, como 
atañer, garantir. Verbos impersonales son los que sólo se usan 
en la tercera persona del singular en todos sus tiempos, sin 
sujeto expreso, como llueve, truena. 

Por último: se llaman auxiliares los verbos que, en unión 
de los participios de otros verbos, forman con ellos algunos 
tiempos de su conjugación y la voz pasiva. Son tres en caste- 
llano: ser, estar y haber, y alguna vez tener. En latín no hay 
más verbo auxiliar que sum. 

El conjunto de variaciones que sufre el verbo en todos sus 
accidentes constituye su declinación, que en el verbo recibe 
eí nombre especial de conjugación. 

Los accidentes que constituyen la conjugación del verbb, 
son: voz, modo, tiempo, número y forma personal. 

La voz es el accidente gramatical que más esencialmente 
modifica la significación del verbo, y expresa si el sujeto es 
agente ó paciente. La voz es activa cuando indica que el sujeto 
del verbo es agente, y pasiva cuando denota que el sujeto del 
verbo es paciente. 

El modo es un accidente que manifiesta ó declara la reía- 



91 

ción en que el verbo se halla respecto de otros verbos, bien 
como determinante ó bien como determinado. 

Cuatro son los modos del verbo en latín y castellano: indi- 
cativo, imperativo, subjuntivo é infinitivo. El modo indicativo 
expresa la acción de una manera terminante, concreta y pre- 
cisa, y con independencia absoluta de otro verbo, como oigo, 
vi, leerás. El imperativo expresa la acción, modificándola con 
la forma de mandato ó ruego, como, oye, ve, lee. El subjuntivo, 
á la idea que todo verbo significa, añade la de deseo, condi- 
ción, suceso ó contingencia; v. gr.: Quiero que oigas; compren- 
derlas si me oyeses. El infinitivo enuncia, en una forma general 
y abstracta, la idea que el verbo significa, sin encerrarla en 
los límites del tiempo ni de la persona. 

El tiempo es el accidente que precisa en lo posible la época 
en que se verifica la acción significada por el verbo. 

Tres no más deberían ser los tiempos del verbo : pretérito, presente y fu- 
turo, y en rigor pretérito y futuro nada más; porque no conocemos más tiem- 
po que el pasado y el porvenir, supuesto que el llamado presente es una qui- 
mera, y la sucesión jamás interrumpida de los hechos los convierte en reales, 
sepultándolos por tanto en el pasado, ó los conserva en la esfera de lo posi- 
ble, sin dejarlos salir de lo futuro. Pero el uso ha admitido en la conjugación 
otras variedades de tiempo, que sirven para precisar más y más la época en 
que se verifica la acción. \ 

Los tiempos son: en el modo indicativo, presente, pretérito 
imperfecto, pretérito perfecto, pretérito pluscuamperfecto, fu- 
turo imperfecto y futuro perfecto. El presente de indicativo 
denota que la acción se verifica en el momento mismo en que 
se habla, como oigo, escucho, leo. El pretérito imperfecto indica 
que la acción está en pretérito con relación al momento en que 
se habla, y en presente con relación al tiempo de otro ver- 
bo; v. gr.: leía cuando llenaste. El pretérito perfecto denota 
en absoluto que la acción ya pasó; v. gr.: llegue, escuchaste, leyó. 
El pretérito pluscuamperfecto significa que la acción le un 
verbo está en tiempo pasado, comparada con otra que también 
lo está con relación al momento en qtie Be tabla; v. gr.: había 
llegado el correo cuando tí< viniste. El futuro imperfecto anun- 
cia la acción con el carácter de posibilidad, como vendrá, llegaré. 
El futuro perfecto anuncia como real, con relación á una ac- 



92 

ción posible, otra que lo es con relación al momento en que se 
habla; v. gr.: cuando vengas habré escrito. 

El modo imperativo castellano no tiene en rigor más tiem- 
po que el futuro, como ven, oye, estudia. El imperativo latino 
tiene los dos tiempos: presente y futuro. 

El subjuntivo tiene los mismos tiempos que el indicativo. 
El presente es un futuro que expresa la idea de contingencia 

Los tiempos se dividen en simples y compuestos. Son sim- 
ples los presentes y pretéritos imperfectos y futuros imper- 
fectos de activa, porque se forman con la radical del verbo y 
la terminación personal, y compuestos son todos los demás 
que se forman con el participio pasivo y un verbo auxiliar. 

El infinitivo carece de tiempos, aun cuando los gramáticos 
llaman presente de infinitivo á la forma más abstracta con que 
el verbo expresa la acción, como en oir, leer; pretérito de in- 
finitivo á la forma más abstracta del pretérito, como haber oído, 
haber leído, y futuro de infinitivo á la forma más abstracta de 
futuro, como haber de oir, haber de leer. Estas formas en latín se 
llaman voces, y el infinitivo latino admite una más, que se 
llama cuarta voz, y que si la admitiera nuestra lengua, podría 
llamarse futuro perfecto. Otras formas admite el infinitivo, 
y son los gerundios y participios. 

Los gerundios castellanos son dos: de presente, que signi- 
fica la acción en abstracto, pero modificada por la idea de ac- 
tualidad, como oyendo se aprende; y de pretérito, que significa 
también la acción en abstracto, pero modificada por la idea 
de pretérito, como habiendo terminado, habiendo oído. Los ge- 
rundios en latín son activos y pasivos y en realidad el activo 
es un nombre verbal en -ndus que carece de nominativo y vo- 
cativo ; y el pasivo un adjetivo verbal en -ndus, -nda, -ndum, 
cuya declinación carece de los mismos casos. 

El niímero es el accidente del verbo que indica si el sujeto 
es uno ó más de uno. Los números son dos: singular, que indica 
que el sujeto es uno solo, y plural, que denota que el sujeto es 
más de uno. 

Del participio hablaremos como parte de la oración. 

La forma ó terminación personal es el accidente que indica 
si el sujeto del verbo es la persona que habla ó la persona a 



93 

quien dirigimos la palabra, ó aquella de quien se habla. 3?>r 
tanto, en cada tiempo no tiene el verbo más que tres formas en 
singular y otras tantas en plural. 

CONJUGACIÓN DEL VEKBO CASTELLANO AUXILIAS haber. 





MODO INDICATIVO 




Tiempo presente. 


SINGULAR 




PLURAL 


Yo he. 
Tú has. 

El ha ó hay *. 




Nosotros hemos ó habernos. 
Vosotros habéis ó heis (anti 

puado). 
Ellos han. 




Pretérito imperfecto. 


Yo había. 
Tú habías. 
El había. 




Nosotros habíamos. 
Vosotros habíais. 
Ellos habían. 



Pretérito perfecto. 

Yo hube ó he habido. 

Tú hubiste ó has habido. 

El hubo ó ha habido. 

Nosotros hubimos ó hemos habido. 

Vosotros hubisteis ó habéis habido. 

Ellos hubieron ó han habido. 



Pretérito pl mcuamperfecto. 



Yo había habido. 
Tú habías habido. 
El había habido. 



Nosotros habíamos habido. 
Vpsotros habíais habido. 
Ellos habían habido. 



Yo habré. 
Tú habrás. 
Ya\ habrá. 



Fqturo imperfecto , 



Nosotros habremos. 
Vosotros habréis. 
Kilos habrán. 



i Forma impersonal, que resultó Indudablemente de la anión de la forma personal ha y el 

adverbio arcaico castellano de lugrar v, f|u.' también *.> escribió hy, y significa allí, como puede 
¡ate reno del poema de Alejandro: 

A/rica e Marruecos cuantos reinos y son. 



94 



Futuro perfecto. 



Yo habré habido. 
Tá habrás habido. 
El habrá habido. 



He til. 



Nosotros habremos habido 
Vosotros habréis habido. 
Ellos habrán habido. 



MODO IMPERATIVO 

Futuro. 

j Habed vosotros. 

MODO SUBJUNTIVO 



Presente. 



Yo haya. 
Tú hayas, 
El haya. 



Nosotros hayamos. 
Vosotros hayáis. 
Ellos hayan. 



Pretérito imperfecto. 



Yo hubiera, habría y hubiese. 

Tú hubieras, habrías y hubieses. 

El hubiera, habría y hubiese. 

Nosotros hubiéramos, habríamos y hubiésemos. 

Vosotros hubierais, habríais y hubieseis. 

Ellos hubieran, habrían y hubiesen. 



Pretérito perfecto. 



Yo haya habido. 
Tú hayas habido. 
El haya habido. 



Nosotros hayamos habido. 
Vosotros hayáis habido. 
Ellos hayan habido. 



Pretérito pluscuamperfecto. 



Yo hubiera, habría y hubiese habido. 

Tú hubieras, habrías y hubieses habido. 

El hubiera, habría y hubiese habido. 

Nosotros hubiéramos, habríamos y hubiésemos habido. 

Vosotros hubierais, habríais y hubieseis habido. 

Ellos hubieran, habrían y hubiesen habido. 



Futuro imperfecto. 



Yo hubiere. 
Tú hubieres. 
El hubiere. 



Nosotros hubiéremos. 
Vosotros hubiereis. 
Ellos hubieren. 



95 
Futuro perfecto. 



Yo hubiere habido. 
Tú hubieres habido. 
El hubiere habido. 



Nosotros hubiéremos habido. 
Vosotros hubiereis habido. 
Ellos hubieren habido. 



MODO INFINITIVO 

Presente haber. 

Pretérito haber habido. 

Futuro. haber de haber. 

Gerundio habiendo. 

Participio activo . . habiente. 

Participio pasivo., habido. 

Este verbo sólo sirve de auxiliar en la conjugación de los 
demás verbos castellanos con los tiempos presente, pretérito 
imperfecto, forma htibe del pretérito perfecto y futuro imper- 
fecto del indicativo, y con el presente, pretérito imperfecto y 
ílrturo imperfecto de subjuntivo, que son sus tiempos simples. 

Es además uno de los más irregulares de la lengua castellana, y sus ano- 
malías, como las de todos los verbos castellanos, se explican por la deriva- 
ción latina. 

El presente de indicativo es forma contracta del mismo tiempo del verbo 
latino hábere, de donde se deriva, y así he resulta = h(ab)e(o has = ha(be)s, 
ha = ha(bet: habernos y habéis proceden por derivación normal, y son por tanto 
formas regulares : heis = h(ab)e(t)is y han '= ha(be)n(t. 

El pretérito y futuro imperfectos son también de formación normal. 

El pretérito perfecto de indicativo se formó del latino habui, que por 
atracción se convirtió en haubi, de donde resultaron las formas anticuadas 
ove y hobi, y de ésta hube. 

El imperativo he es forma sincopada de h(ab)e, 

El presente de subjuntivo haya se formó de habfa(m, convirtiéndose en la' 
paladial fricativa y la sílaba be por ser átona postónica y seguida de vocal. 
En la derivación latino-hispana g, d,b,v-{-eú i átonas y seguidas de vocal, 
en castellano se convierten en y, como úefugiam, huya; de audieram, mjer<L; 
áejovea, hoya. 

Las formas hubiera, hubiese y hubiere proceden de habueram, habuissem y 
habuerim, transformadas por atracción en hauberam, haubissem y haubcrim t 
como hube, de haubi. 

Todas las demás formas obedecen á las leyes de la derivación normal. 



96 



CONJUGACIÓN DEL VERBO SUSTANTIVO Y AUXILIAR 

castellano Y latino ser — esse. 

MODO INDICATIVO 

Tiempo presente. 

Yo soy = Ego sum. I Nosotros somos = Nos sumus. 

Tu eres = Tu es. Vosotros sois = Vos estis. 

El es = Ule est. | Ellos son == lili snnt. 

P reté¡ ito interfecto. 

Yo era = Ego eram. I Nosotros éramos = Nos era mus. 

Tú eras = Tu eras. I Vosotros erais == Vos eratis. 

El era = Ule erat. I Ellos eran = lili erant. 

Pretérito perfecto, 

Yo fui ó he sido ó hube sido = Ego fui. 

Tu fuiste ó has sido ó hubiste sido = Tu fuisti. 

Él fué ó ha sido ó hubo sido = Ule fuit. 

Nosotros fuimos ó hemos sido ó hubimos sido = Nos fuimus. 

Vosotros fuisteis ó habéis sido ó hubisteis sido == Vos fuistis. 

Ellos fueron ó han sido ó hubieron sido = lili fuerunt ó fuere. 

Pretérito pluscuamperfecto. 

Yo había sido = Ego fueram. 

Tú habías sido = Tu fueras. 

El había sido — Ule fuerat. 

Nosotros habíamos sido = Nos fueramus. 

Vosotros habíais sido = Vos fueratis. 

Ellos habían sido =¡= lili fuerant. 

Futuro imperfecto. 

Yo seré = Ego ero. I Nosotros seremos == Nos erimus* 

Tú serás = Tu eris. \ Vosotros seréis = Vos eritis. 

El será = Ule erit. \ Ellos serán = lili erunt. 

Futuro perfecto. 

Yo habré sido = Ego fuero. 

Tú habrás sido =Tu fueris. 

El habrá sido = Ule fuerit. 

Nosotros habremos sido = Nos fuerimus. 

Vosotros habréis sido = Vos fueritis. 

Ellos habrán sido =¡= lili fuerint. 



97 

MODO IMPERATIVO 

[Futuro, \ 

Sé tú = es ó esto tu. \ Sed vosotros * = este, o ó estote vos. 

MODO SUBJUNTIVO 

Presente. 



Yo sea = Ego sim. 
Tú seas = Tu sis. 
El sea = Ele sit. 



Nosotros seamos = Nos simus. 
Vosotros seáis = Vos sitis. 
Ellos sean = lili sint. 



Pretérito imperfecto. 



Yo fuera, sería y fuese = Ego essem. 

Tú fueras, serías y fueses = Tu esses. 

El fuera, sería y íuese = Ule esset. 

Nosotros fuéramos, seríamos y fuésemos = Nos essemus. 

Vosotros fuerais, seríais y fueseis == Vos essetis. 

Ellos fueran, serían y fuesen = lili essent. 

Pretérito perfecto. 

Yo haya sido = Ego fuerim. 

Tú hayas sido — Tu fueris. 

El haya sido = Ule fuerit. 

Nosotros hayamos sido = Nos fuerimus. 

Vosotros hayáis sido =f Vos fuerit i s. 

Ellos hayan sido =Illi fuerint. 

Pretérito pluscuamperfecto. 

Yo hubiera, habría y hubiese sido = Ego fuissem. 
Tú hubieras, habrías y hubieses sido = Tu fuisses. 
El hubiera, habría y hubiese sido = lile fuisset. 
Nosotros hubiéramos, habríamos y hubiésemos sido = Nos 

fuissemus. 
Vosotros hubierais, habríais y hubieseis sido = Vos fuis- 

scfis. 

Ellos hubieran, habrían y hubiesen sido = lili fmssent. 

l Bate tiempo no tiene en castellano. mis fbrn persona. Las formas usa él, 

teainoi nosotros, sean ello», son formas de subjuntivo, Lo mismo que tea 
fonn» O-- futuro de imperativo. 



98 



Futuro imperfecto. 

Este tiempo se suple en latín por su correspondiente de in- 
dicativo. 



Yo fuere. 
Tú fueres. 
El fuere. 



Nosotros fuéremos. 
Vosotros fuereis. 
Ellos fueren. . 



Futuro perfecto. 

Este tiempo se suple en latín por su correspondiente de in- 
dicativo. 



Yo hubiere sido. 
Tú hubieres sido. 
El hubiere sido. 



Nosotros hubiéremos sido. 
Vosotros hubiereis sido. 
Ellos hubieren sido. 



MODO INFINITIVO 



Frésente. 

Ser 

Pretérito. 

Haber sido 

Futuro imperfecto. 

Haber de ser 

Futuro perfecto. 

Haber de haber sido 

Gerundio de presente. 

Siendo 

Gerundio de pretérito. 

Habiendo sido. 



Primera voz. 
== Esse. 

Segunda voz. 
== Fuisse. 

Tercera voz. 
= Fore ó futurum, am, um, esse. 

Cuarta voz. 
= futurum, am, um, fuisse. 
Participio de futuro. 
El que será, ha de ser ó ha- 
biendo de ser. 

Futurus, a, um. 



Este verbo es auxiliar en castellano y latín, y en ambos idiomas uno de los 
más irregulares. 

La conjugación del verbo latino explica las anomalías del verbo castella- 
no. Tanto en castellano como en latín tiene este verbo dos raíces, á saber: es, 
en latín y ser en castellano, para los presentes pretéritos imperfectos y futu- 
ros imperfectos; y fu en latín y castellano para los demás tiempos. 

El tema ser castellano procede del latino se(d)er(e, de donde resultó la for- 
ma arcaica seer, que por contracción se convirtió en el tema actual. Los más 



99 

recientes trabajos atribuyen el origen de esta forma á la de infinitivo cssere 
que tuvo el verbo sustantivo en el latin vulgar. El P. Enrique Torres afirma 
que pudiera haberse derivado de esere, forma que tendría el dicho verbo si 
fuera regular. La forma soy del presente de indicativo es la misma anticuada 
so, derivada de su(m y prolongada con una y paragógica, que bien pudiera 
ser el adverbio anticuado castellano y, que significa allí, resultando así una 
forma locativa ó también atenuación de la forma soe que se lee en el poema 
de Alejandro. La forma eres procede, según Delius, del futuro latino eris, 
convirtiendo la i en e, como sucede frecuentemente, como en lees, de le(g)is; 
sientes, de sentís; vienes, de venis, etc. Además, la forma de futuro latino des- 
apareció en castellano, y como presente posible, bien pudo utilizarse esta 
forma en el presente del verbo sustantivo castellano. Diez opina que se deri- 
va de eras, fundándose en que en el período anteclásico de nuestra lengua se 
usa el imperfecto de este verbo con significación de presente. La tercera per- 
sona es se formó por apócope de es(t. En somos, se reforzaron en o las dos ucs 
del latino sumus, lo mismo que en sois del anticuado sodes, del inusitado la- 
tino su(t)is, y en son de sun(t. 

La forma del pretérito imperfecto del verbo castellano era, eras, etc., pro- 
cede por derivación normal del imperfecto latino. Las formas seré del futuro 
imperfecto de indicativo, y seria del imperfecto de subjuntivo, son comple- 
tamente regulares, y de formación castellana. 

El presente de subjuntivo sea, seas, etc., nó procede de sim, sino de 
se(de)a(m), se(de)as, etc., de sedere. Otros, como Meyer Lübke, ven el origen 
de este tiempo en la forma siam, sias, siat, etc. El P. Enrique Torres opina 
que se formó regularmente del anticuado se-er, en esta forma: se-a, se-a, se-a-s, 
etc. La forma arcaica siem, sies, etc., podría también explicar esta deriva- 
ción. El futuro de imperativo se se deriva de se(de, y sed, de sed(ite, lo mismo 
que siendo, de se(d)endo, y sido, del inus se(di)tus, por sessus. Estas formas son 
de Origen español, según el citado P. Torres. 

El pretérito fui, fuiste, etc., y las formas fuera, fuese y fuere, proceden por 
derivación normal de los pretéritos fui, fuisti, fucram, fxñssem jfuerim^ 

En latín, de la raíz es, tema esa, se formaron los presentes, pretéritos im- 
perfectos y futuros imperfectos de indicativo, imperativo y subjuntivo, y la 
primera voz de infinitivo. La forma sum con inquam de la primera persona del 
singular del presente de indicativo, son en toda la flexión verbal latina las 
únicas que admiten la desinencia personal m en este tiempo. En cambio 
pierde por aféresis la radical y atenúa en u la vocal temática, de modo que 
sum equivale á e)s-u-m, por e)s-o-m, que sería la forma regular: las formas 
sumus y sunt experimentan la misma pérdida y atenuación, y sus formas re- 
gulares serían por tanto e)s-u-mus, por e)s-o-mus y e)s-u-nt, por c)s-o-nt. Las 
demás personas conservan la radical/ ; pero pierden la a temática en el pre- 
sente de indicativo. 

El presente de subjuntivo pierde también la e radical y la vocal temática ; 
pero conserva la vocal modal i, que procede del sufijo de optativo sánscrito 
ya y se forma s-i-m, s-i-t, etc., ¡>or <)s-i-m, e)s-i-s, e)s-i-t, etc. 

El pretérito imperfecto eram, eras, etc., de indicativo, se formó de la raíz 
es, el sufijo a característico del tema de presente y las desinencias persona- 



100 

les. La s de la raíz se convierte en r por estar entre vocales; de suerte que de 
es-a-m, es-as-s, etc., se formó erará, eras, etc. 

El futuro imperfecto convierte también la sen r entre vocales, y así, en 
vez de es-o, es-i-s, es-i-t, etc., se formó ero, eris, etc. La i, que en este tiempo 
pareceligativa.es verdadera característica de futuro, y procede del sufijo 
ya del optativo sánscrito syam, syas, syat, etc., sufijo que en latín se convierte 
en i por contracción: la u de la tercera persona de plural er-u-nt, se explica 
,tomo contracción del sufijo yu en esta misma persona del optativo sánscrito. 
' El pretérito imperfecto de subjuntivo se formó añadiendo al radical es el 
sufijo sa, característico de este imperfecto, la vocal modal i y las terminacio- 
nes ó desinencias personales, en esta forma: es-sa-i-m = es-se-m; es-sa-i-8 = 
es-se-s, etc. 

De la raíz/w y las desinencias propias del pretérito perfecto de indicati- 
vo, se formó este tiempo, fu-i,fu-isti, etc.; el pluscuamperfecto, añadiendo á 
esta raíz el imperfecto erara, fu- eram; el futuro perfecto, con el imperfecto y 
la miz fu, fu- ero; el pretérito perfecto de subjuntivo, con dicha raíz, y el pre- 
sente de este modo sin la aféresis, en esta forma: fu-es-i-m=fu-er-i-m; el 
pluscuamperfecto, de la raíz/wy el imperfecto essem con atenuación de la e 
radical, en esta forma: fu-es-sa-i-ra ~fu-is-se-m. Las formas forera, f ores, 
foret, etc., yfore jfuturus, proceden de la raíz fu, de donde se derivado. 



OONJ tft i ACIÓN REGULAR 
CONJUGACIÓN DE LOS VERBOS REGULARES CASTELLANOS 

Las conjugaciones de los verbos regulares castellanos son 
tres, y se distinguen por la terminación del tema, que es el 
presente de infinitivo, que para los verbos de la primera con- 
jugación termina en ar, para los de la segunda en er, y en ir 
para los de la tercera. 

Para conjugar un verbo castellano basta añadir al radical 
las terminaciones propias de las formas personales en cada 
tiempo. El radical en los verbos castellanos lo forman las le- 
tras que quedan después de separada la terminación en el 
tema: así en amar, es am; en arder, ard, y en batir, bat. 

Las terminaciones personales, propias de los tiempos sim- 
ples de cada una de las tres conjugaciones, están comprendi- 
das en los siguientes cuadros: 



101 



PRIMERA CONJUGACIÓN 



1. apersona. 2. a persona 



• [Presente 

>\ 

$]Pret. imperf. 

<\ 

^ IPret. perf 

M Fut. imperf. , 



§ ¡Futuro . 

¡Presente 



Pret. imperf. 



{ Fut. imperf . 



(bmgular 
'(Plural... 
(Singular 
^Plural... 
\ Singular 
^Plural... 
¡Singular 
(Plural... 
(Singular 
Plural... 
(Singular 
/Plural... 

/Singular 



(Plural.... 

(Singular . 
Plural.... 



o 

amos 

aba. 

abamos . , 



amos. . . 
aré 

aremos. 



e 

emos. . . 

a ra 

aria .... 

ase 

aramos, 
arlamos 
asemos . 

are 

aremos. 



as ... . 

ái s . . . 

abas . . 

abáis . 

a ste . . 

asteis 

aras . . 

aréis . 

a 

ad 

es 

éis 

aras 

arias .... 

ases 

aráis .... 
a riáis. . . . 
aséis .... 

ares 

aréis .... 



5. a persona. 

a 

an 

aba 

aban 

ó 

a ron 

ara 

aran 



e 

en 

ara 

aria 

ase 

aran 

arlan 

asen 

are 

aren 



¿[Presente , 

g ) Gerundio de presente . 
£¡ i Participio activo .... , 
5 [Participio pasivo 



ar 

ando 
ante 
ado 



SEGUNDA CONJUGACIÓN 



1 apersona, ¿apersona. <?. a persona. 



6[»~" fiSS?: 

¿¡Pret. perf (Singular.. í 

p / l ' /Plural irnos isteis. 

(Singular. . eré eras . . 

Plural. . . . eremos . . eréis . 



o 

emos . 
ía.... 
íamos. . 



es., 
éis. 
ías . 
íais. 



bnt. imperf 

íl**- B£S£i ::::::: 



o 
ed 



e 

en 

ía 

ían 

ió 

ieron 

era 

eran 



102 



1. a persona. 2. a persona. 



'Presente (Singular., a.... 

L * esente /Plural. . . . amos 



£\Pret. imp&i 



,T 



i lígula r. 



Plural. . 



Fntim P er,...\f^: : 



ais 

iera ieras . . 

ería erías. . . 

iese 

ié ramos, 
eríamos. . 
iésemos. 
iere ..... 
ié remos , 



< AT»Í 



íeses - . 
ierais. . 
e riáis., 
ieseis. . 
ieres . . 
iereis. . 



persona. 



a n 

iera 

ería 

iese 

ieran 

erían 

iesen 

iere 

ieren 



h [Presente. er 

S ) Gerundio de presente . iendo 

£ ¡Participio activo iente 

g( Participio pasivo .... ido 

TERCERA CONJUGACIÓN 







1. a persona. 


2. a persona 


3* persona 


.¡Presente 

Oí 


(Singular.. 
'•(Plural.... 




irnos 


es 

ís 


. e 
. en 


g)Pret. imperf. 
■<5< 


^Singular. . 
••(Plural.... 


ía 

íamos. . . . 


ías ..... 
íais 


. ía 
ían 


g jPret. perf. . . 


(Singular.. 
' (Plural.... 


i 

irnos 


iste .... 
isteis . . . 


. 10 

ieron 


55 f 

*\Fut. imperf . 


(Singular. . 
•VPlural. ... 


iré 

iremos. . . 


iras .... 
iréis. . . . 


. irá 
. irán 


§ J Futuro 


(Singular.. 
••(Plural.... 





e 
id 




(Presente . . . . 


(Singular. . 


a 


as 


a 




"(Plural.... 


amos 


ais 


an 


di 




iera 


íeras . . . 


iera 




(Singular.. « 


iría 


irías. . . . 


iría 


^{Pret. imperf. 


" 


iese 

iéramos. . 


íeses . . . 
ierais. . . 


iese 
ieran 


mi 


(Plural. 


iríamos. . 


iríais . . . 


irían 






iésemos.. 


ieseis. . . 


iesen 


\.Fwf. imperf. 


(Singular. . 
••(Plural.... 

¿[Presente. . . 


iere 

ié remos. . 


ieres . . . 
iereis. . . 

ir 


iere 
ieren 




x) Gerundio d 


? presente . 


iendo 






^¡Participio a 


divo 


iente 





2 [Participio pasivo ido 



103 

Los tiempos compuestos, pretérito perfecto, pluscuamper- 
fecto y futuro perfecto, se forman con el auxiliar haber y el 
participio pasivo del verbo, formando así una conjugación ver- 
daderamente perifrástica para estos tiempos. 

La voz pasiva no tiene terminaciones propias, y en los ver- 
bos transitivos castellanos se forma anteponiendo en el tiempo 
correspondiente el verbo sustantivo auxiliar al participio pa- 
sivo, en esta forma: presente, soy amado; pretérito imperfecto, 
tú eras amado; pretérito perfecto, él fué, ha sido ó hubo sido ama- 
do; pluscuamperfecto, nosotros hablamos sido amados; futuro im- 
perfecto, vosotros seréis amados; futuro perfecto, ellos habrán 
sido amados; imperativo, sé tú amado, etc. 

EJEMPLO DE UN VERBO REGULAR DE LA PRIMERA CONJUGACIÓN 

AMAR 
MODO INDICATIVO 

Tiempo presente. 



Yo amo. 
Tú amas. 
El ama. 



Yo amaba. 
Tú amabas. 
El amaba. 



Nosotros amamos. 
Vosotros amáis 
Ellos aman. 



Pretérito imperfecto. 



Nosotros amábamos. 
Vosotros amabais. 
Ellos amaban. 



Pretérito perfecto. 

Yo amé, he ó hube amado. 

Tú amaste, has ó hubiste amado. 

El amó, ha 6 hubo amado. 

Nosotros amamos, hemos ó hubimos amado. 

Vosotros amasteis, habéis ó hubisteis amado. 

Ellos amaron, han 6 hubieron amado. 

Pretérito pluscuamperfecto. 



Yo había amado. 
Tú habías amado. 
El había amado. 



Nosotros habíamos amado. 
Vosotros habíais amado. 
Ellos habían amado. 



104 



Futuro imperfecto. 



Yo amaré. 
Tú amarás. 
El amará. 



Yo habré amado. 
Tú habrás amado. 
El habrá amado. 



Nosotros amaremos. 
Vosotros amaréis. 
Ellos amarán. 



Futuro perfecto. 



Nosotros habremos amado. 
Vosotros habréis amado. 
Ellos habrán amado. 



Ama tú. 



Yo ame. 
Tú ames. 
El ame. 



MODO IMPERATIVO. 

Presente. 

| Amad vosotros 
MODO SUBJUNTIVO 



Presente, 



Nosotros amemos. 
Vosotros améis. 
Ellos amen. 



Pretérito imperfecto. 



Yo amara, amaría y amase. 

Tú amaras, amarías y amases. 

El amara, amaría y amase. 

Nosotros amáramos, amaríamos y amásemos. 

Vosotros amareis, amaríais y amaseis. 

Ellos amaran, amarían y amasen. 



Pretérito perfecto. 



Yo haya amado. 
Tú hayas amado. 
El haya amado. 



Nosotros hayamos amado. 
Vosotros hayáis amado. 
Ellos hayan amado. 



Pretérito pluscuamperfecto. 



Yo hubiera, habría y hubiese amado. 

Tú hubieras, habrías y hubieses amado. 

El hubiera, habría y hubiese amado. 

Nosotros hubiéramos, habríamos y hubiésemos 

Vosotros hubierais, habríais y hubieseis amado. 

Ellos hubieran, habrían y hubiesen amado. 



ido. 



105 



Yo amare. 
Tú amares. 
El amare. 



Yo hubiere amado. 
Tú hubieres amado. 
T31 hubiere amado. 



Faturo imperfecto. 



Nosotros amáremos. 
Vosotros amareis. 
Ellos amaren. 



Futuro perfecto. 



Nosotros hubiéremos amado. 
Vosotros hubiereis amado. 
Ellos hubieren amado. 



MODO INFINITIVO 

Presente amar. 

Pretérito haber amado. 

Futuro haber de amar. 

Gerundio de presente, amando. < 

Gerundio de pretérito, habiendo amado. 

Participio activo amante. 

Participio pasivo amado. 

EJEMPLO DE UN VERBO REGULAR DE LA SEGUNDA CONJUGACIÓN 

ARDER 

MODO INDICATIVO 

Presente. 



Yo ardo. 
TÚ ardes. 
El arde. 



Yo ardía. 
Tú ardíag. 

El ardía. 



Nosotros ardemos. 
Vosotros ardéis. 
Ellos arden. 



Pretérito imperfecto. 



Nosotros ardíamos. 
Vosotros ardíais. 
Ellos ardían. 



Pretérito per fecto. 

Yo ardí, lio ó hube ardido. 

TÚ ardiste, lias ó hubiste .1 rdido. 

El ardió, ba ó hubo ardido. 

NpSOl ros ardimos, liemos o hubimos ardido. 
Vosotros ardisteis, habéis ó hubisteis ardido. 
Ellos ardieron, h¡m ó hubieron ardido. 



106 



Pretérito pluscuamperfecto. 



Yo había ardido. 
Tú habías ardido. 
El había ardido. 



Yo arderé. 
Tú arderás. 
El arderá. 



Yo habré ardido. 
Tú habrás ardido. 
El habrá ardido. 



Nosotros habíamos ardido. 
Vosotros habíais ardido. 
Ellos habían ardido. 



Futuro imperfecto. 



Nosotros arderemos. 
Vosotros arderéis. 
Ellos arderán. 



Futuro perfecto. 



Nosotros habremos ardido. 
Vosotros habréis ardido. 
Ellos habrán ardido. 



Arde tií. 



MODO IMPERATIVO 

Futuro. 

Arded vosotros. 



Yo arda. 

Tú ardas 
El arda. 



MODO SUBJUNTIVO. 

Presente. > 



Nosotros ardamos. 
Vosotros ardáis. 
Ellos ardan. 



Pretérito imperfecto. 



Yo ardiera, ardería y ardiese. 

Tú ardieras, arderías y ardieses. 

El ardiera, ardería y ardiese. 

Nosotros ardiéramos, arderíamos y ardiésemos. 

Vosotros ardierais, arderíais y ardieseis. 

Ellos ardieran, arderían y ardiesen. 



Pretérito perfecto. 



Yo haya ardido. 
Tú hayas ardido. 
El haya ardido. 



Nosotros hayamos ardido. 
Vosotros hayáis^ ardido. 
Ellos hayan ardido. 



107 

Pretérito pluscuamperfecto. 

Yo hubiera, habría y hubiese ardido. 

Tú hubieras, habrías y hubieses ardido. 

El hubiera, habría y hubiese ardido. 

Nosotros hubiéramos, habríamos y hubiésemos ardido. 

Vosotros hubierais, habríais y hubieseis ardido. 

Ellos hubieran, habrían y hubiesen ardido. 



Futuro imperfecto. 



Yo ardiere. 
Tú ardieres. 
El ardiere. 



Nosotros ardiéremos. 
Vosotros ardiereis. 
Ellos ardieren. 



Futuro perfecto. 

Yo hubiere ardido. 
Tú hubieres ardido. 
El hubiere ardido. 
Nosotros hubiéremos ardido. 
Vosotros hubiereis ardido. 
Ellos hubieren ardido. 

MODO INFINITIVO 

Frésente arder. 

Pretérito haber ardido. 

Gerundio de presente., ardiendo. 

Gerundio de pretérito, habiendo ardido. 

Participio activo.. .... ardiente. 

Participio pasivo ardido. 

EJEMPLO DE UN VERBO REGULAR DE LA TERCERA CONJUGACIÓN 





BATIR 




MODO INDICATIVO 




Presente. 


!-'\<;ULAR 




j'Li i:al 


Yo bato. 
Tú bates. 

El hale. 




Nosotros batimos. 
Vosotros batís. 
Ellos baten. 




Pretérito imperfecto. 


Yo haría. 
Til batías. 
El batía. 




Nosotros haríamos 
Vosotros bailáis. 

Ellos batían. 



108 



Pretérito perfecto. 

Yo batí, he ó hube batido. 

Tú batiste, has ó hubiste batido. 

El batió, ha ó hubo batido. 

Nosotros batimos, hemos ó hubimos batido. 

Vosotros batisteis, habéis ó hubisteis batido. 

Ellos batieron, han ó hubieron batido. 



Pretérito plüsc uamperfecto. 



Yo había batido. 
Tú habías batido. 
El había batido. 



Yo batiré. 
Tú batirás. 
El batirá. 



Yo habré batido. 
Tú habrás batido. 
El habrá batido. 



Nosotros habíamos batido. 
Vosotros habíais batido. 
Ellos habían batido. 



Futuro imperfecto. 



Nosotros batiremos. 
Vosotros batiréis. 
Ellos batirán. 



Futuro perfecto. 



Nosotros habremos batido. 
Vosotros habréis batido. 
Ellos habrán batido. 



Bate tú. 



MODO IMPERATIVO 

Futuro. 

\ Batid vosotros. 



MODO SUBJUNTIVO 

Presente. 



Yo bata. 
Tú batas. 
El bata. 



Nosotros batamos. 
Vosotros batáis. 
Ellos batan. 



Pretérito imperfecto. 

Yo batiera, batiría y batiese. 

Tú batieras, batirías y batieses. 

El batiera, batiría y batiese. 

Nosotros batiéramos, batiríamos y batiésemos. 

Vosotros batierais, batiríais y batieseis. 

Ellos batieran, batirían y batiesen. 



109 



Pretérito perfecto. 



Yo haya batido. 
Tú hayas batido. 
El haya batido. 



Nosotros hayamos batido. 
Vosotros hayáis batido. 
Ellos hayan batido. 



Pretérito pluscuamperfecto. 



Yo hubiera, habría y hubiese batido. 

Tú hubieras, habrías y hubieses batido. 

El hubiera, habría y hubiese batido. 

Nosotros hubiéramos, habríamos y hubiésemos batido. 

Vosotros hubierais, habríais y hubieseis batido. 

Ellos hubieran, habrían y hubiesen batido. 



Futuro imperfecto. 



Yo batiere. 
Tú batieres. 
El batiere. 



Nosotros batiéremos. 
Vosotros batiereis. 
Ellos batieren. 



Futuro perfecto. 



Yo hubiere batido. 
Tú hubieres batido. 
El hubiere batido. 



Nosotros hubiéremos batido. 
Vosotros hubiereis batido. 
Ellos hubieren batido. 



MODO INFINITIVO 

Presente batir. 

Pretérito haber batido. 

Gerundio de presente, batiendo. 

Gerundio de pretérito, habiendo batido. 

Participio activo batiente. 

Participio pasivo batido. 

CONJUGACIÓN ÚNICA DE LOS VERBOS CASTELLANOS 

En el presente de infinitivo, que en castellano representa el nombre del 
yerbo, todos acaban en r; esta uniformidad en la desinencia de forma tan ca- 
pital supone ó hace suponer la unidad en la formación de la flexión verbal 
castellana. Suponiendo la final r forma característica del presente de infini- 
tivo, eliminada esta desinencia, nos queda ama, arde, batí, que pueden con- 
siderarse como temas de flexióu. En castellano todos los temas de flexión 
terminan en vocal a, e, ¿. 

El presente de indicativo y el pretérito perfecto y el imperativo, son tiem- 
pos que caree* o de característica temporal, y se forman sin más que añadir 



tío 

In,s desinencias personales al tema de flexión, con arreglo á las leyes eufóni- 
cas correspondientes. 

La característica temporal es una letra ó sílaba, y á veces dos sílabas, que 
puntualizan el tiempo y se unen al tema de flexión antes de la desinencia 
personal. Los tiempos que llevan esta característica son: el pretérito imper- 
fecto de indicativo ba ó b)a. El presente de subjuntivo i, para los temas en a, 
y a para los demás. El pretérito imperfecto era y ese, y el futuro imperfecto ere. 
La característica temporal ba es la misma del pretérito imperfecto latino 
y lo mismo las ¿ya del presente de subjuntivo. Al explicar el origen de estas 
características para el verbo latino, quedan explicadas para el verbo caste- 
llano. Era, ese y ere son restos de fu)era, fu)ese y fu)ere, formas hispánicas de 
Lis latinas fueram, fuissem yfuerim. 

En la unión de las características temporales al tema de flexión se verifi- 
can las transformaciones siguientes: 

1. a La característica temporal ba del pretérito imperfecto de indicativo se 
conserva íntegra para los temas en a. 

•2. a En los temas en € y en i pierde la b la característica ba. 

:{. a En los temas en e, esta vocal temática que en el tema es átona, se con- 
vierte en tónica al unirse á la característica temporal del pretérito imperfecto 
de indicativo, y, por consecuencia, se atenúa en i delante de la temporal ca- 
racterística a sin formar con ella diptongo; arde -f- a = ardía. 

4. a La vocal temática a se une á la característica temporal i del presente de 
subjuntivo mediante la contracción de ambas vocales en e, así: ama -f- i ■== 
ame,- ama -f- i -f- s = ames, etc. 

0. a En los tomas en e é i desaparece la vocal temática al unirse el tema de 
flexión con la característica temporal a de presente de subjuntivo, así,: arde 
~f- a == ard(e)a — arda ¡ bati 4- a + s = bat(i) -f- a + s = batas. 

0. a Tanto en el pretérito perfecto de indicativo, como en el imperfecto y 
en el futuro imperfecto de subjuntivo, al unirse la característica temporal al 
tema de flexión, desaparece la vocal inicial de la característica para los te- 
mas en o: y en los temas en e, la vocal temática se atenúa en i para evitar la 
fusión con la inicial de la característica de tiempo, y forma diptongo con ella 
así: ama 4- era -\-s = ama-\- e)ra -f- s = amaras; arde -+- ese -j- mos = ardi + ese 4- 
moé = ardiésemos; bati -j- ese 4- *'* = batieseis; ama -\- ere = ama -}- e)re = amare. 
Las desinencias personales son las siguientes: 



Singular . 


1. a 


persona 


o ó ninguna. 




2. a 


» 


s 




3. a 




no tiene. 


Plural.... 


1." 




mos. 




2. a 




is. 




:;." 


» 


n. 



En el futuro de imperativo la segunda persona del singular no tiene desi- 
aencia personal. Los verbos de temas en i refuerzan en c la vocal temática, 
en esta forma. En la del plural, la desinencia personal es d. 

El pretérito perfecto de indicativo de todos los Verbos tiene desinencias 
peculiares, y son: 



111 



SINGULAR 



Singular. 



Plural. 



1. a persona x 

2. a 

3. a 

1. a 



c 1. a persona 



ste. 

ó. 

moa. 

stéis. 
éron . 



gte. 



se* 

O' 

•o a i 

3 



PLUEAL 



1. a 



mos 

is 

n 



¿ síéi's. 

¿ron. 

Las desinencias personales son de origen latino : o es la forma que toma 
esta persona en latín, cuando recházala verdadera desinencia personal: i es 
la misma desinencia latina: lo propio con la desinencia s de segunda persona: 
8te es el sti latino, con la vocal reforzada en el sonido: ó es una contracción 
de au, cu ó iu, que no son otra cosa que restos de las formas regulares del 
pretérito latino en a-vit, e-vit o i-vit, en los cuales se apocopó la sílaba it y se 
vocalizó la v. mos es el mus latino con refuerzo de la u en o-, is es la misma 
desinencia latina tis, que ha perdido la t: la d de imperativo es resto de la 
terminación latina te apocopada y con debilitación de la t en d: steis es el 
latino stis, con la i reforzada en el diptongo ei : eron es resto áeJu)eron } en la- 
tín fu)emn(t. 

En la unión de las desinencias personales al tema de flexión con caracte- 
rística temporal ó sin ella, se observan las transformaciones siguientes: 

1. a La vocal característica de los temas en a desaparece delante de la de- 
sinencia personal o, sea ó no tónica la vocal temática, así: ama-{- ó = am(a-\~ 
ó — amó. En los en e, i, sólo se pierde cuando es atona. Delante de las desinen- 
cias que comienzan con consonante, la i temática se atenúa en e cuando for- 
ma sílaba atona ó cuando por falta de desinencia se convierte en final átona. 
2. a La vocal característica de los temas en a unida á la desinencia persor 
nal i, se funde con ésta en c larga, así: ama -f- i = amai — amé. 

::. a En la unión de los temas en a á la desinencia eron del pretérito perfec- 
to, se pierde la inicial de esta desinencia, y así ama -f- eron — ama -f- e)ron = 
amaro.i. 

L" La vocal temática e se atenúa en i al unirse á las desinencias persona - 
lea del pretérito perfecto, sin duda porque forma con ellas la sílaba tónica. 

r>. a Sólo el presente de indicativo y el pretérito perfecto tiene afijo perso- 
nal para la primera persona del singular, y para la tercera, sólo este último. 
Los demás tiempos en la primera y tercera persona del singular, no tienen 
más que, ó el tema puro de flexión, ó el tema de flexión unido á la caracte- 
I Estica temporal, según los casos. 

El futuro imperfecto y la forma ría de subjuntivo se componen del tema 
ral, y el verbo haber en presente de indicativo para el primero, y en pre- 
scrito imperfecto sincopado para el segundo, de este modo: 

amar -f- hla por h(ab)ía — amaría 

arder ¡ hias por h(ab)ias = arderías 

batir ! bia por 1; == batiría 

amar Piamos por h(ab)íamos = amaríamos 



amar -f- he = amaré 
has arderás 

t.atir i ha batirá 



amar 



hemos ¡amaremos 

heis ftTdl 



batir hun - batirán 



arder 
batir 



híais por h(ab)iais 
hían por hí>b)ian 



= arderíais 
batirían 



112 

En el libro de Calisa é Dymna se lee: Allegárseme ha mayor pobreza é Jam- 
bre. En el Poema del Cid: Mis fijas é mi mugier verme an lidiar. En el libro de 
la caza de D. Juan Manuel: Cuando lloviese ó cuando se aguase la garza en el rio, 
si entonce hobicse de abrir el libro para leerle, mojársela et seria perdido el libro. Y 
en las Siete Partidas: E por esta razón alongarse yan los pleitos. Autoridades to- 
das que prueban la formación de estos tiempos. 

Los participios se forman con el sufijo -nte para el activo y -do para el pa- 
sivo. Los verbos de tema en e y en i la convierten en ie al unirlo al sufijo -nte, 
y los en e la atenúan en i al unirlo al sufijo -do. El gerundio se forma con el 
sufijo -ndo, y los verbos de tema en e y en i las convierten, por virtud del 
acento, en se al unirse con él. 



CONJUGACIÓN REGULAR DEL VERBO LATINO 

Las conjugaciones del verbo latino regular son cuatro, y se 
distinguen por la terminación de la segunda persona del singu- 
lar del presente de indicativo y de la primera voz de infinitivo- 

Los verbos de la primera terminan en as la segunda per- 
sona del singular del presente de indicativo en activa, y en are 
la primera voz de infinitivo, como amo, amas, amare, amavi, 
amatum. 

Los de la segunda conjugación terminan en es la segunda 
persona del singular del presente de indicativo en activa, y 
en ere la primera voz de infinitivo, como moneo, mones, monere, 
monui, monitum. 

Los de la tercera conjugación terminan la segunda persona 
del singular del presente de indicativo en is, y la primera voz 
de infinitivo en ere, como lego, legis, leyere, legi, lectum. 

Los verbos regulares de la cuarta conjugación terminan en 
is la segunda persona del singular del presente de indicativo, 
y la primera voz de infinitivo en iré, como audio, audis, audtre, 
audivi, auditum.. 

Un verbo se conjuga en latín añadiendo las desinencias per- 
sonales propias de cada tiempo á la radical temporal corres- 
pondiente. 

Las radicales temporales en el verbo latino son tres: la del 
presente, la del pretérito y la del supino, que se obtienen sin 
más que separar la terminación en cada una de estas formas: 
así, la radical temporal del presente en amo, será am; en mo- 
neo, mon; en lego, leg; en audio, aud: la radical del pretérito 



113 

será: en amo, de amavi, amav;Qn moneo, de monui, monu;en lego, 
de legi, leg; en audio, de audivi, audiv; y la radical del supino 
en amo, de amatum, será amat; en moneo, de monitum, monit; en 
te<70, de lectum, lect, y en audio, de auditum, audit. 

De la radical del presente se forman los presentes de indi- 
cativo, imperativo y subjuntivo, pretéritos imperfectos de in- 
dicativo y subjuntivo, futuro imperfecto, primera voz de infi- 
nitivo, gerundios, participios de presente y de futuro pasivo. 
Y así, añadiendo á la radical de presente am las terminaciones 
propias del pretérito imperfecto abam, abas, etc., resulta am- 
abam, am-abas, etc.: añadiéndole las del futuro imperfecto, abo, 
abis, etc., am-ábo, am-abis, etc. 

De la radical del pretérito perfecto se forman los pretéritos 
perfectos y pluscuamperfectos de indicativo y subjuntivo, el 
futuro perfecto y la segunda voz de infinitivo en activa. Así, 
añadiendo á la radical audiv, de pretérito, las terminaciones 
ero, eris, etc., de] futuro perfecto de indicativo, resulta audiv- 
ero, audiv-eris, etc., y añadiéndole las del pluscuamperfecto de 
subjuntivo issem, isses, etc., audiv-issem, audiv-isses, etc. 

Del radical del supino se forman los participios de pretérito 
y de futuro activo : y así, añadiendo us, a, um al radical de su- 
pino lect, resulta ledas, a, um, y añadiendo urus, ura, urum, 
lecturas, a, um. 

Las terminaciones personales propias de cada tiempo y con- 
jugación están comprendidas en el siguiente cuadro: 



114 






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•S 53 






50 



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55 *-'s 

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117 



PRIMERA CONJUGACIÓN 



Amo , amas , amare , ama vi , amatum = amar. 





INDICATIVO 




Presente. 


ACTIVA 




PASIVA 


Yo amo. 




Yo soy amado. 


Sing. amo. 




amor. 


amas. 




amaris ó amare. 


amat. 




amatur. 


Plur. amamus. 




amamur. 


amatis. 




amamini. 


amant. 




amantur. 



Pretérito imperfecto. 



ACTIVA 

Yo amaba. 

Sing. amabam. 

amabas. 

amabat. 
Plur. amabamus. 

amaba ti s. 

amaba nt. 



PASIVA 

Yo era amado. 

amabar. 

amabaris ó amaba re. 

amabatur. 

amabamur. 

amabamini. 

amabantmv 



Pretérito perfecto. 



ACTIVA 

Yoamé, heamadoóhube amado, 

Sing. ama vi. 

amavisti. 

amavit. 
Plur. amavimiis. 

amavistis. 

amaverunt ó amavere. 



PASIVA 

Yo fin ó he sido amado. 

amatus, a, um snm ó fui. 
amatas, a, um es ó fuisti. 
amatus, a, um est ó fuit. 
amati, ;i\ a sumos ó fuimus. 
amati, se, a estis ó íuistis. 
amati, ee, a suut, fuerunt 
fuere. 



118 



Pretérito pluscuamperfecto. 



Yo habla amado. 

Sing. amaveram. 

amaveras. 

amaverat. 

r. amaveramus. 

amaveratis. 

amaverant. 



Pin 



Yo había sido amado. 

aniatus, a, nm eram ó fueram. 
amatus, a, nm eras ó fneras. 
amatus, a, nm erat ó fuerat. 
amati, se, a eramus ó fueramus. 
amati, se, a eratis ó fneratis. 
amati, se, a erant ó fnerant. 



Futuro imperfecto. 



ACTIVA 

Yo amaré ó amare. 



Sing. amabo. 

amabis. 

amabit. 
Plnr. amabimní 

amabitis. 

amabnnt. 



PASIVA 

Yo seré 6 fuere amado. 

amabor. 

amabéris ó amabere. 

amabitur. 

amabimnr. 

amabimini. 

amabuntur. 



Futuro perfecto. 



Yo habré ó hubiere amado. 

Sing. amavero. 

amaveris. 

amaverit. 
Plnr. amaverimns. 

amaveritis. 

amaverint. 



ACTIVA 

Ama t ú, 



Yo habré ó hubiere amado. 

amatus, a, nm ero ó fuero, 
amatus, a, um eris ó fueris. 
amatus, a, um erit ó fnerit. 
amati, se, a erimus ó fuerimus. 
amati, se, a eritis ó fueritis. 
amati, se, a erunt ó fuerint. 



IMPERATIVO 

Frésente y futuro. 



Sing. ama 6 amato tu. 

amato ille. 
Plur. amate ó amatóte vos. 

amanto illi. 



PASIVA 

Sé tú amado. 

amare ó amator tu. 
amator ille. 

amamini ó amaminor vos, 
amantor illi. 



119 



SUBJUNTIVO 

Presente. 



Yo ame. 



Sing. amem. 

ames. 

amet. 
Plur. amemus. 

ametis. 

ament. 



Yo sea amado. 



amer. 

ameris ó amere. 

ametur. 

araemur. 

amemini. 

amentur. 



Pretérito imperfecto. 



Yo amara, amaría ó amase. 

Sing. amarem. 

amares. 

amaret. 
Plur. amaremus. 

amaretis. 

amarent. 



Yo fuera, sería y fuese amado. 



amarer. 

amareris ó amarere. 

amaretur. 

amare mur. 

amaremini. 

amarentur. 



Pretérito perfecto. 



Yo haya amado. 

Sing. amaverim. 

amaveris. 

amaverit. 
Plur. amaverimus. 

amaveritis. 

amaverint. 



Yo haya sido amado. 

amatus, a, um sim ó fuerim. 
amatus, a, um sis ó fueris. 
amatus, a, um sit ó fuerit. 
amati, se, a simus ó fuerimus. 
amati, 83, a sitis ó fueritis. 
amati, 83, a sint ó fuerint. 



Pluscuamperfecto. 



Yo hubiera, habría ó hubiese 
amado. 

Sing. amavissem. 

ama vi e 

amavisset. 
Plur. amavissemus 

amavissetis. 

amavissent. 



"Yo hubiera, habría ó hubiest 
sido amado. 

amatus, a, um fuissem. 
amatus, a, um fuisses. 
amatus, a, urq iuisset. 
amati, n\ a fuissemus. 
amati, se, a ííiissetis* 
amati, 83, a fuissent. 



120 
INFINITIVO 

PRIMERA VOZ 

Presentes y pretéritos imperfectos. 



Amar, que amo, que amaba 
que ame. 



amare. 



Ser amado, que soy, que era> 
que sea amado. 



aman. 



SEGUNDA VOZ 

Pretéritos perfectos y pluscuamperfectos. 



Haber amado, que amé, que he, 
que habla amado. 



amavisse. 



Haber sido amado, que ful ó he 
sido amado, que habla sido 
amado. 

amatum , am , um esse ó 
fui s se. 



TERCERA VOZ 

Futuro imperfecto, formas raria del subjuntivo y tiempos con de. 



Haber de amar , que amaré , 
que amara ó amarla, que he ó 
habla de amar. 

amaturum , am , um esse ó 
amatum iré. 



Haber de ser amado, que seré, 
que fuera ó sería amado, q'te 
he 6 habla de ser amado. 

amandum , am , um esse ó 
amatum iri. 



CUARTA VOZ 



Futuro perfecto, romances hubiera y habría de subjuntivo, y tiempos 
con de y haber. 



Que habré amado, que hubiera ó 
habría amado, que he ó había 
de haber amado. 



amaturum, am, um fui s se. 



Que habré sido amado, que hu- 
biera ó habría sido amado, 
que he ó había de haber sido 
amado. 

amandum, am, um fui s se. 



121 



GEKUNDIOS 



SUSTANTIVOS 

Gen. De amar= amandi. 
Dat. Para amar = amando. 
Ac. A iwiar=amaiidiim. 
Abl. Por amar ó amando = 
amando. 



ADJETIVOS 

De ser amado = amandi, se, i. 
Para ser amado == amando, se, o. . 
A ser amado = amandum, am, um. 
Por ser ó siendo amado = amando, 
a, o. 



A amar. 



amatum. 



UPINOS 

amata. 
ICIPIOS 



De ser amado. 



DE PRESENTE 

El que ama, amaba ó amando, 
amante. 

ainans, antis. 

DE FUTURO ACTIVO 

El que amará, lia de amar ó lía- 
hiendo de amar. 

amaturus, a, um. 



DE PRETÉRITO 

El que fué, ha sido ó había sido 
amado, amado, a. ■ 

amatas, a, um. , 

DE FUTURO PASIVO 

El que será, ha de ser ó habien- 
do de ser amado. 

amandus, a, um. 4 



SEGUNDA CONJUGACON 

Moneo, mones, monere, monui, inoiiítum = avisar, 
INDICATIVO 

Presente. 



ACTIVA 

Yo a riso. 

Sing. moneo. 

mones. 

monet. 
Plur. monemus. 

monetis. 

monent. 



PASIVA 

Yo soy avisado. 

moneor. 

monerie ó monere. 
monet ur. 
monemur. 

moneminj. 
monentur. 



\22 



Pretérito imperfecto. 



ACTIVA 

Yo avisaba, 

Smg. monebam. 

monebas. 

monebat. 
Plur. monebamus. 

monebatis. 

mouobant. 



PASIVA 

Yo era avisado. 

monebar. 

monebaris ó monebare. 

monebatur. 

moiiebamur. 

monebamini. 

monebantur. 



Pretérito perfecto. 



Yo avisé ó he avisado ó hube 
avisado. 

Sing. monui. 

monuisti. 

monuit. 
Plur. monuimus. 

monnisti s. 

monuerunt ó molinera. 



Yo ful ó he sido ó hube sido 
avisado. 

monitus, a, um surn ó fui. 
monitus, a, um es 6 fuisti. 
monitus, a, um est 6 fo.it. 
moniti, ae, a sumus ó fuimus. 
moniti, íe, a estis ó fuistis. 
moniti, 9B, a sunt, fuerünt ó 
fuere. 



Pretérito plusc uaawperfecto . 



Yo había avisado. 



Sin. 



monueram. 
mouueras. 
monuerat. 
Plur. monueramus. 
nionueratis. 
inonuerant. 



Yo había sido avisado. 

monitus, a, um eram ó fueram. 
monitus, a, um eras ó fueras, 
monitus, a, um erat ó fuerat. 
moniti, íe, a eranius ó fueramus. 
moniti, ae, a eratis ó fueratis. 
moniti, a?, a erant ó fuerant. 



Futuro imperfecto. 



Yo avisaré ó avisare 

Sing. monebo. 

monebis. 

monebit. 
Plur. monebimus. 

monebitis. 

monebunt. 



Yo seré ó fuere avisado. 

monebor. 

monebaris ó monebere. 

monebitur. 

monebimur. 

monebimini. 

monebuntur. 



123 



Yo habré 6 hubiere avisado. 

íSing. monuero. 

monueris. 

monuerit. 
Plur. monuerimus. 

niouueritis. 

monuerint. 



Futuro perfecto. 

PASIVA 

Yo habré ó hubiere avisado. 

moni tus, a, uní ero ó fuero, 
monitus, a, n.m eris ó fueris. 
moni tus, a, um erit ó fuerit. 
moniti, íe, a erimus ó fuerimug. 
moniti, ae, a eritis ó fueritis. 
moniti, ?e, a erunt, ó fuerint. 



ACTIVA 

A visa tú. 



IMPERATIVO 

Presente y futuro. 



Sin. mone ó moneto tu. 

moneto ule. 
Piur. monete ó monetote vos. 

monento illi. 



PASIVA 

Sé tú avisado. 



monere ó monetor tu. 
monetor il le. 

monemini ó moneminor vos. 
monentor illi. 



8 Ú b .i ü N T r v o 

Presente 



ACTIVA 

Yo a vise 

Sing. monea ni. 

moneas. 

monea t. 
Plur. moneamus. 

móneatis. 

moneant. 



PASIVA 

Yo sea avisado. 

monea]-. 

monean' s ó moneare. 

moneatur. 

moneamur. 

moneamini. 

monean tur. 



Pretérito imperfecto. 



Yo avisara, avisaría ó avisase. 

Sin. monerem. 

mone res. 

moneret, 
Plur. moneremus. 

moneretis. 

moneren t. 



Yo fuera, seria ó fuese avisado. 

monerer. 

monereris ó mone re re. 

moneretur. 

moneremur. 

moneremini. 

monerentur. 



124 



Pretérito 'perfecto. 



Yo haya avisado. 

Sing. monuerim. 
monueris. 
monuerit. 
monuerimus. 
monueritis. 
monuerint. 



Pin. 



Yo haya sido avisado. 

monitus, a, um sim ó fuerim. 
monitus, a, um sis ó fueris. 
monitus, a, um sit ó fuerit. 
moniti, se, a simus ó fuerimus 
moniti, se, a sitis ó fueritis. 
moniti, 83, a sint 6 fuerint. 



Pretérito pluscuamperfecto. 



Yo hubiera, habría ó hubie- 
se avisado. 

8ing. monuissem. 

monuisses. 

monuisset. 
Plur. monuissemus. 

monuissetis. 

monuissent. 



Yo hubiera, habría ó hubiese sido 
avisado. 

monitus, a, um essem ó fuissem. 
monitus, a, um esses ó fuisses. 
monitus, a, um esset ó fuisset. 
moniti, 83, a essemus ó fuissemus.. 
moniti, a3, a essetis ó fuissetis. 
moniti, 83, a essent ó fuisseni, 



INFINITIVO 

PEÍ MERA VOZ 



Presentes y pretéritos imperfectos. 

Avisar, que aviso ó avisaba. j Ser avisado, que soy, que era 

avisado. 
monere. I moneri. 



SEGUNDA VOZ 



Pretéritos perfectos y pluscuamperfectos. 



Haber avisado, que^ avisé, que 
he ó había avisado. 



Haber sido avisado, que ful, que 
he ó había sido avisado. 



muíase, monitum, am,um esse ó fuisse 

TERCERA VOZ 

Futuro imperfecto, formas ra y ría de subjuntivo y tiempos con de. 



Haber de avisar, que avisaré 6 
avisaría, que he ó había de 

avisar. 



moniturum , am 
monitum iré. 



um esse o 



Haber de ser avisado, que seré ó 
sería avisado, que he ó había 
de ser avisado. 



monendum , am 
monitum iri. 



um esse o 



125 



CUARTA VOZ 



Futuro perfecto, romances hubiera y habría de subjuntivo y tiempos cou 
de y haber. 



Que habré avisado, que hubiera 
ó habría avisado, que he ó 
había de haber avisado. 



moniturum, am, um fuísse. 



Que habré sido avisado, que 
hubiera ó habría sido avisa- 
do, que he ó había de haber 
sido avisado. 

monendum, am, um fuisse. 



GERUNDIOS 



SUSTANTIVOS 

•Gen. De avisar = moiiendi. 
Dat. Para avisar = monendo. 

Ac. A avisar = monendum. 

Abl. Por avisar ó avisando = 
monendo. 



ADJETIVOS 

De ser avisado — monendi,se,i. 

Para ser avisado = moneado, 
se, o. 

A ser avisado == monendum, 
am, um. 

Por ser ó siendo avisado = mo- 
nendo, a, o. 



A avisar = monitam. 



SUPINOS 

| De ser avisado == moni tu. 



PARTICIPIOS 



dk pk: 



FA que avisa, avisaba ó avisando. 
monens, entis. 



DE PRETÉRITO 



El que fué, ha sido ó había sido 
avisado: avisado, a. 

monitus, a, um. 



DI FUTURO ACTIVO 

El que, avisará, ha de avisar y 
habiendo de avisar. 

moniturus. a, um. 



DE FUTURO PASIVO 



El que será, ha de ser y habiendo 

de ser avisado 

monendus, a, uní. 



126 

TERCEKA CONJUGACIÓN 

Leyó, legis, legare, I5¿t, lectum — leer. 
INDICA T I V O 

Présenle. 



■ Yo l 

Sing. lego. 

legis. 

legit. 
Plur. legimus. 

legitis. 

legunt. 



eo . 



Yo soy leído. 



legor. 

legeris ó legere. 

legitur. 

legimur. 

1 egimini. 

leguntur. 



Pretéi ito pluscuamperfecto. 



Yo leí a 

Sing. legebam. 

legebas. 

legebat. 
Plur. legebamus. 

legebatis. 

legebant. 



Yo era leído. 

legebar. 

legebaris ó legebare. 

legebatur. 

legebamur. 

legebamini. 

legebantur. 



Pretérito perfecto. 



Yo leí, he leído ó hube leído. 

Sing. legi. 

legisti. 

legit. 
Plur. legimus. 

legistis. 

legerunt ó legere. 



PASIVA 

Yo fui, he sido ó hube sido leído. 

lectus, a, uní sum ó fui. 
lectus, a, uní es ó fuisti. 
lectus, a, um est ó fait. 
lecti, 33, a sumus ó fuimus. 
lecti, pe, a estis ó fuistis. 
lecti, 8e, a sunt, fuerunt ó fuere. 



127 



Pretérito pluscuamperfecto. 



Yo había leído. 

Sing. legeram. 

legaras. 

legerat. 
Plur. legerainus. 

legeratis. 

legerant. 



Yo había sido leído. 

lectus, a, um eram ó fueram. 
lectus, a, nm eras ó fueras . 
lectus, a, um erat ó fuerat. 
lecti, se, a eramus d fuera-mus. 
lecti, ae, a eratis ó fueratis. 
lecti, se, a erant ó fuerant. 



Futuro imperfecto. 



Yo leeré ó leyere. 



Sing. legam. 

leges. 

leget. 
Plur. legemus. 

legetis. 

legent. 



Yo seré ó fuere leído. 

legar. 

legeris ó legere. 

legetur. 

legemur. 

legemini. 

legentur. 



futuro perfecto. 



Yo habré ó hubiere leído. 

-*Bing. legero. 
legeris. 
legerit. 
Plnr. legerimus. 
legeritis. 
legerint. 



Yo habré ó hubiere sido leído. 

lectus, a, ura ero ó fuero. 
lectus, a, ura ero ó fuero, 
lectus, a, ura erit ó fuerit. 
lecti, ¿e, a erimus ó fuerimus. 
lecti, ae, a eritis ó fueriíis. 
lecti, se, a ernnt ó fuorint. 



IMPERATIVO 



Lee tú. 

Sing. lege ó legito tu. 

legito i lio. 
Plur. legite ó legitote vos. 

legunto illi. 



Sé tú leído. 

legere ó legito r tu. 
Legitor Ule. 

legimini ó legiminor vos. 
leguntur illi. 



1-28 



SUBJUNTIVO 

Presente. 



ACTIVA 

Yo lea . 



Sing. 



legain. 
legas, 
legat. 
Piar, legamus. 

legatis. 
legant. 



PASIVA 

Yo sea leído. 



legar. 

legaris ó legare. 

legatur. 

legamur. 

legamini. 

legantur. 

Pretérito imperfecto. 



Yo leyera, leería ó leyese. 

Sing. legerem. 

legeres. 

legeret. 
Plur. legeremus. 

legeretis. 

legerent. 



Yo fuera, sería ó fuese leído. 

legerer. 

legereris ó legerere. 

legeretur. 

legeremur. 

legeremini. 

legerentiir. 



Pretérito perfecto. 



Yo haya leído. 



Sing. legerim. 

legeris. 

legerít. 
Plur. legerim us. 

legeritis.. 
iriut. 



Yo haya sido leído. 

lectus, a, um sim ó fuerim. 
lectus, a, um sis ó fueris. 
lectus, a, um sit ó fuerit. 
lecti, se, a simus ó fuerimus. 
lecti, se, a sitis ó fueritis. 
lecti, se, a sint ó fuerint. 



Pretérito pluscuamperfecto . 



Yo hubiera, habría y hubiese 
leído. 

Sing. legissem. 

legisses. 

legisset. 
Plur. légissemus. 
- legissetis. 

legissenfc. 



Yo huhiera, habría y hubiese 
sido leído. 

lectus, a. um essem ó fuissem. 
lectus, a, um esses ó fuisses. 
lectus, a, um esset ó fuisset. 
lecti, se, a essemusófuissemus. 
lecti, se, a essetis ó fuissetis. 
lecti, se, a essent ó fuissent. 



129 



INFINITIVO 

PRIMERA VOZ 

Presentes y pretéritos imperfectos. 



ACTIVA 

Leer, que leo, que leía, que lea. 



legere. 



Ser leído, que soy, que era, que 
sea leído. 

iegi. 



SEGUNDA VOZ 

Pretéritos perfectos y pluscuamperfectos. 



Haber leído, que leí, que he ó 
había leído. 

legisse. 



Haber sido leído, que fui, que 
he ó había sido leído. 

lectum, ain, ttm esse ó fuisse. 



1KRCERA VOZ 

Futuro imperfecto, formas ra y ría del subjuntivo y tiempos con de. 



Haber de leer, que leeré, que le- 
yera ó leería, que he ó había 
de leer. 

lecturum, am, uní esse ó le- 
ctum iré. 



Haber de ser leído, que fuera, ó 
sería leído, que he 6 había de 
ser leído. 

íegendum, am, um esse ó le- 
ctum iri. 



CUARTA VOZ 



Futuro perfecto, romances hubiera y habría de subjuntivo y tiempos con 
de y haber. 



Que habré leído, que hubiera ó 
habría leído, que he ó había 
de haber leído. 

lecturum, am. am fui s se. 



Que habré sido leído, que hubie- 
ra ó habría sido leído, que he 
ó había de haber sido leído. 

íegendum, ám, um fuisse. 



GERUNDIOS 



( >»mi. De leer — legendi. 
Dat. Para leer = Legendo. 

A.-. .1 [rrr = Íegendum. 

Abl. Por leer ó leyendo = 
iímdo. 



le- 



L)e sey leído = legendi, se, i. 
Para ser leído — legendo, «, o. 
A ser leído = 1 egend um . am, 
ám. 

Por se- i leído = legen- 

do, 8 



130 



Á leer = lectiim. 



SU TINOS 

j De ser leído .= lectu. 

PARTICIPIOS 



HK Í'RBKENTE 



El que lee, leía 6 leyendo. 
legens,, entis. 

DE FUTURO ACTIVO 

El que leerá, ha de leer. 
ó habiendo de leer. 

lecturas, a, «m. 



I>E PRETÉRITO 

El que fué ó ha sido 6 había sido 
leído, leído. 

lectus, a, nm. 

DE FUTURO PASIVO 

El que seráyha de ser ó habiendo 
de ser leído. 

legendus, a, um, 



CUARTA CONJUGACIÓN 

Audio , aliáis , audíre , audlvi , audítum — oír. 
\ INDICATIVO 

Presente. 

ACTIVA PASIVA 



Yo o i (/o 



Sing. and i o. 

audin. 

andit. 
Phir. audimus. 

auditis. 

andiunt. 



Yo o i a 

Sing. audiebam. 

audiebas. 

audiebat. 
Phir. audiebaimis. 

audiebatiH. 

audiebant. 



Yo soy oído. 



andior. 

audiris ó audire. 

auditur. 

audimur. 

audimini. 

audiuntur. 



Pretérito imperfecto. 



PASIVA 

Yo era oído. 

audiebar. 

audiebaris ó audiebar 
audiebatur. 
audiebam ur. 
audiebaniini. 
audiebantur. 



131 



Pretérito perfecto. 



Yo oí, lie oído ó hube oído. 

Sing. audivi. 

audivisti. 

audivit. 
Plur. audivimus. 

audivisti s. 

audiverunt ó audivere. 



Yo fui, lie sido ó hube sido oído. 

auditus, a, um sum ó fui. 
auditus, a, um es ó fuisti. 
auditus, a, um est ó í'uit. 
auditi se, a sumus ó fuimus. 
auditi, se, a estis ó fuistis. 
auditi, se, a siiiit, íuerunt ó 
fuere. 



Vt eté) ito p l uscuampeí 'fe do . 



Yo había oído. 

Sing. audiveram. 

auüi veras. 

audiverat. 
Plur. audiveramus. 

audiveratis. 

audi verán t. 



Yo había sido oído. 

auditus, a, um eram ó fuerana, 
auditus, a, um eras ó fueras, 
auditus, a, um erat ó fuerat. 
auditi, a?, a eramus 6 fueramu s. 
auditi, se, a eratis 6 fueratis. 
auditi, se, a erant ó fueran t. 



Futuro imperfecto. 



ACTIVA 

Yo oiré ú oyere. 

Sing. audiam. 

audi es. 

audiet. 
Plur. aüdiemus. 

audielis. 

audient. 



PASIVA 

Yo seré ó fuere oído. 

audiar. 

audieris ó au diere. 

audietur. 

audiemur. 

audiemini. 

audientur. 



Futuro perfecto. 



ACTIVA 

Yo habré ó hubiere oído. 



Sing. 



Pli 



audivero. 

audiverie. 

audiverit. 

audiverimuí 

audiveritis. 

audiverint. 



PASIVA 

Yo habré sido ó h úbiere sido oíd». 

auditus, a, um ero ó fuero, 
auditus, a, um eris ó fueris. 
auditus, a, um erit ó Puerit. 
auditi, se, a erimus 6 fuerimus. 
auditi, se, a eritís ó fueritis, 
auditi, a i , a erunt ó fUerint. 



132 



IMPERATIVO 



O !/ e t Ú . 

Sing. audi ó audite tu. 

audito ille. 
Plur. audite ó auditote vos. 

audiunto illi. 



Sé tú oído. 

audi re ó auditor tu. 

auditor ille. 

audimini ó audiminor vos. 

audiuntorüli. 



SUBJUNTIVO 

Presente. 



ACTIVA 

Yo oiga 

Sing. audiam. 

audias. 

audiat. 
Plur. audiamus. 

audiatis. 

audiant. 



Yo oyera, oiría y oyese 

Sing. audirem. 

audires. 

audiret. 
Plur. audiremus. 

audiretis. 

audirent. 



PASIVA 

Yo sea oído. 



a udiar. 

audiaris ó audiare. 

audi a tur. 

audiamur. 

audiamini. 

audiantur. 



Pretérito imperfecto. 

PASIVA 

Yo fuera, sería j fuese oído. 

audirer. 

audireris ó audi re re. 

audiretur. 

audiremur. 

audiremini. 

audirent ur. 



Pretérito perfecto. 



Plur 



Yo haya oído. 

audiverini. 

audiveris. 

audiverit. 

audiverimus. 

audiveritis. 

audiverint. 



Yo haya sido oído. 

auditus, a, um sim ó fuerim. 
audi tus, a, um sis ó fueris. 
auditus, a, um sit ó fuerit. 
auditi, se, a simus ó fuerim us. 
auditi, se, a sitis ó fueritis. 
auditi, se, a sint ó fuerint. 



133 



Pretérito pluscuamperfecto. 



Yo hubiera, habría y hubie- 
se oído. 

Sing. audivissem. 

audivisses. 

audivisset. 
Plur. audivissemus. 

audivissetis. 

audivissent. 



Yo hubiera, habría y hubiese sido 
oído. 

auditus, á, uní essem ó fuissem. 
auditus, a, um esses ó fuissis. 
auditus, a, um esset ó firisset. 
auditi, se, a essemus ó fuissémus. 
auditi, se, a essetis ó fuissetis. 
auditi, se, a essent ó fuissent. 



INFINITIVO 

PRIMERA V O 7, 

Presentes y pretéritos imperfectos. 



Oir, que oigo, que oía, que oiga. 
audire. 



Ser oído, que soy, que era, que 
sea oído. 



audiri. 

SEGUNDA VOZ 

Pretéritos perfectos y pluscuamperfectos. 



Haber oído, que oí, que había 
oído. 

audivise. 



Haber sido oído, que fui, que ha- 
bía sido oído. 

auditum, am, um esse ó filiase, 



TERCERA VOZ 

Futuro imperfecto, formas ra y ría del subjuntivo y tiempos con de. 



Haber de oir, que oiré, que oyera 
ii oiría, que he ó había de oir. 



audíturum, am, nm esse ó au- 
ditum iré. 



Haber dé ser oído, que seré, q'ue 
fuera ó sería, que la- ó había 
de ser oído. 



audieudum, am, um esse ó 
auditum iri. 

CUARTA VOZ 



Futuro perfecto, romaneos hubiera y habría del subjuntivo y tiempos 
con de y haber. 



Que habré oído, que Hubiera ó 
habría oído, que He ó había de 
haber oído. 

auditurum, am, um í'uisse. 



Que habré sido oído, que hubiera 
ó habría sido oído, que he ó 
había de haber sido oído. 

audiendum, am. um fu i s se. 



1B4 



GERUNDIOS 



íren. De oiv = audiendi. 
Dat. Para oir = audiendo. 
Ac. ^L oír = audiendum. 
Ahí. Por oir ú oyendo = au- 
diendo. 



De ser oído = audiendi, se, i. 

Para ser oído = audiendo, se, o. 

A ser oído — audiendum, am, 
um. 

Por ser ó siendo oído = audien- 
do, a, o. 



Á oir = auditum. 



SUPINOS 

I De ser oído == auditu. 



PARTICIPIOS 



DE FRÉSENTE 



ffl que oye, ola ú oyendo = au- 
diens, entis. 



DE FUTURO ACTIVO 

FA que oirá, ha de oir y habien- 
do de oir= auditurus, a, um. 



DE PÜETERITO 



Oído, el que fué, ha sido, hubo 
sido ó había sido oído = au- 
ditu s, a, um. 

DE FUTURO PASIVO 

El que será, he de ser y habien- 
do de ser oído — audiendus, 



a, um. 

UNIDAD DE LA CON.7UG ACIÓN RECULAR LATINA 

Aunque para facilitar el estudio de las formas del verbo regular latino 
liemos dividido en cuatro las clases de su conjugación, el estudio detenido 
de esta importantísima parte de la morfología latina lleva por la demostra- 
ción al convencimiento de que la conjugación del verbo latino es una sola. 
La fonética explica por modo claro y evidente como naturales y regulares 
las formas que a primera vista son consideradas como anómalas por los que 
en su exposición y estudio prescinden de la luz que sobre tan importante 
materia han proyectado los adelantos últimos de la lingüística. 

En el verbo, lo mismo que en el nombre, adjetivo y pronombre, hay una 
parte que permanece invariable á través de todas las transformaciones que 
constituyen su flexión, y otra parte que varía, para expresar unas veces las 
modificaciones del accidente llamado modo, otras las del tiempo y otras las 
del sujeto que ejecuta ó recibe la acción representada por la raíz verbal. 

La manera de combinarse estos elementos en todos los verbos, explica la 
unidad de la conjugación latina. 

La parte que permanece completamente invariable en el verbo se llama 
raíz, y de ella se forman dos temas, uno llamado de presente y otro de pre- 
térito. 



135 

La parte variable en las formas del verbo son las terminaciones ó desi- 
nencias personales y los afijos temporales y modales. 

Las desinencias personales para las voces activa y pasiva, son: 



!l. n persona, m ó ninguna 

2. a » 8 Ó 8fi Ó to 

3. a » t, to 

( 1. a » mué 

!. a '•• tis, stis, te, tote 

>. ' nt, runto, re, nto 



Plur. 



ris ó re, re ó tor 

tur, tor 

rniir 

mirii 

ntur, ntor 



Las desinencias -sti, -stte y -runt ó -re, son propias del pretérito perfecto. 
Las -to, -te ó -tote, -nto, -re, -tor y -ntor del imperativo. Las otras son propias 
de los demás tiempos. De estas 1 desinencias de activa se derivan inmediata- 
mente las desinencias del verbo castellano, según lo demuestra la compa- 
ración que entre unas y otras puede establecerse. 

El sufijo m de primera persona se apocopa en el presente de indicativo, 
menos en s-u-m é inqu-a-m, y en el futuro de verbos de tema en a y en e en el 
pretérito perfecto. En el presente de todos los temas y en el futuro de los en 
a y ene se convierte en o. Esta m, que en castellano ha desaparecido, pro- 
cede del tema del pronombre sánscrito de primera persona ma, que en las 
conjugaciones sánscrita y griega se convierte en el sufijo mi. 

El de segunda persona de singular s, que se ha conservado en castellano, 
equivale á si, atenuación de ti, atenuación de ta, que procede del pronombre 
sánscrito de segunda persona tvia. Según la opinión más general, ti se atenúa 
en si, para distinguir la segunda de la tercera forma personal. El afijo sti, de 
segunda persona del singular del pretérito perfecto latino, atenúa en caste- 
llano la i final en e, y está formado por la segunda persona del singular del 
presente de indicativo del verbo sum, es, y la atenuación ti de ta, y modifica- 
da por aféresis la forma es en la composición de este sufijo. El sufijo to de 
imperativo latino, que se perdió en castellano, tiene el mismo origen. 

El sufijo t de tercera persona es la raíz ta = el, ese, apocopada del pro- 
nombre sánscrito sas, sa, tad, equivalente al latino iste, ista, istud. La desi- 
nencia to de la tercera persona del singular en imperativo eqxüvale á to(d y 
procede de la forma neutra tad del citado demostrativo sánscrito. Este sufijo 
no existe en castellano. 

El sufijo mus de primera persona del plural atenúa en castellano la u en 
o, y es compuesto de las raíces sánscritas ma == yo y si, por ti = tu, de suerte 
que ma -f- si=yo -f- tv ■— nosotros. En la composición stifrió apócope, y en 
vez de masi resultó mas, y como la a sánscrita seguida de s al pasar al latín 
se convierte en u, de aquí que mas — 7/u¿,-\ 

La desinencia de la segunda persona del plural tis, que perdió la t en cas- 
tellano, es composición de las raíces sánscritas ta = el y si, por ti, de ta = 
tu-, de suerte que ta -f si — el -f- tu = vosotros; tasi se apocopa en tas, y des- 
pués se atenúa la a en i. La desinencia te de esta persona en imperativo 
apocopó 1a e y suavizó la d én t en castellano; y tiene por origen la misma 
forma tas, apocopada y atenuada la a en e. El sufijo stis del pretérito per- 



106 

fecto puede ser aféresis de estis, de sum, ó la misma forma sti del singular, 
adicionada con la atenuación si, de ti, por ta=tu. En castellano prolongó 
por refuerzo la i en el diptongo «i. El sufijo tote contiene dos veces la raíz 
ta, y desapareció en miestra lengua. 

La desinencia nt de la tercera persona del plural está compuesta por las 
raíces pronominales sánscritas an = el, que entra en el untaras sánscrito y en 
el latino alter y al-ius, y ta = el, de sas, sa, tad, sánscrito: de suerte que an -f- 
ta = el + el — ellos. Ambas raíces pierden en la composición del sufijo latino 
la a en an por aféresis, y en ta por apócope. Las desinencias de tercera perso- 
na runt ó re, del plural, son la forma esunt del presente del verbo sustantivo, 
que convierte la s en r entre vocales, y á veces pierde la desinencia nt. En 
castellano sufre nueva apócope de la t. En la desinencia nto de imperativo, la 
a de ta se convirtió en o. Este sufijo desapareció en castellano. 

Las desinencias personales de pasiva que *uedan consignadas se forman 
de las de activa, añadiendo á ellas el reflexivo se, así en amo, añadiendo se á 
o, resulta o + se = ore, por convertirse la s entre vocales en su homorgánica 
r = or, por pérdida de la e: en amabam resulta amabam -f- se = amábamse = 
amábase =amabare = amabar. En amabas, añadiendo se, resulta amabas(i + se 
— amabasis(e = amábaris(e, amabaris ó amabar(is)e = amabare. En amat aña- 
diendo se, tenemos amata -\- se — amatase — amatuse = amatur(e = amatur. 
Añadiendo á amamus el reflexivo se, resultará amamus(i -f- se — amamurir(e = 
amamu(ri)r- } y de la forma amabant -f- se, resulta == amabant(a -f- se = amaban* 
tuse = amabantur(e = amabantur. Donde se ve que para formar las desinencias 
personales pasivas hay que completar las raíces pronominales que forman 
las desinencias personales activas. 

La desinencia mini de segunda persona del plural en pasiva, es, según 
Lopp, un nominativo plural masculino de un participio pasivo, y así, ama- 
mini equivale á amamini estis, á imitación del griego, sólo que en latín des- 
apareció el auxiliar, y el uso ha convertido al participio en verdadera forma 
personal. La terminación minor es una invención de los gramáticos, lo mismo 
que las formas amatum iré y amatum iri de la tercera voz de infinitivo. 

La forma pasiva de la primera voz de infinitivo procede de la arcaica en 
rier ó ier apocopada, y así, de amari(er se formó amari, de leg-i{er, legi. 

Los sufijos modales son dé i, y sirven sólo para las formas de optativo y 
subjuntivo. Por tanto, a entra en la formación del presente de subjuntivo de 
todos los verbos, menos los de tema en a, cuyo presente de subjuntivo se for- 
ma con el sufijo modal i, que entra también en la formación del futuro de in- 
dicativo de verbos cuyo tema termina en consonante, en i ó en u, por tener 
este tiempo carácter de optativo. Estos sufijos proceden, según Bopp, del 
sánscrito ja, que se fracciona en á para subjuntivo, é i == ié para el optativo, 
como lo demuestran las formas sim, vellim, etc., y las arcaicas siem, sies, etc. 

Los sufijos temporales son e-6aparael pretérito imperfecto de indicativo 
de todos los verbos, bi para el futuro imperfecto de los temas en a y en i, y 
sa para el pretérito imperfecto de subjuntivo de todos los verbos. 

El sufijo temporal e-ba es la forma del pretérito imperfecto defieri ó Jore, 
e-fuam = é(J)ua(m = c- va — e-ba : la e del aumento silábico de este tiempo 
de ficri ó fore se contrae con la vocal temática , y esto explica la cantidad 
larga de la vocal que precede á la sílaba &a en el pretérito imperfecto 



137 

de todos los verbos. De i st< | rocede el sufijo temporal castellano del mismo 
tiempo. 

El sufijo bi es el futuro imperfecto dafore,f)uo~bo, bis, bit, etc., y se com- 
pone de la raíz/w, y la característica modal de optativa i. Se usa solamente 
para los temas en a y en c. El futuro de los demás verbos es antigua forma de 
optativo. 

El sufijo sa es una forma verbal de la raíz es y propio de los aoristos pri- 
meros griegos: en la conjugación latina entra en la formación del pretérito 
imperfecto de subjuntivo antes de la vocal modal i, que se contrae ene con 
la a de sa, y la 8 se transforma en r por hallarse entre vocales, de modo que 
sa se convierte en re. 

Para la formación de los tiempos hay que distinguir en los verbos dos te- 
mas particulares: el de presente y el de pretérito. Con el tema de presente se 
forman los presentes de indicativo, imperativo y subjuntivo, pretéritos im- 
perfectos de indicativo y subjuntivo, futuro imperfecto, primera voz de infi- 
nitivo, gerundios, supinos y todos los participios. Con el tema de pretérito 
se forman los pretéritos perfectos y pluscuamperfectos de indicativo y sub- 
juntivo, el futuro perfecto y la segunda voz de infinitivo. 

COMPOSICIÓN DEL TEMA DE PRESENTE Y DE LAS FORMAS 
QUE DE ÉL SE DERIVAN 

Todos los temas de presente se forman añadiendo á la radical los sufijos 
de presente, que son, uno compuesto y cinco simples. El compuesto es a-ja, 
y forma los temas en a, e él, ó sean terminados en vocal. La paladial j se 
pierde entre vocales, de las que la primera se conserva ó se debilita en e ó i, 
según los casos, y la segunda se transforma en o delante de m, cuando no ad- 
mite la desinencia personal; en u, delante de las desinencias personales nt y 
nto; en l, en todas las personas del presente, menos las indicadas, en la segun- 
da del imperativo y en el supino; y en e, en el pretérito imperfecto de indica- 
tivo y subjuntivo, participio de presente y de futuro pasivo, de donde resulta 
que los temas en a son efecto de las contracciones siguientes: do = ó; da, de, 
áü, di = á, los temas en ¿ son resultado de las contracciones ce, cu, el = é, y 
los en l, de u, cí = i; y por esta razón se llaman contractos estos verbos. 

Los demás temas, ó sean los en consonante, se forman con los sufijos sim- 
ples á, como lego, scribo, tema lega, ser iba; en ja, como minuo, rapio, pello, 
tema minu-jd, rap-já, pel-jd; en na, como lino, fitndo, tundo, tema li-nd, 
fu-n-dd, tu-n-dn. En estos verbos la n del sufijo se convierte en m delante de 
h óp, como en la-m-bo, ru-m-po; en skd, como nosco, ditesco, naneiscor, tema 
no-sed, dite-sca, nanci-sed, y en td, como nectojlecto, tema flec-td, nec-td< 

El sufijo a es de origen pronominal, y es de todos el que forma mayor nú- 
mero de temas. El sufijo ja entra también en la formación de gran número de 
tema?, y la paladial se pierde después de u, como en tribu-o, y se convierte en 
i despuéi ür «onsouante, como en rap- l-o, ose asimila á esta consonnnte, 
«orno eupel-l-o. El sufijo na, también de origen pronominal, en muchos cases 
sufre metátesis de la nasal, como enfun-do, por/wd-no; rum-p-o, por rup-no. 
Los temas formados con el sufijo skd, A veces sufren nasalización, y cuando 

10 



L38 

66 forman del tema de presente de otros verbos, son incoativos. El sufijo tá 
no forma más verbos que jlecto, necto, pecio y plecto. 

El presente de indicativo se forma añadiendo al tema de presente las de- 
sinencias personales; así, de ama, moni, aucll y lega, se formó: 



nm-\-a-ja=- 


:ílllll¡ 


mon-f a- ja - 


= mont' 


leg-f-a = 


leg-a 


aud+ct-ja = audi 


am-á-á-(w=am- 












a-o = amó 


mon-í-a-(m 


= moneo 


legu-(?7i = 


= legó 


aud-T-a-(w:=audi< 


amá-s 




mone-s 




legí-e 




audí-s = audTs 


ama-í 




mone-í 




í&gi-t 




audi-í = audíí! 


nma-mus 




mone-WMS 




legi-mus 




auíh-raws 


ama-íís 




monc-tis 




legí-tis 




audl-íí's 


nmñ-nt 




mone-nt 




legu-nt 




audl-u-?i¿ 



En la formación de este tiempo se observa que una vez desaparecida la 
paladial en los temas en vocal formados con el sufijo a- ja, la á del sufijo 
primario se conserva en todas las personas en los verbos de tema en a, y l¡i 
del secundario se transforma en o en la primera persona del singular por 
pérdida de la desinencia personal m y se contrae con la del primario en o, ó 
más bien desaparece la á deí sufijo primario. En la tercera persona del plu- 
ral delante de la desinencia personal nt la ó del sufijo secundario se trans- 
forma en ü, y con la a del primario se contrae en a. En todas las demás per- 
sonas la á del sufijo secundario se atenúa en i y con la del primario se contrae 
en á, y resulta a + Ó = o; a -f- ü = a; a = í = a. 

En los verbos de tema en c la a del sufijo primario del compuesto a-jo, 
una vez perdida la paladial j, se convierte en ¿'para todas las personas, y la 
á del secundario ja se transforma en o para la primera persona del singular, 
por pérdida de la desinencia personal m, y no se contrae con la e en que se 
atenúa la a, sufijo primario de á-ja. En la tercera persona del plural la á del 
sufijo secundario ja se atenúa en ü delante délas desinencias nt, y se contrae 
en e con la e en que se atenúa el sufijo primario a. En las demás personas la 
á del sufijo secundario se debilita en i, y se contrae con la ¿'en que se ate- 
núa el sufijo primario a en e, y resulta, por tanto: e-\- 6 = ¿o; c-\- ü = c; c~j- 
i — c. 

En los verbos de tema en l la a sufijo primario del compuesto á-ja se ate- 
núa en i para todas las personas después de perdida la paladial j; y la a del 
sufijo secundario ja se transforma en 6 en la primera persona del singular, 
por pérdida de la desinencia personal m, y en u en la tercera persona del 
plural delante de la desinencia nt, sin que se verifique contracción entre 
estas vocales en ninguna de ambas personas. En todas las demás personas 
esta á del sufijo secundario jo se atenúa en i en estos verbos, y con la i ate- 
nuación del sufijo primario a se contrae en í, de suerte que resulta i -f- ó = 
io; i -f- ü =■ iu; i -\- i — l. 

En la tercera persona del singular la vocal contracta, y, por consiguiente, 
larga (d, c, l), se convierte en breve (a, c, t) delante de la desinencia personal 
/, y la 7 de la segunda persona del singular de los verbos, cuyo tema de pre- 
sente termina en esta vocal, se atenúa enñ delante de la desinencia per- 
sonal s. 

En los verbos de tema en consonante formados con el sufijo simple ja 
cuando la paladial se vo( aliza en í, esta vocal y la a sufren las mismas trans- 



13i) 

formaciones y contracciones que corresponden á las mismas vocales én los 
verbos de tema en i. 

El pretérito imperfecto de indicativo se forma añadiendo al tema de pre- 
sente el sufijo «-6a, y á continuación las respectivas desinencias ó afijos per- 
sonales para los verbos de tema en vocal: y los en consonante, atenúan en e 
la a temática. 



amS-eVb6-7H 

ama-e-ba-s 

aroa-e-bá-¿ 

ama-p-bíT-?n«s 

amá-8-ba-Z¿« 

ama-S-ba-ní 



ama-ba-w. 
amá-bá-s. 

ama-ba-¿. 
ama-ba-wiMS. 
¡imñ-bá-fe. 
ama-bá-wí. 



mone-e-ba-m 

mone-e-ba-s 

mone-e-ba-í 

mono- e-ba- mus 

mone-e-ba-¿¿s 

jxíone-e-ba-nt 



monc-ba-m. 

monc-bii-s. 

mone-ba4. 

mone-ba-WMs. 

mone-ba-í¿'s. 

mone-ba-?ií. 



leg-e-e-ba-m 
leg-e-e-bürs 

leg-e-e-bá-í 
leg-e-e-ba-'mus 
leg-e-e-ba-íi's 
\eg-i'-v~b¡l-ut 



legS-ba-ra. 

: legr-ba-s. 
lege-ba**. 
legS--bá-wm*, 

: lege-ba-¿;'.s. 
- lege-ba-wí. 



audl-S-bS-ín 

audí-e-ba-s 

audi-c-ba-í 

audl-e-bá-ünító 

audí-e-bá-íis 

audí-e-b£-ní 



audie>ba.-tn. 

audíe-ba-s. 

audie-bá-í. 

audre>ba-wi*« 

audT<~-ba-¿/s. 

audiS-ba-íií. 



Observase en la formación de este tiempo que en los verbos que forman 
el tema de presente en a y en c, estas vocales primero se abrevian por ir de- 
lante de la ¿'de la característica temporal e-ba, y luego se contraen con la 
citada e en la vocal larga correspondiente, en esta forma: ama -f- ¿'-ba A¡- m = 
-ha-m = am-á-ba-m; mon-c -f- c-ba -f- $ s== monc-e-ba-s — mon-e-ba-s. 

Los verbos cuyo tema de presente termina en ¿ se contraen del modo si- 
guiente en este tiempo: el sufijo a-ja, pierde la paladial j; la a del sufijo pri- 
mario se atenúa en i y la del secundario en c, y entonces resulta aud-i-c-\- c- 
ba 4- imis = aud-i-c-bd-mus. 

Los verbos formados con el sufijo ja, cuando su radical termina en conso- 
nante y vo< altean en i la paladial i, se contraen de este modo: la o se atenúa 
en e, y entonces resulta: cap-i-c-f- e-ba -f- tis = cap-í-e-ba-tis. Cuando termi- 
nan la radical en ic, la paladial desaparece, y la a se atenúa en e, y entonces 
se verifica la contracción en esta forma: minu-ja == minu-á; minü-á -f- c-ba -f • 
nt — a-nt — minü-c-ba-nt. 

En los-wcmás temas en consonante la á que caracteriza el tema de presen- 
te se convierte en c, y se contrae en c con la vocal de aumento del sufijo tem- 
poral. 

El futuro imperfecto se forma añadiendo al tema de presente el sufijo 
temporal M, y á continuación las terminaciones personales en los verbos 
cuyo tema de presente termina en a y en c, en esta forma: 



ama-- 
ama-b 

ama-';' 
araa-b 

amii-bi-ní = 



amabu?íY. 



mono-bo. 
mon i-bí-«. 

in(iii:'-hT-¿. 
mone-bi-???íís. 

' <\-tÍS. 

mt>ne'-bT-n< = raoii¡h;wí. 



erboa se presenta ya contracto el tema verbal con el afijo de 
onde, y en la tercera persona del plural la i del afijo 



140 

temporal bi se atenúa en u, y en la primera del singular se convierto en o por 
pérdida de la desinencia personal m. 

En los demás verbos este tiempo se forma añadiendo al tema de presente 
la vocal modal de optativo i, mas las desinencias personales correspondien- 
tes, en esta forma: 



leg-a-i-?n 

leg-a-i-s 

leg-a-i-Z 

leg-ií-i-?m¿s 

leg-á-i-Zi's 

leg-tí-i-nt 



■ leg-a-???. 
: leg-e-s. 

leg-e-í = leg-0' 

leg-e-wziis. 

leg-e-Zi's. 
: leg-e-?ií. 



audi-a-i-rrt 

audí-a-i-s 

audi-a-i-Z 

audí-a-i-mws 

audT-a-i-Z¿s 

aud!-a-i-?zZ 



— audí-a-m. 

= audi-ó-s. 

= audí-e-Z=audi-e-Z. 

= auái-o-mus. 

= aud i- e-Zi<?. 

= audÍ-e-?iZ. 



En los verbos de tema en consonante la i característica modal de optativo 
se contrae con la del sufijo propio del tema de presente, pero la e delante de 
Z se convierte en e. En los temas en í, la vocal modal se contrae con la a, se- 
gunda del sufijo compuesto á-jd, y la a sufijo primario se atenúa en i. En unon 
y en otros admite la desinencia personal m de primera persona, y pierde en 
ella la característica modal i. 

El imperativo se forma añadiendo al tema de presente los sufijos persona- 
les propios de el imperativo en esta forma: 



ama ó amá-Zo. 

amá-Zo. 

amá-Ze 6 amá-ZoZe. 

amá-wZo. 



mone ó mone-to, 

mone-Zo. 

mone-Ze ó mone-ZoZe. 

mone-nZo. 



lega = lege ó lega-Zo 
lega-Zo = legl-Zo. 
legá-Ze 



legí-Zo. 



lega-to = legi-ío. 

legá-Ze = legT-Ze ó legá-ZoZe — legl-ZoZe. 

legá-nZo = legü-nto. 



audi ó audi-Zo. 

audi-Zo. 

audi-Ze p audi-Zoíe. 

audi-?iZo — audi-u-nZo. 



Los verbos sum, edo y/ero forman el imperativo añadiendo los sufijos per- 
sonales á la raíz. 

El presente de subjuutivo se forma añadiendo al tema de presente la vocal 
modal i para los verbos de tema en a y la modal apara los demás, de este 
modo: 



ama-i-TO 

ama-i -s 

ama-i-í 

amá-i-wms 

amá-i-íií 

amá-i-ní. 



ame-ra. 

ame-s. 

ame-Z— ame-t. 

amo-mus. 

ame-íis. 

ame-wZ. 



moue-a-m 

montl-a-s 

mone-á-Z 

mone-a-?72MS 

mone-a-Zis 

mone-a-?iZ 



= moneü-m. 
= monea-s. 
= monea-Z. 
= moneá-7?íws. 
= monea -tis. 
= moneá-nZ. 



leg-á-á-?n = lega-m. 
leg-á-á-s = legá-s. 
leg-á-á Z = lega-Z = legá-Z. 
Icg-tí-ií-mus = lega-mus. 
leg-á-á-Z¿s = lega-Zi?. 
leg-á-á-7iZ = legá-wZ. 



audí-a-m = audiá-wi. 
audl-á-fl = audíá-s. 
audí-á-Z = audíá-Z ^ audiá-f. 
audT-á-'//w¿s = audía-7??MS. 
audí-a-Z/s x= audÍa-Z¿s. 
aud!-á-?iZ = audlá-íiZ. 



141 

En los temas en a la vocal temática se abrevia delante de la modal i, y 
Luego se contrae con ella en é, que se abrevia delante de la desinencia t de la 
tercera persona del singular. En los temas ene y en i, estas vocales se abre- 
vian igualmente delante de la vocal modal a. 

En los temas en consonante la vocal modal se contrae en a con la á del 
sufijo del tema de presente, y sólo se abrevia como en las demás formas de- 
lante de la desinencia t. 

El pretériro imperfecto de subjuntivo se compone del tema verbal del 
presente, el sufijo temporal so, que sufre las modificaciones consiguientes, 
la vocal modal i de optativo y las desinencias personales, en esta forma: 



ama-sa-i-wz 

ama-sa-i-s 

amá-sa-i-í 

ama-sa-i-?nMS 

amá-sa-i-íis 

amá-sa-i-fi¿ 



ama-re-w. 
ama-re -s. 
ama-re -í. 
amá-re-wws. 
ama-ré-íi's. 
amS-rS-nt. 



mone-sa-i-TO = mone-re-w. 
mone-sa-i-s = moné-re-s. 
mone-sa-i-í = mone-re-í. 
monC'-s&- i-mus = mone-re-wus. 
mone-sa-i-¿¿s = mone-re-¿¿«. 
mone-sa-i-«í — mone-re-w¿. 



leg-a-sa-i-?n 

leg-a-sa-i-s 

leg-tt-sa-i-í 

leg-á-sa-i-?7ms 

leg-á-sa-i-íis 

L< '«-:i-sa-i-«í 



leg-e-re-w. 

leg-e-re-s. 

leg-e-re-í. 

leg-e-re-?/ttís. 

leg-e-Tv-tis. 

leg-e-re-nt. 



audi-sa-i-m — audi-re-m. 
audi-sa-i-s = audl-re-s. 
audi-sa-i-¿ = audí-re-¿. 
audí-sa-i-mws = anúí-rv-mus. 
audi-sa-i-íis = audí-re-f ¿s. 
audi-sa-i-wí = audi-re-?i¿. 



Adviértese que en los temas en consonante, la a característica del tema 
del presente se atenúa en c. En los formados con el sufijo ja , cuando la j se 
convierte en i para el tema de presente, ésta desaparece por elisión en este 
tiempo, y así se forma cap-e-re-m y no capi-e-re-m. En todas las demás formas 
de los demás verbos la característica temporal sufre las modificaciones que 
quedaron consignadas al explicar su origen. 

La primera voz del infinitivo se forma añadiendo al tema de presente el 
sufijo se, por s-ai, en el cual la s es resto del sufijo nominal sánscrito as, en 
latín lis, y la e — ai es la característica del dativo ai, y así se formaron: 

amase = ama-re : mone-se = monc-rc: leg-á-se ~ legc-re : audi-se = audi-re: 
donde es fácil ver que la vocal á, que caracteriza el tema del presente en los 
verbos de tema en consonante, se atenúa en la primera voz del infinitivo, lo 
mismo que la a del sufijo secundario del compuesto aja, y por eso resulta 
am-á-esc — amare; mon-c-c-se = mbn-e-re; aud-i-cse = aud-l-re, resultando en 
estas formas a -f- é -— a, e -f- c = i 6 i -f- e = l. 

El supino se forma añadiendo al tema de presente el sufijo tum ó tu, según 
sea activo ó pasivo, como amñ-tum, amii-tu, audl-tum audi-tu: en muchos te- 
mas en c, la clarea se atenúa en i, como en moni- tum, moni-tu, y también en 
algunos en a, como acumbi-tum, de acumbo; crepi-tum, soní-tum, veti-tum, do- 
mí-tum, plici-tum, toni-tum, de crepo, sonó, veto, demo, plico y tono, que pierden 
la primera a del Sufijo aja y debilitan en i la segunda. 

Algunos en consonante atenúan en i la á característica del tema de pre- 
sente, como ali-tum, de alo. credi-lum, de credo: bibi-tum, de bibo; posi-tum, de 
pono (posnoj, etc. <»m>s la alargan en /. y son algunos que forman el tema de 



142 

presente con el sufijo ja, como peñ-tum, de peto; arcessl-tum, de arcesso; quxsi- 
tum, dequxro; cupl-tum de cupio; tritura, de tero; lacessí-tum y facessí-tum, de 
lacesso jfacesso, y algún otro. En Jric-tum, lau-tum y lü-tum, jü-tum y sectum 
se pierde la a característica del tema del presente de /rico, lavo,' juvo y seco. 
La misma pérdida experimentan algunos verbos de tema en e, como fo-tum, 
de/oveo;tos-ticm, de torreo; doc-tum, de doceo; mix-tum, de misceo, mo-tum, de 
jwoveo; miser-tum, de misereo; ci-tum, de cíeo; cau-tum, de caveo; indul-tum, de 
indulgeo, y algún otro. De los temas en j pierden la característica del tema 
«le presente haus-tum, de haurio; amic-tum, de amicio; aper-tum , de aperio, y 
lodos los compuestos decano; sanc-tum, de sancio; sepultum, de sepelio; sar- 
tum, de sardo; ful-tum, áefulcio; singul-tum, de singultio; sal-tum, de saft'o. 
sep-túm, de sepz'o; ven-tum, de vem'o, y vinc-tum, de vincio, y algún otro. 

Los temas en consonante pierden la a característica del tema de presente: 
esta pérdida en los verbos cuya radical termina en u se compensa alargando 
esta vocal, como en tribü-tum, menos rüo, ru-tura ó rüi-tum. En los temas en 
gutural ó labial suave, ésta se refuerza delante de la t, como en lec-tum, de 
lego; nup-tum, donubo; trac-tum, de traho, etc. Algunos como contemno, como, 
demo, emo, promo y sumo, admiten unap delante de la t, como en dem-p-tum, 
cm-p-tum. Otros pierden algunas letras, como sa-tum de sero, cuyo tema de 
presente está formado por reduplicación de la raíz sá, sa-sa—.sara=: sero ; 
Cre-tum; spre-tum y stra-tum, además de la pérdida del sufijo na con que for- 
man el tema de presente, sufren metátesis de las letras radicales. 

Este, sufijo tum ó tu procede de la raíz verbal sánscrita uva, llevar d cabo, y 
se debilita ó atenúa la t en s, convirtiéndose ensum ó su eu los temas cuya ra- 
dical es una gutural precedida de las líquidas l ó r, como en mer-sum, de 
mergo; mul-sum, de mulceo; tersura, de tergo, y otros que pierden esta gutural y 
la vocal temática; y en otros que conservan la radical gutural, sobre todo los 
que forman el tema de presente con el sufijo ta, como fixum, de figo; fiuxum de 
fluo (fiugvo); nexüm de necto, etc., donde la unión de la gutural con la s da por 
resultado la x. 

También se atenúa la í en s en el supino en los verbos cuya raíz termina 
en dental, como vi-sum, de video: ton-sum, de tondeo; mis-sum, de mitto; ri- 
fum, de rideo; Ise-sum, de Isedo, etc. Eu los verbos cuyo tema de presente se 
forma con el suíijo ja, en los cuales la j se asimila á la l ó r final de la raíz, 
como en pul-sum, de pello; vul-swra de vello; cur-sum de curro; y en algunos 
verbos cuya raíz termina en labial y en nasal, como jus-sum, de jubeo ; man- 
mm, de maneo; pres-sum, de premo. 

El participio de presente se forma añadiendo al tema de presente el suíijo 
nt, y á continuación las desinencias propias de la flexión nominal, resultan- 
do así un adjetivo que se declina, como prudens; pero teniendo presente que 
los verbos de tema ení convierten en i la a del sufijo primario del compuesto 
a-ja y en ela del secundario, como aud-i-c-nt-is. Los en consonante convier- 
ten en c la a~de su correspondiente sufijo, y de éstos los que convierten en i 
la j del sufijo ja, conservan la i y también convierten en e la á del sufijo en 
e^ta forma: leg-e-nt-is. ceipi-e-nt-is. Estos verbos sufren estas mismas modi- 
ficaciones en la formación del participio pasivo y de los gerundios. 

E3 participio de pretérito se forma añadiendo al tema de presente el suíijo 



143 

-tus, -ta, -tum, yel de futuro activo, añadiendo el sufijo -turus, -tura, -turum. 
Ambos en su unión al tema de presente sufren las modificaciones propias de 
la formación del supino. 

El participio de futuro pasivo se forma añadiendo al tema de presente el 
sufijo -ndo, -nda. Los gerundios sustantivos y adjetivos no son otra cosa que 
este participio considerado como forma verbal sustantiva ó adjetiva en los 
casos genitivo, dativo, acusativo y ablativo. 



COMPOSICIÓN DEL TEMA DE PRETÉRITO Y DE LAS FORMAS 
QUE DE ÉL SE DERIVAN 

El tema de pretérito de los verbos latinos se forma de cuatro modos: 

1.° Por adición de una i característica de este tiempo y reduplicación de 
la raíz, como pe-pend-i, dependeo; vio-mord-l, de monteo; tutud-l, de tuncl-o, 
etcétera. 

2.° Por adición de la citada l característica y alargamiento de la vocal ra- 
dical, cuando es breve, en lugar de la reduplicación, como Icgl, de lég-o. 
vld-í, de vid-eo; ég-i, de ág-o, etc. 

:>.° Por adición del sufijo ui ó vi, como mon-ui, de mon-eo; ama-vi, de am-o; 
audivi, de aud-io, etc. 

4.° Por adición del sufijo si á la radical del verbo, como man-si, de man-eo; 
carp-si, de carp-o; dix i, (dic-si), de dic-o; viz-i (vig-si), deviv-o, (vigv-o), etc; 
Las dos primeras formas del .pretérito son llamadas fuertes por los gramá- 
ticos, y las dos segundas débiles. La segunda se llama también simple, y 
( ompuestas las demás. 

El sufijo ui ó vi es resto áéf)ui => ui. Vi es el mismo ui cou la u converti- 
da en consonante entre vocales. El sufijo si es resto del perfecto esi = e)si, do 
la raíz es con que forma el verbo sum sus tiempos simples. 

En la formación del tema de pretérito por reduplicación se observa ¡ 

1.° Que la consonante inicial simple no experimenta cambio alguno por 
efecto de la reduplicación, como de-di, de do; pc-pul-i, de pell-o. 

2." Que cuando la raíz empieza por .s seguida de consonante (sp, st), la ini- 
cial líquida desaparece en el segundo miembro de la reduplicación, como en 
fpo-pond-i, de sponde-o, por spó-spond-i; stc-t-i, de sto, por ste-sta-K 

'■)." La vocal radical se abrevia en la primera sílaba en los verbos en que 
dicha vocal va seguida de dos consonantes, como cu-curr-i, de carr-o\ tü-tud- 
. . de tv.n-do. 

1." La vocal a se debilita en e en la primera sílaba de la reduplicación, 
como en t-'-tig-i, de tang-o; pt -per-í, de par-io; de pe-perc-l, de párÁ-o, etc. 

I.a se, de esedo, se descompone en ai para los efectos de la reduplicación, y 
ia a de ni se atenúa en ¿f, según lo dicho anteriormente, y así se forma ce-cíd- 

Algunos pretéritos han perdido por aféresis la primera sílaba de la redu- 
plicación, i i . pól 8CÍ*-dfld-i, dvsciiid-o; tül-l, por /'-tul-i, de llao, etc. 
En la formación del pretérito por prolongación de la vocal radical, hay 
■ ibBervar que ;i vei es, cuand< en él tema de pretérito, 



144 

como cnjec-i, de fac-io; at-l, de ag-o;jéc-i, áejac-io, etc., y otras se conser- 
va, como en scand-i, de scand-o; parid-i, de pand-o; mand-i, de mand-o; lamb- 
i, de lamb-o; scab-i, de scab-o; batu-i, dcu-i, státu-i, e.av-i, lángu-i,fdv-i, pav-i, 
'ov-i; y algún otro. 

El tema de pretérito en vi ó ui es propio de verbos cuyo tema de presente 
formina en vocal, como ama-vi, dele-vi, audi-vi. En general, los verbos de 
tema en e pierden esta é, y la v se vocaliza después de consonante, como en 
moni -f- vi = mon + vi = monui. Conservan la é del tema de presente: deleo, 
00, neo, viéo, y los compuestos de pleo, como completo. Hsereo, haurio, prandeo. 
sedeo, strideo y video, tienen forma simple para el pretérito. 

Los verbos cuyo tema de presente termina en oyen i, generalmente con- 
servan en el pretérito estas vocales características del tema de presente ama- 
vi, audi-vi; pero la pierden de los en a, crepo, cubo, domo, mico, plico, seco, so- 
no, tono y veto, y salió y aperio de los en i, y así de doma-vi = dom — vi = do- 
mui; de aperio, aper-vi = aper-ui. 

Es también propia la forma de pretérito en vi ó ui, de los verbos cuya raíz 
termina en vocal naturalmente ó por efecto de la metátesis, y de los que ter- 
minan la raíz en l, m, n y r, como cre-sc-o, cre-vi, ster-no, stra-vi, mol-o, mol- 
vi, gem-o, gem-ui, gign-o, gen-ui, ser-o, ser-ui. 

Tienen el tema de pretérito en si algunos verbos cuyo tema de presente 
es en e, como algeo, ardeo, augeo, frigeo, fulgeo, jubeo, luceo, lugeo, indulgeo, 
maneo , mülceo , mulgeo , fideo , suadeo , tergeo , torqueo , turgeo y urgeo y algún 
otro; y de los de tema en i, amicio, farcio, Juicio, raudo, sardo, ssepio, sancio, 
xentio y vincio. De los verbos cuyo tema de presente es de los llamados en 
consonante, tienen esta forma de pretérito todos aquellos cuya raíz termina 
en una gutural (c, qu, g, h), como dic-o, coqu-o, allic-i-o, flec-t-o, flu-o (flug- 
vo), ung-o, trah-o. Algunos cuya raíz termina en dental, como claud-o, ced-o, 
divid-o, invad-o, Ixd-o , lud-o , mit-to, plaud-o , rad-o , rod-o y trud-o: algunos 
cuya raíz termina en labial, como nub-o, scrib-o, carp-o, rep-o, scalp-o, serp-o, 
dem-o, prem-o, prom-o, sum-o y contem-no, y además sal-io, ur-o y vel-lo; este 
último, lo mismo que sal-io y psal-lo, tienen también la forma simple. 

Meto, necto y pecto hacen en sui el tema de pretérito. 

En la formación de este tema de pretérito se obserya: 

l.° Que en los temas en consonante, la radical gutural forma con la s el 
nexo a;, como en dixi = dicsi, de dic-o; unxi = ung-si, de ung-o; coxi = coq-si, 
de coqu-o, y también en verbos de tema en vocal cuya raíz termina en gutu- 
ral, como en amixi = amic-si, de amicio; pero si se conserva la s del afijo, la 
gutural de la raíz desaparece en Tinos y otros, como en mer-si, de mer-go; spar- 
si, de spar-go; tersi, de terg-o; torsi, de torqu-eo; tur-si, de turg-eo; ur-si, de ür- 
<j-eo; mulsi, de mulc-eo, etc. 

2.° La radical dental desaparece también ante la s del afijo si, como en 
ar-si, por ard-si, de ard-eo; clau-si, por claud-si, de claud-o; mi-si, por mit-si, 
de mit-to; sen-si, por sent-si, de sent-io. 

3.° La labial radical suave se refuerza delante de la s del afijo si, como en 
nvp-si, de nub-o; scrip-si, de scrib-o. La m radical se refuerza admitiendo una. 
p entre la raíz y el afijo, como en dem-p-si, de dem-o; sum-p-si, de sum-o, ó se 
nsimila con la s del afijo, como en pres-si, de prem-o. 



145 

En hx-si desaparece la r radical de hser-eo, equivalente ás, como en hau-si, 
de haur-io. 

Del tema de pretérito se forman el pretérito perfecto y pluscuamperfecto 
de indicativo y subjuntivo, el futuro perfecto de indicativo y la segunda voz 
de infinitivo. 

El pretérito perfecto de indicativo se forma añadiendo al tema de pretérito 
las terminaciones propias de este tiempo, de esta manera: 



Sing. amjívi. 

amavl-sí¿. 

ama vi -t — amavíí. 
Plur. amaví-wwís = amavMftws. 

avañvl-stis. 

amavl-rwwí ó re = amaverwwí 
ó ama ver f . 



Sing. monui. 

monui-sM. 

monui-í = monuí£. 
Plur. monul-wtws = monuíwus. 

monul-síis. 

monul-rwní ó re = monuerunt 
ó monuére. 



Sing. légí. 

legi-síí. 

legT-í = legtt. 
Plur. legi-Twws = legírmis. 

Ivgl-stis. 

l&gi-runt ó re =le"gera7»< ó legere. 



Sing. audivl. 

audívi-síi. 

audivi-í = audivíí. 
Plur. audiví-wiws = audlvíwws. 

audivi-.«íis. 

audivi-rwní ó re = audíveruwf 
ó audivere. 



En la formación de este tiempo hay que observar que la i temática se 
atenúa en i delante de las desinencias de la tercera persona del singular y 
primera del plural, y que la tercera del plural se refuerza en e. 

El pretérito pluscuamperfecto de indicativo se forma añadiendo al tema 
de pretérito las formas personales del pretérito imperfecto de indicativo del 
verbo sum. de este modo: 



Sing. amavl-eraw. = amSverawi. 

amáví-ercts = amave>o.?. 

amavl-erai == amaveraí. 
Plur. amñvi- eramus == amftv eramíís. 

fxmñvi-eratis = amayeratis. 

Am&yl-erant = amaveremí. 



Sing. monui-era??i == monueram. 

monüí-eras = monííeras. 

monü l-crat = moninfraí. ^ 
Plur. monül-eramús = monüeráviús. 

momñ-eratis = mcmxíerátis. 

monü i -é'rant = monuerawí. 



Sing. l5gí-íí*ajM 
Íe*gí-¿ra* 

; - r'rat 
Plur. lSgi-eram,U8 
[$gi-érali8 

\C>iñ-f7rant 



3= lrg-ram. 
= \vgeras. 
= legerat. 
= l&geramw. 

— \vgcnrtix. 
= li'gcrant. 



Sing. audlvi-rrawi — audivr'rawi. 

audivi-eras — audivrVa.s. 

aTidiví-eraí = audívmzí. 
Plur. avLálvi-e'ramus = audlv cramus. 

audívl- eratis = atjdlv«ra<¿*. 

tuUllvl-erant = audivrromí. 



En la formación del pretérito pluscuamperfecto se advierte que al unirse 
■el tema de pretérito á las formas del pretérito imperfecto de sum, la íinal te- 
mática desaparece por elisión delante de la e inicial de dichas formas. 

El futuro perfecto de indicativo se compone del tema de pretérito y el fu- 
turo Imperfecto, en esta í<»rnia: 



146 



Sing. amavi-rro 

amavw ris 
amávwní 
Plur. amav \-crimus 
amavi- critis 
amavi-£f«w< 



sin?. 



pin 



legi-r>o 

legi-cris 

legl-erit 

lSgl- "rimus 

legi-eritis 

legl-crunt 



amavr/o. 

iimavn'iX 

aínaveroí. 

amavfi'OTtts. 

íxmtiv critis. 

axa&verint. 

■ rgg^rOí 

: lSgéHíli 
: l€g¿Wt. 

: legíranus. 
: legeritis. 
■■ IGgerinL 



Sing. mouín 

monfíí-cHí 
Plur. montii-eremtt* 

monüí-critis 
momñ-crunt 

Sing. audivl- ; ro 
audíví-r>¿s 
audlví-a-U 

Plur. audIvi-'T¿??íits 
audivT-rnfa's 
audívl- crunt 



monuero. 

1110)1 i i 

raonüe rit. 

monürrtmus 
monün-ítis. 

monfimní. 

audívcro. 
audñvm. 
audívmí. 
aXLd%vérirnu8 

audiv iritis, 
¡mdly crint. 



En la formación de este tiempo, lo mismo que en el anterior, la final te- 
mática se elide ante la inicial del futuro imperfecto de sum , al unirse éste 
con el tema de pretérito. 

El pretérito perfecto de subjuntivo se forma añadiendo al tema de preté- 
rito las formas del presente de subjuntivo de sum, de esta suerte: 



Sing. amavi-sim 
amavi-st's 
amavi-síí 

l'lur. amtivi-simus 
amavi-sitis 
amavl-sint 

sing. legi-sim 

legí -sis - 

legl-s/í ; 

Plur. legi-síwms : 

legí-sítiÉ = 

legl-sint : 



; amavenm 
: amaven's 
: amávení 
: amCivvrimus 
■■ amavenf/s 
- amaveráí 

lvgvrim. 

legeris. 

Ivgvrit. 

l&gQrimus. 

legvritis. 

IégéVinf. 



Sing. monuí-sim 
moniii-s¿s 
monüí-s¿¿ 

Plur. monüi-simus 
monüi-sííis 
monüi-stní 



Sing 



Plur 



audívi-SM?z 
audivi-si's 
audlvI-M'í 
au di ví-siwms 
audíyí -sitis. 
audlví-í¡m¿ 



momiw'M)!. 

monuen's. 

monüen7. 

momwrimus. 
■ monü en¿¿s. 
: monüenní. 

audjven'm. 

audivem. 

audiven'í. 

audly erimus. 

audlvenfia. 

audívérmí. 



En la formación de este tiempo se advierte que al unirse el tema de pre- 
térito á las formas del presente de subjuntivo de sum, la final temática se 
atenúa en la cantidad, pero se refuerza en el sonido; es decir, la i se trans- 
forma en r, y la s, de sim, sis, etc., se convierte en r, por hallarse entre vo- 
cales, y aun puede afirmarse que la transformación de la í en c es efecto del 
cambio de la s en r. 

El pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo está formado del tema de 
pretérito, y el pretérito imperfecto de subjuntivo del verbo sum, con aféresis 
de la e, de este modo : 



Smg. amaví -esseiw 
amaví- esses 
amáví-meí 

i '1 ur . amávlvesjmtts 
amavi-essetis 
nm-Áxl- essent 

sin?. \^gl-essem. 

legl-esses 

legl-esseí : 

Plur. \egl-essemús ■■ 

legi-essétis 

lvgl-essent. ■- 



; amaví -ssem 
: amaví-sags 
amávi-aseí 
amaví-saemiíí 
amayi-ssetis 
nmiiví-ssent 

leglssem* 
legiíse». 
Ifigisset. 
légissémus. 

tid. 
írgissent. 



Sing. monfii-(Sse?M 
monfu-easea 
monüi-esací 

Plur. momñ-essemus ■■ 
momú-essetis 
monxxi-essent. ■. 

Sing. audivi-eaaem 
audlvl-ess€s 
audivl-caaeí 

l'lur. audivl-caséwma 
audivi-tsseíis 
audíyi-essent 



momnsscm. 

monuísaes. 

monuisset. 

momnsscmus. 

monií issetis. 

mómñssent. 



audivj 

audTviaaes. 

audiviaaeí. 

audlylsscmus. 

audívlsséító. 

a.ndivi8sent. 



147 

La segunda voz do infinitivo está compuesta del tenia de pretérito, y la 
primera voz de infinitivo de sum con prótesis de la e, en esta forma: amayí- 
¿88e = amaví-sse ; monui -esse = monuisse; legí-esse = legisle ; audívl-es?e == 
audivisse. La tercera voz en activa se forma con el participio de futuro activo 
en acusativo, y la primera voz de infinitivo de tum; y la cuarta con el mismo 
participio y la segunda voz del mismo verbo. 

La pasiva de estos tiempos derivados del tema de pretérito se forma con 
el participio de pretérito, y el presente ó pretérito perfecto de indicativo 6 
subjuntivo del verbo sum para el pretérito perfecto correspondiente, de estos 
modos: La pasiva del pluscuamperfecto de indicativo ó subjuntivo se forma 
con el participio pasivo de pretérito, y el pretérito imperfecto ó pluscuam- 
perfecto de indicativo ó subjuntivo del verbo sum. El futuro perfecto forma 
la pasiva con el mismo participio, y el futuro imperfecto ó perfecto del ver- 
bo sum.. La segunda voz de infinitivo con el participio de pretérito en acusa- 
tivo y la primera ó segunda voz del verbo sustantivo latino. La tercera con el 
participio de futuro pasivo en el mismo caso y la primera voz del sustantivo 
latino. La cuarta voz con el mismo participio en acusativo, y la segunda voz 
de infinitivo de sum. 

Desde luego se observa que los tiempos llamados simples son muy pocos; 
únicamente los presentes. En los demás el verbo sustantivo auxiliar des- 
empeña un papel muy importante bajo el aspecto de característica temporal. 

La lengua castellana siguió también, como hemos visto, procedimiento 
semejante en la formación de los tiempos ardiera, ardiese y ardiere, y aun en 
ardí, ardiste, etc., y hasta llegó á valerse del auxiliar haber en formas, como 
arderé = arder -he, y ardería = arder-hia ó había, imitando en esto las formas 
v.corin domino habet nubere, de Tertuliano; Habeo etiam dicere, de Cicerón, e 
Illud a/firmare pro certo hábeo, de Tito Livio, en los cuales el latino Jiaberc 
tiene la misma fuerza y valor ideológico que el castellano haber en casará = 
casar-ha, diré .— decir-he, y afirmare «= afirmar- he. 

Del mismo modo las formas compuestas del verbo castellano he visto , hu- 
bieron encerrado, habré sabido, hayas resuelto, habías escrito, haber declara," 
'¡o, etc., tienen sus precedentes naturales en estas otras.- Clodii animum per- 
■«pectum habeo: Inclusum in curia senatum habuerunt: Quantum ex tuis litteris 
habebo cognitum: Velim ita statutum habeas: Cur in adversaras scriptum habebas: 
J'ellum habere indictum Diis, etc., de Cicerón. 

CONJUGACIÓN IRREGULA H 

CONJUGACIÓN DE LOS VERBOS IRREGULARES CASTELLANOS 

Ií;i- irregularidades del verbo castellano afectan al radica!, 
y muy contadas voces á la terminación. 
Se dividen en siete clases. 

Primera clase. Comprende los yerbos do la primera y 
nda conjugación que tienen e en la penúltima sílaba, y la 
convierten en el diptongo ie, en las tres personas del singular 
rcera de] plural del presente de indicativo y subjunti 



148 

y en la segunda del singular del futuro de imperativo, como 
gobernar^ que tiene el presente gobierno, gobiernas gobierna y 
gobiernan, etc. En todos los demás tiempos estos verbos se con- 
jugan como los regulares. 

Tienen esta irregularidad: acertar, acrecentar, adestrar, alen- 
tar, apacentar, apretar, arrendar, ascender, asentar, aserrar, aten- 
der, atravesar, aventar, calentar, cegar, cerner, cerrar, cimentar, 
comenzar, concertar, condescender, confesar, defender, desdentar, 
descender, desmelar, despernar, despertar, desterrar, empezar, en- 
cender, encomendar, enmendar, ensangrentar, entender, enterrar, 
errar, l , escarmentar, fregar, gobernar, hacendar, heder, lielar, 
hender, herrar, incensar, infernar, invernar, manifestar, mentar, 
merendar, negar, nevar, pensar, plegar, quebrar, recentar, reco- 
mendar, regar, remendar, renegar, reventar, salpimentar, sarmen- 
tar, segar, sembrar, sentar, serrar, sosegar, temblar, tender, tentar, 
trascender, trasegar, tropezar, verter, y todos sus compuestos, y 
los que tienen el mismo origen que alguno de los mencionados. 

La irregularidad de estos verbos se explica por la derivación latina; la e 
y la e, seguida de dos consonantes en latín, se conserva en castellano cuan- 
do es átona, lo mismo que el diptongo se, como en negar, de negare; tender, 
de tendere; cegar, de cacare ; pero cuando por efecto de la flexión O de la de- 
rivación se convierten en tónicas, se transforman en castellano en. el dip- 
tongo ie, como en justificación de la tonicidad que adquieren, y así de negó 
se formó niego; de tendam, tienda, y de c&ca, ciega; pero vuelve á aparecer la 
r en las formas en que es átona en latín, y así se dice negaba y no niegaba, 
de negaba(m; cegara y no ciegara, de cxca(ve)ra(m; tendía y no Hendía, de ten- 
de(b)a(m. De térra por derivación se formó tierra y de terrestre(m, terrestre de 
eselum, cielo y de cselestc(m, celeste de pe(dem pie y de pedestre(m, pedestre. 

Dada la semejanza que existe entre la e y la i, resulta también que la i 
tónica y la que precede á dos consonantes, también tónica, se convierten en 
el diptongo ie cuando en castellano permanecen tónicas, y en e cuando se 
convierten en átonas pretónicas en nuestra lengua. Así, de pilcare se formó 
plegar; dejindere, hender, convirtiéndose la i átona pretónica en e, por con- 
servar este carácter en castellano; pero en pliego, de pilco, y pliegue, de pl\- 
ve(m, la i tónica latina se convierte en el diptongo castellano tónico ie, lo 
mismo que en hiende, de finde, y hienda de finda(m. Por tanto, esta dipton- 
gación que constituye la irregularidad de estos verbos es producida por la 
•movilidad del acento tónico en la flexión de las formas indicadas. 

1 Este verbo debería decir ierro, ierras, ierre; pero como la i seguida de vocal en principio de 
palabra se convierte en la consonante análoga, dice yerro, yerras, yerre. Herrar conserva in- 
tacta la í, porque no es inicial de la palabra, y dice hierro, hierras, etc. 



149 

Segunda clase. Comprende los verbos de la primera y se- 
gunda conjugación que tienen o en la penúltima sílaba, y la 
convierten en el diptongo ue en la primera, segunda y tercera 
persona del singular, y tercera del plural del presente de 
indicativo y en las mismas formas personales del presente de 
subjuntivo y en la segunda del singular del futuro de impera- 
tivo: así en almorzar decimos almuerzo, almuerzas, almuerza y 
almuerzan, en el presente de indicativo, y almuerce, almuerces, 
almuerce y almuercen, en el de subjuntivo, y almuerza tú, en im- 
perativo. En todas las demás formas son regulares. 

Sufren este cambio en las radicales los verbos absolver, 
aclocar, acordar, acostar, agorar, almorzar, amolar, amollar, aper- 
collar, apostar, asolar, avergonzar, colar, colgar, concordar, conso- 
lar, contar, costar, degollar, demostrar, denostar, descollar, descor- 
nar, desmalojar, desollar, desvergonzarse, disolver, doler, empor- 
car, enclocar, encontrar, encorar, encordar, encorvar, engrosar, 
entortar, forzar, holgar, hollar, moler, morder, mostrar, mover, 
oler l , poblar, probar, recostar, regoldar, renovar, resollar, resol- 
ver, rodar, rogar, solar, soldar, soler, soltar, sonar, soñar, torcer, 
tostar, trocar, tronar, volar, volcar, volver, y otros compuestos 
suyos ó del mismo origen. 

En esta- el ase debe incluirse el verbo jugar, que, aunque no 
tiene o en la penúltima, sufre la misma alteración que los ver- 
bos citados, sin duda porque en su origen (jocor) tuvo la ó en 
la penúltima sílaba. 

En esta clase puede considerarse comprendido el verbo 
dormir, que sufre el cambio citado en los mismos tiempos y 
personas, y además cambia en u la o del radical en la tercera 
persona del singular y plural del pretérito perfecto de indica- 
tivo: en la primera y segunda de plural del presente de sub- 
juntivo, y en todas las de las formas ra y se del pretérito im- 
perfecto de subjuntivo, y en el futuro imperfecto del mismo 
modo y en el gerundio de presente y participio activo, y así 
dice: durmió, durmieron, durmamos, durmiera y durmiese, etc., y 

l K- rata i:i particularidad de qule ¡lando la o penúltima inicial ¡i la %•<•/. de la pa- 

labra, comienza ésta con el diptongó ue en laa formas en que es irregular, y no pudiéndose pro- 
nunciar sin aspiración este diptongo en principio de palabra, exige de rigor, una h. y asi se es- 
cribe huelo, hueles, hue e etc. 



150 

durmiere, y durmieres, etc.. durmiendo y durmiente. La misma 
irregularidad se observa en el verbo morir. 

Las anomalías que presentan estos verbos en castellano, se explican tam- 
bién por la derivación latina. Obsérvase, en efecto, que todos ellos pro- 
ceden de otros latinos que tienen una o, ó seguida de dos consonantes, la 
cual es en latín átona y pretónica. Así, de elólcrfe se formó doler, y de morderd 
morder. Esta o, mientras en castellano permanece átona, se conserva, como en 
doliera, de dol(u)era(m; mordía, de morde(b)a(m; pero en cuanto se convierte en 
tónica se refuerza en el diptongo castellano ue, como en duele, de dóle(t; 
muerda, de mord(e)a(m. Otros verbos de esta misma clase proceden de otros 
que tienen ü átona pretónica, como en agorar, de augurare, que en castellano 
se convierte en o cuando se conserva átona, como en agoraba, de auguraba(m , 
y en ue, como la o, cuando se hace tónica, como en agüero, de auguro; agüeres. 
de augures, etc. La diptougación de la o en ue obedece en estos verbos á la 
movilidad del acento en las formas de flexión. La conversión de la o en u en 
durmió, durmiera, etc., obedece á la natural debilitación que se opera en la 
vocal tónica que se transforma en átona, y á la proximidad de ésta al dip- 
tongo tónico. Durmió se formó por analogía, á menos que se suponga que 
dormivit == dormiv(i)t = dormiut — durr.iió, etc. Durmiera, procede de dormive- 
ram = elormi(v)era(m, con atenuación de la o en a, y durmiese, de dormivissem 
= dormi(v)isse(m, y elurmiere, de elormiverim = dormi(v)eri(m. 

Tercera clase. Comprende los verbos terminados en acer, 
ecev. ocer y ucir, como nacer, crecer, conocer, lucir, que admiten 
ttná z delante de la c en la primera persona del presente de in- 
dicativo, y en todas las del subjuntivo, en esta forma: 

PRESENTE de indicativo 
nazco, crezco, conozco, luzco. 

PRESENTE DE SUBJUNTIVO 

na.zca crezca conozca luzca, 

nazcas crezcas conozcas luzcas. 

nazca crezca conozca luzca, 

nazcamos crezcamos conozcamos luzcamos 

nazcáis crezcáis conozcáis luzcáis, 

nazcan crezcan conozcan luzcan. 

Cocer y sus compuestos escocer y recocer, tienen la irregula- 
ridad de los verbos de la segunda clase, y como mecer y empe- 
cer sólo convierten la c en z delante de las vocales a, o. 



151 

Los verbos hacer, yacer y placer tienen tan notables irregu- 
laridades, que merecen capítulo aparte. 

Los verbos en áucir, derivados todos de compuestos del la- 
tino ducere, convierten además la c en j en el pretérito per- 
fecto de indicativo, en las formas ra y se del pretérito im- 
perfecto de subjuntivo, y en el futuro imperfecto del mismo 
modo; y además en e y o breves las terminaciones i y ió agu- 
das de la primera y tercera persona del singular del pretérito 
perfecto de indicativo, y pierden la i inicial de la terminación 
en la tercera persona del plural de dicho tiempo, y en las de- 
más formas de subjuntivo en que cambia la c en j. Esta j en 
que se convierte la c del radical en dichos tiempos, procede ¿Le 
la x, que, en los mismos de que proceden los citados, lleva el 
verbo ducere en latín *. 

CONDUCIR 

INDICATIVO 

Pretérito perfecto. 



Yo conduje. 
Tú condujiste. 
El condujo. 



Nosotros condujimos. 
Vosotros condujisteis. 
Ellos condujeron. 



SUBJUNTIVO 

Pretérito imperfecto. 

Yo condujera y condujese. 

Tú condujeras // condujeses. 

El condujera y condujese. 

Nosotros conduje ramos // condujésemos. 

\ ' o s o t r o s c on d uj e ra i s // c ohd uj e seis. 

Ellos condujeran y condujesen. 

Fuhn-o Imperfecto. 

Y<> condujere. 

Tú condujeres. 
El condujere. 



Nosotros condujéremos. 
Vosotros condujereis. 
Ellos condujeren. 



rjafl la as, letra equivi , nuestra 



152 

La irregularidad de estos verbos se explica considerando que los verbos 
en acer, ccer y ocer, proceden casi todos de verbos que en latín forman el 
tema de presente con el sufijo en ska, como na-sc-i, cresc-ere, cogno-sc-ere. Las 
se latinas se conservaron en un principio en la derivación castellana, y en el 
siglo xvi se decía nascer, crescer, conoscer; pero más adelante la s se convirtió 
en z, cuando á la c siguen las vocales a, o y desaparece cuando á la c si- 
guen las vocales e, i. 

En los verbos en ducir compuestos en ducere, la z de produzco, produzca, 
etc., es epentética y se explica por la necesidad de conservar de algún modo 
en estas formas el sonido aspirado dental de la c en producir. La terminación 
en e breve de la primera persona del singular del pretérito perfecto se explica 
por la derivación normal de conduje de conduxi, en donde, por no cambiar el 
acento en la forma derivada castellana, no hay más alteración que el refuer- 
zo de la i final en e. En condujeron = conduxerun(t la e es larga y tónica, y las , 
vocales tónicas largas latinas no sufren variación alguna al pasar al caste- 
llano. Del mismo modo, de conduxi(t se formó condujo, sin alteración alguna 
en la acentuación, y sólo la i se reforzó en o por analogía con las mismas 
formas de otros verbos castellanos y en compensación de la pérdida de la 
t final. 

Cuaeta clase. Comprende los verbos de la segunda y 
tercera conjugación que tienen 11 ó ñ antes de la terminación, 
como tañer, ceñir, engullir, que pierden la i que en las desinen- 
cias ele la segunda y tercera conjugación precede á la e y la 
o en la tercera persona del singular y plural del pretérito 
perfecto de indicativo; y en las formas ra y se del pretérito 
imperfecto de subjuntivo, en el futuro imperfecto del mismo 
modo y en el gerundio de presente. 

EJEMPLO 
CEÑIR 

INDICATIVO 

Pretérito perfecto. 
Él ciñó. Ellos ciñeron. 

SUBJUNTIVO 

Pretérito imperfecto. 



Yo ciñera y ciñese. 
Tú ciñeras y ciñeses. 
El ciñera y ciñese. 



Nosotros ciñéramos y ciñésemos. 
Vosotros ciñerais y ciñeseis. 
Ellos ciñeran y ciñesen. 



153 



Futuro imperfecto. 



Yo ciñere. 
Tú ciñeres. 
El ciñere. 



Nosotros ciñéremos. 
Vosotros ciñereis. 
Ellos ciñeren. 



INFINITIVO 

Gerundio de presente. . '. ciñendo. 
ENGULLIR 

INDICATIVO 

Pretérito perfecto. 
Él engulló. | Ellos engulleron. 

SUBJUNTIVO 

Pretérito imperfecto. 

Yo engullera y engullese. 

Tú engulleras # engulleses. 

El engullera y engullese. 

Nosotros engulléramos y engullésemos. 

Vosotros engullerais y engulleseis. 

Ellos engulleran y engullesen. 



Futuro imperfecto. 



Yo engullere. 
Tú engulleres. 
El engullere. 



Nosotros engulléremos. 
Vosotros engullereis. 
Ellos engulleren. 



INFINITIVO 

Gerundio de presente. . . engullendo. 

La irregularidad de estos verbos consiste en que siendo, por la ley del yod 
latino, las consonantes II y ñ, en muchas ocasiones transformación de las si- 
labas li, ni átonas y seguidas de vocal, como en maravilla, de mirabilia; Espa- 
ña, de Ilispania; viña, de vinea, vulg. vinia, si en las formas de flexión citadas 
no se suprimiera la i inicial de sxis terminaciones redundaría esa vocal que 
va ya implícita en las consonantes 11 y ñ. 

Quinta clase. Comprende los verbos de la tercera conju- 
gación, que cambian en i la e penúltima de la radical, en las 

11 



154 

tres personas del singular y tercera deL plural del presente 
de indicativo, en las terceras del singular y plural del pretéri- 
to perfecto, en la segunda del singular del futuro de imperati- 
vo, en todas las del presente de subjuntivo, en las formas ra 
y se del pretérito imperfecto, en el futuro imperfecto del mis- 
mo modo y en el gerundio de presente y participio activo. 



Yo sigo. 
Tú sigues. 
El sigue. 



El siguió. 



Yo siga. 

Tú sigas. 
El siga. 



EJEMPLO 
SEGUIR 

INDICATIVO 

Presente. 

Ellos siguen. 

Pretérito perfecto. 

| Ellos siguieron. 

IMPERATIVO 

Futuro. 
Sigue tú. , 

SUBJUNTIVO 

Presente. 



Nosotros sigamos. 
Vosotros sigáis. 
Ellos sigan. 



Pretérito imperfecto. 



Yo siguiera y siguiese. 

Tú siguieras y siguieses. 

El siguiera y siguiese. 

Nosotros siguiéramos y siguiésemos. 

Vosotros siguierais y siguieseis. 

Ellos siguieran y siguiesen. 



155 



Futuro imperfecto. 



Yo siguiere. 
Tú siguieres. 
El siguiere. 



Nosotros siguiéremos. 
Vosotros siguiereis. 
Ellos siguieren. 



INFINITIVO 

Participio activo... siguiente. Gerundio de presente... siguiendo. 

Pertenecen á esta clase colegir, competir, concebir/ derretir, 
desleír, elegir, embestir, engreir ó engreírse, freir,. gemir, henchir, 
medir, pedir, regir, reir, rendir, repetir, seguir, servir, vestir y 
todos sus compuestos, como conseguir, corregir sonreír, reves- 
tir, etc., más los acabados en euir, como teñir, constreñir, etc., 
que además tienen la irregularidad de los verbos comprendi- 
dos en la cuarta clase. 

La anomalía de estos verbos se explica por el cambio del acento en las 
formas de la flexión castellana, y así la e se debilita en i cuando se convierte 
en tónica ó precede á los diptongos tónicos k y io. 

Sexta clase. Comprende los verbos irregulares de la ter- 
cera conjugación que convierten la e de la penúltima sílaba, 
en el diptongo ie en las tres personas del singular y tercera 
del plural de los presentes de indicativo y subjuntivo y en la 
segunda del singular del futuro de imperativo; y en i, en las 
terceras personas del singular y plural del pretérito perfecto 
de indicativo, en la primera y segunda del plural del presente 
de subjuntivo, en las formas ra y se del pretérito imperfecto 
de subjuntivo, en el futuro imperfecto del mismo modo y en 
el gerundio de presente: de suerte que estos verbos reúnen 
las irregularidades de los de la primera y quinta clase. 

Pertenecen á esta clase los verbos adherir, advertir, arre- 
pentirse, conferir, controvertir, convertir, deferir, diferir, digerir, 
discernir, divertir, herir) hervir, inferir, ingerir, invertir, mentir 
y su compuesto desmentir, pervertir, preferir, proferir, referir, 
requerir, sentir, y todos sus compuestos, como consentir, presen- 
tir, disentir, etc., sngerir, transferir y záherit. Nótese que la ma- 



156 

yor parte de estos verbos proceden de otros latinos compues 
tos de los verbos fero, verto y yero. 

EJEMPLO 
AD VERTIR 



Yo advierto. 
Tú adviertes. 
El advierte. 



El advirtió. 



INDICATIVO 

Frésente. 

Ellos advierten. 
Pretérito perfecto. 

I Ellos advirtieron. 



IMPERATIVO 

Futuro. 
Advierte tú. 



Yo advierta. 
Tú adviertas. 
El advierta. 



SUBJUNTIVO 



Presente. 



Nosotros advirtamos. 
Vosotros advirtáis. 
Ellos adviertan. 



Pretérito imperfecto. 



Yo advirtiera y advirtiese. 

Tú advirtieras y advirtieses. 

El advirtiera y advirtiese. 

Nosotros advirtiéramos y advirtiésemos. 

Vosotros advirtierais y advirtieseis. 

Ellos advirtieran y advirtiesen. 



Futuro imperfecto. 



Yo advirtiere. 
Tú advirtieres. 
El advirtiere. 



Nosotros advirtiéremos. 
Vosotros advirtiereis. 
Ellos advirtieren. 



157 



INFINITIVO 

Gerundio de presente. . . advirtiendo. 

Algunos, como Mrriente, extienden la irregularidad al par- 
ticipio activo. Otros, como deferente, lo tienen regular. 

La irregularidad de estos verbos obedece á los principios que dejamos 
consignados al explicar la de los verbos de la primera y quinta clase. 

Séptima clase. Coprende los verbos en uir, los cuales en 
las tres personas del singular y tercera del plural del presen- 
te, y en las terceras del singular y plural del pretérito per- 
fecto de indicativo, en la segunda del futuro de imperativo, y 
en todas las del presente de subjuntivo, en las terminaciones 
ra y se del imperfecto, y en el futuro imperfecto de subjunti- 
vo, y en el gerundio de presente y participio activo, con- 
vierten en y la i inicial de las desinencias respectivas. Sirva 
de ejemplo: 

coxcLvín 

INDICATIVO 

Presente. 

Ellos concluyen. 

Pretérito perfecto. 

| Ellos concluyeron. 

Í.MÍ'EKATIVO 

Futuro. 

Coocluye tú. 

SÜBJÜ N T I VO 

Presente. 



Yo concluyo. 
Tú concluyes. 
El concluye. 



El concluyó. 



Yo concluya. 
Tú concluyas. 
El concluya. 



Nosotros concluyamos. 
Vosotros concluyáis. 
Ellos concluyan. 



158 



Pretér ito interfecto, 



Yo concluyera y concluyese. 

Tú concluyeras y concluyeses. 

El concluyera y concluyese. 

Nosotros concluyéramos y concluyésemos 

Vosotros concluyerais y concluyeseis. 

Ellos concluyeran// concluyesen. 



Futuro imperfecto. 



Yo concluyere. 
Tú concluyeres. 
El concluyere. 



Nosotros concluyéremos. 
Vosotros concluyereis. 
Ellos concluyeren. 



Gerundio de presente. . . concluyendo. 
Participio activo concluyente. 

Algunos de estos verbos tienen una g radical que se perdió en la lengua 
clásica y que aparece vocalizada en i en el romance, como en fluir defluo = 
flu-g-vo = flu-i-o —fluyo, y los más tienen en la sílaba final una i ó e átona 
herida de consonante muda, y se romancea en y delante de la vocal que le si- 
gue en las formas citadas, como fugio = huyo; concludo, vulg. concludio = con- 
cluyo, como en ensayo, de czagiu(m; bayo, de badiu(m; hoya, de Joveatim, etc. 

Esta misma irregularidad, pero circunscrita á las terceras personas del 
singular y plural del pretérito perfecto de indicativo y á todas las correspon- 
dientes á las formas ra, -se y re de subjuntivo, y del gerundio y participio ac- 
tivo en los que lo tienen, se observa en los verbos terminados en eer y eir, 
como leer, poseer, rcir, engreír, etc. 

Examinando atentamente las irregularidades de los verbos que anteceden 
se adquiere el convencimiento de que no son hijos del capricho ó del acaso, 
sino que obedecen á principios generales de eufonía, que unas veces tienen 
su fundamento en nuestro propio idioma, y otras en la derivación latina. 

VERBOS IRREGULARES CASTELLANOS QUE TIENEN UNA 
CONJUGACIÓN ESPECIAL 

Hay en castellano otros verbos, cuyas especialísimas irre- 
gularidades hacen que no puedan ser clasificados en ninguno 
de los grupos ó clases mencionadas, y que por esta razón tie- 
nen una conjugación especial, y son: andar, asir, caber, caer y 
dar, decir, erguir, estar, hacer, ir, oir, placer, podrir ó pudrir, po- 
ner, querer, saber, salir, valer. tener, traer, venir, ver y yacer. 



159 

I 
ANDAR 

La irregularidad de este verbo consiste en haberse, al pare- 
cer, formado en el pretérito perfecto de indicativo, en Jas for- 
mas ra y se del imperfecto de subjuntivo, y en el futuro im- 
perfecto del mismo modo con la raíz verbal y el auxiliar haber 
en los citados tiempos. 

INDICATIVO 

Pretérito perfecto. 



Yo anduve. 
Tú anduviste. 
El anduvo. 



Nosotros anduvimos. 
Vosotros anduvisteis. 
Ellos anduvieron 



SUBJUNTIVO 

Pretérito imperfecto. 

Yo anduviera ó anduviese. 

Tú anduvieras ó anduyieses. 

El anduviera ó anduviese. 

Nosotros anduviéramos ó anduviésemos. 

Vosotros anduvierais ó anduvieseis. 

Ellos anduvieran ó anduviesen. 



Futuro imperfecto. 



Yoanduv; 

Tú anduvieres. 

El anduvi< 



Nosotros anduviéremos. 
Vosotros anduviereis. 
Ellos anduvieren. 



La misma irregularidad se verifica en la conjuga ción de su eOmpoéstíó 
desandar. 

La explicación qxie de estos tiempos irregulares acaba de darse no e 
todo Inadmisible y menos desde el punto do vista de la lengua castellana; 
puesto que corno de amar hé y amar hia se formaron aman* y amaría, bien pu- 
dieron andado hube, andado hubiera, andado hubiese y andado hubiere fundirse en 
una. sola palabra para los tiempos anduve, anduviera, anduviese y andv 

Entre otras, merece también consignarse como una de las Opiniones 
verosímiles, la de los que derivan este verbo del latino ambulare, que sinco- 
pado da amlare y apocopado amlar, y convirtiendo la l en d, como <•■ tqndOB, 

I ton, pero '!'■ ■■■■■ ernpoa 

< 1 Br. 1 ■ ,iu Inédita. 



160 

de ein(gu)l08, y en dejar, de laxar (e, resultó andar. Admitida esta derivación, 
para explicar las formas anduve, anduviera, etc., habría que admitirlas trans- 
formaciones siguientes: ambulavi =¿ amblauvi — amlauvi = andauvi — andove, 
arc. = anduve y así en los demás. Nótese que el perfecto hube también se dijo 
ove en el castellano antiguo. 

n 

ASIR 

Este verbo admite una g epentética entre el radical y las 
terminaciones personales en la primera persona del singular 
del presente de indicativo y en todas las del presente del 
subjuntivo. 

Presente de indicativo. 

Yo asgo. 

Presente de subjuntivo. 

Yo asga. I Nosotros asgamos. 

Tú asgas. Vosotros asgáis 

El asga. I Ellos asgan. 

La irregularidad de estas formas puede explicarse por la derivación lati- 
na. Diez supone que este verbo se deriva del latino apisci, y entonces será 
a*go = a(pi)sco(r, y asga == a(pi)sca(r.. 

III 

CABER 

Este verbo cambia la a del radical en u en el pretérito per- 
fecto de indicativo y en las terminaciones ra y se del imper- 
fecto de subjuntivo, y en el futuro imperfecto del mismo 
modo: en el presente de subjuntivo la cambia en e, y para 
conservar en él la c su sonido fuerte, se convierte en qu, como 
en la primera persona del presente de indicativo. En todos los 
citados tiempos, la b del radical se convierte en p, que es la 
correspondiente fuerte, que además se halla en el latino ca- 
pere, de do$de se deriva el verbo castellano. Por último : sufre 
una pequeña contracción en el futuro imperfecto de indicati - 



161 



vo, que dice cabré en vez de caberé, y en la forma ría del pre- 
térito imperfecto de subjuntivo, que dice cabría en vez de ca- 
berla, y convierte ene j o breves las terminaciones ijió agu- 
das de la primera y tercera persona del singular del pretérito 
perfecto de indicativo. 

INDICATIVO 

Presente. 

Yo quepo. 

Pretérito perfecto. 



Yo cupe. 
Tú cupiste. 
El cupo. 



Yo cabré. 
Tú cabrás. 
El cabrá. 



Nosotros cupimos. 
Vosotros cupisteis. 
Ellos cupieron. 



Futuro imperfecto. 



Nosotros cabremos, 
Vosotros cabréis. 
Ellos cabrán. 



SUBJUNTIVO 



Yo quepa. 
Tú quepas. 
El quepa. 



Presente. 



Nosotros quepamos. 
Vosotros quepáis. 
Ellos quepan. 



Pretérito imperfecto. 



Vo cupiera, cabría ó cupiese. 

Tú cupieras, cabrías ó cupieses. 

E] cupiera, cabría ó cupiese. 

Nosotros cupiéramos, cabríamos 6 cupiésemos. 

Vosotros cupierais, cabríais ¿cupieseis. 

Kilos cupieran, cabrían ó cupiesen. 

Futuro imperfecto. 

Vo cupiere. Nosotros cupiéreinos. 

Tú cupieres^ Vosotros cupiereis. 

Kl cupiere. Ellos cupier 

Quepo se deriva dé capto, por m< tátesia ¡o, y convertido el diptongo ai 
livaiente < larga, Be hace necesaria la qu en la escritura para con- 



Í62 

servar el sonido gutural fuerte de la c en caber y capere. Del mismo modo se 
explican 1hs formas del presente de subjuntivo quepa, quepas, etc., deriva- 
das por metátesis de capiam, capias, etc. 

El pretérito perfecto y las formas cupiera, cupiese y cupiere, proceden in- 
dudablemente de cuperc , desear, cuyo origen es igual ¡í capere, de donde Be 
formó caber. Capere significa desear, y capere coger. De modo que entre am- 
bos no hay rnás diferencia, sino que el primero significa el deseo no realiza- 
do, y el segundo el deseo realizado ó cumplido. Es indudable que ambos se 
confundieron en uno para la formación de caber. Y así resulta cupe = cup(iv)i , 
<ón la i final reforzada en e: cupiera = cupi(v)era(m; cupiese = cupi(v)isse(m = 
cupisse — cupiese, y cupiere = cupi(v)eri(m con la i final reforzada en e. 



IV 

CAER 

Este verbo y sus compuestos admiten una ¿, que forma dip- 
tongo con la a del radical, y una g, que sirve para unir la ter- 
minación personal al radical así alterado, en la primera perso- 
na del singular del presente de indicativo y en todas las del 
presente de subjuntivo. En la tercera persona del singular y 
plural del pretérito perfecto de indicativo y en las formas ra 
y se del imperfecto de subjuntivo y futuro imperfecto, del mis- 
mo modo convierte en y la i inicial de las terminaciones pro- 
pias de estos tiempos. 

INDICATIVO 

Presente. 
Yo caigo. 
Pretérito perfecto. 
E3 cayó. | Ellos cayeron. 

SUBJUNTIVO 

Presente. 



Yo caiga . 
Tú caigas. 
El caiga. 



Nosotros caigamos. 
Vosotros caigáis. 
Ellos caigan. 



163 
Pretérito imperfecto. 



Yo cayera y cayese. 
Tú cayeras y cayeses. 
El cayera y cayese. 



Nosotros cayéramos y eayésemoí 
Vosotros cayerais y cayeseis. 
Ellos cayeran y cayesen. 



Futuro imperfecto. 



Yo cayere. 
Tú cayeres. 
El cayere. 



Nosotros cayéremos. 
Vosotros cayereis. 
Ellos cayeren. 



INFINITIVO 

Gerundio. . . cayendo. 
En las demás personas y tiempos es completamente regular-. 

Este verbo se deriva del latino caderc, que pierde la d al pasar al castella- 
no. Las formas irregulares caigo, caiga, cayó, cayeron, cayera, cayese y cayere, 
dan á entender que este verbo cado, is, para los efectos de la derivación, se 
convirtió en cadeo, es ó cadio, is, y así se explican las formas arcaicas cayo,, 
caya, convirtiéndose en y la sílaba átona postónica de ó di seguida de vocal. 
La g epentética de caigo, caiga, es efecto del yod latino. Las formas cayó, ca- 
yeron, cayera, cayese y cayere se formaron también de cadio, que por ley na- 
tural y para los efectos de la derivación tomó el pretérito cadivi, y así resul- 
tó: ca(d)i(v)¿ = cai: cadiviit = cadiá — cayó: cadiverunt = cadi(v)erun{t — caye- 
ron : cadiveram = cadi(v)cra(m = cayera: cadirissevi = cadi(v)isse(m = cayese, y 
Hm = cadi(v)eri(m = cayere. O acaso son de formación castellana por 
«onversión en y de la i entre vocales, así: ra-ió - ca-yó; ca-ieron = cayeron; 
ca-iera — ca-yera; ca-iesc =. ca-yese, y ca-iere — ca-yerf. 

Y 

DAR 

La irregularidad de < i ste verbo consiste en ijue el pretérito 
l>» r>< cto de indicativo, el imperfecto de subjuntivo en las ter- 
minaciones ra y 8t , y el futuro imperfecto del mismo modo, tío 
admi personales propias de la conjugación á 

que pertem ce, sino las d*- la segunda y tercera. Prolonga ade 
mascón una y paragógica la terminación «le la primera li- 
na de si guiar del presente de indican \ o. 



U>A 



Yo di. 
Tú diste. 
El dio. 



INDICATIVO 

Presente. 
Yo doy. • 
Pretérito perfecto. 



Nosotros dimos. 
Vosotros disteis. 
Ellos dieron. 



SUBJUNTIVO 



Yo diera 6 diese. 
Tii dieras ó dieses. 
El diera ó diese. 



Pretérito imperfecto. 



Nosotros diéramos ó diésemos. 
Vosotros dierais ó dieseis. 
Ellos dieran ó diesen. 



Futuro imperfecto. 



Yo diere. 
Tú dieres. 
El diere. 

En los demát 
arular. 



Nosotros diéremos. 
Vosotros diereis. 
Ellos dieren. 



tiempos y personas es completamente re- 



Poco esfuerzo se necesita para comprender que las formas anómalas de 
este verbo son efecto de la derivación. Sólo doy añade la y epentética, que tal 
vez es el adverbio arcaico castellano, y — alli: di, diste, dimos, disteis y dieron, 
son formas derivadas por aféresis de de)di, de)disti, de)dimus, de)distis y de)de- 
runt. Dio supone la forma latina darit, transformada por metátesis en diavt, y 
por apócope de la t y vocalización de la v, en diau = dio. Diera, diese y diere 
son formas sincopadas de dc(de)ram,de(di)ssem y de(de)rim, en las cuales la é 
tónica se ha convertido en el diptongo ie. 

VI 
DECIR 



Este verbo convierte en / la e del radical en las tres perso- 
nas del singular y tercera del plural del presente, y en todo 
el pretérito perfecto y futuro imperfecto de indicativo; en la 



165 

segunda persona del singular del fujburo de imperativo, donde 
sirve á la vez de desinencia personal, y en el presente, preté- 
rito imperfecto y futuro imperfecto de subjuntivo, en el par- 
ticipio activo, gerundio de presente y participio pasivo. La c 
del radical la convierta en g en la primera persona del sin- 
gular del presente de indicativo y en todas las del de subjun- 
tivo, y en j en el pretérito perfecto de indicativo, en las for- 
nes ra y se del pretérito imperfecto y en el futuro imper- 
fecto de subjuntivo. En la primera persona del singular del 
pretérito perfecto de indicativo la desinencia i aguda se con- 
vierte en e breve, y en la tercera, la terminación ¿ó aguda en o 
breve. En la tercera persona del plural del mismo tiempo y 
en todas las correspondientes á las formas ra y se del pretérito 
imperfecto, y á las del futuro imperfecto de subjuntivo, pierde 
la i inicial de las desinencias personales. En el futuro imper- 
fecto de indicativo y forma ria del subjuntivo, la irregulari- 
dad es efecto de contracción. 





INDICATIVO 




Presente. 


Yo digo. 
Tú dices. 
El dice. 


1 

1 Ellos dicen. 




Pretérito perfecto. 


Yo dije. 
Tú di i'iste. 
El dijo. 




Nosotros dijimos. 
Vosotros dijisteis 
Ellos dijeron. 




Futuro imperfecto. 


Yo diré. 
Tú dirás. 
El dirá. 




Nosotros diremos. 
Vosotros diréis. 
Ellos dirán. 




IMPERATIVO 




Futuro ' 




Di 


tú. 



166 

S ü B .J ü NTIVO 

Presente. 



Yo diga. 
Tú digas. 
El diga. 



Nosotros digamos. 
Vosotros digáis. 
Ellos digan. 



Pretérito imperfecto. 



Yo dijera, diría // dijese. 

Tú dijeras, dirías y dijeses. 

El dijera, diría y dijese. 

Nosotros dijéramos, diríamos y dijésemos. 

Vosotros dijerais, diríais y dijeseis. 

Ellos dijeran, dirían // dijesen. 



Futuro imperfecto. 



Yo dijere. 
Tú dijeres. 
El dijere. 



Nosotros dijéremos. 
Vosotros dijereis. 
Ellos dijeren. 



INFINITIVO 



Gerundio de presente, diciendo. 

Participio activo dicente. 

Participio pasivo dicho. 

Este verbo se formó del latino dicere, apoeopado dicer; pero como la i tó- 
nica en latín se convirtió en átona en castellano, reforzó en sonido lo que 
perdía en acentuación, y se convirtió en e, como la e átona latina, que se 
convirtió en tónica en castellano, perdió en sonido lo que ganaba en acen- 
tuación; y por eso se atenuó en i, y el verbo resultó decir; pero cuando la e 
átona castellana, por efecto de la flexión, se convierte en tónica, vuelve á 
debilitarse y á convertirse en i, como en digo, digas, etc. También se conserva 
en castellano cuando precede á consonante doble, y por eso se conserva en 
dije, dijera, dijese y dijere: la g de digo, digas, diga, etc., es atenuación de la c 
del verbo latino; porque en muchos casos esta letra se convierte en g, dulci- 
ficándose al pasar al castellano, como de loco, luego; de leucá, legua; de flcus, 
higo, etc. La j procede de la x de los tiempos del verbo latino, de donde se de- 
rivan los castellanos irregulares de este verbo.- de dixi, dije; de dixeram, dije- 
ra; de dixissem, dijese; de dixerim, dijere. El futuro diré es evidentemente con- 
tracción de decir he, y diría de decir hia, en esta forma: d(ec)ir-he, d(ec)ir-(h)ia 
La ch del participio dicho, procede de la ct del participio latino dichos. 



1«7 



Lo mismo que este verbo se conjugan sus compuestos, me- 
nos en el futuro imperfecto, que dicen bendeciré, predeciré, mal- 
deciré, y en la forma ría, bendecirla, predeciría, maldeci- 
ría. Se halla también alguna vez en los clásicos maldiré, mal- 
dirá y moldiremos. Bendecir y maldecir tienen, además del 
participio pasivo regular maldecido y bendecido, el irregular 
maldito y bendito, derivados directamente de los latinos bene- 
dictus y maledidus. 

VII 
ERGUIR 

Este verbo, en las tres personas del singular y tercera del 
plural del presente, en las terceras del singular y plural del 
pretérito perfecto de indicativo, y en la segunda persona de 
singular del futuro de imperativo , y en el presente , for- 
mas ra y se del pretérito imperfecto, y en el futuro de subjun- 
tivo y en el gerundio de presente, parece que añade las termi- 
naciones personales á la raíz irg, y por tanto, presenta la misma 
irregularidad que los irregulares de la quinta clase. Además, 
en las citadas personas del presente de indicativo, futuro de v 
imperativo y en las tres del singular y tercera, del plural del 
presente de subjuntivo, admite delante de la raíz erg una y 
•eufónica. 

INDICATIVO 

Presente. 



Yo irgo ó yergo. 
Tú irgues ó ye rg n es. 
El irgue ó yergue. 



El irgí 



Vo i rga ó yerga. 
Til irgas ó yergas. 
El irga ó yerga. 



Ellos irguen ó yerguen. 
Pretérito perfecto. 

Ellos irguiei 

niPKRATTVO 

Futuro* 
Irgue ó yérgue t '■. 

srií.irxTTVo 
* Presi 

INn.si' 'illOS. 

Vo.- jáis. 

Ellos irgan ó yergan. 



168 



Pretérito imperfecto. 

Yo irguiera ó irguiese. 

Tú irguieras ó irguieses. 

El irguiera ó irguiese. 

Nosotros irgniéramos ó irguiésemos. 

Vosotros irguierais ó irguieseis. 

Ellos irguieran ó irguiesen. 



Futuro imperfecto. 



Yo irguiere. 
Tú irguieres. 
El irguiere. 



Nosotros irguiéremos. 
Vosotros irguiereis. 
Ellos irguieren. 



Gerundio de presente. . . irguiendo. 

Las irregularidades de este verbo se explican considerando que por metate- 
sis del latino erigere, se formó eriger ó eriguer y sincopado con atenuación de la. 
e final, erguir. La e es átona y va seguida de dos consonantes, y por eso cuando 
por efecto de la flexión se convierte en tónica, la acentuación hace que la 
e inicial se convierta en í ó en el diptongo ie y la i de éste, por inicial, en y 
como enyerba, de herl>a(m; yerra, de erra(t; y por eso se dice irgo ó yergo = iergo, 
irga 6 yerga = ierga. Estas formas irgiera, irgiese é irgiere, se explican de este 
modo: irguiera = erexeram =t er(e)g(s)era(m = eryera: irguiese =* erexissem — 
er(e)g(s)isse(m = eryisse: irguiere = erexerim == er(e)g(sjeri(m = eryere. La según- ' 
da e de estas formas sincopado-apocopadas eryera, eryese al convertirse en 
tónica se transforma en el diptongo ie, y por influencia de éste, la primera e 
átona se debilita en i. En la forma sincopado-apocopada eryisse, la i, por ser 
equivalente á la e, se convierte en esta vocal y luego en el diptongo ie, por 
cuya influencia se convierte en i la e átona de la primera sílaba. Por la mis- 
ma razón se dice irguió é irguieron y no erguió y erguieron. 

VIII 

ESTAR 

Este verbo convierte en agudas las terminaciones breves 
que por su conjugación le corresponden en las tres personas 
del singular y segunda y tercera del plural de los presentes de 
indicativo y subjuntivo, y en la segunda del singular y plu- 
ral del futuro de imperativo. En la primera del singular del 
presente de indicativo añade, como dar, una y paragógica. Ade- 



169 

más, en el pretérito perfecto de indicativo, y en las formas ra 
y se del pretérito imperfecto, y en el futuro imperfecto de sub- 
juntivo, conserva, como andar, la misma forma, compuesta con 
el auxiliar haber. 



Yo estoy. 
Tú estás. 
EL está. 



INDICATIVO 

Presente. 



Vosotros estáis. 
Ellos están. 



Yo estuve. 
Tú estuviste. 
El estuvo. 



Pretérito perfecto. 



Nosotros estuvimos. 
Vosotros estuvisteis. 
Ellos estuvieron. 



Está tú. 



IMPERATIVO 

Futuro. 

I Estad vosotros. 



Yo esté. 
Tú estés. 
El esté. 



SUBJUNTIVO 

Presente. 



Vosotros estéis. 
Ellos estén. 

Pretérito imperfecto. . 

Yo estuviera ó estuviese. 

Tú estuvieras 6 estuvieses. 

El estuviera ó estuviese. 

Nosotros estuviéramos 6 estuviésemos. 

Vosotros estuvierais- ó estuvieseis. 

Ellos estuvieran ó estuviesen. 



Futuro imperfecto. 



Yo estuviere. 
Tú estuvieres. 
El estuviere. 



Nosotros estuviéremos. 
Vosotros estuviereis. 
Ellos estuvieren. 



Aunque os fácil suponer, lo mismo que en andar, q\ie las formas estuve, es- 
tuviera, estuviese y estuviere, son formas compuestas de estado hube, estado ftu- 

12 



170 

Mera, estado hubiese y estado hubiere, sin embargo, tal vez se derivan de otras 
formas que suponen para el latino star¿ el pretérito stavi, que habría sufrido 
entonces atenuación de la a en o, como en el arcaico estove, y después en u en 
estuve. Con la misma atenuación, de staveram, stavissem y staverim, pudieron 
formarse estuviera, estuviese y estuviere. Estoy es una simple prolongación de 
sto con el adverbio arcaico y. Estás, está, etc., y esté, estés, etc., son las mismas 
formas latinas stas, stat, etc., stem, stes, etc., sin cambio alguno en la posición 
del acento tónico. Todas las formas de este verbo son prótesis de sus corres- 
pondientes del verbo latino. Esta prótesis es muy frecuente en la derivación 
castellana de palabras que en latín comienzan con se, sm, sp y st, como en 
escribir, de scriber(e; esmeralda, de smaragdu(m; espejo, de speculu(m; estipendio, 
de stipendiv{m. 

IX 
HACER 

Este verbo presenta notables irregularidades, que no tie- 
nen explicación sino apelando al latino faceré, de donde se 
deriva. Eti la primera persona del singular del presente de 
indicativo y en todas las del singular y plural del presente de 
subjuntivo convierte la c radical en g. En el pretérito perfecto 
de indicativo, en las terminaciones ra y se del imperfecto, y 
en el futuro de subjuntivo, cambia la a del radical en i, y en 
el participio pasivo en e. El futuro imperfecto de indicativo y 
la terminación ría del pretérito imperfecto de subjuntivo pier- 
den la sílaba ce del presente de infinitivo ha(ce)r al unir á esta 
forma el auxiliar haber. La segunda persona del singular del 
futuro de imperativo es forma apocopada, en la cual la c se 
convierte en z, como en la tercera persona del singular del pre- 
térito perfecto de indicativo, para conservar su sonido dental 
aspirado. Por último: en el participio pasivo convierte en ch 
las letras id de la terminación regular. 

INDICATIVO 

Presente. 

Yo hago. 

Pretérito perfecto. 



Yo hice. 
Tú hiciste. 
El hizo. 



Nosotros hicimos. 
Vosotros hicisteis. 
Ellos hicieron. 



171 



F id uro imperfecto. 



Yo haré. 
Tú harás. 
El hará. 



Nosotros haremos. 
Vosotros haréis. 
Ellos harán. 



IMPERATIVO 

F ut u ro. 

Haz tú. 

SUBJUNTIVO 

Presente. 

Yo haga. I Nosotros hagamos. 

Tú hagas. Vosotros hagáis. 

El haga. ' Ellos hagan. 

Pretérito imperfecto. 

Yo hiciera , haría é hiciese. 

Tú hicieras, harías é hicieses. 

El hiciera, haría é hiciese. 

Nosotros hiciéramos, haríamos é hiciésemos. 

Vosotros hicierais, haríais é hicieseis. 

Ellos hicieran, harían é hiciesen. 



Futuro imperfecto. 



Yo hiciere. 
Tú hicieres. 
El hiciere. 



Nosotros hiciéremos. 
Vosotros hiciereis. 
Ellos hicieren. 



INFINITIVO 

Participio pasivo. . . hecho. 

Según queda dicho, este verbo procede del latino faceré, que al pasar al 
castellano suavizó la aspirada / convirtiéndola en h. La g gutural dulce de 
hago, haga, hagas, procede de la gutural fuerte c, que, al pasar al castellano, 
en muchos casos se suaviza. De modo que pueden establecerse las igualda- 
des siguientes: hago = fac(i)o: haga — fac(i)a(m. Las formas hice, hiciera, hicie- 
se é hiciere, proceden del pretérito latino feci, que por metátesis se convirtió 
en fice, y suavizada la aspiración de la/ resultó hice. La forma hizo, conserva, 
como hice, la posición del acento en la palabra latina, y toma la termina- 
< -i.'in breve por aualogía, lo mismo que dijo, vino y otros. Las formas haré y 
lutria son compuestas de hac{e)v-he, ha(r)er-hia. La persona haz del imperativo 



172 

es apócope de hace por face; y la ch de hecho, procede de la ct defactus. Estas 
dos letras, al pasar al castellano, se convierten en ch, como de pectus, pecho-, 
de lectus, lecho; de dictus, dicho, etc. Conjúganse como él sus compuestos des- 
hacer, contrahacer, etc. En satisfacer aparece la/ del latino faceré y se conser- 
va en todas las formas del verbo. 

X 

IB 

Este verbo admite tres raíces para su formación. Los pre- 
sentes de indicativo y subjuntivo, y segunda persona del sin- 
gular del futuro de imperativo, pareoen formados de un tema 
verbal, que podría ser en castellano vaer ó vader. El pretérito 
perfecto de indicativo, las formas ra y se del pretérito im- 
perfecto y el futuro imperfecto de subjuntivo, parecen de 
otro tema verbal, que podría ser fuir. El pretérito imperfecto, 
futuro imperfecto de indicativo, la segunda persona del plural 
del futuro de imperativo y la forma ría del pretérito imperfec- 
to de subjuntivo, el gerundio de presente y participio pasivo, 
son las únicas formas propias del tema verbal ir. El pretérito 
imperfecto de indicativo es el mismo ibam del latino iré. 

INDICATIVO 

Presente. 



Yo voy. 
Tú vas. 
El va. 



Nosotros vamos. 
Vosotros vais. 
Ellos van. 



Yo iba. 
Tú ibas. 
El iba. 



Pretérito imperfecto. 



Nosotros íbamos. 
Vosotros ibais. 
Ellos iban. 



Pretérito perfecto. 



Yo fui. Nosotros fuimos. 

Tú fuiste. Vosotros fuisteis. 

El fué. Ellos fueron. 

Futuro imperfecto. 

Yo iré. Nosotros iremos. 

Tú irás. • Vosotros iréis. 
El irá. Ellos irán. 



173 

IMPERATIVO 

Futuro. 

Ve tú. 

Id vosotros. 

SUB 3 r N T I vo 

Presente. 

Yo vaya. Nosotros vayamos. 

Tú vayas. Vosotros vayáis. 

El vaya. Ellos vayan. 

Pretérito imperfecto. 

Yo fuera, iría y fuese. 

Tú fueras, irías // fueses. 

El fuera, iría y fuese. 

Nosotros fuéramos, iríamos y fuésemos. 

Vosotros fuerais, iríais y fueseis. 

Ellos fueran, irían //fuesen. 

Futuro imperfecto. 

Yo fuere. 



Tú fueres. 
El fuere. 



Nosotros fuéremos. 
Vosotros fuereis. 
Ellos fueren. 



INFINITIVO 

Presente. . . ir. 

Gerundio de presente, yendo. 
Participio pasivo ido. 

Como .queda dicho, este verbo se forma del tema vaer, derivado del latino 
ra(d)er(e = ir, en los presentes de indicativo y subjuntivo, y en la segunda 
persona del singular del futuro de imperativo. Del tema vaer, en la primera 
persona del presente de indicativo, se formaría vao, que se contrae en vo, y 
añadiendo por eufonía la y paragógica que admiten en esta forma personal 
otros verbos, resulta voy; las demás personas se forman del radical va, del 
tema vaer, de este modo: vaes, contracto vas: vae í , apocopado va; vaemos, va- 
éis y raen, que por contracción se han convertido en vamos, vais, van. Del 
mismo modo, añadiendo al radical va la terminación c del imperativo, resulta 
vac, contracto ve. Estas formas equivalen á sus correspondientes latinas: así, 

i Bu >-l romancero ie\ Otó¡ vi. te Lee: 

La Carta C tm 



174 

vado = v(ad)o = voy. vadts = va(di)s vas: vadit = va(dit) = va : vadimus = va(di)- 
mus = vamos-, vaditis — va(dit)is = vais: vadunt = va(du)n(t = van: vade = v(ad)e 
= ve. El presente de subjuntivo no es contracto; piérdela d de vadam, vadas r 
etc., y admite por eufonía una y epentética entre la terminación y el radical: 
así, añadiendo al radical las terminaciones a, as a, amos, etc., resultaría vaa, 
vaas, vaa, que necesariamente deberían contraerse, y entonces se confundirían 
con el presente de indicativo; por eso, sin duda, el natural sentido que pre- 
side á la formación de las lenguas admitió una y epentética, que, sirviendo de 
enlace entre el radical y la desinencia, evitara á la vez la absorción de ésta 
por aquél, y resultó vaya, vayas, etc. También podría suponerse para este 
tiempo una forma vulgar vádiam, vádias, vádiat, vadiúmus, etc.. donde la síla- 
ba di átona y seguida de vocal se romanceó en y en vaya, vayas, vaya y vayan, 
admitiende por analogía la misma transformación en vayamos y vayáis, á pe- 
sar de ser tónica la citada sílaba en vadiamus y vadia(t)is. El pretérito perfec- 
to de indicativo procede» como hemos dicho, de otro tema verbal, fuir, que 
debe su origen al latino anticuado fuo, derivado igualmente del griego cpíxo, 
empezar, nacer: todas las formas de este tiempo son regulares, admitido el 
tema verbal fuir, menos las terceras personas del singular y plural: la del 
singular convierte la terminación ió en c, y la del plural, que debería ser 
fuieron, se contrae en fueron. De este mismo tema, y también contractas, se 
derivan las formas ra y se del pretérito imperfecto, y re del futuro imperfecto 
de subjuntivo, que deberían ser fuiera, fuiese y fuiere, y contractas resultan 
fuera, fuese y fuere. Lae formas iré é iría se componen como las de los verbos 
regulares del citado tema ir, de ir ~f- he, ir + Ida, etc., de suerte que son per- 
fectamente regulares. El gerundio yendo convierte en consonante la i del ra- 
dical, por ser inicial y verificarse la contracción de dos ies en iiendo, como 
sería la forma regular. La misma contracción se verifica en el participio ido, 
sólo que aquí, como á la i sigue consonante, permanece vocal. Ya hemos di- 
cho que el imperfecto de indicativo es el mismo tiempo ibam del latino iré. 

XI 

OÍR 

Este verbo admite una g epentética para unir la termina- 
ción al radical en la primera persona del singular del presen- 
te de indicativo y en todas las del subjuntivo. La segunda y 
tercera persona del singular y tercera del plural del presente 
de indicativo, y las terminaciones ra y se del pretérito imper- 
fecto de subjuntivo, el futuro imperfecto del mismo modo, y 
el gerundio de presente y participio activo, convierten la i en 
su equivalente y, porque se halla entre dos vocales y forma 
diptongo con la siguiente; cuando esta circunstancia no se ve- 
rifica, como en oís, oía, oiría, se conserva la i. 



175 



INDICATIVO 



Yo oigo. 
Tú oyes. 
El oye. 



El oyó. 



Yo oiga. 
Tú oigas. 
El oiga. 



Yo oyera y oyese. 
Tú oyeras y oyeses. 
El oyera y oyese. 



Yo oyere. 
Tú oyeres. 
El oyere. 



Presente. 



Ellos oyen. 

IMPERATIVO 

Futuro. 

Oye tú. 

Pretérito perfecto. 

| Ellos oyeron. 

SUBJUNTIVO 

Presente. 

Nosotros'oigamos, 
Vosotros oigáis. 
Ellos oigan. 



Pretérito imperfecto. 



Nosotros oyéramos y oyésemos. 
Vosotros oyerais y oyeseis. 
Ellos oyeran y oyesen. 



Futuro imperfecto. 



Nosotros oyéremos. 
Vosotros oyereis. 
Ellos oyeren. 



INFINITIVO 



Gerundio del presente, oyendo. 
Participio activo. . . . oyente. 

Lo mismo que él se conjugan sus compuestos. 

Este verbo se formo de audire, apoeopado audir, conviniendo el diptongo 
au en o, odir, y perdiendo por síncopa la d, oir. La forma arcaica oyó demues* 



176 

tra que cu este verbo, como en otros derivados, la sílaba di átona seguida de 
vocal se couvierte en y en castellano. En el presente de indicativo y subjun- 
tivo la g de oigo, oiga, es efecto del yod latino. En las formas oyes, oye, oyen, 
la y es epentética, á menos que se las suponga romanceadas de las corres- 
pondientes de futuro audies, audie(t, audienft, y se admita otra de imperativo 
audie donde la sílaba di átona seguida de vocal se convierta eny. De igual 
manera resulta aúdivit — audiv(ü = odiu=^oyó, convirtiéndose, para evitar el 
hiato, la silaba di en y, lo mismo que en oyeron, oyera, oyese , oyere, oyendo y 
oyente, que se formaron de este modo: de audiverunt = audi(v)erun)t = oyeron; 
de audiveram=audi(v)cra(m—audiera(m— oyera; de audivis8em = audi(v)isse(m^ 
cm<Xii8se(m=oyese; de audiverim = audi(v)eri(m—audieri(m— oyere; de audiendo— 
oyendo, y de audiente(m = oyente. Pero teniendo en cuenta que en estas formas 
la sílaba di es tónica, parece mas natural suponerlas de formación castellana 
en esta forma: o -f- ió = oyó; o -J- ieron = oyeron; o -f- iera — oyera , etc., con- 
yirtiendo en y la i entre vocales. 

XII 

PLACER 

Este verbo, como simplemente irregular , pertenece á los 
de tercera clase. Como impersonal, merece especial mención la 
irregularidad que le caracteriza. He aquí su conjugación como 
impersonal: 

INDICATIVO 

Pretérito perfecto. 
Plugo. } "Pluguieron. 

SUBJUNTIVO 

Presente. 

PLega ó plegué. * 

Pretérito imperfecto. 

Pluguiera ó pluguiese. 

Futuro imperfecto. 

Pluguiere. 

i Ea el Quijote se lee praiya. 



177 

Derivase este verbo del latino placet, y de placuü y placuerunt formáronse 
indudablemente plugo y pluguieron, como de placeat con metátesis de la e 
plaecat, resulto plega, 6 terminado en e, plegué. Pluguiera y pluguiese se for- 
maron de placuerat yplacuisset, y pluguiere de placuerit. La a de placer, por 
atenuación, se convierte en u, y la e se atenúa también, convirtiéndose en la 
dulce g del misino órgano. 

XIII 
PODER 

Este verbo, además de tener en su conjugación la irregula- 
ridad característica de los verbos de la segunda clase, con- 
vierte por atenuación la o radical en U en el pretérito perfecto 
de indicativo, en las terminaciones ra y se del pretérito imper- 
fecto de subjuntivo, en el futuro imperfecto del mismo modo, 
en el gerundio de presente y participio activo. En el futuro im- 
perfecto de indicativo y en la forma ría del pretérito imper- 
fecto de subjuntivo pierde la e de la sílaba final del presente 
de infinitivo y la sustituye con una d eufónica al unir á esta 
forma el auxiliar haber. En la primera persona del pretérito 
perfecto de indicativo toma la terminación e breve, en vez de í 
aguda que le corresponde, y en vez de la terminación ió, 
diptongo agudo, toma o breve para la tercera persona del 
singular. 



INDICATIVO 



Yo puedo. 

Tú pued< 

El puede. Ellos pueden. 

Pretérito perfecto. 

Yo pude. Nosotros pudimos. 

Tú pudiste. Vosotros pudisteis. 

El pudo. Ellos pudieron. 

Futuro imperfecto. 

ío podré. Nosotros podremos 



Tú podrás 
El podrá 



Vosotros podréis. 

Kilos podrán. 



178 

IMPERATIVO 

Futuro. 
Puede tú. 

SUBJUNTIVO 

Presente. 



Yo pueda. 
Tú puedas 
El pueda. 



Ellos puedan. 
Pretérito imperfecto. 

Yo pudiera, podría y pudiese. 

Tú pudieras, podrías y pudieses. 

El pudiera, podría y pudiese. 

Nosotros pudiéramos, podríamos y pudiésemos. 

Vosotros pudierais, podríais y pudieseis. 

Ellos pudieran, podrían y pudiesen. 

Futuro imperfecto. 

Yo pudiere. ¡ Nosotros pudiéremos. 

Tú pudieres. Vosotros pudiereis. 

El pudiere. I Ellos pudieren. 

INFINITIVO 

Gerundio de presente, pudiendo. 
Participio activo pudiente. 

Las formas irregulares de este verbo provienen de las del verbo latino 
possum por derivación normal, convirtiendo la o tónica en ue, y atenuando 
en d la t que en el verbo latino possum = potsum no aparece en ciertas formas; 
así resulta de possum = potsum = pot(s)u(m = puedo; de potes = puedes, etc.; de 
possun = potsunt = pot(s)un(t = pueden; de poteram == pote(r)a{m = potea =■ po- 
día; de possim no resulta pueda, que fuera de la anomalía clasificada en los 
verbos de la segunda clase de irregulares, se forma de un modo regular. De 
potui, por atracción pouti; ó si no se admite la atracción, por atenuación y 
síncopa put(u)i = pude, y lo mismo de potueram = put(u)era(m =■ pudiera; de 
potuissem = put(u)isse(m = pudiese, y de potuerim = put(u)eri(m == pudiere; de- 
potente(m = pudiente, y por analogía pudiendo. 



• 179 
XIV 
PODRIR ó PUDRIR 

Este verbo tiene la particularidad de usarse indistinta- 
mente con la u y la en el radical; pero se prefiere el uso de 
la u en las tres personas del singular y tercera del plural del 
presente de indicativo, en la segunda del singular del futuro 
de imperativo, en todas las del presente de subjuntivo, en las 
formas ra y se del pretérito imperfecto, y en el futuro im- 
perfecto de subjuntivo, y en el gerundio de presente: en el 
participio pasivo se prefiere la o: en las demás formas es indi- 
ferente el uso de la o ó de la u. Como él se conjuga su com- 
puesto repodrir ó repudrir. 

La irregularidad de este verbo se explica teniendo en cuenta que procede 
del latino putrére, y que refuerza en o la u primitiva en las formas indicadas. 

XV 

PONER 

Este verbo presenta notables irregularidades. En la prime- 
ra persona del singular del presente de indicativo, y en todas 
las del subjuntivo, admite una g epentética para unir la desi- 
nencia al radical. En el pretérito perfecto, terminaciones ra y 
se del pretérito imperfecto, y el futuro imperfecto de subjun- 
tivo, convierte el radical en p>us. En el futuro imperfecto de 
indicativo, y en la forma ría del pretérito imperfecto de 
subjuntivo, pierde la e de la sílaba final del presente de infini- 
tivo, y la sustituye con una d eufónica al unir á esta forma el 
auxiliar haber. Además, el pretérito perfecto hace ene y o bre- 
ves las terminaciones i y ió largas de la primera y tercera per- 
sona del singular. La segunda persona del futuro de imperati- 
vo suprime por apócope la terminación. El participio pasivo 
convierte en ue la o de] radical, en esta forma: puesto. 

INDICATIVO 

Presente. 
Yo pongo. 



ISO 



Pretérito perfecto. 



Yo puso. 
Tú pusiste. 
El puso. 



Yo pondré. 
Tú pondrás. 
El pondrá. 



Nosotros pusimos. 
Vosotros pusisteis. 
Ellos pusieron. 



Futuro imperfecto. 



Nosotros pondremos. 
Vosotros pondréis. 
Ellos pondrán. 



IMPERATIVO 

Futuro, 

Pon tú. 

SUBJUNTIVO 

Presente. 



Yo ponga. 
Tú pongas. 
El ponga. 



Nosotros pongamos. 
Vosotros pongáis. 
Ellos pongan. 



Pretérito imperfecto. 



Yo pusiera, pondría y pusiese. 

Tú pusieras, pondrías y pusieses. 

El pusiera, pondría y pusiese. 

Nosotros pusiéramos, pondríamos y ^ pusiésemos. 

Vosotros pusierais, pondríais y pusieseis. 

Ellos pusieran, pondrían y pusiesen. 



Futuro imperfecto. 



Yo pusiere. 
Tú pusieres. 
El pusiere. 



Nosotros pusiéremos. 
Vosotros pusiereis. 
Ellos pusieren. 



INFINITIVO 

Participio pasivo. . . . puesto. 

Este verbotiene los dos participios activos ponente y po- 
niente, que se han convertido en adjetivos de significación 



181 

distinta, como el magistrado ponente y el sol poniente: los cuales 
se sustantivan con frecuencia, como nombrar á uno ponente y 
mirar al poniente. 

Las irregularidades de este verbo castellano se explican atendiendo á su 
origen. Derívase del latino pono por posno. Las formas por go, ponga, suponen 
las vulgares ponió, poniam, donde la i es átona, y para evitar el hiato se con- 
vierte en g por la ley del yod latino. Lo mismo acontece con oigo, salgo, valgo, 
vengo, tengo, pongo, etc. Las formas ptese, pusiera, etc.,proceden de sus corres- 
pondientes latinas por metátesis de la u característica de pretérito, en esta 
forma: posui = pousi — puse: posneram — pous-era(m= pusiera: postiis8em=pous- 
isse(m =pusiese: posuerim — pous-eri(m = pusiere. Las formas pondré y pondría, 
quedan ya explicadas. En el participio puesto se convierto en el diptongo ue 
la o tónica de po-s(í)tu(m, según ley de la derivación hispano-latina. Pon ee 
forma apocopada de pon{e. 

XVI 

QUERER 

Este verbo tiene la irregularidad de los verbos de la prime- 
ra clase, y además, por atenuación, convierte las e y r del ra- 
dical en i y s respectivamente en el pretérito perfecto de in- 
dicativo, en las terminaciones ra y se del pretérito imperfecto, 
y en el futuro imperfecto de subjuntivo. En el futuro imper- 
fecto de indicativo y en la terminación ría del pretérito im- 
perfecto de subjuntivo, pierde la e de la sílaba final del pre- 
sente de infinitivo quer(e)r, resultando doble la r: así, en vez 
de quereré, quererla, dice querré, querría. En el pretérito per- 
fecto de indicativo hace en e y o breves las terminaciones de 
la primera y tercera persona del singular, que deberían ser 
agudas en i y en ió respectivamente. 



INDICATIVO 
Presente. 



Yo quiero. 
Tú quieres. 
El quiere. 



Yo quise. 
Tú quisiste. 
El quiso. 



E líos quieren. 
Pretérito perfecto. 

Nosotros quisimos. 
Vosotros quisisteis. 
Ellos quisieron. 



182 



Yo querré. 
Tú querrás. 
El querrá. 



Futuro imperfecto. 

Nosotros querremos. 
Vosotros querréis. 
Ellos querrán. 



IMPERATIVO 

Futuro. 
Quiere tú. 

SUBJUNTIVO 

Presente. 



Yo quiera. 
Tú quieras 
El quiera. 



Ellos quieran. 
Pretérito perfecto. 



Yo quisiera, querría y quisiese. 

Tú quisieras, querrías y quisieses. 

El quisiera, querría y quisiese. 

Nosotros quisiéramos querríamos y quisiésemos. 

Vosotros quisierais, querríais y quisieseis. 

Ellos quisieran, querrían y quisiesen. 



Futuro imperfecto. 



Yo quisiere. 
Tú quisieres. 
El quisiere. 



Nosotros quisiéremos. 
Vosotros quisiereis. 
Ellos quisieren. 



Procede este verbo del latino quserere. Teniendo en cuenta que en la deri- 
vación hispano-latina, es, según las circunstancias, el diptongo se = e ó ie ó i, 
se explican las mutaciones sufridas por la primera e radical de querer en que- 
ría = qusere(b)a(m: quiero = qusero: quisse == qusesi(v)i. Las formas en que la r se 
convierte en s se explican por sus correspondientes latinas, así: qusesiveram 
= qusesi(v)era(m = quisiera: qusesivissem = qusesi(v)isse(vx = quisiese: qusesiverim 
= qusesi(v)eri(m = quisiere. En quise y quiso = qusesivit = qusesiuit = qusesiu(it = 
quiso, el acento tónico latino no conserva en castellano la misma posición, 
y esto explica la transformación de se en i. Las formas querré y querría quedan 
ya explicadas. El adjetivo quisto, verdadero participio de este verbo, es for- 
ma sincopada de quses(i)tus. 



183 



XVII 
SABER 



Este verbo convierte la b radical en p en el pretérito per- 
fecto de indicativo, y en el presente, en las formas ra y se del 
pretérito imperfecto y en el futuro imperfecto de subjuntivo. 
La a del radical se cambia también en e en el presente de sub- 
juntivo, y en u en el pretérito perfecto de indicativo, y en las 
formas ra y se del pretérito imperfecto, y en el futuro imper- 
fecto de subjuntivo. El futuro imperfecto de indicativo, y for- 
ma ría del pretérito imperfecto de subjuntivo, pierden la e de 
la sílaba final del presente de infinitivo al unirse á esta forma 
el auxiliar haber. Respecto á las terminaciones, la primera per- 
sona de singular del presente de indicativo, que siguiendo la 
ley general debería ser sobo, se convierte en sé: además, el pre- 
térito perfecto termina en e breve la primera persona del sin- 
gular, que debería terminar en i aguda, y en o breve la tercera 
de singular, que debería terminar en el diptongo ió agudo. 

INDICATIVO 

Presente. 

Yo sé. 

Pretérito perfecto. 



Yo supe. 

Tú supiste. 
El supo. 



Yo sabré. 
Tú sabrás. 
El sabrá. 



Y<> sepa. 
Tú sepas. 
El sepa, i 



Nosotros supimos. 
Vosotros supisteis. 
Ellos supieron. 



Futuro imperfecto. 



Nosotros sabremos. 
Vosotros sabréis. 
Ellos sabrán. 



SUBJUNTIVO 

Presente. 



Nosotros sopamos. 

Vosotros sopáis. 
Ellos sepan. 



184 

/ 'rclérito imperfecto. 

Yo supiera, sabría y supiese. 

Tú supieras, sabrías y supieses. 

El supiera, sabría y supiese. 

Nosotros supiéramos, sabríamos y supiésemos. 

Vosotros supierais, sabríais y supieseis. 

Ellos supieran, sabrían y supiesen. 

Futuro imperfecto. 

Yo supiere. Nosotros supiéremos. 

Tú supieres. Vosotros supiereis. 

El supiere. I Ellos supieren. 

Este verbo se deriva del latino sapere, que al pasar al castellano ha con- 
vertido por atenuación la labial fuerte p en su dulce correspondiente &; pero 
reaparece, lap de sii origen en las formas indicadas. Sé procede de sapio por 
síncopa y apócope, en esta forma: sapio = sa'p)i(p = sai = se. El proceso de 
las demás formas verbales se explica también por la atracción de la a sobre 
a i y la u, de esta suerte.- sapiam = saipa(rn = sepa: sapuisti = saupisti — sopiste 
ó supisti: sapueram — saiipera(m = sopiera ó supiera: sapuissem t== saupisse(m = 
sopiese ó supiese: sapuerim = sauperi{m — sopiere ó supiere. En las formas supe = 
sapui = saupi, y supo =- sapuit = saupit, no varió la posición del acento tóni- 
co de la palabra latina, y por analogía tomó la desinencia o en supo. Las for- 
mas sabré y sarria quedan ya explicadas. 

XVIII 

SALIR y VALER 

Estos verbos, lo mismo que poner, tener y algunos otros, 
admiten en la primera persona del presente de indicativo y 
en todas las del subjuntivo, una g epentética para unir al radi- 
cal las desinencias personales. Ambos en el futuro imperfecto 
de indicativo y en la forma ría de subjuntivo pierden la vocal 
final del presente de infinitivo, y en su lugar, lo mismo que 
poner, admiten por eufonía una d epentética al unir á esta for- 
ma el auxiliar haber. Salir, además, tiene apocopada la segunda 
persona del futuro de imperativo. En las demás formas son 
completamente regalares. 

INDICATIVO 

: Presente. 
Yo salgo —valgo. 



Yo saldré — valdré. 
Tú saldrás — valdrás. 
El saldrá— valdrá. 



185 

Futuro imperfecto. 



Nosotros saldremos — valdremos. 
Vosotros saldréis — valdréis. 
Ellos saldrán — valdrán. 



Yo salga — valga. 
Tú salgas — valgas. 
El salga — valga. 



IMPERATIVO 

Futuro. 
Sal tú. 

SUBJUNTIVO 

Presente. 



Nosotros salgamos — valgamos. 
Vosotros salgáis — valgáis. 
Ellos salgan — valgan. 



Pretérito imperfecto. 



Yo saldría — valdría. 
Tú saldrías — valdrías. 
El saldría— valdría. 



Nosotros saldríamos— valdríamos. 
Vosotros saldríais — valdríais, 
Ellos saldrían — valdrían. 



Lo mismo se conjugan sus compuestos. 

Las irregularidades de estos verbos son las mismas que las de iguale» 
formas del verbo poner, que quedan ya explicadas. 

XIX 



TENER 

Este verbo, lo mismo que salir, venir y otros, admite en la 
primera persona del presente de indicativo, y en todas las del 
de subjuntivo, una g epentética para unir la desinencia al ra- 
dical : el pretérito perfecto de indicativo y las formas ra 
y se del pretérito imperfecto, y el futuro imperfecto de sub- 
juntivo, se considera]] generalmente como formas compuestas 
de tenido hube, tenido hubiera, tenido hubiese y tenido hubiere; 
además, en la segunda y torcera persona del singular y terce- 
ra del plural del presente de indicativo, tiene la irregularidad 

13 



\m 



de tos verbos de la primera clase; el futuro imperfecto de in- 
dioativp y el pretérito imperfecto de .subjuntivo ea la forma 
ría, pierden la e final del presente de infinitivo, y en su lugar 
admiten una d eufónica al unir á esta forma el auxiliar haber; 
y así, en vez de tenré, tenría, se dice tendré, tendría; la segunda 
persona del futuro de imperativo pierde la terminación por 
apócope. 

INDICATIVO 



Yo tengo. 
Tú tienes. 
El tiene. 



Yo tuve. 
Tú tuviste. 
El tuvo. 



Yo tendré. 
Tú tendrás. 
Él tendrá. 



Presente. 



1 Ellos tienen. 
Pretérito perfecto. 

Nosotros tuvimos. 

¡ Vosotros tuvisteis. 
Ellos tuvieron. 

Futuro imperfecto. 

Nosotros tendremos. 
Vosotros tendréis. 
Ellos tendrán. 

IMPERATIVO 

Futuro. 

Ten tú. 

SUBJUNTIVO 



Presente. 



Yo tenga. 
Tú tengas. 
El tenga. 



Nosotros tengamos. 
Vosotros tengáis. 
Ellos tengan. 



Pretérito imperfecto. 



Yo tuviera, tendría y tuviese. 

Tú tuvieras, tendrías y tuvieses. 

El tuviera, tendría y tuviese. 

Nosotros tuviéramos, tendríamos y tuviésemos. 

Vosotros tuvierais, tendríais y tuvieseis. 

Ellos tuvieran, tendrían y tuviesen. 



187 
F>rt»ro imperfecto^ 



Yo tuviere. 
Tu tuvieres. 
El tuviere. 



Nosotros tuviéremos. 
Vosotros tuviereis. 
Ellos tuvieren. 



Como este verbo se conjugan sus compuestos. 

L¡is formas tengo, de teneo, y tenga, de tenea(m, son resultado natural de la 
influencia del yod latino. 

Las formas tuve, tuviera y tuviese se consideran generalmente compuestas 
del radical y las correspondientes formas del auxiliar haber; pero si esto pue- 
de admitirse en los verbos andar y estar, aun sin tener en cuenta las podero- 
sas razones aducidas en contra, respecto de tener es inadmisible, puesto que 
de la raíz de este verbo sólo queda la inicial t en las citadas formas. Diez 
Clasifica este verbo entre los que forman el pretérito por atracción; pero en- 
tonces queda sin explicar la v de tuve, tuviera, etc. Tal vez estas formas se 
derivan de las correspondientes latinas con pérdida de la n radical, atenua- 
ción de la e en u y conversión de la tí característica del pretérito latino en la 
consonante v por hallarse entre vocales, y entonces resultaría; tenui — te(n)ui 
— tevi = tuve: tenueram = te{n)uera{m = tetera — tuviera: tenuissem = ten(n)uisse{m 
= tevisse — tuviese, y tenuerim = te(n)ueri(m = teveri = tuviere. La forma ar- 
caica tove parece confirmar esta hipótesis, y es en realidad una forma inter- 
mediaria para llegar á la atenuación definitiva de la e en u en ture. Tanto tuve 
como furo conservan la posición que en la palabra latina tiene el acento tó- 
nico, y la terminación o breve de tuvo se formó indudablemente por analogía 
como las de hubo, vino, dijo, etc. 

XX 

TRAER 

verbo convierte en el diptongo ai la a del radical, y 
idmite una <? epentética en la primera persona del singular del 
presente de indicativo, y en todas las del de subjuntivo. En el 
pretérito perfecto de indicativo admite una j, que se con- 
serva en las formas ra y Sí? del pretérito imperfecto y en el 
fcuturo imperfecto de subjuntivo. La primera y tercera perso 
II singular del pretérito perfecto de indicativo cambian 
en e, o breves la i } ¡ó agudas que por su conjugación les co~ 
rresponden. En las demás formas y tiempos se ;ij«ist;i á las 
jugacióu regular. 

I M »IC.VTLVO 

ÍO traigo. 



188 



Pretérito perfecto. 



Yo traje. 
Tú trajiste. 
El trajo. 



Yo traiga. 
Tú traigas. 
El traiga. 



Nosotros trajimos. 
Vosotrostrajisteis. 
Ellos trajeron. 



SUBJUNTIVO 



Presente. 



Nosotros traigamos. 
Vosotros traigáis. 
Ellos traigan. 



Pretérito imperfecto. 



Yo trajera y trajese. 
Tú trajeras y trajeses. 
El trajera y trajese. 



Yo trajere. 
Tú trajeres. 
El trajere. 



Nosotros trajéramos y trajésemos. 
Vosotros trajerais «/trajeseis. 
El] os trajeran y trajesen. 

Futuro imperfecto. 

Nosotros trajéremos. 
Vosotros trajereis. 
Ellos trajeren. 

Este verbo se deriva del latino trahere: pierde la h en castellano en unos 
tiempos, y en otros la refuerza convirtiéndola en g suave. Las formas anti- 
cuadas trago y tragamos demuestran que la conversión de la a radical en el 
diptongo ai se debe al período clásico de nuestra lengua: de suerte que traho 
— traigo y traha(m = traiga; la j de las formas traje, trajera, trajese y trajere 
procede de la x de las formas traxi, traxeram, traxissem y traxerim. Las anti- 
cuadas truje, trujeron, etc., prueban que no es tan rara en la derivación hispa- 
no-latina la atenuación de a en u, que puede admitirse en anduve y estuve. 

XXI 

VENIR 



Este verbo admite una g eufónica, que en la primera per- 
sona del singular del presente de indicativo y en todas las del 
de subjuntivo sirve para unir la desinencia al radical. El pre- 
térito perfecto de indicativo convierte en i la e del radical, y 
en e y o breves las ijió agudas que por su conjugación corres- 
ponden á la primera y tercera persona del singular de dicho 
tiempo; la misma i en que cambia en el pretérito la e del radi- 



189 

cal, se conserva en las formas ra y se del pretérito imperfecto 
y en el futuro imperfecto de subjuntivo, en el gerundio de pre- 
sente y participio activo. En el futuro imperfecto de indicativo 
y en la forma ría del pretérito imperfecto de subjuntivo, pier- 
de la i de la sílaba final del presente de infinitivo, y en su lu- 
gar admite una d eufónica al unir á esta forma ej. auxiliar ha- 
ber. El futuro de imperativo tiene apocopada la segunda per- 
sona del singular. Por último: este verbo tiene aiemás la 
irregularidad de los verbos de la sexta clkse en la segunda y 
tercera persona del singular y tercera del plural del presente 
de indicativo. 

INDICATIVO 

Presente. 

Yo vengo. 
Tú vienes. 
El viene. Ellos vienen. 

Pretérito perfecto. 

Y r o vine. I Nosotros vinimos. 

Tú viniste. \ Vosotros vinisteis. 
El vino. I Ellos vinieron. 

Futurt) imperfecto. 

Yo vendré. Nosotros vendremos. 

Tú vendrás. ■ Vosotros vendréis. 
El vendrá. I Ellos vendrán. 

IMPERATIVO 

F u t a r o . 
Ven tú. 

SUBJUNTIVO 

Presente. 



Yo ve 

Tú vengas. 

El venga. 



Nosotros vengamos. 
Vosotros vengáis. 
Kilos vengan, 



190 

Pretérito imperfecto. 

Yo viniera, vendría y viniese. 

Tú vinieras, vendrías// vinieses. 

El viniera, vendría y viniese. 

Nosotros viniéramos, vendríamos /y viniésemos. 

Vosotros vinierais, vendríais // vinieseis. 

Ellos vinieran, vendrían y viniesen. 



Futuro imperfecto. 



Yo viniere. 
Tú vinieres. 
El viniere. 



Nosotros viniéremos. 
Vosotros viniereis. 
Ellos vinieren. ' 



INFINITIVO 



Gerundio de presente, viniendo. 
Participio activo. . . . viniente. 

Como él se conjugan sus compuestos. 

La g epentética de vengo, venga, tiene la misma explicación que se dio para 
iguales formas délos verbos poner, tener, salir, valer, oír, etc., y por tanto, es 
resultado de la influencia del yod latino. La e de veni se atenuó en i al pasai 
al castellano, debido sin duda este fenómeno á encontrarse la é latina segui- 
da de una nasal. La pronunciación de la nasal produce siempre una depresión 
ó descenso del paladar, que, como natural consecuencia, estrecha el conducto 
vocal, y la e pronunciada en tales condiciones resulta menos llena, llegando 
hasta atenuarse en i. Las terminaciones e y o breves de la primera y tercer» 
persona del singular del pretérito perfecto son efecto de haber conservado 
en la palabra castellana el acento tónico la posición que tenía en la palabra 
latina. Las demás formas se explican de este modo: venerara = venera(m = vi- 
niera; venissem = venisse(m == viniese; venerira = veneri(m= viniere. Vendré y ven- 
dría se forman añadiendo á la raíz el auxiliar haber con una d epentética, que 
fonéticamente facilita esta unión, poniendo de manifiesto, como la g en 
ven-g-o y ven-g-a, los límites de la raíz y de la de la desinencia personal. Ven 
es apócope de ven(i. 

XXII 
VER 

Este verbo, cuyo tema antiguamente fué veer i , que toda- 

1 Corno lo prueban estas palabras que tomamos del Fuero Juzgo: «Porque la voluntad delecto- 
Nft 'ellos fíe el freno de ía servidumbre alargado, quieren seer cguales con sus sennores.n V 
del P. Granada: ..Échalos (los ojos) adelante, y ree un espacio de infinita perpetuidad que U 
esperando. » {Üuia de Pecadores, 1, 24.) 



191 

vía se conserva en el compuesto proveer, no altera la e del ra- 
dical antiguo en la primera persona del singular del presente 
y en todas las del pretérito imperfecto de indicativo, y en las 
del presente de subjuntivo. El participio visto toma su forma 
del latino visus. En todas las demás formas y tiempos, el ra- 
dical de este verbo es la v. 



Yo veía * , 
Tú veías. 
El veía. 



Yo vea). 

Tú veas. 
El v. 



INDICATIVO 

Presevu. 

Yo veo. 

Pretérito imperfecto . 



Nosotros velamoi 
Vosotros veíais. 
Ellos veían. 



SUBJUNTIVO 

Presente. 



Nosotros veamos. 
Vosotros veáis. 
Ellos vean. 



INFINITIVO 

Participio pasivo visto. 

Conjúganse como él sus compuestos. 

Este verbo se deriva del latino vi(d)er(e con la d sincopada y con refuerzo 
de la t en e y contracción de las dos ee resultantes.- así video = vi(<í)eo — tm o 
veo: vides— vi(d)e8=:vees = ves, etc.; videam = vi(d)ea(m = veea = vea, En «<<« 
no se verifica esa contracción: la¿ radical latina, por ser átona, se refuerza en 
e, y la e característica del tema de presente, por ser tónica, se debilita, en i, y 
iisí resulto videbam — vi(d)e(b)a(m - veía. 

1 Bi también la forma regulai n atrae 

• • non de (¡imiluso: 

ul.os eábelloti '!"■ viau 

• ..11 : I 

eomo mi 

¿adonde están? i 



192 

XXIII 

YACER 

Este verbo, además de presentar la irregularidad de los 
verbos comprendidos en la tercera clase, puede cambiar lacen 
g, y suprimir la z que admite delante de Ja c en la primera 
persona del singular del presente de indicativo y en todas las 
del de subjuntivo. La segunda persona del singular del fu- 
turo de imperativo puede suprimir la desinencia personal por 
apócope. 

INDICATIVO 

Presente. 
Yo yazco, yazgo ó yago. 

IMPERATIVO 

Futuro. 

Yace ó yaz tú. 

SUBJUNTIVO 

Presente. 

Yo yazca, yazga ó yaga. 

Tú yazcas, yazgas ó yagas. 

El yazca, yazga ó yaga. 

Nosotros yazcamos, yazgamos ó yagamos. 

Vosotros yazcáis, yazgáis ó yagáis. 

Ellos yazcan, yazgan ó yagan. 

Este verbo se deriva del latino jacere, y termina en castellano en acer; tie- 
ne, por tanto, la irregularidad propia de los comprendidos en la tercera clase, 
pero suaviza además la gutural c fuerte en su homorgámca suave g en las 
formas citadas. 

Una observación haremos para concluir, y es que, examina- 
das atentamente las irregularidades del verbo castellano, se 
comprende fácilmente que todas ó la mayor parte consisten en 
la semejanza que guardan con el verbo latino, semejanza que 
no se limita á las formas, y que trasciende en general á la for- 



193 

uiación de los tiempos en la conjugación. En los verbos más 
irregulares es donde se ve más clara la influencia del pretérito 
de indicativo sobre las formas ra y se y el futuro imperfecto 
de subjuntivo, que, á pesar de su significación, tienen forma 
de verdaderos pretéritos. Esta influencia recuerda la del pre- 
térito perfecto de indicativo del verbo latino, del cual se for- 
man los demás pretéritos y futuros perfectos. 

XXIV 

Verbos defectivos é impersonales. 

Son verbos defectivos los que han caído en desuso en algu- 
nos de sus tiempos y formas personales. Éstos son muy conta- 
dos en castellano. 

El verbo pacer no suele usarse en las primeras personas de 
singular y plural del presente de indicativo. 

El verbo abolir no se usa sino en las formas cuya termina- 
ción personal es i, como abolí, ó comienza con esta letra, como 
abolía, abolieron, aboliera, etc. Lo propio sucede con arrecirse, 
aterirse, aguerrir, blandir , empedernir , garttntir ! y algún otro. 

El uso no ha autorizado las personas primera y segunda 
leí presente de subjuntivo del verbo cocer. 

Placer, en el sentido de permitir, consentir, sólo se usa en 
Las formas irregulares que dejamos mencionadas. Atañer no 
tiene uso frecuente más que en las terceras personas de singu- 
lar y plural del presente de indicativo. 

Concernir sólo tiene las terceras personas de singular y 
plural del presente y pretérito imperfecto de indicativo y pre- 
sente de subjuntivo, el gerundio de presente y el participio 
activo. 

A}>l//r, ■)• se asa más frecuentemente en las terceras personas 
del singular y plural del presente y pretérito imperfecto de in- 
dicativo, y muy raras v«r,es en otra cualquiera de sus formas. 
r tiene todas las personas del presente y pretérito im- 
perfecto de indicativo: para vez se usa en el pretérito perfecto, 
íomo h> sea en Las formas compuestas he solido, has solido, etc. 

'ifti.w Lis iVirniHs iaugitadag j rigu 
las uaa<l.' 



194 
! i< : demás tiempos son muy poco usados. El presente de infini- 
tivo no se usa más que para enunciar el tema de este verbo y e! 
participio pasivo para la formación de los tiempos compuestos. 

Los verbos en oar ofrecen dificultad para pronunciarlos 
en la primera persona del singular del presente y tercera del 
pretérito perfecto de indicativo. Es duro y malsonante, en efec- 
to, decir loo y loó, incoo é incoó, y siempre que sea posible 
sin que padezca la claridad en la expresión del pensamiento, 
deberá evitarse el uso de estas formas. Algunos otros verbos 
hay en que no es fácil fijar los tiempos de que carecen. El uso 
que de las formas de estos verbos hacen doctos escritores es la 
única regla á que debemos atenernos. 

Son impersonales los verbos defectivos que por su especia 1 
condición sólo se asan en las terceras personas del singular, y 
son todos los que significan suceso, contingencia, etc., ó la 
acción de los fenómenos naturales, y son: acontecer, acaecer, 
suceder, alborear, amanecer, anochecer, escarchar, granizar, helar, 
llover, lloviznar, nevar, relampaguear, tronar, ventear y ventiscar. 

Los verbos anochecer y amanecer se usan algunas veces como 
personales; v. gr.: anochecemos, y no amanecemos; pero enton- 
ces cambian la significación que como impersonales tienen. 

Otros verbos hay que, sin serlo, se usan como impersonales 
en las terceras personas del singular y plural, y son: decir* 
contar, parecer, importar, convenir, haber, hacer y algún otro; 
v. gr.: Se dice, dícese ó dicen que habrá guerra. Parece que estáis 
descuidados. Importa saber quién eres. Conviene decirlo claro. Hay 
que apartarse del peligro. Hace tiempo que vivo retirado. Y, en 
general, se pueden usar casi todos los verbos en sentido im- 
personal, como cuando decimos: Gritan, allá lejos. Se oye llorar 
aquí cerca. Se teme que el fuego se extienda, etc. 

CONJUGACIÓN DE LOS VERBOS IRREGULARES LATINOS 

En latín no pueden clasificarse los verbos irregulares, por- 
que sólo guardan entre sí cierta uniformidad aquellos cuya 
anomalía se deriva de la formación de los radicales del preté- 
rito y supino. Trataremos ahora de los verbos que presentan 
especiales irregularidades, y después, de los que las presentan 
más generales. 



195 



Uno de los verbos más irregulares de la lengua latina es 
el verbo sustantivo, cuyas anomalías quedan explicadas. Todos 
sus compuestos se conjugan como él, menos possum y prosum. 

El verbo possum se conjuga del modo siguiente: 



Yo puedo. 

Sing. possum. 

potes. 

potest. 
Plur. possumus. 

potestis. 

possunt. 

PRETKRITO IMPERFECTO 

Yo podía. 

Sing. poteram. 

poteras. 

poterat. 
Plur. poteram us. 

poteratis. 

poterant. 

PRETÉRITO PERFECTO 

Yo pude, he podido ó hube podido. 

Sing. potui. 

potuisti. 

potuit. 
Plur. potuimus. 

potuisti 8. 

potuerant ó potuere. 



INDICATIVO 

PRETKRITO PLUSCUAMPERFECTO 

Yo había podido. 

Sing. potueram. 

potueras. 

potuerat. 
Plur. potueranius. 

potueratis. 

potuerant. 

FUTURO IMPERFECTO 

Yo podré. 
Sing. potero. 



poten*, 
poterit. 
Plur. poterimus. 
poteritis. 
poíerunt. 

FUTURO PERFECTO 

Yo habré podido. 

Sing. )>otuero. 

potueris. 

potuérit. 
V\ur. potuerimus. 

potueritis. 

potuerint. 



m;nte 
Yo pueda. 



Sing. poseim. 

pos-i-. 

possit. 
Plur. possímue. 
possitis. 
possint 



SUBJUNTIVO 

PRETKRITO IMPERFECTO 

Yo pudiera, podría j pudiete. 

Sing. possem. 

posases. 

posset. 
Plur, possemus, 

possetis. 

possent. 



PRETÉRITO PERFECTO 

Yo haya podido. 

Sing. potuerini. 

potueris. 

potuerit. 
Plur. potuerinms. 

potueritis. 

potuerint. 



196 

PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 

Yo hubiera, habría y hubiese 
podido. 

Siug. potuissem. 

potuisses. 

potuisset. 
Plur. potuissemus. 

potuissetis. 

potuissent. 

INFINITIVO 



Presentes y pretéritos imperfectos. 
Poder, que puedo, que podía, que pueda, etc. = posse. 

BEOUNDA VOZ 

Pretéritos perfectos y pluscuamperfectos. 

Haber podido, que pude, que habla -podido, que haya podido, etc. = 

potril sse. 

Las anomalías que aun respecto del simple sum presenta este verbo, se ex- 
plican teniendo en cuenta que se compone del adjetivo anticuado potis, e, y 
el verbo sustantivo latino. 

El adjetivo potis, pote, no ha desaparecido por completo de la lengua lati- 
da; se conserva todavía en los compuestos compos, impos, prxpos, en divipotes, 
de lección dudosa, y enpossideo y en possum, en los cuales del adjetivo potis 
sólo entra la raíz pot. 

En possum, la raíz pot, por asimilación progresiva, convierte la t en s en las 
formas del verbo sustantivo que comienzan con esta letra, y así resulta pos- 
mm=pot-\- sum: possim — pot -\- sirn. El pretérito imperfecto de subjuntivo se 
forma añadiendo á la raíz pot la característica temporal correspondiente sa 
y la modal i, y así resulta pot-sa-i-m=pot-se-ú — possem. El presente de in- 
finitivo ó primera voz se forma añadiendo á la raíz pot el correspondiente 
sufijo se, así resulta pot-se = posse. 

En las formas del verbo sustantivo que comienzan con / porque proceden 
de la raíz/ií, ésta pierde después de la fuerte dental t la inicial/, resultando 
por consiguiente potui == pot -\-f)ui: potueram—pot -\-J)ueram: potuero —pot -f- 
J)uero: potuerim — pot -\-fjuerim: potuissem = pot -\-f)uissem. 

En las formas que comienzan por vocal, los dos miembros componentes 
conservan íntegros sus elementos, menos en possem, posse, en esta forma: po- 
teram = pot -f- eram: potero —pot -f- ero. 

Este verbo carece de imperativo. 

Además de las indicadas, se encuentron las formas siguientes de possum. 
En Planto potessim, que equivale á potis -f- sim y potesse =pot -f- esse; en Luci- 



197 

lio potesset = pot -\- esset. Segán Diómedes, también se dijo potissit por potis-\- 
sit, y Fabreti cita esta forma con referencia al senadoconsulto de las Baca- 
nales. Algunos admiten en Plauto las formas potissum=po tis-{-8um = po?- 
sum, y potessunt = potes -\- sunt=possunt. Carisio admite las formas de impe- 
rativo poteste=pot -f este; potesto=pot -}- esto-, potestote = pot -f- estote ypossunto 
= pot-\-sunto. En una inscripción del año 616 de la fundación de Roma se lee 
potesto. En Plauto se encuentran también las formas arcaicas de presente de 
subjuntivo possiem, possies, possiet. 

También se leen las formas pasivas potestur en Lucrecio, Pacuvio y Cua- 
drigario y poteratur en Celio Antípatro. Scauro admite la forma possitur, que 
también se lee en una inscripción; en Quinto Claudio Cuadrigario se lee 
asimismo possetur, según Nonio; y Diómedes afirma que possuntur es forma 
anticuada de possum. 

El verbo prosum se conjuga del modo siguiente: 



PRETENTE 

Yo aprovecho. 

Sing. prosum. 
proeles! 

prodest. 
Plur. prosumus. 
prodestis. 
prosunt. 

PRETÉRITO IMPERFECTO 



INDICATIVO 

PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 



Yo habla aprovechado. 

Sing. profueram. 

profueras. 

profuerat. 
Plur. profueramus. 

profueratis. 

profuerant. 

FUTURO IMPERFECTO 



Yo aprovechaba. 

Sing. proderam. 

proderas. 

proderat. 
Piar, proderamus. 

proderatis. 

proderant. 

PRETÉRITO PERFECTO 

Yo aproveché, he aprovechado 
ó hube aprovechado. 

Sing. pro fu i. 

profuisti. 

pro fui t. 
Plur. profuimuB. 

prof'uistis. 

profuerant (5 profuere. 



Yo aprovecharé. 

Sing. prodero. 

proderis. 

proderit. 
Plur. proderimus. 

proderitis. 

proderunt. 

FUTURO PERFECTO 

Yo habré aprovechado. 



Sing. profuero. 

profueris. 

profuerit. 
Plur. profuerimus. 

profueritis. 

profuerint. 



198 

IMPERATIVO 

PRESENTE Y V U T U R O 

Aprovecha tú. 



Síng. prodes ó prodesto tu. 

prodesto ílle. 
Plur. prodeste ó prodestote vos. 

prosunto illi. 



SUBJUNTIVO 



Yo aproveche. 

Sing. prosim. 

prosis. 

prosit. 
Plur. prosimus. 

prositis. 

prosiut. 

PRETÉRITO IMPERFECTO 

Yo aprovechara, aprovecharla 
y aprovechase. 

Síng. prodesseni. 

prodesses. 

prodesset. 
Plur. prodes semus. 

prodes setis. 

prodessent. 



PRETÉRITO PERFECTO . 

Yo haya aprovechado. 

Sing. profuerim. 

proiueris. 

profuerit. 
Plur. profuerim us. 

profueritis. 

profueritit. 

PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 

Yo hubiera, habría y hubiese 
aprovechado 

Sing. profuissem. 

profuisses. 

profuisset. 
Plur. profuissemus. 

profuissetis. 

profuissent. 



INFINITIVO 



PRIMERA VOZ 

Presentes y pretéritos imperfectos 
Que aprovecho, que aprovechaba , que aproveche, efcc, — prodesse. 

SEGUNDA VOZ 

Pretéritos perfectos y pluscuamperfectos. 

Que aproveché, que he aprovechado, que había aprovechado, etc. == 

profuisse. 



199 



TERCERA VOZ 

Futuro imperfecto, formas ra y ría de subjuntivo y tiempos con le 

Que aprovecharé, que aprovechara ó aprovecharla; que he ó había 
de aprovechar = profuturum, am,um esse. 

CUARTA VOZ 

Futuro perfecto, romances hubiera y habría de subjuntivo y tiempos con 
de y haber. 

Que habré, que hubiera ó habría, que he ó había de haber aprove- 
chado = profuturum, am, uní, faisse. 

PARTICIPIO DE FUTURO ACTIVO 

El que aprovechará) ha de aprovechar y habiendo de aprovechar = 
profuturas, a, um. 

Este verbo se compone de la preposición pro y mira, y su irregularidad 
consiste en admitir una d entre la preposición y el verbo en todas las formas 
en que éste comienza con vocal. 

En los escritores de la baja latinidad, como la Vulgata, San Cipriano y 
San Agustín, se encuentran formas como estas: prodeest y prodeerit, por pro- 
d*il y proderit. También se lee en la Vulgata nonfuit prodc iWk, por non pro- 
fuit iUi.t. 

CONJUGACIÓN DEL IRREGULAR FíO, fl£, fíer?, = Svr deslio. 

Este verbo en los tiempos simples se conjuga así: 

INDICATIVO 



PRESENTE 

Yo soy hecho. 
Sino;, fio. 

es. 

Plur. tímus. 

atis. 

fiunt. 

PRETÉRITO IMPERFECTO 

>'•> era hecho. 

Sing. fiebam. 
fiebas. 



tiebat. 
i' 1 Bebamos. 
ftebatis. 
riebant. 

FUTURO IMPERFECTO 

Yo seré hecho. 

Sing. : un. 

riet. 
Piar. íiemus. 
notis. 
mt. 



200 



Sé tú hecho. 

Sing. fi ó fito tu. 
fito ille. 



IMPEBATIVÜ. 



Sed vosotros hechos 

Plur. fite ó fitote vos. 
fiunto illi. 



SUBJUNTIVO. 



PRESENTE 

Yo sea hecho. 

Sing. liam. 

fias. 

fiat. 
Plur. íiamus. 

fiatis. 

fiant. 



PRETÉRITO IMPERFECTO 

Yo fuera, sería y fuese hedió. 

Sing. fierem. 

fieres. 

fieret. 
Plur. fieremus. 

fieretis. 

iierent. 



INFINITIVO. 

PRIMERA VOZ 

Ser hecho = fieri. 

Este verbo forma la pasiva de fació, is, ere, féci, factum, y 
por eso en los tiempos compuestos se conjuga con el participio 
de pretérito f actas, a, um, y el verbo sustantivo en el tiempo 
correspondiente: así, el pretérito perfecto ie indicativo será: 
Yo fui, he sido ó hule sido hecho = Ego factus, a, um sum ó fui: 
el pretérito pluscuamperfecto del mismo modo, será: Tú habías 
sido hecho — Tu factus, a, um eras ó fueras, y así los demás. 

En el imperativo es muy poco usado. 

La raíz de este verbo esfiófu y el tema fí-iá ófü-iá. De la raíz/w y el te- 
ma fü-ia sale la forma /ore y el participio futurus, a, úm del verbo sustantivo, 
y el imperfecto de subjuntivo /orera, /ores, Joret,forent. 

Parece que este verbo, que por su naturaleza es esencialmente sustantivo, 
como lo demuestran las citadas formas que de él tomó el verbo sum y el im- 
perfecto anticuado (mejor aoristo) efuam, del cual se formó el sufijo e-ba, que 
caracteriza los pretéritos imperfectos de indicativo de la conjugación regu- 
lar latina, tuvo alguna vez forma pasiva: en efecto, Prisciano cita, con refe- 
rencia á Catón, las formas fltur y fiebantur; en la Vulgata Itálica y en Boecio 
se halla también el participio fiendus, y aun se encuentran algunas formas 
activas: así en los Annales de Enio se leeflere en vez de fieri, forma que Gelio 



201 

censura en Levio, poeta lírico contemporáneo de Varrón y Lucrecio. Dióme- 
des admite también el participio de presente fients, entis, y por último, y como 
demostración de la independencia de este verbo respecto del activo Jacio, 
conviene recordar las formas pasivas de este último, como facitur, que Nonio 
atribuye á Kigidio Figulo, yfaciatur, que se lee en Prisciano y Petronio. 

conjugación del verbo irregular fero^, fers, ferré, Mi 
latum= llevar. 

INDICATIVO 

Presente. 



ACTIVA 

Yo llevo. 



Sing. fero. 

íers. 

fert. 
Plur. fe rimú s. 

fertis. 

ferunt. 



PASIVA 

Yo soy llevado, 

Sing. feror. 

ferris ó ferré. 

fertur. 
Plur. ferimur. 

feriinini. 

feruntur. 



IMPERATIVO 

Presente y futuro. 



ACTIVA 

Lleva tú. 

Sing. íer 6 ferto tu. 

ferto ille. 
Plur. ferte ó ferto te vos. 

fe r unto i Mi. 



Sé tú llevado. 

Sing. ferré ó fertor tu. 

fertor ille. 
Plur. ferimini vo?. 

feruntor i]] i. 



SUBJUNTIVO 

Pretérito imperfecto. 



Yo llevara, llevaría y llevase. 

Sing. ferrem. 

férrea. 

ferret. 
Plur. ferremue. 

ferretis. 

ferrent. 



Yo fuera, sería y fuese llevado. 

Sing. ferrer. 

ferreris ó ferrere. 

ferretur. 
Plur. ferremur. 

ferreminii 

fe rr en tur. 

14 



802 

INFINITIVO 
Primera voz. 



Llevar = ferré. 



I Ser llevado = ferri. 



Los demás tiempos son completamente regalares, y como 
tales pueden considerarse también los que se forman de los/a- 
dicales de pretérito y supino, admitidas las formas tuli y latum, 
y así el pretérito imperfecto es yo llevaba, ferebam, ferebas, etc., 
y en pasiva, ferébar, ferebaris ó re, etc., lo mismo que el futuro 
yo llevaré, feram, feres, feret, etc., y en pasiva ferar, fereris, ó 
ferere, feretur, etc. El pluscuamperfecto de indicativo será, de 
tuli, tuleram, tuleras tulerat, etc., y en pasiva, latus, a, um eram 
ó fueram; latus, a, um eras ó fueras, etc., y así los demás. 

En la formación de este verbo entraron tres raíces: fer, tema/er-a, para los 
tiempos derivados del tema de presente; tul, tema tül-i, para los que se for- 
man del tema de pretérito, y la de Uto ó tlao, tema la-tum, para los supinos y 
participios de pretérito y futuro activo que deberían formarse del tema de 
presente. 

Los tiempos formados del tema fer-á sufren en algunas formas la síncopa 
de la característica del tema de presente, y así resulta fers=fer(i)s;ferris ó 
ferré —fer (e)ris ó fer(e)re: fert = fer(i)t yfertur = fer(i)tur: ferto , ferte y ferióte = 
fer(i)to, fer{i)te yfer(i)tote:ferre yfertor —fer(e)re yfer(i)tor, f errem, f erres , ferret, 
etc., yferre—fer(e)rem,fer(e)res,fer(e)ret, etc., yfer(e)re. FeHmus y ferimur, fe- 
runt y fcruntvr, fcrimini, femnto yferuntor, son formas regulares, como ferebam 
y feram. Fer es forma apocopada de/er(e. 

El tema de pretérito tuli es aféresis del primitivo tetüli, como lo confirman 
las formas tetulit, tetúlero y tetulissc que se leen en Plauto y tetulissem en Te- 
rencio. 

Tanto tuli como latum son formas gemelas del griego xXáüJ, que proceden 
como éste, de la raíz sánscrita tal. 

CONJUGACIÓN DEL verbo eo, ís, rre, Ivl, ítum = ir. 
INDICATIVO 



PRESENTE 


PRETÉRITO IMPERFECTO 


FUTURO IMPERFI 


Yo voy. 


Yo iba. 


Yo iré. 


Sing. éo. 


Sing. ibam. 


Sing. ibo. 


is. 


ibas. 


ibis. 


it. 


ibat. 


ibit. 


Plur. imus. 


Plur. ibamus. 


Piar, ibimus. 


itis. 


ibatis. 


ibitis. 


eunt. 


ibant. 


ibunt. 



203 

IMPEEATIVO 

PRESENTE Y FUTURO 

Ve tú. 

Sing. i ó ito tu. 

ito ille. 
Plur. ite ó i tote vos. 

eunto illi. 



SUBJUNTIVO 



PRESENTE 

Yo vaya 

Sin<r. eam. 

eas. 

eat. 
Plur. eamus. 

eatis. 

eant. 



PRETÉRITO IMPERFECTO 

Yo fuera, iría y fuese. 

Sing. irem. 

ires. 

iret. 
Plur. iremus. 

iretis. 

irent. 



ACTIVA 

Ir, que voy, que iba, etc 



INFINITIVO 

Primera voz. 

PASIVA 

, = iré. Serido, que soy, que eraido=iri. 
Tercera voz. 



ACTIVA 



Haber de ir, que iré, que fuera ó 
irla == tturum, am, um esse. 



PASIVA 



Que se lia de ir = eumdum, am, 
um esse. 



Cuarta Voz, 



ACTIVA 



Que Habré ido, que Juibía de ha- 
ber ido, etc. = iturum, am, 
um fuise 



PASIVA 



Que Im de haberse ido = eun- 
<lum, am, um fuisse. 



204 

GERUNDIOS \ 

Gen. De ir = eundi. 

Dat. Para ir — eundo. 

Ac. A ir = eundum. 

Abl. Por ir ó yendo = eundo. 



ACTIVA 

A ir = itnm. 



SUPINOS 



PASIVA 

De irse = itu. 



PARTICIPIO DE PRESENTE 

El que va ó iba — iens, euntis. 

PARTICIPIO DE FUTURO ACTIVO 

El que irá — iturus, a, um. 

PARTICIPIO DE FUTURO PASIVO 

El que se irá — eundus, a, um. 

Como este verbo se conjugan todos sus compuestos, y queo r 
poder, y su compuesto nequeo, no poder. 

Son compuestos de co: ábco, marcharse; adco, acercarse; coeo, unirse; exie, 
salir; redeo, volver; prodeo, presentarse; peno, -perecer; ineo, entrar; transeo, 
pasar, y prsetereo, omitir. Ambio, ir alrededor, tiene tedas sus formas comple 
tamente regulares, como las de la cuarta conjugación á que pertenece, aun- 
que en Ovidio se lee ambibat por ambiebat. 

La raíz de eo es i, y á ésta se une el sufijo de presente a, que se debilita, lo 
mismo que en los demás verbos en que entra dicho sufijo, lo cual explica las 
formas de este verbo, generalmente consideradas como irregulares: así resul- 
ta que i -\~ i -\- s =is: i -j- i -{- 1 = it, etc.: i-{-e-\- c-\-oa - r -»i = í+é-f-&a + ' n = 
íbam; i-\-c-\-bo = íbo, etc. 

En los supinos itnm, itu, se pierde el sufijo característico del tema de pre- 
sente. La i radical se refuerza en adelante de las vocales a, o, u, como en-iam, 
eo, cunto. 

Los tiempos formados del tema de pretérito son completamente regulares. 

En las terceras personas del singular tiene forma pasiva, como itur, iturn 
fucrat, etc. 

La mayor parte de los compuestos de eo pueden tener el pretérito ívi sin- 
copado en ii. Adco, coeo, iveo, prseterco y transeo se usan también como transi- 
tivos, y tienen, por tanto, voz pasiva. 



205 

CONJUGACIÓN DE LOS VERBOS Voló, Nolo Y Malo. 
INDICATIVO. 

PRESENTE 



Yo quiero. 

Sing. voló. 

vis. 

vult. 
Plur. volumus. 

vultis. 

volunt. 



Yo no quiero. 

Sing. nolo. _ 

nonvis. 

nonvult. 
Plur. nolumus. 

nonvultis. 

no 1 unt. 



Yo quiero más. 

Sing. malo. 

mavis. 

mavult. 
Plur. malumus. 

mavultis. 

malunt. 



Yo quería. 

Sing. volebam. 

volebas. 

volebat. 
Plur. volebanius. 

volebatis. 

volebant. 



PRETÉRITO IMPERFECTO 

Yo no quería. 

Sing. nolebam. 

nolebas. 

nolebat. 
Plur. nolebamus. 

nolebatis. 

nolebant. 



Yo quería más. 

Sing. malebam. 

malebas. 

malebat. 
Plnr. malebamus. 

malebatis. 

malebant. 



IMÍEBATIVO 

No quiera* tú. 

Sing. noli ó nolito tu. 

nolito ille. 
Plur. nolito ¿noli tote vos. 

noliinto i 11 i. 

SU IMUNTIVO 





PRESENTE 




Yo quiera. 


Yo no quiera. 


Yo quiera más 


Sing. velim. 

velis. 

velit. 
Plur. velimus. 


Sing. nolim. 

nolis. 

nolit. 
Plnr. nolinnis. 


Sing. malim. 

malis. 

malit. 
Plur. malimua. 


velil 

velint. 


noli 
nolint. 


malí ti s. 

malint. 



20t> 



PRETÉRITO IMPERFECTO 



Yo quisiera, querría \ Yo no quisiera, no 
y quisiese. querría y no quisiese. 



Sing. vellera. 

velles. 

vellet. 
Plur. vellemus. 

velletis. 

vellent. 



Sing. nollem. 

nolles. 

nollet. 
Plur. nolleinuu 

nolletis. 

noilent. 



Yo quisiera , querría. 
y quisiese más. 

Sing. mallem. 

malíes.] 

mallet. 
Plur. mallemus. 

malletis. 

mallent. 



INFINITIVO 



Pr imer-a voz. 
Querer = velle. | No querer = nolle. | Querer más = malle, 

PARTICIPIO DE PRESENTE 

El que quiere = volens, entis. — El que no ^«¿ere = nolens,, entis.. 

El verbo voló procede de la raíz vol, tema vola, La o radical se atenúa en e 
en el presente y pretérito -imperfecto de subjuntivo y en la primera voz de in- 
finitivo, en cuyas formas la raíz es vel, y en u en las formas de presente vult y 
vultis, apareciendo en ellas la raíz vul. 

La u de vol-u-mus es atenuación de la característica a del tema de presen- 
te de este verbo, resultando así una forma igual á la de s-u-mus, de sum. 

En vis se verifica una síncopa, y luego contracción de las vocales resul- 
tantes. En efecto: la forma regular vol-i-s, queda por síncopa reducida á vois,. 
y por contracción de las vocales oi, á vis. En Plauto se lee veis por vis. 

En vult y vultis desaparece la i, atenuación natural de la á característica 
del tema de presente y de volit y volitis, quedan estas formas convertidas en 
volt y voltis, y por atenuación de la o radical delante de dos consonantes, en 
vult y vultis. 

En el presente de subjuntivo se atenúa también la radical o en ey desapa- 
rece además la á característica de presente, pero no la i característica modal 
de optativo, y así, de vol-a-i-m, resulta vel-i-m, forma exactamente igual á la 
del mismo tiempo del verbo sustantivo sim, sis, sit, etc., y á la de otros ver- 
bos de que se hablará más adelante, como duim, edim. Hállase en Plauto la 
forma volam, que Nonio atribuye á Lucilio, y que resulta completamente re- 
gular y formada con el sufijo a, que para el presente de subjuntivo toman to- 
dos los verbos de tema terminado en consonante, como voló. En algunas ins- 
cripciones se leen las formas vellis, vellit, vellitis y vellint, como formadas por 
asimilación regresiva de vel-sis, vel-sit, vel-sitis y vel-sint. 



207 

En las formas de futuro imperfecto de indicativo, que por su origen es un 
verdadero optativo, conserva la a característica del tema de presente y la vo- 
cal modal de optativo i, sin sufrir atenuación la vocal radical o, y así, de vol 
-f á -f i -f m, resultó con perdida de la modal i, volam: de vol -f- á -f i -f- s --= 
voles, etc., con formas completamente regulares, lo cual induce á creer que 
la característica temática á se perdió tal vez en el presente de subjuntivo 
para que sus formas no se confundieran con las del futuro imperfecto de sub- 
juntivo. 

En vellem, velles, etc., y relie, se verificó atenuación de la o radical, pérdida 
de la característica del tema de presente y asimilación regresiva déla inicial 
característica de estas formas de subjuntivo é infinitivo, con la final radical 
l, en esta forma : vel 4- (e) + se + m = velsem=vellem: vel -f- (e) + «« + * — vetees 
= velles: vel -\-(e)-\-se = velse = velle. 

Este verbo carece además de imperativo, de participios, de futuro activo y 
pasivo, y de supinos. 

Las formas del pretérito imperfecto y futuro imperfecto de indicativo y 
todas las derivadas del tema de pretérito volui, como voluero, volueram, volue- 
rim, voltdssem y voluisse, son completamente regulares. 

Nolo es compuesto de non-rolo. Tal vez se vocalizó la r, y para evitar el 
hiato desaparecieron las vocales ou, que tan raras veces se encuentran jun- 
tas en latín, y resultó nolo. \ 

Malo es compuesto de magis y voló, en esta forma : ma(gis-\-volo—mauolo= 
ma{tío)lo—malo. 

Tanto nolo como malo se conjugan como el simple voló; pero nolo tiene im- 
perativo, de que malo carece, y además falta á este último el participio de 
presente que tienen voló y nolo. 

VERBOS DEPONENTES Y SEMIDEPONENTES 

Generalmente se llaman deponentes Icks verbos latinos que 
con forma pasiva tienen significación activa, y los hay de las 
cuatro conjugaciones, como imitor, aris, ari, atus mm , imitar; 
fateor. cris, eri, fassus sum, confesar; sequor, éris, i, sequutus sum, 
seguir; y experior, iris, iri, expertas sum, experimentar. 

Estos verbos se conjugan por la pasiva de la conjugación á 
que corresponden. Ejemplo: 

Imitar ñris, dri, atus sum = imitar. 



208 



PRESENTE 

Yo imito. 
Sing. iniitor. 

imi taris ó imitare, 
iinitatur. 
Plur. imitamur. 

iinitaniini. 
imitantur. 

PRETÉRITO IMPERFECTO 

Yo imitaba. 

Sing. imitaba r. 

imitabaris ó imitabare. 

imitabatur. 
Plur. irnitabamur. 

imitabamini. 

imitabantur. 

PRETÉRITO PERFECTO 

Yo imité, he imitado ó hube 
imitado. 

Sing. imitatus, a, uin sum ó fui. 
imitatus , a , um es ó 

fuisti. 
imitatus , a , um est ó 

fuit 
Plur. imitati, se, a sumus ó 

fuimus. 
imitati , se , a estis ó 

fuistis. 
imitati, se, a sunt, fue- 

i*unt ó fuere. 



INDICATIVO 

PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 

Yo había imitado. 

imitatus, a, um eram ó fue- 

ram. 
imitatus, a, um eras ó fueras, 
imitatus, a, um erat ó faerat. 
imitati , se , a eramus ó fue- 

ramus. 
imitati, 89, a eratis ó fueratis. 
imitati, se, a erant ó fuerant. 

I-UTURO IMPERFECTO 

Yo imitaré. 

iinitabor. 

imitaberis ó imitabere. 

imitabitur. 

imitabimur. 

imitabimini. 

imitabantur. 

FUTURO PERFECTO 

Yo habré imitado. 

imitatus , a , um ero ó fuero, 
imitatus , a , um eris ó fueris. 

imitatus, a, um erit ó fuerit. 

imitati, ge, a erimus ó fuerimus. 

imitati, se, a eritis ó fueritis. 

imitati, se, a erunt ó fuerint. 



IMPERATIVO 

PRESENTE Y FUTURO 

Imita tú. 

Sing. imitare ó imitator tu. 

imitator ille. 
Plur. iiiiitamini ó imitaminor vos. 

imitantor illi. 



209 



SUBJUNTIVO 



Yo imite. 

Sing. imiter. 

imiteris ó imitere. 

imitetur. 
Plur. imitemur. 

imitemini. 

imitentur. 

pbbtérxto Imperfecto 
Yo imitara, imitaría ó imitase. 

Sing. imitare r. 

imita reris ó imitarere. 
imitaretur. 
Plur. imitaremur. 

imitaremini. 
imitaren tur. 



PRETÉRITO PERFECTO 

Yo haya imitado. 

imitatus , a , um sim ó fuerim. 
imitatus , a, um sis ó fueris. 
imitatus , a , um sit ó fuerit. 
imitati, 83, a simus ó fuerimus. 
imitati, 83, a sitis ó faeritis. 
imitati, 33, a sint ó fuerint. 

PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 

Yo hubiera , habría y hubiese 
imitado. 

imitatus, a, um essem ó fuis- 

sem. 
imitatus, a, um esses ó fuisses. 
imitatus, a, um esset ó fuisset. 
imitati, se, a essemus ó fuis- 

semus. 
imitati, 83, a essetis ó fuiseetis. 
imitati, 83, a essent ó fuissent. 



INFINITIVO 
Primera voz. 

PBBSENTBS Y PRETÉRITOS IMPERFECTOS 

Imitar, que imito, que imitaba, que imite = imitari- 
Segunda voz. 



PKETKEITOS PERFECTOS Y PLUSCUAMPERFECTOS 

Haber im ' >, que haya imitado 

imitátum, am, um esse ó fui» 



210 



Tercera voz. 

FUTURO IMPERFECTO, FORMAS ra Y ría DE SUBJUNTIVO Y TIEMPOS CON ÜC. 



Que imitaré, que imitara ó ¡un- 
taría, que he ó habla de imi- 
tar. 



imitaturum, am, um e&se ó 
imitatum iré. 



Que seré, que fuera ó seria imi- 
tado, que he ó habla de ser 
imitado. 



imitandum , am , um esse á 
imitatum iri. 
Cuarta voz. 

FUTURO PERFECTO, ROMANCES hubiera Y habría DE SUBJUNTIVO Y TIEMPOS CON 

de y haber. 

ACTIVA PASIVA 



Que habré, que hubiera ó ha- 
bría imitado, que he ó habla 
de haber imitado. 



imitaturum, am, um fuisse. 



Que habré sido, que hubiera ó 
habría sido imitado, que he ó 
había de haber sido imitado. 

imitandum, am, um fuisse. 



GERUNDIOS 



SUSTANTIVOS 



Gen. De imitar = imitandi. 
Dat. Para imitar = imitando. 
Ac. A imitar — imitandum. 



Abl. Por imitar ó imitando = 
imitando. 



ACTIVO 

A imitar == imitatum. 



ADJETIVOS 



Gen. De ser imitado = imitan- 
di, se, i. 

Dat. Para ser imitado = imi- 
tando, se, o. 

Ac. A ser imitado = imitan- 
dum, am, um. 

Abl. Por ser ó siendo imitado— 
imitando, a, o. 
supinos 

PASIVO 

I De ser imitado— imitatu. 

PARTICIPIOS 



Be presente. 

Dique imita, imitaba ó imitando. 
imitans, antis. 

DE FUTURO ACTIVO 

El que imitará, ha de imitar y 
habiendo de imitar. 

imitaturus, a, um. 



De pretérito 

Imitado, el que fué ó ha sido 
imitado. 

imitatus, a, um. 

DE FUTURO PASIVO 

El que será, ha de ser y habien- 
do de ser imitado. 

iniitandus, a, um. 



211 

Como deponentes pueden considerarse también los verbos 
exulare, ser desterrado; ¡ice re, ser puesto en venta; vapulare, 
ser azotado, y venir e, ser vendido, que con formas activas tie- 
nen significación pasiva. 

Son semideponentes los verbos que en los tiempos deriva- 
dos del radical de pretérito tienen forma pasiva y significa- 
ción activa; y en los derivados del radical de presente tienen 
significación y forma activas, como aüdeo, ausus sum, atreverse; 
soleo, solitus sum, acostumbrar. 

VERBOS DEFECTIVOS LATINOS 

Como tales pueden considerarse los verbos memini, odi y 
coepi, inquam, ajo y for, aris; ave, salve, quoeso y los imperso- 
nales. 

Los verbos memini y odi presentan la particularidad de 
que con la forma propia de los tiempos compuestos expresan 
la significación correspondiente á los tiempos simples, de este 
modo: 

INDICATIVO 

PRETÉRITO PERFECTO 



Yo me acuerdo. 

Sing. memini. 

meministi. 

meminit. 
Plur. meminimus 

meministis. 

meminerunt ó meminere. 



Yo aborrezco. 

Sing. odi. 

odisti. 

odit. 
Plur. odimus. 

odistis. 

oderunt ú odere. 



PRETÉRITO PLDBCUAMI'ERl VA !TO 



Yo me acordaba. 

Sing. memineram. 

meminer.is. 

meminerat. 
Plur. memineramns. 

meminer 

meminerant. 



Yo aborrecía. 



Sing. oderain. 

oderas. 

oderat. 
Plur. oderainus. 

oderat is. 

oderant. 



212 



i.'D J'KlíKKCTO 



Yo me acordaré. 

Sing. íneminero. 

memineris. 

meminerit. 
Plur. meminerimus. 

memineritis. 

meminerint. 



Yo aborreceré. 



Sing. odero. 

oderis. 
oderit. 
Piur. odeeimus. 
oderitis. 

oderint. 



IMPERATIVO 

PRESENTE Y FUTURO 



Sing. Acuérdate — memento. 
Plur. Acordaos — mentóte. 



SUBJUNTIVO 

ÍETÉHITO PERFECTO 



Yo me acuerde. 

Sing. niominerim. 

memineris. 

meminerit. 
Plnr. meminerimus. 

memineritis. 

meminerint. 



Yo aborrezca. 



Sing. oderim. 

oderis. 

oderit . 
Plur. oderimus. 

oderitis. 

oderint. 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 



Yo me acordara, me acordaría 
y me acordase. 

Sing. meminissem. 

meminisses. 

meminisset. 
Plur. meminissemus. 

meminissetis. 

meminiswent. 



Yo aborreciera, aborrecería y 
aborreciese. 

Sing. odissem. 

odisses. 

odisset. 
Plur. odissemus. 

odissetis. 

odissent. 



I N F I N I T I V O 
Primera voz. 

Acordarse = meminisse. | Aborrecer = odisse. 

PARTICIPIO DE FUTURO ACTIVO 

El que aborrecerá = osurus, a, um. 



213 

El verbo odi carece también de imperativo, y ambos, ade- 
más de los tiempos compuestos, carecen de todas las formas de 
infinitivo, menos de la primera voz. Odi tiene el participio de 
futuro activo. 

Meminí tiene por raíz á men, que procede de Ja raíz sánscrita man, pensar, 
de donde proceden moneo, mens, memini, etc. En las formas que acabamos de 
ver es perfectamente regular, menos en el imperativo, en que conserva la re- 
duplicación lo mismo que en el pretérito y formas derivadas. El presente es 
el inusitado me.no. En Ausonio, Sidonio Apolinar y Levio se lee el participio 
de presente meminens. 

Odi tiene además el participio osris, el que aborrece, según reconocen 
Festo y San Isidoro. También se encuentran de este verbo las formas odio en 
Festo y Prisciano; odiunt en Boecio y la Vulgata, donde también se lee odiet y 
y odirem y odire en Carisio, y el participio odendus y odiendus, que reconoce el 
gramático Mario Plocio, y oditurus, que usa Tertuliano. En la Vulgata se lee 
el participio odiens, que también se atribuye á Prisciano. 

El verbo ccepi, como memini y odi, sólo tiene los tiempos 
compuestos, pero con la significación que á éstos corresponde, 
en esta forma: 

INDICATIVO 

PRETÉRITO PERFECTO 



Yo comencé, he comenzado ó 
hu.be comenzado. 

Ring. coepi. 
coepisti. 

;>it. 
PLur. ccBpimus. 
coepistis. 
coeperunt ó coepere. 



Yo fui, lie sido ó hube sido 
comenzado. 

coeptus, a, um sum ó fui. 
ccep'-us, a, nm es ó fuisti. 
coeptus, a, um est ó fuit. 

i, a?, a sumus ó fuirnus. 
coepti, se, a estisó fuistis. 
coepti, ee, a sunt, fuera nt ó friere 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 



Yo había comenzado. 
Sing. coeper un. 

0<i'¡i< 

coeperat. 
Plur. c<Bperamus« 

coBperatis. 
coeperant. 



Yo había sido comenzado. 

coeptus, a, um eram ó fuerana, 
coeptué, a, una eras ó fueras. 
céeptus, a, una erat ó í'uerat. 
coepti, se, a eram as ó fuerámus. 
eqapti, I is ó fueratis, 

coepti, se, a erant ó fuerant. 



214 



FUTURO PKRFF.OTO 



Yo habré comenzado. 

Sing. coepero. 

cceperis. 

coeperit. 
Plur. coeperimus. 

coeperitis. 

coeperint. 



Yo habré sido comenzado. 

coeptus, a, um ero ó fuero, 
coeptus, a, um eris ó fueris. 
coeptus, a, um erit ó fuerit. 
coepti, a?, a erimus ó fuerimus. 
coepti, se, a eritis ó fueritis. 
coepti, se, a erunt ó fuerint. 



SUBJUNTIVO 



PRETÉRITO PERFECTO 



Yo haya comenzado. 

Sing. cceperim. 

cceperis. 

coeperit. 
Plur. cceperimus. 

coeperitis. 

coeperint. 



Yo haya sido comenzado. 

coeptus, a, um sim ó fuerim. 
coeptus, a, um sis ó fueris. 
coeptus, a, um sit ó fuerit. 
coepti, ee, a simus ó íuerimus. 
coepti, se, a sitis ó fueritis. 
coepti, se, a sint ó fuerint. 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 



Yo hubiera, habría y hubiese 

comenzado. 

Sing. coepissem. 

coepisses. 

coepisset. 
Plur. coepissemus. 

ccepissetis. 

coepissent. 



Yo hubiera, habría j hubiese 
sido comenzado. 

coeptus, a, um essem ó fuissem. 
coeptus, a, um esses ó fuisses. 
coeptus, a, um esset ó íuisset. 
coepti, se, a essemusó ftiissernus. 
coepti, se, a essetis ó fuissetis. 
coepti, 83, a essent, ó fuissent. 



INFINITIVO 

Segunda voz. 



Haber comenzado. 
<?oepisse. 



Haber sido comenzado. 
coeptum, am, um esse ó fuiste. 



215 

PARTICIPIOS 

DE PRETÉRITO 

El que fué ó ha sido comenzado=2ce,ptus, a, um. 

DE FUTURO ACTIVO . 

El que comenzará, ha de comenzar y habiendo de comenzar = 

coepturus, a,M. 
Este verbo, que para muchos es compuesto de con por cum y apo, ligar, de 
la raíz sánscrita áp, llegar á, suple los tiempos simples con el verbo coepio, 
, emprender, empezar. Así Paulo Diácono cita la forma coepiavx con re- 
ferencia á Festo: en Plauto se lee coepio, coepias, ccepiat; y cozpere y cceperet en 
Terencio, según lee Prisciano. 

AJO 



INDICATIVO 



8ing. Yo digo = ajo. 

Tú dices = ais. 

El dice = ait. 
Piar. Ellos dicen = ajant. 



PRETÉRITO IMPERFECTO 



Yo decía = ajebam. 

Tú decías = ajebas. 

El decía = ajebat. 

Nosotros decíamos = aj ebamus. 

Vosotros decíais === ajebatis. 

Ellos decían = ajebant. 



IMPERATIVO 

Di tú = ai. 



SUBJUNTIVO 

Sing. Tú digas — ajas. 

El diga = ajat. 
Plur. Ellos digan = aja n t. 

1XQUAM 

imhcativo 

PRETÉRITO IMPERFECTO 



10 — Lnquam. 

lices = inquis. 
El dice = in^uit. 
Nosotros decimos = inquimus. 
ros decís — inquitis. 
= inquiunt. 



El ^ec/«=inqniebat ó inquibat. 

PRETÉRITO PERFECTO 

Tú dijiste — iri(|uisti. 
El dijo = inqüit. 

I'UTl'RO IMI'KRI •! 

Tú dirás = ínquies. 
El dirá — tnquiet. 



2ic 



Di tú — inque. 



Él habla — fatur. 



IMPERATIVO 

| Diga él = inquito. 
FOR, FARIS 

INDICATIVO 

FUTURO IMPERFECTO 

Yo hablaré = fabor. 
El hablará = fabitur. 

IMPERATIVO 

Habla tú — fare. 

INFINITIVO 

Primera voz. 
Hablar = fari. 

GERUNDIOS 



Gen. De "hablar — fandi. 
Dat. Para hablar — fando. 



Ac. A hablar = fandum. 
Abl. Por hablar = fando. 



DE PRESENTE 



El que habí a = faiís, 
antis. 



PARTICIPIOS 

DE PRETÉRITO 



Hablado ó dicho — 
fatus, a, Tim. 



DE FUTURO PASIVO 



Aquel á quien se ha 
de hablar = fan- 
dus, a, uní. 

Los tiempos derivados del radical de pretérito en este depo- 
nente defectivo son: 

Pretérito perfecto. 

Yo hablé ó he hablado = fatus, a, um sum ó fui. 

Tú hablaste ó has hablado = fatus, a, um es ó fuisti, etc. 

Pretérito pluscuamperfecto. 

Yo había hablado = f xtus, a, um eram ó íueram. 
Tú habías hablado = fatns, a, um eras ó fueras, etc. 

Enturo perfecto. 

Yo habré hablado = fatus, a, um ero ó fuero. 

Tú habrás hablado = fatus, a, um eris ó fueris, etc. 



217 

SUBJUNTIVO 

Pretérito perfecto. 

Yo haya hablado = fatus, a, nm sim ó fuerim. 
Tú hayas hablado = fatus, a, uní sis ó fueris, etc. 

Pretérito pluscuamperfecto. 

Yo hubiera, habría y hubiese hablado =«= fatus, a, um essem ó 

fuissem. 
Tú hubieras, habrías y hubieses hablado = fatus, a, um esses ó 

fuisses. 

AVE 

IMPERATIVO 

Sing. Dios te guarde — ave. | Plur. Dios os guarde = avete. 

SALVE 

indicativo = Futuro. 

Serás saludado, recibirás afectos ó memorias — salvebis. 

IMPERATIVO 

Yo te saludo = salve ó salveto. | Yo os saludo = Sálvete. 

INFINITIVO 

Ser saludado = sal veré. 
QUA-SO 

INDICATIVO 

Presente. 
Sing. Yo ruego =Qu9eso. | Plur. Nosotros rogamos = cra&sumus. 

CEDO 

IMI'ERATIVO 

Sing. Dime 6 dime cedo. | Plur. Decidme ó dadme = cette. 

15 



218 
OVAT 

INDICATIVO 

Presente. 

Tú t riun f as =ov&h. 
El triunfa == ovafc. 

SUBJUNTIVO 

Presente. 
Él triunfe =*= o ver.. 

Pretérito imperfecto . 
El triunfara, tria ufar) a y triunfase == ovaret. 

GERUNDIO DK GENITIVO 

De t r i /r d fa r = Qvtxiidi. 
PARTICIPIO. DE PRESENTE 

El que triunfa = ovans, aütís. 

E» A lí T I. O I i* E O DE FUTURO A C T E VO 

El que ha de triuufar= ovaturus, a, um. 

El verbo i rtquam se formó de la raíz qua, según Bopp, en la forma ín-qua-m 
y en inquis, mquit, etc., no ve más que la atenuación de la a radical; y enton- 
ces resulta un compuesto de in y la citada raíz, opinión que se robustece 
comparando las formas sánscritas hhyami, hhyasi, hhyati con las latinas in- 
quam, inquü; inquit. 

En la obra atribuida á Cicerón, titulada RKetorícorútn ad C. Heramium li- 
bri iv> se lee i:>quiat en presente de subjuntivo, según Prisciano, é inquio, en 
el acta del martirio de las Santas Perpetua y Felicitas, forma que no admite 
Macrobio. En Claudio Mamurtino se lee el participio inquiens, entis. 

Ajo. Este verbo, que Cicerón escribió aiio, según atestigua Quintiliano, 
procede de la raíz ah, ú la cual se unió el sufijo ja; de manera que resulta ajo 
— ahjo. En Plauto se encuentran las formas aibas, aibat y aibant, por ajebas, 
ajebat y ajebant. En Tertuliano se lee ajerunt en pretérito perfecto. Probo ad- 
mite el pretérito perfecto ai, aisti, ait. La forma aisti de segunda persona del 
pretérito perfecto se lee en San Agustín. Algunos consideran como tercera 
persona del singular en este tiempo la forma ait que se lee en las líer oídas, 
de Ovidio, en aquella frase: Nec tenni roce, quid, ait, tua crimina prodis? y en 
esta otra de la Eneida de Virgilio: Susiuti? exuttls vinclis ad sidera palmas 



219 

muñen ait, etc. El participio ajens, que se lee en Cicerón, más que de 
participio hace oficio de adjetivo. 

El verbo jor,jaris, procede de la raíz sánscrita ja (bha), de donde proceden 
también los verbos griegos epato y r fnu.c. 

Festo cita la forma arcaica jamuro, de imperativo de este verbo. Prisciano 
admite como de imperativo las formas jetur,jeviur y jamini, y el participio 
/aturas. En Virgilio se lee el infinitivo jarier por jari, y en Ausonio y Solino 
el supino pasivo jatu. Los compuestos tienen además otras formas de que ca 
rece el simple. 

Ave procede de la raíz sánscrita av, amar, desear, regocijarse, y puede con- 
siderarse como imperativo de áveo, desear, y en la forma de imperativo tam- 
bién vivir, estar bueno, ser feliz, afortunado ó dichoso. 

' :e, sálvete y sálvelo son formas de imperativo, y salvebis de futuro, y sal- 
are de infinitivo del verbo salveo, forma de presente de indicativo que se lee 
en Plauto. 

Qu&so es el mismo verbo quiero que, según Varrón, es compuesto de qux y 
-. En Cicerón se lee el infinitivo qusesere. 

■ es un verbo que algunos suponen que es el mismo cedo, is, ceder; pero 
--tu opinión no puede sostenerse ante la consideración de que en uno es breve 
y larga en otro la e radical. Cedo es forma sincopada de cedito, como cette lo 
es redite, con asimilación progresiva. 

Las formas enumeradas de ovat proceden del inusitado ovo, que, según 
Bervio, procede de ovis, oveja, por la que sacrificaba el triunfador: más en lo 
cierto está Prisciano, que le atribuye origen enomatopéico, suponiéndolo de- 
rivado de oo. imitación del ruido y gritería producido por los soldados que 
u vencedores del combate. 

Entre los defectivos se cuentan también los verbos imper- 
tes, que en latín, lo mismo que en castellano, sólo se usan 
en las terceras personas del singular. ¡Sirva de ejemplo tonat. 



INDICATIVO 



PRESENTE 

ma = tonat. 

PRETÉRITO IMPERFECTO 

'I >■■>)> </ba = tonabat. 

PRETÉRITO PERPECTO 

Tronó == tonuit. 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 

Había tronado == tonuerat. 

FUTURO IMPERFECTO 

Tronará — tonabit. 

FUTURO PERFECTO 

Habrá tronado — tonuerit. 



-220 



SUBJUNTIVO 



PKESEXTE 

Truene === tonet. 

PRETÉRITO IMPERFECTO 

Tronara, tronaría y tronase 
■tonaret. 



PKÉTÉBITO PEBPECTO 

Haya tronado = tonuerit. 

PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 

TI /(hiera, habría y hubiese tro- 
nado = tonuisset. 



INFINITIVO 



PRIMERA VOZ 

Tronar = tonare. 



SEGUNDA VOZ 

Haber tronado = tonuisse. 



Los impersonales que lo son por su naturaleza se llaman 
propios. 

Son impersonales propios grandinat, graniza; gelat, hiela; fnlgurat, relam- 
paguea; fulminat, caen rayos; libet, agrada; licet, es lícito, se puede; lapidat, 
cae piedra; lucescit é ülucescit, se hace de día, amanece; miseret, compadecer- 
se; ningit, nieva; decet, está bien, conviene; dedecet, no está bien; oportet, con- 
viene; pluit, llueve; piget, causa pesar; pcenitet, arrepentirse; pudet, avergon- 
zarse; refert, importa; tcedet, causa hastío; tonat, truena; vesperascit, anochece, 
y algún otro. 

Hay otros verbos, que sin ser impersonales en ciertas acep- 
ciones, se usan como si lo fueran, y se llaman impropios. 

Son impersonales impropios, accedit, se añade; accidit, contingit, evenit, 
sucede; apparct, es evidente; constat, consta, es cierto; fit, sucede; interest, 
importa; juvat, agrada; liquet, es claro; prxstat, más vale; patet, está patente: 
videtur, parece, y algún otro. 

. Las terceras personas del singular en la voz pasiva de Ios- 
verbos transitivos cuando no se refieren á ningún sujeto, como 
dicitur, se dice, pagnatum est, se peleó, son impersonales pa- 
sivos. 

Los impersonales carecen de imperativo, supino y parti- 
cipios. 

Se encuentran no obstante los participios deccns, Ubens, licens, pcenitens y 
pudens, y liciturus, pceniturus, pcenitendus y pudendus, que más que como par- 
ticipios se usan adjetivados. 



•221 

FORMAS ARCAICAS Y MENOS USADAS DEL VERBO LATINO 
Como arcaicas pueden considerarse las formas de pretérito imperfecto de 
indicativo scibam, scibat, audibant, custodibant, servibam, etc., que se hallan 
en Plauto, Lucrecio y Catulo, y que son contracción de sciébam, sciebat, au- 
diebant, custodiebam y serviebam. Lo mismo puede asegurarse de las formas de 
futuro amiclbor, audlbis, demollbor, dormlbo, dormlbis, opeñbor, servlbo, verñbo, 
exugebo, dicebo, vivébo, que se forman de distinto modo del que a su flexión 
corresponde, y que se leen en Plauto, Catón, Nonio con referencia á Lucio 
Pompoñio, y en Nevio. 

Los futuros perfectos accepso, axo, capso, faxo, recepsoy otros parecidos, 
que se leen en Plauto, Tereucio, Enio, Pacuvio, Ovidio, Catulo, Nonio, y otros 
escritores, son formas arcaicas de futuro, que equivalen á accepero, egero, ce- 
pei-o, fecero, recepero, lo mismo que añsim, axim, amissis, adempsit, dixis, excessis, 
cxtinxit,faxim, incensit, induxit, injexit, objexim, scrpsit, sponsis y traxit, que se 
hallan en Plauto, Terencio, Varrón, Livio, Pompoñio Mela, Pacuvio, Festo y 
Estacio, son formas anticuadas de pretérito perfecto de subjuntivo, equiva- 
lentes á auxerim, egcrim, amiseris, adempserit, dixerit, exceseris, extinxerit, fece- 
rim, incenserit, induxerit, injecerit, objeccrit, serpserit, spoponderis y traxerit, así 
como cxtinxem, faxem, tntellexes, recesset, traxet, vixet, que se encuentran en 
Plauto y Virgilio, son formas arcaicas del pluscuamperfecto de subjuntivo 
que equivalen á las clásicas extinxisscmj'ecmem, intcUexisses,reccsissct, Iraxis- 
set y rixisset. 

Estas formas arcaicas proceden, según Bopp, de la forma del perfecto pri- 
mitivo que desapareció en la época clásica, quedando como perfecto lo que 
en realidad no es más que un aoristo. Ese primitivo perfecto tenía, según el 
ilustre filiólogo, la correspondiente reduplicación, y asi, en vez áeféci, cepi, 
¿popondi, supone que primitivamente se dij o fefaca ó pefaca, cecapa, 
a, dv.duca y spoponda, y sospecha que, ó bien perdieron con el tiempo la 
reduplicación, ó la perdieron en el momento en que el verbo sustantivo se 
unía al tema de pretérito para formar los tiempos citados. Sea de ello lo que 
ta opinión es la única que puede explicar formas como faxo, quede 
:nodo resulta —fefaca -f so =fe)fac + so —faxo, y sponsis fc= spoponda + 
i(po)pon(da + sis — sponsis: recesset = re-ceceda -4- set == re-{cc)ced(a -\- set 
= recesset, sin necesidad de apelar á la síncopa, que explica algu- 
pero no las más, ni menos todas las formas citadas, y evitando ademas 
incurrir en el contrasentido de suponer anterior la forma clásica ala arcaica. 
Bopp, esta opinión tiene además en su apoyo las formas arcaicas de 
Infinitivo averruncassere, impetrassere, r^conciliassert , < x¡>vgnasscr< , depeeuítuae- 
itassere, <iue tienen mareada, significación de futuro. i>el mismo mo- 
do los pretéritos de infinitivo abstraxc, admisee, advere, eónmmpst, díxe, pro- 
formas arcaicas, qne se leen en Planto, Terencio, Lucrecio, 
Horacio y Ausonio, compuestas Indudablemente de la raíz del verbo, y e] 
: utivo este, convertido por aféresis en se, de suerte que resulta: abstraxc = 
ie = admit -\- cs)se = admitse: advexe = adveh -f- ts)se = ad- 

■ =s pro-ducsc, y seripse — scrib -f- es)se. 



2-22 

Son también formas arcaicas de la segunda y tercera persona de imperati- 
vo Jamino, citada por FeBto, prsefamino, que se lee en Catón; antestamino, en 
las Doce Tablas; profitemino yfruimino, en dos inscripciones, y progredimino, 
en Fia Uto. Según Bopp, estas formas son un nominativo del singular que no 
admite la desinencia propia de este caso. 

Carint, duim, edimy perduis, perduit, perduint, que se leen en Plauto, Te- 
rencio y Cicerón, son formas anticuadas de presente de subjuntivo, por ca- 
reant, dem, edam, perdas, perdat y perdant. Duim. y perduis, perduit, perduint, 
son formas, aunque anticuadas, completamente regulares. Edim se formo 
de ediem, lo mismo que sim y velim de otras formas más antiguas, siem, veliem 
y carint, de eareaint. 

Otra forma anticuada es la de primera voz de infinitivo en pasiva amarier, 
legier, que dio por apócope origen á las formas clásicas amari, legi, y que, le- 
jos dé ser paragógicas, son formas regulares, primitivas é inusitadas, en las 
cuales, según Corsen, el sufijo ie es una atenuación del sufijo sánscrito ¿a, 
propio de temas nominales, y la r final es resto del sufijo se con que se forma 
la pasiva. En los temas en vocal la r que precede al sufijo ie es, según el mis- 
mo filólogo, la s del sufijo ario as con que se formaron los infinitivos activos; 
de modo que, según esta opinión, que además de muy verosímil es la más 
fundada, resulta ama-s-ie-s = ama-r-ier y leg-ie-s= legier. 

Son también formas anticuadas del participio de futuro pasivo faciundu*, 
por faciendus; potiundus, por potiendus, etc. 

Las formas forera, j ores, Joret, forent, de pretérito imperfecto de subjuntivo 
de sum yfore de infinitivo, perdieron el sufijo propio del tema de presente y 
añadieron ala raíz/t¿la característica temporal, la modal y la desinencia per- 
sonal, atenuando delante de la r lau radical en o, en esta forma :j'u-\-sa-i-\-m 
=fu -j- ra -f- i -f- m =/o -j- W -\-^rn. 

El verbo edo, is, comer, tiene algunas formas iguales á las de sum, á saber: 
Tú comes = es = ed{i)s. Él come = est = ed(i)t. Vosotros coméis = cstis = ed(i)- 
tis. Yo comiera, comería y comiese —essem a= ed(e)saim = edsem. Come tú = 
esto = ed(i)to: Comed vosotros — este ó estotc = cd{i)tc ó ed(i)tote. Comer == essc 
= ed(e)se. En donde se ve que las formas citadas son las mismas regulares con 
síncopa de la i y conversión de la suave d en s delante de la fuerte t y delan- 
te de la s, verificándose en este caso asimilación progresiva. Las formas, se co- 
me = estur = ed^tur, y se comiera = esetur = ed(e)saitur. se derivan del mis- 
mo modo. 

Son formas contractas dignas de notarse: ain, por ais ne; sis, por si 
sodes, por si audes, y sultis, por si vultis. 

PRETÉBITOS Y SUPINOS DEL VERBO LATINO 

Las irregularidades que en el verbo latino presentan cier- 
ta uniformidad, dependen de la formación del pretérito y del 
supino, porque trascienden á los tiempos que de ellos se 
derivan. 

Los verbos compuestos tienen el mismo pretérito y supino 



que sus simples, así: dono, as, are, hace <i<>uaui, donatum y con- 
dono, as, are, coa-dona ti. con-donatnni: video, es, ere, aidi, vismn, 
ó in-video, es. ere, in-ctdi, in-visnm; scribo, is, ere, scripsi, scri- 
ptum, y describo, is. ere, de-seripsi, déscriptutn, ce¡>\,<), is, iré, 
. ventum, y per-venio, is, iré, per-ueai, per-vento m. 

A veces, cuando el simple forma el pretérito por redupli- 
cación, la pierden los compuestos, como respondí, de re-Kpondeo; 
de spopondi, de spoydeo; contigi, de contingo; de tetigi, de tango; 
occidi, de decido; de ceeidi, de avio; pero conservan es J ;:, redu- 
plicación los compuestos de disco, do, poseo, sisto, sto, y algunos 
í/ro, como addisco, addidhi ; credo, credidi; repbSCü, repo- 
posci; resisto, r<.<tifi: prcesto, prcestüi preeitrro, prozeueurri (en 
Plauto y Terencio), y prceenrri (en César). 

En general, cuando el compuesto cambia ó alte?-;, en el 
presente alguna vocal ó diptongo de las radicales, esta altera- 
ción trasciende al pretérito y al supino; así occido, de ob y 
ccedo, hace, occidi, occiswn; desciendo, de de y seando, descendí, 
descenso tn: includo, de in y ciando, iticlusi, Írtelas finque 

algunos conservan el pretérito y supino del simple ^in altera- 
ción alguna, a pesar de la transformación de la vocal radical 
del simple en el presente del compuesto, como eonsideo, de con 
y sedeo, consedi,eo)isessum;'éD otros trasciende la tran^íbrma- 
ción citó, pero no al supino, como cantineo, de ecwpor 

cmn y teneo, continui, contentum» 

Cuando el simple tiene a en el presente y el compuesto la 
convierte en /, en el supino se transforma en e, como fació, 
féci, fáctüm, cuyo compuesto pérfido hace perfeci, perfecfUm\ 
jacio, jc-i. jaetum, y sn conipuesfa r< jicio, rejeci, r< pero 

loe com] • verbos terminados en <lí£) y gó • in la 

o. como ayo. egi, actnni. y sn con., oigo, 

aetum; codo, ceeidi, <<isnm. y sn comp cido, 

occidi 

PBETÉBITÓ V SUPINO DE LOS VERBOS DE 1. A I 
CONJUGACIÓN 

Lo dé la primera conjugaciói Latín • pre 

torito terminado en -a-vi y el supin* ' tm, como ti, no, os, 



22 í 

Tienen el pretérito en ui y el supino en 1-tum, crepo, crep*td, 
crep-i-tum, hacer ruido; cubo, cub-úá, cub-it¡hn, estar acostado; 
domo, dom-ui, dom-i-titm, domar; sonó, son-ui, son-i-tnin, sonar; 
tono, ton-ui, ton-i-tum, tronar; y veto, vet-ui, vet-i-tum, vedar. 
Eneco, enec-ui y enec-a-vi, eiwc-a-tum, matar; el simple ñeco sólo 
hace en -a-vi, -a-tum. 

Los compuestos de cubo de la primera conjugación se conjugan como él; 
incubo tiene el pretérito incubavi é incubui. Los de la tercera admiten una m 
delante déla b, pero tienen el pretérito y supino como el simple, como aecum- 
bo (¿id-cu-m-bo) is, ere, aecubui, aecubitum, acostarse junto á. El verbo sonó tie- 
ne el participio de futuro activo sonaturus. 

Hacen el pretérito en ül y el supino en tum, frico, fric-ui, 
fric-tim, frotar, y seco, sec-iá, sec-tum, cortar. Mico hace mic-ui 
sin supino, brillar; su compuesto dimico hace dimic-a-vi, dimic- 
a-twn, pelear. 

Seco tiene el participio de futuro activo seca-turus. 

Plico, plegar, tiene el jíretérito y supino plic-a-vi, plic-a-tum 
y plic-ui, 2>Hc-i-tum. De sus compuestos, los que se forman con 
una preposición, como explico, tienen las dos formas e.xplic-a-vi, 
explic-a-tum y explic-ui, explic-i-tum: los que se forman con un 
adjetivo sólo tienen la primera, como multiplico, midtiplic-a-vi, 
multipiic-á-tum. 

Tienen reduplicación en el pretérito do, de-di, da-tum, dar, 
y sto, ste-ti, sta-tum, estar en pie. 

El verbo do viene de la raíz da, y en la reduplicación del pretérito de-d-i 
pierde la vocal radical. Sus compuestos se conjugan como él cuando el pri- 
mer miembro componente tiene más de una sílaba, como circun-do, as, are, 
circun-dedi, circundátuin: cuando el primer miembro es monosílabo, ó el verbo 
va precedido de más de un miembro componente monosílabo, cambia la cdel 
pretérito y la á del supino en i, y además se conjuga como los verbos de tema 
en consonante, ó sea de la tercera conjugación, como per-do, is, ere, per-didi, 
per-ditura y dis-per-do, is, ere, dis-per-didi, dis-per-ditum. El verbo sto procede 
de La raíz std, y como do, pierde la vocal radical en la reduplicación del pre- 
térito ste-t-i. De sus compuestos, los que tienen por primer miembro compo- 
nente un monosílabo, convierten la e del pretérito en í, como prse-sto, prx- 
stiti; pero si el primer miembro componente no es monosílabo, conservan la 
¿TcorKo en circum-sto, circum-steti. El supino de estos verbos no ha sido auto- 
rizado por el uso; pero los lexicógrafos les suponen supino en atura, porque 
de ellos, se encuentran los participios de futuro activo prx-staturus y prx-sti- 
turus, con-staturus, ob-staturus, etc. 



22Ó 

Hacen en -i el pretérito, y en -tum el supino jnvo,juv-i, ju- 
tiüii, ayudar, y lavo, lav-i, lau-tum, lo-tvm y lav-a-tum, lavar. 
Poto, hace pot-a-vi, pot-a-tum y po-tum. 

En realidad, estos verbos perdieron la característica de presente y la v en 
el pretérito y supino juco, y sólo en el pretérito lavo, y así resulta juvavi = 
ju(va)vi = juvi; juvatum — ju(va)tum = jutum; laraü— ia(va)vi = lav¿; lavatum 
lav(á)tum — lautum — lotura. 

Carecen de pretérito y supino disto, distar; labo, vacilar, y 
>, entrelazar. 

PRETÉRITO Y SUPINO DE LOS VKRB09 DE LA SEGUNDA 
( OMJUCIACIÓN 

Los verbos de la segunda conjugación hacen el pretérito en 
-ui y el supino en -1-tam, como moneo>es,$re, )>ion-ai, mou-i-tum. 

Hacen el pretérito en -//i y el supino en -tum, doceo, doc-ui, 
doc-tum, enseñar: misceo, misc-ni. mis-tum y rmx-tum, mezclar; 
teneo, teu-iá, ten-tum, tener, y torreo, torr-ui, tos-tum, tostar. 

Geiiseo hace el pretérito cens-ui y el supino ceu-sum, juzgar; 
su compuesto recenseo hace el supino recen-sum y recens-i-tum. 

Tienen el pretérito en -ui y carecen de supino arceo, arc-ui, 
apartar; calco, cal-ui, calentar; careo, car-ui, carecer; doleo, dol- 
///', doler; e<jeo, eg-üi, necesitar; floreo, fíor-ui, florecer; jaceo, jac- 
istar echado: noceo, úoc-ui, dañar; oleo, ol-iti, oler; placeo, 
plctc-ui, agradar; sorbeo, sorb-ui, sorber; su compuesto, absorbeo, 
hace absorb-ui ó absorp-si, absorj>-t/n)L absorber; studeo, shid-ui, 
diar; finteo, tim-ni, temer, y raleo, ral-ai, poder, y además 
los semideponentes é impersonales picnifef. pceni-uit, arrepen- 
tirse: decet, déc-uit, estar bien; oportét, oyoH-uit, convenir; libet, 
Ub-uÜ , ó lib-i-tum est, agradar: licet, lic-nit. ó íie-i^tum est', ser lí- 
cito; piget, pig-uityó pig-4-tum est, apesadumbrara* pud- 
tiü, ó pud-i'tum est, avergonzarse, y tcéfiet, tced-uit, ó tee-sum est, 
li;isi iarse. 

Los compuestos de arceo convierten en e la a radical y tienen supino en 

• ¡c-i-tum, ejercitar. De los compuestos de O*e0, 

teñen significación parecida ¡i la del simple, Bolo r< doleo y a<!olco tieuen 

rito en ni, los demás Carecen de pretérito y supino: '<<».- -igni- 

• ■¡1 que no guarda analogía con la del simple, tienen pretérito en -vi y 

supino en -tum ó -i-tum, como <«iui<<>, oreí adul-tum; abolco, 

; > -vi, ábol-i-tum. 



226 

Hacen el pretérito en -vi y e] supino en -tum, cieo, cl- 
tum, mover; deleo, dele-vi, dele-tum, borrar; fleo, fle-vi, fl^-tum 
rar; neo., ne-vi, ne-tum, bila r, y $ueo, sue-vi, sue-tum, acostumbrar; 
y los compuestos del inusitado pleo, como repleo, reple-r¡, , ■ 
tum, rellenar. 

El verbo cieo, es, ere, torna también en el presente y sus derivados la- 
mas propias de la cuarta conjugación ció, cis, cire; pero estas formas son de 
muy poco uso. Sus compuestos tienen también en estos tiempos forma- 
segunda y cuarta conjugación. Suco en los tiempos del presente es mu. 
usado, y sus formas se sustituyen con el frecuentativo suesco. 

Tienen en -i el pretérito y en -tum el supino, caveo, ca-< 
tum, precaverse, guardarse; faveo, fa-vi, fau-tum, favorecer 
veo, fo-vi, fo-tum, fomentar; moveo, mo-vi, mo-tum, mover y vo- 
lteo, vo-vi, vo-tum, ofrecer. 

Caveo y faveo vocalizan en el supino la v radical. Foveo, moveo 
pierden en el supino. 

Terminan en -si el pretérito y en -tum el supino, indulgeo, in- 
dul-si, indul-tum, perdonar; torqueo, tor-si, tor-tum, atormenta 
augéo, auxi (auc-si), auc-tum, aumentar. 

Indulgeo y torqueo pierden la gutural radical en el supino. 

Es en -si el pretérito, y en -sum el supino de ardeo, ar-s<. /. - 
sum, arder; hcereo, lue-si, h<e-sum, estar pegado; jubeo, jus-si, ju$- 
sum, mandar; maneo, ntim-si, man-sum, permanecer; mulceo, mal- 
si, mulsum. halagar; mulyeo, mul-si, mul-sum, ordeñar; rideo, ri-si, 
ri-sum, reír; suadeo, sua-si, sua-sum, aconsejar, y tergeo, ter-si 7 
ter-sum, limpiar. 

En el pretérito jussi y en el supino jussum de jabeo, la b radical se ha con- 
vertido en s por asimilación progresiva. De los compuestos de maneo, los que. 
como permaneo y remaneo, conservan la a radical, se conjugan como el simple 
los que la convierten en ¿, como immineo, carecen de pretérito y supino, y 
sólo emineo tiene el pretérito eminui sin supino. 

Ardeo, rideo y suadeo, pierden en el pretérito y supino la d radical y hi 
ar-si, ri-si, sua-si, en vez de ard-si, rid-H, suad-si y ar-sum, etc., por ard-sum, 
etc.: hxreo pierde la r, hx-si, por hxr-si, y hx-sum, por hxr-sum; mulceo, ni' 
y tergeo, pierden la radical gutural y hacen mul-si y irr-si, mul-sum y Ur-sum, 
por mulc-si y tere- si, mulc-sum y Urc-sum. Tergeo, además, para los tiempos de- 
rivados del presente, tiene formas propias de los verbos de tema en conso- 
nante, ó de la tercera conjugación tergo, is, ere. 



227 

Hacen el pretérito en -i y el supino en -sum, prandeo, prand-i ', 
prem-sunt, comer al mediodía: sedeo, sed-i, ses-sum, sentarse, y 
rideo. r¡d-i. vi-sum, ver: y con reduplicación en el pretérito, 
mordeo, utoiuord-i, mor-sum, morder; pendeo, pepend-i, peúrSUm, 
colgar; spohdeo, spopond-i, spopon-sum, prometer, y tondeo, fo- 
tond-i, ton-mm, esquilar. 

Prandeo, video, mordep, pendeo, spoiideo y tondeo, pierden la d radical en el 
deo la convierte en S por asimilación progresiva. 

Tienen el pretérito en si y carecen de supino algeo, al-si. te- 
ner frío; frigeo, frixi (fric-si), estar frío; fulgeo, ful-si, brillar; 
luceo, luxi (luc-si), lucir; lugeo, lari (lu<--:<i). llorar; turgeo, tur-t'r 
hincharse, y urgeo, ur-si, apremiar. 

Todos e*tos verbos tienen la raíz terminada engxrtural, unos precedida de 
vocal y forman el pretérito fundiendo la gutural radical y la s en .t, como 
; . otros en gutural precedida de lingual, y éstos pierden la gutural en el 
pretérito, corno rnul-si, por mirfc-si; ur-si, por ^lrg-si. 

Tienen el pretérito en i, pero sin supino: férreo, ferr-i. fer- 
v-ui, hervir: latigueo, langu-i, languidecer; tiqueo, liqu-i, ser cla- 
ro: pareo. pav-i, tener miedo, y strideo, strid-i, rechinar. 

Tienen el pretérito como semideponentes ondeo, ausus sum. 
atreverse; gaudeo, gavis-us sutil, alegrarse, y soleo ¿sotitus sum, 
un orar. 

Au<ho y gaudeo en el participio ausu* y gav-i-8U¿ pierden la (l radical; gaur 
deo además convierte la u en consonante. 

Carecen de pretérito y supino: arco, desear; calreo, estar 
•>: //fV". amarillear; faiteo, oler mal; hebeo, sentir pereza, 
r emperezado; humeo, estar liúmedo; ladeo, mamar: /. 
estar cárdeno: merco, estar triste: polleo, poder; reñídeo, brillar; 
v Squáleo, estar sucio. 

PRETKlUTo V SCPIÍíO DE DOS YERBOS DE LA TERCERA 

rnvircAOIóx 

No ) :se una regla general para la formación del 

térito y supino de los verbos de la bercera conjugación: por 
tanto menos generales, atendiendo á la termi- 

nación de los verbos en el presente. 



¡i¿» 



VERBOS EN" 10. 



Estos verbos hacen en -i el pretérito y el supino en -tum; 
pero pierden en ambos la i característica y en el pretérito con- 
vierten la a radical en e los que la tienen, como capio, cep : i, 
eap~tum } tomar; fugio, ftig-i, fug-i-tum, huir, conserva en el su- 
pino la i característica. Fodio hace el supino en -sum, fod-i, fos- 
sum, cavar. Parió tiene elpretérito con reduplicación, peper-%, 
par-tum, parir. 

Los compuestos de capio, fació y jacio se conjugan como los simples, y por 
efecto de la composición convierten en i en el presente, y en e en el supino, 
la a radical del simple, como accipio, accep-i, accep-tum, recibir; pérfido, perfe- 
c-i, perfectum, perfeccionar, y rejicio, rejec-i, rejec-tum, rechazar. 

El simple fodio, al perder la i radical en el supino, convierte la d eu s por 
asimilación progresiva, y así resulta fo.ssúm —fodsum. 

Tienen el pretérito en -si ó xi y el supino en -tum, allicio, 
alle-xi iallec-si), allec-tum, atraer con halagos: aspicio, aspe-xi 
(aspec-si), aspec-tum, mirar, y quatio, qüas-si, quas-sum, sacudir. 

Allicio es compuesto de ad y el inusitado lacio, que forma otros compues- 
tos, como illicio y pellido, que se conjugan como allicio. Elido es también 
compuesto de lacio y hace el pretérito en -ui y el supino en -i-tum, elicui, elici- 
tiom, sacar fuera. En qiiassi, quassuvi, de quatio, hay asimilación progresiva 
por quatsi, quatstim. Sus compuestos pierdeu la a radical del simple en todas 
las formas de la conjugación, como percutió, is, cre,percussi, percussum, herir. 

Aspicio es compuesto del arcaico spceio ó spicio, lo mismo que circunspicio, 
conspicio, difpicio, despicio, inspido, suspicio, introspicio, perspicio , prsespicio, 
prospicio, respicio, retrospicio y auspicio, que se conjugan como aspicio. 

Tienen el pretérito en -ui y el supino en -tum. rapio, rap-ui, 
rap-tum, arrebatar, y elido, elic-ui, clio-i-tum. 

Los compuestos de rapio convierten la a radical en i en el presente y pre- 
térito y en e eu el supino, como ábripio, abripui, abreptum, y lo mismo adripio, 
corripio, deripio, eripio, interripio, irripio, obripio, prxripio, proripio y surripio, 
que se conjugan como el simple. 

En -ui y en -tum tiene el pretérito y supino cupio cupi-vi, 
cupi-tum, desear. Sapio, tener gusto, tiene el pretérito sapi-vi, 
rara vez sap-ui y carece de supino. Sus compuestos convierten 
la a en i, como desipio. ser tonto, y carecen de pretérito y 
supino. 



229 



VERBOS EN 110 Y EN VO. 

Estos verbos tienen generalmente el pretérito en -i y el su- 
pino en -twm, como induo, indw, indu-tum; arguo, argtc-i, argu- 
tuní: ruó, ru-i f ru-tum, precipitarse; solvo, solv-i, solu-túm\ pagar; 
volvo, vol-i, volu-tum) volver. 

Solvo y volvo convierten en vocal la v radical en el supino. 
Ruó tiene el participio de futuro activo ruiturw. 

Carecen de supino los compuestos de arguo , coarguo y re- 
ilarguo, que tienen el pretérito coargu-i, convencer, y redargu-i, 
refutar; y hatuo, hatu-i, .batir; congruo, congru-i, convenir; 
cor ruó, corra-i, caer, é irrm, irru-i, abalanzarse, ambos com- 
puestos de ruó; ingruo, iugru-i, acometer: lito, lu-i, lavar; metuo, 
meta-i , temer; sferuuo, stemu-i, estornudar, y renuo, renu-i, ne- 
gar, y los demás compuestos del inusitado nuo. 

Ábluo dilúo, eluo,polluoyproluo, compuestos de luo, tienen supino en -tura. 
ablu-tum, dilu-tum t elu-tüm, pollu-tum yprolu-tum. 

' Tienen el pretérito en xi y el supino en ctum (si, tam); struo, 
sfru-xi, stru-ctum, construir, y vico, vi-:ci, vi-ctum, vivir. Fluo- 
tiene supino en -xum, fíu-xi, pi-xum, fluir. 

En jluo y struo ha desaparecido indudablemente alguna gutural radical: 
pues de otra suerte no se explica el pretérito y supino de estos verbos. Vivo 
procede de la raíz vigv, y así se explican vixiyvictum. 

VERBOS EN ho, go, gao, co Y qito. 

Estos verbos, que tienen radical gutural en el presente, 
hacen el pretérito en -si (xi . y el supino en -tum (ctum), como 
trulio, tra-xi trac-si . irac-tum, arrastrar] regó, re-xi (rec-si), rec- 
tum, regir; stinguo, stin-xi (stmc-si . stine-tum, extinguir; dicoy 
di. i i dic-si). dictum, docii-; coquo, CO'XÍ (coc-si), coc-t 'um, , p cocer. 

De los en go, ango, an-xi (auc-sji), angustiar; ningü, nin-xit 
(ninc-sit . nevar, carecen de-supino, y el ango, Bañarla trompeta, 
de pretérito y supino. 

orrfgo, derigo, < o, %ubrtgo y superrigo¿ 

cambian la e radica] en ¿en el presente.- pergo, por perigo, y iurgo, por surrigo, 

]¡i pierden por sincopa. 



230 

Es en -si el pretérito y en -sum el supino de méi 

mer-SUMi sumergir; spargo, sjnrr-si. spar-sum, esparcir: ti 
ter-si, ter-sum, limpiar. 

Estos verbos pierden eu el pretérito y supino la gutural radical, y asi resul- 
ta mersi s= mer(g)-si, mermm == mer(g)-sum. 

Los compuestos de spargo, como adspergo, circumspcrgo, eonépergo, desper- 
go, dispergo, expergo, inspergo, prsespergo, prospcrgo, respergo y subtpergo, cam- 
bian ó atenúan la a radical del simple en f eu íodas las formas de su conju- 
gación, y supcrspargo la conserva, aunque alguna vez se encuentra también 
¿uperspergo. 

Hacen el pretérito en -i y el supino en -tam, de los en go: 
ago, eg-i, ac-tiuii, hacer; f rango, frég-i, frac-tum, quebrar; lego, 
leg-i, lec-tum, leer, y con reduplicación en el pretérito pango, 
pe-pig-i, pac-tum, pactar; pango, pn-pvg-i . punc-tum-, punzar; 
tango,, te-tig-i, tae-tum. tocar: de los en co hacen también en -i, 
-tnm el pretérito y supino, ico. ir-i. ir-fnin,, herir: vinco, vic~i r 
ric-tnm, vencer, y linquo, ligu-i . Uc-tum, dejar. Parro hace el 
pretérito $e~péroi ó par-si, y par-sum el supino. 

Tango, pango, /rango, linquo j vinco, pierden en el pretérito y supino, y 
¡•lingo sólo en el pretérito, la n que precede á la gutural. Las formas del pre- 
sente de pango se sustituyen con las del deponente paciscor. Los compuestos 
de tango, unos conservan la a del radical, como pertango, prxtango, retango, y 
<»tros, como attingo, contingo, obtingo,pertingo y retingo, la atenúan en i en el 
presente y formas derivadas. De los de pango la conservan appartgo, depango, 
expango, oppango y repango, y la atenúan en i en las mismas formas compongo, 
impingo y supingo. Los compuestos de pungo, circumpungo, compnngo , ditpun- 
go, expungo, interpungo, perpungo y repungo, tienen el pretérito en xi, depttngo 
y propungo carecen de pretérito y supino. 

Los compuestos de /rango, unos, como con/ringo, de/ringo, di//ringo, e//rin- 
<j<\ in/ringo, o//ringo, per/ringo, prx/ringo y su//ringo, atenúan en tía a radi- 
cal del simple en el presente y sus derivados; pero la conservan a//rango y el 
deponente re/ragor, que pierde la n que precede á la gutural, y tiene las for- 
mas de flexión propias de verbos de tema en a ó de la primera conjugación. 

Delinquo, relinquo y dcrelinquo, compuestos de linquo, tienen el supino de- 
lietnm, relictum y derelictum. 

De los compuestos de ago, uuos, como abigo, adigo, ambigo, exigo, inigo, 
prodigo, redigo, subigo y transigo, convierten en el presente y sus derivados en 
i la a radical del simple; otros, como anteago, circumago, perago, proago, sata- 
<j<> y stiperago, la conservan, y algunos, como cogo {cum-ago), dego (de-ago) y 
riego tne-ago), la pierden. Indago (de indu, por in y ago) tiene en su flexión las 
formas de verbos de tema eu o ó de la primera conjugación. Ambigo y satago 
carecen de pretérito y supino. 



231 

De ico sólo se usan las formas Ici, Irit, icitur, ¡cimur, ierre y el participio 
ictv-s: en las demás de presente y sus derivados le sustituye el verbo ferio. 

Éntrelos compuestos de lego, eolligo, rHligo, eligo, intelligo,negligo y seligo, 
a ¡euúan la e en i en el presente y sus derivados: diligo, intelligo y negligo, ha- 
• iemás el pretérito en si (xi), dilexi, intelle.n y neglexi; otros, como ínter- 
• riego, prxlcgo, relego, retrolego, sublego y translego, la conservan. 

VERBOS EN SCO. 

Los verbos en -seo son generalmente frecuentativos, y los 
ados de verbo nsan por regla general el pretérito y á ve- 
ces el supino del verbo primitivo, como ¡n-gemi-sco (de gemo), 
vn-ui, lamentar: ex-pav€-sco 'de pareo), erpa-ri, asustarse; 
ule-seo (de raleo), cónvcA-ui, convalecer. Los incoativos de- 
rivados de nombre ó adjetivo carecen generalmente de preté- 
rito y supino, como fronde-seo de frons, dis), empezar á echar 
hega; díte-seo (de dis, tis), enriquecerse: pero otros tienen preté- 
rito en -ui, como oh-mide-sco (dé matius), obmut-iñ, enmudecer; 
i --sro (de notm), innot-id, darse á conocer, distinguirse; ves- 
^<it (de vespera), respera-rit. anochecer. 
Otros verbos en -sro perdieron su significación de incoati- 
y tienen el pretérito en -ri y el supino en -tum, como adole- 
idole-vi, adul-tum, crecer; ere-seo. ere-ri. ere-tum, crecer; no- 
'". ho-tum, conocer; quie-sco, qme-vh quie-tum, descansar; 
sne-Si o. sue ri. sue-tam. acostumbrar, y se i -seo. se i-vi, sc¡-t/tm,de- 

mitiva forma de no-sro os, según Prisciano yDiómedes, gnosco, como 
en sus compuestos a-gno-ico, co-gno-seo, di-gvo-seo é i-gno-seo: en otros 
como intt mosco, perno-«co, prseno-sco y reno-seo, desapareció la g de la forma 
itiva. Además, igno-sco, interno-seo, perno-seo y prxno-sco se conjugan co- 
s implfi. A-gno-sco y co-gno-*co atenúan en i en el supino la o radical, y 
'j a-gni-tum y co-gni-twn. lU-gno-sco carece de supino y re-no-sco de pre- 
térito y supino. 

Tienen con reduplicación el pretérito y carecen de supino 
. di-dic-i, aprender, y poseo, po-posc-i, pedir. 
)WpescÓ hace compeSQ-uif sin supino, refreí •■ 
• -cu <le pretérito y supino dispeseo, separar; fariseo, fati- 
e; gliscor, engordar, é hisco, abrir la boca. 

verbos frecuentativos y no frecuentativos, forman el tema de 
•o el sufijo significa 'comenzar. Este sufijo se conserva en 



232 

el tema de pretérito de los verbos poseo y compesco. Los compuestos de poseo, 
composco, deposco, exposco y reposco, y addisco, condisco, dedisco, edisco, perduro 
y prxdisco, compuestos de disco, conservan en el pretérito la reduplicación cíe 
sus simples. Apposco, compuesto de poseo, y redisco, de disco, carecen de pre- 
térito. 

Para distinguir qué verbos de los en -seo son incoativos y cuáles no lo son, 
bastará tener presente que en los no incoativos el sufijo sha se une á la raíz 
verbal, como en cre-sco, no-sco, y en los incoativos se une á un tema ya cons- 
tituido por el correspondiente sufijo, como expave-sco, de pav-eo,in-no-te-sco, 
de notus, de no-sco. 

VERBOS EN lo, nO, YO Y SO, Ó SEA EN LINGUAL 

VERBOS EN lO. 

Los verbos terminados en -lo de la tercera conjugación, ha- 
cen el pretérito en ui y el supino en tum, como coló, col-ui, cul- 
tura, cultivar; consulo, consul-ui consul-tum, consultar. Alo hace 
al-ui, al-t-tum ó altum, alimentar, y molo, mol-ui- mol-í-tum, 
moler. 

Estos verbos pierden la a característica del presente en el pretérito y su- 
pino, y sólo en éste la conservan alo y molo transformada en i. 

Carecen de supino excello, excell-ui, sobresalir; malo, Tfolo, y 
el simple voló. 

En -i y -sum hacen percello, percul-i, percul-sum, herir; vello, 
vell-i, ó vul-si, vul-sam, arrancar; y en -i, sin supino, psallo, 
psall-i, cantar. Tienen reduplicación en el pretérito fallo, fe- 
fell-i, fal-siim, engañar, y pello, pe-pul-i, pul-sum, arrojar. Tollo, 
levantar, tiene sus-tul-i, sub-la-tum. 

Percello y vello atenúan en el pretérito y supino la e radical en u. Refello, 
compuesto de Jallo, cambia en el presente la a radical en c, y tiene el pre- 
térito rejelli sin supino. De los compuestos de tollo, extollo, levantaren alto, 
carece de pretérito y supino. El mismo simple tollo sustituye las formas del 
pretérito y supino con las de suffero. 

Carecen de pretérito y supino antecello y prcecello, aventajar. 

VERBOS EN 110. 

Los verbos de la tercera conjugación terminados en no ha- 
cen el pretérito en -ni y el supino en -tum, como pono, pos-ui, 
pos-i-tum, poner; gigno,geu-ui, gen-i-tum, engendrar. 



233 

Lo tienen en -vi, -tum, cerno, cre-vi, cre-tum, ver; lino, le-vi ó 
li-vi, li-tíim, untar; sino, si-vi, si-fum, dejar; sperno, spre-vi, sprc- 
tum, dejar, y ster-no, stra-vi, stra-tum, derribar. 

Tiene reduplicación en el pretérito cano, ce-cin-i, can-tum, 
cantar; y hace el pretérito en si, con-temno, con-tem-p-si, con-tem- 
p-tum, despreciar, compuesto del inusitado femno. 

Estos verbos forman el tema de presente con el sufijo na. Pono (por posno), 
pierde el sufijo de presente en el pretérito, pero conserva en el supino la á 
característica del tema de presente atenuada en i. Pierden el sufijo na en el 
pretérito y supino, lino, que en la época postclásica se convirtió cnlinio, y 
todos los que hacen el pretérito en -vi, porque al perder el sufijo citado la u 
de ui, característica del tema de pretérito, se convirtió en v. 

Además, cerno, sperno y sterno, sufrieron metátesis de las radicales, que- 
dando para el pretérito y supino la raíz convertida en ere, spre y stra. 

Los compuestos de caro sufren atenuación de la a radical del simple en i 
en el presente, y en e en el supino, y hacen el pretérito en ui, como concir.o, 
concinui, corcerJum, cantar con otro. Accino, intercivo y reciño carecen de pre- 
térito y supino. 

VERBOS EN TO. 

Los verbos terminados en ro de la tercera conjugación ha- 
cen de varios modos el pretérito y supino. 

En -vi, -tum, qimro, queest-vi, queesi-tum, buscar; tero, tri-vi, 
trl-tum, trillar, y sero, s'c-vi, sa-tum, sembrar; significando en- 
trelazar, carece de pretérito y supino. 

Los compuestos de quiero cambian el diptongo radical se en 1, como inqtíi- 
ro. Tero sufre metátesis de la raíz en el pretérito y bupino. Sero, sembrar, 
pierde la r radical en el pretérito y supino, y además refuerza en éste la c ra- 
dical en a. De sus compuestos prosero se conjuga como el simple.- armero, came- 
ro, invero é interstro, convierten en tía a del supino del simple: peñero tiene 
el pretérito persevi y carece de supino, y circumsero y subsero de pretérito y 
supino. Los compuestos de sero, entrelazar, tienen el pretérito en ui y el su- 
pino en tum, como dissero, disser-ui, discr-tum; pero subsero, añadir, yperscro, 
enfilar, carecen de pretérito y supino. 

Hacen el pretérito en -si y el supino en -tum, gero, ges-si, 
gestum, hacer, y tiro, us-si, us-tum, quemar. 

toa verbos fon más bien yeso y uso, y en ellos ln s se convierte en r por 
hallarse entre vo< i 

Hacen en -i, -sum, curro, cu-curr-i, cur-svm, correr, y verro, 

verr-i, ver-sum, barrer. 

16 



21*4 

-Los compuesto > tienen, como el simple, yeduplioación en el pre- 

térito, menos intercurro, recurro y incurro. 

VERBOS KM 80, 

Tienen el pretérito en -vi y el .sapino en -ium, arcesso , ar- 
cessi-vi, arcessí-tum. hacer venir; capesso, capessi-vi, capessi- 
-tum, tomar á su cargo; facesso, facessi-vi, facessi-tum, h 
con ahinco; lacesso, lacessi-vi, lacessi4um, provocar,. TncessOj a(3o- 
meter, hace ineess-iri ó inress-i, sin supino» 

Hacen en -ni, -fum, depso. deps-ui, deps-tum, amasar, y pinso, 
pins-ni ó pins-i, pins-1-tnm ó pis-tmn. majar. 

Viso, visitar, tiene el pretérito vis-i, sin supino. 

Texo hace tex-ui, fex-tum. tejer,. 
Los verbos en sso son de los llamados meditativos. Expresan la acción su- 
poniendo en el agente propósito deliberado ó empeño decidido ó notoria 
energía al realizarla, y en latín se forman añadiendo al tema verbal ya cons- 
tituido el sufijo -issa ó -essa, como petisso, facesso. 

VERBOS EN do Y EN to, Ó SEA EN DENTAL 

VERBOS EN dO. 

Tienen el pretérito en -si y el supino en -sum, cedo, ces-si, ces- 
sum, ceder; dando, dan-si. dau-sum, cerrar; divido, divi-si, divi- 
sum, dividir; eyvádó, e-va-si, e-vasum, escapar; in-vado, iv-ra-si, 
in-va-smn, invadir, y per-vado, per-va-si, per-va-sum, penetrar, 
compuestos de vado, ir: y además Iwdo, loe-si, Iw-snm, dañar; 
ludo, lu-si, lu-sum, jugar; piando, plan-sí, plau-sum, aplaudir; 
vado, ra-si, ra-sum, raer: rod.o n ro-si, ro-sum, roer; trudo, tru-si, 
tru-sum, empujar. 

Todos estos verbos pierden en el pretérito y supino la d ra i xdo 

la conserva convertida en s por asimilación progresiva 

Los compuestos de ciando convierten el diptongo au en u, como includo, 
inclu-si, inclu-sum. 

Los compuestos de fado cambian el diptongo x en i, como collido, colli-si, 
colli-sum. 

Los de piando convierten en o el diptongo au, como explodo, e?plo-si, expío- 
stim, menos applaudo. 

Tienen en -i el pretérito, y en -sum el supino cudo, cud-i, cu- 
sum, forjar; de feudo, defend-i, defen-snm, defender; edo, ed-i, e-sum, 



235 

comer; fiado, fid-i, fi-sum, hender; fundo, fud-i, fu-sum, derramar; 
incendo, incend-i, incen-sum, encender; mando, mand-i, man-sum, 
mascar; pando, pand-i, pas-sum ó pan-sum, extender; prebendo, 
preliend-i, prehen-sum, prender, coger; scando, scand-i, scan-sum, 
subir: y scindo, scid-i, scis-smn, rasgar. Tienen reduplicación en 
el pretérito cado, ce-cld-i, ca-sum, caer; caído, ce-cid-i, ccesum, 
cortar, y credo, cred id-i. cred-í-tum, creer; pendo, pe-pend-i,pen- 
sum, pesar; tendo, te-tend-i, ten-tum ó ten-tum, tender; y tundo, 
tu-tud-i, tm-sum, tundir. Perdo hace perdid-i, perdi-tum, perder. 

Cudo pierde la d en el supino lo mismo que defendo, edo, fundo, incendo, 
mando, pando, prebendo, scando, rado, exdo, pendo, tendo y tundo. La conservan 
convertida en s por asimilación progresiva findo, pando y scindo. Pierden la n 
radical en el pretérito y supino scindo, findo y fundo, y tundo en tutudi. Los 
compuestos de scando mudan la a radical en e, como ascendo, ascendí, ascen- 
sum, lo mismo que los de csedo el diptongo se en i, como occido, occidi y occi- 
sum; los de cado convierten en el pretérito la a en i, como occido, occidi, oc- 
tasurn. 

Carecen de supino sido, sid-i, sentarse; strido, strid-i, rechi- 
nar; y pedo, peped-i: fido, como semideponente, tiene el pretéri- 
to fisus-sum, fiarse; rudo tiene alguna vez el pretérito rudi-vi, 
rebuznar: f rendo, regañar, carece de pretérito y tiene el supi- 
no fresstWL Vado, ir, carece de pretérito y supino. 

VERBOS EN ÍO. 

Los verbos en to de la tercera conjugación tienen varias 
terminaciones para el pretérito y supino. 

Hacen el pretérito en si ixi) y el supino en sum (xum), fle- 

cto, flexi (fleo-si), flexum (flec-sum), doblar; necto, nexi {nec-si), 

m (nec-sum), enlazar; pedo, pexi (pec-si), pexum (pee sum),' 

peinar, y plecto, plexi (plec-si), plexum {plec-sum), entrelazar. 

Plecto, cuando significa castigar, carece de pretérito y supino. 

Estos verbos pierden en el pretérito y supino la dental, y la gutural que á 
vsta precede, forma con la s el nexo x. 

En -si, -su di ] lacen mitto, mi-si , mis-sum , enviar. En -ni, -sum, 
. mes-sui, mes-sii ni. segar. En -/. -sum, verto, vert-i, ver-sum, 
volver. En -vi, -t/nn. peto, pet-i-vi, pet-i-tum, pedir. Sisto hace 
•un reduplicación y sta-lam, detener. 
to, stert'tti, roncar, carece de supino. 



236 

Mitin pierdo en el pretérito la dental doblo de la ral/.; pero conserva una 
en el supino, la íraa] por asimilneión progresiva se convierte en s. Verlo la 
conserva en o] pretérito y la pierdo en el supino Meto la conserva en el pre- 
térito y supino, convertida en s por asimilación. Sisto se formó por reduplica- 
ción de sto en el presento. 

Lo mismo que verlo se conjugan sus compuestes, menos deverto, preverto y 
reverto, que en el presente y sus derivados se usan con más frecuencia como 
deponentes, aunque en el pretérito tienen la forma activa deverti, preverti y 
revertí. Este íiltimo alguna vez tiene también como deponente el pretérito re- 
versus sum. 

VEEBOS EN bo,pO Y mo, Ó EN LABIAL 

VKRP.OR EN bO Y po. 

Los verbos en ho y po de la tercera conjugación hacen el 
pretérito en -si y el supino en -tum, como scribo, scrip-si, scrip- 
tum, escribir; carpo, cap-si, cap-tnm, coger. 

Los verbos en bo refuerzan la dulce b en p en el pretérito y supino delante 
de la s y t, < orno vubo, nup-si, nup-tum. 

Los compuestos de carpo cambian en e la radical, como decerpo^ 

Tienen el pretérito en -i y el supino en -tum, oiho, blb-i, bi- 
bi-tum, beber, y rumpo, rup-i, rup-tum, romper. 

Strepo, hacer ruido, tiene el pretérito strep-ni y el supino 
strep-í-fum. 

Lambo, lamb-i, lamer, y scabo, scab-i, rascar, carecen de 
supino. 

Bibo y strepo conservan en el supino la a característica del tema de pre- 
sente atenuada en i. Rumpo pierde la m en el pretérito y supino. 

Los compuestos de cubo que admiten una m delante de la b, se conjugan 
como strepo. 

VEKBOB EN m.0. 

Hacen en -ui el pretérito, y el supino en -tum, fremo, frem-ui f 
frem-t-tum, bramar; gemo, gem-ui, gem-i-tum, gemir, y vomo, 
vom-ui,vom-t tum, vomitar. 

Tremo hace iremui, temblar, sin supino. 

Estos verbos en el supino conservan atenuada en i la cü característica del 
tema de presente. 

Hacen en -si el pretérito y en -tum el supino, como, com-p-si, 
com-p-tum, componer el cabello; demo, dem-p si, dem-p-tum, qui- 



237 

tar; promo, prom-p-si, prom-p-tum, sacar afuera, y sumo, sum-p-si, 
$um-p-tum, tomar. 

Estos verbos en el pretérito y supino refuerzan la raiz con una p. 

En -s-¿, -s'«w, liase premo, pr es- si, pres-sum, oprimir; y en -i, 
-tum, emo, em-i, em-p-tum, comprar. 

Premo en el pretérito y supino convierte la m radical en s por asimilación 
progresiva. Sus compuestos convierten en el presente y formas derivadas la 
e radical en i, como op-pvimo, op-pressi, op-pressum. 

Emo refuerza la raíz en el supino con una p. De sus compuestos sólo coemo 
se conjuga como él. Los demás, como adimo , perimo, convierten la e radical 
en i en el presente y formas derivadas. Demo, promo y sumo son también com- 
puestos de emo. 

PRETÉRITO Y SUPINO DE LOS VERBOS DE LA CUARTA 
CONJUGACIÓN 

Lds verbos de la cuarta conjugación hacen el pretérito en 
-i-vi y el supino en -ítum, como audio, is, iré, au-d-ivi, aud-i- 
tum, oir. 

En realidad, el pretérito se forma en estos verbos con el sufijo -vi, y el su- 
pino con el sufijo -tum, conservando delante de ambos la característica del 
tema de presente. 

Hacen en -el, -tum, cío, ci-vi, cl-tum, mover; eo, i-vi, %-tum, 
ir; sepelio, sepel-i-vi, sepul-tuin, sepultar. 

Hacen en -ai, -tum, apério, aper-iá, aper-tum, abrir; operio, 
oper-ul, oper-lum, cubrir, y salió, sal-ui, sal-tum, saltar. 

Estos verbos, y todos los que siguen, pierden en el pretérito y supino la 
característica del tema de presente. Sepelio sólo la pierde en el supino se- 
pultum. 

Hacen en -i el pretérito y en -tum el supino, comperio, com- 
per-i, (vmpcr-tnm, descubrir; repeño, reper-i, reper-tum, encon- 
trar, y venio, ven-i, ven-tum, venir. 

Aperio, comperio, operio y reperio, son compuestos de parió. 

Los compuestos de salió cambian la a radical en i en el presente y en u en 
el supino, como desilio, deaihii, <l> sultu/m. Exilio, prosilio y tramilio carecen de 
supino, y el último tiene además el pretérito transili-vi. 

Estos verooa ademas pierden eo el pretérito y supino la l característica de 
ate. 



238 

Hacen el pretérito en -si y el supino en -tu ni, anudo, amixi 
(amic-si) ó amic-ui, amie-tum, cubrir; fardo, far-si, far-tum, em- 
butir; i tildo, tul-si, ful-tum, apoyar; haurio, hau-si, haus-turn, 
agotar; sesmo ,$ar-ei, sar-tum, coserj scepio ó sé-pio, scep-si, scep- 

tum, cercar; sando, sanxi {sanc-si), sanc-tum, sancionar; y vincio, 
vinxi (vinc-si, vinc-tum, atar. 

En -si, -sum, sentio, sen-si, sen-sum, sentir; raudo, rau-si, raa- 
sum, enronquecer. 

En haurio desaparece en el pretérito la radical r, que en el supino se cou- 
vierte en s delante de la t. Sentio pierde la radical t, y rancio la radical c en 
el pretérito y supino. 

Los compuestos de Jarcio cambian la a radical en e, como confercio, con/er- 
si, confertum. Haurio tiene los dos participios de futuro activo hausturus y 
hausurus, y todos pierden la l característica del presente en el pretérito y su- 
pino. 

Carecen de pretérito y supino c&cutio, estar ciego; dementio, 
estar demente: ferodo, enfurecerse; ineptio, decirtonterías; sin- 
gultio, sollozar; superbio, enorgullecerse: ravio, estar ronco; de 
quien es tal vez el pretérito rausi y el supino raiisum, y casi 
todos los verbos de esta conjugación derivados de nombres ó 
adjetivos, y además ferio, herir, con los desiderativos que ter- 
minan en urio, como ccenaturio, tener ganas de comer; pero 
parturio, estar de parto, tiene el pretérito parturivi, y esurio, 
esurivi ó esurii, esuritum, tener hambre. También carecen de 
pretérito y supino infrio, relinchar; gannio, gañir y otros pa- 
recidos. 

PRETÉRITO DE LOS VERBOS DEPONENTES 

Para formar el pretérito de un verbo deponente se le finge 
la forma activa, y según las reglas establecidas, se le da el pre- 
térito y supino que le corresponde; por el supino se infiere el 
participio de pretérito, y éste, unido al sustantivo auxiliar sum 
ó fui, forma el pretérito del yerbo deponente. Así, á imito?, 
aris, ari, se le supone la forma activa imito, as, are, que, segiín 
la regla de los verbos de la primera conjugación, tendría el 
pretérito imitavi y el supino imitatum, y por consiguiente el 
participio de pretérito imitatus, a um, que, unido á sum ó fui, da 
el pretérito de imitor. 



239 



PRETÉRITO DE LOS DEPONENTES DE LA PRIMERA CONJUGACIÓN 

Los verbos deponentes de la primera conjugación, sin ex- 
cepción alguna, forman el pretérito según la regla general. 

PRETÉRITO DE LOS VERBOS DEPONENTES DE LA SEGUNDA 
CONJUGACIÓN 

Tienen el pretérito irregular fateor, eris, eri, fassus sum, 
confesar; misereor, eris, eri, míserUus ó miserias sum, compade- 
cerse; reor, eris, eri, ratus sum, pensar; y tueor, eris, eri, tuitus ó 
tutus sum, defender. Medeor, medicinar, carece de pretérito. 

Fateor convierte la t radical en s enjassus; misereor pierde la característica 
de presente en misertus, lo mismo que tueor en tutus. Los compuesios de fateor 
convierten la a radical en el presente y formas derivadas en i y en e en el par- 
ticipio de pretérito, como confitcor, confesus sum, confesar. Diftteor carece de 
forma de pretérito 

PRETÉRITO DE LOS VERBOS DEPONENTES DE LA TERCERA 
MJUG ACIÓN 

Tienen irregular la forma de pretérito: fruor, fruUus ó fru- 

dus sum, disfrutar; fungor, functus sum, desempeñar; loquor, lo- 
cutus, sum, hablar; morior, mortuu-s sum, morir; queror, questus 

sum, quejarse; sequor, s< ■ >. seguir. 

Estos verbos pierden en el participio de pretérito la característica del te- 
ína de presente. Morior tiene el participio de futuro activo moritürus, y de »;1 
se encuentran también las formas de la cuarta conjugación morímur en Enio, 
y moriri en Plauto y Ovidio. 

en en sus, a, um él participio de pretérito amplector, am- 
plexus sum, abrazar; gradior, gressus sum, andar; labor, lapsus 
Mar; nitor, nixus ó nisus sum, empeño rse; pctiii 
■ cer, y utor, usus sum, usar. 

A<i. ¡ der estos verbos la característica del tema de presente, yra- 

d el participio de pretérito la a radical en e y la d en s por 

asimilación progresiva, lo mismo la*. Utor la pierde. I.o.s compues- 

gradior y patio r convierten la a en e, como us sum y 

sum. 



240 

Tienen forma de incoativog apiscor, aptus sum , alcanzar; 
comminiscor, commentus sum, inventar; defetiscor, defessus sum, 
fatigarse; expergiscor, experrectus sum, despertar; nanciscor, 
hachís sum, alcanzar; nascor, natas sum, nacer; obliviscor, oblitus 
sum, olvidarse; paciscor, pactus sum, pactar; profioiscor, profecías 
sum, marchar, y ulciscor, ultus sum, vengarse. 

Carecen de la forma de pretérito irascor, irritarse; liquor, 
derretirse; reminiscor, acordarse; ringor, regañar, y vescor, 
comer. 

PRETÉRITO DE LOS VERBOS DEPONENTES DE LA CUARTA 
CONJUGACIÓN 

En la cuarta conjugación se apartan de la regla general en 
la formación del pretérito los deponentes assentior,' assensus 
sum, asentir; experior, expertus sum, experimentar; metior, men- 
sus sum, medir; ordior, orsus sum, comenzar; operior, opertus sum, 
aguardar, y orior, ortus sum, nacer. 

Assentior, metior y ordior pierden en el participio de pretérito la dental ra- 
dical; metior admite una n delante de la inicial del afijo con que forma dicho 
participio. Orior puede tener en el presente formas propias de los verbos en 
io de la tercera y lo mismo sus compuestos ezorior y coorior, pero nunca ado- 
rior. Tiene además el participio de futuro activo orítürus. 

La lengua castellana carece de estos verbos que los gramáticos latinos han 
llamado deponentes; pero no tan en absoluto, que no haya quedado en ella 
algún rastro que semeje en castellano la forma de estos verbos. Los que nues- 
tros gramáticos han llamado reflexivos y que con más propiedad "debieran 
llamarse medios, son en realidad los verbos deponentes de nuestra lengua, 
puesto que con forma activa significan pasión, como acordarse, morirse, reirse, 
etc., aunque no dejen de significar acción. Por el contrario, en frases como 
esta: El padre Francisco era ido á las Malucas; Aun no era llegado el tiempo, de 
Pivadeneira; Soy venido en esta opinión (Diálogo de las Lenguas). La otra puer- 
ta por donde soy entrado en esta o¡riníón{lbid.), etc., se ven formas de verbos 
deponentes que con formas de pasiva tienen significación completamente ac- 
tiva. Ciertos participios de pretérito, como cumplido, porfiado, entendido, etc., 
que pueden tener significación activa, y otros irregulares, como conJeso,pro- 
Jcso, propenso, incurso, atento, que tienen siempre significación activa en tiem- 
po de pretérito (menos atento, que puede tenerla también en tiempo de pre- 
sente), como sucede con los participios de pretérito de los deponentes lati- 
nos, no son dtra cosa que la huella visible que estos verbos dejaron impresa 
en nuestro idioma. 



241 



CONJUGACIÓN PERIFRÁSTICA EN CASTELLANO Y LATÍN 

Esta forma de conjugación se llama también con de ó de 
obligación, y sus tiempos se componen en castellano, los sim- 
ples, con el auxiliar haber en el tiempo correspondiente, la pre- 
posición de y el presente de infinitivo en activa ó pasiva, y los 
tiempos compuestos con el mismo auxiliar, la misma preposi- 
ción y el pretérito de infinitivo en activa ó pasiva. 

En latín los tiempos de esta conjugación se componen del 
participio de futuro activo para la activa, y el de futuro pasivo 
para la pasiva, acompañados ,de) auxiliar sustantivo en el 
tiempo correspondiente, de esta manera: 

INDICATIVO 

Presente. 



Sing. Yo lie de &m.íi,Y=amatu- 
rusy a, um sum. 

Plur. Nosotros hemos de 
amar = amaturi, m, a 
sumus. 



Yo he de ser amado = aman- 

dus, am, usum. 
Nosotros hemos de ser ama- 
dos = amandi, ce, a sumus. 



Pretér ito i ni perfecto. 



Yo había de amar = 

amaturus, a, Um eram. 

Plur. Nosotros habíamos do 

amar = amaturi ce, a 

eramus. 



Yo había de ser amado = 
anvindus, a, um eram. 

Nosotros habíamos de ser 
amados— amandi, ce, a era- 
mus. 



Prr torito perfecto. 



Sin. Yo he de haber amado, 
hube de ó de haber 
amado = amatüHt 
>tm fui. 

Plur. Nosotros liemos de ha- 
ber amado, hubimos 
de ó de h abe] 
amaturi, te, a fuimus. 



Yo he de haber sido amado, 
hube de ser ó de haber sido 
amado —amandus, a, um fui. 

Nosotros hemos de haber sido 
amados, hubimos de ser ó 
de haber sido amados = 
amandi, ce, a fuimus. 



242 



Pretérito pluscuamperfecto* 



Sing. Yo había de haber ama- 
do == amaturus, a, um 
fueram. 

Plur. Nosotros habíamos de 
haber amado = ama- 
tur i, ce, a fueramm. 



Yo había de haber sido amar 
Ao=aman<hts, a. um fueram. 

Nosotros habíamos de haber 
sido amados = amandi, ce, a 
fueram us. 



Futuro imperfecto. 



Sin. Yo habré de amar = 
amaturas, a, um ero. 

Plur. Nosotros habremos de 
amar = amaturi, ce, a 

erimus. 



Yo habré de ser amado = 
amandus, a, um ero. 

Nosotros habremos de ser 
amados — amandi, ce, a eri- 
mus. 



Futuro perfecto. 



Sin. Yo habré de haber ama- 
do ~ amaturus, a, um 
fuero. 

Plur. Nosotros habremos de 
haber amado == ama- 
turi, ce, a fuerimus. 



Yo habré de haber sido ama- 
do = amandus, a, um fuero. 

Nosotros habremos de haber 
sido amados = amandi, ce., a 
fuerimus. 



SUBJUNTIVO 



Presente. 



Sing. Yo haya de amar=am«- 
turus, a, ttm sim. 

Plur. Nosotros hayamos de 
amar = amaturi, ce, a 
simus. 



Yo haya de ser &mdcdo= aman- 
dus, a, um sim. 

Nosotros hayamos de ser auna- 
dos^- cima?idi, ce, a simus. 



P) -etérito imperfecto. 



Sing. Yo hubiera , habría y 
hubiese de amar = 
amaturus, a, um essem. 

Plur. Nosotros hubiéramos, 
habríamos y hubiése- 
mos de &ma,T-— amatu- 
ri, ce, a essemus. 



Yo hubiera, habría y hubiese 
de ser amado = amandus, a, 
um essem. 

Nosotros hubiéramos, habría- 
mos y hubiésemos de ser 
amados == amandi, ce, a esse- 
mus. 



243 



Pretérito perfecto. 



Sing. Yo haya de haber ama- 
do = amatiirus, a, um 
fuerim. 

Plur. Nosotros hayamos de 
haber amado = ama- 
ri, ce¡ a fuer ¿mas. 



Yo haya de haber sido ainado 

= amandus, a, um fuerim. 

Nosotros hayamos de haber 
sido amados =? amandi , ce } a 
fuerimus^ 



Pretérito pluscuamperfecto. 






Plur. 



Yo hubiera , habría y 
hubiese de haber 
amado = amatar us, a. 
um fuissem. 

Nosotros hubiéramos , 
habríamos y hubiése- 
mos de haber amado 
= amaturi, m, a fuis- 
semus. 



Yo hubiera, habría y hubiese 
de haber sido amado = 
amandus, a, um fuissem. 

Nosotros hubiéramos, habría- 
mos y hubiésemos de haber 
sido amados = amandi . <b, 
a fu.issemus. 



VI 

Del pairticípw. 

El participio es, ala vez que forma del verbo, una parte de 
la oración que, juntamente con la idea de una cualidad, expre- 
sa la acción ó pasión. 

Los participios castellanos son de dos clases: activos, que 
ale\! .na cualidad, significan acción, como amante, de 

de conducir; viviente.de vivir; combatiente, de 
combatir, etc., y pasivos, que al expresar una cualidad, signifi- 
can pa.sión. como amado, de amar] correspondido, de corres, 
ombatido, de combatir, etc. 
T.o~ participios activos en castellano terminan en -ante, 
os pasivos en -año, -oda ó -ido, -ida. 

Las terminaciones -ante, - del participio activo castellano 
ceden do las latinas -ans,- mencias -ario, -<h 

-ido, -ida, ¡ derivación do las latinas -a- 

-¿-tus del participio de pretérito. 

Alpunov tlcipio aotlvo dos formas, 

una literaria y otra vulgar; como d< 



244 

Los participios activos tienen en castellano la misma forma 
y los mismos accidentes que los adjetivos de una terminación, 
y los pasivos se asimilan en los accidentes á los adjetivos de 
dos terminaciones. 

En latín los participios son cuatro: dos activos, ©1 de pre- 
sente y futuro activo; y dos pasivos, el de pretérito y futuro 
pasivo. 

El part icipio de presente significa la acción convertida en 
cualidad del sujeto agente con carácter de actualidad. El de 
^pretérito significa la acción del verbo convertida en cualidad 
del sujeto paciente con carácter de tiempo pasado; los de fu- 
taro activo y pasivo expresan la acción del verbo convertida 
en cualidad del sujeto agente ó paciente, pero con carácter de 
posibilidad. 

El participio de pretérito, en la mayor parte de los verbos 
deponentes, tiene carácter de activo, y expresa, por tanto, la 
acción del verbo convertida en cualidad del sujeto agente, pero 
siempre referida al pasado. 

La lengua castellana no tiene, como la latina, participios de futuro activo 
y pasivo, pero, no obstante, como participio de futuro activo, puesto que sig- 
nifica una cualidad, acción y tiempo venidero, puede considerarse el adjeti- 
vo futuro; así, cuando decimos: El futuro alcalde, designamos al que en más 
corto ó largo plazo ejercerá el cargo de alcalde. 

Podrían tal vez considerarse como participios de futuro activo algunos 
adjetivos castellanos verbales terminados en -ero, -era, que significan, entre 
otras cosas, aptitud, capacidad ó posibilidad de que se realice la acción que 
expresa el verbo de donde proceden: así, venidero, siguifica que ha de venir) 
casadero, que puede casarse, perecedero, que ha de perecer, etc. Abona, además, 
esta opinión el que la desinencia -ero, -era, aunque diferente, no es quizá de 
naturaleza distinta de la terminación -u-rus, que tiene en latín el participio 
de futuro activo. 

También el adjetivo venturo, aunque poco usado, puede considerarse como 
participio de futuro activo. Del mismo modo son en castellano verdaderos 
participios de futuro pasivo, equivalentes á los terminados en latín en -ndus, 
puesto que significan una cualidad, pasión y tiempo futuro, algunos adjeti- 
vos, como reverendo, de reverenciar, que significa el que ha de ser reverencia- 
do: venerando, de venerar, que significa el que ha de ser venerado, y algunos 
que el uso ha convertido en sustantivos, como examinando, graduando, multi- 
plicando, dividendo, etc., que se derivau de examinar, graduar, multiplicar, di- 
vidir, etc., y algunos adjetivos que, como vitando, nefando, horrendo, estupen- 
do, etc., no se forman directamente de verbo alguno castellano, pero sí de los 
latinos vitare, fari, horrere y stupere. 



245 

No todos los participios pasivos se forman en castellano 
añadiendo al radical del verbo la terminación -arfo, -arfa, para 
los procedentes de verbos de la primera conjugación, é -ido, 
-ida, para los procedentes de verbos de la segunda y tercera. 
Fórmanse de una manera irregalar , pero consecuente con sn 
origen latino, los siguientes: 



abrir 


abierto 


apertus 


absolver 


absuelto 


absolutus 


afijar (anticuado) 


afijo 


aíixus 


cubrir i 


cubierto 


coopertus 


decir - 


dicho 


dictus 


disolver 


disuelto 


dissolutus 


escribir 3 


escrito 


scriptus 


hacer * 


hecho 


factus 


imprimir 5 


impreso 


impressiis 


morir 


muerto 


mortuus 


poner 8 


puesto 


positus 


resolver 


resuelto 


resolutus 


ver " 


visto 


visus 


volver 8 


vuelto 


volutus 



Otros tienen dos formas, una regular y otra irregular, y son 
las siguientes: 



De absorber 
abstraer 
aceptar 
afligir 
ahitar 

atender 

bende< ir 

circuncidar 

comí 

comprender 

comprimir 

concluir 

confesar 

confundir 

consumir 

contraer 

contundir 



absorbido 

abstraído 

aceptado 

afligido 

ahitado 

atendido 

bendecido 

circuncidado 

compelido 

comprendido 

comprimido 

concluido 

confesado 

confundido 

consumido 

contrnido 

contundido 



absorto 

abstracto 

acepto 

aflicto 

ahito (de a é hito de 

ficlus de figo) 
atento 
bendito 
cirexmeiso 
compulso 
comprenso 
compreso 
concluso 
confeso 
confuso 
consunto 
contracto 
contuso 



absorptus 
abstractus 
ac( eptus 
afilie tus 



attenti 

benedictus 

circumeisus 

compulsus 

comprehensus 

compressus 

COIH lUSUS 

( onfossus 

confussus 

consumptus 

contraetus 

contusus 



1 Lo mismo bus compuestos descubrir, encubrir y recubrir. 

2 Lo mismo sus oompue.-i'os cmlradccir. desdecir y predecir. 

3 L i • ■'iipiiostos circunscribir, deicrib r, inscribir, minuscribir, prescribir, pros- 
cribir, subscribir y transcribir. 

4 La ifl mn'rahacor, deshacer, rehacer y talisfacer. 
. r > T,o mismo su compuesto reimprimir. 

(i Lo mismo sus compuestos anteponer, componer, contraponer, deponer, descomponer, dispo- 
ner, exioner, inponer, indisponer, ínter] oner, oponer, posponer, predi*] oner, presuponer, propo 
ner, recomponer, reponer, scbrcpor.er. ni] or.er y trasponer. 

7 ím mismo sus coinpae *tos tntrtver, prever y proveer, 

olier, dcco'ver, envolver y revolver. 



246 



»e convencer 


convencido 


■ LctO 


convictas 


( onvertir 


convertido 


con\' 


(Ol)V' 


corregir 


corregido 


correcto 


correctos 


corromper 


corrompido 


corrupto 


corruptas 


cultivar 


cultivado 


culto 


1 118 


desertar 


desertado 


desierto 


ertus 


difundir 


difundido 


difuso 


diffusus 


dispersar 


dispersado 


disperso 


dispersus 


distinguir 


distinguido 


distinto 


distinctus 


dividir 


dividido 


diviso 


divisas 


elegir 


elegido 


el'.x to 


electos 


enjugar 


enjugado 


enjuto (de en yji 




excluir 


excluido 


excluso 


exclusus 


exigir 


exigido 


exacto 


exactus 


eximir 


eximido 


exento 


exemptus 


expeler 


expelido 


expulso 


expulsus 


experimentar 


experimentado 


experto 


expertos 


expresar 


expresado 


expreso 


expressus 


extender 


extendido 


extenso 


extensus 


extinguir 


extinguido 


extinto 


e retine tus 


fijar 


fijado 


rijo 


rixus 


freír 


freído 


frito 


frictus 2 


hartar 


hartado 


harto 


t'artus 


incluir 


incluido 


incluso 


inclusus 


incurrir 


incurrido 


ineurso 


incursus 


infectar 


infectado 


infecto 


infectas 


infundir 


infundido 


infuso 


infusus 


ingerir 


ingerido 


ingerto 


ingertus 


insertar 


insertado 


inserto 


insertas 


invertir 


invertido 


inverso 


inversas 


juntar 


juntado 


junto 


junctus 


maldecir 


maldecido 


maldito 


maledictua 


manifestar 


manifestado 


manifiesto 


manifestus 


marchitar 


marchitado 


marchito 


marcidua 


nacer 


nacido 


nato 


natos 


ocultar 


ocultado 


oculto 


oec-ultus 


omitir 


omitido 


omiso 


omií- 


oprimir 


oprimido 


opreso 


oppressus 


pasar 


pasado 


paso 


passus 


perfeccionar 


perfeccionado 


perfecto 


perfectus 


pervertir 


pervertido 


perverso 


perversus 


poseer 


poseído 


poseso 


possessus 


prender 


prendido 


preso 


pressus 


T>resumir 


presumido 


presunto 


presumptus 


pretender 


pretendido 


pretenso 


pretensus 


profesar 


profesado 


profeso 


professus 


propender 


propendido 


propenso 


propensos 


proveer 


proveído 


provisto 


provisus 


recluir 


recluido 


recluso 


reclusus 


reflejar 


reflejado 


reflejo 


reflexus 


regir ' 


regido 


recto 


rectus 


repeler 


repelido 


repulso 


repulsus 


romper 


rompido 


roto 


ruptus 


salpresar 


salpresado 


salpreso * 





L Eote participio no tiene eu latín precedente 

•¿ De frigerc. 

.'i Lo mismo sus compuestos corregir y dirigí 
i Tampoco este participio tiene antecedente- 
cu 'leí participio regular. Salpresar es compites 
■nyo participio pnessus puede, aunque 



,tín, ni eu realidad es otra coaa .¡'.e contra©» 
>s sal y prtsso, y e^íe tieeueutatira 
taniente, explicar el castellano salpreso* 



247 



De salvar 


salvado 


salvo 


salvus 


sepultar 


sepultad» 


sepulto 


sepultus 


situar 


situado 


sito 


situs 


soltar 


soltado 


suelto 


solutus 


sujetar 


sujetado 


sujeto 


subjectus 


suprimir 


suprimido 


supreso 


suppressus 


surgir 


surgido 


surto 


surrectus 


suspender 


suspendido 


suspenso 


suspensus 


sustituir 


sustituido 


sustituto 


•sustitutus 


teñir 


teñido 


tinto 


tinctus 


torcer 


torcido 


tuerto 


tortus 



Los participios, por su carácter de adjetivos, tienen tam- 
bién, tanto en castellano como en latín, los mismos grados de 
comparación que los adjetivos, según la intensidad que deno- 
tan de la cualidad que expresan; así se dice más ó menos aman- 
te, muy amante ó amantisimo, más ó menos convencido, muy con- 
reando y ron vencidísimo; y en latín patientior y patientissimus, 
áepatiens, y citafior y citatissimus de citatus de cito, frecuenta- 
tivo de cico. mover; pero algunos, cuya significación repugna 
toda comparación ó exaltación, carecen de comparativo y su- 
perlativo: así, por ejemplo, no podemos decir en - castellano 
más ó menos combatiente, ni muy combatiente ó combatientísimo, 
ni masó menos dicho, muy dicho ó diclúsimo. 

En latín se leen en Cicerón amantior y amantissimus, de awans; patientior, 
de patiens; vigilantior, de vigilans, etc., yoccultior, de occultus; apertior, do 
apertus; electior, de elcctus; productior, de productus, etc., y los superlativos 
ati88irmi8, de accuratus; obscrvantissimus, de observans; egentissimus, de 
egent] excer citatissimus t de exercitatus] sckntissimus, desciens; probatissimus de 
probatus, etc., y en general es frecuente en los clásicos el uso de los partici- 
pios de presente y de pretérito en las formas de comparativo y superlativo. Los 
participios de futuro activo y pasivo no se hallan en las formas de compara- 
tivo y superlativo, aunque en Justino se lee nej ndissimus y en el Digesto re- 
ver endissimus, y aunque nefandtts se tome como adjetivo, reverendas es eviden- 
temente participio de futuro pasivo de revereor. 

ARTÍCULO if 

DE LAS PAUTES INVARIABLES DE LA ORACIÓN 

SI 

Del adverbio y sus liases y caracteres gramaticales. 

Abverbio es una parte indeclinable de la oración, que mo- 
difica principalmente la significación del verbo, y también la 



248 
del adjetivo y la de otro adverbio, como lee bien: completa- 
mente blanco: más lejos de lo que esperábamos: tan cerca de tu casa: 
muy desde el principio: más hacia el canal. 

Modificando principalmente el advervio la idea del verbo, 
podríamos decir de él que es el adjetivo del verbo. 

Los adverbios se clasifican según, las diversas relaciones 
que expresan. Los hay de lugar, tiempo, modo, orden, canti- 
dad, afirmación, negación y duda. 

En castellano son muy pocos los adverbios que con una 
sola palabra expresan la idea que significan, y muchos necesi- 
tan dos, y á veces tres palabras para expresar una modifica- 
ción determinada, como aquí, desde aquí, en parte, por lo menos, 
y, como se ve, no siempre la expresan por medio de palabras 
indeclinables, sino que á veces forman con las declinables 
frases de convencional sentido, que se llaman adverbiales, 
como poco á poco, á la chita callando, á ciegas, de cuando en 
cuando, en un santiamén, etc. 

También en latín se encuentran frases adverbiales como 
éstas: etiam atque etiam, una y mil veces; usque adhuc, hasta 
ahora; nunc deinde, después de esto; non modo, no sólo; sed 
etiam ó verum etiam, sino también; jam jamque, en seguida, al 
punto; jam inde, desde que; jam inde antiquitus, desde más an- 
tiguo; jam tándem, al fin y al cabo; jam pridem, hace mucho 
tiempo, etc. 

Los adverbios de lugar expresan el sitio ó punto donde se 
realiza un hecho, de dónde parte, por dónde pasa ó adonde se 
dirige un sujeto ó tiende una acción cualquiera; y, ya sean 
verdaderos adverbios, ya frases adverbiales, son interrogati- 
vos, relativos, demostrativos, indefinidos y relativos indefini- 
dos. Son interroga ti voslos adverbios de lugar que expresan 
esta circunstancia preguntando, como: ¿dónde estás? ¿de dónde 
sale? ¿por dónde viene? ¿adonde va? Son relativos, cuando deno- 
tan la circunstancia de lugar referida áotro adverbio de la 
misma clase: donde vayas, allí me encontrarás. Son demostrati- 
vos los que expresan el lugar preciso en que se desarrolla un 
suceso, de dónde parte, por dónde pasa, adonde se dirige un 
sujeto ó tiende una acción cualquiera: aquí estoy; sale de allí. 
Los indefinidos expresan vaga y confusamente la circunstan- 



249 

cia de lugar, como .por donde qúierto que rayas dejarás buenos re- 
cuerdos. 

Tanto en latín como en castellano pertenecen á estas cuatro 
clases los adverbios de lugar y expresiones adverbiales de 
logar siguientes: ubi, dónde, en dónele; unde, de dónde; qua,-por 
dónde; quo, adonde; quorsum, hacia dónde, y usque quo, basta 
dónde. Hic, aquí; istic, ahí; illie, allí; illuc, allá, acullá; Mnc, 
desde aquí; hac, por aquí; liorsum, hacia aquí; Jiucusque, hasta 
aqní: istuc, desde ahí: istac, por ahí; istorsnm, hacía bAií: istatenus, 
hasta ahí; illinc, desde allí; inde, exin y exinde, de ahí; indidem, 
del mismo sitio ó lugar; undique, de todas partes; lilac, por 
allí; illorsam, hacia allí: eatenus, hasta allí: y además, intus, 
dentro; foras, fuera: s úpeme, arriba; inferné, abajo; prope, cerca; 
procul, lejos; retro, atrás; ubique, en todas partes; usquam, us- 
piam, en alguna parte; uusquam, en ninguna parte; ubicumque, 
ubiubi, ubivis, ubilibet, en dondequiera; alicubi, en alguna par- 
te; aliubi, en otra parte; undeunde, undelibet, undecumque, de 
dondequiera; aliunde, de otra parte; alicunde, de alguna parte; 
undique, de todas partes; quoeumque, quoquo, á dondequiera; 
quaettmque, quaqua, por dondequiera; quoquo versus ó quoquo ver- 
sum, hacia donde quiera. Como adverbios de lugar, en caste- 
llano, pueden considerarse también delante y detrás. 

Los adverbios castellanos de lugar proceden en parte de los latinos. Así, 
del advervio ubi se formaron los adverbios arcaicos o, que es el mismo adver- 
bio latino con apócope del suñjo locativo bi y refuerzo de la u\ y hu, donde, 
además déla apócope citada, puede observarse en la h la aparición de ha 
gutural desaparecida en ubi, como más adelante se dirá. Fuera de estos ar- 
ca ísmos, no hay en castellano formas directamente derivadas de ubi. Donde 
se formó de la preposición de y el latino unde, con refuerzo de la u en o. Este 
adverbio unde dio á nuestra lengua el arcaico onde. Aquí es un compuesto 
de dos adverbios demostrativos latinos eccum, mira ¡i ese, é hic, aquí; de 
suerte que resultó eccum -f- hic = accu(m -j- h)i(c ~ aecui = aqui. Ahí se for- 
mó déla preposición ad é (bi. Ibi perdió en castellano el sufijo locativo bi, y 
en los origei »n virtió en hi, compensando con la aspirada 

h la citada pérdida, y también en i óy. Resultando, por tanto, ibi=hi, que con 
la preposición ad antepuesta y apocopada, resultó ahí. 

De la misma d salta allí — a(d + i)lli(c, y allá = a(d + i)l'.a(c, y 

acullá = eccum -{- Mac = ac(c)u(m -{- i)lla(c. 

'de con refuerzo de la i en e, se formó el adverbio ende anticuado. 

De aliunde se formo el adverbio arcaico alhyndc, que se lee en el Cancio- 
nero de Ba< 

17 



250 

De intro se derivó el anticuado castellano entro cou refuerzo de la i en e, y 
luego con anteposición de la preposición de apocopada, dentro. Fuera es el 
latino /oran apocopado y con la consiguiente conversión de la o tónica lati- 
na en el diptongo ?íc. 

De los latinos sursum y deoraum nacieron los arcaicos castellanos suso y 
yuso, resultando suso = su(r)su(m, y yuso ¿ss deo(r)su(m. 

Delante es compuesto de de -f- i)n -f- 8»<e = denante, y convertida la n en Z, 
delante, y deírda = de-\- tra(n)s, y atrás = a(d + tra(n)s. 

Cerca es el mismo latino circa con refuerzo de la i en e, y lejos se deriva 
quizá de laxus con atenuación de la a en e y con forma de acusativo del plu- 
ral; pues del latino longe no se formó más que el arcaico lueñe, sufriendo me- 
tátesis de la ng y cónvirtiendo la o tónica seguida de dos consonantes en el 
diptongo ue, en esta forma: longe = logne = lueñe. 

Arriba es compuesto de ad y ripa(m, y encima, de en y el nombre cima; 
abajo, de ad y el adjetivo bassus, convirtiendo en j la doble s al pasar al cas- 
tellano. 

Los demás adverbios se forman con estos simples y las preposiciones co- 
rrespondientes, resultando así las frases adverviales de lugar que dejamos 
indicadas. 

En los adverbios latinos de lugar pueden considerarse como cardinales 
ubi) unde, qua y quo, que son interrogativos y relativos, y por eso sin duda 
ubi se formó del pronombre relativo qui, quse, quod, por aféresis y con el su- 
fijo de locativo ario, bi, de modo que resulta ubi = q)u -f- bi. En el indefinido 
ali-cubi se ve completa la forma de este adverbio. Unde procede también del 
mismo pronombre relativo con aféresis de la radical q, y adición de la pre- 
posición de y una nasal que sirve de enlace entre la u, resto de la citada raíz 
pronominal, y la preposición de, en esta forma: unde = q)u -J- n + de. En su 
compuesto, el indefinido ili-vu-n-dc se vé completa la forma d^ este adver- 
bio. Aliubi, que la mayor parte de los etimologistas consideran como com- 
puesto de alius y ubi, quizá no es otra cosa que el tema alio, con el sufijo lo- 
cativo bi, como opina Bopp. Siguiendo en este orden de ideas, ¿5¿será loca- 
tivo de la raíz pronominal i. alibi, del tema alio ya citado: ibidem es el mis- 
mo adverbio ibi, cou el sufijo demostrativo dem. Qua y quo no son otra cosa 
que ablativos del pronombre relativo. 

Los adverbios de lugar demostrativos proceden de raíces pronominales 
demostrativas: así lúe no es más que un locativo del tema, hó, ha de Me, hsec, 
hoc; istic é illie son un locativo de iste é Ule, con la partícula demostrativa ce 
apocopada, lo mismo que lúe. Ubicumquc es el adverbio ubi, con los sufijos 
cura y que; ubiúbi es el mismo adverbio repetido. Ubique, ubívU, ubilibet, el 
mismo adverbio con los sufijos que, vis y libet, que quedan ya explicados eu 
los pronombres indefinidos (página 88). Utrobique es locativo del tema utró, 
vira, de uter, con el sufijo de locativo ario bi, y la enclítica que. De igual 
suerte vsquam, uspiam y usque son formas pronominales que proceden del 
tema quo del pronombre qui, qux, quod, á las cuales se unen los sufijos piam, 
quam y que, ya explicados (página 88); de modo que bien pudiera resultar 
uspiam = q)u(i)s -f- piam; usquam = q)u(i)s -f- quam, y usque = q)u(i)s -f- que. Nus~ 
quam es el mismo adverbio usquar.i, con el prefijo negativo ne. 



251 

De los demostrativos que responden á unde, el adverbio inde es compuesto 
- preposiciones in y de, y corresponde exactamente, por su estructura y 
significación, al castellano ende. Exin es compuesto de ex é in; exinde, de ex é 
inde; indidem, de inde y el sufijo dcm. Undcunde es el mismo adverbio repetido; 
undique y undclibet, compuestos del interrogativo unde y los sufijos queylibet; 
en alicunde se compone con el prefijo pronominal indefinido aliquo, y en «n- 
decwnque, con el doble sufijo -cun-quc. Aliunde, que la mayor parte de los eti- 
mologistas consideran compuesto de alius y unde, es, según parece indicar 
Bopp, compuesto del tema pronominal alio con atenuación de la o en u, y el 
sufijo de, con una nasal que sirve de enlace entre ambos elementos. Hinc, 
é Vlivc, son formas en im del locativo sánscrito de Me, iste é Ule, con el 
sufijo demostrativo ce» apocopado y convertida la m en n, delante de la gu- 
tural c. Bopp opina que son formas de ablativo que han perdido la ó y con- 
vertido la m en n delante de la c, y en este supuesto resulta hinc = him + 
c — him(o) -f- c(e ; istinc — istirn -f- c —istim(o) 4 c(e, é illinc == illim -f- c = 
illim(o) -f- c(e. 

Los adverbios demostrativos que responden á los interrogativos quo y qua 
son en general formas pronominales de ablativo. En huc, istuc é illuc la o se 
atenuó en u; retro é ¿?2¿> - o son ablativos, el primero de una forma de compara- 
tivo de re, y el segundo de iv. Tutus- es compuesto de la preposición in y el 
tu8. J'oras es forma de acusativo de plural. 

Los adverbios demostrativos latinos que responden al interroga tivo-rela- 
tivo- indefinido quorsum, son compuestos del participio versus, de verto, y una 
raíz nominal, como dextr-orsum, ó de dicho participio y una raíz pronominal, 
n!¡r>rmm—ali-v)orsiim, ó do dicho participio y una partícula, como 
dc-orsum —de-v)orsum, %eronum=spto-(veyr%um, surmm == $u{^-ve)rsum yrursum 
= r(c)-r(e)rsum. 

Los adverbios de tiempo expresan la época en que se veri- 
la acción Sel verbo. Cuándo expresan esta circunstancia 
en tono de pregunta, son interrogativos, como ¿cuándo viene? 
Etelati vos, cuando expresan la circunstancia de tiempo refe- 
rida á otro advervio de la misma clase, como entonces te arre- 
tirás, cuando no tenga remédw. Son demostrativos cuando 
expresan la época fija en que se verifica la acción del verbo, 
como hoy Jai escrito, mañana llena, ahnra te convencerás. Son in- 
definidos cuando expresan vaga y confusamente la idea do 
tiempo, como luego soláremos ¿tel paso: tarde enmendarás lo 
hecho. 

uaíi-M clases corresponden los siguientes adver- 
bios y expresiones adverbiales de tiempo: (¿uando, cuando; 
tsqtie, hasta cuándo; nudim terñtts, anteayer; heri, ayer; 
hodie, hoy: av/.v. mañana: perendie, pasado mañana; antea, antes; 
posteo, después; mox, Luego, pronto; sero, fcardé; quotidie. diaria 1 



252 

mente; quotannis, todos los años; nunc, ahora; tune, ento 
semper, siempre; scepe, muchas veces; aliqmndo, nonnunquam, 
alguna vez; nunquam, nunca; miquam, jamás: pridem, jamprf 
dem, hace tiempo; demum, por fin; denique, por último, al cabo, 
finalmente, últimamente; ínterim, entretanto; quam primioh. 
cuanto antes; protinus, extemplo, cpnfesfim. Mico, actutun 
seguida, al instante, al punto. 

El adverbio castellano cuando es el mismo latino quando. Ayer es com- 
puesto de ad y el latino heri convertido en hiende suerte que resulta ayer — 
ad -j- h)ier. Hoy es apócope de hodie, de modo que hoy =: hodi(e. Mañana es pa- 
labra de obscuro origen, que tal vez equivale á mag(is -f- mane, reforzando en 
a la e final, y convirtiendo en ñ las gm. Ardes procede de ante con adición de 
la 8 final; después, de de y pos(t; luego, del ablativo loco, de locus; pronto, del 
ablativo prom(p)to, de promptus; ahora, de los ablativos h)a(c y hora, de donde 
antes se formó el anticuado agora; lo mismo esora, también anticuado, se for- 
mó de ipsa hora, y adiesso, de ad-ipsurn; entonces, de in-tunc, de donde se formÁ 
primero el arcaico enton; siempre, de semper; ya, de ja(m apocopado; aun de 
a(d)huc, nasalizando la gutural final. Los anticuados antaño y hogaño se deri- 
varon de anteannum y hoc anno. > 

Jamás es compuesto de los adverbios jam y raagis, en esta forma.- ja{m 4- 
ma{gi)s, menea procede de nunquam apocopado. 

Los demás adverbios castellanos son de origen castellano ó frases adver- 
biales. 

El adverbio latino quando se forma del tema pronominal relativo quo, qua 
y el sufijo sánscrito da, que, según Bopp, procede del adverbio sánscrito diva. 
durante el día, que sincopado resulta = d(iv)á = da. Entre la raíz pronomi- 
nal y el sufijo da admite una nasal de enlace. 
Quousque es compuesto de quo y usque. 
Xudius tertius es expresión abreviada de nunc dies tertius. 
Heri procede del sánscrito hyas, del cual es forma de locativo hesi = heri, 
como puede verse en hes-ternus. Hodie equivale á hoc dic. Postrldie, pridie y 
quotldie son compuestos de las formas de locativo de póstero, prá (que aparece 
en la preposición pree) y quotó y el ablativo die, en esta forma: postridie ~ 
post{e)rb -\-l-\- die, prldie = prá -{-1+ die, y quotldie = quotó -{- i + die. 

Oras es un adverbio de origen muy obscuro, Bopp lo supone transforma- 
ción del sánscrito zvas, que procede de kvas cambiando la v en r, eras. Este 
cambio lo apoya el ilustre filólogo con el que sufre la v de la raíz sánscrita 
svi derivada de kvi al transformarse en el latino cre-sco, donde resulta: ere = 
zvi =: kvi. 

Perendie se compone, según Bopp, de peren (que puede ser un acusativo pe - 
rem ó param, más allá, del sánscrito paras, el otro, y dies, el día. 
Antea es compuesto de ante y ea, y postea de post y ea. 

Mox es forma de nominativo de la raíz mov, mover, y teniendo en cuenta 
que vs — x, como se ve en vixt — viv -j- si, resultará mov -j- s = mox. 

yunc y tune se consideran generalmente como formas de acusativo de los 



253 

temas no y tó, de las raíces ta y na con la enclítica ce demostrativa, lo mismo 
que hune lo es del tema hó, de hic, hsec, hoc. 

Sxpe es de origen. muy obscuro.- quizá se compone de una forma de locati- 
vo sa-i, de la raíz sánscrita sa, en composición saví, que eignifica «con» y el 
sufijo sánscrito pa, que en latín se convirtió en pe, como en quip-pe, nem-pe, 
pro-pe, etc., y entonces resultaría sa -f-í -{- pa = saipa = ssepe. Esta misma raíz 
sánscrita sa constituye en sem-per la primera parte sem, en forma de acusati- 
vo, por sam: per puede ser ó un simple sufijo ó la preposición per. 

Unquam es forma mutilada del tema quó. á la cual se añade el sufijo quam, 
con el intermedio de la nasal, de modo que resulta unquam — q)u -f- n -f- quam. 
Nunquajn = ne -f- unquam, y non nunquam = non -f- nunquam, son compuestos. 

Pridem es, como pridie, compuesto de la forma locativa de prá y el acusa- 
tivo diera, y equivale, por consiguiente, á prá -J- i + diera. Jampridem es com- 
puesto suyo. 

. Jara es forma de acusativo del tema relativo sánscrito ya, que en latín toma 
carácter demostrativo.' 

Demum es quizá forma de acusativo, ó á lo mas una prolongación del sufijo 
dem. Bopp indica que el latino demum tiene alguna semejanza con el griego 
x?¿p.o$ ? que considera una prolongación del tema to, y en este sentido, y admi- 
tiendo que t?)[j.o<; = ta-vat, y por consiguiente el griego i).oq ==&1 sánscrito vat, 
demum sería una prolongación del tema pronominal sánscrito ta latinizado. 

Doñee es quizá la misma partícula dum, con el sufijo demostrativo ce apo- 
copado, para lo cual dum se convirtió en don, y admitió uua e ligativa para 
que dum se uniera al sufijo demostrativo: de doñee se formó donicum. Bopp 
considera á doñee como forma abreviada de donicum, que para él es una pala- 
labra formada del mismo modo y con los mismos elementos que el griego 
tT)vt/cx, en donde \iy.% representa como nicum, en donicum, la idea de dura- 
ción, y procede del sánscrito nü:, noche, de donde se formó el adverbio sáns- 
crito nal-tam, de donde procede v.xa: admite además, que la sílaba do en do- 
nicum y doñee, representa la idea pronominal, ynicumynec la de duración. 
l'cniquc es, en opinión de algunos, compuesto de dein y que. El mismo ilustre 
uo opina que devique tiene el mismo origen que el adverbio griego 

Conffstim. es contracción de cum y festinatim; protinus compuesto de pro y 
tenus : y tándem, de tam y diem. 

^cmcl y simul proceden del sánscrito sama, igual. 

Los demás adverbios de tiempo que no son frases adverbiales, son formas 
de acusativo ó ablativo de raíces conocidas. 

Los adverbios de modo expresan la manera de verificarse 
una acción ó de ser de una cualidad; como habló largamente, 
obra enteramente perfecta. En los adverbios de modo no, hay 
más interrogativos que ut? qui? quomodQ? ¿como?, que es tam- 
bién demostrativo, wt, uU, como, relativo. Esta clase es la que 
mayor número comprende, á tal punto, que puede decirse que 
bio de modo es el adverbio por excelencia. 



25 í 

Los más son demostrativoe, porque expresan concr< 

terminantemente la manera de verificarse una acción, ó d< 
ser de una cualidad, como bene, bien; mate, mal; üa, ;>sí; item, 
perinde, del mismo modo. Las frases adverbiales en cierto modo.. 
bajo cierto aspecto, desde cierto pin do de vista, etc., equivalentes 
al adverbio latino quomodo, tienen, como éste, sentido indefini- 
do: lo tienen relativo en ocasiones, y otras indefinido, utcum- 
que, qiioquomodo, quomodocumque, utut, de cualquier modo que. 

Quomodo es forma de ablativo compuesta de quo y modo; quomodocumque, 
de quo, modo, cum y que; quoquomodo, de quoquo y modo; utcumque, de ut, cum 
y que; y ufoit, es la conjunción ut repetida. 

Los adverbios de modo se forman en castellano añadiendo 
la terminación mente á la forma femenina del adjetivo ó parti- 
cipio de donde se derivan, si este participio ó adjetivo tiene 
dos formas, y á la única que tenga, si no tiene más que una; 
así, de malo, se forman malamente y mal; de bueno, buenamente 
y bien; de estrecho, estrechamente; de cumplido, cumplidamente: 
de real, realmente; de breve, brevemente; de feliz, felizmente. 

Hay para ello una razón, y es que la terminación mente es traducción del 
latín mens, nombre femenino, que en castellano se interpreta alma, espíritu, 
inteligencia, pensamiento, idea, proyecto, propósito, intención, designio, 
memoria, entendimiento, voluntad, etc.; y, por tanto, cada uno de los adver- 
bios en viente es una verdadera concordancia del nombre que representa esta 
terminación con el adjetivo de donde se deriva el adverbio. También se ex- 
presan estos adverbios con la terminación masculina de algunos adjetivos de 
los que tienen dos, y con la única de los que tienen una sola, como habló alto, 
tosió recio, comió fuerte. Los mismos adverbios terminados en mente se pueden- 
convertir en frases adverbiales, compuestas de un sustantivo precedido de la 
preposición con ó en: así, perfectamente equivale á con perfección; totalmente, á 
en totalidad. Equivalen también á un adjetivo precedido de la preposición 
por ó en, ó otra cualquiera, como completamente, que equivale ápor completo; 
enteramente, ápor entero; humanamente, á en lo humano. 

La formación de estos adverbios procede directamente del latín: asi en 
Quintiliano se lee, hona ó mala mente faceré aliquid; en Cicerón, sana mente de- 
poner e ferrum; en Ovidio, insistam forti mente; en Apuleyo, f jucunda mente re- 
fpondit; de donde vino el formar en castellano el adverbio de modo, 'uniendo 
el adjetivo y el sustantivo, que alguna vez se escribieron separados en nues- 
tra lengua, como en latín, donde eran un verdadero ablativo de modo. 

En latín los adverbios de modo se derivan de adjetivos, y 
unas veces terminan en e, como docte, sabiamente; rede. 



255 

justamente; pie, piadosamente; dubie, dudosamente; certe, cier- 
tamente, etc. Otros, los meno.s, terminan en o, y son verdade- 
ros ablativos, como consulto, de propósito; gratuito, gratuita- 
mente; crébro, con frecuencia; súbito, de pronto; mérito, con ra- 
zón. Otros terminan en ter, como facüiter, fácilmente; suaviter, 
suavemente; fortiter, fuertemente; ftrmiter, firmemente; largi- 
ter, espléndidamente; violenter, violentamente, etc. Otros acaban 
en tim ó en sim, como punctim, de punta; certatim, en compe- 
tencia; separaiim, separadamente; furtim, á hurtadillas; patilla- 
tim, poco á poco; adamusini, metódicamente, con exactitud; 
ccesim, de corte; ciirsim, de prisa; vicisim, alternativamente, etc., 
que son formas de acusativo, lo mismo que bifariam, trifai iam, 
multifariam, de dos, de tres, de muchos modos. 

Los adverbios de orden denotan la sucesión de los hechos 
ó el lugar que ocupan las cosas en una serie determinada; en 
latín terminan en o y en um y se forman de los numerales, y 
son todos demostrativos, como primum, primo, primeramente; 
secundo, iterum, en segundo lugar; deinde, deinceps, después, lue- 
go, sucesivamente, en seguida, más adelante, á continuación;^ 
demum, deuique, den uo, postremo y postremum, por fin, por ulti- 
mo, por última vez. 

Iterum es forma de acusativo dé la raíz sánscrita i, éste, cuya forma de 
comparativo itara-s, el otro, tiene el acusativo itara-m, que corresponde al 
latino iterum. 

Deinceps es forma neutra de acusativo del adjetivo deinceps, ipitis, com- 
puesto de dein y la raíz cap, de capio. 

Denuo es forma de ablativo, compuesta de de y n(o)vo. 

El origen de los demás adverbios de orden se comprende fácilmente. 

Los adverbios de cantidad «wpresan la mayor ó menor in- 
tensidad de una acción, ó de las cualidades ó condiciones de 
un ser, como escribió mucho, poco activó, muy hombre. 

Los principales adverbios de cantidad castellanos y lati- 
nos, son: quantum, quanto? cuánto?, interrogativos: tam, tan; 
tanto, tantam, tanto, demostrativos: quam, cuan, como, cuanto; 
quanto, quantum, cuanto, relativos; y quamlibet, quamvis, cuanto 
se quiera; aliquanto y aliqúantum, algo, un poco, indefinidos. 

Son también adverbios de cantidad magis, plus, más; muim, 



menos; muUum, mucho; -par uní, paulum, paululum, poco: appri- 
me, admódum, ralde, muy; nimis, nimium, demasiado; sat, satis, 
bastante; fere, f'erme, pmie, casi; dumtaxat, modo, solamente, 
■vlx, apenas; omnino, irrorsus, enteramente. 

Como de cantidad pueden considerarse también los adver- 
bios que otros llaman de número, y son el interrogativo rela- 
tivo quoties, cuantas veces; el demostrativo toties, tantas veces; 
semely una vez; decies, vicies, diez, veinte veces, etc.; el rela- 
tivo-indefinido quotiescumque, todas las veces que, & los inde- 
finidos aliquoties, algunas veces; phiries, más veces; multoties; 
smpe, muchas veces. 

En castellano la mayor parte de los adverbios de cantidad son derivados 
de otros latinos; así, cuanto, tanto y cuan son los mismos adverbios latinos 
quanto, tanto y qaam. 

Mas es una forma sincopada de magis =± ma(gi)s. Menos es el mismo latino 
minus, con refuerzo de la i y de la u. Mucho el mismo adverbio latino multum, 
con la natural transformación de It en ch. Poco es el latino paucum. Muy se 
formó de mul(tum apocopado y convirtiendo la l en y. 

Casi es el mismo adverbio latino quasi. 

Los adverbios latinos quantum y quanto son formas de acusativo y ablativo 
' de quantus, que algunos suponen equivalente y aun derivado del sánscrito 
kati, y que Bopp supone originario de una forma del tema interrogativo 
sánscrito ka con el sufijo vant, y de esta forma imaginaria kavant, propia de 
los casos fuertes, pudo, según él, formarse quantus, como tantus se formó de 
tavant, compuesto del tema demostrativo ta y el afijo citado. 

Quam es un acusativo de qui, qux y quod, y formas suyas compuestas quam- 
libet y quamvis. 

Aliquantumy aliquanto son acusativo y ablativo respectivamente de alius 
y quantus. 

Duntaxat es compuesto de dum y taxat, de taxo, apreciar, tasar. 

Magis es forma sincopada de comparativo por magi(tijs, como lo es minus 
por min(i)us. De magius, por síncopa de la g, se formó majus. Plus es también» 
forma sincopada de comparativo por pl(i)us, y como magia y minus, es un acu- 
sativo neutro. 

Parum es acusativo, forma sincopada de par(v)um. Paululum equivale al 
diminutivo pauculum, del cual es también forma sincopada paulum. 

Apprime es compuesto de ad y prime; admodum de ad y modum. Valde es 
forma sincopada de valide. 

Nimis es forma parecida á magis, y por tanto síncopa de nimi(u)s, como sa- 
tis de $ati(u)s. Sat es forma apocopada de satis, ó tal vez es un acusativo neu- 
tro de la raíz sánscrita sa, que expresa las ideas de conjunto, colectividad, 
irímero, etc. 

Nimium es un acusativo neutro de la raíz cuya forma de comparativo es 
nimis. 



257 

Fere y/triné son casos derivados de la T&ízfer, llevar. El segundo es quizá 
forma sincopada de superlativo, y equivale entonces á Jer(ti)mc. 

Semel es un compuesto de las raíces sa y ma, y ha perdido por apócope la 
sílaba is, de modo que de semelies se formó semeíis y luego semel. 

Vix es forma de nominativo usada como adverbio; el genitivo es vicis. 

(tonino es ablativo de omninus, derivado de omnis. 

Psene es de origen muy obscuro. 

Prorsus es compuesto de pro(ve)r$us. 

Los adverbios numerales se forman añadiendo á la raíz respectiva el sufi- 
jo ies, como quot-ies, vic-ies, etc. Este sufijo ies, según Bop'p, equivale al sufi- 
jo sánscrito vant, que unido á los temas pronominales, significa «mucho», y 
que en el nominativo se convierte en u y la u en i, y de este modo resulta 
vans = iens ó ies, quotiens ó quoties. 

Los demás son adverbios cuyo origen es fácil de comprender. 

Los adverbios de afirmación confirman la realización de un 
hecho ó la existencia de una cualidad cualquiera. Son afirma- 
tivos los adverbios y expresiones adverbiales siguientes: Ita, 
etiam, sí, así; utiqne, sí; eerto, }>re, sane, profecto, ciertamente, 
seguramente, de seguro; nimiram, nempe , quippe , videlicet, 
scilicet, sin duda, á saber: eerte, saltem, á lo menos, por lo me- 
nos, que son indefinidos; quidem, equidem, á la verdad; prceser- 
tim, prmcipue, principalmente; en, ecce, he aquí, mira, que son 
demostrativos. Y las formas de juramento hercule, meherctde, 
]i érele, por Hércules; ecastor y mecastor, por Castor; pol y edepol, 
por Polux, y medias fidiuh, á fe mía. 

De los adverbios de afirmación castellanos si corresponde al latinó demos- 
trativo sic, del cual se formó por apócope de la c. Asi es compuesto de ad 
y sic. 

Los demás son frases adverbiales. 

De los latinos, ita, es palabra compuesta de la raíz pronominal demostra- 
tiva i y la demostrativa ta en ablativo. Etiam es compuesto de et y jáftt. 

Utique es compuesto de uti y que. 

Saltem es quizá forma de acusativo de un derivado del supino de xalio, y 
entonces equivale á saltim. 

Nimirum es comptiesto de ne y mirum, de mirus, a, um. Kempe, de nam y pe, 
equivalente á qtie, y quippe, de quid y pe. Quidem es compuesto de qui y el su- 
fijo dem, y equidem de la demostrativa e y quidem. 

X.i es forma de locativo de la raíz na, y entonces resulta na -f- i 
mismo modo sané es un locativo de sanus, a, um. 

l'rxsertim es un compuesto de prx y un acusativo de un derivado del supi- 
no sertum, por satum, de scro. 

En es compuesto de la interjección e y la partícula ne. Ecce es, según unos, 



25$ 

compuesto de en y la partícula demostrativa ce, y, según otros, compuesto d< 
la raíz ak, ver, y la misma partícula. 

Hercule y Po¿ srfn formas de vocativo de nombres propios. Ecastor se con- 
sidera aféresis de Mecastor, expresión elíptica de me Castor (juvet), como Me- 
hercúle lo es de me Hercules (juvet). Edepol se compone de e, partícula demos- 
trativa que bien pudiera ser aféresis de me, de, apócope de IJeus, y pof, apó- 
cope de Pollux; de suerte que es también una expresión elíptica equivalente 
á m)e de(us Pol(lux (juvet). Del mismo modo medius jidias equivale a me JHuy 
fidius (juvet), que algunos interpretan me Djovis jilius (juvet). 

Los adverbios de negación expresan la no existencia de un 
hecho ó suceso ó de una cualidad, y son: non, haud, ve, no; ne- 
quidem, nequáquam, haudquaquam, ni siquiera; neutiqíiam, de 
ningún modo; nunquam, nunca, jamás. 

No es apócope de non. Nunca, de nunquam, y jamás resulta =ja(m + ma(gi)s. 

El latino non es, según Bopp, repetición de la partícula negativa, y equi- 
vale á no-ne por na-ne, Haud es palabra de origen muy obscuro, que equivale- 
ai arcaico haut, que tal vez se formó del tema demostrativo hó, ha, la par- 
tícula inseparable y privativa vi y el afijo de ablativo d, en esta forma: há-\- 
v(i -j- d = haud. También podría considerarse forma de ablativo del tema ava 
sánscrito, de donde procede el griego O'J. 

Nc es forma de locativo del tema sánscrito na, y equivale, por tanto, á na 
-f- i, de donde resultó el arcaico nei y la conjunción ni. 

Los adverbios de duda manifiestan la, posibilidad de la rea- 
lización de un hecho ó de la existencia de una cualidad, y, 
además del carácter indefinido que los distingue, pueden ser 
interrogativos, y son: fortasse, fortassis, forsan, forsitau, acaso, 
tal vez, quizá ó quizás, por ventura; an, arme, utruni, nunquid, 
num, ó ne pospuesto, por ventura, acaso; nonne, por ventura no, 
acaso no. 

En castellano acaso es compuesto de a y caso. 

Quizá ó ejuizás equivale al arcaico quizabes, forma abreviada de quién sabe. 

Los demás adverbios castellanos de duda son frases adverbiales. 

De los latinos an procede del tema compuesto sánscrito ana, que se formó 
del tema pronominal a y>el demostrativo na. 

Num procede quizá de la partícula interrogativa sánscrita nu, que en latín 
ha tomado forma de acusativo. 

Anne, utrum y nunquid son formas adverbiales de fácil explicación. 

Pueden considerarse en latín como adverbios de causa los 
interrogativos cur, quare, quid ita, ¿por qué? quidni, ¿por qué 
no?; el relativo quod, por qué, y los demostrativos eo, idcirco r 



259 

ideo, por esto; propterea, á causa de esto; ergo, por causa; y 
proiude, por tanto. 

Cur es forma sincopado-apocopada de quare, que es locución adverbial 
compuesta de los ablativos qua y re. 

Ergo, como erga, es forma de ablativo de la raíz rag, que significa exten- 
der, ó quizá tiene el mismo origen que vergo. 

Los demás adverbios de causa son formas cuyo origen se comprende fá- 
cilmente. 

Como los adverbios significan la cualidad de una acción, 
de otra cualidad, y á veces de Un ser, tienen el carácter de 
verdaderos adjetivos, y en este concepto toman, como ellos, la 
forma de comparativos y superlativos , anteponiéndoles en 
castellano los adverbios más, menos para el comparativo, y muy 
para el superlativo, así decimos: más cerca, menos acertada- 
mente, muí) lejos. También se forma el comparativo y superla- 
tivo en castellano, añadiendo la terminación mente á la forma 
femenina ó á la única del comparativo y superlativo del adje- 
tivo de donde el adverbio se deriva: así decimos: anteriormea- 
ti-, pr ó;r¡ mámente, per fectisimamente. Algunos adverbios caste- 
llanos tienen un superlativo peculiar, como lejísimos, prontísi- 
mo, etc.: pero que sólo puede admitirse en el lenguaje fami- 
liar, en el cual también autoriza el uso ciertos adverbios dimi- 
nutivos, como cerquita, lejitos, prontito, en seguidita, etc. 

En latín el comparativo de los adverbios se forma en los 
derivados de adjetivo con la terminación neutra del compara- 
tivo de éste, y el superlativo con la forma de superlativo deJ 
adjetivo primitivo, terminada en e, y así, de alte, de altas, se 
formaron el comparativo altius y el superlativo altissime; de 
tuto, de tutus, tutius, i 'utis.sime y también tutissimo; de hreviter, 
de brecis, brevius y brevissinii . 

Los adverbios derivados de adjetivos que tienen comparativo y superlati- 
vo irregular, forman también de un modo análogo sus correspondientes com- 
parativo y superlativo; así, bene, de bonus, tiene el comparativo melius y el 
superlativo optime; mole, de malus,pejus, pessime; parum, por parvum, minus, 
minim> , etc. v<i<mifice, de magnificua, magniflcaitius , magniflCentUrtme. 

Los adverbios latinos que se derivan de adjetivos que ca- 
recen de los grados rio comparación, forman el comparan v< 
con el adverbio mayis antepuesto, y el superlativo con el ad- 



260 

verbio máxime, como magín egregie, máxime egregie, lo mismo 
que los que no se derivan de adjetivo. 

No se derivan de adjetivo y tienen comparativo diu, diutius, diutissime y 
¿sepe, ssepius, ssepissime: Carecen de forma propia de superlativo secus, secius y 
temperi, temperius. Satius no es comparativo de satis; éste es forma contracta 
de aquel, como magis io es del inusitado magius. 

Proceden de adjetivos que carecen de positivo, y no lo tienen por tanto; 
deterius, deterrime; magis (magi(u)s), máxime; ocius, ocissime; potius, potissimum, 
prius, primum, y uberius, uberrime, que procede del positivo uber, a, um. 

No tienen forma de comparativo mérito, meritissimo; nove, novissime; nuper, 
miperríme, y psene, psenissimé. 

Conviene observar que no todos los adverbios son derivados, que alguuos 
son compuestos de un radical nominal (nombre ó adjetivo) y un afijo, como 
cseli-tus, radici-tus, humani-tus, antiqui-tus; ó de alguna preposición, como 
in-tus, sub-tus. Lo propio sucede con los que se forman mediante el afijo cus, 
como se-cus, mordi-cus, intrinse-cus. 

Los adverbios latinos son en ocasiones palabras compuestas de otras dos, 
que á veces son un sustantivo y un adjetivo, como summopere (summo opere), 
quare(quaré), quomodo (quo modo), quotannis (quot annis), postridie (postero die), 
hodie (hoc die); otras de una preposición y un nombre ó adjetivo, como obviam 
(ob viam), invicem (in vicem). admodam (ad moditm) , propediem (prope diem), que- 
madmodum (quem ad modum), pontea (post ea), posthac (post hac), antea {ante ea), 
antehac {ante hac), interea (inter ea), presentándose á veces el sustantivo inde- 
pendiente de la preposición, como en cominus (cum manu) y eminus (e manu). 
Otras veces se componen de dos verbos, como scilicet (scire licet), ilicet (iré li- 
cet), videlicet (videre licet). Otras se componen de dos partículas, como insuper 
(in super), desuper (de super). prseterquam (prseter quam), y á veces son proposi- 
ciones enteras, como forsitan = (fors sit an), dumtaxat = (dum quis taxat). En 
todos estos adverbios es fácil ver el origen de las frases adverbiales castella- 
nas, y más todavía en las latinas nunc vero etiamjam, nunc quum máxime, tum 
quam máxime, atque adeo multo potius, non unquam alias ante y otras parecidas, 
que se encuentran en los mejores escritores. 

Los adverbios en im, como singilatim, vicatim, cessim, interim, etc., tienen 
forma de acusativo, y también bi/ariam, trifariam, etc., saltem, alias, Joras, etc., 
tantum, ceterum, y los comparativos en ius, como facilius, gravius, etc., que 
son acusativos con forma neutra, lo mismo que /ere, valde,ssepe. 

Tienen forma de ablativo los en a, como frustra, recta, leva, qua, hac, istac, 
zllac. Los en e, como jure, forte, sportte, etc., y los compuestos de dies, como 
hodie, pridie, etc. Los en¿, como temperi, vesperi. Los en o, como extemplo, eo, 
modo, tuto, y los en u, como interdiu. noctu. 

Pueden considerarse como formados con un sufijo los en pe?', como nuper, 
paulisper, semper; los en ter, como breviter, audacter, (por audaciter), violente)' y 
los en tus, como radicitus, intus, subtus. 

El afijo per es la preposición latina de acusativo. Ter es afijo de compara- 
tivo, y los adverbios que con él se componen son acusativos neutros de ad- 
jetivo comparativo. El sufijo tus procede del sufijo sánscrito tas, que se deri- 



• 261 

va de la raíz pronominal sánscrita ta, que representa la idea de movimiento- 
y separación. 

II 

De la preposición. 

La preposición es una parte indeclinable de la oración, que 
expresa la relación que hay entre dos palabras, regente la 
una, y regida la otra. 

Como las preposiciones sirven exclusivamente para indi- 
car la clase de régimen que hay entre la palabra regente y la 
regida, las clasificaremos por los casos á que suelen unirse. 

En castellano hay preposiciones de genitivo, de dativo, de 
acusativo, de ablativo y mixtas, que son las que en determina- 
das ocasiones acompañan á un caso y en otras áotro. 

En latín no hay más que preposiciones de acusativo. 
ablativo y mixtas. 

En castellano la preposición de es la tínica de genitivo, 
cuando denota posesión. 

A y para son preposiciones de dativo, cuando denotan uti- 
lidad, provecho ó daño. 

Son de acusativo á, contra, hcu ia, hasta, para y tras. 
De ablativo son á y ante, bajo, cabe (al lado de), con, de, 
desde, en, entre, por, sin, so, sobre. 

Son mixtas: de, que es de genitivo y ablativo, como salgo de 
la casa de Dios. A y para, que son de dativo y acusativo , y á, 
de ablativo además. Diste á Pedro un libro. Fuiste á Roma. 
(¡nardo este dinero para Pedro, que vendrá para Septiembre. Voy 
á <dlallo. Te miras al espejo. 

El origen de las preposiciones castellanas es en su mayor parte esencial- 
mente latino. A es forma apocopada de la preposición latina ad. Para es 
compuesta de pro y ad, de donde se formó la preposición arcaica pora, . 
ésta para. 

J?/¿<¡es la misma preposición latina ante. C< una transforma* 

Contraen la misma preposición latina contra. Uncía es forma 
nomina] de ablativo dé] latino facies, caía; asp< i to, apariencia, etc. lía! 
de origen árabe y procede de hatta. Tras es forma sincopada de travs. 

• nna de ablativo del adjetivo la misma prepon 



262 " 

Utina Oftm con refuerzo de la w en o. /'ees La misma preposición latina dé. 
Deade egtd compuesta de la inseparable latina dis, que á veces en castellano 

se convierte en des y la preposición de. En es la preposición latina in, con re- 
fuerzo de la i en e. Entre es la preposición latina inter. Por procede de per, 
cambiada la e en o. Sin es forma apocopada de la preposición latina sine, 
como so lo es de sub, con refuerzo de la u en o. Sobre se deriva de super, como 
í-níre de ínter, con refuerzo de la primera vocal y metátesis de la sílaba ter 
en tre. 

Las preposiciones propias del acusativo ó que acompañan 
este caso en latín, son ad, k, junto á; adversus ó adversmn, en- 
frente de; «?¿¿e, ante, antes de; apud, cerca de, en casa de; área, 
cerca de; circum, alrededor, en torno de; cis, citra, del lado de 
acá; contra, contra, frente á; erga, con, para con; extra, fuera 
de; infra, debajo de; inter, entre; intra, dentro de; juocta, junto 
á, según, después de; ob, por, delante de; penes, en poder de; 
per, por; pone, detrás de; post, después de, detrás de; pfaeter, 
contra, ante, fuera de, excepto; prope, cerca de; propter, por, 
por causa de, cerca de ó junto á; secundum, al lado de, después 
de, según; secus, á lo largo de; supra, sobre, encima de, antes 
de, más de; trans, al otro lado de; ultra, más allá de: y versus, 
hacia. 

La preposición ad ha sido considerada como forma sincopada de apúd. 
Bopp ve el origen de esta preposición en el sánscrito adhi, prefijo inseparable 
que significa «bajo, debajo». No se aviene muy bien con esta opinión la forma 
arcaica ar de esta preposición; de aquí que se la considere como forma neutra 
del tema pronominal demostrativo sánscrito a. 

Adversum ó adversus es un compuesto de ad y el participio versus. 

Ante quizá, se compone del tema pronominal compuesto a-na y el tema 
pronominal simple ta, que significa »él», si no procede directamente, como la 
friega ot'vtl, de la preposición sánscrita inusitada anti, que significa «de- 
lante». 

Apud es ablativo arcaico de la raíz sánscrita ap, que significa tendencia, 
1 anión. 

Circa es ablativo de circus y circum acusativo. Circus se deriva del sánscri- 
to khakra, círculo. 

Cis es palabra de muy obscuro origen. Según Bopp, es forma quizá del lo- 
cativo del tema interrogativo ki, porque supone que la s de cis puede tener 
f ñ mismo origen que el sufijo locativo griego 6r. 

Citra es forma comparativa y sincopada del mismo tema ki. 

Contra no es otra cosa qiie forma sincopada de comparativo de la preposi- 
ción cura. Algunos opinan que es forma sincopada del comparativo ario 
kamtara de la raíz kam. 



2f>3 

Erga tieue el mismo origen que erg o, ya explicado (pág. 259). 

Extra es forma-sincopada de comparativo de la preposición ex. 

Infra es forma sincopada de ablativo de ¿nferus. Bopp, teniendo en cuenta 
•que el latín perdió la dental aspirada sánscrita que el griego conservó en la 
$ establece que la lengua latina sustituyó en ocasiones esta dental aspirada 
con la labial aspirada/: y así como del sánscrito dhama-s se formó el latín 
furmt-s, supone que de adha-s se formó infra, de adhara-s, inferior, y de adha-^ 
ma-s, infimus; pero estas formas sánscritas suponen otra primitiva aria an- 
dha-s, de la cual en la forma comparativa andhara-s es natural derivación el 
latino infra. 

ínter ó íntra son formas, la primera apocopada, y sincopada la segunda, 
del comparativo de in, que corresponden al sánscrito antar, del tema prono- 
minal sánscrito ana, este. 

Jüxta procede de la raíz sánscrita yug, unir, juntar, de la cual es forma 
sincopada de superlativo, resultando juxta — yug(i}sta. 

Ob es forma apocopada de locativo por obi, procedente del sánscrito abhi, 
que en definitiva no es otra cosa que un locativo del tema demostrativo o. 

Penes procede de la raíz pen, abrazar, abarcar. 

Per se formó por aféresis y apócope de dprri, forma de comparativo y lo- 
cativo de la raíz ap. 

Pone procede de apasnai, forma senda de la raíz ap. En este caso, la forma 
primitiva de pone sería aposne. 

l'ost procede del sánscrito paschat, después, ablativo y único caso que 
quedó del tema pascha. 

J'rseter es forma de comparativo de prse, y corresponde al sánscrito pratar. 

Prope es compuesto de pro y pe = que. 

J'roptcres forma de comparativo de prope, y equivale, por consiguiente á 
t&rfns. 

>>rma sincopada de seeius. y, por consiguiente, forma de compara- 
tivo do la raíz sote//, seguir, de donde procede el latino seauor. 

undum es forma de acusativo de secundus, derivado de la raíz sach 
dr. 

al >lativo y forma sincopada de comparativo de super; equivale, 
por tanto, á snp(e)ra. 

Trans es forma sincopada del participio sánscrito terans, de la raíz tar, 
atravesar. 

Ultra es forma sincopada de comparativo en ablativo de la raíz an, que 
acá alejamiento, y equivale al sánscrito antar as. 

participio ue rrrto, déla caí z vart, ir, ser. Esta preposición se 



Lis preposiciones propias de ablativo en latín son. A, ab, 
cito, do. c^esde, por; ábsque, sin: coratn, en presencia de ; cum, 
con; de, de, desde, después de, sobre, ó acerca de; e, ex, de, 
desde, después de; palam, i vista de elante de, por, en 



2(14 

comparación de; pro , por, en-' lugar, en vez de, en favor de, de- 
lante de, según; sine, sin; y tenus, hasta. 

Las preposiciones ay ab son la misma preposición con formas distintas.. 
Del prefijo sánscrito a-pa = de, compuesto, según Bopp, del tema demostra- 
tivo a y el sufijo pa, por apócope de la a final y atenuación delap en 6, se for- 
mó en latín ab. A es forma apocopada de ab. Abs procede por síncopa del pre- 
fijo sánscrito apas, que no es más que una forma de apa. Absque es compuesto 
de abs y la enclítica que. 

Á corarn la suponen algunos compuesta de cura y os. Bopp, atendiendo á la 
facilidad con que la labial fuerte p sánscrita se convierte en latín en la gutu- 
ral fuerte, como se ve en coquo, derivado de la raíz sánscrita pa, y en quinqué, 
derivado de pañchan, supone que esta preposición es [forma de acusativo del 
sánscrito para, la ribera opuesta, resultando entonces corarn = parara. 

Cura, según el mismo insigne filólogo citado, puede suponerse que, sirvién- 
dole de forma intermediaria el griego £úv, es transformación del sánscrito 
sam: también opina que por aféresis de la sílaba sa podría suponérsele deriva- 
do del védico sákam. Otros, no sin razón, lo suponen derivados de hará, forma 
neutra de la raíz Tea, que representa la idea de unión y simultaneidad. 

De es forma de locativo de la raíz da, que representa la idea de división ó 
separación, y en este concepto resulta de = da -f- i. 

Ex es quizá forma de ablativo de la raíz sánscrita ak, que significa de, des- 
de, fuera de. Su origen es muy obscuro. E es la misma preposición ex apoco- 
pada. 

JP alara tiene también muy obscuro origen. Es quizá forma de acusativo de 
la raíz sánscrita pa?, ir, y mejor de pa, que, según Hand, expresa la idea de 
extensión abierta y que entra en pa-teo, pa-n-do, pa-tulus, etc., de cuya forma 
femenina patulara opina que pudo formarse esta preposición, y en esta hipó- 
tesis, que es quizá la más verosímil de las muchas inventadas para explicar 
el origen de ésta palabra, resultaría palam = pa{tu)lam. 

Prx es forma de locativo del prefijo sánscrito pra, delante; de modo que 
resulta prse^^pra^i. Pro es forma de ablativo del mismo prefijo, y entonces 
será pro = p{o)ro{d. El prefijo sánscrito pra, de donde proceden prx y pro, es 
sincopa depara-s, que por aféresis se formó de aparas, el otro. 

Sine es compuesto de si y nc. 

Tenes se deriva de la raíz sánscrita tan, extender, desplegar, desarrollar, 
que entra en tendo, teneo, tentare, etc. Como versus, se pospone á su caso. 

Las preposiciones mixtas latinas que como tales acompa- 
ñan al acusativo y ablativo, son: clam, á escondidas de; in, á, 
en; sub, bajo, debajo de; subter, por debajo; y super, sobre. 

Clara procede, como celo, ocultar, de la raíz sánscrita chil. 
In es forma derivada del tema pronominal sánscrito ana, este, en su forma 
de locativo ani, con síncopa de la final i y atenuación de la inicial a en i. 



265 

Sub procede por composición del tema pronominal $a, sánscrito, con la 
preposición sánscrita upa, que significa la idea de inferioridad, y que al pa- 
sar al latín sufre apócope de la a final y atenuación de la p en b. 

Subier es forma de comparativo de sub. 

Super se formó también por composición del tema say la preposición sáns- 
crita upa-ri, sobre, que no es otra cosa que forma de locativo del comparati- 
vo de upa. 

§ III 

De la conjunción. 

Conjunción es una parte indeclinable de la oración, que en- 
laza dos ideas ó pensamientos. La conjunción, por tanto, une 
palabras y oraciones; palabras, sin expresar relación alguna 
de dependencia entre ellas, y oraciones, significando, las más 
veces, la relación de coordinación ó de subordinación que en- 
tre ellas media. 

Según las diversas formas de unión que las conjunciones 
expresan, reciben varios nombres; así se llaman copulativas, 
disyuntivas, adversativas, condicionales, causales, finales, 
ilativas, determinativas, concesivas y comparativas. 

La idea de unión ó enlace la expresan las conjunciones por 
una sola palabra, y entonces se llaman conjunciones propia- 
mente dichas; y también la expresan con dos ó más palabras, 
y entonces forman lo que se llama expresiones conjuntivas, que 
hacen en la oración oficio de verdaderas conjunciones. 

Las conjunciones copulativas expresan simplemente la 
unión ó enlace entre palabras y oraciones. Son las conjuncio- 
nes por excelencia. En castellano y latín tenemos las sigui^n 
tes conjunciones y expresiones conjuntivas copulativas: ac, 
etique, et y que enclítica, y, é; nec, ñeque, ni y no; etiam, quoqtie, 
también; et-et, tum-tum, quum-ttmt, non solum-sed etiam, non mo- 
do'verum etiam, no sólo-sino también. 

De las conjunciones castellanas, e es forma apocopada de la conjunción 
latina e(t, y asi se usó en la época arcaica, hasta que se convirtió en y. Ni en 
forma apocopada de nec, que en el período anteclásico fué nen con nasaliza- 
ción de la c final de nec, y después nin, y por último, apocopada, ni. También 
es compuesto de tan y bit u. 

La conjunción latina et es para muchos una metátesis de la enclítica 
griega xé. Más probable parece que sea apócope del griego Zxi, que no es 
otra cosa que forma de locativo del sánscrito ata. 

18 



Atquees compuesto tío ad > qtk . >>>■ fonna sü: pocopada de atque 

modo que podemos establecer que ac = a(t)q(uc. 

Via enclítica tfue procede del griego y.xt, foi 
ciita fco 

rVe^ttó está compuesta de m y g«< : ñcc es forma apocopada de neq 

Btiam se compone de e< y faw. 

Qt«>aw« es un ablativo de quisque. 

Las conjunciones disyuntivas indican, además de la idea 
general de unión ó enlace, las de incompatibilidad ó alterna- 
tiva, y son en ambos idiomas aut.vel, ve (enclítica)', sive, se?/, 
ó, ú, y estas mismas repetidas al principio de las oraciones ó 
delante de las palabras que unen y que en castellano se tra- 
ducen en la misma forma,, ora, ya, ahora, sea, bien, etc. 

La conjunción ó castellana es forma apocopada de aut con la natural con- 
versión del diptongo au eno. Tes una atenuación de ó. 

La latina mit se formó quizá por apócope del jónico aufHC, por au3t?, 6 
probablemente procede déla raíz sánscrita a unida al sufijo w: de suerte que 
aut será en este caso forma de ablativo de la citada raíz. 

Vel procede de una raíz verbal, y es quizá forma apocopada de velü, como 
la enclítica vé lo es de ve(¡. 

tiive es compuesto del reflexivo se en la forma locativa sincopada sve-i = 
xsei areáicd, y ve; y de aquí que sea seu = se(i -j- v(e. 

Las adversativas expresan oposición, contrariedad ó anta- 
gonismo entre las ideas y pensamientos que unen, y en latín 
stellano son: at, ast;sed, verum ó vero, enimvero, sed vero, 
mas, pero, empero, y precedidas de negación, «sino»; lamen, 
attamen, sed tomen, verum tamen, nihilominus, sin embargo, pero 
sin embargo, no obstante; atqui,eñ así que; nedum, mucho me- 
nos; hnmo, immo vero, antes bien. 

conjunción castellana pero procede de per hoc, y empero de i¡> per hoc; 
tino es compuesta de si von. 

La conjunción latina at tiene para algunos el mismo origen que la prepo- 
sición ad; para otros es ablativo de la raíz a. Así es considerada por los mo- 
dernos etimologistas como compuesta de at y set, por sed 

Sed es evidentemente ablativo de la raíz sa. 

Verum y vero son acusativo y ablativo de venís, a, um. 

Enimvero es compuesta de enim y vero. 

Tamen es palabra de origen muy obscuro. Bopp la considera equivalente 
aí locativo sánscrito tasmin, y también supone que la sílaba men es de la misma 
familia que el |A£v griego, y entonces, según él, tamen sería el mismo [j.svxot 



261 

griego, con la metátesis consiguiente, y considerando á ta como un acusativo 
neutro. 

Attamen es compuesta de at y tamen; o.tqui de at y qui. 

Immo es, según Bopp, ablativo por ismo, al cual correspondería en sáns- 
crito una forma que sería i-sma-t, y entonces sus elementos componentes se- 
rían el tema demostrativo i y el pronombre anexo sma. 

El origen de las demás adversativas se comprende fácilmente. 

Las conjunciones condicionales expresan que una de las 
oraciones indica la condición ó hipótesis mediante la cual se 
verifica ó no se veri tica lo que expresa otra unida á ella por la 
conjunción. Unen sólo oraciones, y en castellano y en latín son: 
ti, si; si non, nisi, ni, si no. á no ser que; sí«,pero si; sin minus, si 
minus, sin aliter, pero si no, en otro caso: si modo, siqnidem, si 

es qne; quod si , y que si ; si forte, por si; dum modo y dum- 

modo, con tal que. 

El origen de las conjunciones condicionales castellanas no ofrece duda. 

La condicional latina si es forma de locativo del pronombre se, y entonces 
equivale al sánscrito swa -f * — sei, forma arcaica — si. 

Nisi es compuesto de ni y si; ni equivale á la partícula negativa sánscrita 
na, que como prefijo en latín se convierte en ne y ni, como en nequeo, nihil. 
forma apocopada de nisi, y sin de sine, que es la misma conjunción nisi 
invertida. 

Conjunciones causales son las que indican que en una ora- 
>ontiene la razón ó motivo que influye en que se veri- 
fique, pueda ó no verificarse lo que se expresa en otra con 
quien la une la conjunción. Como tales se consideran, tanto en 
ellano como en latín, nam, namque, enim, etenim, ya que, 
pues que, puesto qué; quod, quia, porque; non quo, 6 non quod, 
no porgue; quttm, quoniani, siqnidem, puesto que; quando, quan- 
doquidem, supuesto qne; utpotp, quippe cum ó quippe qui, co- 
mo que. 

El origen de las conjunciones causales castellanas es muy claro. 

La conjunción 1 atina nam es, según Bopp, forma femenina de acusativo del 
tema na, como enim lo es del tema ena, y corresponden el primero al acusati- 
vo pal i nam, y el segundo al acusativo sánscrito enam. Nanqve es compuesto 
de nam y que, y etenim de ti y enim. 

Quia es forma neutra de plural del tema sánscrito ki. 

Quum es acusativo masculino del tema quó de la raíz sánscrita fea. 

Quoniam es compuesto de qwtm y jam. 

Vtpote es compuesto de ut y el adjetivo potis, pote, en la forma neutra 



268 

Quippe es la forma ne utrayuwl del relativo quis, unida ala enclítica pe 
Las demás conjunciones son formas compuestas ó adverbios cuyo oí 
queda explicado. 

Son finales las con i unciones que expresan que en una ora- 
ción se contiene el fin ú objeto de lo que expresa la otra, y 
tanto en latín como en castellano son: ut, uti y quo (seguida de 
comparativo), para, para que, á fin de que; ne, ne forte, para 
que no, no sea que; nevé ó neu, ó no, y no. 

Las conjunciones castellanas son preposiciones que hacen este oficio 
frases conjuntivas; unas y otras quedan explicadas, ó no necesitan que su 
composición se explique. 

Las conjunciones latinas ut y uti proceden de la misma raíz. Uti es forma 
de locativo de las raíces ka y ta, y es aféresis de c)uti. Utes apócope de uti. 

Quo es forma de ablativo del pronombre relativo latino. 

Nevé está compuesto de ne y ve. Neu es apócope de nevé. 

Las conjunciones ilativas denotan que una de las oracio- 
nes unidas mediante la conjunción es consecuencia, resultado 
ó deducción de lo que expresa la otra. Son las siguiente 
latín y castellano: igitur, pues, así pues; itaqae, y así; ergo, por 
tanto, por consiguiente, luego; eo, ideo, ideirco, propterea, por 
eso, por esto; proinde, por lo cual. 

De estas conjunciones, sólo pues es en castellano la que ofrece algún in- 
terés en cuanto á su origen, que no es otro que el adverbio latino post apoeo- 
pado después de la conversión de la o latina en el diptongo ue, por ser tóni- 
ca c ir seguida de dos cou sonantes. 

Igitur es de origen muy obscuro, y quizá no es otra cosa que un compuesto 
de ic por Me, é itus por ita, suavizando la c en g y convirtiendo la s final en r. 

Itaque es compuesta de ita y que; eo es forma de ablativo de is, ea, id; id- 
circo compuesta de id y el ablativo circo, de circus; propterea, de propter y ea, 
como proinde, de pro é inde. 

"Las conjunciones determinativas unen oraciones de las 
cuales una completa el sentido de la otra, y son en latín y 
castellano: ut, que: ut ne, ne, nevé, neu, que no; ut non, de modo 
que no: quin, quominus, que, que no; quod, que, y los adverbios- 
conjunciones idrwn, an, num, antepuestos al verbo determina- 
do, y las conjunciones ne, necne, pospuestas. 

La conjunción castellana que procede de la forma neutra apocopada quid, 
del pronombre relativo latino reforzando la i en e, en compensación de la d 
apocopada. 



269 

De las latinas, quin es compuesto de quid y ni, forma de locativo de la raíz 
negativa sánscrita na. Necne es compuesto de neque-v.e. 

Las demás conjunciones de esta clase quedan explicadas en párrafos an- 
teriores. 

¡Se llaman concesivas las conjunciones que indican que se 
realiza ó veriñca lo que la oración principal expresa, á pesar 
de lo significado por la accesoria ó subordinada, y son en la- 
tín y castellano ut, licet, quamquam, si bien, aunque;^ tametsi, 
etiamsi, aunque, aun cuando; quumvis, por más que. 

En castellano aunque es compuesta de aun y que. Las demás son frases 
conjuntivas. 

En latín licet es forma verbal del impersonal licet, ebat. Tametsi es com- 
puesta de taraen y ctsi, que también lo es de et y si, lo mismo que etiamsi de 
eHam y si, y quajnvis del acusativo quam y la forma verbal vis, de voló: quam- 
■. es forma femenina duplicada del acusativo del tema qua. 

Las comparativas indican parangón ó cotejo éntrelas ideas 
ó pensamientos que enlazan, y son en castellano y latín ceu, 
•¡ i, vehd, veltdi, sicid, s-icuti, como, así como; prout, según 
que; quemad modum, á la manera que; quam, que; quasi, tamquam, 
>omo, como si; ceque ac, juxta ac, pariter ac, perinde ac, similiter 
atque, como, lo mismo que; contra ac, secus ac, al contrario 
de lo que. 

El origen de muchas de estas conjunciones queda ya explicado en párra- 
ateriores; bastará, por tanto, observar que según es forma apoeopada de 
dum, con la c suavizada en g, y que cu latín ceu es compuesta de la par- 
i demostrativa ce, procedente de la raíz sánscrita l- a y la enclítica ve, 
raudo ceu = ce-v[e. Vclut es compuesta de re? y ut; sü'ut, de sic y ut, lo 
mismo que sicuti y veluti lo son de sic y vel y uti. 

El origen de las demás conjunciones queda explicado eu anteriores párra- 
- de muy fácil explicación. 

Algunos alverbios temporales, sin perder este carácter, ha- 
oficio de conjunciones, que los gramáticos llaman también 
perales, y en ambos idiomas son: quum, ubi, quando, 
ido, luego que; dum, doñee, mientras que, hasta que; 
.</. hasta que: ante quam, prius quam, antes que; po&tquam y 
■ aquam, después <iue. Este mismo <»iicio desempeñan en la 
ion las expresiones conjuntivas ut pri ' primum, 

d ac, si muí atque, luego que, tan pronto como, así <jue; y 



270 

usque eo id, basta que; y señaladamente la conjunción id, lu 
que, así que. 

El origen de estas conjunciones castellanas y latinas, o es muy evidente, 
ó est;- ya explicado. 

§ III 

De la ínter jc<-rióit. 

Es la interjección una palabra que expresa los alectos que 
embargan ó dominan el ánimo. No puede considerarse como 
parte de la oración, porque en la mayor parte de los casos 
equivale la interjección á una oración entera. 

Las interjecciones se dividen en propias é impropias. Son. 
propias las interjecciones que hacen por su naturaleza este 
oficio, é impropias las que, siendo realmente nombres, adjeti- 
vos ó verbos, hacen oficio de interjecciones. 

Reciben las interjecciones varios nombres, según los di- 
versos afectos que expresan: así las hay de alegría, de dolor, 
de sorpresa, etc.; y las circunstancias en que se usan, el tono 
de la voz. y ademán de quien las pronuncia, hacen que perte- 
nezcan á una ú otra clase. 

Expresan alegría en castellano y latín ah, ah; lo, evax, evoe, 
viva, oh; y además en castellano, bravo, hola, ea, oh, etc. 

Dolor, io, Jiei, heu, eheu, oh, ay; y en castellano cáspita, huy, 
válgame Dios, mal pecado, etc. 

Sorpresa, hem, ehem hui,papce, ah, ya: y en castellano, dian- 
tre, diablo, hola, toma, sopla, etc. 

Amenaza ó indignación, vce, ay, ah; pro, proh, oh; y además 
en castellano, fuera, oxte, largo, etc. 

Horror ó aversión, apage, lmi, phtt, puf, quita allá; y además 
en castellano, huy, uf, peste, quiá, etc. 

Deseo, tdinam, ojalá; y en castellano además así, quiera 
Dios, permita Dios, plegué á Dios, etc. 

Sirven para animar: eja, euge, ea, sus; mac'e, y en plural 
madi, valor; y en castellano también ánimo, vaya, etc. 

Para llamar la atención eho, éhodum, lieus, eh, hola; y ade- 
más en castellano eh, hola, afuera, cuidado, guarda, etc. 



271 

Para imponer silencio st, cliitón; pax, silenció; y en caste- 
llano también chist, chito, punto en boca, etc. 

Las interjecciones propias, por lo mismo que son gritos espontáneos que ** 
la emoción inesperada arranca al ánimo, no tienen etimología determinada; 
son generalmente sonidos inarticulados, que no expresan una/idea como la 
palabra, sino un pensamiento completo, y cada pueblo tiene las suyas, en 
harmonía con el sistema fonético que regula la emisión de los sonidos artiéu 
lados, que constituyen su idioma ó lengua. 

Las interjecciones impropias, por lo mismo que son verdaderas palabras 
que expresan una idea, tienen la etimología que corresponde á la p?': 
cuya idea expresan en ej respectivo idioma. 

ARTÍCULO III 

DB LA I'OHMACIÚN DE LOS VOCABLOS 

expresión de las ideas se verifica en un idioma mediante sonidos articú 
lados que se llaman palabras. 

Las ideas más generales se expresan por lo común por medio de sonidos 
sencillísimos, [que combinados constituyen los elementos primitivos déla 
lengua. Estos elementos están generalmente desprovistos de todo carácter 
que particularice la idea que representan, y se llaman raíces. La raía, reves- 
tida de todos los caracteres que singularizan ó particularizan la idea general 
que representa, constituye el vocablo ó la palabra propiamente dicha. A ve- 
ces en la formación de un vocablo concurren dos ó más raíces para represen 
tar una idea nuevu. De dos modos, por consiguiente, se forman los vocablos 
de un idioma: ó por la transformación de la raíz mediante los caracteres que 
particularizan la idea por ella representada, ó mediante el concurso de dos ó 
más raíces para formar una palabra. En el primer caso las voces se forman 
por derivación; en el segundo, por composición. 



DEBIVACIÓN DI LAS PALABRAS CASTELLANAS Y LATINAS 

Bay dos clases de derivación. Una mediante la cual las palabras pas 
un idioma a otro con la raíz acompañada de todos los caracteres que particu- 
larizan su significación, y sufriendo en la parte fonética las transformaciones 
consiguientes, como el latín alter, <nie ¡se deriva, del sánscrito antara, otro, 
vidua, del sánscrito vidhava, navie, de watts, etc., y el castellano hombí 
hominem; amar, de amare; legión, de kyionem; humanidad, de human ¿tatan; oh 
de audire, etc. Otra en virtud de la cual se forman las palabras mediante sufi 
jos, que, añadidos á la raíz, particularizan la idea que aquélla representa, y 

es hasta los accidentes gramatiejí! >mo parte de la oración oo 

rresponden á la palabra asi formada. Esta última cías* a es la 

que vamos á exponer aquí. La otra es objeto principalmente Mea 

Los lUfijOl que unidos á la roí/> forman la palabra, pueden ser nominales 



2?2 

y verbales, simples y compuestos: los nominales forman en unión de la rala 

nombres, adjetivos y participios; los verbales, yerbos; loa simples se unen so- 
los á la raiz; los compuestos se unen á ella acompañados de otro sufijo. En 
los compuestos se llama sufijo primario al que se une inmediatamente á la 
raiz, y secundario al que se Une á ella mediante ó después de otro sufijo. 

Sufijos nominales simples. 

Los sufijos nominales simples pueden ser una sola ó mas de una vocal, y 
se llaman sufijos vocales; y también pueden ser una vocal precedida ó segui- 
da de una consonante, y se llaman sufijos consonautes. Los principales sufi- 
jos simples que entran en la formación de las palabras castellanas y latinas 
son las siguientes: 

I 

SUFIJOS VOCALES 

Ü. 

Este sufijo forma en latín y castellano nombres abstractos ó concretos, que 
significan la entidad que realiza una acción: como arc-á, cup-á, serv-á, cur-á. 
La mayor parte de estos nombres conservaron en castellano la misma forma 
que en latín, aunque algunos cambiaron de sentido, como arc-a, cop-a, sierv-a. 
cur-a, y aun se formaron muchos nuevos con raíces latinas y no latinas, como 
tim-da, tiend-a, bras-a, frieg-a, gan-a, etc. Forma también la terminación fe- 
menina de los adjetivos que en latín tienen tres y en castellano dos formas, 
como buen-a, lovg-a, lueng-a,fer-a, fier-a. 

é. 

El sufijo e es poco frecuente en latín, y con él suelen confundirse los sufi- 
jos es é le, que forman como éste nombres de igual significación que los for- 
mados con el sufijo a y que en latín pertenecen á los clasificados en la quin- 
ta declinación, como di-e-s, rab-ie-s, ser-íes, spec-ie-s. Este afijo unas veces en 
castellano se conserva lo mismo que en latín, como en ser-ie, espec~ie, y otras 
se convierte en a ó en la, como en di-a, rab-ia, espec-ia. 

y. 

Este sufijo entra en nombres de la tercera declinación latina, como sit-i-s, 
nav-i-s, Gv-i-s, turr-t-s. Algunas veces se convierte en e, como nub-e-s, nub- 
i-e, ret-e, ret-i-s, etc. Entra también en la formación de adjetivos, como ex- 
torr-i-s, grand-i-s, ornm-i-s, etc. En castellano este sufijo desaparece unas ve- 
oes, como en sed, red, ó se convierte en el afijo e, como en nav-e, av-e, nub-e, 
brev-c, grand-e, etc. 



El sufijo ó se debilita en ü y forma nombres masculinos y femeninos y 
neutros de la segunda declinacióu latina, y la terminación masculina y neu- 



273 

tra de los adjetivos de la primera declinación, como corv-ií-s, hum-ü-s, foc-ü-s, 
fil-ü-vi, alt-ü-8 y alt-ü-m, crud-üs y crud-ü-m. En castellano se conserva y 
forma nombres masculinos, y la primera terminación genérica en los adjeti- 
e tienen dos, como cver-v-o,fwg-o, htt-o, alt-o, crud-o. 

". 

Este sufijo entra solamente en la formación de nombres de la cuarta decli- 
nación latina, como trib-ú-s, lac-u-s, gel-u, ver-u. Entra también en la forma- 
ción de algunos adjetivos que prolongan el tema en u con el sufijo i, como 
en ten-u-i-s, bre-v-i-s. Este afijo en castellano se convierte en o en los nom- 
bres, como en lag-o; hicl-o; sólo se conserva en trib-u y en el adjetivo ten-u-e: 
*n los demás adjetivos en que se convierte en consonante en latín, también 
•nvierte en castellano, como en brc-v-e, sua-v-e. 

eo-t<>. 

El sufijo eo forma nombres masculinos y neutros de la segunda declina- 
ción latina, y eo, femeninos de la primera; y los dos, adjetivos de tris termi- 
naciones, como clip-eu-s, laqa-eu-s, livt-ev-m, ar-ca, plat-ea, arbor-eu-s, ar- 
bor-ea, arbor-eu-m. 

Estos sufijos se conservan en algunos derivados castellanos, como arbor-eo, 
Kn-ea¡ en algunos sustantivos derivados se pierde la e al pasar á nues- 
tra lengua, y la radical final, si es gutural ó dental fuerte, se convierte en z; 
, y si es dental ó labial suave, en y, como en laz-o, pla-za, lien-zo, 
hoya, (\efor-ea, etc. En palabras de formación castellana no 
• tongan las dos vocales que componen este sufijo que forma sólo aom- 
■ masculinos y verbos frecuentativos de la primera conjugación, como en 
y tor-ra-r. de toro; men-eo y men-e-ar, de momo; sort-eo y sort-ea-r, de 
mert-e. en el simple crear y su compuesto recrear, y en el derivado recreo, ca y 
eo, no son afijos, sino parte integrante de la raíz. En/eo y algún otro, la 

de la raíz latina/crd, y la o afijo, puesto que/eo equivale á Jaz{d)u{m: en 
también d la raíz, y la a segunda es afijo verbal. 

io-'ui. 

Este sufijo entra en nombres latinos masculinos y neutros de la segunda 
declinación y femeninos de la primera, y, por consiguiente, forma también 
¡vos de la primera declinación latina, como gen-iu-é, J'ur-ia, fil 

l-iu-8, reg~ia, rai-iu-m. Alguna vez el sufijo ia se atenúa en U , 
¡orno en mater-ia ymater-iet, desid-ia y d(*id-ies, etc. En castellano entra en 
La formación de nombres masculinos y femeninos, y en la de adjetivos de dos 
genéricas, como seveen gen-io, fur-ia, princip-io, reg 
'i i se pierde cuando es átona y la precede l, que con la i se con- 
rtelláno, como en Jiij-o, de JU-iv-s; hij-a, de fil-ici; aj-o, de al- 
y también cuando forma silaba átona con una consonante mu< ; 
, de la cual la i se convierte cu y, como en poy-o, de pod-íu-m; enaay 

i formación de nuevas pala- 



274 

Idioma, qué son generalmente nombres abstractos ¿adjetivos 
de relación, como alcgr-ia, de alegre; cortes-ia, de cortés; brav-io, de bravo-, ca- 
br~io, de cal>ra, ett . 

ao-ua, vo-va. 

Este sufijo entra en muy poeos nombres latinos, pero for,ma gran número 
de adjetivos de la primera declinación: como noct-ua, ar-vu-m, cater-va, per- 
pet-uu-s, perpet-ua,perpet-uu-m, sal-vu-s. ml-vct, sal-vu-m. En castellano 
sufijo se conserva sin alteración alguna, como se ve en cater-va, perpet-uo, 
perpet-ua, sal-vo, sal-va. Pero en muert-o, de mort-uu-s, se convierte en o, y en 
vac-io, de vac-uu-s, en io: en viud-o y viud-a, por metátesis se convierte en o, 
resultando vid-uu-s — viud-u-s = viud-o. 

II 

SUFIJOS CONSONANTES 

Guturales. 

co-ca. 

Este sufijo forma en latín adjetivos de la primera declinación, y nombres 
masculinos, femeninos y neutros de la primera y segunda, como suc-cu-s, 
inus-ca, par-ca, rau-cu-s, rau-ca, rau-cu-m, vis-cu-m. En castellano subsiste, 
como se ve en mos-ca, par-co, ron-co; pero á veces se suaviza la c y se convierte 
en g, como en mus-go, de mus-cu-s. 

ci. 

Sólo forma nombres masculinos de la tercera declinación latina, como /as- 
éis, pis-'ci-s. Como afijo simple ha desaparecido en castellano, convirtiéndo- 
se en* z la se, é involucrándose el afijo, por tanto, en la raíz, como se ve en 
faz, fez. 

CU. 

Este afijo entra en muy pocos nombres de la cuarta declinación latina, 
como porti-cu-$, spe-cu-s. En castellano se convierte en co, como en pórti-co. 

Linguales. 

lo, la. 

Con este sufijo se forman sustantivos masculinos, femeninos y neutros de 
la primera y segunda declinación y adjetivos de la primera: unos y otros, por 
regla general, pierden delante de la l la consonante radical última, como ta- 
lu-s, por tag-lu-s; a-la, por ax-la; te-la, por tex-la; pre-lu-m, por prem-lu-m; vt- 
lu-m, por veh-lu-m; ul-lu-s, por un-lu-s; pau-lu-m, por pauc-lu-m, etc. Tem- 
p-lu-ta y exem-p-lu-m, en vez de perdefla radical final, admiten por epéntesis 
una p entre la raíz y el afijo. En castellano las más veces se conserva íntegro, 
como en tem-p-lo, ejem-p-lo, te-la, ve-lo, etc. 



275 
li, 

Entra en muy pocos sustantivos de la tercera declinación latina y adjeti- 
vos de la segunda, como col-li-s, pel-li-s, val-li-s, mol-lis. En mel-l-is geniti- 
vo de mel, la segunda Z es resultado déla asimilación progresiva por mel-t-ii. 
como en Jel-l-l", de fel, por fel-v~i8. En castellano suele quedar sólo la / 
cal, como en piel, donde el sufijo se pierde por completo, ó se conserva ate- 
nuando la e, como en val-le, muel-le. En mol-e, de mol-H-s, pierde la l. 

a o. na. 

ú este sufijo so forman en latín nombres femeninos de la primera decli- 
nación y masculinos y neutros de la segunda, como ur-na, pisci-na, va-nu-s, c, 
um, ple-nu-s, a, um, som-nu-s, reg-nu-m, dam-»u-m. Forma también adjetivos 
que expresan relación, como hodier-nu-s, a, um,frater-nu-s, a, um, hivcr-nu-s, 
a, um, etc., y materia como ebur-nu-s, a, um, ficul-nu-s, a, um. En estos adjeti- 
vos puede ser también el sufijo neo, nca, como ebur-neu-s, ficul-neu-s. Tam- 
bién entra este sufijo en la formación de los distributivos, coraoítY-fl' 
(ter-nu-s), qui-ni, se, a(qui-nu-s), dc-ni,¿e, a (de-nu-s), etc. En castellano forma 
también nombres sustantivos, masculinos y femeninos y adjetivos dedo 
miuacióues, como ur-na, pis-ci-na, reyuno, va-no, plc-no, frater-no. Aveces, no 
siempre, cuando la final radical es una m, se funde con la n inicial de" s 
en ñ al pasar al castellano, como en sumo (de som-nu-s), daño (de dam-v 
dueño (de dom{i)-nu-(s\ pero a veces también s» j conservan independien- 
final radical y la inicial del afijo, como en alum-na, colum-na. La misma trans- 
formación se observa cuando la radical final es g, como en puño, depug-»>. <-.-. 
de lig-nu-m; aunque ¡i veces, en palabras de formación literaria, la final 
radical y la iuicial del afijo permanecen independientes, como en dig-n< 
no, etc. La misma transformación siiíi le precede otra n. como en 

añ-o, de an-nu?; pañ-o, de pan-). 



te sufijo entra en la formación de nombres latinos de la tercera declina- 
ción y adjetivos déla segunda, como cri-ni-s, solem-ni-s, juve-ni-s. En caste- 
llano, cuando se conserva, se convierr mb en solcm-ne; pero á ■ 
se apocopa como en cri-n, jove-n. 



Este sufijo entra en la formación de nombres de la tercera declinación la- 
tina, como glut-cn, glut-in-is; ingu-i'n, ingu-in-i*. En castellano no sufre al- 
■ ve en glut-i t-in-e, de pe(et)-in-e. 

ot> = ///. 

fijo entra en la formac 
ción, como ordo = ord-on-s, ord-ia-is; margo =s marg-on-z, marg-in-i*, homo — 
hom-on-8, hom-ln-8. En castellano preva Ijo in reforzado en cv. 

en ord-cv. marguen, virg-en. 



276 



1.1 sufijo un entra en nombres tie la torcera declinación latina que repre- 
sentan entidades activas con carácter de aumentativo que la mayor parte 
perdieron en latin, como eaupo = caup-on-s, caup-on-is ; latr-o = latr-on-s, 
latr-on-is; cud-o — cud-on-s, cud-dn-is. En castellano se conservó en los nom- 
bres derivados del latín, como ladr-ón, baladr-ón, comilit-ón, etc. 

ro, rá. 

Este sufijo forma nombres masculinos, femeninos y neutros de la primera 
y segunda declinación latina y adjetivos de la primera, como umb-ra, ter-ra, 
age-r = age-ros = age-r(u-s ; pulche-r — pulche-ro-s — pulche-r(u-s , láb-ru-m, 
Jer-ru-m. En castellano se conserva, como ens-omb-ra, tier-ra,pulc-ro, hier-ro. 
En lab-io se convierte en io. 

rt. 

Este sufijo simple entra en la formación de un corto número de sustanti- 
vos de la tercera declinación latiua, como tur-ri-s, au-ri-s. En castellano no 
forma palabra sino en unión de otros sufijos. 

i'U. 

Este sufijo es en latín una atenuación del sufijo ro, y entra como secunda- 
rio en algunos sufijos compuestos, como t-ru y a-t-ru, de que se hablará más 
adelante. En castellano se convierte en ro, como en cor^ro, de cur-ru-s. 

ar. 

Este sufijo forma en latín nombres neutros déla tercera declinación, como 
ealC'ár, calc-ar-is, nect-ár, nect-or-is, jub-ár, jub-ar-is. Se conserva en muy 
pocas palabras castellanas, que, como néctar, no perdieron su forma latina. 



Forma nombres sustantivos de todos géneros de la tercera declinación la- 
tina y alguuo adjetivo, como lav-ei\ lav-fr-is; pip-er, pip-er-is, ub-ér, ub-er-is; 
cic-er, cic-er-is; c-arc-er, c-arc-er-is; paup-er, paup-er-is. Eu castellano unas 
veces se conserva como en muj-er, de mvli-^r{em; crat-er, de crat-er-(em: otras 
la J-se transforma en l, como en c-árc-el, Se c-arc-sr(em, y en alguna sufrió 
metátesis, convirtiéndose en re. como en pob-re. 

or. 

Este sufijo simple forma nombres de la tercera declinación latina que sig- 
nifican cualidad, estado, acción ó su efecto, como lab'Or, lab-ór-is; tim-or, 
tim-vr-is; cand-or, cand-or-is:fulg-or,fu¡g-ür-is, etc. Este sufijo forma tam- 
bién en castellano nombres de análoga naturaleza, como lab-or, tem-or, cand- 
'■,/ulg-or, ard-or, par-or, etc. 



27' 



<>r. 

Este sufijo entra en la formación de nombres neutros de la tercera decli- 
nación latina, como marm-Ór, marra- or-i$; jec-ur, jec-ór-is; fem-ur, fem-or-i?, 
etc. Cuando se conserva en castellano convierte la r en l. como en márm-ol, 
aunque se pierda la o, como enrob-l-e, de rob-(o)r-(e. En fémur se conserva 
lo mismo que en latín, con la o atenuada en u. 

Ihn'' 

<l. 

Forma este sufijo en latín un reducido número de nombres de la tercera 
declinación, como lan-d-s (laus), lau-d-is; cor-d-s (cor), eor-d-is; va-d-s (vas), 
va-d-is. En castellano este sufijo no existe. 

do, da. 

Entra en la formación de nombres femeninos de la primera declinación 
latina, masculinos y neutros de la segunda y adjetivos de la primera, como 
prse-da, alau-da, va-du-m, oppi-du-m, lu-du-s, gra-dú-*, ni-du-s, sur-du-s, a, 
um, tar-du-s, a, um. En castellano se conserva íntegro en los nombres y ad- 
jetivos de origen latino, como va-do, ai-do, gra-do, gra-da, sor-do, tar-do . en 
te- a pierde la d de tse-(d)a(m. 

di. 

Es atenuación del sufijo da, y entra en pocos nombres de la tercera decli- 
nación latina y algún adjetivo de la segunda, como glan-s, glan-di-s; cla-de-s 
cla-di-s; gran-di-s, c, viri-di-s, e. En castellano, cuando se conserva en pa- 
labras de origen latino, se convierte por refuerzo en de, como en glan-de, 
gran-de, ver-de. 

k. 

Este sufijo forma algunos nombres de la tercera decliuacion, como ftscr-c-f 
(por hser-ed-s) hecr-éd-is. En castellano, se conserva íntegro en merc-ed, de 
merc-cd-(em, que es quizá la única palabra en que nuestra lengua lo conserva 
del latín. 

Entra en muy pocos nombres latinos de la tercera declinación, como en 
asp-i-8 (asp-id-s), asp-id-is; lapis (lap-id-s), lap-ld-is. En castellano se con- 
servó integro enásp-id, cúsp-id-c, y la d se reforzó en z en lóp-iz, ñelap-ld(em. 

od. 

Son muy pocos los nombres latinos de la tercera declinación en que entra 
¡iiijo, como eutt-os (por eutt'Od-t) } cust-üd-is. En castellano no • 



278 

. n acaso &i en unión 

con el sufijo /". 

Forma también pocos nombres de la ter< era '¡telina* ion latina est< 
( orno inc-u-8 (por inc-uds), inc-úd-is: pal-us (por pal-uds), pal-ud-is. En 
castellano se encuentra en combinación con otros afijos en el adjetivo 
i -ico. 

lid. 

(Jomo* los anteriores, este sufijo se encuentra en muy pocos nombres de la 
terrera declinación latina; quizá pre-u-s (por péc-uds), pec-ud-is, es el único 
nombre que lo lleva. No existe en castellano. 

to, ta = .yo, s-tt. 

Este sufijo forma nombres de la primera y segunda declinación latinas, 
adjetivos de la primera y participios de pretérito, como poe-ta, nau-ta, vi-ta, 
(noe-sa), lec-tu-s, na-sus, scu-tu-m, to-tu-s, quan-tu-s, lec-tu-8, sponsus 
vi-m-8,, a, um, El sufijo sosa no es más que atenuación de to-ta. To-ta se 
.onserva íntegro en castellano unas veces, como en cuan-to, poe-ta, y otras 
veces se atenúa en do-da, como esca-do, to-do, vi-da, y por eso. sin duda, ha 
desaparecido en nuestra lengua la atenuación sosa, que sólo se ( onserva en 
muy pocas palabras, como risa, de ri-su-s (por rid-su-s ) , esposo, esposa, y 
alguna otra. 

Este sufijo forma nombres de la tercera declinación latina y adjetivos de 
la segunda, como sors (por sor-ts), sor-tis; mors (por mor- ts), mor-tis; ar-s 
(por ar-ts). ar-ti-s; fus-tis, mi-tis, for-ti-s, ¡nen-sis , axis (por acsis). El 
sufijo ti pierde generalmente la i en la formación del nominativo, y la t en- 
tonces se asimila á la s característica de este caso, y resulta morti-s = mor- 
ís = morss —mors. En castellano el sufijo ti se refuerza en te, y el sufijo si 
pierde la vocal, como en suer-te, muer-te, ar-te, fus-te, fuer-te, mes. En axis la 
c radical y la s del sufijo se transformaron en /'. y resultó eje. 

til = S". 

Este sufijo entra en la formación de muchos sustantivos verbales de la 
cuarta declinación latina, que significan la acción del verbo primitivo ó el 
efecto de esta acción, como gus-tus, planc-tus, visus, plausus. Este afijo 
entra, por consiguiente, en la formación de los supinos. En castellano se 
convierte en to y so, como engus-to, llav.-to, aplauso, vi-so. 

Lab ia le 8, 

bo-lnK 

Este sufijo entra en la formación de nombres de la primera y secunda de- 
clinación y adjetivos de la primera, como her-ba, mor-bus, ver-bu-m, super- 



279 

/>u-s, a, um. En castellano, unas veces se conserva, como en hier-ba, ver-bo, 
o, y otras se altera, como en sober-bio. 

po-pa. 

Entra en muy pocos nombres latinos de la primera y segunda declinación, 
como cul-pa, cip-pu-s, gausa-pu-m. En castellano se conserva, como cul-pa, 
ce-po. 

bi. 

Este sufijo entra en el adjetivo cele-b-s, celi-bi-s, y en algunos nombres de 
la tercera declinación latina, como nu-be-s, nu-bi-s, pu-be-s, pu-bi-s, cor-bi-s, 
or-bi-s. No sufre alteración en algunas palabras castellanas derivadas del la- 
tín cuando va seguido de otro sufijo, como en ur-bi-gen-a, ór-M-ta, or-M-cul- 
ar\ pero cuando va sólo, y como sufijo simple termina la palabra, se refuerza 
la i en e, como en céli-be, nu-be, or-be. 

fo-fa. 

Este adjetivo sólo entra en el adjetivo ru-fu-s, a, um, y en los nombres of- 
■n-j'a y to-fu-8. En castellano no existe este sufijo más que en el adjetivo 
•. y en tu-fo, equivalente á toba. 

m. 

El sufijo lo tino m entra sólo en la formación del nombre hU w-*«. 

mo-ma. 

Esto sufijo entra en la formación de nombres latinos de la primera y se- 
a declinación y adjetivos de la primera, en algunos de los cuales tiene 
ter de superlativo, como ani-ma, ar-ma, ar-mo-rum, du-mus, Ilo-ma,fa- 
■'-mu-s, a, um, bi-mt(-s, tri-mu-s, pri-mu-8, supre-mu-s, mm-mu-s. En cas- 
no se conserva en nombres y adjetivos derivados del latín, como áni-mo, 
■a-mo, ra-ina, ar-ma, Ro-md, fa-ma, pal-ma, pal-mo, al-mo, a, supre-mo, a: en 
'lió la m la raíz. 

mi. 

Como sufijo simple entra en muy pocos nombres, como ver-mis, fa-vi<-s, 

fa-mi-8; y en el adjetivo in-fa-mi-s, compuesto de fama. Este sufijo sedo se 

'■ntra en castellano, unas veces reforzada la¿ en e, y otras intacto, como 

en ver-mr-s, y sus derivados ver-mi- cu- 1 -oso, ver-mi- cu-l-ar , fa-mé-H-co , y en el 

anticuado /a-roe, y en in-ía-me, y los compuestos ver-mí-forme y ver-mi-fugo. 



280 
JI1 

SUFIJOS NOMINAL KS COMPUESTOS 

Sufijos compuestos con el simple eo-ea. 

ac-eo, ác-en; tc-eo, ic-ea; üc-eo, üc-ea; l-eo, l-ea; n-eo, w-ea; an-nco, ¿wi 
in-neo, in-ea; ón-eo, dn-ea: gn-eo, gn-ea; t-eo. 

ac-eo, ac-ea. 

Forma este sufijo adjetivos latinos de la primera declinación, como cret- 
ác-eus,fervl-ac-eus, herb-ác-eu-s, viol-ac-cu-s, que significan semejanza, mate- 
ria, relación, etc. Forma tambián algunos nombres, como erin-ác-eu-s. En 
castellano se conserva intacto en los derivados, como cret-dc-eo, ferul-ác-eo, 
herb-ác-eo, viol-ác-eo, y da origen á nuevos adjetivos formados con raice- la- 
tinas., como crust-ác-eo y algún otro. 

íc-ceOj íc-cear. 

Este sufijo no entra quizá más que en la formación del adjetivo palm-ic- 
eu-s, que también se encuentra palm-ic-iu-s, y debe considerarse como ate- 
nuación del sufijo ac-eo, ac-ea. Este sufijo no se conoce en castellano más que 
en el derivado arcaico cin-er-ic-eo. 

üc-eo, üc-ea. 

Sólo forma adjetivos de la primera declinación: como cad-üc-eu-s, a, um 
Este sufijo sufrió transformaciones varias en nuestra lengua, dando origen á 
los sufijos ucho, ucha y uzo, uza, despectivos, y al sufijo uz, que no es otra cosa 
que apócope de uzo. Así en el bajo latín cap-uc-iu-s, ó cap-ut-iu-s, uc-eo se 
convirtió en uc-io, y en castellano en uch-o, transformándose en ch la sílaba 
d = ti, y así se formó cap-uch-o: ó también la sílaba ci = ti se convirtió en z, 
dando así origen al sufijo icz-o, uz-a, ó simplemente uz, como en eap-uz. Y asi 
también, añadiendo á otras raíces este afijo, se formaron palabras que nc 
existieron en el latín clásico ni en el bajo, al menos escrito, como gent-uz-a, 
que supone una forma latina gent-ut-ia, que no existe, como aguil-uch-o su- 
pone otra forma latina aquil-uc-eu-s, que tampoco existe. 

l-eo, l-ea. 

Este sufijo se compone de los dos lo + eo = l-eo, y forma en latín diminu- 
tivos, romo equu- l-eu-s, caballo pequeño, nuc-l-eu-s (por nucu-l-eu-s), lap arte 
comestible que tienen dentro las nueces, almendras, avellanas, piñones, etc. 
En 'astellano quizá no se conserva este afijo más que en el derivado núc-l-eo. 

n-eo, n-ea. 

Con este sufijo se forman algunos sustantivos latinos de la primera y se- 
gunda declinación y adjetivos de la primera que significan materia, como 



281 

bal-n-eay bal-n-eu-m (por bal-(i)-n-eu-m)\ ebur-n-en-s, hae-n-eu-s, etc. En cas- 
tellano unas veces se conserva en palabras poco populares , como ebúr-nto, 
y otras la silaba ne átona y seguida de vocal se romancea en ñ, como ba-ñ-o, 
por ba(l)-ñ'0. 

dn-eo, áu-ea. 

El sufijo dn-eo, dn-ea, entra en latín en nombres de la primera y segunda 
declinación, como ar-án-ea, calc-dn-eu-m, y en adjetivos de la primera decli- 
nación que significan materia, relación ó semejanza, ó modo de ser: como 
co-set-dn-eu-s, con-sent-dn-eu-s , prse-cid-dn-eu-s. En castellano se conserva en 
los de formación literaria, como co-et-án-eo, Medi-terr-án-co, con- tempor- an- 
eo, etc. En los de formación vulgar, la sílaba ne, átona y seguida de vocal se 
romancea en ñ, como en extr-añ-o, calc-añ-o, ar-añ-a, so-terr-añ-a. 

in-eo, tn-ea. 

Forma adjetivos latinos de tres terminaciones, como sangu-in-eu-s, vim-ln- 
eu-s, stam-in eu-s, etc., y en castellano se conserva en los de formación lite- 
raria, como en sangu-in-eo. Alguna vez la sílaba ne atona y seguida de vo- 
cal se romancea en ñ, como en e-stam-eñ-a. 

ón-eo, ón-ea. 

Este afijo no entra más que en la formación de muy pocos adjetivos, como 
err-ón-eus, id-ón-eu-s, y se conserva en castellano, como en err-óyi-eo, id~ 
ón-eo. 

gn-eo, f/n-ea. 

Procede este sufijo de la raíz gen, de donde se deriva gíg-no, gen-ul, gen-l- 
tum, y entra en la formación de adjetivos de la primera declinación latina 
que significan materia y género ó especie, como sali-gn-eus, üi-gn-eu-s. En 
castellano no existe este sufijo. 

t-eo. 

Este sufijo no entra más que en el nombre lin-t-eu-m. En castellano 110 
pxiste, ó mejor dicho la sílaba te átona y seguida de vocal se romancea en z t 
y resulta el sufijo zo — t-eo como en lien-zo. 

Sufijos compuestos con el simple i o, ia. 

'■-io, c-ia; ac-ia; ic-ío, ic-ia; i-t-io, i-t-ia; tic-io, tic-ia; nd-io, nd-ia; nt-io, 

nt-ia; l-io, l-ia; mn-io, mn-ia; on-io, on-ia; mon-io, mon-ia; cin-io; ar-io, ar-ia; 

ur-io, ur-ia; br-/o; tor-io, tór-ia; sor-io, sor-ia. 

c-io, c-ia. 

Este sufijo entra en la formación de algunos sustantivos latinos de la pri- 
mera y segunda declinación, como un-c-ia,fas-c-ia, con-venti-c-iu-m. En cua- 
tellano este sufijo no existe, y en alguno la sílaba ci átona y seguida de vo- 
cal se romancea cu z, como en onza, de un-ci-a. 

19 



282 



acria. 

Forma nombres abstractos de la primera declinación latina, como fall -ac- 
ia, per-tin-ac-ia, cf-fic-ac-ia. En castellano se conserva íntegro «mi palabras de- 
rivadas del latín, como fal-ac- ia, e-fic ac-ia. 

ic-io, ic-ia. 

Entra este sufijo también en la formación de nombres abstractos de la pri- 
mera declinación latina y de adjetivos de tres terminaciones, como mund-ic- 
ia, que puede convertir el sufijo secundario ¿a en ie, como en mund-ic-ie-s, la- 
tet-ic-iu-s, patr-ic-iu-s. En castellano se conserva á veces intacto en palabras 
derivadas del latín, como in-mund-ic-ia, patr-ic-io, dner-ic-io, etc. 

i-t-io, i-t-ia. 

Fórmanse con él nombres de la primera y segunda declinación, como sssvz 
i-ti-a,puer-i-ti-a, avar-i-ti-a, serv-i-t iu-rn, exerc-i-t-iu-m. El sufijo í-t-ia se 
atenúa aveces en i-t-ie, como avar-i-t-ie-s, nequ-i-t-ie-s. En castellano se 
convierte en el sufijo i c-io, i-c-ia en palabras de formación literaria, como 
avar-i-c-ia, just-i-c-ia, serv-i-c-io, ejerc-i-c-io, y en las de formación vulgar, la 
sílaba ti átona y seguida de vocal se romancea en z, como en per-e-za, de 
pigr-i-t-ia, y á semejanza de estos se formaron otros que no tienen preceden- 
tes en latín. 

t ic-ío = s-ic-io, t-ic-ia == s-ic-ia. 

Con este sufijo se forman adjetivos de la primera declinación, general- 
mente derivados de participios, como en ad-ven-t-ic-iu-s, a, um; e-mi- s-ic-iu-s , 
a, um. En castellano unas veces se conserva en palabras de formación lite- 
raria, como ad-ven-t-ic-io, sub-rep t-ic-io , fic-t-ic-io, etc., y en las de forma- 
ción vulgar se romancea en t-iz-o, t-iz-a, ó d-iz-o, d-iz-a, como mest-iz-o, ad- 
vene-d-iz-o, aun en palabras de formación reciente, como w.ove-d.-iz-o, corre- 
d-iz-o, torna-diz-o, cober-t-iz-o. 

nt-io, nt-ia. 

Este sufijo, que no es otra cosa que el sufijowf característico de los parti- 
cipios de presente antepuesto al sufijo io-ia, forma nombres femeninos de la 
primera declinación latina y algunos neutros de la segunda, como pro- vide- 
nt-ia, scie-nt-ia, ab-se-nt-ia, prude-nt-ia, sile-nt-iu-m. En castellano se con- 
serva por derivación en palabras de formación literaria, convirtiendo la ten c, 
como en pro-vide-nc-ia, cienc-ia, au-se-nc-ia, prude-nc-ia, sile-n-cio. De este 
sufijo procede tai vez el castellano nz-a que vemos en espera-nz-a, bona-nz-a, 
priva -nz-a,' etc. 

nd-io, nd-ia. 

■^ . 

Este sufijo se compone del simple nd característico de los participios de 
futuro pasivo y el sufijo secundario ia, io, y entra en la formación de nombres 



283 

latinos abstractos de la primera declinación, como crepu-nd-ia, iracu-nd-ia, 
y en castellano se conserva en palabras derivadas, como iracu-nd-ia, fa- 
cu-nd-ia. 

l-io. 

Este sufijo se compone del simple lo, que pierde la vocal seguido de io, y 
forma principalmente nombres neutros de la segunda declinación latina, 
como conci-l-iu-m, consi-l-iu-m, auxi-l-iu-m, que unas veces se conserva en 
la derivación hispano-latina, como en aitri-í-io, conci-l-io, y otras la sílaba 
li átona y seguida de vocal se romancea en j, como en con-se-j-o y conce-j-o, 
y otras en 11, formando del plural sustantivos colectivos, como bata-ll-a, de 
batua-l-ia; mura-ll-a, de mura-l-ia; maravi-ll-a, de mirabi-l-ia. 

mn-io, mn-ia. 

Este sufijo se compone del simple mn, que indudablemente procede de la 
raíz sánscrita man, de donde se deriva mon-ere, me-min-i, men-s, etc., y que 
no es otra cosa que forma sincopada de mon, que combinado con io, da el su- 
fijo compuesto mon-io, mon-ia, de que luego se hablará. El sufijo mn-io, mn-ia 
forma algún nombre abstracto de la primera declinación latina, como calu- 
mn-ia, y se conserva intacto en las pocas palabras derivadas en que entra en 
castellano. 

on-io, on-ia. 

Entra en la formación de nombres de la primera y seguuda declinación la- 
tina y en algún adjetivo de la primera, como col-on-ia, fav-on-iu-s, dxm-on- 
iu-m y dsem-on-iu-s, a, «m, y en castellano se conserva como en col-on-ia, 
:>n-io, Aus-on-io, alci-on-io , etc. 

mon-io, mon-ia. 

La primera parte de este sufijo compuesto procede de la raíz sánscrita 
man, pensar, y entra en la formación de nombres femeninos y neutros de la 
primera y segunda declinación latina, como sancti-mon-ia, ali-:non-ia, queri- 
mon-ia, acri-mon-ia, parsi-mon-ia, matri-mon-iu-m, vadi-mon-iu-m, patri-mon- 
iu-m. En castellano se conserva en nombres femeninos y masculinos deriva- 
dos del latín, como santi-mon-ia, cere-mon-ia, acri-mon-ia, parsi-mon-ia, ma- 
tri-mon-io, patri-mon-io, testi-mon-io. 

-io. 

Este su.ijo forma nombres ncTttros de la seguuda declinación latina, como 
patro-cin-ium, vati-cin-ium, lacti-cin-ium, etc., y se conserva en nombres cas- 
tellanos de origen latino, como patro-cin-io, vati-cin-io, lacti-cin-io. La pri- 
mera parte de este su.ijo, cin, procede del sánscrito chan, devolver un sonido 
■de donde se deriva can-r-re, canter. 



l>Kt 



ar-io, ar-t«. 

" Este sufijo entra en nombres femeninos de la primera declinación latina, 
neutros de la segunda y adjetivos de la primera, como Aulul-ar-ia , Arín-ar- 
ia, comment-ar-iu-m, virid-ar-iu-m, necess-ár-iu-s, a, um, argent-ar-iu-s, a, 
um,prim-ar-ius, a, um. En castellano se conserva en palabras do forxai 
literaria, como en Asin-ar-ia, eoment-ar-io, neces-ar-io, prim-ar-ío, etc.; pero 
en palabras de formación reciente y vulgar, este sufijo, por atracción de la a 
sobre la i, se convierte en air-o, air-a. para romancearse definitivamente en 
er-o, er-a, como enprim-er-o, de prim-ár-iu-s; cib-er-a, de cib-ár-ia; mandad- 
ero, de mandat-ar-iu-s; arqu-er-o, de arcu-ar-iu-s, etc., y así, por analogía, se 
formaron palabras que no tienen origen latino, como embust-er-o, zorr-er-a y 
puch-er-o, y aun á veces, además de esta atracción, la r se transformó en su 
homorgánica l, y el sufijo latino io se suprimió, reduciéndose en castellano á 
el, y así resultó lebr-el= lep-or-ar-iu-s=lep(o)r-er-(u-s; cuart-el=quart-ár-iu-s 
= quart-air(u-s = quart-er-(u-s; gran-el= gran-ár-in-m = gran-air-um = gran- 
er-(u-m; cart-el = chart-ar-iuj-m = chart-air-u-m = chart-er-(u-m. Otras veces 
se pierde el sufijo secundario io, como en viv-ai\ de viv-ar-(iu-m; oliv-ar, de 
oliv-a~r-(iu-m; hab-ar = fab-ár-(m-m; abej-ar, de api-c(u)l-áu-(iu-vi, etc. 

ur-io, ur-ia. 

Forma muy pocos nombres de la primera declinación latina y neutros de 
la segunda, como lux-ur-ia, tug-ur-iu~m, aug-ur-iu-m, y se conserva en los 
derivados castellanos luj-ur-ia, tug-ur-io, aug-ur-io. 

hr-io. 

Este sufijo forma unos pocos nombres neutros de la segunda declinación 
latina, como rnanu-br-iu-m, ludi-br-iu-m, y se conserva íntegro en sus deri- 
vados castellanos, como manu-br-io, ludi-br-io. En algunos, como opro-b-io, 
pierde la r, aunque en el latino oppro-br-iu-m es muy -dudoso que las br sean 
parte del sufijo compuesto de que se trata, y tal vez pertenecen á la raíz de? 
simple probrus, como parece confirmarlo la desaparición de la r en el castella 
no oprobio. ' 

tor-io, tor-ia = sor-io, sor-i a. 

Este sufijo forma nombres latinos de la primera declinación, neutros de la 
segunda y adjetivos de la primera, como vic-tor-ia, dever-sor-iu-s, a, um; illu- 
sor-iu-s, a,um; moni-tor-iu-m,audi-tor-iu-m,morat-tor-iu-s, a, um;fos-sor-iu-m, 
fide-jus-sor-iu-s, a, um, etc. Este sufijo se conserva en castellano en palabras 
de formación literaria, como vic-tor-ia, üu-sor-io, audi-tor-io, etc. , y en otras 
de formación nueva como esca-pa-tor-ia, palma-tor-ia, etc. Para significar en 
nuestra lengua la idea de posibilidad, se romancea este sufijo en de-ro, de-ra,, 
que es indudablemente una abreviación de due-ro, due-ra = tor-i(o, tor-i(a, y 
así se debieron formar perece-de-ro, hace-de-ro, dura-de-ro, casa-de-ro, etc. A 
veces se apocopa el sufijo secundario como en opera-dor, de opera-tor-{ium. 



285 

Sufijos compuestos con el simple vo, va. 

i-vo, í-va; ü-vo, tí-va = sivo, siva. 

i-vo, i-va. 

Este sufijo quizá no entra mas que en los adjetivos cad-l-vu-s, vac-l-vu-s 
y noc-í-vu-s latinos, y en su derivado castellano noc-i-vo. Al romancearse 
perdió la v del secundario, como en vae-io de vac-i(o)us, y á este tenor se for- 
maron gent-io, poder-io, etc., y enc-ia, de g)ing-¿(v)a. 

ti-vo, ti-va = sí-vo, sí va. 

Entra en la formación de muchos adjetivos latinos verbales de tres termi- 
naciones, derivados del supino, como cap-tl-vu-s, a, um; causa-tl-vu-s, a, um; 
appella-ti-vu-s, a, um; affec-tí-vtt-s, a, um; com-prehen-sí-vu-s, a, um; exten-sí- 
vus, a, um, etc. En castellano se conservó en adjetivos, como cau-ti-vo, apela- 
ti-vo, e/ec-ti-vo, exten-si-vo, compren-si-vo, consul-ti-vo, alu-si-vo, etc. 

SUFIJOS COMPUESTOS CON ÜN GUTURAL SIMPLE SECUNDARIO 

Sufijos compuestos con el simple co, ca. 

a-co, a-ca; i-co, i-ca; i-co, l-ca; i-quo, i-qua; ia-co , la-ca; ü-co, ü-ca; U-co, 
ll-ca; tí-co, ti-ca; a-tia-co, a-tí-ca; a-sti-co, a-sti-ca; ul-co, ul-ca; in-quo, 

in-qua; er-ca. 

fi-i'O, a-ca. 

Este sufijo entra en la formación de muy pocos nombres latinos de la pri- 
mera declinación y de algunos adjetivos de tres terminaciones, como clo-a- 
ca, pastin-a-ca, op-á-cu-s, a, um. En castellano se conserva en palabras de 
formación literaria, como clo-a-ca, op-a-co, y en otras de formación pura- 
mente española, como cas-a-ca, y en ciertos despectivos, como libr-a-co, burj- 
a-ca, etc. 

í-co . '-ca é i-co, i-ca. 

Forma este sufijo nombres de la primera y segunda declinación latinas y 
adjetivos de la primera, como lec-ti-ca, mus-i-ca, man-i-ca, vill-i-cus, tox-i- 
cu-m¡ umbil-i-cu-8,'med-i-cu-s, a, um; am-l-cu-s, a, um; Afr-i-cu-s, a, um. Este 
sufijo, unas veces se conserva en castellano, como en mús-ica, méd-i-co; otras 
atenúa la gutural fuerte c en la suave g, como en tós-i-go, ombl-i-go, am-i-go; 
otras refuerza además la i en e, como en ábr-e-go, y otras la pierde, como en 
ia¡ Forma además en castellano nombres y adjetivos diminutivos, como 
Hbr-i-co, gorr-i-ca, bon-i-co, datch-i-co. De este sufijo procede quizá el caste- 
llano ie-go, íe-ga, como cu. vuan-ic-go, andav-ic-ga, sobre to&oeuando le pre- 
UM a formando el sufijo o-i-co, y asi gall-a-i-cm = gall-c-go. 



286 



i~quo, l-qua. 

Entra sólo en la formación del adjetivo latino ant-l-quu-e, y en castellano- 
la qu se atenúa en gu en su derivado ant-i-gito. 

in-quo, in-qua. 

Con este sufijo se forman los adjetivos prop-in-quu-s, y longin-quus. Se 
conserva en el castellano en prop-in-cuo. 

í-ac-o, i-ac-a. 

Este sufijo forma adjetivos de la primera decliuación latina que signifi- 
can relación ó referencia, como ebr-i-ac-u-s, eleg-i-ac-u-s , genethl-i-ac-us,. 
dxmon-i-ac-u-s, Ml-i-ac-u-s, etc. En castellano se conserva en algunos de- 
rivados, como eleg-i-ac-o, card-i-ac-o, dcmon-i-ac-o, etc. 

Ü-CO , U-ca. 

Forma este sufijo nombres de la primera y segunda declinación y algunos 
adjetivos de tres terminaciones, como ball-ü-ca, lact-ü-ca, fest-ü-ca, samb-ü- 
cu-s. cad-ü-cu-s, a, um. En castellano se conserva en palabras de formación 
literaria como sau-co, cad-u-co, aunque á veces se romancea, debilitando la 
fuerte gutural c en su correspondiente suave g, como en lech-u-ga, or-u-ga, verr- 
-u-ga, etc. Consérvase también con la c atenuada ó sin atenuar en palabras 
de formación reciente, como abejar-u-co, bes-u-go, mamel-u-co, mendr-u-go, 
almendr-u-co, pech-u-ga, etc., y en algunos despectivos, como carr-u-co, _her- 
man-u-co, tab-u-co, ventan-u-co, etc. 

li-co, lí-ca. 

Este sufijo entra en la formación de muy pocos adjetivos latinos de la pri- 
mera declinación, como fame-li-cu-s, a, um; vanda-U-c'ü-s, a, um, y se con- 
serva íntegro en los derivados castellanos, como f amé- li-co, vandá-li-co. 

tí-co,t'i-ca; a-ti-co, a-tí-ra: a-stí-co, a-stí-ca. 

Con este sufijo se forman sustantivos latinos de la primera y segunda 
declinación y adjetivos de la primera, como per-tí-ca, tri-ti-cu-m, vena-ti- 
cu-s, a, iim; fana-ti-cxis, a, um; selva-tí-cu-s. a, um. En castellano se conserva 
á veces, como enfaná-ti-co, selvá-tUco; pero en tri-go la c se atenúa en g y la 
i del sufijo primario desaparece, como en salv-a-je, silv-a-t-cu(m, cor-a-je,pe- 
a-je,pot-a-je, etc. En per-cha el sufijo primario perdió la vocal i, y luego por 
metátesis se convirtió en c-ta y la ct en cA, lo mismo que en ciertos despecti- 
vos, como cena-cho, de com-a-ti-cu-s, pena-cho de pen-a-ti-cu-s, popula-cho de 
popul-a-ti-cus. El sufijo a-stí-co forma adjetivos de la primera declinación, 
como schol-a-sti-cu-s, y se conserva en castellano, como en escol-á-sti-co,mon- 
á-sti-co. A veces el sufijo a se atenóa en i, como en lingü-i-sti-co, humor-i- 
sti-co. 



287 



ul-co, id-ca. 

Este sufijo forma muy pocos nombres masculinos de la segunda declina- 
ción latina, como bub-ul-cus, y algunos, muy pocos adjetivos de la primera, 
como pet-ul-c us, h-i-ul-cus. En nuestra lengua no existe este sufijo. 

er-ca. 

Este sufijo no existe en castellano, y en iatin sólo se encuentra en el 
nombre ñor- er-ca, de donde se formó nu-er-a, perdiendo la o radical y la c 
del sufijo secundario. 

Sufijos compuestos con el simple ci. 

a~c(i); e-é(i)\ i-c(i); í-c(i)\ ó-c(i); ín-c(í). 

ti-di). 

Este sufijo entra en la formación de adjetivos de la tercera declinación 
latina, como audaz (por aud-a-c-sj, aud-a-c(i)-is; feraz (por fer-a-c-s), Jer-d- 
c(i)-is, mordaz (por mord-a-c(s), mord-a-c(iy¿s, Jallaz (por fall-a-c-s), j'all-a- 
c{i)-is. En castellano el sufijo secundario pierde la vocal, y la c queda enton- 
ces en fin de dicción y se convierte en z, de modo que queda el sufijo latino 
á-ci transformado en a-z en nuestra lengua, como en aud-a-z,fer-a-z, fal-a-z, 
mord-a-z. 

e-c{i) = t-c(i\ 

Hallase este sufijo en nombres de la tercera declinación latina, como 
rumez (por ram-e-c-s), rum-i-c(i)-is, apex (por ap-e-c-s), ap-i-c(i)-ie ; carex (por 
car-c-c-8), car-i-c(i)-is; lariz, (por lar-i-c-s), lar-i-c'i)-ü\ appendix, por append- 
i-c-s, append-i-c(i)-is. Eu castellano refuerza en e la i del sufijo secundario, 
como en áp-i-ce, apév,dice. En rom-a-za refuerza en a las dos vocales del sufijo 
compuesto, y en carr-i-zo debilita la e y refuerza la i en o. En pom-cz, de pum-i- 
c(em, refuerza la i eu e y pierde la vocal del sufijo secundario. Sólo en verbex, 
verb-e-c(iyi«, se encuentra en latín el sufijo é-c{i). En sauce = sat-l-a-(m des- 
aparece el sufijo primario y la l radical se vocaliza en u. 

i-c{ i ). 

Da origen esto sufijo á nombres latinos y adjetivos de la tercera declina- 
ción, como eoturniz (por cotarn-i-c-s), coturn-í-c(¿)-i$; r -Ux (por rad-l-c-s), 
rad-l-c(i)-is, felix (por Jel-i-c-s), Jel-í-c{i)-ü, etc. En castellano pierde también 
el sufijo secundario la vocal, y la ( se convierte en z, como en codorn-i-z, 
ra~iz,ft . 



288 



o-c(i). 

Entra en la formación de nombres y adjetivos latinos de la tercera decli- 
nación, como celox (por cel-o-c-s), cel-u-c(i)-is; volvox (por volv-o-c-8), volv-o- 
c(i)-is; velox (por vel-o-c-v), vel-o-c(i)-i8; atroz (por atr-o-c-s), atr-ü-c{i)-is; Jerox 
(por jer-o-c-s) fer-o-c(i)-is. En castellano el sufijo secundario pierde la vocal, y 
la c se convierte en z y se transforma por tanto en o-z, como vel-o-z, atr-o-z, 
Jcr-o-z, etc. 

tr-í-c{i). 

Este sufijo entra sólo en nombres femeninos de la tercera declinación la- 
tina que generalmente significan acción, como nutrix (por nutr-i-c-s), nu-tr- 
i-c(i)-is; cicatriz (por cica-tr-i-c-s), cica-tr-í-c-(i)-is; meretriz (por mere-tri-c-s), 
mere-tr-í-c(i)-is; saltatriz (por salta-tr-i-c-s), salid-tr-l-c(i)-is. Este sufijo pier- 
de en [castellano, lo mismo que en latín, la vocal del sufijo secundario, 
y la c se convierte en z, resultando tr-l-c{i)=tr-i-z; como se ve en cica-tr-i-z, 
rnere-tr-i-z, salta-tr-i-z. En no-dr-i-za se atenuó la t radical en d y la vocal del 
sufijo secundario se reforzó en a. 



SUFIJOS COMPUESTOS CON UN LINGUAL SIMPLE SECUNDARIO. 

Sufijos compuestos con el simple lo , la. 

€-la; i-lo, i-la; Ó-lo, ó-la; ü-lo, ü-la; bü-lo, bü-la; cü-lo, cü-la; pü-lo,pü-la; p-lo; 

p-l<¡\ al-lo, al-la; el-lo, el-la; il-lo, il-la; ol-lo, ol-la; ul-lo, ul-la; aul-lo , aul-la; 

ell-ü-lo, ellü-la; ill-ü-lo, ill-ü-la; éd-ü-la. 

é-la. 

Este sufijo forma nombres en su mayor parte verbales y pertenecientes á 
la primera declinación latina, como cand-e-la, suad-e-la, sequ-e-la. Va gene- 
ralmente precedido de una t procedente de derivación, como en tu-t-é-la, 
paren-t-é-la, cau-t-é-la, clien-t-é-la, etc. En castellano se conserva íntegro en 
L;s derivados, como cand-e-la, secn-e-la, tu-t-e-la, paren-t-e-la, cau-t-e-la, 
clien-t-e-la. 

l-lo, í-la. 

Este sufijo es el mismo simple lo, la, precedido de una i ligativa, y forma 
íiombresde la primera y segunda declinación latinasyadjetivos de la primera, 
como aqu-i-la, sib-i-lu-s, nub-i-lu-s, a, um; rut-t-lu-s, a, um. En castellano se 



289 

ha conservado eu muy pocas palabras, como águ-i-la, rút-i-lo, que son los dos 
únicos en que quizá se conserva íntegro, puesto que en nuh-lo desaparece el 
sufijo primario i, y en si-l-bo, además de la desaparición del sufijo primario, 
se verifica metátesis entre la b y la l, de modo que resulta silbo — sib-(í)-lu- 
(m = si-l-b-o. 

6-lOy o-la. 

Es sufijo propio de nombres y adjetivos diminutivos, y forma nombres la- 
tinos de la primera y segunda declinación y adjetivos de la primera , y sólo 
se une á temas ó radicales terminados ene, i y v, como are-Ó-la, arane-Ó-la, 
alve-Ó-lu-s, fili-ó-lu-s, balne-ó-lu-m, friv-ó-lu-s, a, um; ebri-Ó-lu-s, a, um. En 
castellano se eonservó en algunos derivados del latín, como alvé-o-lo,j'riv-o- 
?o, gladi-o-lo, vitri-o-lo, etc.; pero generalmente la ó que forma el sufijo pri- 
mario de este compuesto se convirtió en tónica al pasar á nuestra lengua y se 
transformo, por tanto, en ue, formando el sufijo castellano ue-lo, ue-la, como 
en hij-ue-lo, h ¿j -ue-la, poz-ue-lo , maj -ue-lo, etc., que muchos de formación 
española tomaron luego para convertirse eu diminutivos, como espcj-ue-lo, 
■irnn-ue-lo, vivarach-ue-lo, etc. 

«-lo, í'-la. 

Es el mismo sufijo anterior, con atenuación de la ó en ü, y forma en latín 
nombres y adjetivos diminutivos de las mismas declinaciones, como ins-ü-la 
jer-ü-la, caps-ü-la, cum-ü-lu-s, eapit-ü-lu-m, cing-ü-lu-m, cred-ü-lu-s, a, um, 
trem-ü-lu-s, a. um. En castellano se conserva, como en ins-u-la (is-la),J'ér-u- 
la, caps -it -la, cúm-u-lo, capít-u-lo, cing-u-lo, trém-u-lo, y sólo en ab-ue-lo, de 
av-ü-lu-s, se convierte en «e el sufijo primario, como si fuera Ó. En capullo, 
de capit-ü-lu-m, y capillo, de capid-ú-lu-m, desaparece la ú del sufijo prima- 
rio, y la dental radical con la l del secundario se romancean en 11. 

'■ti-lo, cu-la. 

Entra este sufijo en la formación de nombres de la primera y segunda de- 
clinación latinas y adjetivos de la primera, unos y otros con carácter diminu- 
tivo, como ovi-cü-la, api-cü-la, vulpe-cü-la, auri-cü-la, clavi-cü-la, arti-cü-lus, 
tuber-ni-lv-m, ri.n-cü-lu-m, pauper-eü-lu-s, a, um; y el adverbio clam-cü-lu-m, 
y en castellano en voces de formación literaria se conserva integro, como en 
'-la, clavi-cv-la, arto -cu-Jo, tubér-cu-lo, vin-cu-lo, ridi-cu-lo; pero en las 
de formación vulgar desaparece la ú del sufijo primario, y las el se roman- 
cean en j, íormáudose el sufijo j-o, j-a, como en ove-j-a, ore-j-a, abe-j-a, cla- 
vi-j-a, pio-j-o, de ped i-c(ü)lu-(7n; hino-j-o, defcenu-c(ií)-lu-(m,pano-ja, de panu- 
''(ü)-la-(m. En esta forma j-o, j-a entra en la composición de diminutivos y des- 
pectivas, de formación puramente española, como azule-j-u, estropa-j-o, ren- 
etc. 

bé-lOy bu-la. 

aufijo 'quivalente á b(c)-ro, b(c)-ra. Sólo forma 



290 

nombres latiuos de la primera y neutros de la segunda declinación, como 
fa-bü-la, ta-bií-la, pati-bu-lu-m, sta-bü-lu-m voca-bü-lu-m. Eu castellano se 
conserva integro en voces de formación literaria, como fá-bu-la, pati-bu-lo, 
pá-bu-lo, y el sufijo primario pierde la ü, y queda reducido á b-lo, hl-a, como 
ta-bla, e-sta-b-lo, voca-b-lo, en las de formación vulgar. 

pü-lo, pü-la. 

Entra en muy pocos nombres de la primera y segunda declinación latina, 
como rnani-pü-lus , disci-pü-lus , sca-pü-la, y en castellano se conserva por de- 
rivación, como en mani-pu-lo, disci-pu-lo. 

p-lo, p-la. 

Con este sufijo se forman, tanto en latín como en castellano, los numera- 
les llamados proporcionales, cómo du-p-lu-s, tri-p-lu-s, quadru-p-lu-s; du- 
p-lo, tri-p-lo, quadru-p-lo. 

al-lo, al-la. 

Este sufijo diminutivo se forma por asimilación progresiva de la consonan- 
te del sufijo primario que pierde la vocal ó de la consonante final de la raíz, 
con la inicial del sufijo secundario, como se ve en vallum, por va~n(u)-lu-m T 
rallus, «, mi, por ra-r(u)lu-m. En castellano ha desaparecido. 

el-lo, el-la. 

El origen de este sufijo es el mismo que el del anterior, y tiene el mismo 
carácter de diminutivo, como en cat-el-la, por cat-e-n(u)-la; gem-el-lu-s, por 
gem-i-n-(u)-lu-s y a, um; flag-el-lu-m, por flag-er-(u)-lu-m. Tampoco pasó al 
castellano. 

ü-lo, Ü-la. 

Tiene la misma procedencia que los dos anteriores, como se ve einfurc-ü- 
la, por furc-ul-ul-a; lap-ü-lu-s, por lap-id-(u)-lu-s;pus-il-lit-s, por pus-ul-(u)- 
lu-s; pulv-il-ht-s, por pul-vin-(u)-lu-s. Quizá de él procede el sufijo castellano 
illo, illa, con que se forman ciertos diminutivos, como horqu-illa, de Jur-c-ul- 
ul-a-(m; gat-illo, de cat-il-4u-(m, por catin-(a)-lu-(m, 

ol-lo, ol-la. 

Del mismo modo que los anteriores se formó este sufijo latino, como pue- 
de verse en cor-ol-la, por cor-on-(u)-la y - soü-£«-s, por sol-(u)-lu-s. No dejó en 
castellano huella sensible, como no sea en corola. 



2131 



uVlo, ul-la. 

Procede también de asimilación, como los anteriores, como puede verse 
en amp- ul-la, por amp~or-(u)-la; sat-ul-lu-s, por sat-tir-(;n,)-lu-s; cat-iíl-lu-s, por 
cat-on-(n)-l<t-s. Este sufijo no deja huella en castellano, como no sea en amp- 
ol-la y algún otro. 

ell-u-lo , ell-a-la. 

Es un sufijo formado de éllo-ella-^a-lo-u-la, y forma, por tanto, nombres y 
adjetivos que podrían llamarse diminutivo-intensivos, como cist-ell-ü-la, 
kn-ell-ü-lu-s, a, tira. En castellano no hay ejemplo de estos diminutivos- 
intensivos. 

ill-a-lo , ill-tí-la. 

Como el anterior, está formado de illo, illa -f- ü-lo, ü-la, y tiene el mismo 
carácter de diminutivo-intensivo que se observa en paux-ill-ü-lu-s. Tampoco 
dejó huella en castellano. 

ed-a-la. 

Este sufijo entra solamente en la formación de diminutivos de la primera 
declinación latina, como qtierqu-cd-ü-la, mon-cd-iíla. No existe en castellano. 

Sufijos compuestos con el simple li. 

a-li é-ll, i-li, i-li, ü-li, ti-li ó tl-ll, si-lí ó si-H, at-í-li, bi-ll, i-bi-li, 
t-i-bi-íi, ¡--i-bi-U. 

ñ-li. 

Equivale al sufijo a-H, y eutra en la formación de adjetivos de la segunda 
declinación que se sustantivan frecuentemente en la forma neutra, como 
capit-a-li-8, e, xqn-á-li-s, e; fat-á-li-s; c; ven-d-li-s, e; tribunal, tribu7i-á-li-$\ 
al, anim-a-li-s; capital y capt-ñ-le, is, etc. En castellano se conserva apo- 
copado, como en capit-a-l, igu-a-l, Jat-a-l, vcn-a-l, tribun-a-l, anim-a-l, Ic- 
(j-a-l. vo:-a-l, etc. Forman también este sufijo nombres de cierto sentido co- 
lectivo, como roncr-a-l, cipnx-o-', pedreg^a-l, etc. 

l-Ví. 

Forma est< sufijo muy pocos nombres <3< la tercera declinación latina. 
albu-e-li-s, patru-é-li-s, y algunos adjetivos de la segunda, como crud-i- 
.Htcllano ge apóeopó, «orno en cru-e-l,fl-e-l. 



292 
í-lí 

Entra cu la formación de adjetivos de la segunda declinación latina deri- 
vados de nombre y verbo, como par-i-li-s, hum-i-li-s, ut-i-li-s, fac-i-li-s, y en 
castellano se conserva apocopado como los anteriores, según puede obser- 
varse en út-i-L, fác-i-l. En hum-i-J-d-e admite una d después de la i y antes 
de la e ligativa de hum-i-l-c-(m, de donde procede. 

Mí. 

Con este sufijo se forman nombres de la tercera declinación latina, princi- 
palmente neutros y algunos masculinos y adjetivos de la segunda, como ou- 
i-le, ov-í-U-s, taur-l-li-a, ium; mov-í-lc, mon-í-lis, sed-i-U-s, sed-í-lis, serv-l- 
li-s. En castellano se apocopa, como en tor-i-l, ed-i-l, sen-i-l, serv-i-l, civ-i-l. 

Vrll. 

Da origen á contados adjetivos de ia segunda declinación, que á veces se 
sustantivan, como cur-ü-U-s, ed-ü-ll-a. En la única palabra (cur-u-l) que en- 
tra en castellano se presenta apocopado. 

li-lt y tl-li = .v-lí y sl-lí. 

Si-li y si-li son atenuación de ti-li y tl-li, y ambos entran en la formación 
de adjetivos de la segunda declinación latina, como duc-U-li-s, fos-si-li-s, 
gen-tl-li-s, rep-tl-li-s, pen-sí-li-s, etc. En castellano pierde el secundario li la 
vocal por apócope, como se ve en dúc-ti-l, jó-si-l, gen-ti-l, rep-ti-l, pen-si-l. 

dt-í-lí. 

Da origen este sufijo á La formación de adjetivos latinos derivados de 
nombre y verbo, y pertenecientes á la segunda declinación, como vol-at-i- 
li-s, e; torn-at-i-li-s, e; vers-at-i-li-s, le; aqu-át-i-li-s, le, etc. En castellano el 
último sufijo li se conserva apocopado, como en vol-át-i-l, tom-át-i-l, vers-át- 
i-l, acu-át-i-l. 

b/-lh 

Entra en la formación de adjetivos latinos derivados de verbo, como ama- 
bi-li-s, sta-bi-li-s, admira-bi-li-s, dele-bi-li-s, etc. En castellano el sufijo pri- 
mario pierde la i, y el secundario la refuerza en e, y se convierte en el com- 
puesto en b-le, como ama-b-le, admira-b-le, e-sta-b-le, in-dele-b-le, etc. 

j-hí-lí. 

Se forman con este sufijo algunos adjetivos de la segunda declinación de- 
rivados de verbo, como leg-i-bi-lí-s, crcd-t-bi-U-s, tang-i-bi-li-s, dic-i-M-U-s. 



293 

En castellano se convierte en i-b-l-e, por pérdida de la l, del sufijo bi y re- 
fuerzo en e de la ídel sufijo U. como en leg-i-b-le, cre-i-b-le, tang-i-b-le, dee- 
i-b-le, etc. 

tí-hl-lí == sí-bí-ll. 

Como el anterior, sólo forma adjetivos verbales de la segunda declina- 
ción latina, como destruc-ti-bi-li-s, pcs-si-bí-li-s, com-preben-si-bi-li-s, etc. En 
castellano el sufijo bi pierde, como el anterior, la vocal y se convierte en ti- 
b-le ó si-b-le, y entra en adjetivos derivados del latín directamente y en otros 
de reciente formación, como in-destruc-ti-b-le, incompa-ti-b-le, iv-de-scrip-ti- 
b-le, po-si-b-le, compren- si-b-le, plau- si-b-le, etc. 

Sufijos compuestos con el simple no, na. 

a-no, d-na; e-no, é-na; l-no, l-na; uno, i-na; o- no, 5<na; ü-no, ü-na; oz-no, a 
ci-no, ci-va; er-no, er-na; g-no, g-na; U-no , li-ná; íi-no, li-na; mi-no, Há-na; 
m-no, m-na; ter-no, ter-na; ti-no, ti-na; tñ-na; ivr-nó , ur-nd. 

a-no, Urna. 

Este sufijo entra en la formación de adjetivos latinos de la primera decli- 
nación derivados de nombre, como hum-á-nu-s, meridi-á-nu-s, ante-sign-d- 
nu-s, Rom-d-nu-s, Afric-d-nu-s, y en el nombre membr-d-na. Únese también a 
temas en io, de donde resulta el sufijo compuesto i-d-no, como en Csesdr-i-d- 
nu-8, y á los gentilicios ó nacionales en cuya formación entra el sufijo griego 
ít-t)$, de donde resulta el sufijo latino compuesto it-d-no, como en Saleru- 
it-d-nu-s. En castellano se conserva íntegro y forma sustantivos y adjetivos, 
como hum-a-no, meridi-áno y meridi-a-na, Rom-a-no, Afríc-a-no, membr-a-na, 
dec-a-no, vill-a-no, escrib-a-no, etc.: en algunos nombres se apocopa el sufijo 
secundario, como en de-á-n, castell-án, capell-án, capit-á-n, guardi-á-n, y al- 
gún otro. 

e-no, e-na. 

Entra en muy pocos nombres latinos de la primera y segunda declinación 
y en algunos adjetivos de la primera, como crum-é-nq, cat-é-na, hab-e-na, 
ven-é-nu-m, ali-é-nic-s, a, um; terr-e-nu-s, a, um, etc. En castellano se conserva , 
orno en cad-e-na, ven-e-no, aj-e-no, terr-e-no. 

I- no, l-na. 

Entra este sufijo en la formación de nombres latinos de la primera y se- 
gunda declinación latinas y de adjetivos de la primera, como ang-i-na, gall-l- 
na, reg-l-na, cat-í-nic-s, cum-l-nu-m, vic-i-nus, a, um; mar-i-nu-s, a, um. En 
castellano se conserva en palabras derivadas del latín, como en ang-i-va, 
gall-i-na, re-i-na, com-i-no, vec-i-no, mar-i-no, y otras de formación recieutp 



294 

como dañ-i-no, granad-i-no, vizca-i-no, mezqu-í-no, etc. Eu algunas voces, 
.sobre todo en nombres, se apocopa el sufijo secundarlo, como en dnnzar-i-v, 
bailar-in, Jest-i-n, Jlor-i-n, jard-i-n, bar-i -v , jazm-i-n , trag-i-n, mltar-i-n, 
roc-i-n, mast-í-n,mallor-q:i-i-n, serr-í-n, andar-í-n, y algún otro, principal- 
mente en los diminutivos, como e&pad-i-n, espol-i-n, viol-í-n, etc., aunque 
se conserva en algunos, como palom-i-no, langost-i-no. 

í-rio, i -na. 

Forma nombres de la primera y segunda declinación latina, como do:n-í- 
nus,frax-í-nus,pag-í-na,fem-i-na. En castellano unas veces desaparece la i 
por ser atona, como en as-no, de as-i-nus; /res-no, de frax-í-nus, y otras, se 
conserva, como enpág-i-na. Eu hem-b-ra, de/ein-i-na, desapareció la t pos- 
tónica y se sustituyó con una 6 homorgánica de la m, y la n se convirtió en r. 
En dom-i-nu-s se perdió también la i átona postónica, y la rn radical unida á 
la inicial del sufijo secundario se romancearon en ñ, y resultó due-ñ-o. 



o-n o, o na. 

Da origen á nombres déla primera y segunda declinación latiua, como 
matr-6-na, ann-o-na, col-o-nu-s, patr-ó-nu-s, etc. En castellano se conserva 
íntegro, como en matr-o-na, patr-o-vo, col-o-v.o, etc. 

ñ-no, ú-na. 

Da origen á nombres de la primera y segunda declinación latina y adjeti- 
vos de tres terminaciones, como lac-ü-na, jej-ü-nu-s, a, um, y suele ir prece- 
dido de una t, procedente de derivación, como enjor-t-zi-na, oppor-t-ü-na-s. 
En castellano se conserva íntegro, como en lag-u-na, ay-u-no, j'or-t-u-na, 
opor-t-u-no, y forma también adjetivos que expresan relacionó semejanza, 
como cabr-u-no, chot-u-no, gat-u-vo, perr-u-no, etc., que son de formación pu- 
ramente española. 

(/'-/¿o, <je-na. 

Sólo entra en el adjetivo latino am-a-nu-s; y en su derivado castellano 
ótm-e-na, se convierte en el sufijo e-vo. 

cl-nOj cl-na. 

Este sufijo no forma quizá más que el nombre latino me-ii-ci-na, y el ad- 
jetivo mor-ti-cl-nu-s, a, um, y se conserva íntegro en sus derivados castella- 
nos ■me-di-ci-na y mor-te-ci-no. 

er-no, er-na. 

Entra este sufijo en la formación de nombres de la primera declinación 
latina y adjetivos de la primera, como lac-cr-na, cav-ema, cist-er-na, lat-cr-na, 



295 

hib-er-nu-s, a, um; quat-er-mi-s, a, um; mod-er-nus, a, um. En castellano se 
conserva íntegro en los derivados, como cav-er-na, cist-er-na, invi-cr-no, cua- 
derno, mod-er-no, táb-er-na. 

g-no, g-ná. 

Este sufijo procede de la raíz gen, engendrar, y equivale á gi-no, gi-na, y 
entra en la formación de adjetivos latinos de la primera declinación como 
mali-g-nu-s, a, um; ili-g-nu-s, a, um; di-g-nu-s, a, um. En castellano se con- 
serva en palabras derivadas, como ben-i-g-no, mali-g-no, di-g-no. 

1%-nOi tí-na* 

Forma sólo los nombres latinos cu-li-na y sterqui-li-nu-m. No existe en 
castellano más que en muy pocas palabras de formación reciente, sean ó no 
de origen latino, como cartu-li-va. 

mi -no, mí-ña. 

Procede este sufijo, ó al menos tiene la misma forma que el sufijo [J-SVOc;, 
¡j.svt), ¡jiévov. propio de los participios medios y pasivos griegos, y en latín 
forma nombres de la primera y segunda declinación, como la-mi-na, ter-mi- 
nus, y en castellano se conserva en los derivados, como lá-mi-na, tér-mi-no. 

m-no, m-na. 

Es el mismo sufijo anterior, con pérdida do la vocal del sufijo primario, y 

forma en latín las mismas palabras, como co'u-m-na, alu-m-nu-s, da-m-nu-m. 

En castellano se conserva en voces de formación literaria, como co-lu m-na, 

i-no En da-íi-o, las Itm de da-m-na-(m se romancearon en ñ, como en 

sueño de somnu(m. 

ter-no, ter-na. 

Este sufijo se compone del comparativo ter -f no, na, y forma, por tanto, 
solamente adjetivos de la primera declinación, como al-ter-nii-s, in-ter-nu-s , 
cx-ter-nu-s, y en castellano se conserva íutegro en los derivados, como al- 
ter-no, $nba7-t< r-no, in-tcr-no, ex-tcr-no. 

tí-no, ñ-ná: 

Forma solamente adjetivos de la primera declinación latina, derivados de 
nombres ó adverbios que significan tiempo, como anno-ti-nu-8, cras-tt-vv-s, 
sero-tl-nm. No ha dejado huella en castellano. 

ti -no, tl-wi. 

Entra <-n la formación de adjetivos de la primera declinación Latina, como 
I 



296 

respe r-tT-nu-s, chiv-des-tí-nu-s; mtes-d-nu-s, Uber-tl-nu-s, etc. En castellano 
se conserva en los derivados, como vesper-ti-no, clandes-ti-no, intes-tl- 
ber-ti-no. 

trí-ua. 

Con este snfijo se forman nombres femeninos de la primera declinación 
correspondientes á los masculinos formados con el sufijo tor, y que significan 
lugar el efecto de una acción, como la-trl-na, sti-trí-na, eloc-tri-na. En cas- 
llano se conserva en los derivados le-tri-na y doc-tri-na. 

ur-no, ur-na. 

Forma en latín algún nombre de la segunda declinación, como vult-ur-nus 
y pocos adjetivos de la primera, como di-ur-nus, a, um, teicü-ur-nus , a, um, y 
se conserva en castellano, como en diurno, nocturno, taciturno, etc. En boch-or- 
no, de vult-urnus, la U se romanceó en ch y la u del sufijo primario se refor- 
zó en ó. 



Con el sufijo simple en = in no se forma más que el compuesto m-en = m-m, 
que entra en llt formación de nombres neutros de la tercera declinación lati- 
na, como certa-m-en, certa-m-in-is; exa-m-en, exa-m-in-is; speci-m-en, speci-m- 
tn-is; lu-m-m, lu-m-in-is; car-vi-é'n, car-raln-is; sta-m-en, sta-m-tn-is: sera-m- 
en, xra-m-m-s. En castellano se conserva en pocas palabras, como certa-m- 
en, exa-m-en. En las más se pierde la vocal del sufijo secundario; la n se 
convierte en r, y entre la wm*se introduce una b, que con la vocal e ligativa 
propia del acusativo ('para los efectos de la derivación, estos nombres to- 
man forma masculina), queda el sufijo de que se trata romanceado en m-b- 
r-e, y así de lu-mí-n-e(m se formó, lu-m-b-r-e; de sta-m-in-e(m, esta-m-b-r-e; de 
exa-m-in-e(m, enja-m-b-r-e; de ssra-m-in-e{m, ala-m-b-r-e. 

Sufijos compuestos que se forman con el simple on = Tn. 

dg-on = dg-in, lei-on = íg-m, üg-6n = üg-in, éd-ón = éd-in, Id-on = id-in, 
tü-d-on = tü-d-in. 

a<j-on = ag-ín. 

Forma sustantivos femeninos de la tercera declinación latina, como im- 
dg-o, im-dg-in-is; vor-dg-o, vor-dg-in-is; plumb-dg-o, plumb-dg-ia-is. Este su- 
fijo puede decirse que no existe en castellano más que en im-ag-en, con la i 
del sufijo secundario reforzada, y en vor-ág-in-e, prolongado con la e liga- 
tiva del acusativo latino. 

ig-on = íg-ín. 

Como el anterior, sólo forma nombres femeninos de la tercera declinación 
latina, como or-lg-o, or-lg-in-is; cal-ig-o, cal-ig-in-is; ful-ig-o, ful-lg-in-is. 



297 

Sólo en or-ig-en aparece en castellano con la i del sufijo secundario reforza- 
da en e, y en hol-l-in, áeful-íg-in-(em, perdió la vocal del sufijo primario y la 
g se asimiló á la l radical. 

üg-Ón == Ug-ín. 

Entra, como los dos anteriores, en la formación de nombres femeninos de 
la tercera declinación latina, como ser-üg-o, srr-üg-in-is; lan-üg-o, lan-üg-in- 
is; ferr-üg-o,ferr-üg^ln-is. En el castellano or-in, de ser-ug-in-(em, desapareció 
el sufijo primario, lo mismo que en herr-in, de ferr-üg-in-(em, y quizá son es- 
tas las únicas palabras de nuestra lengua, en que ha dejado alguna huella 
este sufijo. 

éd-ón = éd-ín. 

Forma también nombres femeninos de la [tercera declinación latina, 
como dulc-ed-o, dulc-éd-in-is; cap-ed-o, cap-éd-in-is. No se halla en castellano 
este sufijo. 

id-Óii = Id-ín. 

Entra también en la formación de nombres femeninos déla tercera decli- 
nación latina, como cup-íd-o, cup-ldin-is\ lib-id-o, lib-id-m-is. En castellano- 
es desconocido este sufijo. 

t-üd-Ón = t-üd-ln. 
Sólo forma nombres femeninos de la tercera declinación latina, como acri* 
t-üd-o, acri-t-üd-in-is; beati-t-üd-o, beati-t-üd-in-is; ampli-t-üd-o, ampli-t-üd- 
in-is. En castellano perdió el sufijo 6n y se convirtió en t-ud, como se ve en 
acri-t-ud, beati-t-ud, ampli-t-ud, pitl-cri-t-itd, ex-celsi-t-ud, etc. 

Sufijos compuestos con el simple dn. 

i-ün; c-l-ün; t-i-5n = s-i-on; m-vn. 

Í-Ó1I. 

Forma nombres masculinos de la tercera declinación latina, como pugio, 
pug-i-ün-is; alluvio, al-luv-i-dn-is; ardelio, ardel-í-on-is; histrío, histr-i-on-is; 
optio, opt-i-on-is; centurio, contur-i-on-is. En castellano se conserva en voces 
derivadas, como aluv-i-<m, histr-i-ón, opc-i-ón, centur-i-ón. 

c-i-on. 

Este sufijo forma algunos nombres diminutivos de la tercera declinación 
latina, como homuncio, homun-c-i-ün-is , y no existe en castellano. 

t-í-ón = s í-on. 

Entra en la formación de nombres femeninos verbales y en su mayor parte 
jibstractos de la tercera declinación latina, como actio, ac-t-i-on-is; lectio r 
/tc-t-i-on-is] averéio, aver-s-i-on-is; divisio, divi-s-i-dn-is, y en castellano se 
conserva por derivación convertida la t en c, como en oc-c-i-ón, lec-c-i-ón, 
aver-s-i-ón , divi-s-i-ón. 

20 



29S 



m-on. 

Sólo forma este sufijo el nombre latino scrmo, ser-m-ón-is, y su derivado 
castellano ser-m-ón. 

Sufijos compuestos con el simple ro-ra. 

d-ro, a-ra; r-ro, c-ra; 5-ro, ó-ra; ü-ro, ü-ra; ce-ro, cer-a; c-ro, c-ra; t*-ro, 

tc-ra; t-ro, t-ra; astc-ro, aste-ra; tü-ro, tü-ra = sü-ro, sü-ra; 

be-ro, be-ra; b-ro, b-ra. 

ci-ro, a-ra. 

Forma en latín el adjetivo av-a-ru-s, y su derivado en castellano av-a-ro. 

c-ro, e-ra. 

Forma nombres de la primera y segunda declinación latinas y adjetivos de 
la primera, como cam-c-ra, hed-e-ra, num-e-ru-s, hum-c-ru-s, poste-rus, a, uin; 
inf-e-ru-s, a, um. En castellano se conserva unas veces íntegro, como ennúm- 
-e-ro, otras reforzando la e en a, como cdm-a-ra, otras perdiendo la e, como 
en hied-ra, por ser breve y átona, y otras compensando 'esta pérdida con la 
inserción de una 6, que facilita la pronunciación de dos consonantes, como 
en hom-b-ro. 

ó-ro, b-ra. 

Forma el nombre latino au-ro-ra y algunos adjetivos derivados de nom- 
bres en os, como son-o-rus, od-5-ru-s, hon-o-ru-s. En castellano se conserva 
por derivación, como aur-o-ra, son-o-ro, in-od-o-ro. 

ü-ro, ü-ra. 

Forma el adjetivo latino mat-ü-ru-s, a, um, y el nombre fig-ü-ra. En caste- 
llano se conserva por derivación en fig-u-ra y mad-u-ro t y además entra en 
muchos nombres femeninos de formación puramente castellana, que signifi- 
can una cualidad en abstracto, como amarg-u-ra, alb-u-ra, ne-gr-u-ra, alt- 
u-ra, prem-u-ra, dulz-u-ra, etc. 

ce-ro, ce-ra. 

Quizá no forma este sufijo más que el adjetivo la-ce-ru-s, a, um, y en cas- 
tellano no entra en la formación de ninguna palabra. 

ero, c-ra. 

Procede este sufijo de la raíz aria kar, hacer, y en latín forma nombres neu- 
tros de la segunda declinación que significan instrumento, como lava-c-ru-m, 
simula- c-ru-m, sepul-c-ru-m, y los adjetivos de la primera declinación ludi- 
crus, a, um, ypulcer, pul-c-ra, pul-c-ru-m. Por derivación se conserva en cas- 
tellano en simula-c-ro, pul-c-ro, sepul-c-ro, lu-c-ro y otros. 



299 
te-ro, U-ra. 

Es el sufijo de comparativo (jue forma algunos adjetivos y pronombres, 
como deztcr, dex-t"-ra, dex-ts-ru-m;'alter, al-te-ra,al-tr-ru-m. Casi siempre pier- 
de la vocal del sufijo primario y se convierte en t-ro, tra, como enneuter, neu- 
t-ra, neu-t-ru-m; ves-ter, ves-t-ra, ves-t-ru-m. Forma también algunos nombres 
de la primera y segunda declinación, como magister, magis-t-ri, mater-tc-ra. 
Esta es la forma que conserva en los derivados castellanos, como dies-t-ro, 
o-t-ro, neu-t-ro, vues-t-ro y maes-t-ro, etc. 

t- ro, t-ra. 

Es distinto del anterior, y forma nombres de la primera declinación, y 
principalmente neutros de la segunda, como fenes-t-ra, scu-t-ra, fere-t-ru-m, 
claus t-ru-m, mons-t-ru-m, spec-t-ru-m, etc.; en castellano se conserva por de- 
rivación, como enfére-t-ro, claus-t-ro, espec-t-ro. 'En mons-t-ru-o atenúa el su- 
fijo secundario la o en u, y admite por paragoge otro sufijo en o. En ara-d-o, 
la t del sufijo primario se atenuó en d y desapareció la r del secundario. 

aste-ro, asté-ra. 

Este sufijo pierde la ¿"del primario y se convierte en ast-ro, ast-ra, en la 
formación de nombres latinos de la primera y segunda declinación, gene- 
ralmente de carácter despectivo, como oleaster, ole-as-t-ri ; pinaster , pin- 
ast-ri, flliaster, fili-ast-ri y fili-ast-ra, se; y se conserva en los derivados caste- 
llanos, también con carácter despectivo, corno ole-asl-ro, pin-ast-ro, hij-ast-ro, 
hij-ast-ra, y en otros semejantes de formación española, como padr-ast-ro, 
poet-ast-ro, medic-ast-ro , etc. 

tu-ro, tu-ra = m-ro, m-ra. 

Forma este sufijo en latín nombres de la primera declinación como na-tü- 
ra, cul-tü-ra, sepul-tü-ra, cen-sü-ra, clau-sü-ra, y los participios de futuro ac- 
tivo, como ven-tü-ru-s, a, ura,fu-tu-ru-s, a, um, y se conserva por derivación 
en castellano en na-tu-ra, cul-tu-ra, sepul-tu-ra, cen-su-ra. clau-su-ra, ven-tu~ 
ra, fu-tu-ro, etc., y en palabras de formación reciente, como minia-tu-ra, asig- 
na-tu-ra, calen- tu-ra, etc., en las cuales generalmente se presenta con la t del 
sufijo primario suavizada en d, y.transformado por consiguiente en du-ra, o..ue 
forma muchos nombres femeninos de nuestra lengua, y ninguno masculino, 
como arbola-du ra, pega-du-ra, empuña-du-ra, vesti-du-ra, y también algunos 
derivados «lirer tamente del latín, como arma-du-ra. 

lx'-ro. be-ra = b-ro, b-ra. 

Procede este sufijo de la raíz aria bher, que en latín se convirtió enfer, y 
.sólo entra íntegro en el adjetivo latino líber, li-bt-ra, li-bc-ru-m; pero gene- 
ralmente pierde la vocal del sufijo primario y se convierte .en b-ro, b-ra, y for- 
ma nombres de la primera y segunda declinación latinas y adjetivos de la 
primera, como latc-b-ra, fi-b-ra, verte-b-ra, candela-b-ru-m, cere-b-ru-m, pro- 
b-ru-s, a, um, y se conserva en castellano por derivación, corno fi-b-r a, he-b- 
ra, vérte-b-ra, candcla-b-ro, cere-b-ro, li-b-ro. 



300 

Sufijos compuestos con el simple ú. 

a-vi, ü-ri; ce-vi — c-vi; te-vi = t-h\ te-v(i); be-v(i = b-vi. 

(1-rL 

Es una variante del sufijo a-lí, y entra en la formación de algunos nom- 
bres neutros de la tercera declinación latina y de adjetivos de la segunda, 
como exemplav, exempl-á-vi-s; altáve, alt-d-ri-s; singul-d-vi-s, e; maxill-d-vi-s, 
e; vulg-á-vi-s, e. En castellano el sufijo secundario pierde la vocal, como se ve 
en ejempl-a-v, alt-a-r, singul-a-v, eecul-a-v, maxil-a-v, vulg-a-r. 

U-rl. 

Forma sólo algunos nombres de la tercera declinación latina y algún 
adjetivo anticuado, como sec-ü-vi-s, gnar-ü-vi-s, e. En castellano pierde la i 
el sufijo secundario, como se ve en seg-u-r. 

ce-ri = c-ri. 

El sufijo ce-ri pierde generalmente la e del primario y se convierte enc-n. 
y entra en la formación de algunos adjetivos de la segunda declinación, co- 
mo medioc-vi-s, e: En las pocas voces castellanas en que se conserva por deri- 
vación, la i se refuerza en e, como medio-c-re. 

te-ri — t-r(i. 

Forma adjetivos que pertenecen á la segunda declinación latina, y expre- 
san la idea de relación, como equestev, eqites-t-vi-s; süvestev, süves-t-vi-s; pede- 
síev,pedes-t-vi-s; campestev, campes-t-vi-s;paluster,palus-t-vi-s. En castellano se 
conserva en palabras derivadas, pero reforzada la i en e, como en ecves-t-ve, 
silves-t-ve, pedes-t-re, palus-t-ve. 

te-r(i. 

Entra sólo en la formación de algunos nombres de. la tercera declinación 
latina, como ma-t-ev, ma-t-vi-s; pa-t-ev, pa-t-vi-s; fva-t-ev, fva-t-vi-s. En las 
pocas palabras en que por derivación se conserva en castellano, se atenúa la 
t en d, y se refuerza la i en e, como enpa-d-ve, ma-d-ve; pero se conserva ín- 
tegro cuando va acompañado de otro sufijo, como en pa-te-r-no, ma-te-v-no, 
fva-te-r-no, 

be-ri — b-ri. 

Tiene este sufijo el mismo origen, y por tanto la misma significación que 
be-ro, be-va = b-vo, b-va, y entra en la formación de adjetivos de "la segunda 
declinación latina, como salú-be-v, salu-b-vi-s; cele-be-v, cele-b-vi-s ; June- 
b-vi-s, e, y en la de algunos nombres de meses, como Octobev, Octo-b-vi-s, De~ 
cembev, Decem-b-vi-s. En castellaao se conserva por derivación con la i refor- 
zada en e, como salu-b-ve, céle-b-ve, fúne-b-ve, Octu-b-re, Diciem-b-ve. 



301 
Sufijos compuestos con el simple ra. 

t-ru; a-t-ru. 

t-ru. 

Este sufijo forma solamente el nombre toni-t-ru-s, y no ha dejado huella 
en castellano. 

tl-t-ru. 

Entra sólo en la formación del nombre latino quinqu-a-t-ru-s. 



Con el sufijo cr, sólo se forma el compuesto b-?r, que entra en la formación 
de algún adjetivo, como u-b-er, u-b-er-is, y algún sustantivo, como tu-b-e-r, 
'u-b-'r-is, y ver-b-er, vcr-b-er-is. No existe este sufijo en castellano. 

Sufijos compuestos con el simple ór ú or. 

i-os = i-vr, n-ós=n-6r, t-dr=.s-or. 

l-OS = i-ór. 

Es el sufijo propio de los adjetivos latinos comparativos, como doct-i-or, 
doet-i-us; prudent-i-or, prudent-i-us. La forma i-os sólo se encuentra en formas 
arcaicas, como mel-i-os-e-m. En castellano este sufijo ha desaparecido, y sólo 
se conserva por derivación en anter-i-or, ma-y-or, poster-i-or, super-i-or, infer- 
i-or, inter-i-or, exter-i-or, citer-i-or y ulter-i-or. La i se perdió realmente en 
men-or (min-or) y pe-or, y aparentemente en me-j-or, puesto que la silaba li del 
latino mel-i-or se convirtió en,/ al pasar á nuestra lengua. 

n-os = n-or. 

No forma más que algunos nombres latinos de la tercera declinación, co- 
mo faci-n-us, faci-n-Ór-is; pig-n-us, pig-n-ór-is. En castellano no existe sino 
en algunas voces derivadas y acompañado de otros sufijos. 

t-or = s-or. 

Con este sufijo se forman nombres latinos de la tercera declinación que 
Minifican acción, como redem-p-t-or, imposi-t-or, agricul-t-or, agrimen-s-or, 
dcfai-s-or, impul-s-or. En castellano se conserva en muchos nombres por de- 
rivación, como en reden-t-or, impos-t-or, agricul-t-or, agrimen-s-or, defcn-s-or, 
impul-s-or. Pero en la inmensa mayoría, sobre todo de las voces de formación 
reciente, ó de formación vulgar, la t del sufijo t-or se suaviza en d, como en 
^xcusa-d-or, guarda-d-or, ajusta-<i,-<>r, Gúrfa-d-or, calumnia- d-or, etc. 



302 



QS'Qi os-a. 

Este sufijo procede, según los filólogos, del sánscrito vant, que entraba en 
la formación del participio del pretérito activo, y que en latín se transformó 
en vons, y prolongado con el sufijo o-a, en vons-o, vons-a; después en voss-o, 
vons-a; luego en vos-o, vos-a sincopado, y por último, por aféresis, en o.s-o, 
os-a, y forma en latín muchos adjetivos de la primera declinación , que 
significan la cualidad con carácter expletivo ó intensivo, como fam-ds-u-8, 
a, um; pericul-ds-u-s, a, um; form-os-u-s, a, um, etc. En castellano se conserva 
por derivación y con la misma significación que en latín, como Jam-os-o, pe- 
ligr-os-o, herm-os-o. En latín puede ir precedido de otros sufijos, principal- 
mente diminutivos, como puede verse en meti-cul-os-u-8, a, um, y febri-cu- 
l-os-u-s, a, um, y otros, que conservan la misma forma en castellano, como- 
meti-cu-l-os-o. 

SUFIJOS COMPUESTOS CON UN DENTAL SIMPLE SECUNDARIO- 

Sufijos compuestos cok el simple do, da. 

i-do, í-da; a-n-do, a-n-dct; e-n-do, e-n-da; u-n-do, ü-n-da; 
c-u-n-do, c-u-n-da; b-u-n-do, b-u-n-da. 

í-do, í-da. 

Este sufijo forma adjetivos de la primera declinación latina derivados de 
temas verbales, como av-i-du-s, a, um; ac-i-du-s, a, um; val-i-du-s, a, um; lan- 
gu-t-du-s, a, um;flu-i-du-s, a, um; rap-i-du-s, a, um; liqu-i-du-s, a, um, etc.; y 
en castellano se conserva íntegro por derivación, cojno en áv-i-do, ác-i-do, 
vál-i-do, lángu-i-do, flú-i-do, ráp-i-do, liqu-i-do. 

a-n-do, a-n-da. 

Forma los participios de futuro pasivo de los verbos de tema en a y los 
gerundios, como am-a-n-du-s, vener-a-n-du-s , vit-a-n-du-s. En castellano 
se conserva per derivación en el gerundio de presente y en ciertos adjetivos 
equivalentes al participio latino de futuro pasivo, como am-a-n-do, vener-a- 
n-do, vit-a-n-do, examin-a-n-do, etc. 

e-n-do, e-n-da. 

Como el anterior, forma participios de futuro pasivo y gerundios, pero de 
verbos de tema en e, en i y en consonante, como scrib-e-n-dus, audi-e-n-du-8, 
lug-e-n-du-s, etc. En castellano se conserva por derivación en los gerundios 
de verbos de la segunda y tercera conjugación, pero convertida ó reforzada 
la e en el diptongo ie, como sab-ie-n-do, tem-ie-n-do, part-ie-n-do. Pero se ha- 
lla íntegro en algunos sustantivos castellanos, como divid-e-n-do, minu-e-n- 
do, substra-e-n-do, ag-en-da, ofr-e-v.-da, preb-e-n-da, reprim- e-n-da, y en los 



303 

adjetivos trem-e-n-do, y corrig-m-do, que son los restos que esta clase ele par- 
ticipios han dejado en castellano. 

u-n-do, u-n-da. 

Como los dos anteriores, es forma de los participios de futuro pasivo, 
pero arcaica, como poti-u-7i-du-s, faci-u-n-dus, y de algunos adjetivos latinos 
de la primera declinación, como sec-u-n-du-s, rot-u-n-du-s, joc-u-n-du-s, ori- 
u-n-du-s. En castellano ha dejado poca huella este sufijo, y se conserva in- 
tegro en rot-u-n-do, seg-u-n-do, ori-u-n-do, y en el arcaico joe-u-n-do; y re- 
forzada la u en o en red-o-n-do, y en palabras de formación reciente, ó capri- 
chosa, como or-o-n-do, mor-o-n-do, lir-o-n-do y algún otro. 

c-u-n-do, c-u-n-da. 

Entra en la formación de algunos adjetivos de la primera declinación, 
como fa-c-u-n-dit-s, fe-c-u-n-du-s, ira-c-u-n-du-s, rubi-c-u-oi-du-s, y se con- 
serva por derivación en castellano en fa-c-u-n-do, fe-c-u-n-do, ira-c-u-n-do 
y rubi-c-un-do. 

h-u-n-do, b-it-n-da. 

Este sufijo entra en la formación de adjetivos latinos verbales que equi- 
valen á los participios de presente, á cuya significación añaden la de inten- 
sidad ó duración, como mori-b-u-n-du-s, cogita-b-u-n-du-s , erra-b-u-n-dti-s, 
furi-b-u-n-du-s, treme-b-u-n-du-s, vaga-b-u-n-du-s. En castellano se conser- 
va íntegro por derivación, como se ve en rnori-b -u-n-do, cogita-b-u-n-do, erra- 
b-u-n-do, furi-b- u-n-do, treme-b-u-n-do, vaga-b-u-n-do. En hedi-o-n-do, de 
foete-b-u-n-du-s, perdióse la b, y la u se reforzó en o. 



Con el sufijo simple U no se forma más que el compuesto m-U, que entra 
en nombres de la tercera declinación latina, como Jomes, fo-m-U-is, limes, 
li-m-U-is; trames, tra-m-it-is. Se conserva en castellano por derivación en 
muy pocos nombres, como li-m-it-e, trá-m-ü-e. 



Sufijos compuestos con el simple to, ta. 

d-to , a-ta, é-to, é-ta; l-to, l-ta-, l-to, i-ta; ü-to, ü-tci; ü-to, ü-ta; ec-to, ec-ta; ic-to t 

ir.-tn; en-to, en-ta; il-en-to, il-en-ta; ol-en-to, Ól-en-ta; iil-en-to,iíl-en-ta; men-to, 

men-ta; es-to, es-ta; is-sa, is-ta; us-to, us-ta, 

Ü-to , á-ta. 

Forma algunos nombres de la segunda y cuarta declinación latina, 
como consul-á-tus, auspic-a-lus, magietr-á-tus, y adjetivos de la primera que 
indican el modo y forma de ser, como barb-á-tu-s, a, um ; tog-d-tu-s, a, wa; 



304 

Iracc-d-tu-s, a, um. En castellano se conserva íntegro por derivación, como 
en candid-a-to, canonic-a-to, celib-a-to, y con la t atenuada en d, como arque- 
a-do, barb-a-do, tog a-do, brag-a-do, consul-a-do, magistr-a-do. 

Fórmanse con este sufijo muchos nombres y adjetivos castellanos , de los. 
cuales algunos no proceden directa ni indirectamente del latín, como brig- 
a-da, az-a-da, cuchar-a-da, nev-a-da, calder-a-da, mesn-a-da, coxt-a-do, boc- 
a-do, marques -a- do, desnarig-a-do, etc. También en voces de esta clase se 
conserva en castellano el sufijo íntegro, como en general-a-to, mojig-a-to, 
asesin-a-to, arreb-a-to, etc. 

é-to, é-ta. 

Entra en la formación de nombres latinos colectivos y despectivos de la 
primera y segunda declinación, como rub-é-ta, bol-é-tu-s, ol-é-tu-m, arbor-e- 
tu-m, vin-é-tu-m, castan-e-tu-m, cann-e-tu-m, etc. En castellano este sufijo se 
conserva para los nombres colectivos convertido en e-do, e-da, por atenua- 
ción de la t en d, como en viñ-e-do, arbol-e-da; y aun se formaron con él al- 
gunos nombres de familia, como Castañ-e-da, Salc-e-do (salic-e-tu-um), Cañ- 
e-do, y nombres de formación puramente española, como alam-e-da y al- 
gún otro. 

v-to, %-ta. 

Forma nombres de la primera y segunda declinación latinas y adjetivos 
de la primera, que significan el modo de ser, como pitu-l-ta, erem-l-ta, mar- 
i-tu-s,for-lu-í-tu-s, crin-í-tu-s, y enVastellano unas veces se conserva, como 
en pitu-i-ta, erem-i-ta, fortu-i-to, y otras se atenúa la t en d, como en mar-i- 
do. Con esta atenuación forma los participios pasivos castellanos, como 
perd-i-do, sal-i-do, vend-i-do, etc., y ciertos nombres que tienen forma pro- 
pia de estos participios, como grazn-i-do, bravi-i-do, berr-i-do, ladr-ido, alar- 
i-do, ronqu-i-do, etc., algunos de los cuales proceden de nombres de la cuar- 
ta declinación latina. Integro forma en castellano nombres y adjetivos di- 
minutivos como caj-i-ta, papel-i-to, mal-i-to, bon-i-to, etc. 

í-to, %-ta. 

Este sufijo forma nombres de la segunda y cuarta declinación, como dig- 
i-tus, spir-i-tus, cub-i-tus, etc., y participios de pretérito, como mon-i-tus, 
a, um; dom-i-tus, a, um; mol-i-tus, a, um, etc. En castellano unas veces se 
conserva breve, como en espir-i-tu, háb-i-to, vóm-i-to, atón-i-to, etc., otras 
largo, con atenuación de la t en d, como son-ido, de son-i-tus; perd-i-do, de 
perd-i-tus; deb-i-do, de deb-i-tus, etc. De deb-i-ta se formó deu-da, por sínco- 
pa de la i y vocalización de la 6 en u. Lo propio aconteció en co-do, donde 
la 5 vocalizada en u se contrajo en o con la u anterior. 

d-to, ó-ta. 

No forma quizá más que el adjetivo latino segr-o-t-us. 

En castellano la o del sufijo secundario se convierte en e y resulta el 
sufijo o-te, o-ta, que forma nombres y adjetivos aumentativos y despectivos, 
como isl-o-te, pel-o-ta, camar-o-te, pic-o-ta, herej-o-te, herej-o-ta, etc. 



305 



íi-to, u-ta. 

Este sufijo entra en la formación de algunos nombres de la primera y se- 
gunda declinación latinas y adjetivos de la primera, como cic-ü-ta, al-ü-ta, 
ver-ñ-t-um, ac-ü-tu-s, a, um, hirs-ü-tu-s, a, um, etc. En castellano se conserva 
íntegro unas veces por derivación, como en cic-u-ta, hirs-u-to, ast-u-to, otras 
atenúa la t en d, como en ag-u-do, y en esta forma se halla en algunos adje- 
tivos castellanos con carácter aumentativo ó expletivo, como en panz-u-do, 
a: vcll-u-do, a; carn-u-do, a; pd-u-do, a; pat-u-do, a, etc. 

ec-to, ec-ta. 

Forma algunos nombres de la primera y segunda declinación latina y ad- 
jetivos de la primera, como sen -cc-ta, Jrut-ec-tu-m, hum-ec-tu s, a, um. En cas- 
tellano no existe este sufijo. 

ic-to, ic-ta. 

Entra en muy pocos nombres, como sal-ic-tu-m, y no ha dejado huella en 
nuestra lengua. 

en-to, en-ta. 

Forma nombres latinos de la primera declinación y neutros de la segunda 
y algunos adjetivos de la primera, como pol-cn-ta, ungu-en-tu-m, tal-en-tu-in, 
cru-en-tu-s, a, um, etc. En castellano se conserva íntegro por derivación, 
como en pol-cn-ta, ungü-en-to, tal-cn-to, cru-en-to, y aunen palabras de remoto 
origen latino y de formación reciente, pero reforzada la e en el diptongo 
como hambr-ien-to, harap-ien-to, scd-ien-to, etc. 

d-en-to, )l-en-ta. 

Entra sólo en la formación de adjetivos de la primera declinación latina 
derivados de otros, como grac-ü-en-tu-s, mac-U-cn-tu-.s. En castellano por de- 
rivación se conserva en mac-il-cn-to, etc. 

. ol-en-to, ol-en ta. 

Tal vez no entra más que en la formación de los adjetivos latinos san- 

<jum-ol-en-tu-s, somn-ól-en-tu-s, vi-ól-en-tu-s y vin-ól-cn-tu-s, y en castellano 

a íntegro en san-guin-ol-en-to, vi-ol-en-to, vin-ol-en-to, y en soñ-ol- 

icn-to la e se refuerza en el diptongo ie. Entra también en algún adjetivo de 

formación puramente española, como fri-ol-en-to. 

tíl-en-to, iil-cii-la. 

También entra en la formación de adjetivos de la primera declinación la- 
tina, vom pur-nl-en-tu-8, op-ül-en-tu-8, succ-ül-cn-tu-s, fraud-ül-en-tu-s, y por 
derivación se conserva íntegro en castellano, como pur-ul-en-to, op-ul-en-to, 
tUC - ii I -cv-to ,/raud-ul-en-to. 



306 



men-to, men-ta. 

Forma gran número de sustantivos neutros de la segunda declinación la- 
tina, como aug-men-tu-m, argu-m-en-tu-m, sedi-men-tu-m, pig-men-tu-m, ju- 
men-tu-m, sar-men-tu-m, regi-men-tu-m. En castellano se conserva íntegro 
frecuentemente por derivación, como en au-men-to, argu-men-to, tor-men-to, 
sedi-men-to, ju-vien-to; pero á veces la e se refuerza en ie, como en pi-mien-to, 
sar-mien-to, regi-mien-to, y en esta forma se halla en muchas palabras que, ó 
no procedeu por derivación directa del latín, ó son de formación reciente, 
como entendí- mien-to, luci-mien-to, senti-mien-to, engrandeci-mien-to, apoca- 
miento, etc. 

es-to, es-ta. 

Forma adjetivos de la primera declinación latina, como hon-es-tu-s,fún- 
es-tu-s, mod-es-tu-s, etc., y en castellano se conserva por derivación, como 
hon-es-to, fun-es-to, mod-esto. 

is-sa. 

Con este sufijo se forman nombres femeninos de la primera declinación la- 
tina, como poet-is-sa, prophet-is-sa, comit-is-sa, y unas veces se conserva en 
castellano, como en poet-i-sa, profet-i-sa, y otras refuerza la i ewe, como en 
cond-e-sa, y en palabras de formación reciente puramento española, como 
alcald-e-sa, princ-e-sa, guard-e-sa, etc. 

is-ta. 

Este sufijo derivado del griego tcr-XTj-;, forma nombres de la primera de- 
clinación latina, como bapt-is-ta, psalm-is-ta, y se conserva íntegro en caste- 
llano, como Baut-is-ta, salm-is-ta, y en palabras de formación reciente, como 
oarl-is-ta, art-is-ta, renl-is-ta, bronc-is-ta, etc. 

us-to, us-ta. 

Forma también algunos adjetivos latinos de la primera declinación, como 
aug-us-tu-s, rob-us-tu-s, ven-ics-tu-s, vet-us-tu-s, y por derivación se conserva 
íntegro en castellano, como sé ve en aug-us-to, rób-us-to, ven-us-io y vet- us-to. 

Sufijos compuestos con el simple ti. 
an-ti, d-ti, é-ti, l-ti, en-ti, l-en-ti, es-ti, ta-ti = tá-t, tü-ti — tü-t. 

an-ti. 

Entra en la formación de nombres de la tercera declinación latina, y en la 
de participios de presente de verbos de tema en a, como en adamas, adam-an- 
tis; sextans, sext-án-tis; animans, anim-an-tis; spirans, spir-an-tis. En castella- 
no se transforma en an-te, como en diam-an-te, mont-an-te, lev-an-te, espir- 
an-te, etc. • 



307 



a-ti. 

Forma adjetivos latinos de la tercera declinación que modifican la idea 
de la cualidad que representan, con la de posesión ó pertenencia, como nos- 
tras, nostr-d-ti-s; vestras, vestr r d-ti-s; cujas, cuj-d-ti-s; optimates, optim-d-ti-bus y 
Arpiñas, Arpin-d-ti-s; Casinas, Casin-a-ti-s, etc. En castellano sólo se con- 
serva por derivación en optim-a-te con la i reforzada en e. 

e-ti. 

Entra en la formación de algunos adjetivos de la tercera declinación lati- 
na, como locuples, locupl-é-ti-s; hebes, heb-é-ti-s; teres, ter-é-ti-s. Sólo se con- 
serva en el castellano ter-e-te, por derivación y con la ¿reforzada en e. 

l-ti. 

Sólo forma algunos nombres, como Quiris, Quirl-tis; Samnis, Samn-T-ti-s. 
Por derivación y con refuerzo de la i del sufijo secundario en e se conserva en 
castellano en Quir-i-te y en Samn-i-te y Samn-i-ta. 

en-ti. 

Forma algunos nombres latinos de origen verbal y de la tercera declina- 
ción, y algunos adjetivos y participios de presente de verbos de tema en con- 
sonante, en e, i y u, como cli-ens, cli-en-ti-s; dens, d-en-ti-s; rudens, rud-en-ti-s; 
prudens, prud-en-ti-s; videns, vid-en-ti-s; vivens, viv-en-ti-s; saliens, sali-en-ti-s. 
En castellano generalmente se conserva reforzando la i en e, como en cli-en-te, 
prud-en-te, vid-en-te, sali-en-te; pero á veces la edel sufijo primario se refuer- 
za convirtiéndose en el diptongo ie, como en d-ien-te, viv-ien-te, par-ien-te, 
carr-ien-te, pud-ien-te, etc. 

l-e¡i't'i. 

Forma sólo el adjetivo latino pestilens, pesti-l-en-tis, y se conserva en el 
derivado castellano pesti-l-en-te, reforzando la i ene. 

es-ti. 

Entra solo en la formación de los adjetivos latinos agr-es-ti-s, e; cal-cs- 
ti-8, e, y en castellano se conserva por derivación en agr-es-te ycel-es-te, con 
refuerzo de la i en e. 

Ic-I i == fa-t. • 

Bate sufijo forma un gran número de nombres femeninos abstractos de la 
tercera decliuación latina, como voluntas, volun-ta-t-is; dignüas, digni-td-t-is, 
poli slas, potes -td-t-is; vanitas, vani-td-t-is; veritas, ver ¿-td-t-is, etc. En castella- 
no se conserva por derivación, pero debilitando en d la t del sufijo secunda- 
rio, y a veces también la del primario, como se ve en volun-ta-d, digvi-da-d, 
potet-td'd, r< -r-da-d. En los nombres latinos que se derivan de temas en o pre- 



308 

cedida de i, debe preceder ;i este sufijo compuesto otra i ligativa que por di- 
similación so convierte i veces &h e, como en pi-e-tas, pi-c-tá-ti-s (por pi-i- 
(a-t-is); ebri-e-ta-s, ebri-e-ta-t-is (por ebri-i-ta-t-is); propri-c-ta-s, propri-e-ia- 
t-is (por propri-i-ta-t-is); soci-e-ta-s, soci-e-td-1-is (por soci-i-ta-t-ia), y en cas- 
tellano también precede al sufijo de que se trata la citada e en los nombres 
que proceden del indicado origen, como pi-e-da-d, sobri-e-da-d,propi-c-da-<l, 
soci-e-da-d. 

Iit-I i = tü-t. 

Forma muy pocos nombres femeninos de la tercera declinación latina, 
como virtus, vir-tü-t-is; scnectus, senec-tü-t-is; juventus, juven-tü-t-is; servitus, 
scrvi-tü-t-is. 

Por derivación se conserva este sufijo en castellano con atenuación de la 
t del sufijo secundario en d, como vir-tu-d, juven-tu-d, senec-tu-d. Servi-du-m- 
b-rc se formó de servi-t-ud(i)ne(m, no de scrvi-tu-t-em. 



Con el simple si no se forma más sufijo compuesto que en-si, que da origen 
á adjetivos latinos de la tercera declinación, y que significan procedencia de 
lugar, como Tarracon-en-si-s, e; Narbon-en-si-s, e\ for-en-si-s, e; circ-en-si-s, e, 
y en castellano se conserva por derivación con refuerzo de la i en e, como en 
Tarracon-en-se, Narbon-en-se,for-en-se, circ-en-se, Cluniac-en-se, etc. Por apó- 
cope de ambos sufijos primario y secundario, se formó el castellano é-s, en 
vocablos de origen reciente, como aragon-é-s, portug-é-s, Jranc-é-s, cort-e-s, 
yavgu-c-s. 

Sufijos compuestos con el simple tn. 

a-tu, ul-tu. 

a-tu. 
Da origen á nombres latinos de la cuarta declinación, que significan cua- 
lidad, estado ó profesión, como cselib-a-tu-s, consul-d-tu-s, sen-á-tu-s, con-a- 
tu-s, etc. En castellano unas veces se conserva integro, como en celib-a-to t 
eon-a-to, y otras la t del sufijo secundario se atenúa en d, como en consul-a- 
do, sen-a-do, magistr-a-do, etc. 

ul-tu. 

Entra en la formación de muy pocos nombres latinos de la cuarta decli- 
nación, como tum-ul-tu-s, sing-ul-tu-s, y se conserva en castellano con la u 
del sufijo secundario convertida en o en los derivados tum-ul-to y sing-ul-to. 

Sufijos compuestos con el simple mo, ma. 

i-mo, i-ma; u-mo, ü-ma; is-sí-mo, is-si-ma; us-sü-mo, us-sü-ma; ti-mo, ti-ma = 
si-mo, si-ma; tü-mo, tü-ma. 

/-dio. /-ma. 

Forma en latín algún adjetivo superlativo, como inf-i-mu-s; ordinales, 
como viges-i-mu-s, milles-i-mu-s, y en castellano se conserva íntegro por de- 
rivación, como pr-i-mo, inf-i-mo, vigés-i-mo, miles -i-mo. 



309 



a-nio, a-ma. 

Es el mismo sufijo anterior, pero con forma arcaica, y entra en algún ad- 
jetivo latino superlativo, como post-il-mu-s, y se conserva en el derivado cas- 
tellano póst-u-mo. 

is-st-mo, is-sl-ma. 

Es propio este sufijo de los superlativos latinos, como brev-ú-sl-mu-s. 
doct-ü-si-mu-s, sapient-is-si-mu-s, avid-is-si-mu-s. En castellano pierde la sel 
sufijo primario y se convierte en i-si-mo, como en brev-i-si-mo, doct-i-simo, sa- 
pient-i-si- mo, avid-i-si-mo. 

iS'SÜrmo, ís-sn-ma. 

Es el mismo sufijo anterior, pero con forma arcaica, como se ve en ali-is- 
sü-viu-s, potent-is-srí-mu-s. 

ñ-mo, tt-ma = sl-mo, sl-ma. 

Es el sufijo primitivo de los superlativos latinos, y se conserva en algu- 
nos, como ex-ti-mu-s, in-ti-mu-s, op-ti-mu-s, vA-ti-mu-s, max-t-mu-s (mag-si- 
mu-s), prox-i-mu-s (proc-st-mu-t). Se conserva en los derivados castellanos 
in-ti-mo, óp-ti-mo, úl-ti-mo, máx-i-mo (mág-si-mo), próx-i-mo, (pró'c-si-mo). 

fií-mo, fa-ma. 

Es el mismo sufijo anterior, con forma arcaica, como se ve en op-tu-mv-> 
max-ü-mu-* (mag-sü-mu-s). 

SUFIJOS VERBALES 

Además de los sufijos ya enumerados para la formación de los temas del 
verbo (págs. 137 y 143), pueden figurar entre los principales los siguientes: 

/-(■((. 

Es el mismo sufijo i-co, i-ca nominal, y forma verbos, que unas veces tie- 
nen carácter de frecuentativos, otras indican semejanza, y otras tendencia é 
una acción, y pertenecen á la primera conjugación latina, como claud-i-cd-re, 
cant-i-cá-re, commun-l-ca-re , y en el bajo latín intox-i-cá-re, etc., y en caste- 
llano se conserva por derivación, como en claud-i-ca-r, cant-i-ca-r, comun~i- 
ca-r, intox-i-ca-r, etc., y entra también en algunos de formación puramente 
española, oomo softst-i-ca-r, tromp-i-ca-r, etc. Algunos suavizan la gutural 
fuerte c en g, como rlvd-i-ca-rc, jud-i-ca-re, matur-i-ca-re, amar-i-cá-re, etc., 
de donde por derivación, y con pérdida de la i, se forman ven-ga-r, juz-¡ta-- 
madru-ga-r y amar-ga-r. 



aio 

No deben considerarse como formados con este sufijo loa compuesto! 
Jacio, como modi-fic-d-ri , paciflc-á-ri, sancti-flc-d-rc, morti-fic-d-re, etc., que 
son verbos factitivos, y que en su mayor parte conservan en castellano la 
forma que tienen en latín , como modi-flc-a-r, paci-fic-a-r, santi-flc-a-r, 
morti-fic-a-r. 

Del sufijo i-cd, perdida la gutural c y reforzada en e la i resultó induda- 
blemente el castellano e-a, que formó gran número de verbos incoativos y 
frecuentativos, como albor-e-a-r, vent-e-a-r, etc., que suponen las formas la- 
tinas albor -i-(c)a-re, vcnt-i-(c)a-re, y otros que son esencialmente castellanos 
y derivados de nombre ó adjetivo, como pas-e-a-r , tont-e-a-r, alard-e-a-r, 
di8cret-e-a-r, fal8-e-a-r, guerr-e-a-r, coj-e-a-r, brac-e-a-r, voc-e-a-r, etc. 

u- ca. 

Es sufijo propio de la lengua castellana y entra en muy pocos verbos de 
carácter despectivo, cómo bes-u-ca-r, mach-u-ca-r. 

is-ca, iz-ca. 

Es también privativo de la lengua castellana, y entra en muy pocos ver- 
bos, como mord-is-ca-r, vent-is-ca-r, pell-is-ca-r. 

us-ca. 

No entra este sufijo más que en el castellano cham-us-ca-r. 

i- gíi. 

Forma algunos verbos de la primera conjugación latiría, como cast-i-gd-re, 
mit-i-gd-re,fust-i-gd-re,fum-i-gd-rc, y por derivación se conserva en caste- 
llano, como se ve en cast-i-ga-r, mit-i-gar, fust-i-ga-r y fum-i-gar. Procede 
de la raiz gá, ir, moverse. 

ül-Ü = ol-a = íl-ci. 

Entra en la formación de verbos de la primera conjugación latina, y unas 
veces les da carácter de frecuentativos, y otras de diminutivos, como post- 
ül-á-re, pull-ül-á-re, vi-6l-á-re,vent-il-d-re, etc., y se conserva en castellano 
por derivación, como en pul-ul-a-r, vi-ol-a-r, vent-il-a-r. 

il-lü. 

Forma muy pocos verbos diminutivos de la primera conjugación latina, 
como cant-ü-lá-re, sorb-il- la-re, y en castellano se conserva en algún verbo, 
como a-crib-il-lar. 

C-ül-tl. 

Quizá forma solamente el verbo latino os-c-ül-a-ri. 



aii 



i-c-ül-d. 

Forma muy pocos verbos de significación intensiva y frecuentativa , como 
pcmd-i-c-itl-a-ri, gest-i-c-ül-a-ri, miss-i-c-ül-á-re, y tal vez sólo se conserva 
en el verbo derivado castellano gest-i-c-ul-a-r. 

tn-a. 

Entra en la formación de algunos verbos de la primera conjugación lati- 
na, como obst-in-d-re, dest-in-á-re, pect-in-a-re, y en castellano se conserva 
por derivación, como obst-in-a-r, dest-in-a-r, pe-in-a-r. 

er-a. 

Forma verbos de la primera conjugación latina derivados de adjetivos y 
nombres en que entra el sufijo er, como lib-er-á-re, on-er-a-re, lac-er-a-re, y 
en castellano se conserva por derivación, como en de-lib-er-ar , ex-on-er-a-r, 
difi-lae-er-a-r, etc. 

tfi-rl = sv-ri. 

Forma en latín verbos desiderativós de la cuarta conjugación latina, como 
aena-íü-rl-re, scrip-tü-rí-re, e-sü-ri-re. En castellano no existe este sufijo. 

ess == m. 

Forma verbos intensivos y desiderativós de la tercera conjugación latina, 
como cap-ess-e-re, pet-iss-e-re,J'ac-e8S-e-re, é imitativos de la primera, como 
qrec-iss-d-re, patr-Í89~a-re, etc. Este sufijo es el mismo griego í£-ECV. 

t-a == s-d. 

i ;ra en la formación de verbos intensivos de la primera conjugación 
latina, como cap-t-d-rc, r.iu-t-d-rc, pen-s-d-re, y en la baja latinidad con-qxcis- 
t-d-rc, advis-d-re, etc. En castellano se conservó por derivación, como en 
cap-t-a-r, pens-a-r, con-quis-t-a-r, a-vi-s-a-r, y alguna vez la t se atenuó eud, 
como mu-d-a-r, na-d-a-r, de na-t-a-re; a-yu-d-a-r, de ad-ju-t-a-re, etc. Y sin 
apelar á la derivación ha formado este sufijo en nuestra lengua muchos ver- 
bos que han perdido su carácter intensivo, como un-t-a-r, jun-t-a-r, olvi-d- 
a-r, us-a-r, osa-r, etc., que suponen las formas intensivas latinas , unc-t-a- 
re t junc-t-a-re, obli-t-a-rc, u-s-d-re, mis-d-rc, etc. 



Con este sufijo se forman muy pocos verbos castellanos, como en-cant-u- 
s-a-r, en-gat-us-a-r. En latín no existe este sufijo. 



312 



t-f-<(. 

Entra este sufijo en la formación de gran número do verbos frecuentativos 
latinos, como ag-i-t-d-re, palp-i-t-d-re, dorm-i-t-d-re, y algunos simplemente 
denominativos, como sup-ped-í-t-d-re, débil- i-t-d-re, etc. En unos y otros se 
ha conservado en nuestra lengua por derivación, como se ve en ag-i-t-a-r, 
palp-i-t-a-r, dorm-i-t-a-r , su-ped-i-t-a-r, debil-i-t-a-r, etc., y aun en algunos 
•que no proceden de otro verbo latino, como grav-i-t-a-r, facil-i-t-a-r, etc., y 
alguna vez atemía la t en d, como en apell-i-d-a-r, que supone la forma latina 
appell-i-t-a-re, y aun en algunos de origen clásico, como en du-d-a-r, de du- 
b-i-t-á-re. 

Ü-t-l. 

Forma verbos derivados de adjetivos, de los cuales algunos han desapare- 
cido, como csec-ü-t-i-re, balb-ü-t-í-re, etc. En castellano ha dejado poca huella 
este sufijo, y quizá no se conserva más que en balb-u-c-i-r, con la t converti- 
da en c. 

tt-Cl = Z-á. 

No es propio de la lengua clásica este sufijo, ni tampoco de la baja lati- 
nidad: se formó de participios de pretérito ó de adjetivos en tus, formados con 
el sufijo simple to-ta, y el sufijo latino a, propio de verbos de la primera con- 
jugación, y en castellano se convirtió el sufijo primario ti en z, y el sufijo 
ti-d quedó, por tanto, transformado en z-a, y con él se formaron verbos, como 
ca-z-a-r, agu-z-a-r, escor-z-a-r, des -menú- z-a- r, tra-z-a-r, etc., que suponen 
las formas cap-tí-d-r-e, de captus; acu-ti-d-re, de acutus; cúr-ti-d-re, de ctirtus: 
minu-ü-d-re, de minutos; trac-ti-d-re, de tractus, etc. 

a-nt-a, e-nt-d. 

Estos dos sufijos proceden de participios de presente ó de adjetivos qud 
tienen la misma forma, y entran en verbos castellanos de la primera conju- 
gación, como em-par-e-nt-ar, áepar-e-ns, par-e-nt-is; eal-e-nt-ar, de cal-e-ns : 
cal-e-nt-is; s-e-nt-a-r, de se(dye~ns, se(d)-e-nt-is\ lev-a-nt-a-r, de lev-a-ns, lev-a 
-nt-is, etc. 

iz-a. 

Es el mismo sufijo iss de que se habló más arriba, y entra en la formación 
de algunos verbos de origen griego y que aparecieron en latín en la época de 
la decadencia, como bapt-iz-d-re, scandal-iz-d-re, barbar- iz-d-re, y en castella- 
no se conservó por derivación, como en baut-iz-a-r, barbar-iz-a-r, escandal- 
izan, etc., y aun formo verbos nuevos, como alcohol-iz-a-r, pulver-iz-a-r, util- 
iz-a-r. esclav-iz-á-r. satir-iz-a-r, etc. 



313 



z-na. 

Es un sufijo propio de la lengua castellana, compuesto en algunos casos 
de los simples iz y na, y que forma muy pocos verbos castellanos, cuya signi- 
ficación modifica no siempre del mismo modo, como puede verse en gra-z- 
na-r, Uov-iz~na~r, des-pelu-z-na-r. 

üm-a = ím-a. 

Forma en latín muy pocos verbos, como aut-üm-a-re, sest-im-a-re, y se con- 
serva en el derivado castellano est-im-a-r. 



De los sufijos enumerados en la formación de los temas del verbo latino, 
sólo el simple skd ha dejado huella en nuestra lengua en el sufijo e-ee, como 
en pad-e-ce-r, car-e-ce-r, acont-e-ce-r, aman-e-ce-r, per-e-ce-r, en-negr-e-ce-r t 
agrd-e-ce-r , etc., que antiguamente se dijeron pad-es-ce-r, acont-es-ce-r, 
arnan-es-ce-r, per-es-ce-r, agrad-es-ce-r, etc. 



Los demás sufijos que pueden entrar en la formación de los verbos lati- 
nos y castellanos, sobre todo en los derivados de nombre ó adjetivo, se han 
estudiado ya como sufijos nominales. 

8. n 

COMPOSICIÓN DE LAS PALABRAS CASTELLANAS V LATINAS 

Asi como en la derivación por medio de sílabas ó letras añadidas á la raía 
se modifica en determinado sentido la idea que aquélla representa, por me- 
dio de la unión ó combinación de raíces distintas se funden dos ideas him- 
ples para que de ellas resulte una compleja, y esto es lo que llamamos com- 
posición de las voces. 

El carácter que distingue las palabras compuestas es la pérdida del acen- 
to tónico en cada una de las palabras simples que forman la compuesta, que 
por virtud de la composición constituye una sola palabra con un solo acento 
tónico. 

La composición de los vocablos se verifica por concordancia, por régimen 
ó por la anteposición á la palabra principal de una preposición ó de una de 
las partículas inseparables, que son palabras que no llegan á ser partes de 
la oración, pero sí de la palabra, cuyo significado modifican notablemente, 
como el adverbio modifica el del verbo, y el adjetivo el del nombre. 

I 

Vocablos compuestos por concordancia. ' 

En los compuestos por concordancia hay que distinguir los que lo son por 
Aposición, ó sean los compuestos de dos nombres que se hallan en el mis- 

21 



■\\ i 

rao caso, y los compuestos por concordancia propiamente dicha, que son los 
compuestos por un nombre y un adjetivo, que también se encuentran en el 

mismo caso. 

No hay en latín más compuesto/ de nombré por aposición, *quo su-ove- 
tau-filia. 

No son del todo raros en castellano los compuestos de dos nombres por 
aposición, como cabra-higo, zarza-rosa, vara-palo, oro-pel. 

Fórmanse también los vocablos por la unión de un nombre y un adjetivo 
en latín por concordancia, como ro.^-marinus, res-publica, aunque á veces, 
por efecto de una especial contracción ó por otras razones no muy fáciles de 
explicar, no aparece enteramente clara, como miseri-cors, grand-xvus, versi- 
color, magn-animus, etc., en los cuales pueden también incluirse los com- 
puestos de ciertos numerales, como decem-vir, sex-tertius, sex-angulus, uni- 
versus, centi-manus, etc. 

En castellano pueden considerarse compuestos por concordancia de nom- 
bre y adjetivo ciertos apodos y sobrenombres y nombres de lugar, como Pan- 
cha-ampla, Paja-larga, Capa-rota, Ciudad-lteal, Villa-nueva, Campo-frío, San- 
ta-rén, Val-verde, Mov-real, etc., y, sobre todo, varios nombres apelativos, 
como avu-tarda, gentil- hombre, prima-vera, medio-dia, vin-agre. 

II 

Compuestos por régimen. 

Los compuestos de dos nombres por virtud del régimen, son en gran nú- 
mero en latín: como pater -familias, ludi-magister, agr i- cultura, domi-duca, le- 
gis-lator, juris-consultus, senatus-consultum, accepti-latio, juris-prudentia, aquse- $ 
ductus, jure -cónsul tus, arcu-ballista, auri-comus, y otros, de los cuales tomarOH 
el patrón en castellano los compuestos de dos nombres. 

Aunque en nuestra lengua parecen compuestos por aposición, lo son por 
régimen tel-araña, cond-estable, madre-perla, boca-manga, agua-miel, y ciertos 
nombres de lugares, como Villa-diego, Ciudad- Rodrigo, y algunos en los cua- 
les ha desaparecido la forma material del régimen que se conservó en otros, 
en que no desapareció, completamente al menos, la preposición que lo indi- 
caba, como hid-algo, tramp-ant-ojo, Val-de-peñas, agu-a-manos, y no pocos 
que conservaron más ó menos adulterada la forma clásica del caso en el com- 
ponente regido, como Fuenti-ducña, ierre-moto, plebis-cito, juris- consulto, coli- 
flor, carri-coche, arti-maña, mani-obra, etc., y otros que podrían considerarse 
en nuestra lengua como verdaderos nombres simples por haber hecho la con- 
tracción que desapareciera la soldadura del régimen que los hizo compues- 
tos, como Lun-es {Lunx-dies), Mart-es (Martis-dies), Miércol-es (Mercurii-dies), 
Jvev-es (Jovis-dies), Viern-es (Veneris-dies), mer-luza (maris-lucis) , gemí- flexión, 
etc. No obstante, en nuestra lengua se formaron nombres en que á primera 
vista parece que la composición es efecto del régimen, cuando en realidad lo 
es déla aposición, como se observa en mar i- macho, cervi-cabra, galli-puente. 

En castellano por régimen real ó aparente se forman por la unión de un 
nombre y adjetivo otros adjetivos compuestos, como cari-redondo, zanqui-lar- 



315 

go, boqui-rubio, barbi-lampiño, cabiz-bajo, punti-agudo, peli-negró. Los partici- 
pios pasivos entran en castellano en composición con el nombre, lo mismo 
que el adjetivo, como lo demuestran fe-mentido, vi-andante, lugar-teniente, 
causa-habiente, etc. 

Forman también compuestos por régimen en latín los nombres con los 
verbos, y resultan de esta unión nombres sustantivos, como homi-cida (homi- 
nem-csedo), puer-pera (puerum-parió), au-ceps (avem-capio), causi-dicus (causam- 
dico), navi-gium (iiavcwi-ago) , corni-cen (cornu-cano), nau-fragium (navem-frav- 
go), etc.; algunos de los cuales, como homi-cida, nau-fragio, turi-f erario (tús- 
ete, conservan en castellano casi la misma forma que tuvieron en latín, 
aunque otros sufren al panar á nuestra lengua, como navi-o, transformaciones 
de tal entidad, que obscurecen casi por completo la forma de compuestos que 
tuvieron en latín. 

No son del todo extraños á nuestra lengua estos nombres, resultado de la 
unión de verbo y nombre por medio del régimen, y así tenemos ábr-ojo, porta- 
estandarte, porta-lápiz, toma-voz, alza-paño, corta-plumas, rompe-cabezas, etc. 

De la unión de un nombre y un verbo resultan adjetivos, como undi-sonus, 
nocti-vagus, belli-potens , terri-gena, en latín, y en castellano undísono, armí- 
gero y otros derivados. 

De igual manera, de la unión de nombre y verbo resultaron en latín verbos 
compuestos, como fumi-gare (fumum-agere), sedi-ficare (sedes-f acere), manu-mit- 
tere, y en castellano los derivados fumi-gar, edi-ficar, paci-ficar, manu-mitir, 
car- comer (carnem-comedere), mani-atar, mani-obrar, perni-quebrar, man-tener, 
etcétera. 

De la unión de dos adjetivos resultan en latín otros adjetivos, como medi- 
terraneus, levi-fidus, soli-vogus, vani-loquus, etc., y en castellano Mcdi-ter raneo, 
agri-dulec, gordi-largo, greco-latino, etc., y el nombre calo-frío, compuesto de 
nombre y adjetivo. 

Úñense también un adjetivo y un verbo, y resulta un verbo compuesto, co- 
mo los latinos grati-ficari, ampli-ficare, xqui-parare, y en castellano grati-flear, 
ampli-ficar, eqiii-parar, equi-valer, equi- distar, etc. 

Á veces, de la unión de un adjetivo y un verbo resulta en latín un nombre, 
como falsi-loquium, falsi-monia, ó un adjetivo, como falsi-dicus, falsi-jurius , 
falsi-loquax, falsi-loquus, etc. 

Por último, hay también en latín y castellano compuestos que representan 
toda una frase, como sci-licet, vidc-licet, etc., y en castellano va-i-vén, corre- 
re-di-le. 

III 

Compuestos de preposición y partículas inseparables. 

Estos compuestos lo son generalmente de un nombre, adjetivo ó verbo y 
una partícula que, como prefijo inseparable, influye notablemente en la sig- 
nificación del otro simple, dando por resultado déla unión de ambas pala- 
bras otra que puede ser un nombre, un adjetivo, un verbo, y á veces, y sobre 
todo en latín, un adverbio. 



316 

Los prefijos invariables, que en ambos idiomas entran en la formacióu de 
las voces, son los siguientes.- 



Esta partícula tiene en la composición latina, unas veces significación 
privativa, como a-damas, diamante (a-Sa¡;.áü) ó Sajxa^to, domar), a-lacer, ac- 
tivo, animoso (a y lacer, herido); a-nomalus, desigual, irregular (a y ójjia^oc; 
plano); a-vius, descaminado (a y via, camino); a-lucus, buho (a y lux, luz); 
a-mens, loco (a y mens, juicio). Otras veces tiene, como tó, significación de 
alejamiento, procedencia, etc., como a- mulo, echar, arrojar de sí; a-moveo, 
apartar, alejar; a-voco, distraer, llamar á otra parte. 

En castellano, mediante la composición de esta partícula, el nombre, el 
adjetivo y el adverbio toman forma y significación verbal, como en a-híjar(áe 
a é hijo); a rrebavar (de a y rebaño); a-ligerar (de a y ligero); a-baratar (de a y ba- 
rato); a-lejar (de a y lejos). Estos verbos son los que generalmente se llaman 
factitivos, y el prefijo a, en este sentido, procede de la preposición latina ad. 

También tiene en castellano significación privativa, como en el derivado 
a-legre, (de a-lacer), a-mencia, a- normal, etc. Á veces tiene también en nuestra 
lengua significación intensiva, como en a-batir, que no significa solamente 
batir, sino desbaratar, deshacer, y también humillar, envilecer, hacer perder 
las fuerzas, el vigor, la energía. Á veces este prefijo es en castellano mera- 
mente prostético, como en a-caudillar, a-ligerar, a-tontado, a-prisionar, etc., 
y otros, donde puede considerarse quizá como una reminiscencia de la pre- 
posición latina ad. 

ab. 

Tiene en la composición latina significación de alejamiento, procedencia, 
origen, etc., como ab-jicio, arrojar de; ab-lego, enviar, alejar; ab-arceo, alejar, 
apartar de. Otras veces tiene significación privativa, como ab-oleo, impedir el 
crecimiento, abolir; ab-spes, que no tiene esperanza; ab-normis, sin regla, irre- 
gular; ab-sonus, que suena mal, disonante, etc. Otras tiene significación in- 
tensiva, como ab-iUor, usar mucho, abusar; ab-sorbeo, tomar sorbiendo, con- 
sumir, devorar; ab-nego, negar rotundamente ó con insistencia; ab-undo, des- 
bordarse las aguas, etc. Algunas veces la b se convierte en u, como en au-fero, 
au-fugio, por ab-Jero, ab-fugio, 

En castellano significa también origen, procedencia, alejamiento, como 
en los derivados ab-erracíón (ab-erratio), ab-ducción (áb-ductio), ab- solver {ab- 
solvere), etc. Es también privativa, como en los derivados ab-olir, ab-orto (ab- 
ortus), áb-rogar (ab-rogare), etc. También tiene significación intensiva, como 
en áb-usar, absorber, ab-negación, etc., y alguna vez, como en ausentar (ab- 
sentare) la b se convierte en u. 

dbs. 

En la composición latina significa separación ó alejamiento, como en 
abs-trudo^ separar empujando; abs-traho, traer de algún sitio ó punto : abs- 



317 

¿ido, separar cortando, etc. Alguna vez tiene también significación privativa, 
como en abs-temius, que no bebe vino. 

En la composición castellana tiene las mismas significaciones: Separa- 
ción ó alejamiento, como abs-traer, abs-tenersc, etc., y privación, como el de- 
rivado abs-temio. En es-conder, primitivamente asconder, se convirtió en es el 
abs de ábs-condere. . 

ad. 

Denota proximidad en la composición latina, como ad-orior, presentarse 
cerca de ó junto a uno, aparecérsele; ad-sum, estar junto a uno ó cerca de él; 
ad-molior, edificar cerca de ó junto á. También significa tendencia ó direc- 
ción, como ad-duco , llevar á ó hacia; ad-igo, llevar, conducir á ó hacia; ad- 
verto, volver á ó hacia, ad-no, nadar hacia, etc. Tiene con frecuencia signi- 
ficación intensiva, como en ad-hortor, exhortar mucho ó con ahinco; ad-oleo, 
crecer, desarrollarse mucho; ad-orno, equipar completamente; ad-uro, que- 
mar del todo; ad-vigiio, vigilar mucho, constantemente. La d se asimila fre- 
cuentemente con la consonante inicial de la palabra que con ella se compo- 
ne, como en ac-cendo, af-ficio, ag-gemo, al-loquor, am-moneo (mejor ad-moneó), 
an-numero , ap-pelo, ac-quiro, ar-ripio, as-sideo, at-tenttis. Delante de s líquida 
pierde la d, como en aspiro, a-spicio, a-spergo, a-sto, a-scribo. 

En castellano añade al simple la idea de proximidad, como en ad-yacenie, 
que yace cerca; ad-junto, que va ó está junto ó unido á algo. Alguna vez tie- 
ne también significación intensiva, como en ad-mirar, que significa no mirar 
como vulgarmente se mira, sino mirar con gran atención, con mucha fijeza, 
con tanta cuanta exige el espectáculo que por su grandeza ó sublimidad nos 
atrae, excitando nuestra contemplación y evitando que se fije en todo lo 
demás que nos rodea. Unas veces conserva como en acceder, arribar, irregular, 
etc., de un modo ostensible las transformaciones que en ella introduce la 
asimilación; otras las conserva de modo menos ostensible , como en apelar, 
amonestar, atento, etc., y otras, como en adquirir, no se verifícala asimilación. 

amh, am ó an. 

En composición significa «alrededor de » , como en amb-ustus, quemado 
alrededor, chamuscado; amb-igo, moverse en derredor de algo, dudar; amb-io, 
ir, moverse, girar en derredor; am-pleclor, ceñir en derredor, abrazar; am- 
sedens, el que se sienta alrededor; am-püto, cortar alrededor, amputar; an- 
Jractus, cortado, roto, quebrado alrededor; an-quiro , buscar alrededor. Este 
prefijo no entra en la composición de la palabra castellana, y puede consi- 
derarse como una contracción del griego á[X'ú. En ambe-cisus, cortadura 
hecha por ambos lados, bisección, la c no es otra cosa que la i griega refor- 
zada en la e latina. En castellano sólo se conserva en am-putar, amb-i-cionar 
y algún otro. 

(impla. 

Es transcripción latina del griego dejJLcpl, que significa « por ambos lados», 
y entra sólo en la composición de palabras latinas híbridas y de origen grie- 



ais 

¿:<>, como en amphi-hrcvis, breve por ambos lados (pie), <jue tiene tres sílabas, 
¡a segunda larga, y breves la primera y tercera, amphi-mallum, vestidura quye 
tenía las dos caras de pfelo, 

ante. 

En la composición latina exprésala idea de anterioridad, como ante-cedo, 
ir, marchar delante, anteceder; ante-pono, poner antes ó delante, anteponer; 
ante-venio, venir, llegar antes, adelantarse; ante-luculo , antes de amanecer. 

En castellano significa prioridad de tiempo ó lugar, como ante-poner , po- 
ner antes; ante-sala, el lugar ó departamento que esta antes de la sala ; ante- 
iglesia, atrio, pórtico ó lonja que está delante de la iglesia; ante-dicho, dicho 
antes ó anteriormente. A veces, tanto en latín como en castellano, se trans- 
forma la e en i, como en anti-stes, anti-cipo (ante-capio) en latín, y anti-cipar 
en castellano. En ant-aao, se apocopa. 

anti. 

Este prefijo es el griego ave!, que significa contrariedad ú oposición, 
como anti-theton (áv-í-0£XÓ¡; ) f figura retórica que consiste en contraponer 
unas á otras ideas opuestas entre sí; anti-pharmacon, contraveneno. La misma 
significación conserva en castellano, como anti-papa, Papa elegido no canó- 
nicamente, contra el Papa legítimo; antisocial, contrario ú opuesto á la so- 
ciedad. Delante de vocal se convierte en ant, como en ant-ártico. 

circiim. 

Conserva como prefijo la significación que tiene como preposición en la- 
tín, como puede verse en circum-eo, ir alrededor, rodear; cirenm-fodio , cavar 
alrededor; circum-tonsus, rapado en derredor. 

En castellano conserva la misma significación, y cuando el simple no co- 
mienza por la labial p, se convierte la m en n, como en circum-polar, que está 
alrededor del polo; circun- vecinos, vecinos de alrededor. 

cis. 

Como prefijo, esta preposición significa lo mismo que fuera de composi- 
ción «de la parte de acá, de este lado»; Cis-padamus, de la parte acá del Pó; 
Cis-alpinus, de la parte de acá de los Alpes. La misma significación conser- 
va en castellano, como en Cis- alpino, Cis-montano. 

cifra. 

Este prefijo, que significa «de la parte de acá», entra sólo en la composi- 
ción del adjetivo citr a- montano, de la parte de acá de los montes. 

contra. 

En latín este prefijo significa oposición, como contra-co , ir contra, opo- 
nerse; contra-jacens, colocado enfrente ó en posición contraria á algo; contra- 
dico, decir contra, decir lo contrario. 



319 

En castellano conserva la misma significación, como en contra-decir, decir 
lo contrario; contra-poner, poner frente ó contra; contra- veneno , substancia 
opuesta ó contraria al veneno y que cura sus efectos. Alguna vez rebaja un 
grado la significación del simple, como coatr-alto, la voz inmediatamente 
alta después de la de tiple; contra- maestre, oficial de mar, que manda ó diri- 
ge las maniobras del buque bajo las órdenes del oficial de guerra. Algunas 
veces, como en contro-versia, contro-vertir y el hxtiiio contro-versor, conviértela 
a en o, y otras la pierde, como en coatr-alto. 

cum, com, con ó co. 

dignifica este prefijo la idea de compañía, simultaneidad, unión, semejan- 
za, conformidad, tanto en latín como en castellano, como se ve en curn-alter, 
con otro, y eum-primis, cum-prime, cuanto antes; únicas palabras en que este 
sufijo conserva en latín la estructura que tiene como preposición. Delante de 
las labiales b, m yp, se convierte en com, recobrando su forma primitiva, 
como en com-buro, quemar juntamente ó al mismo tiempo; com-maneo, perma- 
necer ó morar en el mismo sitio; com-ploro, llorar ó lamentarse juntamente 
con otro ó en compañía de orro, y en castellano com-batir, luchar en compa- 
ñía de otro; com-patriota, de la misma patria. Delante de m en nuestra lengua 
se convierte en con, como en con-mover. Delante de las demás consonantes que 
no sean l, n ó r, se convierte en con en ambas lengua j, como en con-clamo, gritar 
juntamente con otro; con-dicó, decir al mismo tiempo; con-fdbulor, hablar con 
otro, conversar; con-grc:lior, andar ó caminar juntamente ó al mismo tiempo; 
con-jicio, arrojar muchas cosas al mismo tiempo; con-quicsco, descansar en 
compañía de alguien; con-.se/-i5o, escribir al mismo tiempo que otro; con-te- 
rraneus, de la misma tierra ó país; con-venio, venir juntamente ó al mismo 
tiempo; y en castellano eon-céntrico, que tiene el mismo centro; con- discípulo, 
discípulo del mismo maestro y al mismo tiempo, que aprende en compañía 
de otro; con-jhtir, juntar dos ó más ríos sus aguas en el mismo paraje; con-ge- 
niar, tener dos ó más personas el mismo genio ó carácter; con-jurar, jurar con 
otros, unirse con otros por juramento contra algo ó contra alguien; conspi- 
rar; con-llevar, llevar con otro, ayudarle á sufrir; con-natural , conforme á la 
naturaleza; consanguíneo, déla misma sangre ó familia; co)í-tcrrán(o, déla 
misma tierra; con-venir, venir varias personas al mismo lugar, participar de 
la misma opinión. Delante de ¿, n y r, la final del sufijo se asimila en latín, 
como en col-ligo, con-niveOj qo -rigo, ¡i la inicial del simple. En castellano se 
asimila delante de r, como en cor-regir, cor-roer, y la pierde tanto en castella- 
no como en latín delante de vocal y h, y en castellano además delante de la 
/, como co-arguo, co-emo, co-hortor, co-inquino, co-operío, co-unio, co-acciún, 
co-existir, co-habitar, co-incidir, co-leg ¡Mador , co-ordivar. 

Tanto en latín como en castellano tiene á veces este prefijo significación 
instrumental, como en con- tabulo, cubrir con tablas; con-decorar, decoraré 
adornar á una persona con honores. 

También tiene en ambos idiomas significación intensiva, como en con-que- 
ror, quejarse mucho; con; torqueo, doblar, volver, revolver con fuerza ó con 
violen* ¡;i. cort-flar, Bar ■;• ! todo ó: por completo; con-gcla>\ helar completa- 
mente. 



320 



de. 

Significa separación ó alejamiento, y es la misma preposición latina de, 
como de-fteco, quitar las heces, de-cerpo, arrancar de; de-seco, separar cortan- 
do, y en castellano, de-portar, desterrar á uno y llevarle á un punto determi- 
nado; de-volvcr, volver una cosa á su anterior estado; de-mediar, partir en dos 
mitades. 

Indica también la idea de descenso ó movimiento de arriba abajo, como 
en de-duco, llevar de arriba abajo, deducir; de-jringo, romper de arriba abajo; 
de-fero, llevar hacia abajo; de-veho, llevar, arrastrar hacia abajo, y en caste- 
llano, de-generar, descender, decaer de la nobleza de su género ó linaje; de- 
caer, caer de arriba, ir de más á menos; de-rribar, echar de arriba abajo, echar 
á tierra, demoler. 

Tiene también significación privativa, tanto en latín como en castellano, 
como en dc-Jormis, que no tiene forma, feo; de-flcio, faltar; de-decus, deshon- 
ra, y en castellano, desabrido, que no tiene sabor; de-mérito, falta de mérito; 
de-mente, privado de mente ó entendimiento, loco. 

También tiene significación intensiva en ambos idiomas, como en de-per - 
do, perder enteramente ó por completo; de-sino, dejar del todo; de-precor, su- 
plicar con empeño, con interés; de-domo, domar completamente, en absoluto; 
de-marcar, «.marcar ó señaíar por todos lados; de-mostrar, mostrar los funda- 
mentos ó razones que hacen clara ó evidente una verdad; de-purar, hacer en- 
teramente pura una cosa, purificar por completo. 

dis, di y des. 

Significa en composición separación ó alejamiento, como en disseco, cor- 
tar en dos mitades; dis-termino, limitar separadamente, separar; dis-tribuo, 
dar separadamente, distribuir, repartir; di-gredior, irse á otra parte, marchar- 
se, alejarse; di-midius, separado ó partido por mitad; di-ripio, destrozar, des- 
garrar; dis-to, estar lejos: y en castellano, dis-locar, sacar una cosa de su si- 
tio; dis-traer, apartar la atención de alguien del objeto adonde la dirigía ó 
debía dirigirla; di-manar, manar de, porvenir de; di-vagar, separarse del 
asunto dé que se trata. 

Significa también «de ó por todas partes», como dis-traho, tirar de todas 
partes; dis-tendo, extender por todas partes; dissipo, extender, esparcir, dis- 
persar por todas partes; di-labor, deslizarse, correr un líquido por todas par- 
tes, di-vulgo, publicar por todas partes, divulgar; di-mitto, enviar á varios 
puntos. En castellano sólo en algunos derivados, como di-vulgar, dis-currir, 
tiene esta significación este prefijo. 

También hace intensiva la significación del simple, como en dis-cresco, 
crecer mucho; dis-perdo, perder completamente; dis-pereo, perecer, perderse 
por completo; di-largior, dar ó conceder á todo el mundo con profusión ó con 
largueza; dispemo, despreciar de todo corazón. Como intensivo puede con- 
siderarse este prefijo en di-gamus, que se ha casado dos vpcps: di-brevis, que 
tiene dos sílabas breves, y otros parecidos. En castellano sólo alguna vez por 
derivación conserva este significado, cómo en disimular, fingir con arte, con 



321 

perfección ó con astucia, y en dis-frutar, gozar de una cosa agotando sus fru- 
tos y esquilmándola sin cuidarse de su conservación. 

Tambiéu tiene significación privativa, como en dis-par, desigual; dis-sen- 
tio, no sentir del mismo modo, ser de parecer contrario, disentir; dis~8imili8, 
no semejante, distinto; dif-ficilis, no fácil, difícil; dis-cingo, soltarlo que está 
atado; dis-jungo, desunir, etc. En castellano tiene también esta significación, 
como en des-honrar, dis- gusto, dis- culpar, dis-sentir, di-J'amar, etc. Esto prefijo 
procede del sánscrito dwis, dos veces, de donde resultó dis —d(w)is y también 
bis = d)ivis. Di es apócope de dis, que en castellano se convierte en des por 
refuerzo de la i en c, como en des-atender, des-unir, des-entender, des-igual, des- 
ocupar, des-pegar, des-ligar, des-mochar, des-nudar, des-variar, des-bocar, des- 
caminar, des- decir, dcs-f¡orar, dcs-hacer; des-graciar, des-juntar, des-quitar, des- 
rizar, dcs-tcmplar, des-zumar. En latín dis entra en la composición de palabras 
que comienzan con a, u, c,f,j, p, s y t, como dis-amo, dis -unió, dis-cerno, dif- 
J'ugio, dis-jurgiúin (menos en di-jugo, di-judico y sus derivados), dis-puto, dis- 
sero, dis-tineo. Delante de/ la s final del prefijo se asimila á la inicial del 
simple. En las palabras latinas que comienzan con otra cualquier letra este 
prefijo se apocopa y se convierte en di, como en di-duco, di-gero, di-ligo, di- 
tnetior, di-número, di-rigo, di-verto. En dir-imo (de dis-emo), la s se convierte en 
r por hallarse entre vocales, y se conserva en el derivado dir-imir. 

ex, e, es. 

Esta preposición, convertida en sufijo en la composición latina y castella- 
na, significa exclusión, alejamiento, procedencia ú origen, como en ex-areno, 
quitar la arena; ex-cedo, salir de; ex-censor, el que ha sido censor; ex- eludo, 
dejar fuera, excluir; y en castellano ex-carcelar, sacar de la cárcel, poner en 
libertad; ex-cavar, sacar cavando haciendo hoyo; ex-céntrico, que esta fuera 
de su centro; ex-presider.te, que ha sido presidente. 

Por apócope se convierte en e, como en e-limino, echar ó arrojar á uno fue- 
ra del umbral de la puerta; e-mergo, salir del fondo del agua; e-nato, salir na- 
dando, y en castellano e-manar, traer origen, derivarse ó proceder de una 
causa; e-mancipar, e-ludir, etc., donde por derivación conserva este signi- 
ficado. 

A veces en castellano la x se convierte en s, como en es-cal/ar (de ex y ca- 
le/acere); es-capar (de ex y captare); es-cardar (de ex y cardo); es-coger (de ex y 
cogeré), es-cotar (de ex y quotus); es-currir (de ex y currere); es-forzar (de ex y el 
bajo latín Jortiare); es-tirar (de ex y tirar); es-tremecer (de ex y tremiscere); es- 
tropear (de ex y turbare), y es-trujar (de ex y truderc). 

Tiene también significación intensiva, como en ex-xdifico, acabar de cons- 
truir; ex-ardeo, arder completamente, abrasarse; e-luo, lavar bien ó por com- 
pleto; c-lucto, luchar con ahinco, vencer luchando; y en castellano ex-poncr, 
poner de manifiesto, interpretar, explicar el sentido de algo; c.r-purgar, pur- 
gar completamente, limpiar completamente una cosa, purificarla. 

También slgnifioa privación, como éoc-lex, bíti ley; e.-Mngni*, sin lengua, y 
en castellano ex-sangüe, sin sangre; ex-únime, sin ánimo ó sin alma. 

En la composición latina ex precede generalmente á toJas las vocales y á 



:\22 

las consonantes c, /, 6, p, q, 8 y t, domo eas-atfcWo, ex-coquo, ex-erceo, cf-Jundo- 
((X -fu a do), ez-hfbeo, t.r-iiuo, ex-olto, ex-pando, cx-quiro, exsequor, ex-tollo, ex- 
ulcero. Delante de/la x se asimila á la inicial del simple, como enef-fero. E 
precede en composición ¡i las consonantes h, d, g, ./', I, m, n, y pocaB veces á la 
p y r, como en e-biho, e-duco, e-geiidu*, c-jieio, e-loquor, e-mergo, e-normis, 
e-potus, <-rrpo. En castellano es protética en palabras derivadas de otras lati- 
nas que comienzan con s líquida, como escuela, de schola; esperar, de *p< 
estudio, de studium. 

extra. 

Este prefijo, tanto en la composición latina como en la castellana, signifi- 
ca exclusión, como extra- naturalis, que está fuera de lo natural; extra-muv- 
danus. que está fuera de los límites del mundo; y en castellano, extra-ordina- 
rio, que está fuera de lo ordinario; extra-viar, hacer salir fuera del camino. 

in, ¿i/¿, i, em, en. 

Esta preposición, convertida en prefijo, conserva su significado en la com- 
posición latina, y equivale á en, dentro de, como in-ambiclo, pasear en; in-cido, 
caer en ó sobre algo; in-cludo, cerrar en. ó dentro de. También significa ten- 
dencia ó dirección, como in-cedo, marchar, dirigirse á ó hacia; in-curro, lan- 
zarse, arrojarse, precipitarse contra; in-cuso, quejarse contra uno; in-duco, 
llevar, conducir a. Forma también verbos factitivos, como in-auro f dorar: in- 
albo, blanquear; in-cero, encerar. Tiene significación intensiva, como in-ar- 
deo, arder violentamente; in-necto, enlazar con fuerza; insono, sonar mucho; 
in-spiciu, mirar con detención; in-d-igeo, tener gran necesidad. Tiene también 
significación privativa, como in-imicus, enemigo; in-comptus, desaliñado; in* 
noxius, que no hace daño; in-juria, dicho ó hecho contrario á la justicia. 

Delante de b, m y p, la n del prefijo se convierte en m, como enim-buo, im- 
mutaMlis, im-peritus. Delante de la l y r se convierte en estas letras por asi- 
milación progresiva, como en il-licio, il-lido, ir-rigo, ir-rogo. Delante de gn 
desaparece la n del prefijo, como en i-gnosco, i-gnavus, i-gnarus. Algunas ve- 
ces delante de n la del prefijo se convierte en g, como enig-nobilis, ig-norni- 
nia, ig-7iotus. 

En castellano tieiie principalmente significación privativa, como en in- 
justo, in-explicáble, in-digno. Alguna vez tiene la significación de en, ó dentro 
de, como en in-fluir, in-filtrar, tn-Jundir, significación que conserva en muchos 
compuestos por derivación, como en in-jertar, in-vertir, in-migrar, inscribir, 
insistir. Sólo por derivación conserva en algunos compuestos la significación 
de tendencia, como en in-vadir, in-ducir, im-pder. Conserva á veces también 
significación factitiva, y se convierte en en ó em, como en-jaretar, em-paredar . 
en-maderar, cn-lazar, cn-lodar, en-loquecer, etc. Á veces, muy pocas, tiene tam- 
bién significación intensiva, como en en-deble. 

El prefijo latino in se conserva, como se ha visto, en muchas palabras cas- 
tellanas, y, lo mismo que en latín, delante de b y p convierte por asimilación 
la n en m, como en im-buir, im-posible. Delante de l se pierde la n del prefijo, 
como en i-legal, i-legitimo, i-liberal, i-lógico; y alguna vez delante de otra n, 



323 

como en i-nocente; pero se asimila á la r cuando el simple empieza por esta 
letra, como en ir- racional, ir-resistiblc, ir-risiún. In, como ya se ha visto, se 
convierte en castellano con frecuencia en en, y la n de este sufijo se convier- 
te también en m delante de 5 y p, como en em-barcar, em-botar, em-brazar, em- 
pañar, em-pastar, em-parrado. 

lufre > 

Entra en la composición de muy pocas palabras latinas y castellanas, y 
significa lo mismo que fuera de composición debajo de, como en ¿n/ra-foranus , 
que está debajo del foro; infra-scribo, escribir debajo, y en castellano infra- 
scrito, que firma debajo de un escrito. En infra-octava significa dentro de la 
octava. 

wtter, entre. 

Convertida en prefijo esta preposición, conserva su natural significado, 
como en inter-cido, caer entre; inter-cus, que está entre cuero y carne; inter- 
dic<>, decir entre, intercalar. Á veces atenúa la significación del simple, ex- 
presando interrupción ó falta de continuidad, como en inter-sestuo, abrasarse 
á intervalos; ínter- alb ico, blanquear á intervalos; inter-hsereo, unirse á ratos; 
inter-luceo, lucir durante algún tiempo; inter-vigilo, vigilar á ratos. 

En muchos compuestos castellanos consérvala forma latina, como en 
ínter -Une al, que está entre líneas; inter -mediar, mediar entre; ínter-poner, po- 
ner entre. Pero con más frecuencia se convierte en entre , que es el mismo 
prefijo latino con refuerzo de la i inicial en e, y metátesis de la última sílaba; 
como en entre-suelo, habitación situada entre el cuarto bajo y el principal 
de una casa; entre-paño, espacio que media entre dos pilastras ó columnas; 
entre-meter , meter entre. También á veces el prefijo entre, como su originario 
ínter, atenúa la significación del simple, como en entre-raido, casi ó medio 
raído: entre-ver, ver confusamente ó con poca claridad; entre-oir, oir á medias 
ó sin entender por completo lo que se oye. 

intro, entro. 

Forma en latín algunos compuestos, como intro-mitto, meter dentro; intro- 
duco, llevar dentro; intro-spicio, mirar por dentro. En castellano se conserva 
en algunos derivados, como intro-ilucir, intro-verso. En entro-meter la i se re- 
forzó en c. 

i/£. 

a conjunción en latín conserva como prefijo su significación negativa, 
«•orno en nc-scío, no saber; m-uter, ni uno ni otro; n-olo (ne-volo) , no «ji.- 

etc. En castellano sólo forma compuestos por derivación, 
como en nc-cio (ne-scius); ne-utro, nt-Jando, etc. 

nec. 

-te prefijo en la < omposlción latina su sentido negati- 
lón; neg-ligo, no cuidarse de una 



324 

cosa, despreciarla; nec-dum, aún no. Delante de vocal ó i so convierte en 
suave la gutural final fuerte del prefijo. Kn neg-otium y neg-ligo la c se ate- 
nuó en g. En n-unquam (ncc-unquam), se a])OCó como su derivado n-unca, 

ob, o. 

En la composición latina este prefije* significa ante ó delante de, en presen- 
cia de, como en op-portunus, colocado delante del puerto, cómodo, oportu- 
no; ob-tineo, tener delante; oj-jero, llevar algo ante ó á la presencia de uno; 
ob-teslor, atestiguar en presencia de ó delante de. También significa contra, 
como ob- duco, conducir contra; ob- eo, ir contra; ob-irescor, irritarse contra, 
Tiene también significación intensiva, como ob-dormio, dormir mucho ó con 
frecuencia; oc-cido, herir profundamente, jnatar; op-pleo , llenar completa- 
mente; ob-torpeo, estar muy entorpecido. Significa también en derredor, como 
ob-equito, cabalgar en derredor; ob-sideo, sentarse alrededor, sitiar; ob-ustus, 
quemado alrededor. Forma también verbos factitivos, como ob-umbro, cu- 
brir con la sombra; ob-limo, enfangar. A veces no altera la significación del 
simple, como en ob-ptreo, perecer; ob-sorbeo, sorber; ob-tego, cubrir; ob-turbo, 
turbar; ob-stupeo, quedar estupefacto. 

Delante de vocal ó de las consonantes b, d, h,j, l, m, n, r, s, t y v, conserva 
la b, como enob-auratus, ob-brutesco, ob-dormio, ob-eo, ob-iratus, ob-horreo, ob- 
jicio, ob-loquor, ob-murmuro, ob-nuljo, ob-orior, ob-ruo, ob-sepio, ob-tendo, ob- 
üncus, ob-versor. Delante de las demás consonantes puede, por asimilación 
progresiva, convertirse en la inicial del simple, como oc-cludó y ob-cludo, 
of-flrmo y ob-firmo, og-ganio y ob-ganio, op-perior y ob-perior. En o-mitto, o-perio 
y o-portet, pierde la b. En algunos compuesto^, á veces, admite una » entre 
el prefijo y el simple, como en ob-s-curus, ob-s-coznus, ob-s-tino. En o-s-tendo 
pierde la b. No falta quien opina que obs es la forma primitiva latina de esta 
preposición prefija. 

En castellano entra en muy pocas palabras, y en unas conserva por deri- 
vación su significación latina, como en ob-jeto, ob-ligar, y á veces tiene sig- 
nificación intensiva, como en ob-tener, que significa no sólo tener, sino tener 
con razón ó con derecho; ob-cecar, cegar por completo. Generalmente pierde 
la b y significa contra, como en o-poner, poner enfrente ó contra; o-pugnar, 
pugnar contra. 

per, por. 

La preposición latina per, convertida en prefijo en la composición latina, 
signifícala idea de tránsito, como per-duco, conducir, guiar por; per-Jluo, 
fluir, correr por; per-Jodio, atravesar cavando ó agujereando. Pero la signi- 
ficación intensiva es la más frecuente en este prefijo, como en per-aridus, 
muy árido; per-carus, muy 'querido; per-cingo, ceñir completamente; per-doceo, 
enseñar perfectamente; per-duro, durar mucho; per-Jacilis, muy fácil; per-fio, 
soplar mucho ó por todas partes; per-frigeo, hacer mucho frío; per-fruor, go- 
zar ó disfrutar por comnleto, etc. En pel-luceo y vel-lnrtdn* la r snfrp asimi- 
lación progresiva. A veces, como en per-juro, per-fidus, etc., modifica en 
opuesto ó mal sentido la significación del simple. 



325 

En castellano, en las pocas palabras en que no se conserva por derivación 
ó puede considerarse como verdadero prefijo en nuestra lengua, tiene signi- 
ficación intensiva, como en per-durable, per-seguir, per-turbar. En per-jurar 
conserva la significación que tiene en el latino per-jurare. A veces en caste- 
llano se convierte en por, como en por-jiar, por-diosear. 

post, por. 

Convertida en prefijo esta preposición conserva su significado, como en 
post-pono, poner después; post-scribo, escribir después ó debajo; posl-modo, 
inmediatamente después. A veces sufre apócope de las sí, como en po-ples 
(de post y plico); po-merium (de post y mwus). 

En castellano entra en la composición de muy pocas palabras, y en ellas 
se conserva generalmente, por derivación, como en post-meridiano , que es 
después del mediodía. En post-parto puede considerarse como de composi- 
ción castellana. A veces pierde la t por apócope, como en pos-poner, pos- 
pierna, pos-pelo y pos-tergar. 

prce , pre. 

Este sufijo conserva también la significación de anterioridad ó prioridad 
que tiene como preposición, como se ve en prse-caveo, evitar antes, precaver; 
prse-cedo, ir delante, preceder; prx-cerpo, coger antes de tiempo; prx-eo, ir de- 
lante; prx-judico, juzgar de antemano. También tiene significación intensiva, 
como en prx-durus, muy duro; prx-emineo, estar muy alto, sobresalir; prx- 
Julgeo, brillar mucho; prx-gravis, muy pesado; prx-megnus, muy grande. 

En castellano significa también antelación ó prioridad, y se convierte en 
pre, como en el latino pre- hendo; v. gr.: pre-juicio, juicio formado con priori- 
dad ó antelación; pre-ver, ver anticipadamente; pre-dcstinar, destinar antici- 
padamente una cosa ó un fin; pre-suponcr . suponer ó dar por supuesta 
una cosa con antelación. Tiene también significación intensiva, como en 
pre-claro, muy claro, exclarecido, ilustre; pre- eminente, muy eminente, muy 
elevado, sublime; pre-potencia, poder muy grande, poder superior al de 
otros. 

prceter, preter. 

La preposición latina prxter, convertida en prefijo, significa por delante, 
adelante, más allá, como en prxter-ago, llevar, conducir más allá ;.prxter-eo, 
pasar adelante, pasar de largo, adelantar; prxter- gredior, pasar adelante ó 
mas allá de; prxter-volo, pasar volando; prxter-jluo, correr por delante ó cerca. 

Kn castellano se convierte en preter, entra en muy pocas palabras y signi- 
fica exclusión, como en preter-natural, fuera de ó excluido de lo natural. 

pro. 

Esta preposición convertida en prefijo, tanto en la composición latina 
como en la castellana, significa antes, delante, adelante, como procedo, ir antes, 
marchar delante; pro-cidn, caer delante; pro-clamo, clamar delante ó en pre- 



326 

sencia de; pro-cMvís, inclinado hacia delanft orrien- 

do; pró-d-eo, salir delante ó ala vista de, presentarse. Indica tambiénla 

de alejamiento y separación, y aún de orinen, como pro-duco, llevar lejos; pro- 
j'ero, llevar fuera, sacar; pro-fugio, huir lejos; pro-'jrro, llevar fuera; pro~hii)eQ, 
tener lejos, apartar, impedir que se haga una cosa; pro-jicio, lanzar ó arrojar 
lejos; pro-pulso, arrojar lejos; pro-vniio, venir ¡le, provenir; pro-voco, Humar á 
fuera. También significa la idea de .sustitución ó equivalencia, como en pro- 
cónsul, el que hace las veces del cónsul; pro-magister, que hace ó dése].: 
el oficio de maestro; pro-vocabulum, palabra que sustituye á otra j>alabra en la 
oración; pro-prxtor, que hace las veces ó desempeña las funciones del pretor. 
Á veces tiene también significación intensiva, como en pro-fundo, derramar 
copiosamente ó en abundancia; pro-lixus, muy extendido; muy largo; pro-luo, 
lavar bien ó completamente; pro-ruo, caer con ímpetu ó con fuerza. 

En castellano conserva por derivación estas mismas significaciones, como 
en pro-clamar, clamar delante ó en presencia de; pro-poner, poner dolante ó á 
la vista de; pro-seguir, seguir adelante; pro-venir, venir de; pro-vocar, llamar á 
fuera, excitar la ira o colera, arrojar violentamente lo contenido en el estó- 
mago; pro-cónsul, el que hace veces de cónsul; pro-nombre, palabra que susti- 
tuye á un nombre. En castellano no tiene significación intensiva. En latín 
alguna vez por metátesis se convierte en por, como en por-tendo, por-rigo. 



re. 

Este prefijo en la composición latina significa retroceso, como re-posco, pe- 
dir lo que se ha dado; re-cedo, andar hacia atrás, retroceder; re-labor, volver 
sobre su curso, correr hacia atrás. Á veces significa la idea de oposición y con- 
trariedad, como re-luctor, luchar contra; re-percutio, herir al que hiere, contes- 
tar al golpe recibido: re-pugno, resistir combatiendo, pelear contra. Significa 
también la idea de reciprocidad ó alternativa, como re-amo ó re-d-amo, amar 
al que nos ama, corresponder á quien ama; re-cano, responder cantando al 
canto de otro, cantar alternativamente con otro; rescribo, contestar por es- 
crito. También significa repetición, como en re-xdifieo, volver á edificar; re- 
cipio, volver á coger; re-purgo, volver a limpiar. Tiene también significacióu 
intensiva, como re-fulgeo, brillar mucho; re-cino, cantar mucho, repetir fre- 
cuentemente; re-puto, pensar mucho ó constantemente, tener en cuenta; re-d- 
undo, rebosar; re-torridus, muy tostado, abrasado por el sol; re-cognosco, co- 
nocer detenida ó perfectamente. Significa también separeición ó alejamiento, 
como re-moveo, mover de; re-postus, puesto ó colocado lejos, alejado, lejano; 
re-molior, mover de su lugar, quitar una cosa de su sitio. Tiene también en 
cierto sentido significación privativa, en cuanto da al compuesto significa- 
ción opuesta á la del simple, como en re-probo, desaprobar; re-tego, descubrir; 
re-cludo, abrir; re-figo, arrancar. Á veces, como en re-Uceo, callar; re-fulgeo y 
rc-nideo, brillar, no modifica, sensiblemente al menos, la significación del 
simple. Á veces pierde la e, como en i-ursum — r(e)-v{d)rsum. 

En castellano significa también retroceso, como en re-treparse, echar hacia 
atrás la parte superior del cuerpo; re-golfar, retroceder el agua contra su co- 
rriente haciendo un remanso; re -fluir, volver hacia atrás un líquido; re-surtir, 



327 

retroceder un cuerpo á causa del choque cou otro. También significa oposi- 
ción y contrariedad, como en re-clamar, clamar contra; re-hatir, rechazar, con- 
trarrestar la fuerza de otro; re-accióv, acción contraria á otra de la cuales 
aquélla natural efecto. Expresa frecuentemente la idea de repetición, como 
en re-imprimir, volver á imprimir; rc-cacr, volver á caer; re-conquistar, volver 
a conquistar. Significa también separación ó alejamiento, como re-mover, 
mover una cosa de un sitio á otro; re-tirar, apartar una cosa de un sitio; re- 
pelar, tirar del pelo, arrancarlo; re-traer, apartar á uno de un propósito ó in- 
tento. También significa reciprocidad, como en re-saludar, contestar al salu- 
do que se nos dirige. También \iene significación intensiva, como en re-tor- 
cer, torcer mucho; re-picar) picar mucho; re-negar, negar con instancia una 
cosa; ¡r-nomhrado, muy nombrado, famoso; re-plegar, plegar ó doblar muchas 
veces. Y, por último, también tiene significación atenuante y completamente 
privativa, como en re-sudar, sudar algo ó poco; re-probar, no aprobar. 

Tanto en castellano como en latín, este prefijo se une á veces al simple 
mediante una '/, característica del ablativo latino, como en re-d-hilco, rc-r- 
argij-ir. 

res. 

Este prefijo entra en la formación de muy pocas palabras castellanas, y 
atenúa la significación del simple, como en res-quemar, que significa produ- 
cir los alimentos cierto ardor ó ligera quemazón cuando pasan por la lengua 
ó el paladar; ns-qucbrajar, hendir ligeramente la superficie de los cuerpos 
duros. 

retro. 

Tanto en latín como en castellano, este adverbio conserva su natural sig- 
nificación cuando se conviert" en prefijo, como se ve en retro-gradior, andar 
hacia atrás; reto-ago, tirar ó echar hacia atrás; retro-eo, ir hacia atrás: y en 
llano retro-activo, que tiene acción, fuerza ó vigor de ley sobre los actos 
verificados en tiempo anterior; retro-pilastra, pilastra que se pone detrás de 
una columna; retro-traer, traer a época anterior, suponer una cosa sucedida 
en tiempo anterior. 

sa, za. 

Sa y za entran en la composición de muy pocas palabras castellanas, y mo- 
difican ligeramente la significación del simple, como en sa-humar, alminar 
con el humo de alguna substancia aromática; za-herir, berir á uno de palabra 
arándole hábil y malignamente. 

.S>\ .V. 

Bate prefijo significa en latín separación, como en se-cerno, separar eligien- 
do o por elección; se-cludo, encerrar aparte ó separando; se-ligo, elegir sepa- 
rando; se-pono, poner aparte. Tiene también signifi< ación privativa y equiva- 
<ine, como en se-curus, sin cuidado, seguro; se-dulus, sin dolo, diligente, 



8t¿8 

solícito; se-gnis, sin fungo, sin ardor, sin actividad, indolente, perezoso. En 
este sentido a veces pierde la e, como en s-obrius, no bebido, no ebrio, sobrio; 
s-purius, no puro, espúreo. Á veces es forma apocopada de semis, y significa 
la mitad, como en se-libra, media libra; se-mensis, medio mes; se-modius, me- 
dio modio. Es también apócope de sex, como en se-vir, el que mandaba uno de 
los seis escuadrones en que se dividía un cuerpo de caballería; se-dreim, diez 
y seis. 

En castellano significa separación y entra en muy pocas palabras de ori- 
gen latino, como en se-gregar, separar ó apartar una cosa de entre otras, se- 
parar, poner aparte. 

semi. 

Este prefijo, tanto en latín como en castellano, reduce á la mitad la signi- 
ficación del simple, como semi-ustulo, medio quemar; semi-vivus, medio vivo; 
semisomnus, medio dormido; y en castellano semi-circulo, medio circulo; se- 
mi-corchea } nota musical, cuyo valor es la mitad del de la corchea; semi-vivo, 
medio vivo. 

sin. 

Este prefijo, esencialmente castellano, tiene significación privativa y entra 
en la composición de muy pocas palabras, como sin-resón, acción contra toda 
razón y justicia; sinsabor, falta de sabor, pesar, desazón, disgusto. 

sub, su, ms, so, son, sos. 

Esta preposición, convertida en prefijo, unas veces significa debajo, y ex- 
presa, por tanto, la idea de inferioridad, como en sub-certurio,jeíe que estaba 
á las órdenes del centurión; svb-hserco, estar pegado debajo ó en el fondo; mb- 
ligo, ligar, atar por debajo; súbsto, estar, existir debajo. Significa también 
sustitución, como sub-vas, el que sustituye al fiador; sub-procurator, que hace 
las veces del procurador; sub-rogo, sustituir ó poner en lugar de otro. Atenúa 
la significación del simple, como en sub-augeo, aumentar un poco; sub-brevis, 
algo ó un poco breve; sub-crudus, algo crudo ó medio crudo; sub-oleo, oler 
algo. Delante de vocal y de las consonantes &, <2, h,j, l, n, s, t y v, se conserva 
integro este prefijo, como en sub-acer, sub-blandior, sub-do, sub-erigo, stib- 
horridus, sub-inde, sub-jvgo, sub-levo, sub-necto, sub-orior, subsisto, súb-tero, 
sub-veho, sub-urbanus. Delante de c,f, g,m,py r, unas veces se conserva ínte- 
gro y otras asimila la b á la inicial del simple, como en sub-cozno y suc-cceno; 
sub-fuscus y suf-fuscus; sub-grunda y sug-grunda; sub-mitlo y sum-mifto; sub- 
porto y svp-porto: sub-rígo y sur-rigo, etc. Á veces se convierte en sus, como si, 
á semejanza de abs, fuera su forma primitiva subs, y hubiera perdido la b, y 
se convierte en su, como en suspiro, suspicio. 

En castellano significa también debajo y expresa la idea de inferioridad, 
como en sub- teniente, jefe que está á las órdenes del teniente; sub-inspector, 
segundo inspector, jefe inmediato después del inspector; sub-rayar, rayar por 
debajo; sub-terráneo, que está debajo de tierra. Significa también sustitución, 
como en sub-ejecutor, el que ejecuta una acción sustituyendo á otro que ha 



329 

delegado en él sus facultades; sub-colector, el que hace las veces" de colector; 
sub-delegar, trasladar ó dar el delegado su jurisdicción á otro. 

Pierde también la 6 y refuerza la u en o y se convierte en so, cómo en so- 
meter, so-portal, so-juzgar, so- cavar, etc. También se convierte en son, y enton- 
ces atenúa la significación del simple, como en son-reir, reir un poco; son-ro- 
sado, teñido ligeramente de color de rosa. En so-asar, medio asar, se pierde la 
n del prefijo. Delante de/, m y p pierde la b, y se convierte en su, como ensu- 
ministrar, su-poner, su-fijo. A veces en castellano se convierte también, como 
en latín, en sus, y aclarando la o en sos, como sus-pender, sus-tentar, sos-pesar ; 
sos-tener. En sor-prender cambia la n en r. 

En muchos casos es difícil distinguir este prefijo en la palabra castellana, 
como en su-frir, su-jetar, su-ceder., etc. 

super, sobre. 

Convertida en prefijo conserva su significado esta preposición, como se 
puede ver en super-xdifico, edificar sobre; super-aspergo, rociar sobre ó por en- 
cima; super-fero, llevar sobre; super-jacio, echar sobre. Significa también au- 
mento ó exceso, como en super-adornatus, adornado con exceso; sxtper-plenus, 
excesivamente lleno, muy lleno; super-vinco, vencer por completo. En caste- 
llano significa también sobre, como en super- humeral, super-intendente, super- 
vivencia, etc. Á veces significa la idea de aumento ó exceso, como en super-emi- 
nente¡ muy elevado; super-abundancia, abundancia excesiva; super -numerario y 
que sobra ó excede del número fijado. 

Super, por refuerzo de la u en o y metátesis de la segunda sílaba, se con- 
virtió en el castellano sobre, que entra también como prefijo en la formación 
de algunas palabras castellanas, como sobre-poner, sobre-llevar, sobre-venir, 
sobre-aliento, sobre-carta, sobre-cubierta, sobre-faz, sobre-mesa, sobre-natural, 
sobre-todo, sobre-vivir, etc., en las cuales conserva su primitiva significación 
latina. 

trans, tras, tra. 

Este prefijo no cambia en la composición latina el significado que tiene 
como preposición, como se observa en tran-seo, ir de un lado á otro, pasar; 
trans-pono, poner al otro lado, transportar; trans-curro, correr de un lado á 
otro, pasar corriendo, transcurrir. Á veces en latín piérdelas finales ns, cómo 
en tra-jicio, tra-duco. Delante de s, como en tran-sumo, puede perder la final. 
En Tras-tiberimus, pierde la n. 

En castellano consérvala misma forma y significación, que en latín, como 
en Trans-alpino, situado al otro lado de los Alpes; trans-bordar , trasladar de 
un buque a otro; trans-limitar , pasar inadvertidamente, ó con la autorización 
debida á la frontera ó límite de un Estado, para realizar una operación mi- 
litar; trans-mudar, mudar una cosa de un lugar á otro. También se convierte 
por apócope en castellano en tras y tra, y entonces, además de la significa- 
ción que le es propia, puede significar también á través, como tras-pasar, 
pasar de través ó de parte á parte; trasudar, expeler el sudor por los poros 
á través de la piel. Otras veces significa atenuación, como tras-peinar, peinar 

22 



330 

ligeramente lo que ya está peinado; trasudor, sudor ligero producido por el 
temor, congoja ó fatiga; tras-ver, ver con poca claridad. Tiene también signi- 
ficación intensiva, como en tras-trigo trigo superior harina de trigo supe- 
rior; tras-loar, loar ó alabar más de lo justo. 

ultra. 

Esta preposición entra como prefijo en latín sólo en ultra- mundamus, que 
está más allá del mundo. En castellano entra también en muy pocas pala- 
bras, y tiene la misma significación que en latín, como lo confirman ultra- 
mar, país que está más allá ó al otro lado del mar: ultra-puertos, lo que está 
más allá de los puertos. 



Entra en muy pocas palabras latinas como prefijo, y tiene significación 
privativa, como en ve-cors, sin corazón, perverso; ve-grandis, no grande, 
pequeño; ve-sanus, no cuerdo, loco. En castellano se conserva por derivación 
en ve-sania y algún otro. 



FIN DE LA PRIMERA PARTE 



PARTE SEGUNDA 



SINTAXIS 



Sintaxis es la parte de la gramática que, atendiendo á las 
relaciones que ligan unas con otras á las palabras, estudia el 
modo de combinarlas, para que resulte propia y correcta la 
expresión del pensamiento. 

Las palabras se relacionan entre si por la uniformidad de accidentes, por 
la dependencia que entre ellas media, y atendidas estas dos circunstancias, 
por el oficio más ó menos importante que en la oración desempeñan. Esto es 
lo que constituye el principal objeto de esta importantísima parte de la gra- 
mática, cuyo estudio se completa con el examen del uso que de las palabras 
debe hacerse en la declaración del pensamiento. 

Por eso el estudio de la sintaxis se divide en cuatro partes: 
concordancia, régimen, construcción y uso de las palabras. 

CAPÍTULO PRIMERO 

DE LA CONCORDANCIA 

I>a manera más sencilla de unir las palabras entre sí es la 
concordancia. 

Concordancia es la unión de dos ó más palabras mediante la 
uniformidad ó semejanza de accidentes que entre ellas existe. 

Sólo las palabras declinables pueden unirse en la oración 
por concordancia. 



332 

Por consiguiente, por concordancia pueden unirse un nom- 
bre con otro nombre, un nombre con un adjetivo ó pronombre 
ó con el artículo, y un nombre (sujeto) con un verbo. 

si 

Concordancia de un nombre con otro nombre. 

La concordancia de un nombre con otro nombre se llama 
también aposición; y lo mismo en castellano que en latín, se 
hace mediante la uniformidad del caso, ó poniendo en el mis- 
mo caso los dos nombres unidos por concordancia. Así dice el 
P. Mariana, en su Historia de España: D. Enrique, conde de 
Trastamara. — El rey, visto lo que pasaba, se puso sobre Balaguer, 
cabecera de aquel Estado. — Este mismo año, á veinticinco de Ju- 
nio, murió Federico, rey de Sicilia. Y Bartolomé de Argensola, 
en una de sus epístolas: 

Los canes luego (horror de los umbrales) 
Como acostumbran, con ladridos altos 
De su fidelidad dieron señales. 

Y en latín, dice César: Garumna flumen: el río Garona; y T. 
Livio: Urbs Roma: la ciudad de Roma; y Cicerón: Provincia 
GallicB flos Itálice, firmamentum imperii populi Romani: la pro- 
vincia de la Galia (que es) lo mejor de Italia, fundamento ó 
base del poder del pueblo romano. 

A veces uno de estos nombres hace oficio de atributo : por mediación del 
verbo sustantivo, como cuando dice Saavedra Fajardo: Sus juguetes sean libros 
y armas para que les cobre afición. Y Fr. Luis do León: Mas, ¡qué dichosa suerte y 
qué gozoso y bienaventurado viaje, adonde el camino es Cristo y la guia del Él 
mismo! Y Cervantes: Á esto puedo decir, dijo D. Qtiijote, que Dulcinea es hija d< 
sus obras. Y Moratín: 

Apenas dice palabra 
Que verdad sea. 

Y Tito Livio: Hanno erat imperator Carthaginiensium: Hannon era el caudi- 
llo de los cartagineses. Y Cicerón: Est enimjusjurandum afflrmatio religiosa-. Es, 
pues, el juramento una afirmación hecha invocando el testimonio de los Dio- 
ses. En el libro I de su obra titulada De Legibus, dice el mismo autor: Mater 
omnium bonarum artium sapientia est: La sabiduría es la madre de todos los 
conocimientos útiles. 

A veces uno de los dos sustantivos hace este oficio de atributo por media- 



333 

ción de un verbo neutro ó pasivo de los llamados atributivos, como aclamar, 
apellidar, entrar, salir, hacer, nombrar, etc. Así dice Quintana.- Él (Roger) fué 
quien aclamó rey de Sicilia al infante. Y Reinos o : 

Doma el Asia Alejandro, 
Y de Júpiter hijo Se proclama. 

Y Mariana: Luego que murió el rey Don Alfonso, su hijo Don Pedro... fué en 
los mismos reales apellidado por rey. 

Lo propio sucede á veces en latín con verbos de la misma índole, como 
exsisto, maneo, fació, nascor, eo, intereo, etc., y los pasivos nominor, dicor, apcl- 
lor, creor, videor, etc. Así en Cicerón se lee.- Testamento fecit hxredem filiam: En 
au testamento instituyó heredera á su hija. Y también: Aristseus olivse dicitur 
inventor: A Aristeo se le tiene por descubridor del olivo. En Virgilio: Victorem 
appellat Alcestem-. Proclama vencedor á Alcestes. Y en Suetonio: Ut omne sse- 
culum... sxculum Augusti appellaretur: Que todo aquel siglo... se llamó siglo de 
Augusto. Y en César: Consxiles creantur Cxsar et Servilius: César y Servilio fue- 
ron nombrados cónsules. 

§n 

Concordancia del nombre con el adjetivo. 

La concordancia del nombre con el adjetivo se verifica en 
castellano mediante la conformidad de ambos en género y 
número, ó sea acomodándose el adjetivo con la correspondien- 
te forma genérica al género del nombre, en el número en que 
éste se halle. Por tanto, los adjetivos que tienen dos termina- 
ciones ó formas genéricas, con la primera conciertan con los 
nombres masculinos, y con la segunda con los femeninos. Los 
que tienen una sola forma genérica, con ella se acomodan á 
los nombres masculinos y femeninos. Así Fr. Diego de Hojeda 
dice en su Cristiada: 

¿Quién á su hijo natural no escucha, 

Y hijo de infinita gracia lleno, 

Y cuando con la fiera muerte lucha 
Limpio de culpa y de pecado ajeno? 

Y Fr. Luis de Granada: Estos nuestros pescadores idiotas y 
rudos a ajenos de todas las artes y letras poUdas, mudaron el mun- 
do. Y Jovellanos: La vida del hombre es breve, y más breve toda- 
vía el período que puede destinarse á la instrucción. 

En latín, donde el género neutro es propio de algunos 
nombres, los adjetivos que tienen tres formas genéricas se 



334 

acomodan con la primera á los nombres masculinos, con la 
segunda á los femeninos y con la tercera á los neutros: en los 
adjetivos de dos formas genéricas, la primera se refiere á 
nombres masculinos y femeninos, y la segunda á los neutros: 
los adjetivos que tienen una sola forma genérica, con ella se 
acomodan á nombres masculinos, femeninos y neutros. Como el 
adjetivo latino, á diferencia del castellano, tiene verdadera 
declinación ó flexión, la concordancia del nombre con el adje- 
tivo se verifica en latín mediante la conformidad de ambos en 
género, número y caso, ó sea acomodando el adjetivo con la 
correspondiente forma genérica al género del nombre sustan- 
tivo en el número y caso en que éste se encuentre. Así dice 
T. Livio: Dúo populi confussi in unum: Dos pueblos fundidos 
en uno solo. Y Cicerón: Ad summam Icetitiam quam ex tuo r edita 
capio magnus illius adventu cumulus accedit: A la grande ale- 
gría que siento por tu vuelta, se une el excesivo gozo que me 
produce su venida. Y Virgilio: Castum servare cubile conjugis: 
Conservar sin mancha el tálamo de su esposo. . 

Dos ó más nombres en singular forman un plural. Por eso 
la lógica gramatical exige, que, cuando un adjetivo se refiera á 
dos ó más nombres de persona, concierte con ellos en plural y 
en el género correspondiente, prefiriendo en el adjetivo la 
forma masculina á la femenina, si alguno de los nombres fue- 
re masculino. Así sucede de ordinario en latín , como puede 
comprobarse en los ejemplos siguientes: Dice T. Livio: Quod 
ea pietate erg a patrem patruumque meum vivos mortaosque fuistis: 
Por la veneración que habéis tenido á mi padre y tío en vida 
y después de muertos. Y Ovidio: Ilia cum Lauso de Numitore 
sati; Ilia y Lauso, hijos de Numitor. Y Plinio: Lupini mite- 
scunt ciñere aut aqua calidis: los altramuces se ablandan con 
agua ó ceniza calientes. 

Lo propio sucede en castellano en el lenguaje familiar, 
como cuando decimos: talento y riqueza unidos, ira y temor aca- 
llados, en los cuales ejemplos el adjetivo se pone con preferen- 
cia en la forma masculina del plural, por ser más de uno y de 
distinto género los nombres á que se refiere, aunque ninguno 
de ellos sea nombre de persona. Pero en el lenguaje literario 
no es muy frecuente el cumplimiento de esta ley más lógica 



335 

que el uso de nuestros clásicos, que de ordinario la infringie- 
ron en obsequio de la claridad y precisión; sin embargo , en 
una de sus fábulas literarias, dice D. Tomás de Iriarte: 

Albarda y cabestro 
eran nuevecitos; 

y en una égloga: 

Siempre vi sucederse 
Las penas y el contento 
Alternados, la tela 
De mis años tejiendo; 

y Mariana: El rey y la reina vestidos, de sus paños reales, sus co 
roñas en la cabeza, á la manera que los godos usaban, fueron le- 
vantados en sendos paveses y puestos sobre los hombros de los gran- 
des. Y Cervantes: De allí apoco volvieron el hombre y la mujer 
más asidos y aferrados que la vez primera. Y también: Las muje- 
res, los niños y los eclesiásticos, como no pueden defenderse aunque 
sean ofendidos, no pueden ser afrentados. 

Pero también en su composición Al Clavel, dice Eioja: 

En envidia y amor junto me enciendo, 

donde, según la ley establecida, debió decir juntos, con lo cual no padecen 
ni la medida ni la harmonía del verso, á menos que se entienda que junta 
hace en la frase citada oficio de adverbio, y que equivale á juntamente ó ai 
mismo tiempo, á la vez, etc. Y Meló: No puede ser mayor la miseria, que llegar una 
provincia d estado que su bien ó mal esté pendiente de la prosperidad ó fatiga de 
sus vecinos. Y en otra parte: Pues era cierto que de la seguridad de aquel pueblo, 
como cabeza de su provincia, pendia toda la quietud y conservación pública. Y 
Martínez de la Rosa: La nueva de su castigo y la rota de Villalar extendida ve- 
lozmente por toda Castilla. Y Valbuena en el Bernardo: 

Tú solo á mil regiones poderosas 
Paaleraa yugo y freno concertado 
Desda dondi' se hiela fl fiero escita 
.Adonde el abrasado matiro habita. 

Del mismo modo escribe César: Brachia modo atque humeri liberi ab aqua 
eranl: Solamente los brazos y los hombros quedattan fuera del agua. Y Cice- 
rón: yobis inter nos nostra sive incommoda, sive vitia, sive injurias, esse toleran- 
do*: Que debemos entre nosotros tolerarnos nuestras molestias, defectos é in- 
jurias. Y también: Kovi dornum nomenque vestrum; y Tito Livio: Quod ea pittaU 
ergapatrem patruumque meum.../uistis. Y Salustio: Sullani milites... rapinarum 
et victorve veterié memores: Los soldados de Sila, recordando los robos y la vic- 
toria de otros tiempos. 



336 

Pero esta práctica, según la cual el adjetivo concierta con el nombre máB 
próximo, se eleva á la categoría de ley en nuestra lengua, cuando el adjetivo 
precede al sustantivo, y así dice Venegas: Hace la 7nás alta injuria y afrenta á 
la divina Majestad. Y Martínez de la Rosa: Había cundido tanto en la nación la 
afición á las diversiones dramáticas, que acudían ansiosamente á ellas personas de 
¿oda edad, seo-o y condición. Y Calderón: 

Sepilió el cielo ,v el mar 
Agradable viwta ofrecen. 

Y Saavedra Fajardo: Tienen los principes medido el valor y bríos de cada uno. 

En latín un adjetivo que se refiere á varios nombres de se- 
res inanimados, suele concertar también en plural y en la for- 
ma neutra, como cuando dice Tito Livio: Labor voluptasque, 
dissimillima natura, societate quadam inter se naturali sunt juncia: 
La pena y el placer, cosas muy distintas por su naturaleza, es- 
tán unidas entre sí por una especie de asociación natural. Y 
Cicerón: Stultitiam... et temeritatem, et injustitiam et intemperan- 
tiam,.. esse fugienda propter eas res, quee ex ipsis eveniant: Que la 
necedad, la temeridad, la injusticia y la intemperancia, , deben 
evitarse por las consecuencias que de ellas se derivan. Y Sa- 
lustio: Ni virtus fidesque vostra spectata mihi forent: Si yo no 
conociera vuestro valor y lealtad. Y Tácito: Pacem et concor- 
diam victis utilia, vidoribus tantum pulchra esse: Que la paz y la 
concordia son útiles para los vencidos; sólo para los vencedo- 
res son hermosas. En plural y en la forma neutra concierta 
también el adjetivo que se refiere á dos ó más nombres en 
singular, aunque alguno sea nombre de persona, como cuando 
dice Tito Livio: Megem regnnmque Macedonia? sua futura sciunt 
(Romani): Tienen seguridad los romanos de que el Hey y el 
Reino de Macedonia han de caer en su poder. 

Á veces un nombre en plural concierta con dos adjetivos en singular, como 
cuando dice Tito Livio; Volones in undevigesimam et vicesimam legiones scripti: 
Los voluntarios fueron alistados en las legiones décimanona y vigésima. A 
este tenor dijo también Solís, en su Conquista de Méjico: Era el palacio grande 
con separación de cuartos alto y bajo. Y Mariana, en su Historia de España: Si 
bien el estilo (de Vülena) es afectado con mezcla de las lenguas latina y castellana 
á veces. 

El adjetivo puede concertar en latin y castellano, no con el género y nú- 
mero que corresponde al nombre á quien se refiere, sino con el que corres- 
ponde á lo que el nombre significa, y así á veces concierta con un nombre en 
forma genérica distinta de la que al género del nombre corresponde, como 



337 

cuando dice Tito Livio: Servitia... conjurarunt... ut armati arcem capitoliumque 
occuparent: Los esclavos se juramentaron para apoderarse por fuerza de ar- 
mas del alcázar y el Capitolio. Y Meló: Pocos dias después se descubrieron algu- 
nos cabezas de los sediciosos. 

A veces, sobre todo en la época arcaica, suele un participio en latín (ge- 
neralmente absens, prxsens, abstans), concertar en ablativo del singular con un 
nombre ó pronombre en plural. Así dice Terencio: Nescio quid profecto, ab- 
senté nobis, turbatum est domi, en vez de absentibus nobis. Y Varrón, según Do- 
nato: Id prxsente legatis ómnibus, exercitu, pronunciat. Y Pomponio, citado por 
Nonio: Sine ergo istuc, prsesente amicis inter ccenam. En estos casos, según Dona- 
to, absenté y presente equivalen á las preposiciones clam y coram, 

Esta misma falta de concordancia, en cuanto al número, se observa en Ti- 
balo cuando dice: Pérfida, nec mérito nobis inimica merenti. Y en aquellas pa- 
labras de Catulo: Jnsperanti ipsa refers te nobis. 

También se falta aparentemente á la ley establecida para la concordancia 
entre el nombre y el adjetivo en frases como esta de Cicerón, en sus Cuestiones 
tusculanas: Turpido pejus, quam dolor, que evidentemente equivale á ésta: 
Turpitudo est malura pejus, quam dolor, donde se ve que pejus concierta, no con 
el nombre femenino turpitudo, sino con el sobreentendido neutro malum. Y 
en las Paradojas se lee: Quse est enim civitas? Qué es una ciudad, por Quid est 
civitas? También se lee en Ovidio: Turpe senilis amor. 

Con un nombre colectivo, ó los pronombres quisque ó uter- 
que, concierta el adjetivo latino en plural. Así dice T. Livio: 
Magna pars in ipso certamine ccesi. La mayor parte murieron en 
el combate. Y Ovidio: Nec supplex turba timebat judiéis ora 
sui; sed erará sine judice tuti. Ni las gentes suplicantes temían 
la presencia del juez, sino que vivían tranquilos sin jueces. Y 
Tácito: Seditiosissimum quemque vinctos trahunt: Traen atados 
á los más sediciosos. Y en otra parte: Uterque ambigui: Ambos 
irresolutos. Esta forma de concordancia es muy rara .en Cice- 
rón y César. ' 

Cuando el adjetivo es el pronombre relativo, éste concierta 
en latín con el antecedente, que es el nombre ó pronombre 
que le precede y al cual se refiere, en género y número, como 
cuando dice Horacio: Si volet usus, quem penes arbitrium est et 
jus et norma loquendi: Si lo permite eJ uso, que es el arbitro, 
juez y norma del lenguaje. O cuando escribe Terencio: Tace tu 
quem egoinfra infurtios omnis puto: Calla tú, á quien yo consi- 
dero el más insignificante de todos los hombres. 

Cuando concierta con el antecedente también en caso, no es por ley de la 
concordancia, sino por circunstancias especiales de la oración, como sucede 



338 

en aquellas palabras de Cicerón: Adhiriendo, munditiaest, quse fugiat agrestem 
ctinhumanam negligentiam: Debe usarse de pulcritud que evite el rústico y 
grosero descuido. 

Con el consiguiente, que es el nombre que ] e sigue y al 
cual se refiere, concierta el pronombre relativo en género, nú- 
mero y caso. Así dice César: Carmonenses quce est longe fimnis- 
sima totius provincice civitas: Los Carmonenses, que son de toda 
la provincia el pueblo más esforzado. Y T. Livio: In pratis 
Flaminiis... quem nunc circum Flaminium appellant: En los pra- 
dos de Flaminio... que ahora llaman circo Elaminio. Y Sa- 
lustio : Estin carcere locus quod Tullianiim appellatur: Hay en 
la cárcel un departamento que se llama Tuliano. 

Del mismo modo en castellano los pronombres relativos 
que, cual y quien, conciertan con el antecedente en género y 
número, y nunca se refieren al consiguiente como tales pro- 
nombres relativos. Así dice el P. Granada: Las consolaciones y 
alegrías espirituales de que gozan los amigos de Dios, aun en esta 
vida; la paz y quietud y confianza con que viven por estar arrima- 
dos á Dios y amparados por Él, ¿quién la explicará? Y Cervan- 
tes: Pusiéronle en las manos una lanza á la mal se arrimó para 
poder tenerse en pie. Y Calderón: 

Soy un francés caballero 
A quien destierran y arrojan 
De su patria los sucesos. 

El pronombre castellano cuyo concierta siempre con el con- 
siguiente en género, número y caso, y nunca con el antece- 
dente; así dice Meló: Yo preterido escribir los casos memorables 
que en nuestros días han sucedido en España en la provincia de 
Cataluña, cuyos movimientos alteraron todo el orden de la repú- 
blica. Y Rioja: 

Esos inmundos trágicos, atentos 
Al aplauso común, cuyas entrañas 
Son infaustos y obscuros monumentos. 

En estas palabras de César: Factura (ejus hostis periculumj etiam nuper in 
Italia servili tumulto,, quos tamen aliquis usus ae disciplina, quse a nohis accepis- 
sent, sublevarent , el antecedente está en singular y el relativo en plural. Esta 
anomalía se explica teniendo presente que servili tumultu equivale á tumultu 
scrvorum, y por eso se traducen así las citadas palabras: Que lo que podia 



339 

aquel enemigo se había visto ya en la guerra de los esclavos, á quienes, no 
obstante alguna práctica y conocimiento que de nosotros habían recibido, les 
daban importancia. 

A veces el pronombre cuyo no lleva antecedente, como 
cuando dice Meló: Ni los hombres acababan de entender á cuya 
obediencia les dedicaban. 

§ ni 

Concordancia del sujeto con el verbo. 

Tanto en latín como en castellano, el sujeto concierta con 
el verbo en número y forma personal: por eso el verbo se pone 
en la misma persona y número que el sujeto; v. gr.: Ego dico: 
yo digo; tu cupiebas: tu deseabas; equites tollent cachinum : los 
caballeros soltarán la carcajada. 

Lo mismo en latín que en castellano, dos ó más sujetos en 
singular conciertan con el verbo en plural, como cuando dice 
Cicerón: Si quid Sócrates aut Aristipus contra morem consuetu- 
dinemque civilem fecerint locutive sint: Si Sócrates ó Aristipo 
hicieron ó dijeron algo contra las costumbres y prácticas so- 
ciales. Dice también el mismo autor: Frons, oculi, vultus per- 
scepe mentiuntur: La frente, los ojos, el semblante, engañan 
muchas veces. Y Tito Livio : Hasdrubal Gisgonis filias et 
Mago quinqué ferme dierum iter ab Romanis aberant. Hasdru- 
bal, hijo de Gisgon, y Magon, se hallaban de los romanos á 
una distancia como de cinco- jornadas. Y Mariana: Parecía 
esta Señora dichosa por las raras dotes de alma y cuerpo, con que 
el cielo y naturaleza la enriquecieron y adornaron. Y Forner: 
Era sentencia recibida y común que la majestad y alteza se ad- 
quirían en los libros de los Platónicos. Y Reinoso, en una de sus 
epístolas: 

Vil lisonja, 
Infame adulación, hoy el camino 
Al «splendor allanan y alto puesto. 

No obstante, el verbo puede concertar en singular con dos 
ó más sujetos que sé encuentren en este número, sobre todo si 
no son nombres de personas, como cuando dice Cicerón: 7V¿- 



340 

mus aditus etpostulatio Tuberonis hcec fuit: El primer impulso 

y pretensión de Tuberón fué esta. Y T. Livio: Ne súbita res et 

nocturnus terror etiam non suce fortunad consilium perturbaret 

Y para que, ni lo repentino de la resolución, ni el temor que 
la noche inspira, alterase en lo más mínimo el éxito de su 
estrella Y Cervantes: Nuestra buena intención y el largo ca- 
mino es bastante disculpa de nuestro yerro. Y Saavedra Fajardo: 
La grandeza y poder del rey no está en sí mismo, sino en la vo- 
luntad de los subditos. E Iriarte: 

Sabe el espectador que aquella estancia, 
Templo, calle, jardín, bosque ó marina, 
Que por un breve instante le alucina, 
Es un pintado lienzo. 

Cuando un verbo se refiere á varios sujetos de personas 
distintas, concierta con ellos en plural, prefiriendo la primera 
persona á la segunda y ésta á la tercera. En Cicerón se lee: 
Quod in decemviris ñeque Ccesar, ñeque ego habiti essemus: Por- 
que ni César ni yo habíamos sido incluidos en el número de 
los decenviros. Y Horacio: Si modo ego et vos scimus lepidum 
inurbano seponere dicto : Si, pues, vosotros y yo sabemos distin- 
guir la frase culta de la grosera. Y Valbuena en el Bernardo: 

Y en tierra Floriano y yo saltamos. 

Y Quevedo: Fuímonos á acostar, y en toda la noche yo ni Don 
Diego pudimos dormir. 

Tanto en latín como en castellano, puede el verbo concer- 
tar en plural con el sujeto en singular, cuando éste sea un, 
nombre colectivo. Así dijo Horacio: Máxima par s vatum decipi- 
mur specie recti. La mayor parte de los poetas nos dejamos 
seducir por la apariencia de lo bueno. Y Cicerón: Cumpremere- 
tur inops multitudo ab iis qui majores opes habebant, ad unum 
aliquem confugiébant virtute prcestantem: Cuando la pobre plebe 
se veía oprimida de aquellos que tenían mayor poder, aco- 
gíanse á la protección de algún hombre virtuoso. Y César: 
Civitati persuadet ut de finibus suis exirent: Aconseja á sus con- 
ciudadanos que salgan de sus fronteras. Y Salustio: Magna 
pars vulneran sunt aut occisi: Gran parte fueron heridos ó 



341 

muertos. Del mismo modo escribe el P. Mariana: Los naturales, 
parte alzaron, parte quemaron Jas vituallos. Y Hurtado de Men- 
doza: La gente que sacó fueron ochocientos caballos. Y Cervantes: 
Deteneos, esperad, turba alegre y regocijada. No obstante, en 
castellano, el uso natural y corriente, no sólo no repugna, sino 
que prefiere el verbo en singular. 

En latín algunos pronombres, como uterque, aliquis, quisque y algún otro, 
pueden concertar con el verbo en plural. Así dice César: Uterque eorum ex ca~ 
stris exercitum educunt: Ambos sacan su ejército del campamento. Y Terencio: 
Apcrite aliquis actutum ostium: Abrid en seguida alguno la puerta. Y Plauto: 
Sibi quisque habeant quod suum est: Tenga cada cual lo que es suyo. Y en otra 
parte: Quoties edixi tándem Ubi, ut caveres, neuter ad me iretis cum qustrimonia? : 
¿Cuántas veces te he dicho al cabo, que evitaras el que ninguno de vosotros 
me viniera con quejas? 

Alguna semejanza tiene con las anteriores esta concordancia de Cervantes; 
Venga vuesa merced y cenemos. Y más aún esta otra de Moreto: 

Si asi probáis los amigos, 
También á mí, duque, entre ellos 
Me alistáis... 

CAPÍTULO II 

RÉGIMEN 

Régimen es la relación de dependencia que media entre 
unas palabras y otras. En este concepto las partes de la ora- 
ción se clasifican en regentes y regidas. Son y se llaman re- 
gentes las palabras cuyo sentido en la oración es indepen- 
diente del sentido de otras palabras. Son y se llaman regidas 
aquellas cuyo sentido en la oración depende del de otras pa- 
labras. 

El nombre, adjetivo, pronombre, verbo, participio y algu- 
nos adverbios é interjecciones son las únicas palabras regen- 
tes en ambos idiomas: algunos admiten también la preposi- 
ción; pero esta palabra no es regente, es nada más que un 
signo que declara la relación que media entre la palabra re- 
gente y la regida. 

La única palabra regida es el nombre; puede serlo también 
otra cualquier parte de la oración; pero sólo en concepto de 
nombre y considerada como tal. La palabra regida se pone 



342 

siempre en genitivo, dativo, acusativo y ablativo, y nunca en 
nominativo y vocativo, que por eso se llaman casos rectos y 
los demás oblicuos. 

El régimen puede ser propio y común. Régimen propio es 
el que depende de la significación peculiar de la palabra re- 
gente. Régimen común es el que depende del sentido general 
de la frase unas veces, y otras de la significación especial de 
la palabra regente, significación, que, aparte de la suya propia, 
pueden tener como ella otras palabras. El primero es peculiar 
y privativo de ciertas palabras. El segundo es general á va- 
rias partes de la oración, cualquiera que sea su significado, 
los accidentes que las distingan y oficio que desempeñen. 

ARTÍCULO PRIMERO 

RÉGIMEN PROPIO 
§1 

Régimen del nombre. 

El nombre, como no sea derivado, no tiene en realidad ré- 
gimen propio. 

Solamente el nombre derivado puede tener en castellano y 
latín un régimen que podemos considerar como propio, aunque 
sea realmente heredado de la palabra de donde el nombre se 
derive. Así dice T. Livio: Conmlis Homam adventus: La llega- 
da del cónsul á Roma. Y también: Septem exitus e domo fecerat: 
Había hecho á la casa siete salidas. Y C. Nepote: Excludi re- 
ditu in Asiam: Impedirle á uno la vuelta al Asia. Y Cicerón: 
Cethegi profectio in Hispaniam: La partida de Cetego para Es- 
paña. Y César: Ex hibemis fugce similem profectionen faceré: 
Salir como huyendo de los cuarteles de invierno. Dice Meló: 
Allí 'vengaba él uno la ausencia de su casa. Y el P. Ovalle: Lle- 
vóse á mal la agregación al Perú. Y el P. Granada: {El primer 
Mandamiento ) comprende el amor de Dios, y el temor el agrade- 
cimiento á sus divinos beneficios. Y San Juan de la Cruz: El 

alma que está presa por afición á las cosas humanas no puede 

caminar á Dios. 



343 

Algunos nombres que en castellano no pueden considerarse 
como derivados, conservan como en herencia el régimen pro- 
pio de la palabra latina que les dio origen, como puede verse 
por las autoridades siguientes: De Quintana: La muerte de Ni- 
colao y la adhesión á los intereses de la Francia no pudieron es- 
torbar los efectos de la liga. De D. Carlos Coloma: Siempre que 
los reyes, por flojedad ó aversión á los negocios, alargan alguna 

parte de su poder sucede esta emulación y desconformidad entre 

los nobles. Pero donde más claramente se ve confirmada esta 
doctrina, es en frases como esta de Jovel 1 anos: El primer pre- 
cepto de la ley es el amor á Dios, donde se ve reflejada la forma 
de esta otra de Cicerón: Inflammati amore in patriam: Encendi- 
dos en el amor á la patria. 

§n 

Régimen del adjetivo. 

I 
ADJETIVOS QUE EIGEN GENITIVO 

Rigen genitivo los adjetivos que en ambos idiomas se deri- 
van de verbos transitivos, y, en general, los que de algún 
modo significan una cualidad activa, como capax, edax, tenax, 
fallar,, ferax, particeps, pavidus, timidus avidus, cupidus, curio- 
sus, fastidiosas, studiosus, anxius, socius, etc., en latín; y en cas- 
tellano capaz, temeroso, deseoso, ganoso, afanoso, ansioso, ambi- 
cioso, amador, proveedor, guardador, compañero, ávido, etc. Así 
dice Séneca: Lucís pavidus: Que teme la luz. Y Cicerón: Mens 
provida rerum futurarum: Inteligencia que prevé los sucesos 
futuros. Y Ovidio: Anxia sunt vitce pectora nostra tuce: Nuestros 
corazones están con cuidado por tu vida. Y el P. Granada: No 
tiene el hombre otros más crueles enemigos... sino la vehemencia y 
furor üe sus apetitos y pasiones y deseos ansiosos de cosas que no 
p-uede alcanzar: Y Alarcón: 

Partíme á Italia ambicioso 
De las cosas de la guerra. 



344 

Y Meló: Temeroso quizá de la no bien pasada tragedia de su 
antecesor. Y el Maestro Avila: Hácele capaz de todos los bienes 



Algunos adjetivos latinos de los citados rigen ablativo; y así dice Salustior 
Ira et metu anxius, y T. Livio: Anxius gloria alicujus; en estos ejemplos anxius 
tiene más bien significación pasiva, y debe interpretarse agitado, estimulado. 
Y en Plinio: ínsula navigiis fallax, donde fallax tiene significación distinta 
de la que tiene en Tácito, cuando dice: Homines amicitix fallaces; en Plinio 
fallax significa imposible de ser distinguida ó de ser vista ó percibida, y en Táci- 
to, que finge, que simula ó aparenta: en el primero tiene en cierto modo signi- 
ficación pasiva, y activa en el segundo. Del mismo modo dice Plinio: Terra 
ferax arbonim, y Ovidio: Terra ferax Cerere. Donde á primera vista no se des- 
cubre con toda claridad el sentido activo propio del genitivo y el pasivo pro- 
pio del ablativo; pero, atentamente considerado, el genitivo arborum equivale 
á un acusativo paciente del verbo /ero, y el ablativo cerere lo es en cierto 
modo de causa, y representa, por tanto, de un modo indirecto y remoto el 
agente. Así las citadas palabras de Plinio equivalen á térra fert arbores, y las 
de Ovidio á térra fit ferax causa Cereris ó Cerere. 

Por la misma razón, rigen genitivo en latín los que' expre- 
san una cualidad que representa un estado intelectual , y 
significan, por tanto, conocimiento ó ignorancia ó duda, como 
crinscius, inscius, nescius, dubius, certior, incertus, gnarus, ignaros, 
memor é immemor, securas, peritus, rudis, sapiens, iusipiens, etc. 
Así dice Cicerón: Sisenna gnarus reipublicce: Sisena, conocedor 
de la República. Y César: Periti earum regionum: Conocedores 
de aquellas regiones. Y Cornelio Nepote : Memor pristinarum 
virtutum: Que recuerda las antiguas virtudes. 

Conscius se encuentra también con genitivo y dativo, y entonces el geniti- 
vo significa la cosa conocida, y el dativo la persona que participa del cono- 
cimiento. Así dice César: Si alicujus injurise sibi conscius fuisset. Y Virgilio: 
Mens sibi conscia recti. También se encuentra con sólo dativo, como en aque- 
llas palabras de Lucano: Gens nascenti conscia Mío. Gente que conoce las fuen- 
tes del Nilo ó que sabe dónde nace el Mío. Dubius se halla á veces con acu- 
sativo con inter; así dice Virgilio: Spem metumque inter dubii. 

En castellano rigen también genitivo algunos de estos ad- 
jetivos; así dice Mariana: El rey de Marruecos estaba dudoso 

y perplejo délo que debía hacer. 

Pero la mayor parte, como sabio, docto, práctico, diestro, 
inteligente, perito, etc., rigen ablativo con la preposición en, 
como lo demuestran las autoridades siguientes: Dice Cervan- 



345 

tes: Ya puede mostrarse astrólogo, ya cosmógrafo excelente, ya 
músico, ya inteligente en las materias de Estado. Y Ercilla: 

Diestro en las luchas y en las armas diestro. 

Y D. Antonio Palomino: Quedará con tanta perfección lo 
delineado, que ni el más perito en el arte lo adelantaría . 

Rigen también genitivo en latín todos los adjetivos que 
significan la idea de abundancia ó escasez, como fecundus, libe- 
ralis, plenus, prodigas, egenus, indignas, inops, parcas, dives, pau- 
per, sterilis, etc., como lo confirma la autoridad de Lucrecio, 
que dice: Lucís egenus Tártaras: El Tártaro falto de luz. Y 
Horacio: Fecunda culpie sceculd: Época en que abundan los vi- 
cios. Y Tácito: Virtutum sterile saiculum: Siglo en que escasean 
las virtudes. Y Cicerón: Homo labor is plenus: Hombre muy 
trabajador. Y en otra parte: Quis plenior iuhnicorum fuit C. 
Mario?: ¿Quién tuvo más enemigos que Cayo Mario? 

Algunos de estos adjetivos rigen también ablativo. En Tácito se lee: Com- 
meatus non egenus. En Plauto.- Amor et melle etfelle estfecundissimus. En Cice- 
rón: Plena domus ornamentis Janorum. En T. Livio: Urbs bellico apparatu plena. 
En Lucrecio: Indiguus omni vitai auxilio. En Cicerón: Inops verbis. Y en Silio 
Itálico: Fecundum in fraudes hominum genus, en donde el adjetivo fecundus 
rige acusativo con in. 

Dives, fertilis, immunis é inanis y dignus é indignas rigen 
genitivo ó ablativo y más frecuentemente este último caso. 
Así dice Plinio: Flumen auro fertile: Río abundante en oro: y 
también Arena' ritri fértiles: Arenas abundantes en materia 
vitrea. Y Ovidio: Vobis immunibus hujus esse malí dabitur: Se 
os concederá veros libres de este mal. Y Séneca: Animum 
immunem esse tristitia: Que el ánimo está libre de tristeza. 

En Séneca el Trágico se encuentra immunis con ablativo con preposición, y 
así en el Thiestes se lee: Non sit a vestris malis inmune caelum. También Plinio 
dice: Dentes immunes a dolor e fiunt. Y Veleyo Patérculo: Ita se eam domum sedi- 
flcahirum, ut... immunes ab ómnibus arbitriis esset. Y en Prudencio: Inanis a 
marsupio. Y en Valerio Flacco.- Dives ab omni armenio. 

En castellano los adjetivos que directa ó indirectamente 
significan la idea de abundancia, ó escasez, como abundante, 
abundoso, escaso, lleno, rico, pobre, pródigo, falto., rucio, corto, 

23 



346 

liberal, rigen ablativo con de. Por eso dice Meló: Habían deja- 
do á unos y otros llenos de diferentes esperanzas. Y Mariana: 
Nuestra armada, por estar falta de marineros y de sollados, fué 
desbaratada y presa. Y Palafox:" Gente belicosa y pródiga de la 
vida. Y Rivadeneira: Aunque eran pobres de dinero, eran ricos y 
abastados de la divina gracia. 

Algunos, como parco y liberal, prefieren el ablativo con en, como se ve en 
la M. Agreda cuando dice: Porque vos, Señor y Padre mió, en afligir sois parco y 
en premiar liberalisimo. 

Otros,, como escaso, abundante y abundoso, se encuentran con ablativo unas 
veces con en y otras con de. Así dice Saavedra Fajardo: Dijo el Emperador 
Adriano que quería más tener abundante de gente el imperio que de riquezas. Y 
Mariana: Nuestra España más abundante en hazañas que en escritores. 



Y Rioja: 



Y Cervantes: 



Este sediento campo que abundoso 
De roja mies contemplo en el estío. 



Una noche en luz escasa 
Y en tinieblas abundosa. 



Los adjetivos latinos que directa ó indirectamente expre- 
san la idea de participación ó la contraria, como consors y 
exsors, particeps y expers, reus, compos é impos, proprius, commu- 
nis, socius, comes, y también potens é imyotens y similis, rigen 
genitivo. Dice Cicerón: Consors gloriosi laboris: Asociado ó 
que tomó parte en sus gloriosos trabajos. Y Virgilio: Vita 
tlialami expers: Vida célibe. Y Horacio: Símiles meorum mille 
die versus deduci posse. Que se pueden hacer al día mil versos 
semejantes á los míos. 

Consors se encuentra alguna vez con ablativo, como cuando dice Lucano: 
Mtas consors studiis puerilibus. Exsors alguna vez con dativo: dice Sidonio 
Apolinar: Hospitem meum conflictui huic facies exsortem. También particeps y so- 
cius se encuentran con dativo: Así dice Ovidio: Te... participem studiis Csesar 
haber e solet. Y Tácito: Natalis particeps ad omne secretum Pisoni erat. Y Quin- 
tiliano: In plerisque ruris operibus marito particeps. Y Cicerón: Cujus majores 
huic populo socii atque amici semper fuerunt. Y Tácito: Civitas Ubiorum soda 
nobis. Y César: Veneti socios sibi ad id bellum Osismios, Lexobios, Nannetes ar- 
cessunt. 

Espers y compos rigen alguna vez ablativo. Así dice Salustio: Eama atque 
fortunis expers. Y Tito Livio: Prscdaque ingenti exercitum compotem reducunt. 



347 

Compos puede llevar genitivo y ablativo, como cuando dice Cicerón: Quarum 
rerum qui essent animo et scientia computes. 

Communis puede regir dativo, acusativo con ínter y dativo y ablativo con 
cum. Dice Cicerón: Omni xtati mors est communis. Y en su oración Pro JRoscio: 
Isfxtit ei cum üoscio communis. Y en su obra De legibus: ínter eos ratio commu- 
nis est. También en una de sus Cartas familiares dice: Communis nihil potest esse 
apud eos. 

Similis yproprius, en lugar de genitivo pueden regir dativo. Dice Plinio: 
Chamsepeuce lumborum et spinx doloribus propria est. Y César: Quid illi simile 
bello fuit? Y Lucrecio: Nec similis nostris rebus res una videri. Y Cicerón: Filius 
patri similis. Y Horacio: Multum similis metuenti. Á veces se encuentra en la 
misma frase con genitivo ó dativo. Cicerón: Plectri similem linguam nostri 
solent dicere, chordarum dentes, nares cornibus iis, quid ad ñervos resonant in can- 
tibus. Y Plauto: Ñeque lac lacti magis est similius. quam hic tui est tuque hujus. 

Y Lucrecio: Tum símiles matrum materno semine fiunt, ut patribus patrio. Tam- 
bién se encuentra en Cicerón, Ovidio y Quintiliano con acusativo con inter. 
Dice Cicerón: C. et L. Fabricii fratres gemini fuerunt nomines ínter se cum for- 
ma, tum moribus símiles. 

Potens se encuentra alguna vez con ablativo. Dice Virgilio: Terra antiqua 
potens armis atque ubere gleboz. Con este caso se encuentra también en Ovidio, 
Marcial y Tácito. Hállase, y esto es más raro, con acusativo y las preposicio- 
nes ad, apud, adversus, contra, etc. Así dice Ovidio: Herba, potens ad opem. Y 
Suetonio: Agripina potens adhuc apúdfilium.Y Plinio: Herba potens adversus ra- 
nas. Y en otra parte: Passum ex uvis contra[hxmorrhoida potens. Piapotens se en- 
cuentra también con ablativo, aunque rara vez, como cuando dice Séneca el 
Trágico: Cupido impotens flammis simul et sagittis. 

De estos adjetivos, sólo participe rige en 'castellano geniti- 
vo, que puede convertirse en ablativo con en, como se ve en 
este ejemplo de Ambrosio de Morales: Los tribunos no serían 
con ellos partícipes en su desatino y maldad. 

Los demás adjetivos que en castellano equivalen á los lati- 
nos que directa ó indirectamente significan participación, 
como compañero, socio, consorte, cónyuge, reo, etc., son verdade- 
ros nombres en nuestra lengua, y rigen como tales un genitivo 
casi siempre de posesión. 

En latín rigen también genitivo los adjetivos sustantivados 
en la forma neutra, principalmente los de cantidad, como 
eiiguum, nimium, mínimum, multum, plus, plurimum, tantum f 
tautundem, etc. Dice Cicerón: Ut quisque mínimum firmitatis 
habeat, minimumque riri/on: Cuanto uno es menos fuerte y tie- 
ne menos poder. Y Plinio: Plúfimum laboris: Mucho trabajo. 

Y Ovidio: Fjáguum pleno de mar e demat aquce: Coja un poco 



348 

de agua del inmenso mar. Y César: JPrcesidii tantum est, vi né 
quidem mnrus cingi possit: Hay tan poca guarnición, que ni si- 
quiera puede cercarse e] muro. 

En latín lo rigen otros adjetivos sustantivados en la forma 
neutra y ciertos pronombres relativos. Así dice T. Livio : Jam 
diei médium erat: Ya era medio día. Y Cicerón: Bonum mentís 
est virtus: La virtud es un bien del entendimiento. Y en otra 
parte: Cum aliquantulum ex provincia átque ex imperio lañáis 
accesserit: Cuando de la provincia y gobierno se te acrecenta- 
re algo de gloria. 

También en castellano rigen genitivo los adjetivos sustan- 
tivados en la forma neutra y ciertos pronombres indefinidos 
en la misma forma, como lo demuestran los ejemplos siguien- 
tes: Lo generoso aellas (de las letras) liaría aborrecer aquellos 
ejercicios en que obra el cuerpo y no el entendimiento , dice Saave- 

dra Fajardo. Y Mariana: Cierto judio llamado Moyses en lo 

postrero del reinado de Don Alfonso, abjurada la superstición de 
stis padres, se hizo cristiano. Y el P. Granada: Miren si tiene 
algo de aquel espíritu vehemente , de aquel dolor tan grande, de 
aquella fe tan viva, de aquel amor tan encendido, de aquel menos- 
precio del mundo, y por ahí juzgarán de su penitencia qué tal es. 
A veces rigen también genitivo en castellano los adjetivos 
sustantivados en otra forma que no sea la neutra, como en 
aquellos versos del Maestro León: 

En el profundo del abismo estaba 
Del no ser encerrado y detenido. 

Nótese la frecuencia con que el ablativo sustituye al genitivo en el régi- 
men propio -de los adjetivos latinos, y esto explicará en cierto modo la con- 
fusión he ambos casos en el régimen de ciertos adjetivos castellanos y el 
cambio del ablativo por el genitivo en adjetivos, que en castellano, no solo 
tienen la misma significación, sino que la representan por el mismo sonido 
que en latín, pero ligeramente modificado. En efecto: en lleno de esperanzas, 
el régimen, ¿es de genitivo ó de ablativo? Porque lleno de esperanzas puede 
equivaler á lleno de, cox ó por las esperanzas, y también á que tiene plenitud de 
esperanzas. No serían con ellos partícipes en su desatino, dijo Ambrosio de Mora- 
les, y pudo también decir: No serían con ellos participes de su desatino, frase 
equivalente á éstas: No habrían cometido con ellos parte de su desatino, ó No se- 
rian con ellos participes á causa de ó por razón de su desatino. 



349 
II 

ADJETIVOS QUE EIGEN DATIVO 

Tanto en castellano como en latín rigen dativo los adjeti- 
vos que significan la idea de provecho ó daño. 

Por eso tienen este régimen los adjetivos latinos cequus, be- 
nignus, blandas, caras, coutrarius, difficilis, fidus, fidelis, finiti- 
mus, gravis, gratus, infidelis, infensus, infestas, iniquus, jucundus, 
jwnctus, lenis, obvius, propinqwus, propitius y otros parecidos. 
Así dice Ovidio: Mqaa Venus Teucris, Pallas iniqua fíat: Venus 
fué favorable á los Tróvanos, Palas hostil. Y Horacio: Mutuis 
fidum pectus amoribus: Corazón que corresponde fielmente al 
amor que se le tiene. Y César: Id militibus fuitpergratum et ju- 
cundum: Esto fué muy grato y agradable á los soldados. 

Algunos de estos adjetivos, cuando significan tendencia ó dirección, rigen 
también acusativo con in, y a veces con ad, erga ó contra. En el libro Ad He- 
rennium, se lee: Ingratus in amicos, ivfestus in cognatos. En Terencio: Benigno 
animo esse in aliquem. En Cicerón: Benignus ad commodandum. En Plauto: Be- 
nignum esse erga aliquem. En Lucrecio: lies dijficilis ad credendum. En Cicerón: 
Parens illepidus, in liberos dijficilis, y también: Aditus fáciles ad eum privatorum. 
En Quintiliano: Mens ad pejora Jacilis. En Ovidio.- Sic habeas fáciles in vota tua 
Déos. Y en Cicerón: Quam gratus erga mcfuisti. Y en una de las familiares de 
Bruto á Cicerón: Gratiorem esse in te posse. Y en Plinio: Sílex ad structuram in- 
fidelis. Y en Terencio: Iniquum esse in aliquem. Y en Cicerón: Populus B. in 
hostes leníssimus. Y en Virgilio: Axuleo Tyrrhenos equites iré obvia contra. 

Gratus se halla alguna vez con acusativo con apud, como ctiando dice Te- 
rencio: IIoc est apud ra> quam gratissimum. Lenis, se encuentra rara vez con 
ablativo con in, como cuando dice Ovidio: Satpe suo victor lenis in hostefuü: y 
Jacilis con ablativo sin preposición, como en este ejemplo de Salustio: Sylla... 
facundus, callidus, amicitia facilis. 

Algunos, como benignus, contrarius, facilis y propinquus, se hallan también 
con genitivo; y así dice Horacio: Vini sommique benignus. Y Cicerón: Hujus 
igitur virtutis contraria est vitiositas. Y también Virgo Vestalis hujus propinqua. 
Y Tito Livio: Facilis impetrando venias Claudius. Y Claudiano: llispania...frú- 
gum facilis. 

Gravh, cuando significa «lleno, cargado», rige ablativo. Así dice Virgilio: 
(iravis morbo. Y Tito Livio: Graves imbrc nubes-. Y Ovidio: Colus lana gfavis. Y 
Plinio: Gravis vinculis. 

En '■ i rigen también ¿Hativo Los a4J©tiv r os amable, 

áspero, duro) acepto, agradable, grato, acerbo, penoso, apacible, fár 



350 

cil, desapacible, grave, difícil, dulce, suave, agrio, fiel, infiel, peno- 
so, favorable, propicio, beneficioso, perjudicial, tolerable, insufri- 
ble, y todos los que de algún modo significan la idea de prove- 
cho ó daño. Así dice Cervantes : Cerca de aquí tengo mi majada, 
y en ella tengo fresca leche y muy sabrosísimo queso con otras va- 
rias y muy sazonadas frutas, no menos á la vista que al gusto 
agradables. Y Andrés Laguna: Tiene cada una de ellas una raíz 
muy derecha, carnosa y hurto más grata al gusto, que no las hojas. 
Y Pr. Luis de Granada: A los ojos enfermos es penosa la luz que 
á los puros es amable. Y Meló : Cosa insufrible á la entereza de 
los catalanes. Y Mariana: Príncipe amable á los suyos y espantoso 
á los extraños. 

Muchos do estos adjetivos, como afectuoso, amable, amoroso, cariñoso, afa- 
ble, débil, enérgico, misericordioso, atento, benigno, severo, cruel, riguroso, benéfi- 
co, formidable y Otros de significación análoga, cambian el dativo en ablativo 
acompañado de la preposición con, y así dice Mariana: Contra los malhechores 
eran rigurosos; con los extranjeros benignos y amorosos. Y Tirso de Molina: 



Y en otra parte: 



Amoroso con los suyos, 
Con extraños formidable 



Con Don .Alfonso cruel. 
Y amoroso con Don Lope. 



Y el P. Bartolomé Alcázar: Era no menos benéfico con sus perseguidores-, que 
agradecido ásus bienhechores. Y Granada: El segundo (defecto) es querer ser de- 
masiadamente amigable y afable con todos. Y Góngora: 

Desdeñosa á mis caricias, 
Con las ajenas afable. 



Y Hartzenbusch: 



Mas yo siempre he de se; 
Con ella galán y atento. 



Rigen genitivo ó dativo en latín los adjetivos 03qualis, affi- 
nis, amicus, inimicus, familiaris, necessarius, par, proprius, pro- 
pior, vicinus y otros semejantes. Así dice Cicerón: Livius Ennio 
cequalis fuit: Livio fué contemporáneo de Enio. Y también Phi- 
listus cequalis illorum temporum: Filisto contemporáneo de aque- 
llas edades, ó que vivió por aqrel tiempo. Y en su discurso 
Pro M. Ccelio: Mulier semper árnica omnium potius quam cujus- 



351 

quam húmica: Mujer que fué siempre más bien amiga de todos 
que enemiga de alguien. Y <?fésar: Dumnorix... HelvetUs erat 
amicus: Dumnórige era amigo de los Helvecios. 

Necessarias y vicinus expresan alguna vez la idea de tendencia y rigen acu- 
sativo con ad: Qusecumque sunt ad vitam necessaria, dice Cicerón, y también; 
Latonam gravidam, etjam ad pariendum vicinam confugisse Delum. 

El adjetivo par se encuentra también con acusativo con ínter. Así dice Ci- 
cerón: Sunt cnim omnes pares ínter se. Encuéntrase también con ablativo sin 
preposición, y con cura. Dice Ovidio.- In qua parfacies nobilitate sua. Y Cice- 
rón: Erant ei quaedam ex his paría cum Crasso. Y Salustio: Quem tu parem eum 
liberis...Jecisti. 

Propior, además de genitivo ó dativo, se encuentra también cou acusativo 
ó ablativo. Así dice Aulo Hircio: Qui propior hostem, in ipso vallo collocatus 
erat. Que había sido colocado más cerca del enemigo, en el mismo vallado. Y 
Séneca: Quisquís ab igne propior stetít: El que se halló más cerca del rayo. 
También el superlativo proximus se encuentra con acusativo y ablativo. Dice 
Cicerón: Proximus Pompejum sedebam. Y Plauto: Qui te proximus est. Y T. Di- 
vio: Qui proximus finem Megalopolitarum est, y también: Ut quisque proximus ab 
oppresso sit. Y Cicerón: Dactylus si est proximus a postremo. Y Ovidio: Proximus 
a domina... sedeto. 

Algunos de los adjetivos castellanos que corresponden á 
estos latinos, como amigo, enemigo, afín, familiar y propio, pre- 
fieren el genitivo, y así dice Quevedo: Era la pupilera mujer de 
chapa g no amiga de carambolas. Y Mariana: Porque era afín y 
allegado de D. Juan Ramírez de Arellano. Y Kivadeneira: Que 
del cuerpo de Cristo, que estaba unido con la divinidad., no era pro- 
pio ni decente lugar la tierra ni la losa fría. 

También en éstos puede incluirse el adjetivo par, puesto que Mendoza, en 
su Lazarillo de Tormes, escribe: Como sintió que tenia la cabeza par de la piedra, 
afirmó recio la mano y dióme una gran calabazada. 

Otros, como necesario, igual, inmediato y prócimo, prefieren 
el dativo, y así dice la M. Agreda: Fué luego San Juan á buscar 
una embarcación para Palestina g prevenir lo que para ella era 
necesario. Y el P. Ovalle: . No está inmediato al polo: antes le lia- 
ren distante. 

Igual suele cambiar el dativo en ablativo precedido de con, y asi dice Am- 
brosio de Morales: Ocasiones que Pompeyo buscaba para que C<>w no fuese igual 
con ü en el poderío. 



8&2 

Otros, como familiar, cercano, vecino, y algún otro, rigen 
como sus correspondientes latinos genitivo ó dativo, y por eso 
dice Mariana: Testifica que por todas las partes cercanas del mar, 
España es la mayor. Y el marqués de Santillana: Aquél es cer- 
cano á Dios, que sabe callar coa razón. Y D. Antonio SoJís: 

Estaudo ahora (atended), 
En este temido vecino 
De la fortuna, encendiendo 
La hoguera del sacrificio... 

Y Meló: Lugar asaz vecino á Francia. Y Andrés Laguna: 
Vianda familiar á los partos. Y Quevedo: Comelio Balbo, fami- 
liarísimo de César. 

Rigen dativo ó acusativo con ad los adjetivos latinos que, 
como aptus, accommodatus, idoneus, paratus, proclivis, propensus, 
pronus, natus, utilis y otros semejantes, significan inclinación y 
propensión: Dice Cicerón: Lex vobis accommodata atque utilñ: 
Ley á propósito y útil para vosotros. Y también: Ad consolan- 
dum accommodatus: A propósito para consolar. Y Virgilio: Stat 
ferri acies mucrone corusco stricta, parata neci: El filo de la bri- 
llante espada ya desnuda está dispuesto á matar. Y César: 
Paratiores ad omnia pericula subeunda: Dispuestos á arrostrar 
todos los peligros. 

Algunos de estos adjetivos, como aptus, pronus y paratus, pueden regir 
acusativo con in. Así dice Horacio: In obsequium plus sequo pronus. Y T. Lí- 
vio: Deprehensi genere pugnse in quod minime apti sunt. 

En este pasaje del libro Ad Herenium: Ees humiles et indignas viris fortibus. 
viros fortes popterea contcmnere opportere nec idóneas dignitate tuajudicare, ido- 
neus, rige ablativo. 

También natus rige ablativo con preposición ó sin ella, cuando representa 
la idea de origen ó procedencia, como cuando dice César: Ne pro/ectio nata a 
timore defectionis, similis fugse videretur. Y Cicerón: Orpheus et Éhesus, matre 
Musa natus. 

En castellano los adjetivos inclinado y propenso prefieren el 
acusativo con á; y así dice Solís: Gente más inclinada á la mer- 
cancía que á las armas. 

Idóneo prefiere el dativo con para. 

Apto, acomodado y dispuesto son los únicos que conservan el 
régimen tradicional de los adjetivos latinos que significan in- 



353 

clinación ó propensión, y rigen, por tanto, dativo con para ó 
acusativo con á. Éstos son más aptos para los trabajos de la peni- 
tencia, dice el P. Granada. Y Jáuregui: 

¿Cómo yo al presente no me val?o 
De mi ferocidad, para defensa 
De mi salud, pues la naturaleza 
Apto me hizo á la violencia y robo? 

Y Cervantes: No par ere sino que el diablo le traía á la memo- 
ria los cuentos acomodados á sus sucesos. Y también: Como entró 
j)or aquellas montañas, se le alegró el corazón, pareciéndole aque- 
llos lugares acomodados para las aventuras que buscaba. 

III 

ADJETIVOS CON ABLATIVO 

B-igen en latín ablativo sin preposición contentus, extorris, 
fretus, Icetus, nudus, onusfus, orbus, prceditus, vacuus y otros de 
significación análoga. Así dice Cicerón: Fretus conscientia officii 
mei: Confiado en la conciencia de mi deber. Y Horacio: Nudus 
agris, nudus nummis: Que no tiene tierras, que no tiene dinero. 
Y Cornelio Nepote: Prceda onusti: Cargados con el botín. 

Algunos de estos adjetivos rigen también genitivo, como contentus y onu- 
stus. En el Digesto se lee.- Ut contentus esset partís dimidix'dotis. Y en Plauto: Se 
aulam onustam auri obstruxisse. 

Lxtus se encuentra también con genitivo, dativo y ablativo con de. Dice 
Tácito: Juvenis ingenuarum virtutum Ixtusque animi et ingenii; y también: Lse- 
tum militibus id nomen. Y Terencio: Lxtus de árnica. El genitivo en estos adje- 
tivos es propio de los poetas é historiadores. También fretus y prxditus se 
hallan con dativo. Dice T. Livio: Multitudo hostium-nulli rei prxter quam nume- 
ro /reta: La muchedumbre de los enemigos que sólo en su número fiaba. Y 
Apuleyo: Mitto dicere earum alterara Venerem vulgariam, qux sit prxdita popu- 
lan amori, alteram vero cxlitem prxditam optimati amori: Paso en silencio á 
aquella Venus vulgar, protectora del amor de los plebeyos, y á aquella otra 
celestial patrona del amor de los patricios. Prxditus en este caso equivale á 
qux prxest. 

Extorris, nudus, orbus y vacuus rigen también ablativo con a ó ab. En T. Li- 
vio se lee : Eztorrem populum J{. ab solo patrio ac diis penatibus. Y Cicerón: 
Messana ab his rebus quibus iste delectabatur sane vacua atqve mida cst. Y Ovidio: 
A totidem natis orba sit. Y César: Oppidum vacuum ab defensor ¿bus, Xudus, oft)us 
y vacuus llevan alguna vez genitivo por helenismo; y así dice Salustio: Per loca 
inxqualia et nuda gignentium. Y silio Itálico: Morsjamx nuda. Y Plauto: Orbus 
auxilii opumque. Y Lucrecio: Orba pedum. Y Ovidio: Meiununis orba mei venio. 



.-Í54 

Y Tereneio: Tcmpus vvllum. racuum laborís. Y Salustio: Ager aridum ctfruyum. 
vacuus. 

Pitrus, alienas, líber y tutus rigen ablativo con a ó ab. Así 
Cicerón: Homo non alienus a litteris: Hombre que no desconoce 
la literatura; y también: Líber a tali irrisione Sócrates: Sócrates 
libre de semejante burla. Y en otra parte: Tutum me ab insidiis 
inimici sciebam non fulurum: Sabía que no había de verme libre 
de las asechanzas del enemigo. 

Alienus se encuentra también con dativo y con ablativo sin preposición. 
En Séneca se lee: Ambitioni alientes. Y en T. Livio: Non alienus sanguine regum. 

Líber se halla á veces con genitivo ó ablativo sin preposición. Líber lábo- 
rum, dice Horacio; y T. Livio: Líber religione animus. 

Tutus rige alguna vez ablativo sin preposición; así dice Aulo Hircio: Incen- 
dio tuta est Alexandria. 

En castellano rigen ablativo con de los adjetivos que signi- 
fican exceso ó abundancia, escasez ó privación (V. pág. 345) y 
distancia, precedencia ú origen, como abundante, lleno, repleto, 
pródigo, escaso, exento, falto, hambriento, etc., y además limpio, 
puro, libre, sediento, lejano, oriundo, originario y otros semejan- 
tes. Así dice el P. Ovalle: Estos Césares se tiene por muy probable 
que sean originarios de estos españoles. 

Los demás adjetivos que en castellano llevan ablativo con las preposi- 
ciones con, de, en, por, sobre, etc., lo rigen mediante la relación de causa, com- 
pañía, materia, instrumento, medio, parte, etc., y es, por tanto, más bien que 
propio, común el régimen de tales adjetivos. Así, cuando dijo Quevedo: 

No quiero alabar tus calles, 
Pues son, hablando de veras, 
Unas tuertas, otras bizcan 
Y todas de lodo ciegas. 

Be lodo representa una verdadera relación de causa, y no debe por tanto 
considerarse como ablativo de régimen propio del adjetivo ciegas. Cuando 
dice Mariana: Atónito por la grandeza del peligro: las palabras por la grandeza 
del peligro en realidad no significan otra cosa que la causa ó instrumento que 
da ocasión á que se realice ó exista la cualidad representada por el adjetivo 
atónito. 

IV 

RÉGIMEN DE LOS ADJETIVOS COMPARATIVOS 

El adjetivo comparativo en latín rige ablativo sin preposi- 
ción. Así dice Cicerón: Oratione Lcelii niliil est dulcí us. No hay 



355 

cosa más dulce que el lenguaje de Lelio. Y Catulo: Ambobus 
mihi quce carior est oculis: A quien yo quiero más que á mis dos 
ojos. 

Este ablativo puede sustituirse mediante la conjunción 
quam, por el caso en que se encuentre el nombre ó pronombre 
que representa el primer término de la comparación, cuando 
ambos van regidos por una misma palabra ó son sujetos de un 
mismo verbo. El mismo Cicerón dice: Nemo fmé poeta aut orator, 
qui quemquam meliorem quam se arbitraretur: No hubo poeta ú 
orador ninguno que estimara que alguien fuera mejor que él. 
Y también: Ita sentio, latinam linguam locupletiorem esse quam 
grcecam: Creo verdaderamente, que el latín es más rico que el 
griego. Y Salustio: Paucis carior fieles quam pecunia fuit: Fué 
para pocos más preferible la lealtad que el dinero. En los pre- 
cedentes ejemplos se ve también que el adjetivo comparativo, 
además del caso que como tal rige, puede llevar el que por su 
significación le corresponde. 

En castellano el comparativo no tiene régimen propio, y 
sólo lleva después de sí el segundo término de comparación en 
el mismo caso que el primero, relacionado con él mediante la 
conjunción que, cuando el comparativo se forma con los adver- 
bios más y menos, antepuestos al positivo, y como, cuando se 
forma con tan ó tanto. Así dice Cervantes: Si tan discreto es el 
amo como el mozo, medradas estamos. Y Rivadeneira: Le congo- 
jaba el cuidado de Alemania porque la veía más llagada y afligida 
que las otras provincias. Y Martínez de la Rosa: Hasta el mismo 
Justicia Mayor, protagonista de aquel sangriento drama, aparece 
más grande en el patíbulo que en la silla curul. 

Los comparativos, mayor, mejor, menor y peor, llevan tam- 
bién después de sí, y mediante la conjunción que, el segundo 
término de comparación en el mismo caso en que se halle el 
primero; por eso dice Cervantes: Ve, amigo, y guíete otra mejor 
ventura que la mía. Y el P. Granada: No hay en el mundo mayor 
tormento que el público odio. 

El adjetivo tamaño, que significa «tan grande» y es derivado de tam ma- 

gnus, lleva después de sí el segundo término de comparación relacionado con 

el primero mediante la conjunción como, y así dice Cervantes: ¿Qué grandeza 

\ué dignidad el gobernar á media docena de hombres tamaños como avellanas? 



Ed latín puede también el comparativo relacionar el segundo término de 
comparación con el primero en caso distinto, cuando ambos se encuentran 
en oraciones distintas. Dice Cicerón: Verres argentum reddidit L. Cordio, homi- 
ni non gratiosiori quam Gn. Callidius est: Verres restituyó las alhajas a L. < ur- 
dió, hombre no mas respetado que Gneo Calidio. 

El comparativo seguido áequamut, quam qui, se traduce en castellano por 
el superlativo seguido de para é infinitivo, ó para que y subjuntivo. Dice Ci- 
cerón: Hoc inferius est, quam ut avo tuo dignum esse videatur-. Esto es muy baja 
cosa para que parezca digna de tu abuelo. Y Ovidio: Major sum quam cui possit 
fortuna nocere: Soy muy grande para que pueda hacerme daño la fortuna. Se- 
guido de quam pro, tiene análoga traducción en castellano. Dice T. Livio: 
Minor cozdes quam pro tanta victoriafuit: La matanza fué muy pequeña para tan 
grande victoria. 

También puede llevar el comparativo latino después de sí la conjunción 
quam y subjuntivo ó indicativo. Dice Cicerón: Num obscure majares opes quam 
libertas vestra pati potest, et majora prsesidia quseruntur? ¿Es que se buscan por 
medios ocultos mayores fuerzas y mayores guarniciones de las que puede to- 
lerar vuestra libertad? Y también: Dum licet providete, ne duriorem vobis condi- 
tionem statuatis ordinique vestro quam ferré possit: Mientras sea posible, procu- 
rad no crear para vosotros y para la clase á que pertenecéis una situación 
más dura de lo que puede tolerar. — En castellano, cuando el comparativo se 
forma, con el adverbio tan antepuesto al positivo, puede llevar lá conjun- 
ción que ó como seguida de indicativo y subjuntivo. Dice Santa Teresa: Estaban 
tan deseosas de servir á Su Majestad á su costa... y tan ansiosas por padecer, que se 
quejaban á nuestro Señor. Y Ercilla: 

Era tan grande el miedo de la muerte, 
Que al más valiente y bravo se le antoja 
Ver un fiero español tras cada hoja. 

Y Cervantes: Bien creo que nadie sea tan atrevido, que ose anteponer su pare- 
cer á éste. Y Quevedo: Ya estaba yo tan hallado con. ellos como sí todos fuéramos 
hermanos. 

Cuando un comparativo latino expresa el cotejo de una cualidad con otra 
existente en el mismo sujeto, ésta se significa por otro comparativo relaciona- 
do con el primero por medio de la conjunción quam, y entonces ambos com- 
parativos se traducen como positivos y el adverbio mas, que modifica al verbo 
de la oración, y no á los adjetivos relacionados con la conjunción que caste- 
llana, como cuando dice Cicerón: Contra alius acutiorem se quam ornatiorem 
velit: Otro, por el contrario, más bien quiere ser sutil que elegante. 

V 

RÉGIMEN DE LOS ADJETIVOS SUPERLATIVOS 

El adjetivo superlativo rige en latín un genitivo del plu- 
ral. Así dice Cicerón: Jurisperitorum eloquentissimus Scevola 
indábatur: Escévola estaba reputado como el más elocuente de 



357 

los jurisconsultos. Y Salustio: Sulla felicissimus omnium ante 
civilem rictoriam: Sila, el más afortunado de todos antes de 
haber vencido en la guerra civil. 

Este genitivo puede convertirse en ablativo con e ó ex, 
como cuando dice Cicerón: Acerrimum ex ómnibus nostris sen- 
sibus esse sensum videndi. Que el más activo de nuestros senti- 
dos es el de la vista. Y T. Livio. Dictatorem, qui censor ante 
fuisset, vetustissimusque ex eis, qui viverent, censoriis creari pla- 
cuil: Se resolvió nombrar dictador á quien hubiera sido antes 
censor, y al más antiguo de los que aun vivían y hubieran 
desempeñado este cargo. 

También puede convertirse en acusativo del plural con 
ínter, como se ve en Cicerón cuando dice: Bcctum putabat . pro 
eorum honéstate se '.pugnare, propterquos ipse lionestissimus ínter 
suos nurnerabatur : Consideraba justo defender la honra de 
aquellos que le contaban por el más honrado de los suyos. Y 
Séneca: Crcesus ínter reges opulentissimus : Creso, el más opu- 
lento de los reyes. Y Pomponio Mela: Borystlicnes ínter Scy- 
thice amnes aunen íssímus: El Dniéper,, río el más ameno de 
Escitia. 

El adjetivo superlativo castellano rige ablativo con la pre- 
posición de, como cuando dice Mariana: Testifica que por todas 
las partes cercanas del mar, España es la mayor y más fértil de 
todas. Y Bartolomé Argensola: 

El cisne que el mayor de los afanes 
Lamenta con dulcísima armonía. 

YSaavedra Fajardo: El hombre es el más inconstante de los 
animales. 

Nótese que el superlativo que rige este caso es el superla- 
tivo generalmente respectivo, y que mayores en los dos casos 
citados 1111 verdadero superlativo por su significación, aunque 
sea comparativo por su forma. 

El adjetivo superlativo puede, tanto en castellano como en latín, regir un 
genitivo del singular, Dice César: Ager Sequanue qui est optiyius tQtiw Qallite¿ 

El territorio de los Secuanos, que es el mejor de toda la Galia. Y T. Livio: 

Urbem Iberam appellatam opulentissimam regionis ejtu oppugnare parant: 

iponen a atacar auna ciudad llamada Ibera, la más rica deaque- 



358 

lia región. A cuya imitación dijo Mariana: Machos pueblos y aldeas se yerma- 
ron, y más en el reino de Toledo por ser lo más alto de España. Y Valbuena 

en el Bernardo-. 

Al pie de su estandarte en ira y celo, 
Lo mejor coavocó del libio suelo. 

Y Cervantes: Llegó la noche esperada de D. Quijote con la mayor ansia 
del mundo. 

VI 

RÉGIMEN DE LOS ADJETIVOS NUMERALES 

El numeral unus rige genitivo del plural, que puede con- 
vertirse en ablativo con e, ex ó de. Dice César: Gallia est omnis 
divina in partes tres, quarum unam incolunt Belgce: Toda la Gra- 
lia se divide en tres partes, una de las cuales habitan los Bel- 
gas. Y Cicerón Qui non fuit orator unus emultis: Que no fué un 
orador de tantos ó un orador vulgar. Y en otra parte: Se gladio 
percussum ab uno de illis: Que había sido herido con la espada 
por uno de aquéllos. Y Séneca: Goncupisces et ipse ex illis unus 
esse: Desearás también ser uno de ellos. 

Los numerales cardinales castellanos rigen también un 
genitivo partitivo, mediante la preposición de. Así dice Meló: 

Y resistiera (Perelló) otros (días), si uno de los de adentro no 

se determinara á rendirse. Y Cervantes: Una de aquellas señoras 
servía deste menester. 

El numeral latino mille, mil, tiene dos aspectos, uno como 
adjetivo y otro como nombre: como adjetivo se une al nombre 
á quien se refiere por concordancia; como nombre se une á él 
por medio de régimen y lo convierte en genitivo partitivo. 
Dice Cicerón : mille talentum ( por talentorum ) aceessionem esse 
factam: Que se hizo un aumento de mil talentos. Y Plauto: 
Mille annorum vivunt: Viven mil años. En este sentido mille 
significa un millar. Cuando mille se une por concordancia al 
nombre á quien se refiere, se traduce mil, como cuando dice 
Cicerón: Equites mille via hreviore prcemissi: Mil jinetes envia- 
dos delante por camino más corto. Y César: Mille et quingentis 
passibits abesse: Distar mil y quinientos pasos. 



359 

§111 

Régimen del pronombre. 

Los pronombres personales, tanto en castellano como en la- 
tín, son siempre regidos y nunca regentes. Pueden ser regen- 
tes algunos demostrativos, relativos é indefinidos, que sustan- 
tivados en la forma neutra rigen genitivo. Así dice Plauto: 
Quis me alter est andador qui hoc noctis solus ambulem? ¿Quién 
hay más atrevido que yo, que á estas horas de la noche' ando 
solo. Y Cicerón: Id nobis, hominibus id cetatis, oneris, imponitur: 
Esta carga se nos impone á nosotros, hombres de esta edad. Y 
Suetonio: Gáíba erat negl "ujentior quam conveniret prinápi electo 
atque iltud (tfatis: (ralba era más perezoso de lo que convenía á 
un príncipe electo y de aquella edad. Y Cicerón: Exponam vo- 
las hreviter quid hominis sit: Os diré en pocas palabras qué clase 
de hombre es. Y Terencio: Aliquid monstri alunt: Meditan al- 
guna monstruosidad. Y Plauto: Tum captivorum quid ducunt 
secum!: ¡Entonces, qué de cautivos llevan consigo! 

También rigen genitivo partitivo los pronombres indefini- 
dos y algunos demostrativos, como alter y alius. Así dice 
T. Livio: Alter consulum Q. Fülvjm triumpliavit: El otro cónsul, 
Quinto Fulvio, triunfó. Y Cicerón: Expectábam aliquem meo- 
rum: Esperaba alguno de los míos. Y también: Estne quisquam 
omnium mortalium de quo melius existimes tu? ¿Hay mortal al- 
guno de quien tú tengas formado mejor concepto? Y Tácito: 
Quídam honor um ccesi : Algunos buenos ciudadanos fueron 
muertos. Este genitivo se convierte á veces en ablativo con e, 
ex ó de. Así dice T. Livio: Alter ex censoribus: El otro censor. 
Y Cicerón: Aliquem de tribus nobis: Uno de nosotros tres. Y Pe- 
dro: Nescio quii e populo... No sé quién del pueblo... Quídam e 
turba: Uno de la multitud. Y Gelio: Quispiam ex vis qui se ad 
Hileras dediderant : Uno de esos que se habían dedicado á las 
letras. 

Ks digno de notarse que alius se encuentra alguna vez con ablativo sin 
preposición, como lo demuestran estas palabras de Horacio: Vetuit ne... alius 
Lysippo duct r, t aera forfts ■ l lexandri vultum simulantia-. Prohibió que nadie que 
no fuera Lysipo, labrase estatuas, que representaran al esforzado Alejandro 



3fíO 

Magno. Y éstas de Cicerón: Nos añ initio exspcctasse otium, nec quidquam aliud 
libértate communi quxssisse, éxitos declarat: El éxito ha demostrado que desde 
el principio, nuestro intento fué procurar la paz, y no otra cosa alguna sino 
la libertad común. En ambas autoridades alius es mas bien un adjetivo que 
significa diversidad ó diferencia. 

En castellano, los indefinidos alguien, alguno, ninguno, na- 
die, quienquiera y cualquiera, y los relativos quien y cual rigen 
un ablativo con la preposición de, que puede sustituirse con 
entre. Dice el P. Granada: ¿Quién no ve que no era malhechor el 
que ninguna cosa hizo aquí de las que los malhechores en tal tiempo 
suelen hacer? Y también: Si alguno entre ellos acontecía tener al- 
gún rencor contra el otro, luego el buen pastor lo desterraba. Y 
Cervantes: Pero adu iértase primero que no sea alguno de los es- 
pías ó matador mío. Y D. Diego de Mendoza: Dejando en su lu- 
gar á D. Antonio de Luna, ó á D. Juan de Men doza, cuál de ellos 
le pareciese. 

§ IY 

Régimen de\ verbo. 

El verbo puede regir al nombre ó parte de la oración que 
haga sus veces, en todos los casos oblicuos. 



VERBOS QUE RIGEN GENITIVO 

Rigen- este caso en latín los verbos transitivos acenso, as, 
arguo, is, insimulo, as, acusar; ábsolvo, is, absolver; damno, as y 
condemno, as, condenar; muido, as, multar; convinco, is, conven- 
cer á un delincuente, y otros de significación parecida, como 
lo confirman C. Nepote, cuando dice : Ne quis anteactarum re- 
rum aecusaretur nevé mulctaretur: Que nadie fuese acusado ó 
multado por hechos anteriores. Y Cicerón : Teque in isto ipso 
convinco non inhumanitatis solum, sed etiam amentice: Y en esto 
mismo te pruebo que, no sólo eres cruel, sino insensato. Y en 
el libro Ad Herennium: Ccelius absolvit injuriarum eum qui Lu- 
cilium poetam leeserat: Celio absolvió del delito de injuria al 
que había ultrajado al poeta Lucilio. Este genitivo va elíptica- 



361 

mente regido de los ablativos crimine, poenaú otro equivalente, 
que á veces se expresa, corno cuando dice C. Nepote: Absen* 
invidice crimine aecusaretur: Estando ausente se le acusaba del 
delito de envidia. 

Damno y condemno pueden llevar genitivo ó ablativo, cuan- 
do significan condenar á pena capital; y así en César se lee: 
Damnare capitis, y en el Libro Ad 11er ennium: Damnare capile. 
Cuando significan condenar á otras penaa llevan la pena en 
acusativo con ad ó in,j en castellano con á y en el verbo con- 
denar. Dice.Suetonio: Condemnare alijuem ad bestias, ad metalla: 
Condenar á uno a ser devorado por 1 is fieras, á los trabajes do 
las minas. En el Digesto se lee: Condemnare aliquem in metallum 
in opus piiblicmn: Condenar á uno á los trab -jos de las mina^, 
de las obras públicas. Dice el P. Granada: Condenólos á cárcel 
perpetua, para que asi, enflaquecidos, acabasen la vida. Y Mariana: 
Ventilóse su negocio, condenáronle en destierro. 

También se encuentra con arguo, acenso y ábsolvo el de 7 ito 
en ablativo con de. Así dice Cicerón: De quibus quordam verbo 
arguit, verbo satis est negare: Y puesto que do estas cosas aeusa 
con palabras, basta negarlas con palabras. Y también: Sexcenti 

sunt,qui de veneficiis aecusabant: Hay muchos que acus ;- 

ban de envenenadores. Y T. Livio: Latee delude leges qiwe de 
regni suspicione consulem absolverent: Promulgáronse luego le- 
yes que absolvían al cónsul de la sospecha do conspirar para 
proclamarse rey. Como se ve, este es el régimen que estos 
verbos tomaron en castellano heredándolo del latín, como lo 
prueban Mariana, cuando dice: Es cosa de admiración que en un 
mismo tiempo fueron acusadas de adulterio tres nueras del rey 
Filipo el Hermoso. Y Bivadeneira: Absuelve á los vasallos y 
subditos de la obediencia y juramento hecho al rey. 

Este régimen lo tienen estos verbos desde el siglo xin, pues ya Bercro 

escribió.- 

Rué, 'a á Dios por i¡\ 6 por sus encomendó, lo» 
Que Él los absuelva de todos los pecados. 

Y D. Alfonso el Sabio en el Espéculo: Deximos que si alguno atusare á otro 
de algún mal Jecho, etc. 

En el leiifíu ijo forense los verbos latinos arcedo, interrogo j postulo, acusar, 
denunciar d demandar ante un tribunal, y teneor, estar convicto, rigen tam- 

24 



362 

bien genitivo. Así dice Salustio: Arcessere aliquem pecunix captse-. Acusar á 
uno de haber recibido dinero ó de haberse dejado sobornar. Y Suetonio: Do- 
lábellam repetundarum postulavit: Acusó ¡i Dolabella de cohecho. En el Di- 
gesto se lee: Teneri furti-. Estar convicto del delito de robo. 

También rigen genitivo en latín los verbos transitivos 
moneo, admoneo y commone fació, recordar, hacer presente, y los 
intransitivos memini y recordor, acordarse de , y obliviscor, 
olvidarse, y además misereor y miseresco, tener compasión, 
apiadarse de. Así leemos en T. Livio: Admonere aliquem fmde- 
ris: Recordar á nno la alianza. Y en Salustio: Commonef acere 
quemque beneficii sui. Recordar á cada uno el bien que le había 
hecho. Y en Cicerón: Vivofum memini, nec tamen Epicuri licet 
oblivisci: Me acuerdo de los vivos y no puedo olvidarme de 
Epicuro. Y en Virgilio: Miserere laborum tantorum: Apiádate, 
ó ten compasión de tan grandes desventuras. 

Memini, recordor y obliviscor pueden sustituir el genitivo 
por acusativo, como se ve en estas palabras de Cicerón: Qtti 
patrios beneficia meminerunt: Los que recordaron los beneficios 
que debían á la patria. Y también: Obliviscor jam injurias: Doy 
ya al olvido las injurias. Y en otra parte: Recordor desper año- 
nes eorum, qiii senes erant adolescente me: Recuerdo la desespe- 
ración de aquellos que eran viejos cuando yo era joven. 

Memini, recordor j reminiscorUevaiL también ablativo con 
de. Dice Cicerón: De Herode et Metió meminero: Haré mención 
deHerodes y Meció. Y en otra parte: Tu si meliore memoria 
es, velim scire, ecquid de te record ere: Quisiera saber si estás me- 
jor de la memoria, qué es lo que respecto á ti recuerdas. 

Rigen también genitivo con un acusativo de persona los 
impersonales miseret y miserescit, compadecerse: po¿nitet, arre- 
pentirse; piget, tener pena ó pesar: pudet, avergonzarse. Así 
dice Terencio: Inopis mine te miserescat mei: Compadécete ahora 
de este desvalido. Y Cicerón: Cave te fratrum pro fratris salute 
deprecantwm misereatur: No te apiades de estos hermanos que 
te piden la vida de su hermano. Y Salustio: Me civitatis morum 
piget tcedetque: Las costumbres de Roma me inspiran lástima y 
repugnancia. Estos verbos pueden encontrarse también con 
sólo genitivo ó sólo acusativo , como cuando dice Virgilio: 
Arcadii queeso, miserescite, regis: Tened piedad, os ruego, del 



363 

rey de Arcadia. Y Terencio: Non te licec pudent? No te aver- 
güenzas de estas cosas? 

Del mismo modo rigen genitivo en castellano los verbos 
que significan acordarse, olvidarse, apiadarse, compadecerse, 
dolerse y condolerse, arrepentirse, aburrirse, avergonzarse y fas- 
tidiarse. Dice Cervantes: Es de condición de demonios el nunca 
arrepentirse de los yerros cometidos. Y el P. Avila: En el día de 
los bienes que tenemos, nos hemos de acordar de los males en que 
podemos caer. Y Fr. Luis de León: El que solo con obra y con 
verdad se condolió de los hombres. Y el P. Granada: Es cosa muy 
propia de Dios apiadarse de los miserables. Y Moreto: 

Me acordó mi hambre prolija 
De un mercader rico y sano 
Pe mi tierra. 

Claro es que muchos de estos verbos pueden hallarse con sólo acusativo 
«orno simplemente trausitivos. Así se ve en estos versos de Lista: 

Ya en fin mis suspiros 
Tu duro pedio apiadaron. 

Y en estos de Fr. Diego de Hojeda: 

Golpea vuestras mejillas ofendieron, 
Y afrentas vuestra cara avergonzaron. 

Y Bretón de los Herreros. 

El trafico me aburrió. 

Esta forma del régimen parece tomada á imitación del ejemplo que más 
arriba citamos de Terencio: Xon te hsecpudentf 

La preposición de, que precede al genitivo que rigeu estos verbos, no indi- 
ca ablativo, como se comprende examinando á fondo su sentido. Estas frases: 
me compadezco de tus desgracias, me avergüenzo ele mi debilidad, me olvidé de mis 
amigos, equivalen ¡i estas otras: siento compasión de tus desgracias, vergüenza de 
mi debilidad, tuve olvido de mis amigos ó el olvido de mis amigos se apoderó de mi. 
Podría también interpretarse como ablativo en los verbos compadecerse, arre- 
pi utirse, fastidiarse, aburrir-, iarse, diciendo.- tengo compasión por tus 

trias, vergüenza ¡>or mi <h Mtídad, etc.; pero es preferible la primera inter- 
pretación. Loa verbos fastidiarse, aburrirse y avergonzarse se hallan también 
como transitivos, como lo demuestran las citadas autoridades de Hojeda y 
de Bretón, y mil más que se pudieran citar. 

BAgen también genitivo en latín interest, refert y est, erat, 
significando importar, interesar, convenir, etc. La persona ó 



364 

cosa.á quien importase pone en genitivo^ envido so expresa 
por un nombré. A rf dice Cicerón: Multüty intérest reí familiar^ 
te quam primum venife: Importa mucho á tus intereses que 
vengas cuanto, antes- Y Qnintiliano: Píariminn referí composi- 
tionis, quee qmbus anteponas: Es muy importante en la composi- 
ción (sabor) qué palabras so deberán anteponer á otras. Y Ci- 
cerón: Est adúlescentis majores natu vereri: Es propio de un 
joven respetar a los ancianos. Cuando la persona á quien im- 
porta, interesa ó conviene se expresa con un pronombre, el 
genitivo se sustituye con los ablativos mea, tita, sua, nodra, 
vestra, etc., par-, intérest y referí y con los nominativos neutros 
meum, tuum. ote"., par-, est, erat. Dice Tácito: Vestra intérest, ne 
imperdtórém pessin¡,i faciant: A vosotros interesa que la escoria 
de la so iedad no nombre al emperador. Y Terencio: Id mea 
minime referí: Ésto no me importa un bledo. Y Cicerón: Est 
tuum M. Cato, videre quid agatur: A ti te . importa ó interesa, 
Marco Catón, ver lo que se haco. 

El genitivo ele estos verbos con intérest va regido elípticamente del ablati- 
vo causa; con refert, del ablativo re, que entra en la composición del verbo; y 
con cft, erat, del nominativo officium munus, etc. Por esta misma razón los 
ablativos mea, tua, etc., conciertan con causa cuando dependen de intérest, y 
con re cuando do refert: j los nominativos meum, tuum, etc., se refieren a mu- 
nus ti officium cuando acompañan á est, erat. 

Intérest y refert pueden llevar acusativo con aá. Así dice Cicerón: Ad rem 
nihil intérest: Para el caso no importa. Y Plauto: Quid ad me aut ad meam rem 
refert? ¿Qué me importa á mí ni á mis intereses? Refert puede llevar también 
dativo. Dice Plauto: Quid refert mihi Chrysalo esse nomen...? ¿Qué me importa á 
mí llamarme Crísalo? Y Horacio: Dic, quid referat intra naturx fines viventi ju- 
gera centum, an mille areP. Di, ¿qué le importa al que dentro de los límites na- 
turales vive, tener ciento ó mil yugadas que arar? 

II 

VERBOS QUE RIG-EN DATIVO 

Rigen este caso los verbos transitivos ó intransitivos que 
de alguna manera significan la relación que el dativo expresa, 
y entre ellos pueden contarse desde luego los transitivos 
latinos addo, is, cequo, as, concedo, is, concilio, as, credo, is, debeo, 
es, dico, is, divido, is, do, as, excusso, as, fació, is, fero, ers, jun- 



365 

go, is, mando, as, nido, as, monstro, as,neffo 4 as, polliceor, cris, 
promitto, isjprcebeo, es,'prcedo, as, probo y approbo, as, placo, as, 
purgo, as, scribo, is, tribuo, is, y otros semejantes que, como 
transitivos, pueden llevar también acusativo. En Virgilio se 
lee: Addere frena equis: Poner freno á los caballos. En César: 
Mittere alicui subsidinm: Enviar á uno auxilio ó auxiliarle. 
Y en Cicerón: Faceré conricium magnum alicui: Hacer a uno 
gravísima injuria ó injuriarle gravemente.' Y también: Ccesaris 
litteraruni exemplum tibí misi : Te envió copia de la carta 
de César. 

Mitto y scribo pueden cambiar el dativo en acusativo con 
ad. Dice Cicerón: Dejolarus legatos ad me misit: DeyótarO me 
envió comisionados. Ego ad qnos scribam néscio, nisi al eos, qui 
ad me scribunt, aut ad eos, de quibíts vos alijuid scribitis: Yo no 
sé á quiénes escribir, más que á aquellos que me escriben, ó á 
aquellos de quienes algo me escribís vosotros. 

Con los verbos do, Jacio, Jero, gcro, pnrsto, hábeo y rejero so forman frases 
que no tienen correspondencia litoral en castellano, y que son en latín ver- 
daderos modismos. Dice Cicerón: Daré se alicui in conspectunl: Presentarse á 
uno. Daré se jucurAitati: Entregarse al regocijo. Daré se alicui: Entregarse á 
alguuo, ponerse en sus manos, y en Terencio, Tratar á uno con confianza, con 
intimidad. Daré noyien mUitise: Sentar plaza de soldado. Faceré medicinám ali- 
cui: Corar á uno. Deus ncCris hvee otiajecit: Virg. Dios nos concedió estos sola- 
ces. Qui manubias sibi tantas ex Melellimanicbiis Jecerit: .Cié. El cual se adquirió 
ó se hizo con un «ran botín con ¡os despojos de .Mételo. Adrnirationem alicujus 
re% faceré alicui: Cic. y Sen. Hacer que alguuo se admire de algo. Faceré ani- 
mum alicui: Liv. Alentar á uno. Faceré audáciam hosti: Liv. Hacer osado al ene- 
migo. Faceré cognoJtíen alicui: Liv. Dar á uno un sobrenombre. Faceré consuctu- 
dinem alicui cura altero: Cic. Estrechar la amistad que uno tiene ( on otro. Fa- 
ceré consiliw.n alicui: Liv. Aconsejar ¡i uno. Faceré Jacultatem alicui recte judi- 
cavdi: Cic. Dar á uno ocasión de juzgar con acierto. Faceré fidem alicui: Cic. 
nacer creer a uno. Faceré Jraudem legi: Plaut. y Cic. Barrenar ó falsear una 
ley. Faceré gratulationcm alicui: Cic. y Sen. Felicitar á uno. Faceré jus alicui: 
Liv. Dar á uno licencia ó facultad, permitirle. Faceré ministermm alicui: Just. 
Servir á uno. Faceré modum irse: Liv. Moderar la ira. Faceré nomen alicui: Liv. 
Dar nombre tí uno. Faceré optloner.'. alicui: Cic. Facilitar á uno la elección. Fa- 
ceré satis alicui-. Cic. Contentar & uno. Faceré, suavium alicui: Plaut. Bisará 
uuo. Faceré transitum alicui: Liv. Dejar pasar á uno. Ferré calumniam alicui: 
Ccel. ad Ció, Acusar á uno. Ferré coinplexum alicui: Liv. Abrazar á uno. Fcrrc 

Creer á uno. Ferré grates et laúd* » /'< «; sil. Alabar y dar gracias á Dios 
preces alicui: Virg. Rogar á uno. Fcrrc vota Diis: Sil. lia* er votos á los Dioses. 



366 

Gcrere morcm alicui: Ter., Cic. y Ov. Dar gusto a uuo, complacerlo, llevarle el 
genio. Ut id mihi hábeam curare-. Varr. Que debo cuidar de este (campo). Pre- 
stare damnum alicui: Cic. Salir fiador por el daño que uuo puede sufrir. Par 
pari re/erre: Ter., Plaut. y Cic. Pagar en la misma moneda. lie/erre alicui gra- 
tiam: Cic. Recompensar a uno. 

En castellano rigen dativo los verbos transitivos anunciar, 
añadir, ceder, conceder, comunicar, confiar, conferir, contar, 
consentir, cumplir, contraponer, dar, decir, entregar, encargar, 
encomendar, escribir, facilitar, fiar, franquear, granjear, manifes- 
tar, negar, oponer, ocultar, ofrecer, ocasionar, permitir, poner, 
prestar, proponer, proporcionar., quitar, referir, sufrir, tolerar y 
otros de significación análoga. Dice el P. Granada: Leemos del 
bienaventurado San Agustín, que diez días antes de que muriese,, 
mandó que le escribiesen los siete Salmos penitenciales. Y Lope: 

No te anuncien las aves 
Tempestades terribles. 

Dice Solís: Llegó á ser el primero en el Senado porque 

cedían todos á su autoridad y talento. Y D. Diego de Mendoza: 
Que no solamente no les comunicaba las ocasiones en general; pero- 
de los sucesos no les daba parte. Y Cervantes: Esto lias de decir 
sin añadir al bien ni quitar al mal cosa alguna. 

Comunicar puede convertir el dativo en ablativo con la pre- 
posición con. Dice Cervantes: El bachiller fué luego á buscar al 
cura á comunicar con' él lo que se dirá á su tiempo. 

Fiar y confiar pueden llevar ablativo con de. Dice el mismo 
autor: ¿Cómo puedes fiar del vecino lo que con tu misma confianza 
quebrantas? 

En latín hay algunos verbos que llevan también acusativo 
y dativo como si fueran transitivos, y son gratulor, felicitar, y 
minor y minitor, amenazar. Dice Cicerón: Quum domus mea ar- 
dor e suo deflagrationem urbi atque Balice toti minabatur: Cuando 
mi casa amenazaba con su incendio abrasar á Roma y á toda la 
Italia. Ei voce máxima victoriam gratidatur: Le felicita á gran- 
des voces por su victoria. 

Gratulor puede cambiar también en ablativo con de el acusativo, como en 
estas palabras de Cicerón: Quod mihi de nostro statu, de Milonis familiar itate, de 
levitate et imbecillitate Clodii gratularis, minime miramur: En cuanto á la felici- 



367 

tacióu que me diriges por mi estado, por la amistad de Milón y por la lige- 
reza y debilidad de Clodio, no me extraña. 

Habeo lleva también acusativo y un dativo atributivo como en estas pala- 
bras de C. Nepote: Non est mihi grave quemvis honorem habere regí: No me es 
molesto tributar al rey cualquier honor. En Plauto se lee: Habere aliquem de- 
spicatui: Despreciar a uno. Y en A. Gelio: Habere aliquem derelictui: Abando- 
nar á uno. También dice Cicerón: Curio manduvi, ut medico honos háberetur: 
Ordené á Curio que pague al médico sus honorarios. 

Do, duco, tribuo y verto en significación de imputar, achacar y 
atribuir, etc., pueden llevar también dos dativos. Dice Nepote: 
Ñeque hoc lili quisquam tribiiebat superbice: Nadie creía que esto 
fuera en él efecto de la soberbia. Y también: Laudi in (Jrcecia 
ducitur adolescentulis: En Grecia tiénese por digno de alabanza 
en los jóvenes. Y Cicerón: Persuasit ne ülce sibi vitio verterent, 
quod abesset a patria: Les pidió que no atribuyeran á indigni- 
dad en ella el hallarse fuera de la patria. Y también: Id ne ál~ 
teri crimini dabis, quod tu ipse fecisti?: Considerarás en otro un 
delito lo que tú mismo has hecho? 

En significación de servir, causar, etc., también lleva dos 
dativos el verbo sum. Dice Cicerón: Hcectam parva civitas prce- 
do3 tibí et qucestui fuit: Esta, tan pequeña ciudad fué para ti, ó 
sirvió de objeto á tu rapacidad y explotadoras miras (saqueas- 
te y explotaste). Y Ovidio: Nevé reformida ne sim tibí forte pu- 
dori: Y no temas que por acaso yo te cause rubor (te ruborice). 
Rigen dativo los intransitivos latinos adulor, adular; bene- 
dico, bendecir; maledico, hablar mal; beuefacio, hacer bien; blan- 
dior, iris, halagar; faveo, favorecer; fido, fiar; gratulor, felicitar; 
irascor, irritarse; libet, placel, agradar; licet, es lícito; maledico, 
obtrecto, hablar mal; obedio y pareo, obedecer; impero, mandar; 
i» video, envidiar; iusidior, poner asechanzas; iiderdico, prohi- 
bir; noceo, dañar; pdrco é indulgeo, perdonar; patrociuor, prote- 
ger; servio, servir, y otros de significación análoga, como son 
los impersonales accidit, evenit, sucede; constad, consta; coudu- 
■ inviene: expedit, contigit, acontece; conducit, importa; UqueU 
es claro; prcestat, vale más, y además; consulo, mirar por; credo, 
creer en; hcereo, estar pegado; medeor, curar; mtbo, casarse la 
mujer: pateo, estar abierto; persuadeo, persuadir; propinquo, 
acercarse: studeo, estudiar; vaco, dedicarse á, y rideor, eris, pa- 
recer. Dice Horacio: Qui sibi fidit: E\ que confía en sí. Y César: 



368 

O-raviter irasei inimids! Eaojarsa grandemente con loa enemi- 
gas. Ñeque satis Bruto ñeque tribúnis constabat, quid agerent: Ni 
Bruto ni los tribunos sabí m qué ha rarse. Y Ci ;erón: Petulante? 
mtledicere áliciti: Hablsfr mal ele uno con insolen ¿a. Ómnibus 
bonls expedit rémpublicam esse salvam: Convieno á t -dos los bue- 
nos qne se salve la República. Y Nepote: Cum nuntiatum esset 
qnosdam sibi insidian: Tí ¡biéndose hecho público que algunos 
lo ponían asechanzas. Y T yrencio: Serviebat lenoni impurissimo: 
Servía á un torpísimo rufián. Y Quintiliano: Síudere medicince: 
Estadiar medicina. Y Ovidio: Cui studeas,, video: Veo de parte 
di quién estás. Y Saetonio: Vacare liberalibus disciplinis: Dedi- 
carse á las artes liberales. 

Algunos de estos verbos aparecen a veces como transitivos y pueden lle- 
var acusativo. Así dice T. Livio: Adular i pie je m: Adular á la plebe. Y también 
Cederé ctcrrtíin aliad: Ceccr á uno el carro. Y Cicerón: Credere se viclori: Con- 
fiarse al vencedor. Y Nepote: Imperare maritiMs civitatibus naves longas: Pedir 
naves de transporte a las ciudades de la costa. Y Horacio: Invidere Imiorem 
a'icui: Envidiar a uno un honor. Y Livio: Feminis purpuree, usum ínter dicemus: 
Prohibiremos á las mujeres el uso de la púrpura. 

Cedo puede convertir el acusativo en ablativo, como cuando 
dice Ciñeron: TJtrijue mortem est mimtatus, nisimbi Uortorum pos- 
sissione cessissetd: A los dos amenazó con la muerte si no le ce- 
dían la posesión de los jardines. A veces el ablativo que lleva 
este verbo es de defecto, como cuando dice César: Cederé alicui 
viroHÍe: Ser inferior á uno en valor. 

En la época poste! ásica, cedo se encuentra alguna vez con acusativo con 
al, como se ve en Scribonio Largo, cuando dice. Dolores, qui ad nullura raedi- 
cimentttm ceduní: Dolores que no se alivian con ningún medicamento. 

Eu la época de la decadencia, bevedico y maledico se hallan con acusativo. 
Dice Lactancio: Perfectis operibus, requiebit die séptimo, eumque benedixit: Ter- 
minados los trabajos, descansó el séptimo día y lo bendijo. Y Tetro nio: Ma~ 
ledic illam versibus: Jlaldice de ella en tus versos. 

Conducit puede cambiar el dativo en acusativo con ad. Dice Cicerón: Con- 
sultant condiicat id necne ad vitas coinmoditatem-. Consultan si esto conviene ó 
no á la comodidad de la vida. Constat lleva acusativo con Ínter. En Cicerón se 
lee: Constad ínter ornnes: Todos están contestes. 

Cvnnilo es de los verbos que con la significación cambian el régimen. Ci- 
rerón dice: Considere Jiaru spicem: Consultar al agorero. Y también- De prh'tp. 
suorum consumere: Preocuparse por la salvación de los suyos. Y Consulere sibi: 
Jlirar por sí. Y Ovidio: Dea, consule nostris ignibus: Diosa, protege ó favorece 



369 

nuestros amores. Y César: Considere sortíbus de aliquo: Consultarlos agüeros 
para decidir de la suerte de uno. Imperaior ad stirñMám rcriim corsulcre débet: 
El general debe atender á todo. Y Livio: Considere gravifer de perfvgü: Tratar 
con severidad á los desertores. Cmdeliter in victos corJulebátur: Se castigaba ó 
maltrataba cruelmente á los vencidos. Y Plauto: Considam hanc rem amicos: 
Consultare esto con les amigos. Con ei genitivo bord, significa aceptar como 
bueno. Dice Catón, citado por Gelió: Eá ñefieri bonis 'ovo genere gfialis boni 
consulitist ¿Xo admitís como bueno que eso se haga para los hijos buenos de 
buenas familias? Y Plinio: Qu&rebat argentim arantia: boni consulit ivUrim in- 
venisse.-minium: Buscaba plata la avaricia; entretanto se coutentó con haber 
hallado minio. 

Studeo, desear, rige acusativo. Horacio dice: Hoc studet itnum: Sólo desea 
esto. Y César.- Studebat rébús vovis: Era amigo de novedades. Y Plauto: Studere 
vitte alicujus: Procurar que uno viva. 

Vaco con dativo de cosa significa dedicarse á, como ya hemos visto, y con 
dativo de persona significa no tener tiempo para una cosa, como puede verse 
en estas palabras de Ovidio: Non vacat exiguis robus atieste Jovi: Júpiter no 
tiene tiempo para, ó no puede ocuparse en cosas pequeñas. 

Rigen también dativo en latín, sean transitivos ó intransi- 
tivos, los verbos compuestos de las preposiciones ad, ante, cir- 
cum, cum, de, e, ex, in, ínter, oh,post, prce y siib, y todos los com- 
puestos de sum, menos ábsum y possum. Dice Virgilio: Pauci 
vestris adnavimus óris: Pooos liemos llegado nadando á vaestras 
playas. Y César: Succumbere labori: Rendirse á la fatiga. Y. 
también: Conjungere castra maro oppidoque: Unir el campamen- 
to al muro y á la ciudad. Y Cicerón: Servítutem depidit civüati: 
Hizo libre la ciudad. Y también: Prcescribere senatui quee sunt 
agenda: Proponer al Senado lo que debe hacerse. Y Livio: Ex- 
solvere vota Herculi: Cumplir á Hércules sus votos. Y Horacio: 
Fngerere convida alicui: Lanzar denuestos contra uno. Y Cice- 
rón: Nostro sermone ínter fait: Presenció nuestra conversación. 
Y Nepote: Adftiü pugure naváti apud Sálamina:' Tomó parte en 
la batalla naval de Sal amina. 

M indios de los compuestos de ad, circiim, cum, de, ex ó in, 
pueden llevar el caso á que generalmente acompaña la prepo- 
sición componente, que unas veces se expresa y otras no. Así 
dice César: Pauci milites qui ad nares adnare possod: Los poco» 
Roldados que pudieron llegar á nado á las naves. Y también: 
ir cuy coh •■/'/" v,'o c mió -Mino- 

Has cohortes á sa ejército. Y Cicerón: Ex luxur, uva- 

ritia necesse est: La avaricia nace necesariamente del lujo. Y 



370 

Virgilio: Meque kis exsolvite curis: Libradme de estas amargu- 
ras. Y T. Livio: Ingerere saca in sub emites: Lanzar piedras con- 
tra los que llegan. 

El verbo sum rige dativo cuando en latín significa tener, y la 
cosa tenida es sujeto del verbo y se pone en nominativo, y 
quien tiene se pone en dativo, como se ve en Horacio, cuando 
dice: Privatus Mis census erat brevis: Tenían ellos pequeña ha- 
cienda. Y Virgilio: Sunt Me etiam sua prcemia laudi: También 
aquí los hechos gloriosos tienen su recompensa. Dice Plauto: 
Nomen Mercúrii est mihi: Me llamo Mercurio. En esta frase 
puede también ponerse el nombre en dativo por atracción, 
como se ve en estas palabras de T. Livio: Scipio, cui p>ost Afri- 
cano fuit cognomen: Escipión, que después se apellidó el Afri- 
cano. 

El nombre opus y Alguna vez usus unidos al verbo sum, sig- 
nifican tener necesidad, y llevan dativo de la persona que ne- 
cesita, y ablativo de la persona ó cosa que se necesita, como se 
ve en estas palabras de Cicerón: Apud Terentiam gratia opus est 
ñobis fuá, tuaque aactoritate: Necesitamos tu influencia y auto- 
ridad con Terencia. Y T. Livio: Naves, quibus consuli tisus non 
esset: Las naves que no necesitaba el cónsul. Opus á veces se 
adjetiva, y entonces el ablativo se convierte en sujeto del ver- 
bo sum, como en estas palabras de Cicerón: Nobis exempla per- 
multa opus sunt: Necesitamos muchos ejemplos. 

También se encuentra con un ablativo de un participio. Dice Cicerón: 
2fih.il erat, cur properato opus esset: No había motivo que obligara á darse prisa. 
También se encuentra con genitivo. Dice Cicerón: Quanti argenti opus fuit: 
Todo el dinero que se necesitó. Y aun con acusativo, como cuando dice 
Plauto: Puero opus est cibum: El niño necesita alimento. Y Ad eam rem usus est 
hominem astutum: Para eso se necesita un hombre astuto. 

Del mismo modo en castellano rigen dativo los intransiti- 
vos antojarse, convenir, contribuir, cooperar, faltar, importar, 
gravar ó ser gravoso, parecer, obstar, negarse á, oponerse, y otros 
semejantes: y también acontecer, ocurrir, sobrevenir, suceder, 
etc. Dice el P. Granada: No faltan á la malicia humana excusas 
ó aparentes razones. Y Cervantes: Bardas de corral se te antoja- 
ron aquellas, Sancho? Y también: Cuando te sucediera juzgar al- 



371 

gún pleito de algún tu eneihigo, aparta las mientes de tu injuria y 
paulas en la verdad del caso. Y en otra parte: ¿De qué me alabo, 
si antes me conviene usar de la rueca que de la espada? Y Saave- 
dra Fajardo: A los estoicos pareció que no se había de alabar, por- 
que ninguna cosa se puede afirmar con seguridad. 

III 

VERBOS QUE RIGEN ACUSATIVO 

Este caso es el régimen propio de todo verbo transitivo, 
porque indica el término natural de toda acción, que, ejecutada 
por el sujeto, se cumple ó realiza en otro ser: Majores nostri... 
Carthagi uienses vicerunt: dice Cicerón: Nuestros antepasados 
vencieron... á los cartagineses. Y Horacio: Faber migues expri- 
met, et molles imitabitur rere capillos: El estatuario cincelará las 
uñas é imitará en el bronce los delicados cabellos. 

Algunos verbos, como declaro, denuntio, declarar, proclamar: 
designo, designar; creo, eligo, lego,prodo, crear, nombrar, elegir; 
judico, existimo, duco. habeo, arbitror,puto, considerar, tener por, 
juzgar, creer, etc.; fació, efficio, reddo, hacer, volver; prcebeo, 
prcesto, manifestarse, mostrarse, rigen en ambos idiomas dos 
acusativos, de los cuales el de persona es el complemento di- 
re -to del verbo, y por tanto persona paciente, y el otro es un 
atributo de este acusativo. Dice Tito Livio: Interrex creatur 
M. Furius CamWiis, qui P. Cornelium Scipionem, is deinde L. 
Valerium Potitum interregem prodidit: Fué nombrado interrex 
virrey Marco Fnrio Camilo, que nombró á Publio Cornelio 
Escipión, y este nombró después interrex á Lucio Valerio Po- 
tito. Y Cicerón: Videtis ut omnes despiciat, ut hominem prwter se 
neminem ptáet? ¿Veis cómo desprecia á todos, y cómo á nadie 
más que á sí mismo considera hombre? Y también: Mogo... te 
virum probeos: Te ruego que te manifiestes hombiv. 

También rigen dos acusativos, uno de persona y Otro de 
cosa, los verbos celo, ocultar: doceo y edoceo, enseñar, enterar; 
y dedoceo, híivev olvidar lo aprendido. Dice Cicerón: Non te 
celavi sermonem T. Ampü. Note be ocultado las palabras de 
Tito Ampio. Y también: Sil! i causam fe docui: Te enteré d»d 



972 

pleito do Silio. De los dos acusativos que rigen estos verbos, 
sólo el de persona os paciente; el de cosa es un complemento 
i ndi i-o ;to. Cuando llevan un solo acusativo, sea de persona, 
sea de cosa, siempre es paciente. 

Celo, doceo y edoceo pueden cambiar en ablativo con de el 
acusativo de cosa. Pico Cicerón: Bassiis me de hoc libro celavit: 
Baso, procuro no enterarme de este libro. Y también: JJocere 
judices de injuriis: Informar á los jueces de los desafueros. Y 
Salustio: De Hiñere liostitim Senatwn edocet: Informa al Senado 
del camino que llevaban los enemigos. 

Celo alguna vez convierte en paciente el acusativo de cosa, y en comple- 
mento indirecto en dativo el de persona. Dice Ovidio: Tegat hoc celetque viris: 
Esconda y oculte esto á los hombres. 

Boceo puede convertir alguua vez el acusativo de cosa en ablativo sin pre- 
posición. Dice Cicerón: Docere ali ptem ficUbus: Enseñar a uno á tañer la lira. 

También rigen dos acusativos peto, pedir; poseo, reposco y 
flagito, pedir con instancia; interrogo, preguntar, indagar y 
hortor, aconsejar; oro, rogo, pedir, rogar. Dice Ovidio: Has- 
petit auxilium: (Venus) pide favor á éstas. Y Cicerón: Illud 
te... et oro, et hortor: Yo te suplico y aconsejo esto. Y también: 
Orationes aidem ditas me postulas: Me pides, pues, dos dis- 
cursos. 

Estos verbos convierten muy fre silentemente el aeusativo 
de persona en ablativo con a, ab, e, ex ó de. Así dice Cicerón: 
A Diis Deabíisqne immortalibus pacem ae veniam peto: Pido álos 
Dioses y Diosas inmortales paz y perdón. Y también: Ñeque 
quidquam unquam, nisi honestum et rectum alter ab altero postula- 
bit: Ni jamás pedirá uno á otro cosa alguna, si no fuere hones- 
ta y justa. Y Planto: Hoc me avobis orare jussit Juppiter: Jú- 
piter me ordenó que os pidiese esto. 

También el yerbo voló lleva á veces, lo mismo que moneo y algún otro, dos 
acusativos, de los cuales el uno suele ser la forma neutra de un pronombre ó 
adjetivo. Dice César: Si quid Ule se velit: Si él quería decirle algo. Y Plauto: 
Nuncpauca in verba conferam quid te velim: Ahora en pocas palabras diré qué 
es lo que quiero de ti. Y Salustio: Qnod ego vos moneo: Lo que yo os aconsejo. 
Y Tjrniív'Mi • r.n~'i re?n fió* /'vv: n,ctjño' n .vif-: Acuello nos ^ f,f "'~ fw. Y 

Cicerón: Fabius ea me ex tuis mandatis monuit, qux universo Senatui venerant in 
mentem: Fabio me aconsejó, por orden tuya, lo mismo que había pensado todo 



373 

el Senado. Y Virgilio: Quid non mortalia pectora cogis auri sacra /ames? ¿Á 
qué 110 obligas á los mortales pechos, maldita hambre de oro? 

Rigen acusativo algunos verbos intransitivos que significan 
algún afecto del ánimo, de alegría, tristeza, duda, etc., como 
doleo, dolerse, apenarse, sentir; gaudeo, loetor, alegrarse; mosteo, 
entristecerse; irascor. succenseo, enojarse; assentior, asentir; 
gloriar, gloriarse: dubito, dudar; studeo, desear, oto. El acusa- 
tivo de estos verbos es generalmente un pronombre demos- 
trativo relativo ó indefinido en la forma neutra. Dice Cicerón: 
Doleré mortem alicujtts: Sentir la muerte dé uno. Y también: 
Nec vero iis, a quibtts condemnatus shui, liabeo quocl succetiseam: 
Ni aun contra aquellos que me condenaron, tengo motivo de 
enojo. Y en otra parte: Perditoriim Givium mortem m'v.rere: Sen- 
tir la muerte de los malos ciudadanos. Y Horacio: Versus 
amat, hoc studet unum: Ama los versos, y eso es lo único á que 
se dedica. En realidad estos verbo?, aunque intransitivos., tie- 
nen carácter aparente de transitivos cuando llevan este acu- 
sativo, que puede suponerse precedido elípticamente de las 
preposiciones ob ó propíer: acusativo que también suelen sus- 
tituir por el ablativo sin preposición doleo, mareo, gaudeo, 
Icetor y glorior, como lo prueban las autoridades siguientes: 
De Cicerón: Nemo mozret suo incommodo: Nadie siente su pro- 
pio mal. De César: Sica victoria insolenter gloriari: Jactarse in- 
solentemente de su victoria. De Cicerón: Lcetor tum praisenti, 
tum sperata tua dignitaie: Me alegro, no sólo de tu dignidad 
presente, sino de la futura. De Horacio: Juvenis gaudet equis: 
El joven se regocija con los caballos. 

Algunos de estos verbos rigen dativo en otro concepto, como se ha visto 
de algunos, como studeo. Así dice Plauto: Mihi dolet cuín ego vapulo: Me due- 
le cuando me azotan. Y Cicerón: Irasci amicis: Enojarse con los amigos. 

Lxtor, glorior, assentior, dubito, dolco é irascor se hallan con ablativo con 
de, como lo prueban las autoridades siguientes: De Cicerón: De tuis virtutibu» 
avtissime gloriaris: Te glorias de tus méritos de un modo verdadera- 
mente inaguantable. Lxtari de communi omnium salute. Alegrarse del bien de 
todos. Asscntiri alicui de aliqua re: Convenir con uno en algo. Dubitare aliqua 
de re: Dudar de alguna cosa. Be Hortensio te c.ertc scio doleré: Sé con seguridad 
que .sientes lo de Hortensio. De Plauto: Jrasci de nihilo: Enojarse por nada. 

Olorior, gaudeo, lxtor y assentior se encuentran con ablativo con in. Dice 



374 

ricerón: In virtute recte gloriamur: Con razón nos gloriamos de la virtu.I. 
Assentiri alicui in aliqua re: Convenir con nuo en algo. In hoc est semper Ixta- 
tus: Siempre se gozó en esto. Y Lucrecio: Qaudent in triiti funere JratrU: Se ko- 
zan en la triste muerte de su hermano. 

En Quiutillano se encuentra glorio* con acusativo con circa: Circa rem ali- 
quam glorian: Gloriarse de alguna cosa. En Petronio se halla irasco* con abla- 
tivo con cum: Cumpelago ventus irascitur-. El viento se irrita con el mar. 

Lxtor en Virgilio con genitivo: Nec veterum memini Isetorve malorum: Ni me 
acuerdo de los males pasados, ni me gozo en ellos. 

Bigen también acusativo los unipersonales juuat, agradar; 
decet, sentar bien; dedecet, sentar nial; y además prceterit, fugit, 
latet, fallit, escapársele ú osultársele á uno algo. Dice Horacio: 
Trlstia mmstum vultum verba decent: Las palabras tristes sientan 
bien á un semblante afligido. Y Livio: Nec me vita juváret, in.- 
visa civibus et militibus meis: Ni me seria grata la vida aborre- 
cida de mis conciudadanos y mis soldados. Y Cicerón: Nisi Me 
fallit: Si no me engaño. Y Virgilio: Nec latuere dolí fratrem 
Junonis: No desconoció la traición el hermano de Juno. 

Algunos verbos intransitivos latinos llevan un acusativo 
derivado del verbo ó de significación análoga. Dice Terencio: 
Ego vitam duram, quam vixi usque adhuc... omitto: Paso en silen- 
cio la dura ó mala vida que hasta aquí he vivido. Y Cicerón: 
Solos sapientes esse... si servitutem serviant, reges: Que sólo los sa- 
bios son... reyes aunque vivan en la esclavitud. Y Valerio Fla- 
co: Jubet ignotas iré vías: Manda ir por caminos desconocidos. 
Y Virgilio: Nec meminit notas, ut friús, iré vías: Y no se acuer- 
da ó no sabe, como antes, seguir el camino conocido. 

Lo propio sucede también en castellano con algunos verbos 
parecidos á estos latinos. Ejemplos de esta imitación tenemos 
en Cervantes cuando dice: Pueden ir su camino. Y también: El 
sudor que sudaba del camino, decía que era sangre de las feridas 
que habla recibido en la batalla. Y en Santa Teresa de Jesús: 
Olieron un olor muy malo como de piedra de azufre. Y en Lope 
de Vega: 

Aquella noche, con armada gente, 
La roba, sin dejarme 
Vida que viva, protección que intente, 
Fuera de vos y el cielo, 
Á cuyo tribunal sagrado apelo. 



375 

En latín los impersonales attinet, pertinet y spectat rigen acu- 
sativo con ad ó in, y también sin preposición attinet y spectat. 
Dice César: Belgo3„. pertinent ad inferior -em partem fluminis Rhe- 
ni: Los Belgas... se extienden hasta la parte más baja del Rhin. 

Y Plauto: Facete dictum; sed quid istuc ad me attinet? Muy bien 
dicho; ¿pero qué tiene eso que ver conmigo? Y Livio: Acarna- 
nia solem occidentem et mure Siculum spectat: La Acarnania está 
situada ó mira al Occidente y al mar de Sicilia. Y César: Alter 
angulus ad orientem solem spectat: El otro ángulo (de la isla) 
mira al Oriente. Y Varrón: Ager, q.ui in ;ventum Favonium spe- 
ctat: Campo que está situado á la parte de donde sopla el céfiro. 

Y Cicerón: Ñeque quemquam attinebat id recusare: No había na- 
die que pudiera reclamar contra esto. 

Por último, los verbos transitivos compuestos de ad, circum, in y trans, 
pueden llevar dos acusativos, de los cuales el uno va regido de la idea que la 
preposición componente añade al simple, y el otro es el acusativo paciente 
propio de todo verbo transitivo. Dice César: Ipse ídem jusjurandum adigit 
Afranium-. Él mismo obligó á Afranio á prestar juramento. Y Plauto: Istum, 
puer, circumduce hasce sedis et conclavia: Muchacho, lleva a éste por toda la 
casa y sus departamentos. Y Cicerón: Id quod animum induzerat: Á lo que se 
habla resuelto. Y César: Milites bis navibics flumen transportat: Con estas naves 
pasa sus soldados al otro lado del río. 

En castellano rigen dos acusativos los verbos enseñar, ro- 
gar, pedir, suplicar, etc., y todos los transitivos que próxima ó 
remotamente significan tendencia ó dirección, como alentar, 
alzar, acomodar, acercar, agregar, animar, aparejar, aproximar, 
aportar, arrastrar, arrimar, asimilar, atraer, comparar, compe- 
ler, condenar, condwir, contestar, convertir, dirigir, elevar, en- 
viar, exhortar, impulsar, inclinar, incorporar, inducir, juntar, le- 
va atar ; pegar ; provocar . remitir, unir y otros parecidos. Así di- 
ce el P. Mariana: Enseñóle los secretos de la producía. Y Saave- 
dra Fai'ardo: Para mostrar Aristóteles á, Alejandro Magno las 
calidades de los consejos, los comparó d los ojos: Y Coloma: 
Sólo se diferenciaban (los pareceres) en el modo de conducir al 
deseada fin una empresa tan ardan. Y Meló: .i los catalanes exkor- 
taba al arrepentimiento (el marqués de los Vélez). Y D. Luis de 
Ulloa: 

Pero yo que sólo al ocio 
Dirijo estos garabatos. 



876 

Comparar puede cambiar el acusativo de régimen indirecto 
en ablativo con la preposición con. Dice el P. Granada: ¿Pue¿ 

qué son, Señor, todas las ciudades y todos los palacios reales sino 
unos nidos de golondrinas, si los comparamos con esta casa real 
que vos criasteis? 

Rigen acusativo, que llamaremos circunstancial por no ser 
paciento, los verbos castellanos allanarse, acudir, arregostarse, 
arribar, arriesgarse, ascender, aspirar, atenerse, atentar, atre- 
verse, avalizar, avenirse, circunscribirse, concernir, clamar, in- 
cumbir, pertenecer, propender, resignarse, tender y otro3 seme- 
jantes. Dice Mariana: Acudían á todas partes y cuidaban de lo 
que concernía al buen estado de la Iglesia. Y Fr. Luis de León: 
A quien por título particular incumbe el declarar la escritura. Y 
L. de Argén sola: 

Dichoso aquel que sólo aspira al cielo. 

Y Quevedo: 

No tengas pena, no, que yo me atreva 
Á cosa que vergüenza pueda darte. 

Y Moratín: 

El son de las acordes liras 
Llevado de los céfiros veloces, 
Al canto y danza animará festivo. 

IV 

VERBOS CON ABLATIVO 

En latín rigen ablativo sin preposición los verbos transiti- 
vos que directa ó indirectamente expresan la idea de abun- 
dancia ó escasez, y son: augeo, aumentar: interdico, prohibir; 
exonero, descargar; locupleto, orno, enriquecer, Henar: onero > 
cargar: vestio, vestir; compleo é ímpleo, llenar: fraudo , defrau- 
dar; intercludo, privar; libero, librar; nudo, exuo, desnudar; 
spolio, despojar; solvo y exsolvo, librar, desembarazar; cumulo y 
afficio, colmar, llenar y otros semejantes, que además del abla- 
tivo llevan, como transitivos, el acusativo paciente. Dice Vir- 
gilio: Cumulare altaría ture: Llenar de incienso los altares. Y 



377 

Tito Livio: Exonerare itrbern metu: Quitar el miedo á la ciudad 

Y Cicerón: Templum Junonis egregiis picturis locupletare volue- 
runt: Quisieron enriquecer el templo de Juno con soberbia» 
pinturas. Y César: Nostros commeatu intercludere instituunt: Re- 
suelven cortar á los nuestros los víveres. 

Rigen ablativo sin preposición los intransitivos latinos que 
significan también la idea de abundancia ó escasez, como abun- 
do, abundar; ábstineo, abstenerse; affluo, rebosar; careo, carecer; 
egeo é indigeo, necesitar; vaco, estar libre. Dice Cicerón: Tu con- 
silio non eges, vel abundas potius: Tú no tienes necesidad de con- 
sejo, ó, por mejor deoir, te sobra. Y Lucrecio: Affluere divitiis, 
honore et laude: Gozar de riquezas, honor y gloria en abundan- 
cia. Y Gelio: Carere et vacare affectionibus animi: Carecer y 
estar libre de las afecciones del ánimo. 

Augeo, cumulo, intercludo, interdice-, exuo y solvo pueden llevar acusativo 
paciente y un dativo de persona á quien resulta daño ó provecho de lo que 
tales verbos significan. Así dice Cicerón: Augere alicuz dolorem: Aumentar á 
uno la pena. Y Tito Livio: Cumulare alicui invidiam: Echar sobre uno toda la 
envidia. Y Plauto: Intercludito inimicis commeatum: Cortad los víveres al ene- 
migo. Y Ovidio: Vincula pugnat exuere ipse sibi: Trabaja por desatarse las li- 
gaduras. Y Séneca: Solvere alicui vüam: Quitar á uno la vida. Cumulo tiene á 
veces en lugar de este dativo acusativo con in, como en estas palabras de Tá- 
cito: Cumulare honores in aliquem: Amontonar honores sobre uno. 

Intercludo, libero y solvo pueden llevar el ablativo con preposición. Dice 
César: Ab oppido et ponte et commeatu omni se interclusurum adversario? confide- 
bat: Confiaba en que impediría á los enemigos el paso á la ciudad y por el 
puente, y que les cortaría los víveres. Y Cicerón: Mullos ex Iris incommodis pe- 
cunia se liberasse: Que a muchos había librado de estas molestias por dinero. 

Y Ovidio: Solvere funem a stipite: Desatar la cuerda de la estaca. Libero puede 
llevar genitivo. Dice Tito Livio: Liberare aliquem culpse. Librar á uno de una 
acusación. 

Compleo é implco pueden tener genitivo. Dice Plauto.- Complere aliquem fla- 
gitii et formidtnU: Llenar á uno de vergüenza y de miedo. 

A/ficio puede tener tantas significaciones como ablativos. Dice Plauto: 
Afficcre bonié voris: Dar buenas nuevas. Y Cicerón: Afficcre aliquem premio: 
Premiar ;i uno. Afficcre muncribus: Regalar. Afficere morte: Matar. Afficere igno- 
minia: Deshonrar. Y Virgilio: Afficcre prctio: Pagar, etc. 

Ábstineo, careo, egeo é indigeo se presentan á veces con acusativo, como 
transitivos. Dice Marcial: Non se, convivas ábstinet Ule suos: No se priva él de 
los banquetes, sino de los convidados. Y Plauto: Idquodamo careo: No tengo 
lo <jue deseo: Xec quicquam eges: Nada necesitas. Y Varrón: Ut Deus nihil in- 
digere videtur: Parece que, como Dios, nada necesita. 

Abundo, ábstineo, egeo é indigeo se encuentran también con genitivo, como 

25 



378 

lo demuestran las autoridades siguientes: De Lucilio, citado por Nonio: Qua- 
rum et abundemus rerum et quarum indigeamus: De qué cosas estamos sobra- 
dos, y de cuáles necesitados. De Horacio: Abstineto irarum callidxque rixx: No 
os entreguéis á la ira y á la ardiente lucha. De Tácito: Egere alicnx facundix: 
Necesitar la elocuencia ajena. De Cicerón: Indigeo tui consilii: Necesito tu 
consejo. 

Abstineo y vaco llevan también ablativo con a ó ab. Dice Tito Livio: Non 
xquum eum faceré qui ab sociis suis non ábstineret injuriam. Que no obra con 
justicia el que no evita que se injurie á sus aliados. Y César: Milites ab opere 
vacabant. Los soldados descansaban del trabajo de la obra. 

En castellano estos mismos verbos, que significan abundan- 
cia ó escasez, sean transitivos ó intransitivos, rigen por lo co- 
mún ablativo con de, como lo demuestran las autoridades si- 
guientes: De Lope de Vega: Así los cielos benignos colmen tus 
trojes de blanco trigo y tus ganados de abundantes pastos. Y Cer- 
vantes: Quita los frenos á los caballos, que, á mi parecer, este si- 
tio abunda de hierba para ellos. Y también: En lo que faltaba del 
czmino les fué contando él licenciado las excelencias de la espada. 
Y también: Yo no puedo ni debo tener salud, careciendo de su 
agradable vista y discreta conversación. Y Rivadeneira: Se abs- 
tienen del mal que podrían y sabrían hacer, porque Dios les manda 
que no lo hagan. 

Abundar, anegar, adornar y otros parecidos rigen también ablativo con 
en. Dice Quevedo: 



Y Al arcén: 



Mientras eu oro y vanidad abundas, 
Tu tesoro y poder son tu pecado. 



En falsas leyes y opiniones vanas 
Anegaré Lfl tierra, él' mar y el viento. 



Otros, como adornar, vestir, enriquecer, dotar, etc., llevan la preposición 
con. Dice Cervantes: Sacó... Dorotea... un collar y otras joyas con que en un ins- 
tante se adornó. Y Mariana: Parecía esta Señora dichosa por las raras dotes de 
alma y cuerpo, con que el cielo y naturaleza á porfía la enriquecieron y adornaron. 

Circumdo, rodear, muto y sus compuestos permuto y commuto, cambiar, tro- 
car, rigen también acusativo y ablativo sin preposición. Dice Cicerón: Oppi- 
dum vallo et fosea circumdare: Rodear ó cercar la ciudad con un vallado y un 
foso. Y T. Livio: Commutare contumeliam alicujus vita sua: Afrentar á uno con 
peligro de su vida (cambiar ó dar la vida á trueque de la deshonra de uno). 
Y Ovidio: ilutare ima summis: Cambiar lo de abajo arriba. Y Plinio: Equos ta- 
lentis auri permutare: Comprar caballos con talentos de oro (cambiar los ca- 
ballos por talentos de oro). Y Cicerón: C. Gracchus runis et siccis... reipublicx 



379 

statum permutavit: Cayo Graco perturbó el estado de la república con dardos 
y puñalea. 

Circumdo, rige también acusativo y dativo. Dice Ovidio: Circumdare brachia 
eolio: Echar los brazos al cuello. Y Livio: Circumdare satellites concioni: Rodear 
la asamblea pública de satélites. 

Muto, commuto y permuto cambian el régimen según las diversas acepciones 
que pueden tomar. Como lo demuestran las siguientes autoridades: De T. Li- 
vio: Mutare quidpiam de re aliqua: Cambiar algo de una cosa. De Salustio: Mu- 
tare incerta pro certis: Cambiar lo dudoso por lo seguro. De Plauto: Mutare 
fidem cum aliquo: Cambiar de casaca con respecto á uno. De Plinio: Exfeminis 
mutare in mares: Transformar las hembras en machos. De Gelio: Quantum mu- 
tare a Menandro Csecüius visus est!: ¡Cuan diferente de Cecilio parece Menan- 
dro! De Cicerón: Commútare aliquid ex vero in falsum: Convertir una cosa de 
verdadera en falsa. Commútare mortem cum vita: Cambiar la muerte por la vi- 
da. Vereor ne illud, quod tecum permutavi, versura mihi solvendum sit: Me temo 
que lo que para pagar he recibido de ti, tenga yo que pagártelo tomando di- 
nero á rédito. 

Rigen en latín ablativo sin preposición los deponentes lati- 
nos fruor y per fruor, disfrutar; fungor y perfungor, desempe- 
ñar, ejercer, ejercitar, cumplir con; glorior, gloriarse; potior, 
apoderarse de; nitor, apoyarse en; utor, usar: ábutor, abusar; 
vescor, comer. Dice Cicerón: Qui adipisci veram gloriam volet, 
justitice fungatur officiis: El que quiera alcanzar verdadera glo- 
ria, cumpla ó ejercite los deberes de justicia: Nominibus vete- 
rum glorianiur: Se glorían con los nombres de los antiguos. Y 
Salustio: Numidce plerumqiie lacte et ferina carne vescuntur: 
Los Númidas se alimentan de leche y carne de animales mon- 
taraces. 

Fruor, fungor, glorior, abutor, perfungor, vescor y utor, en las épocas ante- 
clásica y postelásica llevan también el acusativo, como se demuestra con las 
autoridades siguientes: De Lucrecio: Ea qux fructus cumque es: Cualesquiera 
cosas de que hayas disfrutado. De Plauto: í'arasitus octo hominum múnus J'acile 
fungitur: El parásito come por ocho hombres. Jamdiu, sedepol, sapientiam tuam 
abusa est haec: Por Pólux, que ya hace rato que ésta abusa de tu sabiduría. 
Amor, nihil te utor: Amor, nada quiero de ti. De Fedro: Qui regnum adeptus ese- 
pit vesci singulas: El cual, después que logró sor rey, comenzó a comérselas de 
una en uua. De Lucrecio: Aliquid quod non comuevimus uti: Algo que no acos- 
tumbramos á usar. 

Algunos de estos verbos se encuentran en forma de pasivos con un sujeto 
paciente, pero generalmente en la forma perifrástica. Dice Ovidio: Servetur 
tita facies frxienda mihi: Consérvese esta cara para que yo la goce. En el Di- 
gesto: Dos qux semclf uñeta est, amplius fungí non postest. Lo que una vez ha 
servido de dote, no puede servir más. 



380 

Glorior puede llevar ablativo con in y de. Dice Cicerón: In virtute recte glo- 
riamur: Con razón nos gloriamos en la virtud. De tuis divitiis intolerantissimt 
gloriaris: Te jactas de tus riquezas de un modo intolerable. 

Nitor se encuentra con acusativo con ad ó in, y con ablativo con in. Dice 
Cicerón.- Animus máxime ad immortalem gloriara nititur: El áuimo aspira prin- 
cipalmente á la gloria inmortal. Vujus in vita nitebatur salus civitatis: Y en la 
vida de éste estribaba la salvación de la ciudad. Y Ovidio: Nitimur in vetitum 
semper: Siempre nos inclinamos á lo vedado. 

En castellano los verbos disfrutar, gozar, gloriar, blasonar, 
envanecerse, sustentarse, apoderarse, mantenerse, alimentar , usar, 
vestir, etc., que pneden ser transitivos en su mayor parte, y 
1 levar acusativo, rigen también ablativo con de, y además, 
abrasarse, burlarse, enamorarse, encenderse, fatigarse, jactarse, 
mofarse, padecer, perecer, protestar, quejarse, reir, resentirse, 
triunfar, ufanarse, valerse, vengarse y otros semejantes. Dice 
Mariana: En Aragón el rey D. Jaime usaba de toda diligencia 
para sosegar el alboroto d,e los moros. Y Cervantes: Dio en sus- 
tentarse (D. Quijote) de sabrosas Memorias. Y Granada: Humi- 
llóse (Acab) afligiéndose y ayunando y vistiéndose de cilicio. Y 
Vicente Espinel: Guando llegaron á emparejar con la ventana... 
iban ya pereciendo de sed. Y Ambrosio de Morales: Los Garaci- 
tanos, que creían se levantaba aquella tierra para combatirlos, 
desde allí reían y mofaban del desvarío. Y Lope de Vega: 

Válgame Dios que me abraso 
De una calentura ardiente. 

Encenderse y abrasarse tienen también ablativo con en. Dice 
el Comendador griego: Y con el trabajo de los miembros suélen- 
se encender en grande fervor y enojo. Y Jáuregui: 

En dulces llamas el amor me abrase. 

Rigen ablativo con preposición a, ab, e, ex ó de los verbos 
transitivos latinos que directa ó indirectamente significan la 
idea de alejamiento, procedencia ú origen, como aufero, quitar; 
pello, expello, depello, arrojar, echar; moveo, apartar; dejicio, 
deturbo, precipitar; sumo, tomar; separo, separar; arceo, alejar, 
y también peto, qucer o, postulo, poseo, flagito, requiro, pedir, exi- 
gir, reclamar; impetro, reporto, conseguir; audio y accipio , sa- 
ber, oir; mutuo, tomar prestado, y los intransitivos pendeo, 



381 

estar pendiente; ábeo, cedo, decedo, excedo, exeo, egredior, salir, 
partir, marcharse, retirarse ; nascor y orior, nacer; sequor, 
seguirse de, y otros parecidos. Dice Cicerón: Expeliere cives a 
patria: Expulsar de la patria á los ciudadanos. Petere opem ab 
aliquo: Pedir ayuda á uno. Y César: Dejicere se de muro: Arro- 
jarse desde la Muralla. Y Livio: Hostis non stetit solum, sed 
etiam ab sua parte Romanos pepulit: No sólo se asentó el enemi- 
go, sino que arrojó de su parte á los Romanos. Y Cicerón: 
Facilia sunt ea, quce a me de Vatinio et de Grasso reqiáris: Fácil 
cosa es lo que acerca de Vatinio y Craso me pides. Audivi ista 
de majoribus natu: Oí estas cosas de boca de los ancianos. Sa- 
gittce pendebant ab humero: Las saetas estaban colgadas del 
hombro. Y Virgilio: Et nati natorum et qui nascentur ab Mis: Y 
los hijos de los hijos, y los que de ellos nazcan. 

Muchos de estos verbos omiten la preposición delante del ablativo. Dice 
Fedro: Ingrata es ore quse nostro caput incólume abstuleris: Eres una ingrata, tú 
que has sacado la cabeza sin daño de mi boca. Y César: Depellere hostes loco: 
Ahuyentar los enemigos del sitio que ocupan. Y Cicerón: Nisi me civitate ex~ 
pulissent. Si no me hubiesen expulsado de la ciudad. Y T. Livio: Equo quem- 
piam dejicere: Derribar ¡i uno del caballo. Y Lucrecio: Phaetonta deturbavit 
equis in terram: Derribó a Faetonte de los caballos contra la tierra. Y Plauto: 
IIxc me domopellet? ¿Ésta me echará de casa? Y Séneca: Vos quoque... meo pe- 
pendite eolio: Vosotros también .. colgaos de mi cuello. Y Cicerón: -Si tibí for- 
tuna non dedil .ut patre certo nascerere: Si la fortuua no te concedió el nacer de 
padre conocido. 

Otros mudan el ablativo cuando es de persona en dativo, como lo demues- 
tran las autoridades siguientes: De Virgilio.- Au/erre alicui caput: Quitarle á 
uno la cabeza (decapitarlo). De Ovidio: Depellere mortem alicui: Salvar á uno 
de la muerte. Y Plauto: Ignavia deturbavit mihi verecundiam: La cobardía me 
quitó la vergüenza. Hic Ule est qui mihi... primus pudicitiam pepulit: Este es el 
primero que me quitó el pudor. 

También en castellano rigen ablativo con la preposición de 
los verbos transitivos é intransitivos que de alguna manera 
significan distancia, origen, procedencia, alejamiento, etc., co- 
mo arrancar, arrojar, borrar, caer, coger, colegir, colgar, conje- 
turar, conseguir, convalecer, corregirse, curar, decaer, deducir, 
depender, derivar, desalojar, desarraigar, desasir, descargar, des- 
cender, desertar, desesperar, desterrar, echar, heredar, huir, lim- 
piar, manar, excluir, expulsar, extraer, obtener, lograr, prescin- 
dir, preser var , provenir , proceder , purgarse , quitar, raer, recabar, 



.382 

recibir, reclamar, resguardar, sacar, separar, suspender, tomar, 
tornar, traducir, trasladar y otros semejantes. Dice el P. Ma- 
riana: Este fué el fruto que D. Alonso sacó de aquel viaje tan lar- 
go y de tan grandes afanes. Y Antonio Pérez: Gomo la piedad 
nace del corazón noble, así la liberalidad procede principalmente 
de la piedad. Y Fr. Hortensio Para vicino: No sólo de la ofensa 
de Dios; de la ocasión de ella se ha de huir cien veces. Y el P. Si- 
güenza: Los ejemplares andaban ya tan varios, que no se atrevió 
á traducirle de griego en latín. Y Fernando de Herrera: 

¿Por qué este porfioso desvarío 
No extirpas, rey ingrato, y de mi pecho 
No arrancas este indigno dolor mío? 

Rigen también ablativo con preposición a, ab, e ó ex en la- 
tín y de en castellano, los verbos consto, constar de, y distinguo- 
y secerno, distinguir, diferenciar, ets.^Dice Cicerón: Homo con- 
stat ex animo et corpore caduco et infirmo: El Hombre se compone 
de alma y cuerpo perecedero y débil. Bellum secernunt pestifera 
a salutaribus: Las bestias distinguen lo perjudicial de lo salu- 
dable. Vera a falsis distinguere: Distinguir lo verdadero de lo 
falso. 

Consto, cuando significa consistir en, puede llevar el ablativo con in, como 
lo prueban estas palabras de César: Ejus dieivictoriam in earum cohortium vir- 
tute constare: Que la victoria de aquel día consistió en (dependió de) el valor 
de aquellas cohortes. Puede también omitir la preposición ante el ablativo. 
Así dice Lucrecio: Quod mobile est, constare rotundis perquam seminibus debet, 
perquamque minutis: Lo movible debe componerse de gérmenes muy redondos 
y mtiy pequeños. También omite a veces la preposición cuando significa cos- 
tar ó valer. Dice Séneca: Constare ingenti mercede: Costar un gran sueldo. Aun- 
que en esta significación se halla con la preposición contra pospuesta en 
Plauto, cuando dice: Jam mihi auro contra constat filius: Ya he comprado mi 
hijo á peso de oro. 

Distinguo y secerno también omiten á veces la preposición delante del abla- 
tivo. Dice Cicerón: Verofalsum distinguere: Distinguir lo falso de lo verdade- 
ro. Y Horacio: Justo secernere iniquum: Distinguir lo injusto de lo justo. 

Por último: los verbos pasivos llevan en latín la persona 
agente en ablativo con preposición a 6 ab cuando es un ser ani- 
mado, y sin preposición cuando es un ser inanimado. Dice Ci- 
cerón: Eratosthenes a Serapione et ab Hipparclio reprehendittir: 



Eratóstenes es censurado por Serapion y por Hipar co. Y tam- 
bién: Censoribus, si quid commississent, poetice legibus erant consti- 
tutce: Las leyes establecían penas para los censores en el caso 
de que cometieran alguna falta. 

A veces la persona agente del verbo en pasiva se pone en 
dativo, sobre todo cuando la pasiva del verbo se forma con el 
participio de futuro pasivo. Dice Cicerón: Gerendus est Ubi mas 
adulescentibus: Debes dar gusto á los jóvenes. Y Planto: Facien- 
dum id nobis, quod parentes imperant: Debemos hacer lo que 
mandan nuestros padres. 

También se pone en dativo la persona agente de un verbo 
en otra cualquier forma pasiva. Así dice Cicerón: Auditorum 
aures moderantur oratori prudenti et próvido: El orador prudente 
y previsor dirige la atención de los oyentes. Y Horacio: Gui 
leda poienter erit res: El que haya elegido un asunto proporcio- 
nado á sus fuerzas. Pero principalmente antes y después de la 
época clásica es más frecuente el dativo para la persona agen- 
te del verbo en pasiva. Así se lee en Planto: Argenti quinqua- 
ginta mi illa emptast minis: La he comprado por treinta minas 
de plata. Y Terencio: Meditata mihi sunt omnia mea incommoda: 
Tengo calculadas todas mis molestias. Y Tácito: Militibiis dili- 
gebatur: Era amado por los soldados. Mihi decretum est: He re- 
suelto. 

En castellano el verbo en pasiva lleva la persona agente en 
ablativo con de ó por. Dice Cervantes: Oh pobres atunes míos y 
que os pasáis este año sin ser visitados deste tan enamorado y afi- 
cionado vuestro! Y Fr. Luis de León: 

Primero de los lobos visto he sido. 
Mas cien veces aquesto todo arreo 
Te será por Menalca referido. 

Y Jovellanos: Las demás estatuas fueron hechas por un hábil 
aficionado á la escultura, el caballero D. Jerónimo Berard, que se 
ocupaba mucho en ella. 

En latín llevan también ablativo agente algunos verbos que con la forma 
activa tienen en cierto modo significación pasiva. Así cuando dice Cicerón; 
Jacent suis tcstibus, podemos traducir: Son confundidos por sus propios testi- 
gos; y cuando dice Ovidio: Discípulo perii solüs ab ipse meo, podemos interpre-. 



384 

tar: Yo sólo fui muerto por mi discípulo; 10 mismo que cuando leemos en 
Fliuio: Marcelina cumperiü ab J/annibale, traducimos: Cuando Marcelo murió 
á manos de ó fué muerto por Aníbal. 

En los poetas se encuentra, por el contrario, al verbo y al participio pasi- 
vo rigiendo acusativo, que unas veces puede considerarse como término de la 
acción, como cuando dice Virgilio: Qapitaante aras phrygiovelamur amictu: Nos 
cubrimos las cabezas ante los altares con un manto frigio; y que otras veces 
expresa una circunstancia de instrumento, como cuando dice Virgilio: Sido- 
niam clamidevi circumdata: Envuelta en una clámide de Sidón; y: Cingitur inu- 
tileferrum. Se ciñe la inútil espada; y también: Lacrimis perj'ussa genas: Baña- 
do el rostro en lágrimas. También se encuentra alguna vez este acusativo 
con verbo pasivo en los prosistas. En Cicerón se lee: Voluisti magnum agri 
modum censen: Quisiste que se te inscribiera en el censo como poseedor de 
grandes propiedades rurales. Las autoridades que preceden demuestran la 
existencia de la voz media en latín: así velamur, tiene sujeto paciente (nos) 
como pasivo, y un término de la acción en acusativo (capita) como activo: lo 
mismo cingitur tiene como pasivo un sujeto paciente (Ule) y acusativo pa- 
ciente (ferrum) como activo. 

§ v 

Régimen del participio. 

Por regla general, los participios activos rigen en latín el 
mismo caso que el verbo de donde proceden. Dice Cicerón: Te 
leviter aecusans in eo, quod de me cito credidisses: Acusándote con 
ligereza de aquello que tú habías creído de mí tan fácilmente. 

Y también: Egens rebus ommibus: Necesitado de todas las cosas. 

Y Horacio: Animus deliciarum egens: Espíritu deseoso de place- 
res. Y Tibulo: Lucra peüturas freta per parentia venus ducunt 
instábiles sidera certa rates: Las estrellas conocidas guían por 
mares dóciles á los vientos, las frágiles naves que irán buscan- 
do el lucro. 

A veces rigen los participios de presente un genitivo obje- 
tivo, como cuando dice Salustio: Per fuga} regionum scientissimi: 
Desertores que conocen muy bien el territorio. Y Cicerón: Gi- 
ves amantes patrice: Ciudadanos amantes de su patria. Y Ovidio: 
Non fuit in terris vocum simulantior ales: No hubo en la tierra 
un ave que mejor imitara las voces. 

Los participios de presente cuando rigen acusativo son verdaderas formas 
modales del verbo, y cuando rigen genitivo son verdaderos adjetivos. 

Los participios pasivos de verbos instransitivos pueden lle- 
var también el régimen propio del verbo de donde proceden, y 



385 

el indirecto los de verbos transitivos, cuando se adjetivan, como 
puede verse por las autoridades siguientes: De Horacio: Amnis 
doctus iter melius: Río al cual se ha enseñado ó trazado camino 
más conveniente: De Cicerón: Sepulcrum septum ¡indique et ve- 
stitum vepribus et dumetis: Sepulcro cercado por todas partes y 
cubierto de espinas y abrojos. Fidem hosti datam conservare: 
Cumplir la palabra dada al enemigo. De Ovidio: /Equandi supe- 
ris pectora ftecte viri: Ablanda el corazón de un hombre digno 
de ser equiparado á los dioses. De Nepote: Nobili genere natus: 
Nacido de noble estirpe. De Cicerón: Labore assuetus: Acos- 
tumbrado al trabajo. De Horacio: Lcetus sua sorte: Contento con 
su suerte. Estos mismos participios llevan después de sí un 
ablativo agente ó de causa, como cuando dice Q. Curcio: Exer- 
citus quibus Europa inundata est: Los ejércitos que inundaron 
la Europa. Y Cicerón: Membrorum corporis alia propter usum a 
natura donata: De los miembros del cuerpo unos han sido dados 
por la naturaleza para servirse de ellos. 

En castellano la mayor parte de los participios activos ri- 
gen genitivo, y entonces hacen oficio de nombres ó de adjeti- 
vos, como cuando dice Li sta: Somos más ambiciosos que amantes- 
de la gloria: Los participios activos de verbos intransitivos tie- 
nen siempre el mismo régimen que los verbos de donde proce- 
den. Así dice D. Antonio Solís: Hacía breve mención de las ór- 
denes que se despachaban concernientes á su conservación y seguri- 
dad. Y la Madre Agreda: Esta dignidad de ser Ubre de culpa, es 
debida y correspondiente á la que ha de ser Madre del Verbo. Y 
Solís: Parecióle... que su so\rino, como persona más dependiente de 
su respeto, sería fáeil de reducir á la quietud. 

Los participios pasivos castellanos, que proceden de verbos 
transitivos que además del directo pueden tener otro comple- 
mento indirecto, llevan á veces después de sí un ablativo con 
de ñ por y el caso del complemento indirecto que rija el verbo 
de donde proceden, como se demuestra con las autoridades si- 
guientes: De Mariana: Era D. Diego famoso capitán en aquel 
tiempo, amado de los principes, agradable á los soldados. De Jove- 
llanos: Formó aquel arte admirable en que brillaba tanto el inge- 
nio de los hombres como el rapaz instinto de las aves amaestradas 
por él. De Quintana: Llamóse él Manco-Capac, ella Mama-Oello... 



386 

amaestrados por él en todos los artes de buena política y de virtud. 
De Granada: En medio de aquella luz apareció un hombre con 
muy alegre rostro, vestido de una resplandeciente vestidura. 

Los participios pasivos de verbos intransitivos castellanos 
pueden llevar también el régimen del verbo de donde proce- 
den: Así dice Fr. Luis de León: 

La fe, que á Cristo diste, 
Con presta diligencia has ya cumplido; 
De su cáliz bebiste^ 
Apenas que subido 
Al cielo retornó de ti partido. 

Los participios pasivos castellanos y latinos que llevan sólo el régimen 
indirecto, procedan de verbos transitivos ó intransitivos, hacen generalmente 
oficio de adjetivos; los que no llevan complemento alguno son verdaderos 
nombres ó hacen el oficio de tales en la oración; los que llevan después de sí 
ablativo agente son una forma modal del verbo. 

§ vi 

Régimen del adverbio. 

En latía rigen genitivo algunos adverbios de lugar, como 
ibidem, ubi, ubinam, ubique, eo, eodem, huc, longe, nusquam y al- 
gún otro. Dice C. Nepote: Eo loci iré, quo ipse consueverat: Ir á 
aquel sitio, adonde él acostumbraba. Y Cicerón: Ubinam, gen- 
tium sumus? ¿En qué país vivimos? Y Terencio: Fratrem nu- 
squam invenio gentium: No encuentro á mi hermano en ninguna 
parte. 

Procul adverbio latino de lugar lleva un ablativo con a ó ab. Dice Cicerón: 
Esse procul a conspectu: Estar fuera del alcance de la vista. Y César: Procul a 
castris constiterunt: Hicieron alto lejos del campamento. Y Nepote: Procul ab 
eo loco infoderunt: Lo enterraron lejos de aquel lugar. También puede omitirse 
la preposición, y por eso en Ovidio se lee: Procul urbe: Lejos de la ciudad. Y 
en T. Livio: Procul mari: Lejos del mar. 

También rigen este caso algunos adverbios de tiempo, como 
tune, adhuc, interea, postea; los de cantidad abunde, affatim, sat, 
satis, nimis, y el adverbio de modo instar, y los de comparación 
eo, eodem, y además pridie y postridie. Dice A. Gelio: Quibus 
abunde ingenii est-' Los que tienen mucho ingenio. Y Ovidio: 



387 

Hcec loca lucis habeut nimis: Estos sitios tienen demasiada luz. 
Y Planto: Credo illic inesse auri et argenti largiter: Creo que 
allí hay oro y plata en abundancia. Y César: TJt instar muri hce 
sepes munimenta prceberént: Para que á manera de muro sirvie- 
ran de defensa estas vallas. Y Salustio: Eo miseriarum venturus 
eram: A tal extremo de miseria había de llegar yo. 

Los adverbios de tiempo adhuc, interea y postea rigen el genitivo loci, sobre 
todo en Salustio y Tito Livio, y en Ennio el de lugar inde: y así adhuc loci sig- 
nifica hasta ahora; interea loci, entretanto; y postea loci, más adelante, más 
tarde; é inde loci, de aquel mismo sitio. Tune se une al genitivo tempori en 
Justino y Apuloyo, y significa «entonces mismo, en aquel preciso momento», 
formando así estos adverbios con sus respectivos genitivos frases adverbiales 
verdaderamente pleonásticas. Entre estos adverbios debe incluirse también 
quoad en estas palabras de Cicerón: Quoad ejus faceré potueris ó quoad ejus 
posse de Livio, que deben interpretarse literalmente así: Hasta el grado de lo 
que tú puedas hacer (quoad ejus quod faceré potueris), y más libremente: «cuan- 
to puedas». 

Pridie y postridie se encuentran con geni tivo y acusativo. Cicerón dice: 
Pridie ejus diei y Pridie eum diera: el día antes. Y también Postridie ejus diei: 
Al día siguiente; y Tito Livio: Postridie Nonas: Al otro día de las nonas. 

Ergo lleva también el genitivo antepuesto. Dice Cicerón: Si quid contra 
alias leges ejus legis ergofactum sit: Si contra otras leyes se ha hecho algo por 
causa de esta ley. Y Lucrecio; Formidinis ergo: Por miedo. 

Estos adverbios en cuanto rigen genitivo pueden considerarse como nom- 
bres indeclinables. 

Los adverbios en y ecce rigen acusativo. Así dice Virgilio: 
En quatuor aras, ecce ditas tibí, Dafni: Ahí tienes cuatro altares: 
dos para ti, Dafnis. Mas generalmente van estos adverbios se- 
guidos de nominativo. Dice Ovidio: En ego non paucis quondam 
munitus Amicis: Aquí me ves á mí, que en otro tiempo tuve no 
pocos amigos. Y Cicerón: Ecce tuce litterce de Varrone: Aquí está 
tu carta, en que me hablas de Varrón. 

Alguna vez ecce lleva el dativo Ubi, como en el ejemplo 
arriba citado de Virgilio, y en estas palabras de Cicerón: Ecce 
tiJii, guirex populo Romano esse concuprierit: Ahí tienes delante 
de los ojos á quien deseó ser rey del pueblo romano. 

El adverbio comparativo rige también ablativo sin prepo- 
sición en latín, como se ve en estas palabras de Cicerón: Cele- 
rius Qpinione venturus cs.se dirif/rr: Dícese que vendrá más pron- 
to de lo que se cree. 



388 

El adverbio superlativo rige también genitivo del plural. 
Así dice Cicerón: Gcesar omnium fere oratorum latine loquitur 
elegantissime: César es, de casi todos los oradores, el que más 
elegantemente habla en latín. Aunque en este y algún otro de 
Jos pocos ejemplos que pueden citarse no es el adverbio super- 
vivo elegantissime el que rige en realidad el genitivo omnium, 
sino el numeral wius, que se sobreentiende, como si dijera: 
Gcesar unius omnium fere oratorum loquitur elegantissime. 

Como el adjetivo, el adverbio superlativo hace más inten- 
siva su significación, cuando le precede la conjunción quam, 
como en estas palabras de Cicerón: Ut dicatis quam máxime acl 
veritatem accomodate: Para que habléis lo más conforme posi- 
ble á la verdad. 

En castellano rigen ablativo con de algunos adverbios de 
lugar, como cerca, lejos, fuera, dentro, etc. Dice el P. Eivade- 
neira: Después de hacerle buscado... dentro y fuera de la ciudad. 
Y Lope de Vega: 

Y mire la mar. soberbia 
1 Lejos de la tierra amada 
Y de las estrellas cerca. 

El mismo caso rigen algunos de cantidad, como tan, más, 
menos. Dice Cervantes: No le tengo por tan de piedra, que no le 
enternezca y ablande una belleza como la suya. Y Meló: Guarne- 
cían la estancia de Santa Madrona y San Ferriol por los catala- 
nes el capitán Gallert y Valencia con menos cuidado de lo que pe- 
día la ocasión. 

Tanto en latín como en castellano, algunos adverbios de 
modo rigen el caso que rige la palabra de donde se derivan: y 
así del mismo modo que Cicerón dice: Gongruenter naturce con- 
venienterque vivere: Vivir de un modo acomodado y conforme á 
la naturaleza; y Loqui ad rerum dignitatem apte: Hablar acomo- 
dándose á la dignidad de las cosas; dijo también Balmes: Solo 
se combate la opinión de los que miran las ideas como mía colección 
de tipos preexistentes en nuestro espíritu, anteriormente á todo 
ejercicio de actividad. 



389 
ARTÍTULO II 

RÉGIMEN COMÚN 

Los casos de régimen común se distinguen por el califica- 
tivo especial con que suelen designarse en gramática, y son: 
genitivo posesivo, subjetivo, objetivo, partitivo, explicativo, de cua- 
lidad y de precio; dativo de adquisición; acusativo común, acusa- 
tivo de tendencia, de distancia y medida, y ablativo de causa, mo- 
do, instrumento, medio, compañía, parte y materia; duración, per- 
manencia, procedencia y tránsito; defecto, igualdad y exceso; pre- 
cio y cualidad. 

§i 

Genitivo. 

El genitivo posesivo significa la cosa ó persona á que otra 
pertenece ó corresponde, como se ve en las autoridades siguien- 
tes: De Virgilio: Arx Priami: El alcázar de Priamo. De Hora- 
cio: Arenen maris et terreet Las aranas del mar y de la tierra. 
Y en Cervantes se lee: Bajeles de cosarios', las costas de Espa- 
ña, etc. 

Este genitivo se convierte á veces en un adjetivo posesivo 
que concierta con la palabra regente en género, número y caso. 
Así dice Virgilio: Arva Neptunia, por Árva Neptúní:ljw& aguas 
del mar. Y Nepote: Classis reT/ia, por Classis regis: La escuadra 
del rey. Y Mariana: Con público pregón adjudicaron sus bienes y 
estado al fisco real, por al fisco del rey. Y también: Decían... que 
ellos apelaban para delante el divino tribunal, por el tribunal de 
Dios. 

El genitivo subjetivo representa el agente de una acción, 
como cuando Cicerón dice: Judicia Senatús: Los juicios del Se- 
nado (quee Senatus judicat) . Y T. Livio: Sonus nervorum: Los so- 
nidos de las cuerdas (quo?, nervi sonant). Y Jáuregni: Al impul- 
so de su canto, por impulsándolos su canto: Y Granada: Los me- 
recimientos de tu unigénito Hijo, por lo que I ti itnigénifo Hijo ha 
merecido. Y Mariana: Que ninguno se atreva á negociar los votos 
antes de la muerte del rey antes que el rey muera). 



390 

El genitivo objetivo equivale á un complemento directo ó in- 
directo de una acción. Dice Cicerón: Litterarum negligentia: 
descuido en escribir (actio qua quis negligit Uñeras). Y César: 
TJsus nauticarum rerum: La práctica de las cosas de la marina 
(peritia qua quis nauticis rebas utitur). Y Lope de Vega: 

Porque son sus melindres postres y antes 
Alivio de cansados caminantes 

(cosa que alivia á cansados caminantes). Y Saavedra Fajardo: 
Pensó fabricar su fortuna con las ruinas de muchos (arruinando á 
muchos). 

El genitivo partitivo indica la cantidad más ó menos concre- 
ta que se toma de un todo. Así dice Cicerón: Majorem partem 
populi suffragiis privavit: Privó del voto á la mayor parte del 
pueblo. Tritici modius: Un modio de trigo. Y Cervantes: Pocas 
calles andadas del lugar, sintieron ruido de cuchilladas. Y tam- 
bién: Júnteme con estos peregrinos que tienen por costumbre de ve- 
nir á España muchos dellos cada año á visitar los santuarios della. 

El genitivo explicativo aclara ó concreta la significación de 
la palabra que lo rige. En César se lee: Magistratus... qui... vitce 
necisque in suos habet potestatem: Magistrado que ejerce respecto 
de los suyos autoridad sobre la vida (de vida y muerte). Y 
también: Omnis civitas Helvetice: Todo el pueblo Helvecio. Y 
Mariana: Los principados de Aragón, Cataluña y Valencia. Y 
Cervantes: Aquellos... no son gigantes, sino molinos de viento. 

El genitivo de cualidad expresa la circunstancia ó nota con 
que se distingue una persona ó cosa; Dice T. Livio: L. Tarqui- 
tius patricice gentis: Lucio Tarquicio de familia patricia. Y Ci- 
cerón: Maximi animi homo: Hombre de grandes alientos. Y 
César: Civitas iniírimis firma et magnce Ínter Gallos auctoritatis: 
Pueblo muy esforzado y de gran influencia entre los galos. Y 
Mariana: De allí se llevan aceitunas... de muy buen sabor, á todas 
las demás partes. Y Moratín: Fué hombre de mucho ingenio [el 
marqués de Villena). 

En castellano este genitivo puede considerarse como un verdadero abla- 
tivo; pues si bien es cierto que aceitunas de muy buen sabor son aceitunas que 
tienen muy buen sabor ó dotadas de muy buen sabor, lo mismo que hombre de 
agudísimo ingenio es el hombre que posee agudísimo ingenio, y también hombre 



391 

que está dotado ó adornado de agudísimo ingenio, parece decidir esta cuestión 
en favor del ablativo, el que á veces, lo mismo que en latín, se encuentra en 
este caso sin preposición, como en estos versos de Ercilla: 

Era Orontes un viejo descarnado, 
Calvo, corva nariz, rostro afilado. 

El genitivo de cualidad se convierte en latín en ablativo 
sin preposición, y aun se puede afirmar que en castellano es un 
ablativo con de. Dice Cicerón: Homo summa prudentia multa 
etiam doctrina: Hombre de gran prudencia y mucho saber. Y 
también: Vir acérrimo ingenio: Hombre de agudísimo ingenio. 
Y Cornelio Nepote: Homo maximi corporis terribilique facie: 
Hombre de gran corpulencia y ie aspecto terrible. 

El genitivo de precio indica la estimación, el valor indeter- 
minado en que apreciamos una cosa, y se expresa generalmen- 
te con los genitivos de nombres, como nauci,1locci,pili, teruntii, 
nihili, assis, y también de adjetivos, como tanti, quanti, magni, 
majoris, maximi, permagni, parvi, minoris, minimi,pluris, pluri- 
mi. Dice Tíbulo: Prcetor, non faciens pili cohortem¿. Pretor que 
en nada estima su cohorte. Y Cicerón: Vide quanti apud me sis: 
Mira cuánto te estimo. Y también: Pluris putare quod utile vi- 
deatur guam quod honestum: Estimar en más lo que parece útil, 
que lo que parece bueno. En castellano no existe esta clase de 
genitivo. 

§n 

Dativo de adquisición. 

Este caso expresa la persona ó cosa á quien resulta daño ó 
provecho de lo que significa otra palabra que en la oración des- 
empeña importante papel. Dice Cicerón: Ñeque mihi, ex cujns- 
quam amplitudine, aut pramdia peri culis aul ad jumenta honoribus 
quaero: No pretendo que la grandeza de alguien me sirva de 
defensa en la adversidad ó de ayuda para subir en la prospe- 
ridad. Y T. Livio: Si qua clades incidisset, desertori magis quam 
deserto noodce fore: Y que si sobrevenía alguna derrota, el mal 
sería más bien para el desertor, que para el desertado. 

Este dativo va en castellano acompañado de las proposi- 



392 

ciernes á 6 para. Así dice Santa Teresa de Jesús: De buena gana 
me alargara en decir muy por menudo las mercedes que ha hecho 
este glorioso Santo á mí y á otras personas. Y Cervantes: De 
aquí adelante yo proveeré las alforjas de todo género de fruta 
seca para vuestra merced, que es caballero, y para mí las proveer é T 
pues no lo soy, de otras cosas volátiles y de más substancia. Y 
Fernando de Herrera: 

Rayo de guerra, grande honor de Marte, 
Fatal ruina al bárbaro africano. 

§ ni 

Acusativo cornial. 

Así llaman los gramáticos á las formas neutras de los pro- 
nombres demostrativos id, illud, hoc, aliud, y de los relativos 
quid, quod, qiádquam, y además unum, cetera^omnia, multa, etc., 
que equivalen generalmente á un ablativo, y acompañan á dis- 
tintos verbos y adjetivos independientemente de su significa- 
ción. Dice Terencio: Num id lacrymat virgo? : ¿Acaso llora por 
eso la doncella? Y también: Quid tu igitur lacrymas?: ¿Pues 
por qué lloras tú? Y Plauto: Hcec qui gaudent: Los que de estas 
cosas se alegran. Y también: Ego id quod amo careo: Me abs- 
tengo de lo que deseo. Y T. Livio: Vir cetera egregius: Hom- 
bre por lo demás insigne. 

§ iv 

Acusativo de tendencia. 

Este caso indica el punto adonde se dirige una acción , y 
en latín va acompañado de las preposiciones ad ó in. Así dice 
Horacio: Miles ad assem perdiderat: El soldado había perdido 
hasta el último ochavo. Y Cicerón: Ne ad Indos pecunia decer-* 
nerentar: Que no se consignasen sumas para diversiones pú- 
blicas. Y también: Inflammati amore in patriam. Inflamados en 
amor hacia su patria. Y Suetonio: Conscriptce in Ciliciam legio- 
nes: Legiones alistadas para mandarlas á Cilicia. 

En castellano, este acusativo va acompañado de la preposi- 
ción á. Dice Lupercio de Argensola: 



393 

Pues no me das la esencia con el nombre, 
Vete con tus lisonjas á la dula 
Y busca quien de títulos se asombre. 

Y Fray Luis de León: 

La voz al cielo 
Confusa y varia crece. 

Y Santa Teresa de Jesús: Vamos á otras cosas que también 
importan harto, aunque parecen menudas. 

También se encuentra á veces con acusativo con en, forma 
elegantísima, que no es más que imitación del mismo acusati- 
vo latino con in, como cuando dice Quevedo: 

Desvanes quiero que habite 
Mujer de cincuenta arriba, > 
Que es bien que viva en desvanes 
Quien anda de viga en viga. 

Y Lope: 

Con una piedra, me ordena 
Que le arroje en ese río: 

§.v 

Acusativo de distancia y medida. 

El espacio que media entre dos puntos conocidos se pone 
en latín en acusativo sin preposición. Dice Cicerón: Edixit ut 
ab urbe abesset millia passnum ducenta: Ordenó que se ausentara 
á doscientos mil pasos de la ciudad. Y César: Quce pedes octo- 
ginta ínter se distarent: Que distaban entre sí ochenta pies. 

A veces la distancia se halla en ablativo. Mille et quingentis 
passibus abesse, dice César. Y también: Hic locus spatio fere cequo 
ab castris utrisque aberat: Este sitio estaba casi á igual distan- 
cia de ambos campamentos. 

En castellano la distancia se pone en ablativo sin preposi- 
ción. Así dice el P. Mariana: Distaba de Cartago ciento y ochen- 
ta millas. Y Cervantes: Antes que amaneciese me puse en Maire- 
na, que es un lugar que está cuatro leguas de Sevilla. Y Moratín: 

Ausente de ella cien loguns, 
De tristes sospechas lleno. 

20 



304 

También se expresa por medio d<B la preposición á, y enton- 
ces puede decirse que es un acusativo equivalente al latino, 
que lia perdido la. preposición, conservada en el castellano. 
Dice Moratín: Casería es una ciudad pequeña, situada á uvas cua- 
tro leguas al Norte de Ñapóles. 

La medida en latín se expresa por medio del acusativo, sin 
preposición. Dice César: Fossce quindecim pedes latee: Fosos de 
quince pies de anchos. Y Cicerón: Hasta sex pedes longa: Lanza 
seis pies de larga. 

Alguna vez lleva la preposición in, como cuando Columela dice: Sulcvmin 
quatuor pedes longurn, in tres alíum: Un surco, cuatro pies de largo y tres de 
hondo. 

En castellano esta circunstancia puede considerarse como 
un verdadero ablativo de cualidad. Sólo con el verbo tener se 
convierte la medida en persona paciente de este verbo, como 
cuando dice D. Antonio Solís: Tenía veinte pies de grueso, de alto 
estado y medio, y remataba en un parapeto. 

§VI 

Ablativo. 



ABLATIVO DE CAUSA 

Este caso indica el ser, cosa ó persona en quien radica in- 
mediatamente la razón ó el por qué de una acción. Este ablati- 
vo no lleva preposición en latín , como lo demuestran las auto- 
ridades siguientes: De Cicerón: Vir gloria clarus auctoritate gra- 
vis: Hombre insigne por su fama y respetable por su autoridad. 
De Plinio: Gummi odore jucundo gratmn: Goma estimada por su 
agradable olor. De Fedro: Mustela annis ac senecta debilis: Co- 
madreja débil á causa de los años y la vejez. Suele también 
expresarse la relación de causa en latín por acusativo con ob ó 
propter. Así dice Horacio: Clarus ob id factum: Famoso por este 
hecho. Y Cicerón: Par ere legibus propter metum: Obedecer las 
leyes por miedo. Y César: Propter f rigor a frumenta in agris ma- 
tura non erant: A causa del frío no habían llegado á sazonar las 
mieses en los campos. 



395 

Alguna vez se pone en ablativo con la preposición prse-. Dice Planto: Prse. 
timore in gama cemeidit: Cayó arrodillado de miedo. Y Terencio: Prx gaudio... 
ubi sim nescio: De gozo, no sé dónde me estoy. Y T. Livio: Conjuges oblitse prse 
gáudio decoris: Esposas, que de contento hablan olvidado su decoro. Y Lucre- 
cio: Vivcre non quit prse- macic: No puede vivir de flaco. Y Cicerón: Nec loqui 
prse mcerore potuit: No pudo hablar de tristeza. 

También se encuentra. alguna vez con las preposiciones a, ab, e, ex ó de, 
como lo prueban las autoridades siguientes: de Plinio: Si (caput) a solé doleat: 
Si duele la cabeza á causa de una insolación. De Cicerón: Mare, quianunca. 
solé collucct, atbescit ct vibrat: El mar se blanquea y brilla porque ahora lo 
alumbra la luz del sol. Y T. Livio: Feroces ab re leve gesta: Envalentonado* 
por el feliz éxito. De Cicerón: Flebat uterque non de suo supplieio, sed pater de 
filii morte, de patris filius. Lloraban ambos, no por su suplicio, sino el padre 
por la muerte de su hijo, y el hijo por la de su padre. Vir ex doctrina noMlvs 
ct clarns: Hombre ilustre y exelarecido por su saber. De Terencio: Siveista 
uxor, sive árnica est, grávida e Pamphilo est. 

También se expresa á veces por ergo pospuesto á un genitivo, como en es- 
tas palabras de Virgilio: Quse regio AncJiisem, quü kabet locusf Illius ergo veni- 
mus ct magues Erébi tranabimus avives: En cuál región, en qué sitio está An- 
quises? Por él hemos venido y atravesado los grandes ríos del Erebo. 

Este ablativo en castellano va acompañado de las preposi- 
ciones de ó por. Así dice Mariana: No lo quiso hacer el moro por 
guardar fielmente la amistad que tenía puesta con el rey D. Pedro, 
y mostrarse agradecido de la buena obra que del acababa de recibir. 
Y Cervantes: No se me acordó reñir á mi doncella por la traición 
cometida. Y Quevedo: Pensé morirme de vergüenza. También lle- 
va este ablativo la preposición á, como cuando dice Mariana: 
Recibiéronlos los ciudadanos con mucha voluntad y alegría, á per- 
suasión de su obispo D. Tello. Y Quintana: 

Al enorme peso 
De sus cadenas agobiada España, 
Mira asolados sin piedad sus templos. 

Esta forma de expresión nació sin duda en castellano á imi- 
tación del acusativo de causa con ad, que se encuentra en T. Li- 
vio, Tácito y Suetonio. 

II 

ABLATIVO DE MODO 

Equivale á un adverbio del mismo nombre, y en latín no 
"lleva preposición. Así dice Terencio: Sitié meo me vivere modo: 



396 

Déjame vivir á mi manera. Y Nepote: Summa viprcelium com- 
mitere: Dar la batalla con gran encarnizamiento. Y César: Arar 
in Mhodanum influit incredibili lenitate: El Saona desagua en el 
Ródano muy tranquilamente. A veces lleva expresa este abla- 
tivo la preposición cmn. Así dice Cicerón: Magna cum cara at- 
que diligentia scribere aliquid: Escribir algo con gran cuidado y 
esmero. Y T. Livio: Athenienses cum silentio auditi sunt: Los 
Atenienses fueron oídos en silencio ó silenciosamente. Y Cé- 
sar: Divitiacus multis cum lacrymis Ctesarem complexas obsecrare 
ccepit: Diviciaco, abrazando á César y llorando á lágrima viva, 
comenzó á rogar. Y Cicerón: Honeste, id est, cum virtute vivere: 
Vivir honestamente, esto es, honradamente. 

En castellano se expresa por medio de la preposición con, y 
también á, y á veces de. Dice el P. Granada: Las otras autori- 
dades podremos alegar con alguna más libertad. Y Lista: Marco 
Curdo se arrojó al abismo armado y á caballo. Y Moneada: An- 
drónico, de las ventanas de su palacio, atento y con gusto miraba la 
' pendencia, cuando los genoveses levemente fueron maltratados y 
algunos muertos. Y Valbuena en el Bernardo: 

A voces el combate y cerco aviva. 

Y Santa Teresa de Jesús: De gana me hizo reir el maestro de 
las ceremonias. 

También se encuentra en castellano con la preposición en, 
como cuando dice Glarcilaso: 

Filomena sospira eii dulce canto 
Y en amoroso llanto se mancilla. 

Y Cervantes: El mozo, asiéndole fuertemente de las manos, 
como en señal de que algún dolor le apretaba el corazón, y derra- 

>7tMndo lágrimas en grande abundancia, dijo. Y Mariana: {El rey 
• de Aragón)... trataba de ir a cercar y apoderarse de Álbarracín, 
no pudiendo llevar ya en paciencia los disgustos que le daba Don 
Juan de Dará. 

III 

ABLATIVO DE INSTRUMENTO 

El ablativo de instrumento ó instrumental no lleva prepo- 
sición en latín, como puede verse por las autoridades siguien- 



397 

tes: De Cicerón: Veneno sibi mortem consciscere: Darse la muer- 
te con veneno. Persce mortuos cera circumlitos condunt: Los 
Persas embalsaman los muertos dándoles un baño de cera. 
Munitce sunt palpebrce tamqtmm vallo pilorum: Los párpados es- 
tán defendidos por una especie de valla de pelo. Y C. Nepote: 
Dimicare armis: Pelear con las armas. Y César: Cominus gladiis 
pugnare: Pelear de cerca con las espadas. A veces la palabra 
que significa el instrumento con que se ejecuta una acción se 
pone en acusativo con per. Así dice C. Nepote: Dum privatis pe- 
cunias per epístolas imperaret: Cnando por cartas exigía dinero á 
los particulares. Y Cicerón: Xo?i dubitavi id a te per Hueras pe- 
tere: No dudé en pedirte esto por carta. 

En castellano se expresa con las preposiciones «, con y por. 
Dice Saavedra Fajardo: Padeció David grandes trabajos en su 
persona y en las de sus descendientes, perseguidos y muertos casi 
todos á cuchillo. Y Samaniego: 

Oyen el ruido, corren, se agazapan, 
Pierden el tino, mas al fin se escapan 
Atropelladamente 
Por cierto pasadizo abierto a diente. 

Y Pivadeneira: [Nuestra fe} es purísima, y con ninguna disi- 
mulación ni fealdad debe ser mancillada. Y Yalbuena en el Ber- 
nardo: 

Iba el barco tan alto, que pudiera 
Aferrar con el áncora en la luna. 

Y el P. Granada: ¿Qué pretendía sino avisarnos por el horror 
espantable de estas cosas cuáles serán las iras de Dios, cuáles los 
instrumentos de su justicia' 

También se encuentra esta circunstancia expresada en cas- 
tellano por la preposición de, como en este verso del Bernardo 
de Valbuena: 

Éste hiere de alfanje; aquél de clava. 

IV 

Ai'.LATIVO DE MEDIO 

La relación de medio puede confundirse con la de instru- 
mento, de la cual es una variante; P aun los latinos la confun- 



398 

dieron, expresándola por el ablativo sin preposición cuando el 
medio es un ser inanimado, y por el acusativo con per cuindo 
63 una persona. Dice Cicerón: hycttrg&sléües suas a//.r!ori/.ale 
Apollinis Delphici confirmavit: Licurgo confirmó sus tayea con 
ó por medio de la autoridad de Apolo de Delfos. Y ta.ui)ñóu: 
Testamento fecit hcsredem filia ni: Instituyó heredera á su hija en 
su testamento. Y Horacio: Levius fit patientia quidquid corrigere 
est nefas: Se hace más llevadero por medio de la paciencia lo 
que no es posible corregir. También se encuentra en acusativo 
conper, sobre todo en Cicerón, que dice: Statuerunt istias inju- 
rias per vos ulcisci: Resolvieron valerse de vosotros para ven- 
gar las injurias de éste. Y Faceré aliquem certiorem per nuntium 
quid actum sit: Enterar á uno, por medio de un mensajero, de lo 
que se ha hecho. 

En castellano se expresa la relación de medio con las pre- 
posiciones con ó por. Dice Mariana: Por la respuesta y palabras 
de D. Pelayo se entendió la resolución que tocios tenían de vencer ó 
morir en la demanda. Y Bivaden.eira: Se determinó de apretar al 
cardenal Campegio, que con muy justas y graves razones se excusa- 
ba y dilataba este negocio. Y Cervantes: No quiero alcanzar por 
'pleitos ni contiendas lo que puedo- alcanzar por paz y sin ' peligro de 
muerte. Y el P. Granada: ¿Quién dignamente alabará esto que 
dentro de nosotros vive, que mueve los miembros del cuerpo, que 
tantas cosas conoce por los sentidos, que de tantas se acuerda con la 
memoria, que tantas cosas alcanza con el entendimiento? 

V 

ABLATIVO DE COMPAÑÍA 

La relación llamada de compañía se expresa en latín con 
ablativo y la preposición cum. Dice Cicerón: Pomam veniet cum 
magna manu: Vendrá á Roma con una banda numerosa. Y tam- 
bién: Vagamur egentes cum conjugibus et liberis: Vagamos nece- 
sitados con nuestras esposas é hijos. Y Virgilio: Perno cum fra- 
tre Quirinus jura dabunt: Quirino y su hermano Remo darán 
leyes. Y T. Livio: Dux cum aliquot principibus capiuntur: El jefe 
con algunos de los principales fueron cogidos. 

En castellano, el ablativo de compañía lleva la preposición 



399 

con. Dice Moneada: Con la caballería mds ligera se enviaron al- 
gunos capitanes. Y Santa Teresa de Jesús: Pasa el alma enamo- 
rada con su esposo Cristo todos estos regalos, desmayos, y muertas, 
y aflicciones, y gozos y deleites con él. Y Coloma: Mandó á Pedro 
Niceli... que con quinientos caballos se adelantase. 

VI 

ABLATIVO DE PAUTE 

Significa la porción que de una parte se toma ó enuncia, y á, 
la cual se refiere una cualidad. En latín va sin preposición. Así 
dice Plairfco: Pretendere aliquem auriculis: Coger á uno por las 
orejas. Y Terencio: Capillo aliquem conscindere: Arrancar á uno 
los cabellos. Y Juvenal: lile humero, Me lumbis, lúe coxa debilis: 
Éste flojo de hombros, aquél de lomos, éste de piernas. Y Sa- 
lustio: Aigcr ped'ibus: Enfermo de Igs pies. 

En castellano lleva la preposición de, y alguna vez por. 
Dice Forner: 

Me agarró de la melena 

Y me hizo entrar en su cárcel. 

Y Lope de Vega: 

Cuál me salta á la cara, cuál me agarra 
Por una pantorrilla. 

Y Mateo Alemán: No os pasaréis, le dije, sin que os asga del 
cabello. Y Cervantes: El escudero del Bosque asió por la mano á 
Sancho. Y Moratín: 

Sigo mi trote; 
Sigue también 
Suelto de leugua; 
Ágil de pies. 

E-itc ablativo puede, á .imitación de los griegos, convertirse en latín en acu- 
sativo. Asi dice Virgilio: Os humerosque Deo similis-. Semejante aun Dios en la 
loa hombros. Mgrantes tercia juvenci: Toros que tienen el lomo negro. Y 
Ortálot Galanthis flava comete: Galantis, la de blondos cabellos. Nuda pedem: 
Que lleva desnudo el pie. y Tácito: [Fémirtm nudx brachia el lacertos: Mujeres 
que llevan desnudos los brazos. 



400 
VII 

ABLATIVO DE MATERIA 

El ablativo de materia expresa la substancia de que una 
cosa se hace, se forma ó se compone, y en latín va acompañado 
de las preposiciones e, ex, y alguna vez de. Así dice Varrón: 
Fenestrce e viminibus factm: Ventanas hechas de mimbres. Y 
Cicerón: Statua ex cere facta: Estatua hecha de bronce. Y Ovi- 
dio: Niveo factum de marmore siynum: Retrato ó busto hecho 
de mármol blanco. 

En castellano la materia de que se hace una cosa se expre- 
sa por la preposición Je; Dice Vicente Espinel: Gané dineros 
y ciertas joyuelas y mía cadenita de oro. Y Santa Teresa de Je- 
sús: Hízome sacar joyas de oro y piedras, que las tenía de gran 
valor, en especial una de diamantes que la apreciaba en mucho. 

Y Bartolomé de Argensola: 

El hombre fué de dos principios hecho. 
Tales que con jactancia verdadera 
Á sus ojos le alega cualquier fiera 
Y cualquier planta parentesco estrecho. 

El asunto ó materia de que se trata, habla ó escribe, se ex- 
presa en latín por ablativo con de y á veces super. Así dice 
Cicerón: Regulus de captivis permutaríais Bomam missus. Régulo 
fué enviado á Roma para tratar del canje de prisioneros. Liber 
de contemnenda morte: Libro sobre el desprecio de la muerte. 
Sed hac super re nimis: Pero ya he dicho demasiado sobre esto. 

Y Tácito: Quoties super neyotio consultaret, liberti unius con- 
scientia utebatur: Cuantas veces consultaba sobre un asunto, se 
valía de lo que sabía ó conocía un liberto. 

En castellano se expresa mediante las preposiciones de 6 
sobre. Así dice Lupercio de Argensola: 

Con vana confianza persuadidos 
De que era perdurable aquella gloria 
Como de cosa ociosa y accesoria 
Trataban de su vuelo y excelencia. 



401 

Y Cervantes: Volvieron á proseguir su camino, tratando entre 
los dos del engaño de D. Alvaro. Y Mariana: Muchas cosas se di- 
jeron sobre el caso; la verdad nunca se averiguó. 

Tambiéu se halla á veces con en, como ablativo de permanencia, como 
cuando dice Cervantes: Muchas más cosas pudiera decir en esta materia. 

Á veces le precede la expresión adverbial acerca de, como se ve en Cervan- 
tes cuando dice: Si sus mercedes me dan licencia, les contaré un cuento que pasa 
en mi pueblo acerca de esto de los asientos. 

VIII 

ABLATIVO DE PERMANENCIA 

Significa el punto en que radica una cualidad ó una cir- 
cunstancia, ó se verifica un hecho, y en latín lleva la prepo- 
sición in, y en castellano en. Así dice Cicerón: Iisdem in armis 
fui: Seguí el mismo partido. Ccesaris in barbaris erat nomen 
obscurius: El nombre de César era poco conocido entre los bár- 
baros. Y Nepote: Pontem fecit in Istro flumine: Echó un puente 
sobre el Danubio. Y Cervantes: Pidió luego alguna redoma para 
echallo, y como no la hubo en la venta, se resolvió de ponello en 
una alcuza. Y D. Diego Hurtado de Mendoza: En toda la casa 
no había ninguna cosa de comer. Y Fr. Luis de León: 

Ni en los amigos hallo algún consuelo, 
Sino en lugar de amor, fiera estrañeza. 

IX 

ABLATIVO DE PROCEDENCIA. 

Significa el punto ó circunstancia de donde sale, se origina- 
ó se infiere algo, y en latín va acompañado de las preposicio- 
nes a, áb, e, ex 6 de. Dice Cicerón: A me insidias metuunt: Te- 
men que yo les haga traición. Y también: Antonius ab equitatu 
firmas esse dicebatur: Se decía que la causa del poder de An- 
tonio ora (ó procedía de) la caballería. Y T. Livio y Cicerón: 
Aíger ex vulnere: Enfermo de la herida. Y Salustio: Periculum 
metuere c.r aliquo: Temer de alguno un mal. Y Tibulo: Neu vos- 
de paupere mensa dona nec e puris spernite fictilibus: No despre- 
ciéis vosotros las viandas de una mesa pobre ni de limpia» 
vasijas. 



402 

En castellano lleva la preposición de. Así dice Cervantes! 
No imagines que de poco y acobardado ñu i uto nacen las quejas y 
lamentaciones ¡que dices, que de mlliák oído. Y (Ira nada: Le fué 
necesario ausentarse del furor del pueblo. Y Arguyo: 

No cou tantos gemidos, 
En la egipciaca playa, Codro ariciaao 

Quemó los esparcidos 
' Huesos del gran Pompeyo, que el tirano 
Mató dentro en su tierra, 
Do se acogió de la sangrienta guerra. 

X 

ABLATIVO DE DEFECTO, IOUALDAD Y EXCESO 

Esta circunstancia se expresa en latín por ablativo sin 
preposición. Dice Planto: Antecederé alicui virtute: Aventajar 
auno en valor. Y Cicerón: Libértate esse parem ceteris: Ser 
igual á los demás en libertad. Y Virgilio: Qui candare nives 
anteirent, cursibus auras: Que superaban en blancura á la nie- 
ve, y en correr á los vientos. 

En castellano se expresa por medio de la preposición en. 
Así dice Cervantes: Considera, Grisaldo, que en nobleza no te 
debo nada, que en riqueza no te soy desigual, y que te aventajo en 
bondad del ánimo y en la firmeza de la fe. 

XI 

ABLATIVO DE PRECIO 

El precio ó valor determinado de una cosa se expresa en 
latín por ablativo sin preprosición (y también por genitivo, 
V. pág. 391). En Cicerón se lee: Bona Sex. Roscii de L. Sulla 
duobus millibus mínimum se dicit emisse: Dice que compró á 
Lucio Sila por dos mil dineros los bienes de Sexto Roscio. 
Y Plauto: Viginti minis opinor posse me illam venderé: Pienso 
que puedo venderla por veinte minas. En general, el precio 
determinado y fijo se pone siempre en ablativo sin preposi- 
ción, y el precio indeterminado en genitivo, aunque Cicerón 
dijo: Venderé aliqíád pecunia grandi: Vender algo por mucho 



403 

dinero. Y También: Emere magno aut parvo: Comprar caro ó 
barato. 

En castellano se expresa en ablativo con las preposiciones 
á, en y por. Así dice Cervantes: Valdrá la onza adondequiera 
más de á dos reales. Y Santa Teresa de Jesús: Los crucifijos se 
están haciendo; creo costarán á ducado. Y Qnevedo: En trescien- 
tos dineros tasa el ungüento, quien á Cristo dio por treinta. Tam- 
bién se expresa en ablativo sin preposición á la manera latina 
con los verbos costar y valer. 

Del ablativo de cualidad se trató al hablar del genitivo, 
página 391. 

§ VII 

KELACIONES DE LUG-AE 

Son cuatro: de lugar en donde (ubi), de lugar de donde (unde), 
de lugar por donde (qua) y de lugar adonde (qu.o). 

LUííAii en d.onde.- 

El nombre, que significa el lugar en que se realiza la acción 
del verbo, se pone en latín en ablativo con la preposición in. 
Dice Cicerón: Morilur in Gallia Qniutius: Muere Qnintio en la 
Galia. Y Livio: In Hispania quoque térra mariqUe ecsptum hellum 
est: Comenzóse también la guerra en España por tierra y por 
mar. Y César: Ne qua in castris seditio oriretur: No se promo- 
viera en el campo alguna sedición. Y Tibulo: Amor in parva te 
jubet esse casa: El amor te manda vivir en una pequeña casa. 

La preposición se omite delante de los nombres de ciudad, 
villa, pueblo ó de una localidad pequeña, cuando no van acom- 
pañados de un adjetivo ó de un nombre (oppidum, urbs) que 
los determine, y á veces también delante de locus, mare, térra 
y todo nombre de región, provincia ó de localidad extensa que 
vaya concertado con Mus. En Planto se lee: Mercaior f'uit 
Syracnsis senex: Hubo en Siracusa un mercader viejo. Y eh 
r: Delectas Iota Italia liabiti: Hiciéronse levas en toda Ita- 
lia. Y también: íjcgin... quce paulo aup/iore loco constitcrat: Le- 
.',, Leclio alto «.i ¡sitio algo más ventajoso. Y ea 
Horacio: Thebis nut ritas un .!/•///>•: Educado en Tebas ó en Ar- 



404 

gos. Y Nepote: Mari res magnas gessit: Llovó á cabo por mar 
grandes hazañas. También se suprimía la preposición delante, 
de otros nombres, como cuando dice Virgilio: Custodia vedi- 
bulo sedet: Hay en el vestíbulo nna guardia. 

Cuando el nombre de ciudad, villa, etc., va acompañado de algún adjetivo 
ó de los nombres oppidum ó urbs, lleva la preposición in. Así dice C. Nepote; 
In oppido Citio est mortuus: Murió en la ciudad de Chiti. Y Cicerón: In ipsa 
Alexandria: En la misma Alejandría. Alguna vez lleva la preposición el nom- 
bre de ciudad, aunque no vaya acompañado de adjetivo alguno, como cuando 
dice César: (Naves) complures prxterea in Ilispali Jaciendas curavü: Procuró, 
además, que se construyeran muchas naves en Sevilla. Pero en este caso, y en 
algún otro que pudiera citarse, el nombre de la ciudad representa el del te- 
rritorio á que da nombre, y expresa, por tanto, un lugar extenso, y nunca el 
punto fijo y concreto en que se realiza la acción del verbo, y por eso lleva 
expresa la preposición. 

Los nombres de ciudades, villas, etc., y, en geaeral, de una 
looalidad pequeña, declinados por el singular de la primera ó 
segunda declina 3Íón (temas en a y en o), se ponen en genitivo, 
lo mismo que humus, 'domus, bellum y militia. Dice Cicerón: 
Romee dies triginta fere Quintius commoratur: Quintio se detuvo 
en Roma cerca de trienta días. Y También: Ephesi triduum sum 
commoratus: Me he detenido en Eíeso tres días. Y Quibuscum- 
que rebus vel belli vel domi poterunt, rempublicam augeant: En- 
grandezcan la República por todos los medios que puedan en 
la guerra ó en la paz. Y Virgilio: Quot humi morientia corpora 
fundís? ¿Con cuántos cadáveres siembras la tierra? Y T. Li- 
vio: Semper ego- plebem Romanam militice domique eolia: Yo 
siempre respeté al pueblo romano, lo mismo en la paz que en 
la guerra. 

Estos genitivos son las únicas formas de locativo que quedan en latín, y 
tan es un verdadero locativo esta forma de genitivo, que á veces el lugar 
donde se verifica la acción del verbo se pone en genitivo, aunque no sea 
nombre de ciudad, villa ó localidad pequeña, como cuando dice C. Nepote: 
Cypri vixit: Vivió en Chipre. Y Cicerón: Deinde Grxcist, sicutapud nos, delubra 
magnifica consecrata sunt: Después en Grecia, lo mismo que entre nosotros, se 
consagraron magníficos santuarios. Y Valerio Máximo: Dúos filios a Gabi- 
nianis militibus JEgypti occisos cognovi: Supe que dos hijos suyos habían muer- 
to en Egipto á manos de los soldados de Gabinio. 

Esta forma de locativo se hizo extensiva, no sólo á nombres de lugar, de- 
clinados por otra declinación que no fuera la primera ó segunda, sino hasta 



405 

á otros que deberían ponerse en ablativo con in, y así en Plauto se lee: Car- 
thagini ego sum gnatus: lie nacido en Cartago. Y en C. Nepote: Nulla Lacedx- 
moni tara est nobilis vidua... No hay en Lacedemonia viuda alguna, por noble 
que sea... Y César: LitavicttmBibracti ab ¿Eduis receptum: Que los Eduos reci- 
bieron á Litavico en Bribacte (¿Autun?j Y Terencio: Ruri agere vitam: Vivir en 
el campo. Las formas locativas belli, humi, militix, domi, se hallan también 
sustituidas por in bello, in humo, in domo, in militia. Así dice Ciceróu: Illos, 
qui in bello occiderunt: Á aquellos que murieron en la guerra. Y Ovidio: In hu- 
mo lumen figere: Fijar la vista en tierra. Y C. Nepote: Educatus indomo Periclis: 
Educado en casa de Pericles. También se hallan en ablativo sin preposición: 
Dice Virgilio: Figere humo plantas: Plantar. Y Cicerón: Tenere se domo: Estarse 
en casa. Y Suetonio: Abditus domo: Escondido en casa. 

• Como locativo puede considerarse también el genitivo animi en frases 
cómo éstas: De Plauto: idme excruciat animi: Me duele en el alma. Y de Vir- 
gilio.- Fidens animi: Confiado en su espíritu. Y de Cicerón: Pendeo animi: Es- 
toy indeciso. 

Estas frases constiterunt Albx in urbe opportuna, y Antiochix... celebri quon- 
dam urbe et copiosa... antecellere ómnibus ingenii gloria contigit (Arehix), de Ci- 
cerón, y Corinti, Achajx urbe, de Tácito, llevan el correspondiente locativo 
(que se perdió del todo en la época postclásica) y el ablativo de lugar que 
entonces le sustituyó. Cuandp el nombre propio de ciudad, villa, etc., iba pre- 
cedido del nombre común ó de un adjetivo, la relación de lugar se expresaba 
en la lengua clásica por el ablativo con in, como Hemos visto confirmado con 
autoridades de Cicerón y Nepote. 

En castellano, el lugar en que se verifica la acción del ver- 
vo se expresa por ablativo mediante la preposiciones. Así 
dice Cervantes: En esta maldita cama se acostó D. Quijote, y 
luego la ventera y su hija le emplastaron de arriba abajo. Y Fray 
Diego de Hojeda: 

En mí tus varias ciencias infundiste. 

Y Quintana: 

Ansiando ufano que á batirle vuelva 
La que con su atractivo sobrehumano 
Es Flora en el jardín, Cintia en la selva. 

También se expresa á veces con la preposición á, como 
cuando dice Mariana: Belcaire, pueblo de la Proenza, asentado á 
la ribera del Ródano, Y también: Á la ribera del Ebro, tres le- 
guas arriba de Zaragoza, está Alagan: Y Saavedra Fajardo: Es- 
taba Fernán 'Antolínez devoto oyendo Misa, mientras d las orillas 
del Duero el conde Garci-Fernández daba la batalla á los moros. 
Y Lope de Ve 



466 

Mas para que esta merced 
No quede sin récbrápeñsá, 

Yo soy el conde de Palma 
Y vivo a la Madalena. 
Buscadme esta misma noche. 

LtraAR de donde. 

El nombre que expresa el sitio ó punto de donde se sale se 
pone en latín en ablativo can a, ab, e ó ex, y alguna vez de. Di- 
ce C. Nepote: Darías cam ex Earopa in Asidm redi'met: Habien- 
do Darío vuelto de Earopa al Asia. Y también: Exire de cu- 
bícalo: Salir de su cuarto. Y Cicerón: Egredere aliquando ex ur- 
be: Sal alguna vez de la ciudad. Y Virgilio: Dalcesqae a fonti- 
bus ando?/. Aguas dulces procedente.? del manantial. Y César: 
Discedens ab liibemis in Italíam: Al salir de los cuarteles de 
invierno para Italia. Y Ovidio: Díscedere e patria: Salir de su 
patria. 

La preposición se omite delante de los nombres de ciudades, 
villas ó localidades pequeñas, y también delante de domusj 
ras. J}iGQ Cicerón: Sexto die Delam Athenis venimus: A los seis 
días de salir de Atenas llegamos á Délos. Y también: Domo 
exire nolebant: No querían salir de casa. Y Salustio: Mediens 
Namantíi: Al volver de Numancia. Y César: Tarracone disce- 
dit: Sale de Tarragona. Y Terencio: Uare liac advenit: Ha veni- 
do aquí del campo. 

En la lengua vulgar y en los poetas, y aun en algunos prosistas, corrió 
T. Livio, Tácito, y alguna vez en Salustio, suele encontrarse frecuentemente 
en ablativo sin preposición el nombre de lugar, bien se exprese por un nom- 
bre común ó por uno propio que represente una parte del mundo, una región, 
provincia, etc., ó bien una ciudad, pueblo ó localidad pequeña, como lo de- 
muestran las autoridades siguientes: De Tito Livio: Domo pra/ugus: Huido de 
su país. De Horacio: Descende csrto^ Regina... Calliope: ¡Oh, Reina Caliope!; 
baja del cielo. De Plauto: Ubiportu eximas: Cuando salimos del puerto. De 
Virgilio: Non posse Italia Tettcroruin avertere rcgem! ¡No poder alejar de Italia 
al rey de los Troyanos! De Tácito: Germanicus JEgypto remeans: Al volver Ger- 
mánico de Egipto. 

Del mismo modo, y en contra de la ley establecida, hállanse los nombres 
de ciudad, pueblo O localidad pequeña en ablativo con preposición, como 
cuando dice Salustio: Brutus ab Boma áberat: Bruto estaba ausente de Roma. 
Y César: Jam Cxsar a Gergovia discessisse audiebatur: Se decía que Cesarse 
había retirado de Gergovia. Y T. Livio: Ab Antio Satricum ab-Satrico Velitras... 



407 

legiones dudas: Que las legiones habían sido conducidas de Anzio á Pratica, 
y de Pratica á Veletri. Y Cicerón: A Mutina disceelere: Marcharse de Módena. 

En castellano, el nombre de lugar de donde se sale se pone 
en ablativo con de. Así dice Fr. Luis de León: Basca el manjar 
porque le atormenta la hambre: allega riquezas por. salir de pobre- 
za. Y Santa Teresa de Jesús: No me parece mío que sale el alma 
del crisol como el oro, más afinada y glorificada, para ver en sí al 
Señor. Y Cervantes: Bigote, en fin, bárbaro discreto, que la perse- 
cución de los que llaman inquisidores en España me arrancó de mi 
patria. Y Alarcón: 

Si no hiciere lo que digo 
Auarda, será ausentalla 
De J.ladrid, justo castigo. 

También se pone en ablativo con desde el punto ó sitio de 
donde toma principio una ación. Así dice Meló: Se despachó el 
socorro á buen paso por el camino encubierto que va desde la ciu- 
dad al fuerte. Y Mariana: Scipion, advertido el peligro desde un 
alto monte donde estaba, -mandó que las demás gentes se adelan- 
tasen. 

lugar por donde. 

El sitio ó lugar por donde pasa una persona ó cosa se pone 
en latín en acusativo (son per, como se demuestra por las auto- 
ridades siguientes: De César: Erant omnino Hiñera dúo... unum 
per Sequanos... alterum per provinciam nostram: Había solamen- 
ts dos caminos... uno por el país de los Sacuanos... el otro por 
nuestra provincia. Y también: Magnis itineribus per Capadociam 
confectis: Habiendo recorrido la Capadocia á grandes marchas. 
De Cicerón: Coronam aurcam per forum ferré: Llevar una coro- 
na de oro por el foro. De T. Livio: Ponte per Nilum fado trans- 
gressus: Habiendo e -liado un puente, pasó por el Nilo. De Ne- 
pote: Phcebidas... cum exercitum Olynthum duceret, iterque per The- 
has faccret, arcem... ocuparit: Fébidas, yendo con su ejército á 
Olint >, y a! pasar por Tebas, se apoderó de la fortaleza. 

No obstante, cuando el nombre de lugar por donde pasa una 
persona ó cosa se determina ó concreta por un adjetivo ó re- 
presenta una ciudad, pueblo, localidad pequeña, y sobre todo 



408 

un puente, calle, puerta ó camino, se pone en ablativo sin pre- 
posición; así en César se lee: Frumentum quod fiumine Aruri sub- 
vexerat: El trigo que había traído por el río Suena. Y: llhoda- 
ñus nominilla locis vado transitur: El Ródano sa vadea por algu- 
nos sitios. Y en Horacio: Intactas aut Britannus ut di 
Sacra catenatus vía: Para que el indómito Britano descendiese 
encadenado por la Vía Sacra. Y en Cicerón: Itineribus deviis 
proficisci in provinciam: Marchar á la provincia por caminos 
extraviados. Y en C. Nepote: Hoc tota Grcecia célébratum est: 
Esto se celebró por toda Greña. Este ablativo es el que gene- 
ralmente se apellida de tránsito. 

En castellano el sitio ó lugar por el cual pasa una persona 
ó cosa se expresa en ablativo mediante la preposición por. Así 
dice Lope de Vega: 

Venían por lavar su ropa á tierra 
Por unas ensenadas y recodos, 
Y, descuidados de celada y guerra, 
Traían tres mosquetes entre todos. 

Y Cervantes: Tengojnás hambre que cuando andábamos los 
dos por las selvas y por los despoblados. Y Er. Luis de Granada: 
Atravesaron por medio del real de los enemigos para traerle el 
agua que deseaba. 

LuaA.it adonde. 

El nombre qne significa el sitio ó lugar adonde se dirige ó 
encamina un ser, persona ó cosa, se pone en latín en acusativo 
con in ó ad. Así en César se lee: In Hispamiam proficisci con- 
stituit. Determinó pasar á España. Y en Salustio: Beliquos... in 
cedem concordice venir e jubet: Manda que los demás vayan al 
templo de la Concordia. Y en Cicerón: Mihi si spatium fuerit in 
Tusculanum veniendi: Si yo tuviera tiempo de llegar á Túsculo. 
Y también: Omnes ad eam domum, in qua iste deversabatur , pro- 
fecti sunt: Todos se encaminaron hacia la casa en que éste se 
hospedaba. 

La preposición se omite delante de los nombres de ciuda- 
des, pueblos ó localidades pequeñas, y de domus y rus. Así 
dice T. Livio: Cónsul Romam venit: El cónsul vino á Roma. 



409 

Y Cicerón: Te ajunt proficisci Cyprum: Dicen que has salido 
para Chipre. Y César: Naves Brundusium revertuntur: Las na- 
ves son vueltas á Brindis. Y también: Postero die Vticam exer- 
citum ducit: Al día siguiente ensaminaba su ejército á Ubica. Y 
Terencio: 'Reda domum sumus profecti: Hemos ido á casa en de- 
rechura. 

Los nombres de ciudades se hallan alguna vez en acusativo conad, como 
en César: Lxlius cum classe ad Brundusium veñit: Lelio llegó á Brindis con la 
escuadra. Y en Cicerón: Dirigere iter ad Mutinam: Encaminarse hacia Módena. 

Y también: AdolescerJulus miles ad Capuam profcctus est: Un joven soldado 
marchó á Capua. Aunque en estos ejemplos quizá deba interpretarse ad Brun- 
dusium, á la costa de Brindis, ad Mutinam, al territorio de Módena, etc., y en 
tal caso más que nombres de ciudades son propios de región. 

También los nombres de regiones y los comunes de lugar se encuentran á 
veces en acusativo sin preposición. Así dice Virgilio: Arma virumque cano 
Trojse qui priman ab oris Italiamfato profugus: Lavinaque venit litora: Canto las 
proezas del héroe, que por decreto de los hados fué el primero, que huyendo 
de las costas de Troya, llegó a Italia y ala La vina costa. Y C. Nepote: JEgy- 
ptumprofvfjerc: Huir a Egigto. Y Cicerón: Cuín Ule se eripuisscl el Bcsphorum con- 
fvgisset: Habiéndosele él escapado y refugiádose en el Bosforo. Y Virgilio: 
Devenere locos Ixtos: Llegaron á lugares amenos. Y T. Livio: Etruriam transducto 
exercitu: Habiendo pasado su ejército á Etruria. Y Suetonio: Eediens Campa- 
niam: Al volver a Campania, etc. La preposición ad generalmente indica 
aproximación; in sólo dirección ó tendencia. 

En castellano el nombre que indica el sitio ó punto á que 
una persona ó cosa se dirige, se pone en acusativo mediante la 
preposición á, como lo demuestran las autoridades siguientes: 
De Cervantes: Se ató con un cordel el cuerpo, y con el mismo cor- 
del dio cabo á mis barriles, y con grande ánimo se arrojó á la mar, 
llevándome tras sí. De Mariana: Acudió á la hora á Oviedo, cabe- 
za de las Asturias, para sosegar aquel mozo mal aconsejado. Y 
también: Con aquella mala nueva tornó á Toledo y allanó la re- 
vuelta. Y Jovellanos: 

Apenas acabó, cuando a la orilla 
El fiero capitán se fué acercando. 

También se pone en acusativo mediante la preposición para, 
como en estos ejemplos. De Mariana: Partióse, pues , para Ara- 
gón. De Coloma: Tanto por esto como por lo que le iba apretando 
la hidropesía, tuvo alguna mt'is ocasión para declarar su voluntad 
acerca de su partida para Aspa. De Villaviclosa: 

27 



lio 

Paróse en la mitad del campo raso, 
Por ver si por la parte donde i lia 
Para saber para la torre el paso 
Hallaba rastro de persona, viva. 

De Jovellanos: iba yo á salir para aquella villa cuando arribó 
á Palma... mi ilustre amigo. 

Á imitación de los latinos, nuestros clásicos pusieron el lugar adonde en 
acusativo con en, como cuando dice Mariana: El general francés pasó en Casti- 
lla al llamado del Rey D. Alfonso. Y también: El de Castilla quisiera estorbar que 
no pasasen en Francia. 

En latín el punto mismo adonde llega ó termina la acción 
del verbo se expresa en genitivo ó ablativo con la preposición 
temis pospuesta. Dice Cicerón: lili rumores Gmnarum tenus ca- 
lueruht: Aquellos rumores no pasaron de Cumas. Y también: 
Antiochm Tauro tenus regnare jussus: Se ordenó á Antíoco que 
extendiera su reino sólo hasta el Tauro. Y" T. Livio: Corcyrce 
tenus: Hasta Corfú. 

Esta misma relación se expresa en castellano, mediante la 
preposición hasta. Así dice Fr. Diego de Hojeda: 

Y á la plebe sencilla, 
Del estado abatido 
Hasta el solio de gloria le ha subido. 



Y Ercilla: 



Mira á Tigris y Eufrates que poniendo 
Punto á Mesopotamia, en compañía, 
Hasta el golfo de Persia van corriendo. 



Y Quintana: 

El añoso nogal, su cima alzando, 
Hasta la cumbre del Olimpo alcanza. 

Y también: El gobernador avanzó por la tarde hasta otra 
fortaleza que estaba más adelante. 

Para significar una dirección vaga ó indeterminada, en la- 
tín se pone el nombre de lugar en acusativo con la preposi- 
ción versus pospuesta. Así en Cicerón se lee: Cum Briindussium 



411 

•ó propios de regiones ó provincias , va además antepuesta la 
preposición in ó ad, y entonces versas hace oficio de adverbio, 
como cuando dice Salustio: I>¿ Galiam versas castra moveré: 
Levantar el campo para encaminarse hacia la Galia. También 
alguna vez precede la preposición á los nombres de ciudades, 
como en estas palabras de A. Hircio: Equites nostri ad Cordu- 
bam versas prosccuti sunt eos: Nuestra caballería los persiguió 
en dirección de Córdoba hasta la misma ciudad. 

Esta misma relación se expresa en castellano mediante la 
preposición hacia. Así dice Mariana: Dada la señal, luego em- 
pezaron los escuadrones á adelantarse y moverse hacia el enemigo. 

§ VIII 

RELACIONES DE TIEMPO 

Son cuatro, como las de lugar: de tiempo en que se verifica 
una acción, tiempo desde cuando empieza á verificarse; tiempo 
de, duración, y tiempo 1> asta el cual, ó para el cual se fija el 
término ó duración de un heclto ó suceso. 

Estas cuatro relaciones en latín se representan por los ad- 
verbioa siguientes: qwtndo, la expresión advervial ex quo tem- 
pore'quandiu y quousque. 

TIEMPO en que SE VERIFICA LA ACCIÓN 

El tiempo preciso en que se verifica una acción (qu anclo), se 
expresa en latín mediante el ablativo sin preposición. Dice 
T. Livio: Eo anuo pestilentia grdvis mcidit in urbem agrosque: 
Aquel año vino una terrible peste sobra la ciudad y la campi- 

V ( '. Nepote: Dcinde postero die ( Aflicuienses)... vi summa 
proelium commiseruni: Luego, ei siguiente día (los Atenienses) 
entraron en batalla con gran ímpetu. Y Cé3ar. Tertia die Ccesar 
nallo i asirá munit: A los fcres días, ''» en el tercer día, Cesa? for- 
tifica el campo con una vralla. 

También suelo llevar este ablativo la preposición in expre- 

Bobre iodo para indicar un espacio de tiempo no interrum- 
pido, como cuando dice, C. Nepote: Hoc in tempote nidia civitas 
fuit auxilio Atheniensibus: En aquel tiempo, ó en todo aquel 



412 

'tiempo, ninguna ciudad ayudó á los Atenienses. Y Salustior 
Decrevere... uti in diebus proxumis decem Italia decederení: Deter- 
minaron que en los diez primeros días salieran de Italia. Y 
Horacio: In hora scepe ducentos, id magnum, versus dictabat: Mu- 
chas veces, en el espicio de una hora, y C3ino una gran cosa, 
dictaba doscientos versos. Y T. Livio: In secundo interregno or- 
to, coutentio est: En el segundo interregno planteóse la cuestión. 

i, veces ol plaso en que se verifica, se verificó ó debe verificarse unheeho, 
se pone en ablativo con de. Dice Cesar: Próxima nocte de quarta vigilia castra 
moiururn: Que la noche próxima, comenzada la cuarta vigilia (de tres á seis 
de la mañana), levantaría el campo. Y Horacio: De medio potare die: 13eber de 
medio día en adelante. También en acusativo con post, como se ve en César, 
cuando dice: Lcgati... dixerunt... post diem terlium ad Cxsarem reversaros: Los 
enviados dijeron que volverían al campamento de César dentro de tres días, 
ó al cabo de tres días. Y T. Livio: Ablato post inidecimum annutr. a plebe consu- 
latu: Habiéndose, al cabo de once años, negado á los plebeyos el derecho de 
ser cónsules. No obstante, esta relación de tiempo puede confundirse con la 
de tiempo desde cuando, siendo como es una relación intermedia entre ésta y 
aquélla, y que por tanto participa del carácter de ambas. 

En castellano, el tiempo preciso en que se verifica una ac- 
ción se pone en ablativo sin preposición. Dic3 Cervantes: Una 
noche se salieron del lugar sin que persona los viese. Y Mariana: 
Celebráronse las bodas la misma Pascwx de Navidad. Y Bartolomé 
Leonardo de Argensola: Se hicieron á la vela el día 23 de Abril. 

También se pone en ablativo c;m en, como lo prueban las 
autoridades siguientes: De Cervantes: Sica su espada y le dio dos 
golpes, y con el primero, y en un punto, deshizo lo que había hecho 
en una semana. Y Coloma: Al fin, ambos dos tercios se apoderaron 
en breve de la villa. Y Meló: Casi en estos días llegó de Madrid á 
Zaragoza... Carlos Carraciolo. Y D. Alberto Lista: Hay en el día 
demasiada prisa en darse á conocer y en gozar el incienso de la 
alabanza. 

Hállase también en ablativo con a. Así dice Bivadeneira. 
Dio su espíritu al Señor á los cuatro de Enero del ano mil sesenta 
y seis. Y Cervantes: No tenéis para qué llamar á las puertas de 
este castillo, que asaz claro está que á tales horas, ó los que están 
dentro duermen, ó no tienen por costumbre de abrirse las fortalezas 
liada que el sol esté tendido por todo el suelo. 



413 

tiempo desde cuando. 

El tiempo desde cuando una acción empieza á realizarse se 
pone en latín en ablativo, con a ó ab. Dice César: Cum ab hora 
séptima ad vesperum pugnatum sit, aversum hostem videre nenio 
potuit: Habiéndose peleado desde la una de la tarde hasta el 
anochecer, nadie pudo ver que volviera la espalda el enemigo. 
Y Cicerón: Utiman a primo ita tibí esset visum: Ojalá que así te 
hubiera parecido desde el principio. Y Salustio. Ab incensó Ca- 
pitolio illum esse vigessimum annum: Que aquel era el año veinte 
desde que se incendió el Capitolio. 

De aquí nacen frases como estas que se leen en Cicerón, Nepote, etc. 
A pueris: Desde niños. A teneris nriguiculis, a pucritia: Desde la niñez. A prima 
adolescentia: Desde la primera juventud. Ab incunábulis: Desde la cuna, etc. 

También se expresa esta relación d9 tiempo en latín me- 
diante el ablativo con las preposiciones e ó ex, como lo demues- 
tran las autoridades siguientes: Do Cicerón: Ex eo die quo in 
cedem Telluris convocan sumas: Desdo el día en que luimos con- 
vocados en el templo de Tellus. Y Plauto: Bonus voló jam ex 
Jioc die esse: Quiero ser bueno desde este día. 

También se expresa esta relación por medio del acusativo con 
post. Así dice Cicerón: Longe post homines natos improbissimus: 
El más m do desde que hay hombres en el mundo. Y Nepote: 
Máxima post homiuum memonam classis: La escuadra más gran- 
de desde que el mundo es mundo, ó desde que los hombres re- 
cuerdan. Y Salustio: Hunc post dominatiouem L. Sullce lubido 
nía rima invaserat Reipublicce capiendee: Desde la dominación de 
Lucio Sila, una grande ambición de dominar la Repdblica.se 
había apoderado de éste. 

En castellano se expresa mediante las preposiciones de y 
desde. I >ice Cervantes: La enhoramala... sea para mi y para todos 
mis desd si de hoy más diere consejo á nadie. Y también: 

De que rió (Don Quijote que Sancho se habla ido. Y D. Bernardo 
de Valbuena: Alga resabidos estaban desde el día que en la sierra 

i i-./»/. ^oens 

años murió un gran sierro de Dios, Dominico. Y Tirso do Molina: 



414 

Alto: si ansí le parece 
A Vuestra Alteza, desde hoy 
Principio á este engaño doy. 

En nuestros clásicos, conde ó desde se forman expresiones elípticas tem- 
porales que son verdaderos adverbios, tomo puede verse en los ejemplos ci- 
tados. Hoy se dice también: Desde algunos años á esta parte, desde aquel momen- 
to, de aquel día en adelante, etc. 

TIEMPO DE DURACIÓN 

El tiempo empleado en la realización de un hecho se pone 
en ablativo sin preposición cuando se indica el espacio trans- 
currido en forma de plazo preciso y no interrumpido, durante 
el cual se verifica la acción significada por el verbo. Así dice 
César: Helvetii... cum id, quod ipsi diébus viginti cegerrime confe- 
cerant... illum uno die fecísse intelligerent legatos ad eum mittunt: 
Los Helvecios, al ver que en un solo día había él (César) lle- 
vado á cabo lo que á muy duras penas habían ellos hecho en 
veinte días, le enviaron embajadores. Y Cicerón: Triginta annis 
vixisse Pancetium: Que Panecio vivió treinta años. 

Cuando significa el tiempo pasado en la realización de un 
hecho, pero no en forma de plazo fijo ó preciso, se pone en acu- 
sativo sin preposición. Dice César: Bies circiter quindecim iter 
fecerwit: Caminaron por espacio de quince días, poco más ó me- 
nos. Y Cicerón: Septimum jam diem Corcgrce teneoamur: Hacía 
ya siete días que estábamos detenidos en Corfú. Y también: 
Annum jam tertium et vicessimum regriat: Hace ya veintitrés 
años que reina. 

También se expresa mediante los genitivos bini, tridui, qua- 
tridui, regidos de un ablativo oculto. Dice César: Cum proces- 
sisset viam tridui: Habiendo proseguido su camino durante tres 
días. 

Esta misma forma del tiempo se expresa del modo que indican estas pa- 
labras de Plinio: Tertius dies est quod audivi recitantem Augurinum: Hace tres 
días que lo oí recitar á Augurino. Y estas de Cicerón: Nondum centum et de- 
cem anni sunt cum lata est lex: No hace aún ciento diez años que se promulgo 
esta ley. 

Cuando significa el tiempo empleado en la realización de 
una acción ya interrumpida en el momento en que se habla, se 



415 

pone en acusativo ó ablativo, precedidos del adverbio ábhinc, 
y con los numerales cardinales, como lo comprueban las auto- 
ridades siguientes: De Cicerón: Qucestor fuisti ábhinc annos qua- 
túordecim: Fuiste cuestor hace catorce • años. Y: Comiüis jam 
ábhinc triginta diebus habitis: Habiéndose reunido los comicios, 
hace ya treinta días. De Planto: Qui ábhinc sexaginta annis occi- 
sas foret: Que haría sesenta años que había sido muerto. De 
Horacio: Scriptor ábhinc annos centnni qui decidit: Escritor que 
murió hace cien años. 

También se pone en acusativo precedido de ante con el de- 
mostrativo hic, hcec, hoc. Dice Pedro: Ante hos se.c menses male- 
(ii/isti mihi: Hace seis meses que hablaste mal de mí: 

También se encuentra en acusativo con intra el tiempo empleado en la 
realización de un hecho. Dice T. Livio: Centum tria oppida intra paucos diesin 
deditionem accepit: En el espacio de pocos dias recibió la entrega de trescien- 
tas ciudades. Y César: Qui intra annos quatuordecim tectitm non subisscnt: Los 
cuales, en treinta años, no se habían cobijado bajo techado. Y Suetonio: 
Intra paucissimos dies: En el espacio de muy pocos dias. Lleva también este 
acusativo la preposición per, como se ve en Cicerón cuando dice: Xtilla res 
per triennium, nisi ad nutum istius , judi cata est: No hubo asunto alguno que 
durante tres años no fuera juzgado al capricho de éste. Y Lucrecio: Muí tos 
per annos sustentata ruet moles: La mole durante muchos años sustentada.se 
vendrá al suelo. Y T. Livio: Per noctes creberrime adclamatum est: lieddc Ger- 
manicum!: Por las noches repetidamente se gritaba: ¡Danos á Germánico! 

En castellano el tiempo transcurrido en la realización de 
un hecho se pone en ablativo con en ó por. Dice Mariana: Pasó, 
aunque con grande dificultad (Aníbal) en espacio de quince días los 
Alpes de Turín. Y Pr. Diego de Hojeda: 

Ya el sacro tiempo que en la mente suma 
Con dedo eterno estaba señalado. > 

Latido había su ligera pluma 
Y por seis lustros sin cesar volado. 

La duración posible ó futura se expresa en castellano con 
acusativo mediante la preposición para, como lo demuestran 
estas palabras de D. Diego Hurtado de Mendoza: Maridó ((per- 
cibir la gente... con vitualla para quince días, que era lo que pare- 
cía que bastase para d ir fin ú la guerra. 

A veces se expresa mediante la expresión adverbial dentro 



11(5 

de, como on estas palabras de Mariana: Le avisó que no alzasen 
el cerco, que dentro de quince días saldrían con la empresa. 

También se expresa por medio del participio durante refe- 
rido á nn nombre con el cual forma un verdadero ablativo 
absoluto, como en estas palabras de Mariana: Al duque de Be- 
naventey conde de Gijón les señalaron sendos cuentos de marave- 
dís cada un año durante su vida. Y también en ablativo sin pre- 
posición, como en estas palabras de Cervantes: Le tuvo un vuen 
espacio entre sus brazos. 

tiempo hasta cuando. 

El tiempo que indica el término ó punto adonde se dirige ó 
termina una acción, ss pone en latín en acusativo con ad ó in. 
Dice Cicerón: Nos Me le ad mensem Januarium exspectamus: Nos- 
otros te esperamos aquí para el mes de Enero. Y Suetonio: Ad 
multam noctem permanebat: Permanecía hasta muy entrada la 
noshe. Y César: Monet, id in reliquum tempus omnes suspiciones 
vitet: Le aconseja que para en adelante evite todo motivo de 
sospecha. Y también: In tertium annum profectionem lepe confir- 
mant: Por medio de una ley decretan la salida para dentro de 
tres años. Y Tito Livio: Indutice in triginta anuos impetrave- 
runt: Consiguieron treguas para treinta años. 

En castellano esta relación se expresa mediante el acusati- 
vo con á ó para. Dice D. Bernardo de Valbuena: 

Al venidero mes que abre las flores 
La fiesta principal está aplazada. 

Y Lope de Vega: 

Si para Pascua no viene, 
A San Juan me aguardaréis. 

Y Salas Barbadillo: Teniendo noticia del torneo solemne que 
para el presente día estaba determinado, se había determinado á 
venir á velle. Y Fr. Luis de Granada: Aquel gran Señor... manda 
h'cgo al sol qtie vuelva á andar por los mismos pazos zsntzdos para 
hacer otra nueva provisión para el año siguiente. 



417 
CAPÍTULO III 

CONSTRUCCIÓN 

La construcción gramatical es la parte de la sintaxis que 
determina el modo de combinar las palabras en la oración, se- 
gún la relación que en* re ellas establezca la concordancia y el 
régimen, y la forma y modo de enlazar en el período las ora- 
ciones, según las relaciones de coordinación ó subordinación que 
median entre ellas. 

La construcción puede ser regular y figurada: La construc- 
ción regular enseña á colocar las palabras en la oración y las 
oraciones en el período, por el orden que les corresponde según 
las leyes de la lógica gramatical. La construcción figurada, sin 
desatender las leyes de la lógica gramatical., enseña á colocar 
las palabras en la oración y las oraciones en el período, confor- 
me á las leyes del buen gusto y al particalar carácter del idio- 
ma, reflejados en el uso que de él hicieron los más autorizados 
escritores, procurando por estos medios que, además de propia 
y correcta, resulta artísticamente bella la expresión del pensa- 
miento. 

¡Efl muy difícil, por no decir imposible, fijar con toda precisión los límites 
que separan esta parte de la sintaxis de la destinada á estudiar el uso de las 
palabras y de sus formas, puesto que en muchas ocasiones éste depende de 
las relaciones que median entre oraciones distintas, y resulta, por tanto, im- 
posible hablar del modo de combinarlas, sin fijar al propio tiempo la práctica 
autorizada por los clásicos en cuanto al uso de las palabras principales, que 
deben combinarse para declarar el pensamiento con toda precisión y propie- 
dad. Por tanto, en esta parte nos limitaremos en lo posible á estudiar el modo 
de combinar las palabras en la oración simple y el de combinarlas oraciones 
simples en la compuesta, dejando para la parte relativa al uso el conoci- 
miento de aquellas formas de construcción gramatical que por las razones 
expuestas sólo allí tienen, si no su propio lugar, el más adecuado al menos 
al método que generalmente se considera más acertado en la exposición déla 
doctrine propia de esta parte de la gramática. 

ARTÍCULO PRIMERO 

CONSTRUCCIÓN REGULAR 

junto ue palabras <j aé expré- 
'ii pensamiento. Sin verbo no puedo haber oración gramati- 



lis 

caí. Cuando una oración se forma con un solo verbo, la oración 
se llama simple; cuando se forma con más de uno, &<s llama 
compuesta. Las oraciones simples se clasifican por la natura- 
leza del verbo con que se forman. Las compuestas por la clase 
de relación que media entre las simples de que se componen. 

De las oraciones simples. ■ 

Según el verbo con que se forman, las oraciones simples 
pueden ser de sustantivo,- de activa ó pasiva, tanto en latín 
como en castellano; y en latín ademas de verbo deponente. 

Oraciones de verbo sustantivo son aquellas en que entra el 
verbo esse en latín, ser en castellano. Según los elementos de 
que se componen, pueden ser primeras y segundas. Las oracio- 
nes llamadas primeras, de verbo sustantivo, se componen de tres 
elementos, que son: sujeto en nominativo, verbo sustantivo 
concertado con el sujeto, y atributo, que, sea nombre ó adjeti- 
vo, concertará también con el sujeto, en conformidad con las 
leyes establecidas para la concordancia en latín y castellano. 

En estas oraciones el sujeto representa la persona ó cosa de quien se afir- 
ma lo que significa el predicado; el verbo es la palabra que afirma del sujeto 
lo que el predicado significa; y el atributo expresa lo que el verbo afirma del 
sujeto. 

Esta oración: Apud Helvetios longe nobilissimus et ditissimus 
fuit Orgetorix, es una primera de verbo sustantivo, cuyo sujeto 
es Orgetorix, el verbo fuit, y el predicado (que aquí es más de 
uno) nobilissimus y di¿issimus. 

El orden con que las palabras de esta oración se nos pre- 
sentan es el propio de la construcción figurada; con arreglo á 
las prescripciones de la construcción regular, debería ocupar 
el primer lugar el sujeto, luego el verbo y después el predi- 
cado, porque parece natural enunciar primero la palabra de 
quien algo se afirma, luego la que sirve de cópula entre el su- 
jeto y lo que de él se afirma, y, por último, lo que se afirma del 
sujeto; por eso la construcción regular de esta oración sería 
Orgetorix fuit longe nobilissimus et ditissimus apud Helvetios: 
Orgetórige fué muy noble y muy rico entre los Helvecios. 



419 

En castellano, la oración primera de verbo sustantivo 
consta de los mismos elementos. En estas palabras de Fr. Luis 
de Granada: Cuanto una persona es más alta, tanto es más grave 
la injuria hedía contra ella, hay dos oraciones de verbo sustan- 
tivo y las dos primeras: una, cuanto una persona es más alta; en 
ella, persona es el sujeto, es el verbo, y mas alta el atributo. 
Como se ve, la construcción de esta oración es regalar; no su- 
cede así con la otra, tanto es más grave la injuria hecha contra 
ella, donde ni el sujeto injuria, ni el verbo es, ni el atributo 
más grave, ocupan el lugar que la lógica gramatical prescribe, 
sino el que conviene para hacer más enérgica y expresiva la 
declaración del pensamiento que en ellos se contiene; la cons- 
trucción de esta oración, por consiguiente, es figurada, y la re- 
gular sería: la injuria (hecha contra ella) es tanto más grave. 

La oración segunda de verbo sustantivo consta, tanto en latín 
como en castellano, de dos solos elementos, sujeto y verbo, 
como en estas palabras de Horacio: Quacumque libido est, incedo 
solus: Me voy solo por donde es (mi) gusto; donde libido est for- 
ma una oración compuesta de sujeto, libido, y verbo est, que 
por no tener más que esos dos solos elementos, es segunda de 
verbo sustantivo. Lo propio sucede con estas palabras de Que- 
vedo: Yo te enseñaré el mundo como es: donde el mundo es forma 
una oración de la misma clase. 

ORACIONES CON EL VERBO TRANSITIVO 

Las oraciones en que entra un verbo transitivo pueden ser 
de dos clases: oraciones de activa y oraciones de pasiva, según la 
voz en que se encuentre el verbo. 

Son oraciones de activa las que llevan el verbo en esta voz; 
y según los elementos de que se formen, pueden ser pr imeras 
de activa y segundas. 

"raciones primeras de activa, tanto en latín como en cas- 
tellano, constan de tres elementos, á saber: sujeto agenteen no- 
minativo, verbo en activa concertado con el sujeto, y 2>ersona ó 
cosa paciente en acusativo. En estas palabras de César: Milites... 
phálangem hostium perfregeruni, que forman una oración prime- 
i-a <h> activa. milites es el sujeto agente, perfregernut el verbo y 



1-20 

plirilangem la persona paciente. Estos elementos, colocados en 
el orden propio de la construcción regular, darían á la oración 
la siguiente forma: Milites... perfregemnt phalangem homum: 
Los soldados rompieron la falange de los enemigos. En estas 
palabras del P. Granada: El sol alumbra á todo el mundo, más si 
yo cierro todas las puertas por donde lia de entrar la luz, en mí 
está la falta y no en él, hay dos oraciones primeras de activa, y 
las dos tienen construcción regular: es la primera el sol alum- 
bra á todo el mundo, en la cual sol es sujeto, alumbra verbo, y 
mundo persona paciente; y la otra, yo cierro todas las puertas, 
donde yo es sujeto, cierro verbo, y puertas persona paciente. 

Las oraciones segundas de activa constan en ambos idiomas 
de dos elementos, sujeto agente en nominativo, y verbo en acti- 
va concertado con el sujeto en número y persona. En estas 
palabras de César. Ccesar jiervenit ad Geneuam: César llegó á 
Ginebra; hay una oración segunda de activa, cuyo sujeto es 
Ccesar y pervenit el verbo. Y en estas de Quevedo: Vuestra 
merced dé con el muchacho en la piedad: hay otra segunda de 
activa, cayo sujeto es vuestra merced, y el verbo dé. 

Son oraciones de pasiva las que llevan el verbo en pasiva, y 
según los elementos de que se componen, se dividen también 
en primeras y segundas de pasiva. 

Las oraciones primeras de pasiva constan, tanto en latín 
<?omo en castellano, de un sujeto pacieyíte en nominativo, verbo 
en pasiva concertado con el sujeto en número y persona, y 
persona agente en ablativo en latín con a ó ab, y en castellano 
con de ó por. En estas palabras de C. Nepote: Interim a Poly- 
perchonte Cassander Macedonia jndsus est, hay una oración pri- 
mera de pasiva, cuyo sujeto paciente es Cassander, el verbo 
en pasiva pulsas est, y la persona agente a Polyper chonte. La 
construcción de esta oración es figurada, y la regular sería 
Interim Cassander pulsas est Macedonia a Polyper chonte: Entre- 
tanto Casandro fué expulsado de Macedonia por Poliperconte. 
Estos versos de Fernando de Herrera: 

¿Adóude está el placer que yo sentía 
Eu pensar que de vos era querido? 

contienen una primera ie pasiva, cuyo sujeto paciente es yo, 



421 

que se supLe de la oración anterior, el verbo era querido, y 
persona agente de vos. 

Las oraciones segundas de pasiva en ambos idiomas constan 
solamente de dos elementos principales: sujeto paciente en no- 
minativo y verbo en pasiva, concertado con el sujeto. Estas 
palabras de César: P. Gonüdius... cuín exploratoribus prmnitti- 
tur: Publio Considio es enviado delante con los explorado- 
res, forman una segunda de pasiva, cuyo sujeto paciente es 
P. Considius, y el verbo prmnitíiiur. Lo mismo sucede con 
estas del venerable Granada: Tomaron también la túnica, la 
cual no era cosida, sino tejida de alio á bajo, donde el sujeto 
paciente es la cual (túnica}, y el verbo era cosida. También dice 
Cervantes: Vencido sois, caballero, y aun muerto, si no confesáis 
las condiciones de nuestro desafio. 

No es ésta la única forma con que estas oraciones se presentan en caste- 
llano. Con .el reflexivo se y la tercera forma personal del verbo en singular y 
en activa tiene el verbo en castellano significación pasiva; y así en estas pa- 
labras de Fr. Luis de León: Ordenó Dios que el agua subiese en alto y se espesase 
en nubes encima del aire, hay en realidad una oración segunda de pasiva, el 
agua se espesase, que equivale á él agua fuese espesada, y cuyo sujeto paciente 
es el agua, y se espesase el verbo en pasiva, aunque más que forma pasiva po- 
dría llamarse media, porque así es en realidad. Lo mismo sucede con estas 
palabras de Mariana: Hizo marchar la gente muy despacio, con que se dio lugar 
al enemigo para apercibirse y fortificarse; donde se dio lugar al enemigo es una 
segunda de pasiva, equivalente a lugar fué dado al enemigo. 

Como primeras y segundas de activa, segúu los elementos 
de que constenfdeben considerarse también las oraciones que 
llevan el verbo en la forma compuesta perifrástica ó de obliga- 
ción. Cuando Cicerón dice: Ccesarine eam (provinciam) tradUuri 
essetis? ¿Hubierais entregado aquella provincia á César?, en 
esas palabras se contiene una primera de activa. En estas pa- 
labras de Salustio: Quoniam eo miseriarum venturas eram: Pues- 
to que había de llegar á tal extremo de miseria, se contiene una 
segunda de a stiva, cuyo sujeto es ego, que se omite por elipsis, 
y el verbo vénturus eram. En. las oraciones primeras de pasiva 
la persona agente se pone con frecuencia en dativo, como en 
ls de Cicerón: Aut tres Ubi Ligarii in civitate reti- 
nendi sunt, ant tres ex chítate exterminaudi: O tres Lig trios de- 
ben por ti ser conservados en la ciudad, ó tres deben ser des- 



422 

terrados. Y eñ estas de Horacio: /Etatis ctijusque mtanáft smt 
tibí mores: Has de notar las costumbres propias do cada edad. 
Esta frase do Cicerón: In Uberis vero populis... exercend 
etiám facilitas: Pero en los pueblos libres hay que practicar la 

afabilidad, forma una segunda de pasiva, cuyo sujeto os facili- 
tas, y el verbo exercenda est. 

Del mismo modo en castellano esta frase del P. Granada: 
Saben los médicos dónde han de aplicar las medicinas, contiene una 
primera de activa de obligación. Estas palabras de Cervantes: 
Sandio Panza, si es que ha de entrar en esta cofradía, podrá 
celebrar, etc., encierran una segunda de activa, cuyo sajoto os 
Sandio Panza, y el verbo ha de entrar. Del mismo modo en estas 
del citado P . Granada: Deste decreto se ve cómo (el Evangelio) se 
ha de leer en alto, se contiene una segunda de pasiva, cuyo su- 
•jeto paciente es el Evangelio, y el verbo se ha de leer, que equi- 
vale á ha de ser leído. Por último: en estos versos de D. Juan 
Ruiz de Alareón: 

No trueques á dinero la nobleza, 
Que esa ha de ser en un hidalgo .pecho 
Ultima apelación de la pobreza, 

descubre el análisis una oración primera de verbo sustantivo, 
cuyo sujeto es esa (la nobleza), el verbo ha de ser, y el atributo 
última apelación. 

Cuando entra un verbo deponente en la oración latina, 
ésta puede ser primera ó segunda de verbo deponente. En es- 
tas palabras de Horacio: Faber... molles imitaUtur cere capillos: 
El estatuario imitará en el bronce los suaves cabellos; se con- 
tiene una primera de verbo deponente, cuyo sujeto agente es 
faber, el verbo imitaUtur, y la persona paciente capillos. En 
estas otras de Cicerón: Huic assentiuntur reliqui consulares'. Con 
éste convienen los demás que han sido cónsules; hay una se- 
gunda de verbo' deponente, cuyo sujeto es reliqui consulares, y 
el verbo assentiuntur. 

Por último: las oraciones que carecen de sujeto, lleven el 
verbo en activa ó en pasiva, se llaman impersonales. Así dice 
Cicerón: Doctissimis sapientissimisque placuit: Opinaron ó ense- 
ñaron los más sabios y los más doctos. Y también: Non est de- 



423 

sperandum: Xo debe perderse la esperanza. Y César: Ccesari re- 
nunciatur: Anunciase á César. Y T. Livio: In altera transcursum 
castra db romanis est: Los romanos pasaron corriendo á los otros 
campamentos. Y Fr. Lnis de León: Lo que se ve y se trata, cuanto 
peor es, tanto más ligeramente, por nuestra miseria, se nos apega. 

EQUIVALENCIA DE LAS OBACIONES SIMPLES 

Las oraciones de verbo sustantivo no tienen equivalencia 
con otra alguna. 

Las oraciones primeras de activa equivalen á una primera 
de pasiva; y así, cuando César dijo: Müites... phidangem hostium 
perfregerunt, pudo también decir: Hostium phálanx á militibus 
perfracta fuit. Del mismo modo, cuando C. Nepote dijo: Interim 
á Polyperchonte Cassander Macedoñia pulsus est, pudo también 
haber dicho: Interim Polyperchon Gassandrum Macedoñia pepulit. 
De donde se infiere, que para convertir en primera de pasiva 
una oración primera de activa en latín, el acusativo paciente se 
convierte en sujeto paciente, que como tal se pone en nomi- 
nativo; el verbo se pone en pasiva, concertado con el sujeto 
en número y forma personal, y el sujeto agente se pone en 
ablativo, con a ó ab, transformándose así en persona agente 
del verbo en pasiva. Del mismo modo, con virtiendo en sujeto 
agente (nominativo) la persona agente del verbo en pasiva, 
poniendo el verbo en activa concertado con el sujeto agente, 
y colocando en acusativo el sujeto paciente, queda la oración 
primera de pasiva convertida en su equivalente, esto es, en 
una primera de activa. Lo propio sucede en castellano. Esta 
oración: Yo de ros era querido, se convierte en activa en esta 
otra: Vos me queríais. 

La segunda de activa equivale á una impersonal pasiva 
con ablativo agente, y se convierte en esta oración, poniendo 
rbo en la persona de] singular de la voz pasiva, 

cuando el tiempo no se forma con *el ¡participio de pretérito ó 
futuro pasivo y el auxiliar sum, y el sujeto agente en ablativo 
con a ó ab; sí el tiempo fuero compuesto, se pone el verbo sum 
en el tiempo correspondiente^ acompañado de la forma neutra 
del participio; y asi esta oración: (Gcesar perverát ad Genevam^ 



404 

cu pan-va se convierte en esta otra: Perventum est a Ccesare ad 
Genevam. En castellano se convierten estas oraciones por la 
forma impersonal, mediante el recíproco se antepuesto á la 
tercera persona del singular; y así esta oración: Vuestra mer- 
ced dé con el muchacho en la Piedad, en pasiva equivale á: Se dé 
por vuestra merced con el muchacho en la Piedad. 

Las oraciones primeras de pasiva, como hemos visto, son 
equivalentes á las primeras de activa. Las segundas de pasiva 
no son equivalentes á otras, y, por tanto, no pueden hacerse 
por activa, porque carecen de persona agente que sirva de 
sujeto del verbo en activa. 

AETÍCULO II 

ORACIONES COMPUESTAS 

Las oraciones compuestas se forman de otras simples rela- 
cionadas entre sí ó por simple coordinación ó por subordina- 
ción. 

§i 

Oraciones unidas por coordinación. 

Las oraciones unidas por coordinación se llaman coordina- 
das, y se relacionan unas con otras mediante conjunciones co- 
pulativas, disyuntivas, adversativas é ilativas, y á veces sin 
nexo alguno conjuntivo, sin más que la sucesión establecida 
entre ellas. Estas oraciones son independientes entre sí, y for- 
man sentido completo con el lazo que las une, y sin él. Dice 
Cicerón: Muta jam istam mentem, mihi crede, obliviscere ccedis 
atque incendiorum: y traduce en castellano D. Andrés Laguna: 
Muda ese parecer, créeme, y olvídate de las matanzas é incendios. 
En estas palabras hay tantas oraciones como verbos, y todas 
relacionadas por coordinación: lo mismo que en estas de Hora- 
cio: Animce, quales ñeque candidiores Terra tulit, ñeque queis me 
sit devinctior alter: Espíritus de tal naturaleza, que ni los hubo 
en el mundo más honrados, ni otros de quienes fuera yo más 
adicto. Por coordinación se unen entre sí las oraciones conte- 
nidas en estas palabras de Granada: Somos reconciliados con 



425 

Dios, y estamos en su gracia, y de esclavos y enemigos somos adop- 
tados en hijos* Y en éstas de Cervantes: Los sauces destilaban 
maná sabroso, reíanse las fuentes, murmuraban los arroyos, ale- 
grábanse las selvas. Lo mismo que en estos versos de Fr. Luis 
de León: 

Acude, corre, vuela, 
Traspasa el alta sierra, ocupa el llano; 
No perdones la espuela, 
No des paz á la mano, 
Menea fulminando el hierro insano. 

§n 

Oraciones unidas por subordinación. 

La relación de dependencia que media entre las oraciones 
unidas por subordinación puede ser de tres clases: ó bien la 
una depende de la otra, como depende el caso regido de la pa- 
labra regente, y entonces la oración determinada es un verda- 
dero complemento 'de la determinante, y se llama por tanto 
completiva; ó bien, como sucede en el régimen común, la ora- 
ción determinada no depende tan inmediatamente de la deter- 
minante, sino que la modifica, expresando una relación de 
tiempo,, causa, finalidad, et?., etc., y entonces se llaman cir- 
cunstanciales ó modificativas; ó bien amplían ó aclaran el senti- 
do de otra palabra que no sea el verbo de la oración principal, 
y entonces se llaman incidentales. 

Por tanto, las oraciones subordinadas se dividen en com- 
pletivas, modificativas é incidentales. 

ORACIONES COMPLETIVAS 

La relación de dependencia que media entre la oración 
principal y su correspondiente completiva se manifiesta, ó por 
un infinitivo, ó por una conjunción de las llamadas deter- 
minativas con un verbo en subjuntivo, ó por una palabra in- 
terrogativa. 

ORACIONES DE INFINITIVO 

Estas oraciones constan de otras dos: una principal y otra 
determinada ó completiva de infinitivo. La construcción regii- 

28 



426 

lar de estas oraciones depende de que la determinante y la com- 
pletiva tengan ó no tengan el mismo sujeto. Cuando tienen el 
mismo sujeto, se enuncia el verbo determinante, después el 
determinado en infinitivo, y luego el régimen de éste, como 
puede verse en los ejemplos siguientes: De Cicerón: Non qaeo 
reliqua scribere, que en construcción regular sería non queo 
scribere reliqua: No puedo escribir lo demás. De Calderón: 

Quiero 
Con esla curiosidad 
Acrisolar la verdad 
Del desengaño que espero; 

donde la oración de infinitivo, reducida á sus elementos indis- 
pensables, es: quiero acrisolar la verdad. 

Pero cuando ambas oraciones, determinante y completiva, 
tienen sujetos distintos, después de la determinante sigue el 
sujeto de la oración completiva de infinitivo en acusativo en 
latín, como en estas palabras de Nepote: Nemini erat... du- 
bium... illam Atlienienses calamitatem accepturos non fuisse, cuya 
construcción regular es: nemini erat... dxbium Atlienienses non 
accepturos fuisse illam calamitatem: Para nadie era dudoso que 
los Atenienses no hubieran sufrido aquel revés. Lo mismo se 
demuestra con estas palabras de César: Pontem, qui erat ad Ge- 
nevam, jubet rescindí, en las cuales la oración de infinitivo se 
reduce á estos precisos términos: Jubet pontem rescindí: Manda 
que sea cortado el puente. La primera oración es de activa, 
porque en esta voz está el verbo de la oración completiva ac- 
cepturos fuisse; la segunda es de pasiva, porque rescindí, verbo 
de la oración completiva, está en pasiva. 

El sujeto de la oración completiva de infinitivo, tanto en activa como en 
pasiva, se pone en latín siempre en acusativo, sin duda porque la oración 
completiva viene á ser, en cierto modo, persona paciente de la determinante, 
á tal punto, que si la completiva pudiera sintetizarse en un nombre, éste se- 
ría la persona paciente del vei*bo determinante. Jubet pontem rescindí podría 
quizá traducirse: «Mandó ú ordenó la cortadura del puente». Por eso, de no 
ser posible sintetizar en un solo nombre toda la oración completiva para po- 
nerlo en el caso propio de la persona paciente del verbo en activa, se pone 
en este caso el sujeto del verbo en infinitivo. 

Cuando en castellano el sujeto de las dos oraciones es dis- 
tinto, el verbo de la completiva no se presenta en infinitivo, 



427 

sino en indicativo ó subjuntivo, precedido de la conjunción que. 
Dice Saavedra Fajardo: El pueblo siempre cree que los que le go- 
biernan son causa de sus desgracias ó felicidades. Y Coloma: De- 
cretaron las ciudades de Asia que se dedicase un templo á Tiberio, á 
su madre y al Senado. Sin embargo, dice Bartolomé Leonardo de 
Argensola: 

Y el vulgo dice bien; que es desatino, 
El que tieue de vidrio su tejado 
Estar apedreando al del vecino. 

Una vez conocida la construcción regular de estas oracio- 
nes, para interpretar en castellano el sentido del verbo de la 
oración completiva de infinitivo, conviene saber que la forma 
llamada en el infinitivo latino primera voz equivale á un pre- 
sente ó pretérito imperfecto del indicativo ó subjuntivo caste- 
llano precedido de la conjunción que; la segunda voz del infini- 
tivo latino equivale á un pretérito perfecto ó pluscuamperfec- 
to castellano dedos mismos modos precedido de la misma con- 
junción; la tercera voz equivale á un verbo castellano en futu- 
ro imperfecto de indicativo, en la forma ria de subjuntivo, ó 
en un tiempo con de, precedido de la conjunción que: la cuarta 
voz del infinitivo latino equivale á un futuro perfecto castella- 
no, á las formas compuestas hubiera y habría de subjuntivo, ó á 
un tiempo con de y haber precedido de dicha conjunción. 

Las oraciones de infinitivo se clasifican en oraciones de 
verbo sustantivo y de activa y de pasiva, según que el verbo 
de la oración completiva esté en activa ó en pasiva; y tanto las 
de verbo sustantivo como las de activa y pasiva pueden ser 
primeras y segundas. 

La oración de infinitivo, primera de verbo sustantivo, cons- 
ta en latín de la oración determinante, y de la completiva com- 
puesta de sujeto en acusativo, verbo sustantivo en la voz co- 
rrespondiente de infinitivo, y atributo en acusativo concertado 
con el sujeto, como cuando dice Cicerón: Ximium me timidum... 
fuiste confíteor: cuya construcción regular sería: Confíteor me 
fuisse nimium timidum: Confieso que yo lie sido demasiado tí- 
mido. 

La oración de infinitivo, segunda de verbo sustantivo, cons- 



428 

ta en latín de la oración determinante, y de la completiva com- 
puesta de sujeto en acusativo y verbo sustantivo en la corres- 
pondiera voz de infinitivo, como esta del mismo Cicerón: 
Fateor me in tanta modstitia fuisse: Confieso haber sentido tanta 
pena. 

En nuestra lengua las oraciones primeras y segundas de in- 
finitivo sustantivas constan de los mismos elementos. En Erci- 
11a se lee: 

El cual (intento) por conjeturas comprehendo 
Ser de grande importancia y fundamento. 

Y en Cervantes: No os canséis en persuadirme ni aconsejarme 
lo que la razón os dijere que pueda ser bueno para mi remedio. 

La oración primera de activa de infinitivo consta en latín de 
oración determinante, y de la completiva compuesta de sujeto 
agente en acusativo, verbo determinado en la correspondiente 
voz de infinitivo en activa y persona paciente en acusativo, 
como se ve en estas palabras de Horacio: Bespicere exemplar 
vitce morunque jubebo doctum imitaforem; cuya construcción re- 
gular sería: Jubebo doctum imitatorem respicere exemplar vitce 
morumque. Aconsejaré al docto imitador, que estudie el modelo 
original de la vida y las costumbres. En castellano dice el 
P. Rivadeneira: Amonestóles con un razonamiento gravísimo, que 
no buscasen dificultades donde no las había. Y Saavedra Eajardo: 
No conviene á un rey de Francia vengar las injurias del Duque de 
Orliens. 

La oración segunda de activa de infinitivo consta en latín 
de oración determinante, y de la completiva compuesta de su- 
jeto agente en acusativo y verbo determinado en infinitivo en 
activa, como en estas palabras de Cicerón: Dico... te... venisse... 
in M> Leccoe domum: Digo que fuiste á casa de Marco Leca. 
Del mismo modo en castellano dice Cervantes: Nos convino vol- 
ver hacia tierra. Y Quevedo: Anteveía {Jacob) que Pablo había 
de nacer de la tribu de Benjamín. 

La primera de pasiva de infinitivo consta en latín de ora- 
ción determinante, y de la completiva compuesta de sujeto pa- 
ciente en acusativo, verbo determinado en la correspondiente 
voz de infinitivo en pasiva, y persona agente en ablativo con 



429 

a ó ab. Dice Cicerón: Ab hisme amari putabam, que en construc- 
ción regalar sería: Putabam me amari áb hís: Pensaba que yo 
era amado por éstos. En castellano dice el P. Granada: Ni quie- 
ro que t¿i ni yo seamos creídos en esta parte, sino los Santos, por 
cuya boca habló el Espíritu Santo. Y Yalbuena: Creo que su her- 
mosura y suerte por sí sola merezca ser de tan buen entendimiento 
celebrada. 

La oración segunda de pasiva de infinitivo consta en latín de 
oración determinante, y de la completiva compuesta de sujeto 
paciente en acusativo y verbo determinado en la correspon- 
diente voz de infinitivo en pasiva, como en estas palabras de 
Plauto: Dari mihi operam voló, cuya construcción regular es: 
Voló operam dari mihi: Quiero que se me ayude. En castellano 
dice Alcalá Graliano: Iba á ser allanada la casa y muerto el per- 
sonaje, blanco de las iras de los sediciosos. Y Cervantes: Llegan- 
do el autor de esta grande historia á contar lo que en este capítulo 
cuenta, dice que quisiera pasarle en silencio, temeroso de que no 
había de ser creído. 

La oración primera de activa de infinitivo equivale á una 
primera de pasiva, y así esta oración: Respicere exemplar vitce 
morumque jubebo, doctum imitatorem, equivale á ésta: Jubebo 
exemplar vitce respici ab imitatore docto. 

La oración primera de pasiva de "infinitivo equivale á una 
primera de activa, y, por tanto, esta oración: Putabam me amari 
ab his, equivale á esta otra: Putabam líos amare me. 

La oración segunda de activa de infinitivo equivale á una 
impersonal con ablativo agente, y por eso esta oración: Dico 
te venisse in M. Leccce domum, equivale á Dico ventum fuisse a 
te in M. Leccce domum. 

La oración segunda de pasiva de infinitivo no tiene equi- 
valencia. 

De lo anteriormente expuesto se infiere que para hacer por 
pasiva en latín la primera de activa de infinitivo, basta poner 
en acusativo paciente (sujeto) la persona paciente de la ora- 
ción completiva, el verbo en la voz correspondiente de in- 
ñnitivo en pasiva y el sujeto agente en ablativo (persona 
agente) con a, ó al), y viceversa para hacer ñor activa la pri- 
mera de pasiva. La segunda de activa se hace por pasiva en 



430 

forma impersonal, poniendo el verbo de la oración completiva 
en pasiva, en la voz de infinitivo que le corresponda, y el su- 
jeto acusativo se convierte en persona agente en ablativo. La 
segunda de pasiva no puede convertirse en activa, porque le 
falta persona agente. 

La oración determinante no se altera para volver en pasiva 
estas oraciones de activa, ni para volver en activa las de pasiva. 

Las oraciones de infinitivo, cuyos verbos determinante y 
determinado ó de la oración completiva tienen el mismo su- 
jeto, tanto en activa como en pasiva, se llaman concertadas, y 
llevan siempre como determinante uno de estos verbos : co&pi, 
incipio, debeo, assuesco, suesco, soleo, possum, voleo, queo, nequeo, 
desino, cesso, en latín; comenzar, empezar, principiar, deber, acos- 
tumbrar, soler, poder, dejar, cesar, acabar, concluir, terminar, 
en castellano. Dice Fedro: Cozpüt (lupus) illicere singulos preño: 
Comenzó (el lobo) á halagir á cada uno con la recompensa; 
oración que en pasiva sería: Singuli emperunt illici pretio (a 
lupo). Esta otra de Granada: ¿Qué hombre hay que comience á 
edificar una torre?... Puede volverse por pasiva de este modo: 
¿Qué hombre hay por quien una torre comience á ser edificada?... 
Dice el mismo P. Granada: Podemos, pues, en alguna manera 
acomodar este ejemplo al Salvador, Y Mariana: Pudieron fácil- 
mente ser rodeados dé los enemigos. Y Cervantes: 

Suelen las fuerzas de amor 
Sacar de quicio á las almas. 

Las oraciones de infinitivo que en latín llevan como deter- 
minante el verbo videor, eris, en significación de parecer, ó al- 
guno de los llamados de entendimiento y lengua, como puto t 
existimo, credo, dico, etc., en la forma impersonal pueden ha- 
cerse concertadas. Dice C. Nepote: Dicitur, eo tempore matrem 
Pausanive vixisse: Se dice que en aquel tiempo vivió la madre 
de Pausanias, oración que en forma concertada sería: Mater 
Pausania > dicitm eo tempore vixisse. Dice Cicerón: Sed velim... 
ibi malis esse ubi aliqíio numero sis quam istic, ubi solus supere 
videare, y también pudo decir: Ubi (te) solum sapere videatur. 

En latín la naturaleza del determinante influye mucho en 
la manera de expresar la relación de dependencia que media 



431 
entre la oración determinante y su correspondiente completiva. 
Esta relación se expresa por la forma de infinitivo, con deter- 
minantes de los llamados de entendimiento, como scio , puto , judi- 
co, existimo, y expresiones como videtur, mihi, est mihi in animo, 
venit mihi in mentem, venit in opinionem, etc.; con los de lengua, 
como fateor, polliceor, dico, fama est, nunciatur; y los de sentido, 
como audio, video, éti. Dice Celio á Cicerón: Venit in eam opi- 
nionem Casias... tysum fínxisse bellum: Pensábase de Casio que 
él mismo había fingido la guerra... Dice Horacio: Si sciret re- 
gibas (di: Si supiera tratar á los reyes. Y César: Ccesári cum id 
nuntiatum esset, eos per provinciaví nostram iter faceré conari: 
Habiéndose anunciado á César que ellos se empeñaban en pa- 
sar por nuestra provincia. Y C. Nepote: A quibus cum audisset 
non multum superesse munitionis: Y habiendo sabido por éstos 
que no faltaba mucho de la fortificación. 

Los determinantes que expresan algún afecto del alma, 
como gaudeo, mcereo, Icetor, irascor, queror, indican, por medio 
del infinitivo, la relación de dependencia que media entre la 
oración determinante y su correspondiente completiva, como 
se ve en estas palabras de Plauto: Venire tu me gandes? ¿Te 
alegras de que yo venga? Esta relación sé expresa también con 
-njunción quod seguida del verbo déla oración completiva 
en indicativo ó subjuntivo, como se puede ver en estas palabras 
de Horacio: Gande, quod spectant oculi te mulé loquentem: Rego- 
cíjate de que un gran concurso admire tu elocuencia; que tam- 
bién pudiera decirse: Gaude, spectare oculos te mille loquentem; 
como la anterior podría decirse también: Quod ego veniam tu 
gandes.' 

También se expresa -por infinitivo y por indicativo ó sub- 
juntivo con quod la relación que media entre la determinante y 
la completiva en oraciones cuyo determinante es uno de los 
que significan nafrar, reprender, ensalzar, vituperar, etc., como 
laudo, gratular, typrehendp, acenso, gratias agere, etc. Así dice 
Ovidio: Tibiquégratuloringieniupt non latíanse tutm: Te felicito 
de que tu natural no se, haya ocultado. Y ( "¡cerón: Tibi... gra- 
tulor, quod te de provincia decedentem sumtna laus, et summa gra- 
tiaprosecuta est: Te felicito de que al dejar la provincia vayas 
acor. de tan gran renombre y tantas simpatías. Tám- 



432 

bien Ovidio pudo haber dicho: Tibique gratulor qiwd non latue- 
rit ingenium tmim: Y Cicerón: Tibí gratular, summan laudem et 
summam gratiam te decedentem de provincia prosecutas esse. 

Las oraciones completivas de infinitivo con determinantes, de los que sig- 
nifican un afecto del ánimo ó de los que significan acusar, condenar, vitupe- 
rar, alabar, etc., en la forma de subjuntivo pueden considerarse como verda- 
deramente modificativas causales. En estas palabras de Salustio: Illos videt... 
acensare Senatum, quod in eo auxilii nihil esset: Ve que ellos... acusan al Sena- 
do de no hallar en él auxilio alguno; la oración completiva es, mirada bajo 
cierto aspecto, la causa ó razón por la cual los enviados de los Alobroges 
amsan al Senado. 

Cuando la oración de infinitivo tiene por determinante un 
verbo de los que significan un acto de la voluntad, como im- 
pero, prceápio, jubeo, curo, voló, nolo, malo, rogo, oro, peto, etc., y 
los impersonales superest y sequitur, y las expresiones reliquum 
est, etc., la dependencia entre la oración det3rminant9 y la com- 
pletiva se expresa por el infinitivo, y además por subjuntivo 
con ut cuando la completiva es afirmativa, y con ne cuando es 
negativa. Así en Virgilio se lee: Infandum, regina, jubes renova- 
re dolorem: Me ordenas, ¡oh Reina!, que renueve la indecible 
pena. Y en Horacio: Nec verbum verbo curabis reddere: Ni te es- 
merarás en traducir palabra por palabra. Y Salustio: Nunc hor- 
tari modo reliquum est et iré primum vía qua capessundam arbi- 
tror libertatem: Ahora no queda ya más que animar y encami- 
narse por la senda por donde entiendo que se ha de conquistar 
la libertad. Y Nepote: Reliquum est ut egomet mihi consulam: 
Ahora sólo resta que yo mismo mire por mí. Y en Plauto: Nunc, 
ecastor, ut veniret miles velim: Por Castor, que quisiera que vi- 
niese ahora el soldado. Y en Cicerón: Rogat eos atque orat, ne 
oppugnerd filium suun: Les ruega y suplica que no persigan á su 
hijo. Y también pudo haber dicho Virgilio: Infandum, regina, 
jubes ut renovem dolorem. Y Horacio: Nec curabis ut verbum ver- 
lo reddatur. Y Plauto: Nunc, ecastor venire militem velim. Y Ci- 
cerón: Rogat atque orat eos filium non oppugnare suun. Y Nepo- 
te: Reliquum est memet consulere mihi. 

Cuando la ora ñon de infinitivo lleva por determinante uno 
de l<*>cj verbos iiiíp@rsonaÍ©s nrri/lit. c^'Pvit; ft ; ó el ve^bo sum 
como impersonal, y en significación de acontecer, suceder, la re- 



433 
lación de dependencia entre la determinante y su completiva 
se expresa siempre por la conjunción ut, seguida del verbo de 
la oración completiva en subjuntivo, y nunca por infinitivo. 
Dice C. Nepote: Quo fiebat ut uni huic máxime indulgeret: De 
donde resultaba que sólo á éste trataba con el mayor agrado. 
Y Cicerón: Casu accidit, ut id quod Bornee audierat, primus nun- 
tiaret: Aconteció, por casualidad, que anunció el primero lo que 
había oído en Eoma. Y Horacio: Est, ut viro vir laüus ordinet 
arbnsta sideis: Sucede que un hombre posea más tierras que otro. 

Por el contrario, la oración de infinitivo que lleva por de- 
terminante alguno de los impersonales prcestat, constat, expedit, 
patet, tíquet, juvat, etc., ó expresiones como éstas: justum est, 
wquum est, mos est, etc., expresa siempre por infinitivo, y no por 
subjuntivo, la relación de dependencia que une á la completi- 
va con la determinante. Dice Horacio: Sunt quos curriculo pul- 
verem Olgmpicum collegisse javat: Hay quienes gozan en cubrir- 
se de polvo corriendo en su carro en los juegos olímpicos. Y 
Terencio: Illam, tíquet mihi dej erare, Ms sex mensibus non vidis- 
se: Puedo jurar que no le he visto hace seis. meses. Y T. Livio: 
Cum inter augures constet imparem numerum esse deberé: Siendo 
opinión de los augures que el número debe ser impar. 

La relación de dependencia que existe entre la determinante 
y la completiva de que se componen las oraciones de infiniti- 
vo, cuyo verbo determinante es uno de los que en latín signi- 
fican la idea de temor ó recelo, como timeo, metuo, vereor, etc., 
se expresa por el verbo de la oración completiva en infinitivo, 
como cuando dice Catulo: Nil metuumt jurare; nil promittere 
parcunt: No temen jurar, ni dejan nada por prometer. Y Ovi- 
dio: Quid adire times? ¿Por qué temes acercarte? Esta misma 
relación de dependencia se expresa por las conjunciones ut ó 
ne non seguidas del verbo de la oración completiva en subjun- 
tivo, cuando el sentido de ésta es negativo, y por ne cuando es 
afirmativo. Así dice Plauto: Ornamenta quee locavi, metuo utpos- 
sim recipere: Temo que no pueda recibir los adornos que he al- 
quilado. Y Cicerón: Timeo, ne non impetreni: Temo no conse- 
guirlo. Y César: Ne ejus supplicio Divinad animum offenderet, 
verébutur: Temía ofendo? ; '> Divící&co con ri1 Le su her- 

mano. 



434 

Cuando el verbo de la oración determinante en las de infi- 
nitivo es uno de los que significan prohibición, veto, etc., como 
obsto, prohibeo, veto, impedio, etc., la relación de dependencia 
que une á la oración determinante con la completiva, se expre- 
sa en latín alguna vez por infinitivo, como cuando dice Cice- 
rón: Qui peregrinos urbibus uti prohibent: Los que impiden ó 
prohiben que los extranjeros que van de paso vivan en las ciu- 
dades. Y Virgilio: Ne qua mora ignaros... pubemque educere castris 
impediat: Que ningún obstáculo impida sacar del campamento á 
(vosotros') desprevenidos, y á los bisónos. Y Prope'reio: Hos ve- 
tuit me numerare timor: El miedo me impidió contar á éstos. Y 
César: Castra vallo muniri vetuit: Prohibió que el campo se for- 
tificase con una empalizada. La relación de dependencia que 
une á la determinante con la completiva se expresa también 
por ríe, seguida del verbo de la oración completiva en subjun- 
tivo, cuando la determinante es afirmativa, y por quominus 
cuando es negativo el sentido de la oración determinante. Dice 
Horacio: Edicto vetuit, ne quis se pr áster Ápellem pingeret: Prohi- 
bió por un edicto que nadie más que Apeles le retratase. Y Ci- 
cerón: Nec cetas impedit quominus agri colendi studia teneamus: 
No impide la edad que tengamos afición al cultivo del campo. 

A veces se expresa también por ut cuando la oración determinante es afir- 
mativa, y por quin cuando es negativa. Así dice Cicerón: Dii prohibeant id 
hoc... presidium sectorum existimetur-. Xo permitan los Dioses que este tribunal 
se convierta en una emboscada de sicarios. Y también: Ut nulla re impedirer, 
quin, sivellem, mihi esset integrum petere: Que nada me impidiese el que, si yo 
quisiera, me fuese posible pedir... 

Cuando la oración completiva va determinada por una fra- 
se ó verbo de los que significan dudar, y la oración determi- 
nante es negativa ó interrogativa, la relación que inedia entre 
ambas oraciones se expresa en latín por la conjunción quin, se- 
guida del verbo de la oración completiva en subjuntivo. Lo 
mismo sucede si la oración determinante es esta expresión: Non 
possum ó non possum faceré. Así dice Cicerón: Non dubitabat 
quin ei crederemus: No dudaba que fiaríamos en él. Y César: 
Non cst dubium quin totius Gallice plurimum Ilelvetii possint: Es 
evidente que los Helvecios son el pueblo más poderoso de la 
Galia. Y Planto: Quid dubitas quin sit paratum nomen puero 



435 

Posthumus? ¿Por qué dudas que Postumo es el nombre que se 
reserva al niño? Y Cicerón: Non possum quin exclamem: No pue- 
do menos de exclamar. Y también: Quis ignorat, quin tria Grce- 
corum genera sint? ¿Quién no sabe que hay tres clases de grie- 
gos? Y Faceré non possum quin adtemittam: No puedo menos 
de enviarte. Cuando la oración determinante es afirmativa, la 
relación de dependencia que media entre la determinante y la 
completiva, se representa en latín mediante las conjunciones 
ó partículas interrogativas an, num ó utrum, antepuestas al ver- 
bo de la oración completiva en subjuntivo, ó por ne, necne pos- 
puestas. Dice Ovidio: An Dea sim dubitor: Se duda de mí que 
sea yo una diosa. Y Plinio: Dub'úo num ídem Ubi suadere debeam: 
Dudo si debo aconsejarte lo mismo. Y Cicerón: Dubitassem for- 
tasse utrum remisior essem an summo jure contenderán: Hubiera 
quizá dudado en guardar miramientos ó en perseguir (á Dola- 
bela) con todo el rigor de la ley. Y Q. Curcio: Dubitabant Ma- 
cedones, deseruissent neurbem Íncolas, an fraude se occulerent: No 
sabían los Macedonios si los habitantes habían abandonado la 
ciudad ó se habían ocultado con engaño. 

En esta oración: Illud cave dubites, quin ego omnia jaciam quse intcresse tua... 
existimem, de Cicerón, aunque á primera vista no lo parece, la determinante 
es negativa, y por eso lleva la completiva unida á la determinante mediante 
la conjunción quin, y podría traducirse.-*Ko dudes que yo haré todo cuanto 
crea que te conviene. Es también muy notable esta oración de Cicerón, donde 
ambas determinante y completiva se unen mediante la conjunción ut: Utnihü 
ad te dem litterarum faceré non possum: Ko puedo menos de dar al correo alguna 
carta para ti. 

Alguna vez la dependencia que media entre la determinante afirmativa y 
su correspondiente completiva se expresa por un pronombre demostrativo 
seguido déla oración completiva en infinitivo, como en estas palabras de Ci- 
cerón: Hoc, ego credo, dubium est, utcr nostrum sit verecundior-. Este creo yo que 
es el punto dudoso: quién de nosotros tiene más pudor. 

La dependencia gramatical y lógica que existe entre las 
completivas de infinitivo y la determinante en que entra algún 
verbo ó expresión que significa duda, se expresa también en 
latín muy frecuentemente, poniendo en infinitivo el verbo de 
la oración completiva. Así dice Virgilio: Dubitamus adliuc vir- 
tutem extendere factis? Dudamo3 todavía ampliar la virtud con 
obras? Y C. Nepote: Non dubitavit, simul ac cotispexit hostem? 



436 

confiigere: No dudó en dar la batalla tan pronto como vio al 
enemigo. Y Q. Curcio: Si forte dubitaret, quod offerret accipere: 
Si por ventura dudaba en aceptar lo que ofrecía. 

OBACTONES INTEllROGATIVAS 

Las oraciones completivas interrogativas se unen á la de- 
terminante en latín mediante las conjunciones determinativas 
an, ne, num ó utrum, ó los interrogativos quis, qiiotus, etc., segui- 
dos del verbo de la oración completiva en subjuntivo. El ver- 
bo de la oración determinante es siempre de los llamados de 
entendimiento, lengua y sentido. Dice Cicerón: Eloquentia qui- 
dem nescio an hábuisset parem neminem: No sé ciertamente que 
nadie le igualara en elocuencia. Y también: Quceritur sint ne 
D'ú, nec ne: Se pregunta si los Dioses existen ó no. Y T. Livio: 
Jusserunt specculari, num sollicitati animi sociorum essent: Man- 
daron indagar si los ánimos de los aliados habían sido solici- 
tados. Y Marcial : Seis, quota de Lybico litore navis eat: Sabes 
cuántas flotas salen de la costa africana. 

Cuando la oración completiva interrogativa consta de dos ó 
más miembros opuestos en el sentido, ó que expresan la idea 
de duda ó alternativa, el primero va precedido de utrum y de 
an los demás; como cuando dice Cicerón : Id autem, utrum illi 
sentiant, an ne simulent, tu intelliges: Tú verás si es que ellos 
sienten esto, ó es que lo aparentan. Y Quintiliano: In eo plures 
disenserunt, utrumne hce partes essent rethorices, an ejusdem opera, 
en elementa: Muchos disintieron en si éstas eran partes de la 
retórica, ú obra de ella, ó elementos suyos. Y Plauto: Facite 
indicium... utrum liac an illac iter institerit: Indicad si ha mar- 
chado por aquí ó por ella. 

Ne sustituye á utrum con frecuencia pospuesto al primer miembro. Dice 
Cicerón: Honestum nefactum sit an turpe dubitant: Dudan si es una acción bue- 
na ó mala. 

También sustituye a an en el segundo miembro cuando sustituye á utrum 
en el primero, resultando así repetida en la oración, lo cual es propio y ca- 
racterístico de los poetas. Dice Ovidio: Monstrumne, Deusne, Ule sit, ignorans: 
Ignorando si es un monstruo ó un Dios. En ocasiones sustituye á an, aun 
cúaiiflb uii'üiii "acoiiipuílc al primer miembro ue m completiva interrogativa, 
■como se ve en estas palabras de C. Nepote: Cum interrogaretur, utrum pluris 



437 

patrem matremne faeeret: Siendo preguntado si quería más á su padre ó á su 
madre. 

En castellano estas oraciones interrogativas completivas 
llevan el verbo en indicativo, y se unen á la determinante por 
la conjunción si, como se ve por estas palabras de Cervantes; 
Preguntáronle sus compañeros si había cenado. 

Caando la completiva tiene dos ó más miembros que expre- 
san la idea de incompatibilidad, duda ó alternativa, el primero 
va precedido en castellano de la conjunción si, y los demás de 
la disyuntiva ó. Dice Cervantes: ¿ Quién te mete á ti en mis cosas r 
y en averiguar si soy discreto ó majadero? Y también: Nunca se 
puso á averiguar si era ínsula, ciudad, villa ó lugar lo que gober- 
naba. Y Mendoza: No sé si de su cosecha era, ó lo había anexado 
con el hábito de clerecía. 

A veces se repite en los dos miembros la partícula si, como 
en estas palabras de Mariana: Todos estos desordenes, si {se si- 
guieron) por culpa del nuevo Rey, si de los grandes, no se averigua. 

ORACIONES MODIFICATIVAS 

Las oraciones modificativas se clasifican según la circuns- 
tancia especial que significan respecto de la oración principal; 
y se dividen en causales, comparativas, condicionales, conce- 
sivas, consecutivas, finales y temporales. 

ORACIONES CAUSALES 

La relación que media entre las oraciones modificativas 
causales y su principal, se expresa en latín mediante las con- 
junciones quod, quia, quoniam, quando, quandoquidem y siqui- 
dem seguidas del verbo de la oración modificativa en in- 
dicativo, cuando ésta expresa la causa, razón ó motivo real, á 
juicio del autor, del hecho enunciado en la oración principal, 
como puede verse en estas palabras de Cicerón: Cum Ubi agam 
grafías, quod vivere me coegisti: Cuando te doy las gracias por- 
que me has obligado á vivir. Y también: Urbs, quce, quia postre- 
ma cedificata est, Neapolis nominatur: Ciudad que, porque ha 
sido edificada la última, se llama Ñapóles. De Virgilio: Sic 
posito3, quoniam suaves miscetis odores: Colocadas así, porque 



438 
mezcléis unas con otras el suave aroma. Y también: Dic, in 
amicitiam coeant , et f ceder a jungant, quandoquidem Amonio re- 
spersi sanguine Teneros: Manda que se hagan amigos y pacten 
alianzas, porque ya he manchado yo á los Troyanos con sangre 
italiana. De Horacio : Libértate Decembri, quando ita majores 
voluere, títere: Usa de la libertad de las Saturnales, porque así 
lo quisieron nuestros antepasados. De Cicerón: Sequitur igitur, 
ut etiam viña sunt paria: siquidem pravitates animi rede vitia 
dicuntur: Sigúese, pues, que también los vicios son iguales, 
puesto que las malas inclinaciones del ánimo se llaman con 
razón vicios. Cuando la modificativa expresa la causa, razón ó 
motivo real, á juicio de otro que no es el autor del hecho 
enunciado en la oración principal, la relación que entre am- 
bas media se indica por las conjunciones quod, quia, quoniam y 
siquidem, seguidas del verbo de la oración completiva en sub- 
juntivo. Así dice Cicerón: Mirari Cato seajebat, quod non ride- 
ret liaruspex, haruspicem cum vidisset: Catón decía que se admi- 
raba de que no se riera un arúspice cuando había visto á otro 
anís pie e. Y También: Yoluptatem ipsam per se, quia voluptas sit> 
optandam putat: Cree que el placer, por ser placer, debe de- 
searse. Y César: De sitis privatim rebus ab eo petere coeperunt, 
quoniam civitati considere non possent: Comenzaron á pedir á 
César particularmente en sus asuntos privados, porque (según 
ellos) no podían atender al bien de su pueblo. De César: Illius 
patientiam peme obsessionem appcllábant, siquidem ex castris egre- 
di non liceret: Llamaban á su constancia asedio, porque no po- 
día salir del campamento. 

En castellano, la relación entre la modificativa causal y su 
principal correspondiente, se expresa con las conjunciones 
causales por y porque seguidas del verbo de la oración modi- 
ficativa con por en presente ó pretérito de infinitivo, y con 
porque en un tiempo de indicativo ó subjuntivo. Así dice Cer- 
vantes: Le quieren, le aman y le sirven, solamente por ser bueno 
y digno de ser amado. Y Saavedra Fajardo: Nunca Portugal 
desmudó el acero ni ¡wrdió el respeto á sus reyes, porque con en- 
trañable amor los ama, y si alguna vez excluyó á alguno, fué por- 
que amaba al uno y aborrecía al otro, por sus malos procedimien- 
tos. Y Lope de Vega: 



439 

Yo entonces, por poder mejor librarme, 
En una casa angosta retíreme. 

Y Jáuregui : 

Mas no porque mi voz la asegurase, 
Y lejos bien distante me quedase , 
Un punto quiso detener sus plantas 
Ni perdonar la ofensa á su cabello. 

Alguna vez esta misma relación de dependencia entre la 
modificativa causal y su principal, se expresa en castellano 
por la conjunción determinativa que, que entonces se convierte 
en causal, como en estas palabras de Fr. Luis de León: Claro 
que el afeite ya haga engaño en la color; pero no puede en las 
■figuras poner enmienda; que ni ensancha la frente angosta, ni los 
ojos pequeños los engrandece, ni corrige la boca desbaratada. 

ORACIONES COMPARATIVAS 

La relación que media entre las subordinadas comparati- 
vas y su principal correspondiente, se expresa en latín me- 
diante una conjunción ó expresión conjuntiva comparativa, 
seguida del verbo de la subordinada en indicativo, si el hecho 
por ésta enunciado se estima como cierto, y en subjuntivo si se 
estima como dudoso. Así dice Horacio: Dirusper urbes Afer ut 
ítalas ceu flamma per tcedas reí eurus per Siculas equitarit lindas: 
Cuando el terrible cartaginés corrió por las ciudades italia- 
nas, como el fuego sobre el combustible ó como viento por las 
aguas del mar de Sicilia. Y Plauto: Ut tute es, item censes omnes 
esse? ¿Piensas que todos son como tú eres? Y Salustio: Alii, 
siGiiti, populi jura defenderent... pro sua quisque potenti a certabant: 
Otros, como si defendieran los derechos del pueblo... , cada 
cual luchaba por sostener su poder. Y Justino: Haud secus 
quam si ah lioste capti essent, trepidavere: Se atribularon como si 
hubieran sido hechos prisioneros por el enemigo. 

En castellano se expresa la relación que une á la compara- 
tiva con su principal por medio de las conjunciones compara- 
tivas así y como, y las expresiones conjuntivas como si y así 
como, seguidas del verbo de la oración subordinada en indica- 
tivo, cuando ésta significa un hecho que se considera cierto y 



440 

real, y en subjuntivo cuando significa un Lecho que se consi- 
dera hipotético ó dudoso. Dice D. Alonso de Hercilla: 

Como el que sueña que en el ancho cobo 
Siente al furioso toro avecinarse, 
Que piensa atribulado y temeroso 
Huyendo de aquel ímpetu salvarse, 
Y se aflige y congoja presuroso 
Por correr, y no puede menearse, 
Así estos, á gran priesa, á los caballos 
No pueden, aunque quieren, aguijallos: 

Y el P. Sigüenza: Cada uno de estos linajes produjo después el 
fruto de lo que en esta conversación sembraba, como les acontecía á 
los que tras Cristo andaban. Y Fr. Luis de León: 

Asi como estoy, no estoy conmigo. 

Y Cervantes: Lo que no lie podido dejar de sentir es que me 
note de viejo y de Manco, como si... mi manquedad hubiera nacido 
en una taberna, y no en la más alta ocasión que vieron los siglos. 

Y G-arcilaso: 

Se quejaba tan dulce y blandamente 
Como si no estuviera de allí ausente 
La que de su dolor culpa tenía. 

ORACIONES CONDICIONALES 

La dependencia que media entre la subordinada condicio- 
nal y su principal correspondiente se expresa en latín median- 
te las conjunciones si, nisi ó ni, ó si non seguidas del verbo de 
la oración subordinada en indicativo cuando ésta expresa un 
hecho que se supone cierto, real, seguro, y en subjuntivo cuan- 
do expresa un hecho que se supone dudoso ó incierto ó posible. . 
Dice Cicerón: Si vis, dabo tibí testes: Si quieres, te daré testigos'; 

Y César: Si obsides ab iis sibi dentur..., et si JEduis de injuriis..., 
satisfaciant, sese cum iispacem facturwn: Que si ellos (los Hel- 
vecios) le dan rehenes. ., y dan á los Eduos..., una satisfacción 
por los desafueros con ellos cometidos, él haría con ellos (los 
Helvecios) las paces. Y Horacio: Ocius hinc te ni rapis, accedes 
opera agro nona Sabino: Si de aquí no te marchas á escape, vas 
á hacer el número nueve de los esclavos que he mandado á 



441 • 

trabajar la tierra en el país de los Sibinos. Y Salustio: Tlmz- 
bat iram Senatus, niparuisset legatit: Temía el enojo del Senado, 
si no obadecía á sus enviados. Y Fedro: Nisi utile estquod faci- 
mus, stulta est gloria: Si lo qu3 hacemos no es útil, necedad es l\ 
gloria. Y César: Nisi quid in Ccewre Populoqiie Romano sit auxi- 
lii, omm'btis Gallis esse faciend'in, quod Helvecii fecerint: Que si 
no hallaban algún apoyo en Casar y en el pueblo romano, todos 
los galos tendrían que hacer lo que hicieron los helvecios. 

La dependencia de li ora ñon condi jional subordinada res- 
pecto de la principal se manifiesta también en latín por medio 
de las conjunciones dam, modo y dunmodo seguidas del verbo, 
de la oración modific itiva en subjuntivo, cuando es afirmativa' 
y por ne ssgaida del mi>mo verbo, también en subjuntiva 
cuando es negativa. Dice Cicerón: Oderint, dum metuant: Odieu 
con tal qu3 teman* Y también- Qd o;mii:t recta et honesta negli- 
gunt, dummodo potentiam cons-c [anular: Los qu) dispre ;ian todo 
lo justo y honesto con tal de c msegu ; r el poder.' Y Salustio: 
Sint sane... liberales ex sociorum fortimis, sint nmerícordes in 
furibiis cerarü, ne lilis sanjuinem nostrum lirgiautur: Sean en- 
horabuena... liberales de los bienes d3 nuestros confederados, y 
missricor liosos para con los que robin el erario, como no den 
nuestra sangre. 

En castellano la relación de depender! cia que media entre la 
modificativa condicional y su principil respectiva, se expresa 
mediante la conjunción si seg lida del verbo de la o:a3Íón mo- 
dificativa en indicativo cuando és':a expresa un herho cier o, 
positivo, real, y en subjuntivo cuando expresa un hecho posi- 
ble ó dudoso. Así Cervantes di ce: Si á fi te parece que alguna d¿ 
estas cosas se debe ó puede hacer, haz lo que más gustares. Y tam- 
bién: Temía Sancho si quedarla ó no contrahecho rocinante ó da- 
locado su amo, que no fuera poca ventura si desloado quedara. Y 
Alejo Venegas: Hace la más alta injuria y afrenta á la divina 
Majestad, que puede pensar, si la divina Majestad fuera capaz d.¿ 
recibir algún daño. 

También se expresa la relación de dependencia que uno á 
la modificativa con su principal, poniendo en infinitivo el ver- 
bo de la oración modificativa precedido de las preposiciones á 

29 



442 

ó de y la, expresión conjuntiva d menos de, como se ve en estos 
versos de Moreto: 

Justa tu queja era ya 
Á ser cierta tu sospecha. 

Y en estas palabras de Quintana: Las frecuentes salidas de 
los turcos tenían en continua vela á los sitiadores, y alguna hicie- 
ron, que á menos de despertar Gonzalo casualmente soñando lo que 
pasaba... fuera grande el estrago y quizá irreparable el daño que 
hubieran sufrido. Esta misma relación se expresa también á 
veces en castellano mediante la conjunción como, que de com- 
parativa se convierte en condicional, y con las frases conjunti- 
vas con tal que y a menos que, seguidas del verbo de la oración 
subordinada en subjuntivo, como puede verse en estas palabras 
de Cervantes: Para mí, como yo esté harto, eso me hace que sea za- 
nahorias ó de perdices. Y en estas otras: Como yo tuviese bien de 
comer, también y mejor me lo comiera en pie como sentado al par 
de un emperador. Y en estas de Martínez de la Rosa: Rehusaron 
denodadamente prestar el juramento ordinario, á menos que el rey 
les prometiese antes acceder á las justísimas súplicas, que le habían 
hecho. Y en estos versos de Bretón de los Herreros: 

Si á ser cortejo se humilla, 
Luis, de uua vieja iufernal, 
Y aunque murmura la villa, 
Poco le importa con tal 
Que la bruja le mantenga. 
Allá se las avenga. 

ORACIONES CONCESIVAS 

La relación de dependencia mediante la cual se une á su 
principal correspondiente la concesiva subordinada, se expre- 
sa en latín por las conjunciones concesivas id, licet, quamquam, 
etsi,tametsi, etiamsi, quamvis- Ut y licet van seguidas siempre 
del verbo de la oración modificativa en subjuntivo. Así dice 
Ovidio: Ut desint vires, tamen est laudanda voluntas: Aunque 
las fuerzas falten, debe no obstante alabarse la voluntad. Y 
Cicerón: Licet, Hercule, undique omnes in me terrores periculaque 
impendeant omnia, succurram atque subibo: Por Hércules, que 



443 

aunque de todas partes lluevan sobre mí amenazas y peligros, 
acudiré y cumpliré mi deber. Tametsi lleva siempre después 
de sí en indicativo el verbo de la oración modificativa, como 
se ve en estas palabras de Terencio: Metiát Me yws, tametsi sé- 
dalo dissimulat: Este nos teme, por más que lo disimula bien. 
Quamquam, etsi, etiamsi y quamvis van seguidos del verbo de 
la oración modificativa en indicativo, cuando ésta expresa un 
hecho real y positivo, y en subjuntivo cuando significa un he- 
cho posible ó dudoso. Así Terencio dice: Quamquam est scelestus, 
non committet hodie iteriim ut vapulet: Aunque es un bribón, no 
dará hoy motivo para que se le azote otra vez. Y Salustio: 
Quamquam et possis et delicia corrigas, tamen importunum est: 
Aunque puedas y corrijas los defectos, no siempre es conve- 
niente. Y Nepote : Erat enim ínter eos dignitate regia quamvis 
carebat nomine: (rozaba entre ellos de la dignidad real, aunque 
no tenía ese nombre. Y Virgilio: Ipsas quamvis angustí termi- 
nus cevi excipiat..., at genus immortale manet: Aunque tienen 
vida corta (las abejas...), son de raza inmortal. Y también: 
Etsi conferre manum pudor traque monstrat, objiciunt portas: 
Aunque el pundonor y la ira les llevan á las manos con el 
enemigo, sin embargo, cierran Ja puerta. Y T. Livio: Etsi 
adjectum aliquid numero sit, migna certe ccedes fuit: Aunque se 
haya exagerado algo el número, lo cierco es que la matanza 
fué grande. Y Cicerón: Etiamsi quod scribas, non habebis, scri- 
bito tamen: Aunque no tengas cosa alguna que escribir, sin 
embargo, escribe. Y también: Omnia brevia, tolerabilia esse 
debent, etiamsi magna sint: Todos los males cortos deben tole- 
rarse, aunque sean grandes. 

En castellano la relación de dependencia que une la ora- 
ción concesiva con su correspondiente principal, se expresa 
mediante las conjunciones aunque y bien, y las expresiones 
conjuntivas bien que, si bien, aun cuando, más que, par más que, 
seguidas del verbo de la oración modificativa. La expresión 
conjuntiva aun cuando deba siempre llevar tras sí el verbo de 
la oración modificativa en subjuntivo. Así Martínez de la Rosa 
dice: Aun cuando la suerte iws fuese adversa, antes quiero perecer 
con las víctimas que triunfar con los verdugos. Bien, aunque pojo 
frecuente, precede siempre al subjuntivo, como en estas pala- 



411 

bras de Forner: La edad, que crecía en mí, y can ella las fuerzas, 
me hicieron concebir esperanzas de arribar algún dia, bien fuese 
á costa de rodeos y trabajos. Las demás conjuaciones y expre- 
siones conjuntivas preceden al verbo de la oración modifica- 
tiva en indic «tivo, cuando dicha oración significa un hecho 
cierto y real, y en subjuntivo cuando significa un hecho posi- 
ble ó dudoso. Así dica Cervantes: Aunque tuvieron principios 
grandes, acabaron en punta coma pirámide, Y Fr. Luis de León: 
Dios á los malos y tiranos, aunque sean fieros más que leones, 
cuando quiere les quita el bramido y los dientes. Y el citado Cer- 
vantes: Te ofrezco de contenerme en los límites de la honestidad y 
buen decoro, si bien viese consumirme en los ahíncos y deseos que 
trae consigo la concupiscencia desenfrenada. Y Saavedrí Pajar- 
do: J^as letras tienen amargas las raices, si bien son dulces sus 
frutos. Y Mariana: A Pedro y á Jacobo Cotona, bien que los ad- 
mitió en su gracia, no Un permitió usasen del capelo é insignias de 
cardenales. Y Jáur. güj: 

Si al piloto nsalta la tormenta, 
üieu que audaz la combate, no la inventa. 

Y Corvan te v Habilidades y gracias que no son vendibles (aña- 
dió Sancho) masque las tenga el conde Dirlos. Y D. Tomás de 
Iriarte: 

Valemos mucho, 
Por más que digan. 

También se expresa en castellano mediante la preposicion- 
es, seguida riel verbo de la oraiuón modificativa en infinitivo, 
como se ve por estas palabras de Cervantes: Alababa mucho la 
paciencia de un tahúr, que estaba toda una noche jugando y per- 
diendo, y con ser de condición colérico y endemoniado... no descosía 
la boca y sufrí i lo que un mártir de Barrabás: Y por estas de 
D. Carlos CoLmia: Con estar surtos en la rada más de cien navios 
de lis tres naciones enemigas... no entró una barca tan sólo dentro 
del puerto. Y con e-V.as da Santa Teresa: Creo \ue ha cuarenta 
años que no tuve tatú i salud, con guardar lo que todas, y no comer 
carne nunca sino á gran necesidad. 



445 



ORACIONES CONSECUTIVAS 

En estas oraciones la relación de dependencia que une la 
oración consecutiva con su principal, se expresa por medio de 
la conjunción ut, seguida del verbo de la oración subordinada 
en subjuntivo, y referida á los adverbios adeo, ita, sic, tam, al 
pronombre is, ea, id, ó á los adjetivos tantusjtalis, que forman 
parte de la oración principal. Así dice Horacio: Nemo adeo fe- 
rus est, ut non mitescere possit: No hay nadie tan fiero que no 
pueda amansarse. Y Cicerón: Milu ita benevole prcesto fuit, ut si 
a me manumissus esset: Vino á ponerse á mi disposición tan ca- 
riñosamente como si yo lo hubiera manumitido. Y también: 
Ejus negotium sic velim suscipias, ut si esset res mea: Deseo que 
tomes su asunto á tu cargo del mismo modo que si fuera cosa 
mía. Y César: Non se tam barbarum ñeque tam imperitum esse re- 
rum, ut non sciret... etc.: Que no era tan bárbaro y tan descono- 
cedor de las cosas que no supiera..., etc. También dice Cicerón: 
Tales tune nos esse putamus, ut jure Icmdemir: Nos consideramos 
entonces tales, que con razón se no3 alaba. Y Nepote: Tanta 
modestia dicto audiens fuit jussis absentium magistratuum, ut si 
privatus in comüio esset Spartce: Obedeció (Agesilao) con tanta 
modestia las órdenes de los magistrados ausentes, como si fue- 
ra un simple particular en el Tribunal de Esparta. Dice tam- 
bién el ya citado Cicerón: Est enim, credo, is, vir iste, ut civitatis 
nomen sua auctoritate sustineat: Creo yo que este- es un hombre 
tal, que con su autoridad sostiene la reputación de sus conciu- 
dadanos. 

A veces, en lugar de ut seguido de non, expresa ne la relacióu de depen- 
dencia con que se unen la principal y la subordinada consecutiva , como se 
ve en estas palabras de T. Livio: Ita admissi sunt, ne tamen iis Senaius daretur: 
Fueron admitidos, pero de modo que no se les diera audiencia en el Senado. 

Cuando de la oración principal forman partera, sic O talis, la subordina- 
da se une a ella mediante las conjunciones uti, quemadmodum, tanquam, ve- 
luti, quasi, atque, el adverbio quomodo y el relativo qui, quse, quod, y enton- 
ces, más bien que consecutivas, son comparativas estas oraciones, como 
puede verse por las autoridades siguientes: De Salustio: Cxtera , uti fado 
opus 8it, ita agant: Hagan lo demás, como deba hacerse. Me consulem ita J'e- 
<ristis, quomodo pauci/acti sunt: Me hicisteis cónsul, como pocos han sido 
hechos. Y Justino: Ita cupide pro/edus est, veluti sibi Occidens sorte contigisset: 
Se marchó tan tí gusto como si el Occidente le hubiera cabido en suerte. Y 



44<; 

Cicerón : Ncnuc enimitase gessit in hisrcbus, tanquan rationem aliquando esset 
redditurus, sed ita, quasi, nunquam reus esset futurus: No se condujo , pues , en- 
estos asuntos, como quien tiene que dar cuenta alguna vez, sino como quien 
nunca ha de ser reo. Y también: Nulla tanta est vis , qux non ferro ac viribus 
frangí possit: No hay fuerza alguna, por grande que sea, que no pueda que- 
brantarse por el hierro ó por la fuerza. Y también: Grxcas litteras sic avide 
arripui, quasi diutumam sitem explere cupiens: Con tal avidez devoré la litera- 
tura griega, como quien desea satisfacer la sed de todos los días. Y Teren- 
cio: Faxo tali eum mactatum, aique hic est, infortunio: Haré que sufra un infor- 
tunio tan grande como el que éste ha sufrido. 

En castellano la relación de dependencia que une á la mo- 
dificativa consecutiva con su principal, se expresa mediante la 
conjunción que seguida del verbo de la oración subordinada en 
indicativo ó subjuntivo y referida al adverbio tan ó los adjeti- 
vos tal, tanto ó á las expresiones adverbiales de tal modo, dt tal 
suerte, á tal panto, etc., que forman parte de la oración princi- 
pal. El verbo de la oración subordinada se pone en indicativo 
cuando ésta expresa un hecho cierto, positivo, real; y en sub- 
juntivo cuando indica un hecho posible ó dudoso. Así dice 
Cervantes: Tan aventajados los dos en todo género de discreción^ 
ciencia y loables ejercicios, que no sólo en el circuito de nuestra co- 
marca son conocidos, pero por todo el de la tierra conocidos y esti- 
mados. Y,el P. Granada: Fué castigado con tal enfermedad, que él 
mismo entendió que no era ella natural ni ordinaria, sino que venia 
de lo alto. Y Qaevedo: Tengo tan conocida tu virtud, que no la 
agravio con aguardar la respuesta de tu boca. Y D. Juan Raiz de 
Alarcón: 

Ni de tan bárbara madre 
Blanco alimento bebí, 
Que al ruego no me enternezca, 
Que al llanto no me lastime, 
Que al mal no me compadezca. 

A veces se omiten los adjetivos tal, tanto, y el adverbio tan, 
como cuando dice Cervantes: Cuchillada le hubieran dado, que le 
abrieran de arriba abajo como una granada. 

ORACIONES FINALES 

La relación de dependencia que media entre una oración 
modificativa final y su principal correspondiente se expresa en 



447 

latín mediante las conjunciones id, uti ó quo, seguidas del ver- 
bo de la oración subordinada en subjuntivo, cuando esta ora- 
ción es afirmativa; y por ne, seguida del mismo verbo en sub- 
juntivo, cuando la oración final es negativa. Así dice O. Nepo- 
te Cursorem... misserunt, id nuntiaret, quam celeri opus esset 
auxilio: Enviaron... un correo, para que anunciase que se nece- 
sitaba de muy pronto auxilio. Y Q. Ourcio: Rex admonitos, uti 
consilium silentio premerent, dimittit: El rey, después de exhor- 
tarles á que guardasen reserva acerca del proyecto, los despi- 
dió. Y Terencio: Hanc simulant parere, quo Gremetem absterreant: 
Fingen que obedecen á ésta para asustar á Cremes. Y Cicerón: 
Ne tamen istum omñino sine amicis, plañe nudum esse ac desertum 
pidetisj retiñere ccepit tabulas Theomnastus quídam: Y para que 
no creáis que éste está completamente sin amigos, desvalido y 
abandonado, un tal Theomnasto comenzó á guardar las tablas. 
Esa misma relación que media entre ambas oraciones se mani- 
fiesta á veces por medio del relativo qui, qwñ, quod, seguido del 
verbo de la oración final subordinada en subjuntivo. Así César 
dice: Müsit, qui cognoscerent, qualis esset natura motáis: Envió 
gente á reconocer ó que reconociese la situación del monte. 

En castellano, la relación de dependencia que une la final 
modificativa con su principal correspondiente, se expresa me- 
diante las preposiciones á ó para ó la expresión conjuntiva á 
fin de, seguidas del verbo de la oración subordinada en infini- 
tivo. Dice Jáuregui: 

Ya con velocidad que el viento agravia 
Te encumbras generosa, 
A ver del cielo tu felice Arabia. 

Y Mariana: Le llegaron (á Sifaz) tres embajadores que los Es- 
cipiones desde España le despacharon, para decirle de su parte, que 
haría una cosa muy agradable al Senado romano si se aliase con 
ellos. Y también: Volvió de allí apoco tiempo {Holach) á fin de 
borrar la ignominia de las dos pérdidas anteriores. Cuando des- 
pués de la preposición para ó de la expresión conjuntiva á fin 
de, viene la conjunción que, formando las expresiones conjun- 
tivas para que, á fin de que, el verbo de la oración final modifi- 
cativa se pone en subjuntivo. Así dice el P. Granada: Aquel 



448 

Señor que tanta cuenta tiene con la gloria de sus santos y de sus re- 
liadas, reveló á San Ambrosio, obispo de Milán, el lugar de su se- 
pultura para que de ahí los pasase á otro lugar conveniente á la 
dignidad de tales mártires. Y Santa Teresa de Jesús: Ayuda mu- 
cho tener altos pensamientos, para que nos esforcemos á que lo sean 
las obras. Y Mariana: A fin de que no hubiese detención alguna, 
envió mucho dinero para pagar las deudas. 

A semejanza de lo que ocurre en latín, también se expresa 
por medio del relativo que y el verbo de la modificativa en 
subjuntivo, la relación que media entre ambas oraciones. Así 
dice Saavedra Fajardo: Advertidos de esto los reyes de Persia, 
daban á sus hijos maestros, que en los primeros años de su edad se 
ocupasen en organizar bien sus cuerpecillos. 

ORACIONES TEMPORALES 

La relación de dependencia que media entre una oración 
modificativa temporal y su principal respectiva, se expresa en 
latín por medio de los adverbios de tiempo quum, ubi, dum, do- 
ñee, qitoad, antequam, priusquam, postquam y posteaquam, conver- 
tidos por razón de su oficio en conjunciones, y seguidos del 
verbo de la oración modificativa temporal en indicativo ó sub- 
juntivo, según los casos. La coDJunción quum precede al verbo 
de la oración modificativa en indicativo cuando el verbo de la 
oración principal está en indicativo, y en subjuntivo cuando 
el verbo de la oración principal está en este modo. Así dice 
Cicerón: Dixerat hoc Ule, quumpuer nunciavit venire ad eum 
Lcelium: Había él dicho esto, cuando el mozo anunció que Lelio 
venía á verle. Y también: Soletis, quum aliquid hujusmodi audi- 
tis, continuo dicere: Acostumbráis, cuando oís algo semejante, á 
decir en seguida... Y también: Si valebis, quum rede navigari 
poterit, tum naviges: Si estuvieres bien, embárcate cuando se 
pueda hacer sin inconveniente. 

Jjbi precede al verbo de la oración modificativa siempre en 
indicativo. Dice César: Ubi de ejus adventu Helvetii certiores fa- 
cti sunt, legatos ad eum mittunt: Luego que losHelvecios tuvie- 
ron noticia de su llegada (de la de César), le envían embajado- 
res. Y Terencio: Ubi votes arcesse: Llámame cuando quieras. 



449 

Ubi con subjuntivo, más bien que temporal, es conjunción condicional, 
como se ve por estas palabras de C. Nepote: Animadvertebat, ubi id fecisset, 
totum exercitum periturum: Sabía que si hubiera hecho esto, perecería todo el 
ejercito. Y por éstas de Cicerón: Ubi semel quis pejeravcrit, ei credi postea non 
oportet: Si uno hubiere sido una vez perjuro, no se le puede creer después. 
Aunque bien pudieran interpretarse las palabras de Nepote: Sabia que en 
cuanto hubiera hecho esto, etc. ; y las de cicerón: Cuando uno hubiere sido una 
vez perjuro, etc. 

Las conjunciones dum y doñee preceden generalmente al 
verbo de la oración modificativa temporal en indicativo, como 
lo prueban estas palabras de Cicerón: Dum Cyri et Alexandri 
similis esse vohtit, Grassorum inventus est dissiniillimus: Mientras 
procuró ser semejante á César y Alejandro, se le encontró muy 
desemejante á Craso. Y estas de Ovidio: Dum felix eris, multos 
numerabis amicos: Mientras fueres feliz, contarás muchos ami- 
gos. Se encuentran, sin embargo, alguna vez con el verbo de la 
oración modificativa en subjuntivo, dum más frecuentemente, 
y menos doñee. Así, dice César: Pars, dum vires suppeterent, eru- 
ptionem ceusebant: Otros, mientras les quedasen fuerzas, opina- 
ban que debía hacerse una salida. Y T. Livio: Edixit... nequis, 
militis, doñee in castris esset, bona possideret aut vender et: Orde- 
nó... que nadie poseyera ó vendiera los bienes del soldado 
mientras estuviera en la guerra. Quoad y antequam preceden al 
verbo de la oración modificativa, generalmente en indicativo. 
Así, en César se lee: Ñeque fin¿m insequendi fecerunt, quoad proe- 
cipites hostes egerunt- Ni dieron fin á la persecución hasta que 
pusieron á los enemigos en precipitada fuga. Y en Cicerón: Cui 
semper fuit amicus, antequam reipübliccB est factus inimicus: Del 
cual siempre fué amigo, antes de que se convirtiera en enemi- 
go de la República. No obstante, alguna vez les sigue el verbo 
de la oración subordinada en subjuntivo, como lo confirman 
estas palabras de A. Celio: Ut viveret quidem tantisper, quoad 
fieret permutatio: Para que viviera algún tanto, hasta que se hi- 
ciera el cambio. Postquam y posteaquam llevan el verbo de la 
oración subordinada ordinariamente en indicativo: Así dice 
César: Ko postquam Ccesar pervenit, obsides, arma poposcit: En 
cuanto allí llegó César, pidió los rehenes y las armas. Y Cice- 
rón: Postquam ego inquirendi causa in Siciliam perveni, repente 
istius amicus factus est: Luego que yo fui á Sicilia para hacer in- 



450 

(lalaciones, de repente se hizo amigo de éste. Priusquam gene- 
ralmente lleva después de sí en indicativo el verbo de la ora- 
ción modificativa y muy raras veces en subjuntivo. Dice Plan- 
to: Priusquam lucet, adsunt: Antes que se haga de día se pre- 
sentan. Y Cicerón: Membris utimur priusquam didicimus, cujas 
ea utilitatis causa habeamus: Usamos de los miembros antes de 
saber para qué sirven. Y Virgilio: Avertit equosin castra, prius- 
quam pabula gustassent Trajee, Xanthumque bibissent: Volvió ha- 
cia el campo los caballos antes que probasen los pastos de Tro- 
ya y bebiesen las aguas del río Xanto. 

En castellano el adverbio cuando en sentido conjuntivo y las 
frases conjuntivas luego que, así que, así como, después que. mien- 
tras que, tan pronto como, etc., enlazan las oraciones en que in- 
tervienen con aquellas que las acompañan, con una dependen- 
cia casi tan absoluta como la que media entre una determinan- 
te y su correspondiente completiva unidas por la conjunción 
determinativa castellana que: pero estas expresiones conjunti- 
vas y el adverbio conjunción cuando, van en castellano segui- 
dos del verbo de la oración modificativa temporal en indicati- 
vo, cuando esta oración expresa un hecho cierto y real, y en 
subjuntivo cuando expresa un hecho contingente ó posible, 
razón por la cual con antes que va siempre en subjuntivo. Así 
dice D. Alberto Lista: 



Cuando al féretro funesto 
Se acerca con pies turbados 
La triste madre, el quejido 
Expira en todos los labios. 



Y Cervantes: Díjole Sancho que mirase que era hora de comer. 
Respondió su amo que por entonces no le hacía menester, que comie- 
se él cuando se le antojase. Y también: Cuando pudiere y debiere 
tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delin- 
cuente. Y Mariana: Tenía el gobierno de la ciudad y la tenencia de 
los alcázares en premio del servicio que hizo los años pasados al 
Rey, vuando se apoderó de Toledo. Y Santa Teresa de Jesús: Ansí 
como haya uno ó dos que sin temor sigan lo mejor, luego toma el 
Señor á ganar poco á poco lo perdido. Y Moratín: 



451 

Así que adquirió destreza 
Para engañar á su padre, 
Le engañó de tal manera, 
Que sólo cuando más vicios 
Tuvo, la creyó perfeGta. 

Y el P. Granada: La primera palabra que habló antes que con- 
solase á su afligidísima madre, y que encomendase su espíritu al 
Padre, fué pedirle perdón por aquellos que le crucificaban. Y Fray 
Luis de León en la traducción de una oda de Horacio: 

Mientras que te agradaba, 
Y mientras que ninguno más dichoso 
Los brazos añudaba 
Al blanco cuello hermoso, 
Más que el persiano rey fui venturoso. 

Y el ya citado Cervantes: Mientras que yo tuviese ocupada la 
memoria y cautiva la voluntad... no es posible que yo arrostre ni 
por pienso el casarme. 

Antes y después, cuando se unen á la preposición de, forman 
una expresión conjuntiva, que precede siempre al verbo de la 
oración modificativa temporal en infinitivo. Lo propio sucede 
con la preposición á, cuando hace oficio de conjunción tempo- 
ral, sólo que en este caso el verbo se sustantiva en infinitivo. 
Así dice el P. Mariana: Se mandó que no se diese el velo á las 
vírgenes antes de ser de cuarenta anos. Y Cervantes: Díjome que 
la noche que Fernando se desposó con Luscinda, después de haber 
ella dado el sí de ser su esposa, le había tomado un recio desmayo. 
Y también: Se lo contó todo con los disparates que al hallarle y al 
traerle había dicho. Y Martínez de la Rosa: Un crítico francés 
observó que si después de leer el primer acto de aquella tragedia, 
saltase el lector hasta la mitad del tercero, la acción principal pu- 
diera anudarse igualmente bien. 

Á veces en la expresión conjuntiva luego que se suprime el adverbio luego, 
como se ve en estas palabras de Mariana: Por la gran instancia que hicieron, 
alcanzaron que los tres (principes) interesados enviasen svs embajadores, cada cual 
por fu parte á la ciudad de Arras. Juntos qucjueron, se comenzó á tratar de las ca- 
pitulaciones de la paz. 

Como temporales, por la especial significación de la oración 
modificativa y hasta por el nexo, que sobre todo en latín, las 



452 

nne con su principal, pueden considerarse las que los gramá- 
ticos llaman 

ORACIONES DE GERUNDIO 

La relación de dependencia que media entre estas oraciones 
modificativas de gerundio y sus principales respectivas, se ex- 
presa en latín por la conjunción quum seguida del verbo de la 
oración subordinada en subjuntivo ó por clum, quando, quum ó 
ubi, seguidas del mismo verbo en indicativo. Los gramáticos 
han dividido estas oraciones en cuatro clases: oraciones de ge* 
rundió de presente, de gerundio de pretérito, gerundio de futuro 
primero y de futuro segundo. 

ORACIONES DE GERUNDIO DE PRESENTE" 

En latín la conjunción quum precede en estas oraciones al 
verbo de la oración modificativa en presente de subjuntivo, 
cuando el verbo de la oración principal expresa un hecho ac- 
tual ó posible y está por tanto en presente ó futuro; la misma 
conjunción precede al verbo de la modificativa en pretérito 
imperfecto de subjuntivo, cuando el de la principal expresa un 
hecho, que no puede considerarse como actual ni como posible 
con relación al momento mismo en que se habla, y por tanto no 
está dicho verbo ni en presente ni en futuro, sino en otro tiem- 
po cualquiera. Así dice Cicerón: Quamquam quid faduri fueri- 
tis non dubitem, quum videam quid feceritis: Aunque no dudo lo 
que hubierais hecho, viendo lo que hicisteis. Y C. Nepote: 
Phoebidas Lacedcemonuis, quum exercitum Olynthum duceret... ar- 
cem oppidi occupavit: Fébidas el Lacedemonio, conduciendo su 
ejército á Olynto, ocupó la fortaleza de la ciudad. Estas ora- 
ciones en latín se presentan en la forma de primeras y segun- 
das de pasiva, conservando siempre la relación de dependen- 
cia que une á la principal con la subordinada. Así dice C. Ne- 
pote: Quum a plerisque ad exeundum premeretur (Agesilaus)..., 
exire noluit: Siendo (Agesilao) acosado por muchos para que 
saliera..., no quiso salir. 

Por tanto, para hacer por pasiva una oración de gerundio 
,se ponen, á ser posible, en pasiva las dos oraciones de que 



453 

consti, como si fueran simples primeras ó segundas de activa. 
Así, vuelto por pasiva el ejemplo citado de Cicerón, sería: 
Quamquam quid faciendwn a vobis fuerit, a me non dubitetur, 
quum quid factum a vobis sit, videatur a me. Y el de Nepote: 
Quam Ohjnthum a Phcebida Lacedcemonio duceretur exercitus... 
arx oppidi occupata est áb eo. Claro está que la harmonía y va- 
riedad del período latino excluye la monotonía qu3 resulta en 
estos ejemplos de la uniformidad, que da á las dos oraciones 
la forma pasiva. Del mismo modo las oraciones latinas de ge- 
rundio, cuando están en pasiva, se vuelven por activa como si 
fueran simples primeras de pasiva. Las segundas no tienen 
equivalencia activa, como ya se dijo: y así el ejemplo citado de 
C. Nepote en activa sería: Quum plerique (Agesilaum) ad exeun- 
dum premerent... (Me) exire noluit. 

Caándo estas oraci mes llevan el verbo de la oración su- 
bordin ida en indicativo, en latín, .con las conjunciones ya 
di -ha*, son, más que de gerundio, verdaderas oraciones tem- 
porales. 

Eti caite! laño, las oraciones de gerundio son una variedad 
de las de infinitivo, y la relación de dependencia qie media 
entre la principal y s;i subordinada respectiva, se expresa po- 
niendo en gerundio de presente, para las oraciones de este 
nombro, el verbo de la oración modificativa. Así dice el P. ^ra- 
nada: Triunfando (Cristo) de la muerte, resucitó vivo como estaba 
de antes. Y Moreto: 

Mi padre no es 
En mi amor tan poco atento, 
Que viendo tan justa causa 
Como de quejarme tengo, 
A toda una vida mía 
Anteponga otro respeto. 

En castellano los adverbios como y cuando con el verbo su- 
bordinado en indicativo si expresa un hecho real y positivo, y 
en subjuntivo si expresa un hecho posible contingente ó hipo- 
tético, pue Ion equivaler á la forma de gerundio. Cuando puede 
llevar el verb) de la oración subordinada en presente ó preté- 
rito imperfecto de indicativo y subjuntivo y en f dfcu.ro de sub- 
juntivo. Dice Fr. Luis de León: La vejez se descubre más cuan- 



454 

to más se procura encubrir. Y Meló: Después lo conocieron , cuan- 
do no podían remediarlo. Y D. Antonio Solís: Veremos los pro- 
gresos de esta nación y sus grandes hazañas, cuando hablemos de 
la serie de sus reyes y esté menos pendiente la narración princi- 
pal. Y Saavedra Fajardo: Cuando también conviniese al bien y 
sosiego público socorrer al oprimido, debe hacello el príncipe más 
poderoso. Y el P. Granada: Guando pasares por las aguas estaré 
contigo, y los ríos no te cubrirán. Gomo lleva de ordinario el 
verbo de la oración subordinada en presente ó pretérito im- 
perfecto de indicativo, si expresa un hecho positivo ó real, y 
en subjuntivo si expresa un hecho hipotético ó dudoso. Así lo 
demuestran las autoridades siguientes: De Meló: Como se ven 
superiores á los otros en la fortuna, piensan que lo son también 
á la misma fortuna. De Fr. Luis de León: Como no atajaban 
la fuente, ni atinaban, ni podían atinar á poner medicina en 
aquesta podrida raíz, por eso careció su trabajo del fruto que pre- 
tendían. Del P. Granada: Como la penitencia verdadera sea obra 
de Dios, puédela Él inspirar cuando quisiere. De Mariana: El 
adelantado Diego de Rivera, como estuviese sobre Alora y la ba- 
tiese, fué muerto con una saeta que del muro le tiraron. Como se 
ve, cuando y como llevan en presente de indicativo ó subjunti- 
vo el verbo de la modificativa, cuando el de la principal ex- 
presa un hecho que puede considerarse como actual ó como 
posible; y en pretérito imperfecto, cuando el verbo de la ora- 
ción principal expresa un hecho que no puede considerarse 
como actual ni como posible; aunque no siempre se atuvieron 
á esta conveniencia de la lógica gramatical nuestros clásicos, 
como, entre muchas que pudieran citarse, lo prueba o. las auto- 
ridades siguientes: De Cervantes: Como siempre los malos son 
desagradecidos, y la necesidad sea ocasión de acudir á lo que no se 
debe, y el remedio presente venza á lo porvenir, Cines, que no era 
ni agradecido ni bien intencionado, acordó de hurtar el asno á San- 
cho Pajiza. De Vi lia viciosa: 



Mas como respetar á la justicia 
De gente principal respeto sea, 
Y lo contrario bárbara malicia, 
Luego Marramaquiz rindió la espada. 



455 

Estas oraciones pueden hacerse en latín por participio de 
presente, para lo cual es preciso que la persona agente de la 
oración modificativa desempeñe en la principal algún papel, 
ó, como vulgarmente dicen los gramáticos, se halle en la prin- 
cipal en algún caso. Cuando esto sucede, el verbo de la oración 
modificativa ó subordinada desaparece y también la conjun- 
ción quum, y ambos se sustituyen con el participio de presente 
del verbo de la oración subordinada, el cual concertará con la 
persona agente de su oración, en género, número y en el caso 
en que esta persona agente se halle en la oración principal. 
Dice Horacio: Crescit indulgens sibi dirus hydrójss: Se agrava el 
insaciable hidrópico compadeciéndose de sí mismo: donde indul- 
gens equivale á quum indulgeat. Cuando dice C. Nepote: D'ies 
noctesque iter faciens Datames Taurum transüt: Caminando día 
y noche Datames pasó el monte Tauro; en la forma de subjun- 
tivo hubiera dicho: Cum iter dies noctesque faceret Datames Tau- 
rum transüt. Esta oración del mismo Nepote: Phoebidas Lacedm- 
monius cum exercitum Olynthum duceret... arcem occupávit; en 
participio sería: Pkozbídás Laeedcemonius exercitum Olynthum 
ducens... arcem occupávit. Cuando en la oración principal no se 
hace referencia alguna á la persona agente de la subordinad-a, 
entonces la oración de gerundio se convierte en un ablativo, 
que los gramáticos llaman oracional, concertando en este caso 
la persona agente con el participio de presente y convirtién- 
dose respe ito de la oración principal en un ablativo de causa, 
modo, tiempo, etc. Así dice T. Livio: Ambo duces exercitusque , 
Geltiberis prcegredientibus, ad urbem Anitorgin... ponunt castra: 
Ainbos caudillos y ambos ejércitos, llevando por delante á los 
celtíberos, asientan sus reales junto á la ciudad llamada Ani- 
torgis. Esta oración en subjuntivo sería: Ambo duces exercitus- 
<¡uo, cum Celtiberi prrtígrediantur, ad urbem Anitorgin... ponunt 
castra. 

Estas oraciones tienen también en castellano la misma for- 
ma de participio en los mismos casos, concertando el participio 
activo ó de presente de la oración subordinada con su persona 
agente en género, número y en el caso en que esta persona 
agente se halle en la oración principal, como se ve por estas 
palabras de Sor Juana Inés de la Cruz: 



45(5 

Al que ingrato me deja brisco amante, 

que equivale á al que ingrato me deja, busco amándole, ó amando 
yo al ingrato que me deja, le busco. 

En latín, cuando el verbo de la oración subordinada es e] 
sustantivo sum, no se puede hacer por participio la oración de 
gerundio, porque el verbo sustantivo no tiene participio de 
presente; pero siendo la subordinada primera de verbo sustan- 
tivo, toma una forma que los gramáticos llaman á modo de par- 
ticipio, y entonces desaparecen la conjunción quum y el verbo 
sustantivo, y el sujeto déla oración subordinada concierta con 
el atributo en género, número y en el caso en que dicho sujeto 
se encuentre en la oración principal. Dice Nep>te: Chabrias 
multa in Europa bella administravit, quum dux Atheniensium 
esset, y á modo de participio pudo decir: Chabrias dux Athenien- 
sium multa in Europa bella administravit: Chabrias dirigió mu- 
chas guerras en Europa siendo caudillo de los atenienses. Así 
el mismo Nepote en la biografía de Conón, dice: Et prcetor pe- 
destribus exercitibu* prcefuit (Gonon), et prcefedus elasis res ma- 
gnas mari gessit: Siendo pretor mandó (Conón) 1 »s ejércitos de 
tierra, y siendo almirante realizó grandes hazañas en el mar; 
que también habría podido decir: Et cum esset prcetor pedestri- 
bus exercitibus parefuit (Gonon), et cum esset prcefectus elasis, res 
magnis mari gesit. En la forma semejante á la de participio, se 
pone el sujeto de la orición modificativa en aVativn concerta- 
do con el atributo, imi f ando así la forma de ablativo oracional 
ó absoluto, cuando dicho sujeto no está referido en caso alga- 
no en la oración principal, como se ve en estas palabras de Ho- 
racio: Sylvis deducti caveant, me judice, Fauni ne... nimium tene- 
ris juvenentur versibus: Siendo yo juez, guárdenselos Faunos 
salidos de las selvas de... pronunciar con juvenil irreflexión 
versos demasiado eróticos. Esta oración por subjuntivo sería: 
Sylvis deducti cavea?it fauni quum ego sim judex, ne nimium tene- 
ris juvenentur versibus. 

En castellano, cuando el verbo de la oración modificativa ó 
subordinada es el sustantivo ser ó estar, desaparece la forma 
del gerundio y concierta el sujeto con el atributo en género, 
número y en el caso en que el sujeto de la oración subordinada 



457 

se halle en la principal, y si no so hallare en ningún caso, en 
ablativo á semejanza del oracional ó absoluto. Dice Me!o: De 
esta suerte se esperaba el combate universal, -firme cada uno en su, 
puesto. Y D. Bernardo de Valbuena: 

¿Hay gusto igual, si sales el verano 
Sin sol el día, el campo verde y tierno, 
Que echar un par de liebres por el llano? 

La forma de ablativo absoluto ú oracional resalta en estas 
palabras de Cervantes: Di jóle que advirtiese que no estaba bien 
que nadie, él ausente, ocupase la silla de su mesa: palabras que 
equivalen á que advirtiese que no estaba bien que nadie, estando él 
ausente, etc. 

ORACIONES DE GERUNDIO DE PRETÉRITO 

La rala ;ión de dependencia, que en estis oraciones une á la 
subordinada con la principal, so expresa en latín medíante la 
misma conjunción quum seguida del verbo de la subordinada 
en pretérito perfecto de subjuntivo, cuando el verbo de la ora- 
ción principal representa un hecho actual ó posible; y en pre- 
térito pluscuamperfecto, cuando el verbo de la oración princi- 
pal expresa un hecho, que no puede considerarse como actual 
ni como posible, con relación al momento mismo en que se ha- 
bla. Así dice Cicerón: Gcetera quoa ad te pertinebuni , quum etiam 
plus- contenderimus quam possumus, minus tamen faciemus quam 
debemm: En todo lo demás que á ti tocare, aun habiendo hecho 
más de ?o que puedo, habré hecho, sin embargo, menos de lo que 
debo. Y C. Nepote: Nam quum (Pausará ts)... cepisset complures 
' Persarum nobiles... líos clam Xerxi remisit: Pues habiendo Pau- 
san ias hecho presos á muchos nobles de los persas... los envió 
ocultamente á Jerjes. Estaa oraciones, como las de gerundio de 
presente, tienen en latín la forma de primeras y segundas de 
pasiva y de impersonal, conservando siempre la relación do 
dependencia que une á la principal con la subordinada. Dice 
C. Nepote: Hic quum ab Agnonide aecusatus esset... Athenas ded/t- 
dus est: Habiendo sido éste (Foción) acusado por Agnónides..., 
fué llevado á Atenas. Y César: Quum id nunciatum esset Cazsa- 

30 



458 
ri... maturat ab urbe proficisci: Habiéndose anunciado esto á Cé- 
sar... se apresura á salir de la ciudad. Y también: Quum... ad 
vesperam pugnatum sit, aversum hostem videre nemo potuit: Ha- 
biéndose peleado hasta el anochecer, nadie pudo ver la espal- 
da 'al enemigo. 

Por tanto, para hacer por pasiva una oración de gerundio 
de pretérito, se ponen,, á ser posible, en pasiva las dos oracio- 
nes de que se compone, como si fueran simples primeras ó se- 
gundas de activa. Así el ejemplo citado de Cicerón en pasiva 
sería quum etiam plus a nobis contentum fuerit quam possumus 
minus tamen a nobis fiet, etc. Y el de C. Nepote: Nam quum com- 
pilares Persarum nobiles capti essent... a Pausania..., hi clam Xerxi 
ab eo remissi sunt. Del mismo modo las oraciones latinas de ge- 
rundio de pretérito, cuando están en pasiva, se vuelven por ac- 
tiva como si fueran simples primeras de pasiva. Las segundas 
no tienen equivalencia activa. Así, el citado ejemplo de C. Ne- 
pote en activa sería: Hunc cum Agnonides accusauisset..., Alhenas 
deductus est. — En general, cuando estas oraciones llevan el ver- 
bo de la oración modificativa, en indicativo con las mismas con- 
junciones que para las de gerundio de presente se dijeron, son 
verdaderas oraciones temporales. 

En castellano la dependencia que media entre la principal 
y la modificativa de una oración de gerundio de pretérito, sa 
expresa por la forma que en el infinitivo castellano llamamos 
de gerundio de pretérito! Así dice Cervantes: Los señores disi- 
mularon la risa porque D. Quijote no acabase de correrse, habien- 
do entendido la malicia de Sancho. Y Muñoz, en la vida de Fray 
Luis de Granada: Habiendo un impresor de Salamanca conocido 
el gran expediente que tenían los libros de Fr. Luis..., le pidió le 
enviase alguno. 

Esta forma del infinitivo castellano equivale en estas ora- 
ciones á un pretérito perfecto de indicativo ó subjuntivo, pre- 
cedido de cuando ó como, si el verbo de la oración principal re- 
presenta un hecho actual ó posible; y á pretérito pluscuamper- 
fecto de indicativo ó de subjuntivo (hubiera, hubiese), cuando el 
verbo de la oración principal no expresa un hecho actual ni po- 
sible. Así dice Cervantes: Á estas voces salieron todos, y como 
conocieron los unos á su amigo, las otras á su amo y tío..., corrie- 



450 

ron á abrazarle. Y Solís: Se iba creyendo que le tenían oprimido, 
como había cesado la causa de su detención con el castigo de Cual- 
popoca. Y el P. Scio: Y como se le hubiese acabado (á Agar) el 
agua del obre, abandonó al muchacho debajo ele uno de los árboles, 
que allí habla. Y también: En la primera impresión que se ha he- 
cho de la traducción de toda la Biblia, se dmi en este lugar las ra- 
zones que hubo entonces para que saliese primero ú luz el Nuevo 
Testamento. Pero como éstas hayan ya cesado, hemos creído que 
debía g ¿tardarse en esta segunda el orden que tienen entre sí los Li- 
bros Sagrados. Y Mateo Alemán: Guando hubieron acabado, sacó 
la criada la vihuela. Y el P. Scio: Caín, lleno de envidia y deli- 
beradamente había quitado la vida á Abel, cuando él (Lamech) ha- 
bía muerto á Caín sin pensarlo, y creyendo atravesar una fiera. Y 
también: No por eso he dejado de consultar los originales, cuando 
lo he creído necesario. Y Calderón: 

Cuando yo 
Jamás hubiera tenido 
Noticia de que vos sois 
Hombre docto, haberos visto 
Hablar con tanta humildad, 
Basta para haber creído 
Que sabéis mucho. 

Acompaña también al futuro perfecto ríe subjuntivo. Dice 
el P. Scio: Porque cuando hubiere quitado de tu presencia las ila- 
ciones y ensanchado sus términos, ninguno pondrá asechanza á tu 
tierra. Pero tanto con este tiempo como con la forma hubiera 
tiene carácter de condicional. 

Las oraciones de gerundio de pretérito pueden hacerse en la- 
tín por participio de pretérito, para lo cual es preciso que des- 
aparezcan la conjunción y el verbo de la oración modificativa, 
que se sustituyen con el participio de pretérito de éste, concer- 
tado con la persona paciente de la oración subordinada en géne- 
ro, número, y en el caso en que e=;a persona paciente se halle en 
la principal. Así dice T. Livio: Prcelio victi Carthaginienses.... Us- 
qufí ad Oceanum compulsi crant: Vencidos los cartagineses, fueron 
rechazados hasta el Océano. Esta oración, en forma de subjun- 
tivo, sería: Quum victi essent Carthagiuienses..., usque ad Oceanum 

ipulsi crant . La oración que de C. Nepote se citó, Nam quum 



460 
Pausanias... cepisset complures Persarum nubiles..., ho<¡ clam Xerxi 
remisit, en- participio sería: Nam Pausanias... captas complures 
Persarum nobiles... clam Xerxi remisit. Si la persona paciente de 
la oración subordinada no se halla referida en caso alguno en 
la oración principal, la subordinada toma la forma propia del 
ablativo absoluto ú oracional. Así dice César: Bello Helvelio- 
rum confecto..., tolvas f ere Gallice legati... ad Gcesarem gratulatum 
Gonvenerunt: Terminada la guerra de los Helvec : os, comisiona- 
dos de casi toda la Galia vinieron á felicitar á César. Esta ora- 
ción en la fjrraa de subjuntivo sería: Quum Hdvetiorum bellum- 
confectum esset, iotius f'ere Gallice legati, etc. 

También en castellano como en latín pueden tener estas 
oraciones Ja forma de participio: y entonces desaparece el ge- 
rundio habiendo, y el participio pasivo del verbo de la oración 
subordinarla concierta con sn persona paciente en género, nú- 
mero y en el caso en q:ie esa persona paciente se encaentre en 
la oración piincip ti. Así dice Cervantes: Vencidas (nosotras) de 
sus ruegis, por ser ellos tiles, concedimos l) que pedían: p ¡.labras 
que equivalen á Habiéndonos vencido sus ruegos, por ser ellos ta- 
les, etc. Si la persona paciente de la oración subordinada no se 
halla referida en caso alguno en la oración principa 1 , la ora- 
ción de gerundio puede tomar también en castell mo la forma 
de ablativo absoluto, como se ve p3r estas palabras de Queve- 
do: La persona de Epüecto era defectuosa, cojeaba impedido el 
paso por uní dedilzción á uní pierna. Esta ora -ion en forma do 
gerun lio sería: Li persont de Epüecto era defectuosa, ajeaba, 
habiéiul ,le uní destilación á una pierna impedido el paso. Y el Pa- 
dre Mariana: Escipim, aduertilo el peligro, desde un alto monte 
donde estaba, manió que las demás gentes se adelantasen: que en 
forma de gerundia sería: E-icipión, habiendo desde un alto monte 
donde estaba, advertido el peligro, mandó, etc. 

Cuando en latín el verbo de la oración mod'ficitiva ó de 
gerundio es deponente, el participio de pretérito, que en estos 
verbos tiene significación activa, concierta con la persona agen- 
te de la oración subordinada, como lo prueban ertas palabras 
de César: Gcesar cohortatus suos, prcelium commisit: César, ha- 
biendo arengado á sus soldados, dio la batalla. Esta oración en 
forma de subjuntivo sería: Quum Gcesar cohortatus esset, suos,. 



461 

prailium commisit. Del mismo modo estas palabras de O. Nepo- 
te: Quum miynam benevolentiam regís Datantes consequutus esset, 
non minoran invidiam aulicorum excepit, pueden en forma de 
participio construirse diciendo: Magnam benevolentiam regís 
Datantes conwjuutus, non miñorem invidiam aulicorum excepit: 
Habiendo Dátames alcanzado una gran estimación del rey, co- 
sechó de los cortesanos no menor envidia. 

ORACIONES DE GERUNDIO DE FUTURO PRIMERO 

La relación de dependencia que en estas oraciones une á la 
subordinada con la principal, se expresa en latín mediante la 
conjunción quum seguida del verbo de la oración modificativa 
en presente de subjuntivo de obligación, si el verbo de la ora- 
ción principal expresa un hecho actual ó posible; y en pretéri- 
to imperfecto de subjuntivo con de, ó de obligación, si el verbo 
de la oración principal expresa un hecho, que no puede consi- 
derarse ni como actual ni como posible; como so ve por estas 
palabras del Digesto: Si cum essem tibí contraclurus, mulier in- 
tervenerit ut cuín ipsa potius contrabatí...: Si habiendo yo de ne- 
gociar contigo, interviniere una mujer para que negocie con 
ella. Dice también Cicerón: Non intelligo cur Eullus quemquam 
tribunum intercessurum putei, quum intercessio stultüinm interces- 
sor'is significatura sit, non rcm impeditura: No comprendo por 
qué opina Rulo que haya de intervenir algún tribuno, habien- 
do la mediación de poner de manifiesto la necedad del media- 
dor, y no impedir el caso. 

En castellano la relación de dependencia que une en estas 
oraciones la subordinada con la principal, se expresa por el ge- 
rundio de presente del verbo haber, la preposición de, y el pre- 
sante de infinitivo del verbo de la oración completiva. Así dice 
el P. Scio: Pero lo que á mi ver quita toda duda sobre este punto, 
es... aquella altísima y particularísima providencia del Señor so- 
bre su Iglesia; pues. habiendo de conserrarla perpetuamente, quiso 
hacerla fiel depositaría de todos sus tesoros, misterios y secretos. Y 
también: Y dijo el Señor: Pues qué, ¿podré encubrir á Abraham lo 
que voy á hacer, habiendo de ser caudillo de gente grande y muy 
fuerte? 



462 

En latín estas oraciones pueden cambiar la forma de sub- 
juntivo por Ja de participio, para lo cual desaparecen la con- 
junción y el verbo de la oración subordinada, y se sustituyen 
con el participio de futuro activo concertado con la persona 
agente, ó el de futuro pasivo concertado con la persona pacien- 
te de la oración subordinada, en género, número, y en el caso 
en que esa persona agente ó paciente se halle en la oración 
principal, y si no se hallare en caso alguno, la oración subor- 
dinada se convierte en un ablativo oracional. Dice Virgilio: 
Novitnamque omnia vates, qucesint, quce fueriyit, quce movn ventura 
traliantur: Pues todo lo sabe- la profetisa, lo que es, lo que fué 
y lo que ha de suceder. Y Plinio: Ne qua dedolanda arbos ster- 
natur ante editos suos f rucios: Habiendo de ser trabajado un ár- 
bol, no debe derribarse antes de haber dado sus frutos. En el 
primer ejemplo, la forma de subjuntivo sería: Novit... quce tra- 
hantur, cum ventura sint mor; y en el segundo: Ne qua arbos, 
cum dedolanda sit, stematur. En castellano estas oraciones no> 
tienen forma de participio. 

ORACIONES DE (¡ERUXDIO DE FUTURO SEOUNDO 

La relación de dependencia que en estas oraciones une la 
subordinada con su principal correspondiente, se expresa en 
latín mediante la conjunción quum seguida del verbo de la ora- 
ción determinada en pretérito perfecto de subjuntivo con de ó 
de obligación cuando el verbo de la oración principal expresa 
un hecho actual ó posible; y en pretérito pluscuamperfecto de 
subjuntivo con de, cuando el verbo de la oración principal no 
expresa un hecho ni actual ni posible. Así dice T. Livio: Sunt 
qui¡ quum meas interitus nihil fuerit reipublicce profuturus, crimi- 
nis loco putent esse, quod vivam: Hay quienes no habiendo mi 
muerte de ser provechosa para la República, consideran un 
crimen el que yo viva. Estas oraciones no pueden tener la for- 
ma de participio, porque en latín no hay participio que pueda, 
sustituir al verbo en un tiempo pretérito perfecto ó pluscuam- 
perfecto de obligación. En castellano no existe semejante clase 
de oraciones, y la traducción del verbo de la oración subordi- 
nada se hace muy difícil en nuestra lengua, que en realidad 



463 

carece de formas equivalentes á las del verbo latino en preté- 
rito perfecto ó pluscuamperfecto de obligación, siendo muy 
raros y poco dignos de imitación los casos en que tales tiem- 
pos se usaron en nuestra lengua, y pudiéndose afirmar que la 
forma llamada gerundio de futuro segundo es, más que verdade- 
ra forma del verbo castellano, una invención de los gramáti- 
cos que con ella pretendían traducir estas formas de la lengua 
latina. 

ORACIONES INCIDENTALES 

Las incidentales son oraciones unidas por subordinación á 
otra principal, donde aclaran ó amplían el sentido de una pa- 
labra que no es el verbo, y que se llama antecedente. A veces 
la oración incidental amplía la significación del antecedente, de 
modo que puede suprimirse la incidental sin que padezca el 
sentido ele la principal, y entonces se llaman explicativas: y otras 
veces lo aclara ó amplía, de modo que, suprimida la incidental, 
queda incompleto el sentido de la oración principal y entonces 
se llaman especificativas. Cuando dice Horacio: Dic mihi, Musa, 
rirum capten post témpora Trojes qui inores hominum multarían vi- 
dit et urbes, la oración incidental es especificativa, y cuando 
dice César: Omnes qui aderant magno fletu auxUium a Ccesare pe- 
tere cceperunt, la oración incidental es explicativa. Las oracio- 
nes incidentales en latín se unen á la principal por subordina- 
ción mediante el pronombre relativo qui, quee, quod, y por eso 
se llamaron generalmente de relativo. Para la construcción de 
estas oraciones deben tenerse presente las leyes que regulan 
la concordancia del pronombre relativo con el antecedente (pági- 
na 337 y sig.), que es Ja palabra (nombre ó pronombre) cuya 
significación amplía el relativo. Las oraciones incidentales 
pertenecen, por tanto, á la clase de las que llamamos compues- 
tas, puesto que se forman de una principal que también se lla- 
ma de antecedente, porque en ella entra esta palabra y la subor- 
dinada incidental, que también se llama de relativo, porque en 
ella entra el pronombre relativo, que por su carácter conjunti- 
vo y mediante la concordancia con el antecedente, une la ora- 
ción subordinada á la principal, como se ve por estos ejemplos 



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de Cicerón: Itaque Ligarías qui omne tale negotium cuperet efuge- 
re, paulum adventu Vari conquievit: Y así, Ligario, que deseaba 
no mezclarse en asuntos de esta nata raleza, se tranquilizó algo 
con la llegada de Varo. De César: Legionem Ccesar, quam equis 
deuexerat, passibus ducentis áb eo túmulo constiluit: César colocó 
á doscientos pasos de aquel montecillo la legión que había lle- 
vado montada. 

Los pronombres relativos que, cual, quien, en concordancia 
con el antecedente, y cugo con el consiguiente, son en castella- 
no el nexo que en estas oraciones una la incidental con su prin- 
cipal correspondiente. Así dice Cervantes: Mas yo me tengo la 
culpa, que no avisé á vuestras mercedes de los disparates de mi se- 
ñor tío. Y Granada: Á esto nos llaman y obligan las cosas que... 
habernos tratado. En la primera oración que une las dos de las 
cuales está formada la compuesta, y son: Yo me tengo la culpa, 
la principal, y no avisé á vuestras mercedes, etc., la incidental. 
Del mismo modo el relativo que en el ejemplo del P. Granada 
une con la principal, á esto nos llaman y obligan las cosas, la 
incidental, hemos tratado. Y es tan íntima en ambos idiomas 
la unión que el pronombre relativo establece entre las dos ora- 
ciones principal é incidental, que á veces el antecedente, ele- 
mento importante de la primera, es agente ó paciente del ver- 
bo de la segunda; y cuando el antecedente no es agente ni pa- 
ciente del verbo de la oración incidental es, en muchos casos, 
régimen indirecto de dicho verbo, ó al menos un caso de régi- 
men común correspondiente á la oración incidental, como en 
estas palabras de Cicerón: Non tu ergo hunc patria privare, qua 
caret, sed vita vis: Tú, por tanto, no quieres quitar á éste la pa- 
tria de que carece, sino la vida. Y Granada: Para ser el hom- 
bre algo, conviene que se llegue á aquel de quien recibió que fuese 
algo. Y Cervantes: Lo que suelen hacer algunas mujercillas sim- 
ples y algunos embusteros bellacos, es algunas mixturas y vene- 
nos con que vuelven locos á los hombres. 

En latín las oraciones incidentales pueden tener la forma 
de participio, para lo cual es indispensable que el antecedente 
sea persona agente ó paciente del verbo de la oración inciden- 
tal. En la forma de participio desaparece el pronombre relati- 
vo y el verbo de la oración incidental se sustituye con el 



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correspondiente participio, que concierta con el antecedente 
en género, immero y en el caso en que dicho antecedente se 
encuentre en la oración principal. El verbo de la oración in- 
cidental se conv ertirá en participio de presente, cuando el 
antecedente sea persona agente del verbo de la oración subor- 
dinada y éste sea presente ó pretérito imperfecto. Así dice 
T. Livio: Pedites haud difficulter ímpetus incursantium Numida- 
rum arcebant. La infantería rechazaba sin dificultad el ímpetu 
de los Númidas, que acometían. Con el pronombre relativo 
esta oración sería: Pedites arcebant haud difficulter Ímpetus Nu- 
midarum, qui iucarsabant. Di ze también Virgilio: Eriphylen 
crudelis nati momtrantem vulnera cernit: Ve á Erífile que en- 
seña la herida que le infirió su desnaturalizado hijo; y pudo 
haber dicho: Eriphylen, quce crudelis filii vulnera monstrat, cer- 
nit. De donde se infiere que el participio de presente en estas 
oraciones equivale á presente, cuando el verbo de la ora3Íón 
principal expresa un hecho actual ó posible, y á pretérito im- 
perfecto cuando el verbo de la oración principal expresa un 
he3ho que no puede considerarse ni como actual ni como po- 
sible. 

El verbo de la oración incidental se convierte en participio 
de pretérito cuando el antecedente es persona paciente del 
verbo de la oración subordinada y éste est